miércoles, 3 de abril de 2013

MALVINAS: UNA VISIÓN Y UNA HISTORIA DE LA GUERRA


¡¡¡¡¡¡2 DE ABRIL!!!!!!  ¡¡¡¡¡¡31 AÑOS!!!!!!


Qué decir, qué expresar... qué sentir.

Evidentemente en nuestros conciudadanos habrá una mezcla de muchas sensaciones e ideas. Algunas contrapuestas, otras confusas, una parte emocionada, y en algunos sectores utilitarias y pragmáticas.

Siempre es así, por lo menos en nuestra tan particular sociedad orientada por indefinidos y poco sólidos dirigentes en todos los ámbitos.


Una pequeña parte de dicha sociedad constituida por aquellos que fueron a dar la cara y lucharon como pudieron con lo que tuvieron y sus abnegados familiares y amigos que los sostuvieron moral y espiritualmente, perciben que los recuerdos de aquellas jornadas dramáticas y vibrantes se agolpan en su espíritu y desfilan en rápida sucesión imágenes de orgullo y dramatismo. Los semblantes de amigos entrañables que ya no están y quedaron como guardianes silenciosos en el territorio irredento, las escenas de luchas y privaciones; las marchas eternas y los bombardeos interminables, el frío y la humedad, la angustiante espera por el momento decisivo, la amargura de la derrota sin mengua del honor..., el regreso a la patria y la indiferencia de la mayoría de los argentinos en gran medida preocupados por entonces por las alternativas de un campeonato de fútbol.


Peor aún la tergiversación posterior de las historias vividas y los sacrificios rendidos, en la búsqueda descarnada de un rédito político y comercial.

El Ejército Argentino fue el que debió levantar la bandera de la capitulación cuando la continuación de las operaciones, en circunstancias totalmente desventajosas, hubieran acarreado miles de vidas pérdidas inútilmente. Y cargó con todas las culpas y descalificaciones,  de las cuales inclusive, se hicieron eco indirectamente los mandos superiores de entonces, deseosos de eludir su responsabilidad.

Más aun los oficiales y suboficiales que actuamos en la emergencia fuimos calificados prácticamente de cobardes al ser invadida la ciudadanía por una campaña falaz, indigna y desmalvilizadora. Tamaña injusticia y desvergüenza no ha sido aún lavada y está pendiente. Paradójicamente el enemigo de entonces fue quien en sus relatos mostró la verdad y la realidad.

En ocasión de mi jefatura en una unidad importante, existía la orden que el 14 de junio debía ser olvidado e ignorado. No pude ni quise cumplirla pues opiné que había sido el día de una derrota y no el de una vergüenza. En la historia militar los hechos son así, en la guerra ninguna derrota es definitiva mientras el espíritu esté en alto y el honor sea salvado.

Hoy a 31 años de aquellas inolvidables jornadas vividas, asistimos casi a las mismas escenas que en 1982. Una importante mayoría ocupada en planificar un fin de semana larguísimo, pues por suerte ese 2 de abril, que cada vez está más lejos, permite la inclusión de un feriado puente. Otros tal como el cuento del alacrán y la rana, encaramándose sobre el acontecimiento para montar un show melodramático y así ganar un artificial rédito político.


No existe en estos términos, emociones fingidas, alquiladas o vendidas aunque quizás gran parte de nuestros compatriotas así lo entienda. Solo la dramaticidad y heroísmo de escenas vividas penetra profundamente en el espíritu de todos los que combatieron por la patria; soldados, oficiales, suboficiales, civiles y sus familiares que sufrieron con ellos, todos conformando una masa crítica con el único fin de  llevar adelante una empresa difícil y peligrosa,  para el bien de la patria y sus tradiciones.

Los pueblos que sostienen su historia sobre tumbas heroicas y entienden y practican los mandatos de sus padres fundadores, perduran en el tiempo y se encaminan hacia destinos de grandeza. Infortunadamente los argentinos hemos perdido esa visión enaltecedora y asistimos casi indiferentes a la destrucción sistemática  y el reemplazo de esas tumbas por las de monigotes dimensionados por una moda, egoísmo o ambiciones destructivas.

Hoy es 2 de abril de 2.013. Treinta y un años han pasado. Muy poco hemos aprendido. Mucho hemos y seguimos destruyendo. Las mentiras y los versos nos seducen. La patria es solo una entelequia útil para discursos vacíos de contenido. Nuestro futuro envuelto en una bruma que no presagia felicidad, unión, justica y paz, sino enfrentamientos crecientes estériles de evolución imprevisible. La incapacidad en grado extremo, la irresponsabilidad, el mesianismo, la arbitrariedad y la ideología del bolsillo se han establecido sólidamente y confían en permanecer. En estas condiciones solo nos queda rezar.

Finalmente, un amigo me ha enviado un relato verídico de la lucha en Malvinas, el cual me ha emocionado por su sencillez, expresión de lealtad y grandiosa humildad, el cual quiero compartir con Uds. Como el mejor homenaje a la gesta que hoy recordamos.

Cnel. (R) VGM Francisco Cervo

Malvinas: La Historia del Perro Tom, el artillero

Los héroes anónimos y una historia que es para ser recordada. Contada por Omar Liborio y Adrian Polo, ambos heridos en combate luchando.

“En el año 1982 , cuando fuimos movilizados desde nuestra unidad de origen , el ex Grupo de Artillería 101, hoy GA 10, yo fui el último en retirarme de la batería porque era encargado del depósito de vestuario y equipos, pero como habían llegado a último momento las camperas Douvet que el ejército había comprado a Israel, no alcanzamos a entregarlas todas en el cuartel y las íbamos a terminar a de entregarlas en el andén del tren, es por eso que con manojo de camperas me retiro de la batería y al salir se me cruza un perro de raza indefinida que los soldados habían criado en la caldera, se me cruzó y me hizo tropezar, lo eché, luego repitió la operación, y casi me hace caer, fue ahí entonces que lo levanté en mis brazos y se lo di al soldado Cepeda que era mi auxiliar y me estaban esperando con un camión Fiat, fuera de la batería, entonces este me pregunto y esto? casi me hace caer lo llevamos con nosotros a Malvinas , y me pregunto cómo se llamaba el perro pero como no sabía , le dije no se!!!, pero desde ahora se llama TOM y me dice porque TOM , porque vamos al Teatro de Operaciones Malvinas (TOM).


Bueno nuestra querida mascota recorrió todos los lugares con nosotros, viajes en tren hasta San Antonio Oeste donde hay punta de riel. Luego en camiones vía carretera, pero siempre ocultando a TOM de nuestros superiores porque si lo veían yo terminaba preso y el perro abandonado en cualquier lugar, así que se lo metían entra las camperas, se lo tapaba con una manta o se lo metía dentro de un bolsón porta equipo que solo se le permitía sacar la punta de su hocico para respirar porque si no gritaba. llegamos a Comodoro Rivadavia y desde allí a Comandante Luis Piedra buena, allí estuvimos unos días, y luego cuando llego la orden que solo dos piezas (SOFMA) cruzarían a Malvinas, nos dirigimos al aeropuerto de Santa Cruz, cargamos el Sofma materiales equipos y nuestro TOM, y partimos en un Hércules C130 de la Fuerza Aérea a Comodoro Rivadavia, en el aeropuerto internacional , ahí empezó la odisea de TOM , había oficiales de alto rango por todos lados y nosotros con un perro, pero fue mejor la habilidad de nuestros soldados para esconder a TOM , que la de los propios generales para descubrirlo, cruzamos a Malvinas y tuvimos que volver porque estaban bombardeando y otra vez había alerta roja, la tercera vez aterrizamos y al instante nos sorprendió un intenso bombardeo de las fragatas, era de noche, nosotros en medio de la nada y nuestro TOM, cagado hasta las patas y nosotros ni hablar. Desde entonces siempre tiramos y fuimos bombardeado, cuando nos dieron la posición, TOM era un soldado mas movilizado de grupo de artillería, pero con mas oído que nosotros por su destreza canina, recuerdo que era de pelaje corto y en las frías noches, temblaba a lo perro pelado, entonces los soldados le habían hecho un abrigo con pasamontañas tipo sweaters y con una latita de carnevif, que es similar a la lata de atún un casco, él se paseaba por la posición y cuando empezaban a tirar los Ingleses era el primero en escucharlos, y cuando tiraba el SOFMA se sentaba adelante, como diciendo tomen mierd@.... ahora cuando se ponía la cosa peluda, era el primero salir para el refugio ladraba se quedaba parado en la entrada y cuando entraba el ultimo se largaba arriba de cualquiera,  además cuando alguien estaba triste parecía que se daba cuenta e iba a jugar con ese hombre que estaba bajoneado, así pasó toda la guerra con nosotros, hasta que el día, 12 de junio cuando dos aviones Sea Harrier, nos atacaron desde atrás arrojando todo el arsenal que traían, caímos herido cinco soldados, yo y nuestro querido TOM pero él fue herido de muerte, recuerdo sus ojazos negros que me miraban, tirado en el piso, a nosotros nos evacuaron al hospital a TOM alguien lo tuvo que sacrificar66, nunca quise saber quién, pero él es el único ser no humano que murió de nuestro grupo y está ladrando en las tumbas de nuestros héroes. Cuando llegue al continente en homenaje a él a todos los perros que tuve los bautice TOM, hasta que se me murió el ultimo y como ya estoy un poco viejo no quiero mas perros porque no quiero sufrir más. Disculpen lo largo del texto pero esta es la historia de nuestro querido Artillero de cuatro patas, que descansa en Malvinas”.