domingo, 21 de enero de 2018
¿QUIÉN ES USTED, VERBITSKY?
![]() |
| Horacio Verbitsky |
Así interpelaba, hace
más de quince años, el escritor David Viñas a Horacio Verbitsky.
Actualizado 19 enero
2018
Por Pedro José
Güiraldes
“El Perro”
ha puesto en pausa su activa participación en Página 12 tras revelar
recientemente, desde allí, una lista parcial de quienes blanquearon bienes ante
la AFIP. Una vez más, se cumplió lo que sobre él afirmó Rodolfo Galimberti, su compañero en Montoneros, en 1987: “Ud. pertenece a la raza de los que no se
arrepienten de nada, pero se borran de todo”.
Verbitsky
ya había confesado, en 1992: “He sido
peronista desde los 13 años. He sido periodista desde los 18. He sido militante
peronista desde los 19 años. He sido militante montonero. He dejado de ser
peronista en 1973 y dejado de ser montonero en 1977. Sigo siendo periodista”.
Su disposición a
prestar servicios por derecha y por izquierda se manifestó precozmente. En la
década de 1960 trabajó simultáneamente para “Semanario
CGT de los Argentinos” y “Noticias
Gráficas” de la izquierda y en la derechista “Confirmado”, entre otros.
En 1974 escapó a
Perú, en un avión del gobierno militar peruano, antes del secuestro de los hermanos Born y de los asesinatos
de Juan Carlos Pérez y Alberto Bosch. Cobrado el rescate y
enviada la mitad de los 60 millones de dólares a Cuba, vía Lima, volvió a la
Argentina, a fines de 1975. “El Perro”
afirma no haber tenido nada que ver con dicha operación.
Dos personas
atestiguaron que pasó el golpe militar del 24 de marzo de 1976 escondido, por
mi padre, en su campo. Allí encontré, en 2015, los borradores manuscritos de Verbitsky para los discursos de los
Comandantes en Jefe de la Fuerza Aérea Argentina (FAA) y las memorias del Instituto
Jorge Newbery (IJN), dependiente de la misma, en las que constan sus contratos
con la FAA a través del IJN y los pagos.
Como lugarteniente de
Rodolfo Walsh en Montoneros
planificó el atentado del 2 de julio de 1976 en el comedor de la Superintendencia
de Seguridad Federal (SSF), que causó 24 muertos y 60 heridos. Walsh caería peleando el 25 de marzo de
1977. Y de nuevo Galimberti lo
desnuda: “a Verbitsky no le tocaron ni el
timbre”.
Otros lo sindican
como colaborando con el Ejército Argentino a cambio de salvoconductos a Cuba
para Mario Eduardo Firmenich, Fernando Vaca Narvaja, Roberto Perdía y otros jefes
Montoneros.
Un testigo presencial
me relató, con todo detalle, los encuentros de “el Perro” con Leandro
Sánchez Reisse, agente del Batallón de Inteligencia 601, quien terminó
liderando una banda de secuestros extorsivos, durante la dictadura militar.
Simultáneamente,
entre 1977 y 1979, como parte de sus planes presidenciales, tenían lugar las
reuniones de Massera con los jefes
montoneros, en Europa. Mi tía, Elena
Holmberg, y el Embajador Héctor
Hidalgo Solá, fueron asesinados por haber informado de las mismas.
Las contraofensivas
de 1979 y 1980, a las que las Tropas Especiales de Infantería de Montoneros
fueron enviadas a una muerte segura, se cobraron las vidas de Francisco Soldati y del Cabo Ricardo Durán, salvando las suyas Juan Alemann y Guillermo Walter Klein, suerte que no tuvieron sus custodios, Hugo Cardacci y Julio Moreno.
Por todo ello, la
supervivencia de Horacio Verbitsky,
a cara descubierta, durante la última dictadura militar, no admite otra
explicación que una amplia, efectiva y determinante colaboración con la misma.
“El
Perro” dejó de ser periodista cuando se convirtió en
aliado de los Kirchner, a cuyos gobiernos aportó el poder simbólico malversado
de la causa de los Derechos Humanos y protección periodística para el saqueo
desde Página12, a cambio de manos libres para la multinacional usurpadora de
los DD.HH. que encabeza el CELS, con la presidencia del propio Verbitsky, y que integran otras
organizaciones.
Desarrollada a partir
de 2003 para llevar adelante los juicios de la venganza por la derrota militar
de las Organizaciones Armadas Revolucionarias (OAR) durante la década de 1970,
la multinacional de los DD.HH. no pudo ser más exitosa. Según las propias
cifras del CELS al 30 de junio de 2017, entre más de 3100 acusados por delitos
de lesa humanidad, sólo 27 tenían sentencias firmes no recurridas ante la CSJN.
No obstante lo cual 1144 seguían presos, 511 de ellos con prisiones preventivas
de hasta diez y seis años. Muchos de los prisioneros superan largamente los
setenta años y/o son enfermos terminales, pero no gozan de prisión
domiciliaria. Los mismos informes del CELS daban cuenta de 508 acusados
fallecidos, 438 de ellos sin condena.
Del lado de las OAR,
en cambio, no existen procesados, ni condenados, ni presos y Verbitsky, junto con Firmenich, último jefe máximo de
Montoneros, se beneficiaron con la prescripción en la causa de la masacre en el
comedor de la SSF ya mencionado, como si los crímenes terroristas no hubieran
sido delitos de lesa humanidad.
“El
Perro” ataca a quien se atreva a poner en duda la cifra
de 30.000 muertos y desaparecidos, eso a pesar de los tres informes oficiales
de 1984, 2006 y 2015 que detallan 8.961; 8.368 y 8.631 casos respectivamente,
cifras que coinciden con las 8.717 placas del Parque de la Memoria.
Las leyes de
reparación histórica indemnizaron sin discriminar entre guerrilleros muertos en
combate y víctimas del terrorismo de estado y cada uno de los más de los más de
quince mil beneficiarios cobró unos US$ 250.000. Asimétricamente, las víctimas
de las organizaciones terroristas no recibieron ni reconocimiento, ni justicia,
nada.
El protagonismo de la
multinacional de los DD.HH. en el caso de Santiago
Maldonado tuvo la impronta de Verbitsky
y una única hipótesis autorizada: “el
gobierno de Macri es el responsable de su desaparición forzada seguida de
muerte”. La estrategia se completó con el aporte de pruebas, pericias y
testimonios falsos; presión mediática; acciones directas violentas y
demonización de todo aquello que terminó probando que la hipótesis santificada
era una mentira.
“El
Perro”, sigue intentando sacar provecho político de
casos como los de Maldonado, Milagro Sala y Rafael Nahuel;
insistiendo con falsas acusaciones por delitos de lesa humanidad; adhiriendo
solapadamente a proclamas como “Macri,
basura, vos sos la dictadura”; minimizando el accionar del RAM; promoviendo
la violencia callejera y sosteniendo la teoría penal abolicionista.
Pocos parecen haberlo
conocido mejor que Rodolfo Galimberti quien también afirmó sobre
el ex periodista: “Tira mierda sobre
todos como si él meara agua bendita”.
La suerte del
submarino ARA San Juan y sus 44 tripulantes está echada y resulta imposible no
recordar que Verbitsky ha
contribuido con su prédica, como pocos, al desprestigio, humillación, desarme y
reducción hasta la inexistencia de las fuerzas de defensa argentinas.
“Episodios
como el del Jueves son alentadores”, dijo “El Perro” en su discurso de
presentación del Informe Anual 2017 del CELS, refiriéndose a la violencia
golpista del 14 de diciembre pasado, multiplicada hasta el paroxismo el Lunes
18.
Odios y
resentimientos de origen incierto parecen alimentar la pulsión destructiva de Horacio Verbitsky. Su largo derrotero
al servicio de intereses encontrados confunde, al mismo tiempo que confirma su
habilidad para seguir haciendo el mal, a diestra y siniestra, con total
impunidad.
Si más testigos se animan
a hablar, aparecen nuevas revelaciones y pruebas, ¿será la suerte de El Perro
terminar siendo acusado, procesado, juzgado y condenado por delitos de lesa
humanidad?
Pedro
José Güiraldes
Ingeniero Civil
MACHACAR HASTA QUE ENTRE
"La gota
horada la piedra no por su fuerza sino por su constancia".
Ovidio
Dado la escasez de
temas puntuales durante esta semana, salvo la gira de SS Francisco a Chile y
Perú, a la cual prefiero no referirme, aprovecharé para volver a proponer un
tema que me tiene obsesionado desde hace años y sobre el cual he escrito muchas
veces, obviamente sin éxito alguno.
Vivimos en la
Argentina, aproximadamente, 42 millones de personas, de de las cuales un 30% se
encuentra bajo la línea de pobreza; en consecuencia, podemos considerar que
aquí hay menos de 30 millones de potenciales consumidores. Si nos comparamos
con Brasil, por ejemplo, que ha duplicado su población en 50 años y hoy cuenta
con 210 millones de habitantes, o con China o India, donde hay muchos miles de
seres humanos, resulta fácil comprender que, entre nosotros, no puede florecer
ninguna industria que necesite gran escala para vender su producción a precios
competitivos.
Por ello, resulta
necesario preguntarnos qué debemos hacer para abrirnos al mundo, lograr
venderle lo que fabricamos y, sobre todo, cómo permitir a todos nuestros
conciudadanos acceder a esos bienes, cuando otros países los ofrecen a valores
sensiblemente inferiores. La receta es tan elemental y conocida que resulta
raro que aún no la hayamos aplicado.
La persistente falta
de seguridad jurídica y, hasta hace poco tiempo, también cambiaria, retrae a
los capitales a la hora de poner dinero en las empresas (decían: "aquí uno se entera si es rico o pobre
por los titulares de los diarios del día siguiente"). Una de las
consecuencias más graves de la falta de inversión, local o externa, es que el
sector privado no puede absorber el millón de personas que sobran en el Estado
entre sus tres niveles y, con ello, impide resolver uno de los problemas más
nefastos de nuestra economía: el gasto público desmesurado.
Esa posición de los
industriales fue razonable durante muchos años y, aunque la realidad está en un
fuerte proceso de cambio, todavía no conseguimos suscitar la confianza
necesaria para que la tan soñada lluvia de inversiones se concrete, salvo en el
transporte aéreo y las energías renovables. Pero también es verdad que ellos no
han conseguido, salvo en contadísimas excepciones, lograr que sus productos
tuvieran características de singularidad que los hicieran apetecibles en los
mercados consumidores externos, ya que la industria local puede ser descripta
como 'común' y, sobre todo, poco
competitiva.
Las asociaciones
industriales, que pretenden continuar viviendo en una economía cerrada, con
protecciones que les garanticen cazar en el zoológico o pescar en la bañadera,
deben dejar de vendernos los productos "caros"
(no se justifica el precio) y pasar a exportar objetos "costosos" (precio alto justificado por la calidad o la
exclusividad) para competir con Italia, con Francia, con Gran Bretaña, con
Estados Unidos, etc. ¿Qué quiero decir con esto? Muy sencillo: como hemos
visto, no tenemos un mercado interno de suficiente envergadura como para
sostener una industria que produce bienes escasos y 'comunes', y no podrá competir nunca con las empresas textiles de
otras geografías ni con las fábricas de calzado que producen para cientos de
millones de personas.
Entonces, ¿para qué
seguir, como se ha hecho desde hace más de 60 años, protegiendo a las
industrias locales con medidas proteccionistas que nos impiden a todos
vestirnos o calzarnos a precios más bajos? Lo que debemos hacer es comenzar a
fabricar productos de excepcional calidad, sin importar el precio. Italia e
Inglaterra carecen de grandes rebaños bovinos y, sin embargo, son países
reconocidos mundialmente por la calidad de sus productos de cuero; y Suiza y
Bélgica carecen de cacao, pero son los mejores fabricantes de chocolate del
mundo.
Si vamos a continuar
protegiendo a la industria nacional, hagámoslo sólo durante un breve lapso que
deberá usar para reconvertirse y ser capaz de competir, de igual a igual, en
los mercados de gran lujo y, por ello, reducidos. Si los cueros argentinos son
los que llegan a los países mencionados para ser allí curtidos y trabajados,
¿por qué no hacerlo aquí?, ¿la tecnología no está disponible o nuestros
operarios no son capaces? Lo mismo ocurre con la industria de la moda, en la
cual Buenos Aires sigue siendo un atractivo faro en Latinoamérica. El diseño y
la calidad de nuestros tejidos son reconocidos mundialmente y, sin embargo, no
jugamos en uno de los mercados más interesantes por la relación
costo-beneficio.
No recuerdo que los
buenos fabricantes de zapatos italianos o ingleses, o los diseñadores de moda
franceses reclamaran subsidios o restricciones a la importación; ni siquiera
que protestaran por las imitaciones baratas que se venden en la calle. Cuando
Ferragamo o Bally o Church's o Dior o Louis Vuitton ofrecen su mercadería a
cifras siderales no están tratando de inundar mercados con sus productos, sino
llegar con ellos a la gente que está dispuesta a pagar sumas muy importantes
por usarlos. Sabemos que los relojes 'de
goma' dan la misma hora y valen pocos dólares; sin embargo, miles de
personas están dispuestas a pagar muchísimo por relojes 'de marca'.
Por lo demás, tengo
la más absoluta seguridad de que, si la UIA usara esta receta, pronto los
argentinos viviríamos mucho mejor. Y digo esto porque, por cuidar a los
trabajadores de la industria textil o la del calzado (ésta ocupa 50.000) que,
por lo demás, conservarían su empleo en las
fábricas de excelencia, se impide a los más pobres comprar camisetas
chinas a $ 50 o zapatillas brasileñas a $ 200. En una palabra: no se trata de
cerrar industrias o de discutir la distribución mundial del trabajo, sino sólo
de cambiar el perfil de nuestros productos. Espero que, alguna vez, tanto la
industria cuanto el Gobierno escuchen, ya que el apoyo a esta transformación
debería convertirse en una verdadera política de Estado, indispensable para
corregir muchos de los males aquí descriptos.
En otro orden de
cosas, el decreto de Mauricio Macri que reglamentó la Ley de Educación modificó
la representación de los gremios docentes en la paritaria nacional, otorgando a
cada central que los nuclea la misma cantidad de asientos en la mesa. Esa
medida afectó gravemente a la CTERA, la confederación de "trabajadores de la educación" (antes llamados "maestros"), con vocación por
perpetuar un sistema obsoleto y prebendario que utiliza a los chicos como
rehenes, expulsa a los alumnos de los establecimientos públicos y entorpece la
gestión del Gobierno para servir a los bastardos propósitos políticos del
kirchnerismo destituyente.
Quien más sufrirá los
embates de la protesta contra la decisión será, seguramente, la Gobernadora de
la Provincia de Buenos Aires; pero no hay que preocuparse por ello, ya que
María Eugenia Vidal ha demostrado tener el coraje suficiente para enfrentar
cualquier situación conflictiva y superarla.
No puedo concluir sin
recordar a los integrantes del Poder Ejecutivo una frase que debiera atribuirse
a Nicolás Maquiavelo: "en política,
los crímenes se perdonan; los errores no"; a quien le quepa el sayo
que se lo ponga.
Bs.As., 20 Ene 18
Enrique
Guillermo Avogadro
Abogado
E.mail: ega1@avogadro.com.ar
E.mail: ega1avogadro@gmail.com
HOMENAJE EN “LA TABLADA”
También el martes 23 de enero, a las 19:00 horas,
se llevará a cabo una misa en memoria de
los caídos en cumplimiento del deber en el intento del copamiento de LA
TABLADA (RI Mec 3) por parte del MTP.
La misa será en la Parroquia Nuestra Señora de Luján - Iglesia
Castrense, sita en Cabildo 436 de C.A.B.A.
Extensivo
a todo público y en especial al personal de las FFAA, FFSS y FFPP, en actividad y retiro, como
también a los familiares de los fallecidos en cumplimiento de su deber y PP.
El oficio religioso
fue pedido por la Promoción 103 del CMN “Tcnl Horacio Fernández Cutiellos”.
Por favor, se ruega difundir...
ATAQUE EN AZUL
Hoy se cumple un
nuevo aniversario del ataque a la Guarnición Militar de Azul, a manos de la
organización armada Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Como resultado
del feroz ataque resultaron asesinados el general Camilo Gay y su esposa; el
soldado Daniel González, y mi papá, que fue secuestrado. Hubo además gran
cantidad de heridos. Con el secuestro de mi padre no solo se lo llevaron a
él... también se llevaron nuestra niñez, nuestra adolescencia y nuestra
juventud. Para valorar la búsqueda de memoria, hay que recordar en qué
condiciones lo tenían. Me refiero a las condiciones humanas, a los derechos
humanos de mi padre, al que asesinaron de tres disparos estando amordazado,
dentro de un armario metálico, con apenas 35 kilos de peso. Recordar los derechos
humanos de su esposa, de sus hijos, de su familia, mi familia. Y los derechos
humanos del pueblo que él, como militar, defendió hasta ofrendar su vida, como
hicieron muchos otros, sistemáticamente olvidados hoy. En diciembre pasado el
Gobierno presentó el Plan Nacional de Acción de Derechos Humanos, expresando su
compromiso acerca de la "inclusión, no discriminación, igualdad, memoria,
verdad y justicia". Plan del cual las víctimas de la violencia de los 70
hemos sido excluidas. Nuestros muertos no cayeron en forma accidental y hoy son
ignorados por la historia oficial, únicas víctimas olvidadas de un conflicto
que creíamos superado.
En este aniversario,
invito a los argentinos, y en particular a su clase dirigente, a dejar atrás
los odios del pasado, que no deben seguir deteniendo el presente y futuro de
los argentinos.
Vicepresidenta
Asociación Familiares y Amigos de las Víctimas del Terrorismo en Argentina
NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.
sábado, 20 de enero de 2018
CEREMONIA DEL EJÉRCITO ARGENTINO EN RECONOCIMIENTO A CAIDOS EN 1974 EN AZUL
El Ejército Argentino
realizó un acto el viernes 19 de enero de 2018, al cumplirse 44 años del ataque
a la Guarnición del Ejército en Azul, por parte de la organización terrorista Ejército
Revolucionario del Pueblo (ERP), con el objetivo de recordar al personal
militar muerto en la defensa de los cuarteles.
La ceremonia plasmó
un fuerte giro institucional del Ejército, respecto a la violencia de la década
de los años '70; el acto encabezado por el jefe del Estado Mayor General, teniente
general Diego Suñer, cuyo discurso puede escucharse a continuación:
Subir el volúmen de parlantes
Durante los gobiernos kirchneristas estos homenajes estaban prohibidos, ya que se imponía el “relato” ideológico de izquierda y afin al terrorismo.
Ese ataque a una de las que eran las unidades más poderosas del país -el Regimiento 10 de Caballería Blindada y el Grupo de Artillería Blindada 1- se produjo el 19 de enero de 1974, durante el gobierno constitucional de Juan Domingo Perón.
Organizado por el líder del ERP, Roberto Santucho y ejecutado en el terreno por Enrique Gorriarán Merlo, actuaron entre 100 y 120 guerrilleros. Murieron el jefe de la guarnición, coronel Camilo Arturo Gay, emboscado mientras se dirigía a defender los cuarteles, su esposa Hilda Irma Casaux, quien había sido tomada prisionera junto con sus dos hijos; y el conscripto Daniel Osvaldo González, que estaba de centinela.
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