A través de la Unión
de Promociones hemos tomado conocimiento que lamentablemente el domingo 23 de
julio de 2017, falleció el señor
Suboficial Mayor (R) Alejandro Víctor Manuel Lazo (Infantería - Ejército
Argentino) Preso Político en cautiverio, de 78 años de edad.
Consecuentemente, ya
son 416 (cuatrocientos dieciséis) los
fallecidos, pertenecientes a todas
las Fuerzas Armadas, Fuerzas de Seguridad, Fuerzas Policiales, Fuerzas
Penitenciarias y Civiles; en el marco de este proceso de persecución, venganza
y exterminio, donde SE CONTINÚAN
REPITIENDO en forma sistemática infinidad de irregularidades jurídicas,
instrumentadas en el ámbito de una justicia prevaricadora.
Debe destacarse que del total de Presos Políticos que han fallecido,
75 (setenta y cinco) decesos se han producido desde el día 10 de Diciembre de
2015.
Expresamos nuestras
sentidas condolencias a todos sus familiares, allegados, compañeros y amigos,
rogándole al Señor, les conceda pronta y cristiana resignación.
Dadas las avanzadas
edades y estados de salud de los Presos Políticos en la Argentina, estas
lamentables noticias son cada vez más seguidas. Una vez más levantamos nuestra
voz hacia el poder de turno, no pueden continuar con esta matanza selectiva… es
su obligación como presidente de todos los argentinos garantizar el debido
proceso, la igualdad ante la ley, brindar asistencia sanitaria adecuada y por
sobre todo lograr la unión de la sociedad para superar las antinomias que
después de 207 años aún nos mantienen divididos. Es hora de sin odios, ni venganzas, es hora de una mirada superadora.
¡BASTA!
El caso y la
injusticia que se está llevando por delante los derechos humanos y jurídicos
del Dr. Jaime Smart es pasible de ser multiplicado por dos mil y pico… esas “aberraciones
jurídicas” se replican en cada juicio mal llamados de “lesa humanidad”.
La justicia, como
institución, debe ponerle fin a esta situación; al igual que debe hacer cumplir
el principio de la ley igualitaria y juzgar a todos con la misma vara. El
pueblo se lo reclama y por todas esas injusticias desde este espacio adherimos,
apoyamos e invitamos a participar del convocatoria
#3.
Jaime Smart, víctima
de la justicia militante
Cada vez que los
tribunales disponen la detención domiciliaria del ex funcionario, un juez le inventa
un nuevo proceso con prisión carcelaria
Desde esta columna
nos hemos ocupado de la injusta y penosa situación de Jaime Smart, ministro de Gobierno bonaerense entre 1976 y 1979, a
quien se lo ha privado de su libertad desde hace más de nueve años mediante
procesos judiciales viciados y manejados por jueces militantes.
Quienes conocen a Smart saben de sus elevadas cualidades
morales y de su dignidad y entereza para enfrentar una tan prolongada como
injusta prisión política. A sus 82 años
ha tenido que sobrellevar por enésima vez la situación de prepararse para dejar
su calabozo e iniciar una detención domiciliaria, para recibir un minuto antes
de partir la notificación de un nuevo proceso con dictado de prisión
carcelaria.
Ernesto Rozanski
La primera vez
ocurrió el 5 de mayo de 2015, cuando la Sala I de la Cámara de Casación dispuso
su prisión domiciliaria, pero el entonces juez federal de La Plata Ernesto Rozanski inició una nueva causa
y lo retuvo en la cárcel de Marcos Paz. Este juez renunció antes de someterse a
juicio por el Consejo de la Magistratura. Sus propios empleados y jueces del
mismo tribunal lo denunciaron por el desorden de su juzgado y por sólo
motorizar los juicios llamados de lesa humanidad, dejando prescribir los
restantes. En la última y reciente oportunidad en que la Cámara confirmó su
prisión domiciliaria, Smart fue
nuevamente retenido con la valija preparada, empleando el mismo artificio, esta
vez por el juez Ernesto Kreplak, un
notorio militante camporista designado juez federal en La Plata a mediados de
2015. También este magistrado ha recibido fundados pedidos de enjuiciamiento,
hasta ahora desestimados mediante falaces argumentos.
Este empeño en
mantener bajo prisión a Smart
reconoce los extremos de la venganza y rencor alimentados por extremismos
ideológicos, odios y resentimientos que perduran. Han sido inútiles los pedidos de recusación de estos jueces a pesar de
las evidencias de manifiesta enemistad. Tampoco se han logrado evitar los
circos armados en las sesiones de juicio oral con muchedumbres vociferantes.
Las más de doce
causas penales concentradas en la persona de Smart parecerían querer dar fundamento a la intencionada
calificación de "cívico-militar"
que la reciente ley de la provincia de Buenos Aires obliga a aplicar al
golpe del 24 de marzo de 1976 y al gobierno militar.
Una de esas causas,
según la defensa de Smart, se basó en el testimonio falso de Mario Edgardo Medina, quien declaró que
había visto a Smart cuando lo
torturaba. Cuando se le preguntó cómo podía reconocerlo, respondió que había
sido juzgado en la Cámara Penal de la
Nación, que había integrado Smart
y que juzgó los delitos de los terroristas entre 1971 y 1972. Medina lo reconoció porque formaba
parte del tribunal que lo juzgó en juicio oral en aquella época por integrar
Montoneros. La defensa investigó y demostró con aquel antiguo expediente,
traído de Bahía Blanca, donde estaba archivado, en el que Medina fue condenado, que Smart
no había participado en ese juicio. Medina
mintió, se formuló la denuncia del caso, pero la justicia federal de La
Plata no la dejó prosperar.
Las causas contra Smart han sido construidas desoyendo
testimonios que acreditaban el estricto cumplimiento y limitación de sus
funciones a las disposiciones de aquella época. Éstas fueron dictadas a partir
de marzo de 1976 para excluir a los funcionarios del gobierno del conocimiento
y de la ejecución de las acciones de las Fuerzas Armadas en la lucha
antisubversiva.
Todas las evidencias
y resoluciones formales presentadas por la defensa de Smart fueron desestimadas aplicando la presunción indemostrable de
que "debería saberlo".
El delito de lesa
humanidad y la consecuente imprescriptibilidad entraron en vigor con la
incorporación del Estatuto de Roma a
nuestro plexo jurídico mediante la ley 26.200, del 5 de enero de 2007. En su artículo 13 dice: "Ninguno de los delitos
previstos en el Estatuto de Roma ni en la presente ley puede ser aplicado en
violación del principio de legalidad consagrado en el artículo 18 de la
Constitución Nacional". Queda entonces claramente excluida la
aplicación retroactiva.
Es
de esperar que esta flagrante ausencia de justicia, que no sólo comprende a
Smart, sea enmendada dentro de los cauces constitucionales y con el
correcto e imparcial funcionamiento delConsejo de la Magistratura y en el ejercicio de sus respectivas
responsabilidades, también por la Corte
Suprema de Justicia, el Poder
Ejecutivo y el Congreso Nacional.
Uno más bravo
que otro y cortados por la misma tijera. Nadie con tanto poder como los “tutores” de los derechos humanos para
hacer de la vida un infierno. La presunta acusación de la comisión de crimen de
lesa humanidad formulada por un fiscal transforma al desgraciado en un
argentino de cuarta. Un maldito a expensas de linchamiento judicial y mediático
al que se puede condenar con el simple testimonio del guerrillero que hace
cuarenta años intentó matarlo. Los juicios parten de la premisa de que todo aquel
que participó de la lucha contra la subversión marxista en los años ’70,
cometió prima facie un delito de lesa humanidad. No es la forma en que se
reprimió lo que se condena sino el hecho de haberlos reprimido. De allí que,
para los fiscales y jueces cualquier acto de represión contra un combatiente
del ERP o Montoneros, por nimio, brutal o justificado debe considerarse dentro
del “plan sistemático de exterminio de la
población civil”. Por lo contrario, el expreso “plan sistemático de exterminio
de las fuerzas armadas y de la burguesía” ejecutado en parte por
aquellos a quienes los jueces llaman “población
civil”, no merece la atención de los “derechos
humanos” ni de los Lorenzetti, Zaffaroni, Avruj, Garavano, Macri, Bergoglio o Lanata.
Cazador de brujas
Hay que ver a los
cazadores de brujas cuando querellan desde el Ministerio Público fiscal y desde
la Secretaría de DD.HH. para tener una idea cabal de la sangre fría y
determinación con que acosan a sus presas (Ah… si el viejo Roland Freisler
estuviera para verlos). Inconmovibles e implacables llevan adelante, en nombre
de los derechos humanos, una persecución feroz para impedir la “impunidad” biológica; la de esos
ancianos que muriéndose antes del juicio pretenden privar a la sociedad del “humano” espectáculo de verlos pudrirse
en una mazmorra. Pero los argentinos pueden dormir tranquilos; ahí están los
titanes al pie del cañón exigiendo la prisión efectiva en cárcel o negando la
domiciliaria a los temibles octogenarios. ¡Y minga de 2 x 1! A ver si se
entiende: ¡Los derechos humanos no son para cualquiera! El rechazo unánime (con
la excepción del marciano Olmedo) expedito y fulminante del congreso nacional
al fallo “disparate” de la Corte así
lo indica. Vaya uno a saber en qué estarían pensando los ministros Highton,
Rosenkrantz y Rosatti para cometer la herejía de fallar contra la “política de Estado de derechos humanos”
consensuada por los tres poderes ¿No saben, acaso, que gracias a ese calculado
odio inyectado se han montado a lo largo y ancho del país, burocracias de DD.HH.
que dan trabajo a miles de argentinos? El odio puede tener su lado bueno ¡Por
qué no!
Roberto Cirilo Perdía
Respecto del
origen y diseño de la política de derechos humanos lo aconsejable es ir a las
fuentes mismas: Roberto Cirilo Perdía,
segundo comandante de Montoneros, en “Montoneros. El peronismo combatiente en
primera persona”; p. 646/47, (obra maestra del cinismo), dice: “De todas maneras mi principal actividad en
esos años estuvo concentrada en la cuestión de los Derechos Humanos” (…)
Más adelante lo haría como asesor de la propia Subsecretaría de Derechos
Humanos (…) En el marco de estas políticas, en el año 95, se crearon las
condiciones para la reapertura de los juicios con motivo de los crímenes
cometidos durante la dictadura. Todo bien pero no me cierra el que un violador
serial de los derechos humanos como Roberto
Perdía se constituya nada menos que en un mentor de la “política de Estado” en derechos humanos. Y no sólo él, también
otros. Por ejemplo, los exterroristasHoracio Vertbisky, Rodolfo
Matarollo y LuisDuhalde, por citar algunos entre
tantos. El primero presidente del CELS, la principal ONG de derechos humanos
del país, y los otros dos subsecretario y secretario de DD.HH. de la nación,
respectivamente.
Isaac Nachman Steinberg
Pero no sólo la
calidad de quienes fueron los padres de la criatura, hace ruido, también el que
en nombre de los derechos humanos se violen esos derechos a personas de carne y
hueso. Un hecho del pasado puede que ayude a resolver esta aparente contradicción:
Isaac Nachman Steinberg quien desde diciembre de 1917 a marzo de 1918 ejerció
el cargo de comisario del pueblo de Justicia en el gobierno soviético liderado
por Vladímir Lenin, cuenta que en medio de un conflicto que tuvo con la Cheka
(la policía del régimen montada para asesinar opositores) se suscitó el
siguiente diálogo: "¿Para qué sirve un Comisariado del Pueblo para la Justicia?
–preguntó Steinberg a Lenin–. ¡Que lo llamen Comisariado del Pueblo para el
Exterminio Social y se entenderá la razón!". "Excelente idea –respondió Lenin–.
Es exactamente como yo lo veo. ¡Desgraciadamente, no se le puede llamar así!”
Para que lo puedan
tener escrito. Verán que no me referí al caso mío en particular, sino que fue
en general para todos.
Con el afecto y cariño
de siempre.
Abrazos.
Pedro
López
Cnl (R) VGM
Clic para escuchar la declaración
LEER LA DECLARACIÓN
Señor presidente,
señores miembros de este honorable tribunal, no voy a comenzar mi declaración, refiriéndome
a la causa que se me imputa, porque ya es por todos conocidos lo que en este
tribunal y durante el debate expresaron la víctima y los testigos.
Pero sí quiero volver a
reiterar que no participé ni conformé ninguna asociación ilícita, de haber sido
así, mi asociación ilícita era la de pertenecer al Ejército Argentino.
Tampoco recibí ni
impartí órdenes que no fueran las estipuladas en los reglamentos y leyes
militares. De haber obrado en contrario hubiera sido juzgado por el Código de Justicia
Militar y su reglamentación.
Me voy a referir al
contexto personal profesional, histórico general, psicológico y jurídico.
En lo personal, he y
hemos escuchado diferentes testimonios de personas que en la mayoría de los
casos narraban lo que le habían contado otros parientes, amigos o vecinos y en
algunos casos, testigos que aún no habían nacido (en mi caso particular todos
eran testigos de oídas, cada uno con relatos o versiones diferentes,
reconstruyendo hechos sobre los dichos o expresiones de otros).
También quiero aclarar
que no estoy de acuerdo ni comparto el secuestro, tortura, desaparición de personas
y /o sustracción o apropiación de menores.
Reconozco que muchos
familiares de personas desaparecidas y otras víctimas se hayan expresado de la
manera que lo han hecho, porque han perdido a un ser querido y /o soportado
otra clase de tormentos.
Sé y comprendo cómo se deben
sentir, sobre todo aquellos que sabiendo que un miembro de su familia pertenecía
a una organización armada no pudieron hacer nada para revertir esa situación;
viviendo con el temor permanente de que algo malo ocurriera.
También recordemos que
en muchos casos cuando alguien era detenido, vecinos, amistades y hasta
familiares muchas veces ante tal hecho, expresaban “algo habran hecho”.
Digo esto, porque esa época
la viví y sufrí en carne propia junto a mi señora y nuestros dos pequeños
hijos.
Corría el año 1974,
estaba destinado en el B Ing Comb 101 en
San Nicolás, lugar de donde además somos oriundos mi señora e hijos, cuando las
organizaciones subversivas terroristas marxistas incrementaron sus ataques a
instalaciones militares, policiales, asesinando civiles, militares,
gremialistas, empresarios y a todo aquel que se opusiera a sus intereses o
intenciones, no importándoles los daños o efectos causados a otros. Ya en enero
de 1974 se había producido el ataque a la guarnición militar de azul.
El 4 de abril de 1974
fue asesinado por el ERP, Antonio Magaldi que era el secretario general de la CGT
Regional de San Nicolás, su asesinato fue publicado en la revista Estrella Roja
N° 32 del 30 de abril de 1974.
Con mi señora e hijos,
vivíamos en un chalet sobre la vieja ruta 9 antes del arroyo del medio y era
común soportar hostigamiento desde vehículos que pasaban a gran velocidad
efectuando disparos de armas de fuego.
Mi señora, muy joven,
tuvo que aprender a manejar y usar armas de fuego como fusil, escopeta, pistola
o revolver; para defendernos en el caso de ser atacados directamente.
En cada lugar de la
casa había armas, disimuladas de tal forma de dar seguridad por nuestros
pequeños hijos.
El 12 de noviembre de
1974 me encontraba de oficial de servicio en la unidad y estaba en la plaza de
armas hablando con el Tte 1ro. Roberto Carbajo que estaba acompañado por sus
dos hijos; siendo aproximadamente las 19,30 horas se despidió de mí.
Habían pasado 20 min
cuando me avisan de la guardia que habían atentado contra la vida del Tte 1ro. Carbajo.
Llegó a la casa de sus suegros, en la esquina de la plaza Mitre, bajó los hijos
del auto y regresó a su automóvil para
cerrarlo con llave, en ese momento desde un vehículo Peugeot 504 por el techo
le dispararon con una pistola ametralladora y luego le dieron el tiro de gracia
con una escopeta 12/70 desfigurando su cabeza.
Ahí quedó tirado en el
suelo bañado en sangre al lado de la puerta de su auto, y sus pequeños hijos
(una nena y un varón) y su mujer en la puerta de la casa contenidos por los
familiares y vecinos.
El que lo asesina al Tte
1ro. Carbajo, era un viejo amigo, compañero de colegio y de club Regatas que el
12 de enero de 1968 está en mi casamiento al lado de mi señora y mío. También
ese asesino era amigo de Carbajo y viejo conocido de la familia.
Ese asesino era Jorge
Benito Urteaga (posteriormente muerto en el gran Buenos Aires junto a Santucho).
Se supo luego, en una
lista que apareció, que el otro militar a matar era yo, por lo que a partir de
ese momento y durante todo el año 1975 mi señora se desplazaba en el automóvil
con chofer y armada, situación que se acrecentó aún más después del asesinato
del Capitán Viola y su hija el 1ro. de diciembre de 1974.
Mi amigo, mi compañero
de colegio y de club, era quien me iba a
matar.
La familia Urteaga (radicales
todos) su padre fue presidente de Loteria Nacional y Casinos en el gobierno del
Dr. Illia, era amiga de la familia de mi señora y de la mía.
Todo este plan
respondía a una orden de la cúpula del ERP llamada Operación Masacre de Capilla
del Rosario que determinaba que se debían ejecutar tantos militares como
compañeros muertos en el fallido ataque al cuartel de Catamarca.
Señor presidente, por
eso les digo que sé lo que se siente cuando uno está amenazado de muerte.
¿Por qué la muerte de Carbajo
o la mía? Porque ambos pertenecíamos a familias tradicionales de San Nicolás,
mi abuelo había sido dirigente radical, fue intendente en el año 1921, y esa
muerte no era solo la de un militar, sino la conmoción que causaba en la
sociedad nicoleña.
Vuelvo a repetir, esa época la viví y la sentí en la
propia carne, por eso no acepto que quieran tergiversar la historia. La muerte
la tuve a mi lado, aprendí a convivir con ella durante esa época y durante la
guerra de Malvinas donde solo pedía a dios me diera valor y dignidad para saber
morir.
Sobre el aspecto
psicológico y sobre la base de los testimonios aquí oídos, quisiera exponer
unos párrafos publicados en el diario La Nación de fecha 21 de marzo del corriente
año en su sección Crónicas del Mundo “el
país semanal”, redactado por Mónica Ceberio Belaza cuyo título dice: “cuando un falso recuerdo lleva a un
inocente a la cárcel”.
En una parte dice: “mezcla de ficción y realidad”.
Textualmente: ¿qué
mecanismos operan en la mente de una persona que identifica con total seguridad
a un inocente como culpable?
Muchas veces pensamos
que la memoria es una grabadora que va almacenando recuerdos que se alojan en
el cerebro y que permanecen allí intactos incluso si no podemos acceder a
ellos.
De acuerdo con esta
teoría, si logramos abrir una ventana, la imagen aflora clara y exacta. Pero la
psicología experimental y la práctica forense muestran otra realidad: “que la memoria es dúctil, frágil y poco
fiable; que puede añadir recuerdos de cosas que nunca sucedieron, modificar
otras y a través de las técnicas adecuadas, ser manipulada por terceros”.
En definitiva, que la
mente mezcla muy facilmente realidad y ficción a la hora de construir nuestro
pasado.
Es lo que enseña a sus
alumnos Margarita Diges Junco, catedrática de psicología de la memoria de la
universidad autónoma de Madrid y autora entre otros de “testigos, sospechosos y recuerdos falsos” (Ed. Trotta 2016). Uno
de los objetivos de la asignatura es aprender a valorar la fiabilidad de las
pruebas de reconocimiento visual.
En otro punto señala:
“A
veces es alguna similitud física entre el delincuente y la persona lo que
provoca la falla en la memoria. Otras veces el error procede de una sugestión.
Los investigadores inducen al testigo voluntaria o involuntariamente a través
de un reconocimiento fotográfico o una rueda no realizados correctamente”.
Juan José López Ortega
es magistrado de la Audiencia Provincial de Madrid y uno de los jueces que más
atención han prestado a la psicología del testimonio.
En una entrevista
celebrada en la universidad Carlos III de Madrid, donde da clases expresa: “como juez es muy dificil sustraerse a la
potencia que tiene una víctima reconociendo a un sospechoso” admite, ¡pero
hay que hacerlo! Puede estar confundida. ¡No se debería fundamentar una condena
si no hay otros elementos de juicio que corroboren la culpabilidad!
El magistrado del Tribunal
Supremo Perfecto Andres Ibañez opina que en esta materia se han acumulado dos
carencias: una, la falta de información entre los jueces sobre cómo opera la
memoria; otra, una mala cultura de la jurisdicción fundada en un sentido psicologísta
y autocrático de la libre convicción del juez, que, supuestamente, podría
decidir una condena basándose en las impresiones obtenidas de la lectura del
lenguaje verbal y gestual de los testigos e imputado.
Ambas cosas han sido
seguramente la fuente de muchos errores.
La psicóloga Diges, dice
que el problema radica en cómo se investiga y en el valor que se concede a esa
prueba.
Señor presidente,
dentro del contexto histórico, quiero recordar que la guerra revolucionaria
(tal cual lo llamara la Cámara Federal que juzgo a los comandantes) comenzó en
la década del 60 cuando la organización terrorista subversiva marxista liderada
por Jorge Ricardo Masetti Blanco, conocido como Comandante Segundo, con
aproximadamente 30 combatientes de nacionalidad argentina y cubana, armados con
fusiles, granadas, lanzacohetes y pistolas, entro al país proveniente del campamento
de Emboruzu -Bolivia y se ubicó en la zona de Orán – Salta en septiembre de
1963.
Este grupo había
conformado el llamado “Ejército
Guerrillero del Pueblo”.
Para participar en lo
que denominaron “Operación Sombra”.
Estando en su
campamento de Bolivia Masetti redactó el código de conducta al que debían estar
sujetos todos los integrantes de la organización y que entre otras cosas
estipulaba la pena de muerte por homosexualidad, por traición ante el enemigo
y/o por delación de sus camaradas, efectuar el aprovechamiento de la población
civil, robar, violar a toda mujer, etc.
El 21 de septiembre de
1963, se instalan cerca del río Pescado.
El gobierno del Dr.
Illia, al enterarse de esto envía una mayor cantidad de personal de la Gendarmería
Nacional.
A comienzos del mes de
marzo del 64, casi cinco meses después de haber ingresado a Argentina, se
produce el 1er. enfrentamiento armado con la toma del campamento por parte de
la Gendarmería Nacional, la captura de cinco terroristas, armas y provisiones.
Los que lograron
escapar se reagruparon con Masetti. Varios murieron de hambre, otros en accidentes
y por falta de atención médica, otros fusilados por Masetti por retrasar la
marcha.
El 21 de abril, en otro
enfrentamiento muere el cubano Hermes Peña y Jorge Guille, deteniendo a los
restantes y llevados a juicio. De Masetti no se tuvieron más noticias por lo
que se toma el 21 de abril como fecha de su desaparición. Se cree murió de
hambre y/o por heridas o accidente.
Rodolfo Walsh, su
compañero en Cuba sabiendo de su muerte le dedica un verso:
Masetti no aparece
nunca
Se ha disuelto en la
selva
En la lluvia, en el
tiempo
En algún lugar
desconocido
El cadáver del Cte 2do
Empuña un fusil
herrumbrado.
El 19 de agosto de 1964
en la Cámara de Diputados el ministro del interior Dr. Juan Palmero, decía: “…el movimiento guerrillero en el país se
organiza con el objetivo fundamental de lograr el cambio de estructuras, de
atentar contra la constitución, la organización y los métodos y formas de vida
de nuestra república”.
En el mismo recinto, el
canciller Miguel Ángel Zavala Ortiz sostenía: “…de la guerra revolucionaria; guerra no declarada, silenciosa, pero
guerra inexorable, global y permanente… el comunismo se establece en la República
de Cuba, se implanta como una organización revolucionaria de guerra permanente,
de tipo revolucionario… vemos que Cuba se ha convertido en un foco de
perturbación dentro de la sociedad americana… desde las radios de Cuba se está
haciendo permanentemente la incitación a la insurrección continental. Se
prepara a jóvenes de todos los países. Desde la argentina han ido 800, de los
cuales 200 o 300 están recibiendo aprendizaje revolucionario en las escuelas
especializadas”.
Después del ataque en
enero de 1974 a la guarnición militar de Azul, el Tte Grl Juan Domingo Perón,
expresó: “todo tiene un límite… se trata
de poner coto a la acción disolvente y criminal que atenta contra la existencia
misma de la patria y de sus instituciones… el objetivo perseguido por estos
grupos minoritarios es el pueblo argentino y para ello llevan a cabo una
agresión integral”. “por ello, sepan ustedes que en esta lucha no están solos,
sino que es todo el pueblo que está empeñado en ¡exterminar este mal!...”
La estrategia general que conducimos desde el gobierno, nos lleva a actuar
profundamente sobre las causas de la violencia y la subversión, quedando la
lucha contra los efectos a cargo de toda la población, las FFSS, FFPP y si es
necesario de las FFAA.
Luego todos recordarán
el discurso del Grl Perón el 1ro. de mayo de 1974 cuando echo a los Montoneros de
la Plaza de Mayo.
El Dr. Ricardo Balbín,
después del ataque al Regimiento de Infantería de Monte 29 De Formosa, el 5 de
octubre de 1975, en la ciudad de Tinogasta, ratificó y amplió los conceptos del
Grl Perón, expresando: “la guerrilla
metida en los montes carece de banderas y de sentimientos; no tiene
sentimientos porque destruye y no tiene banderas porque es antinacional. Hay un seguro de vida contra ellos; cuando
atacan no miran a quienes matan y cuando los toma la justicia reclaman la
solidaridad del pueblo para sacarlos; es decir que la guerrilla con seguro de
vida es la guerrilla de los cobardes”. “Cuando los padres entierran a sus
hijos, los países se quedan parados -y parece que al país lo quieren parar- enterrando
agentes de seguridad, militares, marinos, a sencillos hombres de la democracia,
a los cuales les regalamos discursos cuando mueren, y yo quiero cantarles los seguros de la
victoria cuando viven”.
El 16 de diciembre de
1975 el entonces ministro de Defensa peronista Tomás Vottero, refiriéndose a la
subversion, dijo: “es determinación del
gobierno no dejar de hacer nada de lo que este dentro de nuestras facultades y
de nuestro poder de decisión, hasta alcanzar su más completo exterminio”.
El 18 de marzo de 1976,
el diputado peronista Stecco, dijo: “que
no vaya a ocurrir que cuando llegue la hora del castigo a los asesinos que
hacen correr la sangre por nuestras calles, alguien salga en su defensa… hay
que perseguirlos hasta sus guaridas y matarlos como a ratas, porque no merecen
vivir en este suelo”.
No podemos negar ni
ocultar que hubo una guerra y que no comenzó el 24 de marzo de 1976 con el
advenimiento del gobierno militar, ni tampoco podemos querer cambiar el nombre
de “guerra” porque a organizaciones
de DDHH u otros estamentos del estado argentino no les convenga reconocer que “si existió”.
Tampoco podemos caer en
la teoría de los dos demonios, porque en realidad los demonios fueron muchos.
Los múltiples demonios
que fueron culpables de la tragedia que nos tocó vivir a todos los argentinos,
sin que el orden en que serán mencionados haga a unos más responsables que a
otros, dado que todos lo fueron por igual, serian:
EL
“PRIMER DEMONIO” FUERON LAS ORGANIZACIONES TERRORISTAS
que, por medio de la violencia, quisieron hacerse del poder para imponernos el
modelo castro-guevarista, o comunista, o maoísta, o estalinista, o
marxista-leninista, o como cada uno quiera denominarlo.
El resultado final
hubiera sido el mismo. Ya hemos visto los padecimientos de los pueblos cubano,
colombiano con las FARC, ELN, venezolano, camboyano, norcoreano, o de cualquiera de las naciones que adoptaron
el comunismo como régimen de gobierno.
EL
“SEGUNDO DEMONIO”, LA CORPORACIÓN POLÍTICA,
sin lugar a dudas, la de mayor responsabilidad en la tragedia, que alentó tanto
a terroristas como a quienes los combatimos, en el proceso de destrucción de la
república.
Recordemos lo expresado
por Balbín a Videla: “lo que tengan que
hacer, háganlo lo antes posible”. Ni hablar de los comunistas y radicales
que se sumaron al gobierno “dictatorial”
y del resto de los políticos que, contumaces en el oportunismo, no dudaron un
instante en sembrar la semilla que germinaría el 24 de marzo de 1976, fecha hoy
repudiada hasta por los mismos que la sembraron. Muchos de ellos, aún continúan
enquistados en el poder de turno.
EL
“TERCER DEMONIO”, LA CORPORACIÓN JUDICIAL que, luego del
asesinato del extraordinario Dr. José Vicente Quiroga, no quiso comprometerse
ni arriesgarse, negándose a asumir sus responsabilidades en el juzgamiento de
los terroristas capturados.
EL
“CUARTO DEMONIO”, EL CONSTITUIDO POR LOS PERIODISTAS Y LOS MEDIOS DE
COMUNICACIÓN SOCIAL QUE APOYARON, TANTO A UNOS COMO A LOS OTROS,
sin que en aquellos años les importara cómo combatíamos, en tanto y en cuanto
se lograran los objetivos fijados.
EL
“QUINTO DEMONIO”, LOS INTELECTUALES, que actuaron con la
misma “ligereza” que los periodistas,
apoyando tanto a terroristas como a las fuerzas legales, según sus ideologías, angustias
u oportunismo. Muchos de ellos integraron las organizaciones terroristas.
EL
“SEXTO DEMONIO”, LA IGLESIA CATÓLICA, que envió a la muerte
a miles de jóvenes enrolados en la teología de la liberación o el
tercermundismo, instándolos a sumarse a las organizaciones terroristas.
EL
“SÉPTIMO DEMONIO”, LOS DOCENTES DE COLEGIOS SECUNDARIOS Y UNIVERSITARIOS
que, al igual que los curas tercermundistas, les inculpaban a sus alumnos
reclamándoles empuñar las armas contra la sociedad argentina.
EL
“OCTAVO DEMONIO”, EL INSACIABLE EMPRESARIADO Y LA BURGUESÍA NACIONALES (INDUSTRIAL, FINANCIERA,
COMERCIANTES O EL VINCULADO A LA OBRA PÚBLICA)
que, por cobardía o connivencia, por un lado, financió a las organizaciones
terroristas y, por el otro, nos exigía poner fin al flagelo que los había
tomado de rehenes.
EL
“NOVENO DEMONIO”, LA PROPIA SOCIEDAD ARGENTINA,
que nos reclamaba que le devolviéramos la tranquilidad y le aseguráramos la
libertad. Un 10% apoyó a los terroristas, otro tanto a las fuerzas legales y el
80% restante, como bien lo definió el General Perón, obró como “bosta de paloma”.
Pasados los años y
aseguradas la tranquilidad y la libertad, con total impudicia, cinismo e hipocresía, los mismos
que nos habían alentado, no tuvieron ningún prurito en levantar su dedo
acusador para condenarnos por lo que habíamos hecho, elevando a los altares a
aquéllos que en los ’70 los habían agredido.
Todos los “demonios” tuvieron un común
denominador: a ninguno le importó la metodología que empleáramos en el logro de
los objetivos impuestos. Nadie mayor de 55 años puede alegar ignorancia sobre
los hechos del pasado. Sin embargo hoy vemos cómo, sin ningún tipo de
vergüenza, los mismos periodistas e intelectuales que fueron miembros de las
organizaciones terroristas que asolaron nuestra patria no satisfechos con el
daño que nos hicieron en los ’70, hoy continúan agitando las aguas para
mantener abiertas las heridas del pasado.
Con la teoría de los
dos demonios se pretendió asimilar engañosamente a las fuerzas legales con las
subversivas.
La realidad es que no
hubieron dos demonios, sino bandas criminales que respondían a los centros del
poder marxista internacional, que intentaron sojuzgar a la República Argentina
con el empleo del terror indiscriminado, cometiendo horribles delitos.
Para combatir a dichas
bandas y superadas operacionalmente las FFPP y las FFSS, el gobierno
constitucional dispuso el empleo de las FFAA.
En cumplimiento de tal
orden y del mandato constitucional, las FFAA derrotaron a dichas bandas criminales.
En la dinámica de esa
guerra algunos de sus miembros pueden haber cometido delitos, aisladamente y
por su cuenta y riesgo. Tales hechos debieron ser incluso juzgados por
tribunales militares.
Además no puede
aplicarse a una guerra -que fue en realidad el conflicto en cuestión- la
legislación de época de paz.
Según Luis Alberto
Romero, en su excelente artículo titulado "El
discurso intolerante de los organismos de derechos humanos", publicado
en La Nación del 20 de abril de 2017, plantea que "el 24 de marzo de 2001, el reclamo de justicia que se escuchó en
la Plaza de Mayo ya sonaba a revancha y a venganza".
Romero, en su artículo
precitado, expresa que "los
organismos de derechos humanos ejercen una verdadera dictadura verbal. Nada más
tentador para un grupo humano que administrar esa dictadura de la palabra".
Mejor definición no puede existir para el "grupo
humano" denominado periodismo.
La venganza y el odio
no han sido, ni son patrimonio del kirchnerismo. Algún día, los otros demonios,
entre ellos, los medios de comunicación y los periodistas y los intelectuales,
deberán hacerse cargo de sus responsabilidades respecto de la difusión del “relato” que ha mantenido abiertas
nuestras heridas del pasado.
El 24 de marzo del
corriente, durante los actos que se llevaron a cabo en la Plaza de Mayo, se
leyó un documento que reivindicó el accionar de las organizaciones terroristas
contra la nación y el pueblo argentinos, el que contó con la aprobación de
reconocidas personalidades de organismos que dicen defender los derechos
humanos. Entre ellos Estela Carlotto y Taty Almeyda (quién aplaudió vehemente
cada palabra reivindicatoria). En esos actos también se incitó al derrocamiento
del actual gobierno para ser reemplazado por quienes fueron derrotados en las
elecciones de 2015.
Ante semejante apología
de la violencia e incitación a la sedición, la cobarde sociedad argentina,
desesperadamente convocó a una concentración el 1ro. de abril pasado para defender a este gobierno.
¡¡Qué triste, e ingrato
al mismo tiempo, que estemos presos por haberle evitado a nuestro país los
padecimientos de los pueblos que han sufrido y sufren regímenes totalitarios
comunistas!!
¿Qué creen, los
políticos, jueces, sindicalistas, docentes, periodistas, intelectuales,
empresarios, religiosos de todos los credos y el resto de la sociedad, que
hubiera sucedido con ellos si el proyecto socialista del ERP/MTP o Montoneros hubieran
tenido éxito?
- Seguramente algunos
habrían sido miembros de comité central del régimen totalitario instalado;
- Muchos otros hubiéramos sido fusilados;
- Otros eternamente
hubieran sido privados de su libertad en cárceles horrorosas (de los cuales,
con el correr de los días, algunos también hubiesen sido fusilados);
- Otros habrían
terminado en granjas colectivas.
- Todos estarían
haciendo largas colas en los depósitos para recibir las migajas del régimen,
para poder alimentarse;
- Y absolutamente
todos, habrían perdido su libertad, la libertad que quienes están presos, les
aseguraron hasta estos días, libertad que se les ha conculcado a los
libertadores.
Si los periodistas
pretenden hacer un "periodismo de
calidad", como José Crettaz expresa en su artículo titulado “El periodismo argentino y la urgencia por
dejar de hacer lo mismo de siempre”, publicado en La Nación del 15 de abril
de 2017, expresa : “lo primero que
deberán hacer es dejar de mentir, por cuanto ocultar o tergiversar la verdad,
es la forma más repugnante y cobarde de hacerlo, cosa que, por lo reiterada, ya
se constituye en una metodología aceptada para engañar a la opinión pública”.
A diario se publican
artículos que hacen referencia a hechos protagonizados por militares, mientras
sistemáticamente se silencian otros de similar o mayor importancia, como por
ejemplo el atentado del 15 de abril de 1953, en el acto de Plaza de Mayo de la C.G.T.
(en el que fueron asesinadas 6 personas y otras 90 sufrieron gravísimas
mutilaciones) o el ataque a los cuarteles de La Tablada, perpetrado por el Movimiento
Todos por la Patria (MTP), en el que murieron 9 miembros del Ejército Argentino
(entre ellos 4 soldados conscriptos), dos integrantes de la policía de la
provincia de buenos aires y 29 terroristas.
Lo sugestivo es que,
como en los hechos criminales mencionados precedentemente, las pocas veces que los
periodistas “recuerdan” la otra parte
de la historia de los ’70, solamente se refieran a los que tuvieron como
protagonistas a los Montoneros, por sus vínculos con el peronismo, haciendo “desaparecer” de los medios de
comunicación las acciones criminales perpetradas por el ERP/MTP, con claros
lazos con la Unión Cívica Radical, lo que también es parte de la metodología
desinformadora adoptada por el periodismo.
Recientemente, el 10 de
mayo fue aprobado por el Congreso Nacional una ley que excluye de la aplicación
del 2x1 a delitos de lesa humanidad y consecuentemente con eso, las
organizaciones de DDHH, organizaciones sindicales, partidos políticos, de toda
ideología, se pronunciaron en una multitudinaria marcha apoyando esa postura.
Pero nadie, salvo raras
excepciones hizo referencia a los actos de violencia cometidos por las
organizaciones subversivas terroristas del ERP, MTP o Montoneros que atentaron
contra la Constitución Nacional, sus instituciones y el pueblo argentino.
Ningún periodista hizo
referencia al tema porque de hacerlo, seria políticamente incorrecto, aunque en
su interior y como ellos mismos dicen , en off, piensen lo contrario.
El 11 de mayo en radio Mitre, el periodista Willy Cohan a las 07:30 horas
hizo un comentario sobre la marcha del dia anterior diciendo: “apoyaba la ley del congreso, pero porque no
se hacía lo mismo con los terroristas
que ocasionaron tanto daño a la población, poniendo bombas, asesinando,
secuestrando y matando inocentes; donde muchos de ellos están viviendo en el extranjero
u ocupando cargos y puestos en el Congreso Nacional, gobiernos provinciales y
hasta periodistas haciendo apología de sus actividades terroristas en los 70 y
gozan de libertad”.
También escuchamos a la
diputada Victoria Donda que dice que sus padres mataban con orgullo, al senador
Abal Medina que su tío no asesino al Grl Aramburu, que lo ajustició, al actor Gerardo
Romano que dice que los Montoneros mataban con respeto, la periodista Liliana
Franco reconoció en el programa de tv que es panelista, haber sido una
joven militante del ERP y junto a otros
compañeros, en su casa, solo preparaba bombas molotov para distraer la policía,
sinceramente no sabía que a la muerte se la puede categorizar y adjetivizar de
diferentes maneras y de acuerdo con quien o quienes la ejecutan y/o contra
quienes lo hacen.
Sr presidente, no estoy
haciendo una valoracion de este tribunal, sino de toda la sociedad argentina,
ya que lo peor que nos puede suceder es que no tengamos memoria y seamos tan
hipócritas; nadie recuerda lo que era la provincia de Tucumán hace 42 años
atrás. El propio gobernador Juri recurrió al gobierno nacional solicitando apoyo ya que sus FFPP habían
sido sobrepasadas, no tenían instrucción ni equipamiento para enfrentar a la
guerrilla armada del ERP y Montoneros.
Como se mencionó
anteriormente:
Alguno de ustedes, ¿se
puso a pensar que hubiera sucedido si esas organizaciones terroristas marxistas
hubieran triunfado y logrado su objetivo de obtener una zona liberada?
Seguro muchos de los
que estamos acá en este tribunal no estaríamos presentes.
Niegan que hubo una
guerra contra personas organizadas, equipadas e instruidas en Cuba, Angola y
otros países, que usaban uniforme y tenían grados que los identificaban y
nombres de guerra ocultando el verdadero.
Sí, hubo una guerra y
como en todo conflicto armado se cometen excesos y errores pero en ese momento
era lo que la situación ameritaba.
Lo lamentable es que se
ganó la batalla pero se perdió la guerra; porque se derroto la parte armada
pero no se alcanzó a derrotar a la cúpula de esas organizaciones que aplicando
el principio de Mao, de estrategia sin tiempo, lograron su
objetivo y hoy esos prominentes jóvenes idealistas, ocuparon y ocupan cargos y
puestos políticos y en otros estamentos del estado; tomando revancha y
venganza.
Sí, hubo una guerra y
se cometieron muchos errores, los mismos pero menos sanguinarios que los
empleados por Stalin después de la II Guerra Mundial cuando se produjo la purga del Ejército Rojo descabezando
a todo su ejército, el mismo ejército que enfrento y contuvo a las fuerzas
alemanas en la invasión a Rusia, pero ante el temor que lo pudieran destituir y
junto a otros miles de civiles fueron derivados a los campos de trabajo
forzados en Siberia; ¿por qué no se aplicó retroactivamente la ley como se hace
ahora con nosotros? ¿quién dijo algo? Nadie, porque fue el ganador. !!!La
victoria tiene 100 padres, pero la derrota es huerfana!!!
¿Qué hicieron los
franceses en la guerra de Argelia? Masacraron un pueblo y ahora quieren dar
ejemplo de DDHH y se lleva al presidente a arrojar flores al Río De La Plata.
La hipocresía, la falta
de memoria y la mentira afloran permanentemente en los intereses por sobre la
verdad y la realidad.
¿Quiénes actúan contra
los EEUU y sus aliados y/o contra Rusia cuando en pos de la lucha contra el
terrorismo, para abatir un miembro de esas organizaciones arrojan bombas
inteligentes matando niños, civiles, destruyendo hospitales, escuelas y
ciudades enteras?, nadie, porque quedan redimidos, absueltos de toda
responsabilidad o pecado por la bendita frase de “daños o efectos colaterales”.
Esa frase también
tendría que emplearse y aplicarse a lo sucedido en el país en la década del 70
y especialmente en Tucumán.
Señor presidente,
seamos justos, vuelvo a repetir, la hipocresía, la mentira, la amnesia y falta de memoria solo conducen
al odio, la revancha y venganza.
A continuación
transcribo una carta de lectores del 06/05/17 por el señor Guillermo Cesar
Vadillo en el diario La Nación que dice:
“Terminada
la guerra hace varias décadas, y conocido verazmente el accionar de ambas
partes, la justicia debería buscar el justo medio y no caer en un solo bando,
ignorando los delitos aberrantes cometidos por la "juventud
maravillosa" que asolaba a la nación”.
“El
juicio equitativo es aquel que tiene en cuenta el contexto en el que se produce
un hecho, sus antecedentes y sus consecuencias”.
Señores miembros del
tribunal, no discuto vuestra capacidad, honorabilidad y experiencia, pero para
tratar casos que no sean de la justicia militar.
Yo entré al Colegio
Militar de la Nación con un Código de Justicia Militar y su reglamentación, con
él nos manejamos en nuestra vida militar, luego lo ignoraron, lo destruyeron y
nos están juzgando con leyes y/o tratados que se establecieron después de
cometidos los hechos (aplicando retroactivamente la ley penal, en este caso, se
trata de la convención sobre imprescriptibilidad de los mal llamados delitos de
lesa humanidad, que recién entra en vigencia en la Argentina, según telegrama
del Secretario de Naciones Unidas el 24 de noviembre de 2003 y se ratifica esta
violación con la no aplicación de las disposiciones del Tratado de Roma en sus
arts. 22 y 24, que establecen que este tratado rige a partir de su sanción,
operándose la misma en Argentina, recién en el año 2001.
El tratado mencionado
agrega, además, que cualquier disposición anterior que se oponga a este tratado
es nula, corroborando lo dispuesto por la convención sobre el derecho de los Tratados
de Viena, que lo dispone de la misma forma en su art. 64, afirmando que los
tratados rigen a partir de su sanción y por la adopción de cada uno de los
estados que los suscriben).
Hoy nos están
juzgando jueces que no tienen cabal
conocimiento de lo que es la organización militar, el rol de combate, las
misiones y funciones que corresponden a cada puesto y jerarquía, los
reglamentos y directivas militares, que es la disciplina militar, el
cumplimiento de órdenes, la impartición de órdenes, la obediencia, la lealtad,
la subordinación, el honor, la autoridad, la dignidad, el valor, la
responsabilidad del ejercicio del mando y del comando, la confianza, el
sacrificio que impone el cumplimiento de una orden del servicio, el dejar la
familia sin saber si va a volver a verla, el no poder disfrutar de sus hijos y
de lo que es un conflicto armado.
No saben lo que es un
enfrentamiento armado donde no solo se juega la propia vida, sino que se tiene que velar por la vida de sus
subordinados; tienen que ver la muerte a su lado de camaradas, amigos y
soldados; sangre derramada en defensa de las convicciones para lo que fuimos
instruidos, educados y capacitados. Así se conoce lo que es la “verdadera y auténtica guerra”, sea
convencional o revolucionaria.
Sr. presidente, la
mayoría de los militares que nos encontramos procesados y/o condenados, en la época
que se produjeron los hechos éramos todos personal subalterno, es decir que no
teníamos poder de decisión, solo cumplíamos las órdenes impartidas por los
superiores.
¿Saben señores miembros
de este excelentísimo tribunal, en mi DNI como parte destacada figura “ex combatiente, héroe de la guerra de Malvinas”?
¿De qué sirve todo esto?
Cuando se aprobó el Código
de Justicia Militar, Além dijo: que se hacía especialmente porque “los militares cumplen actividades y
funciones diferentes, se visten diferentes y hasta caminan diferente”.
Sr. presidente, usted
en alguna oportunidad se ha referido que cuando trabajaba como periodista en el
diario Noticias, un grupo de subversivos quiso entrar a colocar explosivos en
las rotativas para impedir la circulación del diario y tenían seguridad policial
lo que produjo un enfrentamiento y muere un policía, dándose los delincuentes
subversivos a la fuga.
Ud. Pensó que la muerte
de ese policía que cumplió con su deber de defender y proteger el objetivo
asignado posibilitó que a lo mejor usted no muriera y hoy tiene el honor de
estar integrando la presidencia de este tribunal.
Sr. presidente, como
dije anteriormente no estoy haciendo una valoración de este tribunal, sino de
toda la sociedad argentina, por eso, es que debemos terminar con la hipocresía,
la mentira y falsedades y por una vez en la vida seamos honestos con nosotros
mismos y con los demás.
Así mismo, quiero
recordar un viejo adagio reconocido por varios ejércitos del mundo cuyo autor
desconozco que dice: ¡CUANDO LA PATRIA
ESTÁ EN PELIGRO, SE RECURRE A DIOS Y AL SOLDADO, CUANDO EL PELIGRO PASA, DIOS
ES OLVIDADO Y EL SOLDADO ABANDONADO, A LO QUE AGREGO, JUZGADO!
Y recuerde Sr. presidente,
¡Que se vive más muerto, que vivo!