A través de la Unión de Promociones
hemos tomado conocimiento del fallecimiento el día domingo 29 de septiembre de
2019, del señor Suboficial Mayor (R)
José Antonio Fuertes (Ejército Argentino), de 86 años de edad, Preso Político
en cautiverio.
Consecuentemente, ya son 531 (quinientos y treinta y uno) los fallecidos,
pertenecientes a todas las Fuerzas Armadas, Fuerzas de Seguridad, Fuerzas
Policiales, Fuerzas Penitenciarias y Civiles; en el marco de este proceso de
persecución, venganza y exterminio, donde SE
CONTINÚAN REPITIENDO en forma sistemática infinidad de irregularidades
jurídicas, instrumentadas en el ámbito de una justicia prevaricadora.
Debe destacarse que del total de Presos Políticos que han fallecido,
186 (ciento ochenta y seis) decesos se han producido desde el día 10 de
Diciembre de 2015.
Expresamos nuestras sentidas
condolencias a todos sus familiares, allegados, compañeros y amigos, rogándole
al Señor, les conceda pronta y cristiana resignación. Esperamos que la sociedad
argentina y sus representantes políticos recuerden el manto de sangre y
acciones del terrorismo que los llevaron a pedir y ordenar a las FFAA que
aniquilaran al enemigo subversivo que pretendía alzarse con el poder mediante
el miedo, terror y violencia. En todos sus reclamos contra el avasallamiento
autoritario del poder de turno deberían incorporar un justo reclamo por la paz,
concordia, justicia e historia completa dentro del marco de igualdad contra la
ley.
Dadas las avanzadas edades y estados
de salud de los Presos Políticos en la Argentina, estas lamentables noticias
son cada vez más seguidas. Una vez más levantamos nuestra voz hacia el poder de
turno, no pueden continuar con esta matanza selectiva… es su obligación como
presidente de todos los argentinos garantizar el debido proceso, la igualdad
ante la ley, brindar asistencia sanitaria adecuada y por sobre todo lograr la
unión de la sociedad para superar las antinomias que después de casi 209 años
aún nos mantienen divididos. Es hora de
sin odios, ni venganzas, de una mirada superadora de la violencia setentista
que nos mantiene anclados en el pasado; el país necesita una Ley de
Pacificación y Concordia Nacional.
Por tal circunstancia, adherimos a la
reiterada convocatoria de la Unión de Promociones a todos los integrantes de
las distintas Fuerzas, a las distintas ONG e Instituciones vinculadas o afines,
a familiares, amigos y allegados en general, a sumarse y trabajar en apoyo de
todos quienes deben enfrentar esta injusta situación, a fin de afirmar y
fortalecer el planteo de los justos reclamos por acceder a una justicia
verdaderamente independiente, imparcial y objetiva, a través del irrestricto
respeto por la Constitución Nacional.
Las
recientes declaraciones de algunos de los candidatos y voceros del FRENTE PARA TODOS son una
ratificación que es una organización política decidida a cambiar nuestros
valores republicanos.
Son una muestra de que vienen por
todo, sino escuchen lo que ya decían hace unos años atrás:
Cristina apoyó la propuesta del Manifiesto
Argentino de Reforma Constitucional [6/10/16]
Durante
el acto convocado por el MNA-FORJA que lideran Leopoldo Moreau, Gustavo López y
Leandro Santoro del que también participó el secretario general de la
Asociación Bancaria Sergio Palazzo, en homenaje a los 100 años de la llegada al
gobierno de Hipólito Yrigoyen, el Manifiesto Argentino estuvo presente con una
delegación integrada por Mempo Giardinelli, Natalia Porta López y Alejandro
Mosquera. En su discurso Mempo Giardinelli expuso y fundamentó la propuesta de El Manifiesto Argentino de
una profunda reforma constitucional, al cierre del acto la ex-presidenta
Cristina Fernández de Kirchner apoyó la idea del colectivo El MA para rediscutir el modelo de país y las relaciones de poder.
A
todos los Camaradas de las Fuerzas Armadas, Fuerzas de Seguridad, Fuerzas
Policiales y Fuerzas Penitenciarias.
A
los integrantes de las distintas Instituciones y ONG vinculadas.
A
todos los familiares de los Presos Políticos.
A
todos los allegados, amigos, interesados y compatriotas en general.
-------------------------------------------
Estimados
Camaradas y Amigos
Actividades
de la Unión de Promociones en Bragado junto a AfaVitA
El
Partido FE de esa Localidad y un Grupo de Jóvenes Pro Vida de la misma,
formularon una nueva invitación a la UP, para que junto a AfaVitA efectuaran
una presentación en esa ciudad, el pasado Sábado 14 Sep 19.
A
tal efecto, se propuso y programó ante el renovado y creciente interés que
suscitaba el tema, una disertación referida a la siguiente temática:
·De los ‘70 a la
actualidad.
·Cuadro de situación
de los Presos Políticos.
·Evolución de las
causas judiciales.
·Deudas pendientes.
Difusión previa
A
través de su Página en Facebook y correos electrónicos, la UP comenzó la
campaña de difusión masiva.
La
prensa escrita y medios radiales de la Ciudad de Bragado se hicieron eco y
desarrollaron similar actividad.
Día Sábado 14 de Septiembre de 2019
10.30
horas: La Sra. Silvia Patricia Ibarzábal
(Vicepresidente de AfaVitA) y el Cnl (R)
Guillermo César Viola, fueron recibidos en la sede la Organización por la
Abanderada y Escoltas.
Parte
del Consejero Escolar Sebastián Vivas, algunos jóvenes del antedicho Grupo,
abanderada y escoltas.
11.00
hs a 12.00 hs: Los disertantes desarrollaron la primera parte de la exposición.
12.00
horas: En un breve cuarto intermedio, se desarrolló una Conferencia de Prensa
ante los periodistas presentes en el lugar, oportunidad en la que los
expositores fueron entrevistados.
12.30
hs a 13.15 hs: Los disertantes desarrollaron la segunda parte de la exposición.
A
la finalización, se abrió un período para preguntas y respuestas.
UP
- 165to Documento - Boletín Informativo Nro 149 - Septiembre 2019. ( Como es de
conocimiento, los Boletines Informativos están a disposición en la WEB a partir
del 10 de cada mes ).
Creo que el señor secretario debería
responder a las inquietudes de los ciudadanos, que con nuestros impuestos
contribuimos a mantener el estado del cual es funcionario y ocupa un importante
puesto.
Aunque sea para demostrar un poco de
respeto a los ciudadanos y transparencia en la gestión debió contestar mi
carta, ya sea con un simple acuse
recibo. Si no está de acuerdo con lo allí propuesto, que lo manifieste,
justifique y si está de acuerdo que también lo diga y presente un proyecto
antes del fin de su gestión.
Muy atentamente,
Roberto José Rosales
DNI 5.400.027
NOTA:
Las imágenes, enlaces y destacados no corresponden a la nota original.
PD: Funcionarios que ignoraron los
reclamos y pedidos de sus votantes, merecen un voto castigo… fue demostrado en
las PASO.
Por
primera vez se hace la ceremonia del aniversario de la toma del RI de Monte 29
en el Regimiento de Infantería N° 1 Patricios (Palermo) el viernes próximo 4 de octubre a 11:00 horas. La ceremonia será presidida por el señor presidente de la Nación, Ing. Mauricio Macri.
El
ataque al Regimiento de Infantería de
Monte 29 u Operación Primicia,
fue un enfrentamiento armado entre el Ejército
Argentino y la organización
terrorista Montoneros sucedido el 5 de octubre de 1975 en la Provincia de
Formosa, durante el gobierno constitucional
presidido por María Estela Martínez de Perón. La llamada Operación
Primicia constó
de varias fases:
Secuestro
del vuelo 706 de Aerolíneas Argentinas, con 102 pasajeros y 6 tripulantes a
bordo.
Copamiento
del Aeropuerto El Pucú.
Ataque
al Regimiento de Infantería de Monte 29.
Fuga
de los guerrilleros en el Boeing 737-200 de Aerolíneas y en un Cessna 182 de
cuatro plazas.
Durante
el hecho murieron doce integrantes del Ejército –en su mayoría soldados que
estaban realizando el servicio militar obligatorio–, nueve integrantes de
Montoneros y un policía.
Al
día siguiente, el entonces presidente
provisional Ítalo Luder, quien estaba a cargo de la presidencia por
licencia de la titular, dictó los llamados Decretos de aniquilamiento, 2771/75
y 2772/75, extendiendo a todo el país la orden de «aniquilar el accionar de los
elementos subversivos», ya establecida con el Operativo Independencia
para la provincia de Tucumán.
Debemos
tratar de asistir a esta conmemoración, la mayor cantidad posible de público.
Por favor difundir. ¡SÍ! ¡SE PUEDE! Ayudemos a escribir la historia y terminar con el relato que mantiene en prisión a nuestros Amigos y Camaradas.
A
través de la Unión de Promociones hemos tomado conocimiento del fallecimiento
el día martes 17 de septiembre de 2019, del señor General de Brigada (R) Juan Carlos Medrano Caro (Artillería -
Promoción 82 - CMN), de 86 años de
edad, quien estuvo sometido a un proceso judicial y fuera condenado en el
año 2016.
Consecuentemente,
ya son 530 (quinientos treinta) los
fallecidos, pertenecientes a todas las Fuerzas Armadas, Fuerzas de
Seguridad, Fuerzas Policiales, Fuerzas Penitenciarias y Civiles; en el marco de
este proceso de persecución, venganza y exterminio, donde SE CONTINÚAN REPITIENDO en forma sistemática infinidad de
irregularidades jurídicas, instrumentadas en el ámbito de una justicia
prevaricadora.
Debe destacarse que del total de Presos
Políticos que han fallecido, 185 (ciento ochenta y cinco) decesos se han
producido desde el día 10 de Diciembre de 2015.
Expresamos
nuestras sentidas condolencias a todos sus familiares, allegados, compañeros y
amigos, rogándole al Señor, les conceda pronta y cristiana resignación.
Esperamos que la sociedad argentina y sus representantes políticos recuerden el
manto de sangre y acciones del terrorismo que los llevaron a pedir y ordenar a
las FFAA que aniquilaran al enemigo subversivo que pretendía alzarse con el
poder mediante el miedo, terror y violencia. En todos sus reclamos contra el
avasallamiento autoritario del poder de turno deberían incorporar un justo
reclamo por la paz, concordia, justicia e historia completa dentro del marco de
igualdad contra la ley.
Dadas
las avanzadas edades y estados de salud de los Presos Políticos en la
Argentina, estas lamentables noticias son cada vez más seguidas. Una vez más
levantamos nuestra voz hacia el poder de turno, no pueden continuar con esta
matanza selectiva… es su obligación como presidente de todos los argentinos
garantizar el debido proceso, la igualdad ante la ley, brindar asistencia
sanitaria adecuada y por sobre todo lograr la unión de la sociedad para superar
las antinomias que después de casi 209 años aún nos mantienen divididos. Es hora de sin odios, ni venganzas, de una
mirada superadora de la violencia setentista que nos mantiene anclados en el
pasado; el país necesita una Ley de Pacificación y Concordia Nacional.
Por
tal circunstancia, adherimos a la reiterada convocatoria de la Unión de
Promociones a todos los integrantes de las distintas Fuerzas, a las distintas
ONG e Instituciones vinculadas o afines, a familiares, amigos y allegados en
general, a sumarse y trabajar en apoyo de todos quienes deben enfrentar esta
injusta situación, a fin de afirmar y fortalecer el planteo de los justos
reclamos por acceder a una justicia verdaderamente independiente, imparcial y
objetiva, a través del irrestricto respeto por la Constitución Nacional.
Al
discurso kirchnerista que propone para su eventual regreso al poder un nuevo “orden”, reformas judiciales,
constitucionales y agrarias, se suma la valoración positiva de la lucha armada
En los últimos días se ha dado un paso
más en el proceso de radicalización discursiva velada de cara a un eventual
próximo gobierno kirchnerista. Las
promesas de reformas constitucionales, judiciales, agrarias y de “nuevos contratos” y “órdenes” políticos han sido
fundamentadas históricamente. Debe reconocérsele al profesor Horacio González el blanqueo de lo que,
en los hechos, se viene efectivizando en escuelas, universidades, museos y
medios desde hace al menos un cuarto de siglo, aunque con particular pertinacia
desde los 2000: la reivindicación de la
violencia insurreccional de los 70, que, según su opinión, requerirá nada menos
que el imperativo final de la “reescritura
de la historia”.
Horacio González
Un
planteo para ser abordado desde la propia disciplina invocada a partir de un
interrogante central: ¿para qué ha servido
la historia? O ¿cuál ha sido su utilidad emblemática desde la Ilustración? El
planteo se asocia con la génesis de ese producto que no se remonta más allá de
la Revolución Francesa: la construcción de las nacionalidades. Conforme hubo
que ofrecerles una identidad dominante a las sociedades regidas por grandes
aparatos burocráticos, debió inventarse un “nosotros”
colectivo que apeló, en la mayoría de los casos, más a los sentimientos que al
valor cardinal de la modernidad: la razón.
Hubo distintas acepciones nacionales;
todas asociables a los romanticismos decimonónicos: “razas”, “espíritus”; “sangre”, “tierra”, y en términos menos radicales, la lengua. Construcciones míticas con sus respectivos
panteones de próceres que debieron revestir cierta verosimilitud con las
tradiciones culturales de las sociedades sobre las que se predicaba. No por
ello dejaron de ser mitos; o, dicho en términos más acordes con las discusiones
de los últimos tiempos, relatos. Hasta fines del siglo XIX, y pese a la
conformación de Estados burocráticos más o menos sólidos, las clases dirigentes
tuvieron dudas sobre los alcances de la socialización nacionalista. La guerra de 1914 demostró patéticamente su
éxito bajo la forma del sujeto correlativo a la nación: el pueblo.
Nuestra construcción nacional tuvo
especificidades propias. El pacto
nacional se formuló sobre una sociedad imaginada, pero inexistente. No por
nada el principal arquitecto institucional del país, Juan Bautista Alberdi, resumió magistralmente al ambicioso proyecto
mediante una ecuación sencilla: “Gobernar es poblar”. La
socialización debió dirigirse, en primer término, a las diversas minorías
locales. Y luego -la tarea más compleja- a los hijos de los contingentes
migratorios que arribaron masivamente entre 1880 y la Gran Depresión, en 1930.
Incubaba
varios riesgos: la falta de anclajes históricos
profundos -el Río de la Plata solo cobró relevancia en el sistema colonial
durante su ocaso- y de consensos unánimes debido a las inseguridades sobre la
consistencia de la obra nacionalizadora de las masas de origen extranjero. Pero la obra estatal, merced a una
educación patriótica de vanguardia, la tornó un éxito prodigioso solo eclipsado
por el miedo que suscitaron los primeros conflictos modernos en tiempos
internacionalmente volátiles como la Paz Armada y la primera posguerra.
Estos se articularon con vertientes ideológicas reaccionarias, también
procedentes de la Vieja Europa, en procura de una esencia anterior a la
inmigración. Los escasos anclajes se
tornaron objetos de discordia y eso motivó una nacionalidad traumatizada en la
que el enemigo se localizó primordialmente fronteras adentro. No es
necesario detenernos en las vicisitudes de esa ruptura entre los 30 y los 60.
Hacia
los 70 el carácter faccioso de la nacionalidad cobró una torsión fatídica
atizada por el contexto internacional de la Guerra Fría.
Luego del Cordobazo, en 1969, fraguó una nueva identificación del “pueblo” y de sus enemigos: la
oligarquía, la dictadura militar de Onganía y Lanusse, la burocracia sindical,
el establishment empresarial y el imperialismo. Una vertiente de quienes invocaron su representación fueron las
organizaciones clandestinas armadas plasmadas en una guerrilla urbana que hasta
el retorno de Perón, en 1973, contó con matices de apoyo social. Tampoco
nos detendremos en las vicisitudes de la guerra de aparatos de aquellos años ni
en su dramático desenlace en 1976 cuando las
Fuerzas Armadas, nuevamente desde el poder, se dispusieron a la aniquilación de
la “subversión apátrida” en nombre de
la Nación[2].
En el amanecer democrático hubo un
consenso breve de condena mayoritaria a los protagonistas de aquel curso
extraviado. Sus máximos responsables
fueron juzgados y condenados; y luego, incluso indultados. Parecía, por
fin, darse una vuelta de página respecto de aquel recuerdo macabro. Pero algunos núcleos marginales seguían
reivindicándolo desde distintos ámbitos culturales. Asociaron
ingeniosamente su derrota militar con el saldo traumático de la
convertibilidad, a fines de 2001. Luego,
desde 2003, Kirchner halló en la tibia popularidad de ese enlace una oportuna
fuente de legitimidad compensatoria de su debilidad de origen. Tras el
conflicto con el campo, en 2008, el relato oficial les sumó a los militares y
menemistas la vieja oligarquía, los nuevos “grupos
hegemónicos” y las “corporaciones
mediáticas”. Pero el relato era solo
verosímil con las luchas de los 70 en una radicalidad discursiva que, por
fortuna, no traspasó las fronteras de la cultura[3].
Retornemos entonces a la nueva versión
explícita del relato kirchnerista. La
tarea de “reescribir la historia”
denota una disposición muy propia de las religiones laicas de las democracias
de masas totalitarias en que, en muchos casos, derivó el nacionalismo romántico
del siglo XIX. Pero mucha agua ha corrido bajo el puente desde los avatares
de nuestra génesis nacional. Y desde los
60 y los 70 también arribó a estas playas una historia científica superadora
del bronce patriótico. Los historiadores profesionales discrepan en las
interpretaciones y hasta en los juicios en tanto estos no revistan
connotaciones morales, aunque jamás en los hechos.
Las especificidades obvias de nuestra
disciplina suponen, entonces, tantas historias como voces e interpelaciones al
pasado; y nadie puede imponer, al menos con seriedad académica, una versión
definitiva. Es uno de los aspectos más fascinantes de un oficio enriquecido por
otras disciplinas hermanas. Pero eso no excluye que haya intelectuales que
procuren la reedición de relatos coronadores de la “victoria cultural” del “pueblo”
contra sus enemigos. No es fortuito que
el profesor González haya descalificado la historia científica como “especie de neoliberalismo inspirado en las
academias norteamericanas de estudios culturales”.
De
vuelta en los 70, las gestas que ahora se pretende reivindicar tuvieron el
signo de la intolerancia aspirando a “la
revolución” y a un régimen totalitario “popular”
encarnado en una elite de iluminados.
Sus pretendidos sucedáneos contemporáneos, de modo no fortuito, son los mismos
que invocan “victorias populares”
definitivas corroboradas por nuevos contratos y nuevos órdenes. Por ahora -solo
por ahora- siguen preservando las formas de una apelación retórica de aquellos
fantasmas. Pero algo quedó de aquella violencia en la capilaridad cotidiana de “la calle”, a la que sugestivamente
González apela como fuente de legitimidad política. Conviene no olvidar ese hilo conductor y tomar conciencia de los
peligros que estos discursos incuban para una convivencia democrática
civilizada.
NOTA:
Las imágenes, referencias, enlaces y destacados no corresponden a la nota
original.
[1]Historiador,
miembro del Club Político Argentino.
[2]
Aquí tenemos una diferencia de conceptos con el autor: Juan Domingo Perón, que había
asumido la Presidencia apenas tres meses antes, tomó el ataque a la Guarnición
Militar de Azul (19/01/1974) como un desafío a su gobierno, como un ataque a
las Fuerzas Armadas y como una afrenta personal. Cargó las culpas sobre el
entonces gobernador de Buenos Aires, Oscar
Bidegain -vinculado a Montoneros- y lo obligó a renunciar. La Provincia
pasó a manos de VictorioCalabró, de la UOM. Luego, en dos mensajes, uno al pueblo y
otro a los militares de Azul, Perón habló de “aniquilar” y “exterminar uno a
uno” a los guerrilleros a quienes calificó de psicópatas. Por primera vez
un presidente constitucional usaba esos términos para definir el combate contra
al flagelo guerrillero. Un aspecto, siempre escondido por el peronismo, es que
el propio creador del movimiento fue quien ordenó la eliminación de los
llamados subversivos y en el seno de la derecha del partido justicialista nació
la tristemente famosa Triple A,
organización para-policial-sindical dirigida por el ministro José López Rega (a) el Brujo.
La
expresión «decretos de aniquilamiento» suele ser utilizada para referirse
a los cuatro decretos dictados por el Poder Ejecutivo Nacional de la República
Argentina, durante el año 1975,
redactados durante el gobiernoconstitucional peronista con el fin de «neutralizar
y/o aniquilar el accionar de los elementos subversivos». El último
gobierno cívico-militar de facto, que a pedido de la mayoría de la población
argentina, debió tomar el poder de la
Nación, el 24 de marzo de 1976, ante
la ineficiencia del poder político en su conducción. El país era un caos y
en decadencia. Los militares continuaron con las órdenes impartidas por el
poder democrático precedente (ver libro
de sesiones del Congreso Nacional de la época) y en solo 2 años terminaron
la guerra revolucionaria declarada unilateralmente por las organizaciones
político-militares-terrorista que asolaban todo el territorio del país
sembrando terror y sangre.
No coincidimos que la supuesta política nacional de
derechos humanos, pergeñada por Néstor Kirchner, no traspasó la frontera de la
cultura… lejos de ser una fortuna, fue una desgracia para el país. Los ex
terroristas, vencidos por las armas, se vengaron de las Fuerzas Legales del
estado que los derrotaron en la guerra revolucionaria y a través de un relato -muy
bien elborado- lograron que algunos jueces y funcionarios prevaricadores la
llevaran a cabo mediante los mal llamados “juicios de lesa humanidad”. Esos juicios
están plagados de “irregularidades jurídicas” que se llevaron por delante
nuestra Constitución Nacional -especialmente el Art. 18- y los procedimientos
legales del derecho nacional e internacional. El estado no cumplió y aún no
cumple su obligación de garantizar el debido proceso… por ello hemos solicitado
que se
disponga una auditoria jurídica global de todo lo actuado y se acate el
dictámen de los peritos nombrados por las partes.