miércoles, 7 de agosto de 2013

PREGUNTAS SOBRAN, PERO SOLO EN UNA RESPUESTA SE ENCUENTRA LA VERDAD


Después de diez años dos oficiales del Ejército Argentino condenados por problemas de DD.HH. desaparecieron del Hospital Militar adonde habían sido trasladados desde Marcos Paz para ser atendidos allí.

¿Se fugaron?, esta sería la primera pregunta. El Hospital Militar es, valga la redundancia, una unidad militar con sus reglamentos y sistemas de seguridad. Nadie los vio salir, ningún soldado de guardia percibió movimientos raros ni siquiera se dio de inmediato el alerta sobre el caso.

Siguen las preguntas. Antes de ser condenados el Mayor Olivera y el Tte.1° De Marchi estuvieron internados en Marcos Paz, ¿Por qué se fugaron luego de ser condenados si antes de serlo también se hacían atender en el Hospital Militar Central?, no se me ocurre ninguna respuesta que tenga, al menos, algo de lógica.

Pero, dado los tiempos que vivimos, pensemos mal y al menos las conjeturas que hagamos tendrán un viso de seriedad y si bien hay quienes sostienen, sotto voce, que fueron secuestrados- prófugos o rehenes- ¿a quien benefició esta fuga?


Y aquí si que podemos suponer respuestas lógicas. Sin duda alguna uno de los beneficiados de esta rastrera lotería donde sobran los billetes falsos, ha sido el general Milani. Pudo descabezar la cúpula del Hospital Militar que le era desafecta aunque la seguridad de los presos políticos en el Hospital Militar no está a cargo de la dirección del Hospital sino de los hombres del SPF. Otro de los beneficiados es Víctor Hortel, el autodenominado “negro de mierda”, jefe del SPF y organizador del llamado “batallón militante”- murga todoterreno o barra brava según tercie la situación- integrado por presos de máxima seguridad, siempre lista para tocar el bombo en actos oficiales. A Hortel esta fuga le permitió descabezar a la sección traslados del SPF que tiempo atrás le realizó una huelga por los problemas diarios que esta sección tenía con el estado de los vehículos utilizados para el traslado de internos. Obviamente, Hortel, no teniendo a mano a nadie para descargar su responsabilidad porque al SPF le correspondía la seguridad de ambos presos, aprovechó la volada para acusar al juez federal de San Juan lo que permitió que apareciera en escena el tercer beneficiado de la tómbola, el ministro Alak  que usufructuó el evento para amenazar a los jueces como advertencia frente a futuras rebeliones judiciales.


Sin embargo, debemos aceptar que nunca los títeres se benefician de algo que les hace hacer su titiritero. Solo reciben, cuanto más, el aplauso momentáneo de una inconstante y limitada platea infantil, porque, a fuer de verdad, estos quías, Milani, Hortel y Alak no actúan a conciencia pura sino que son dirigidos por el cerebro que en diez años ha manejado con maestría los hilos que destruyeron a las FF.AA. de la República Argentina, que arrastraron por el barro a la Justicia Argentina y autor del mas infame ataque a un representante de la Iglesia Argentina- Jorge Mario, cardenal Bergoglio- hoy Su Santidad Francisco, Papa de la Iglesia Católica.


Este cerebro tiene nombre y apellido, se llama Horacio Vervitsky, antiguo jefe de la inteligencia montonera y, posteriormente, amanuense de la FAA, quien tiene la única respuesta posible a esta sinrazón de una fuga increíble, ya que de inmediato, otras marionetas oficiales, los ministros Manzur y Rossi tomaron la decisión de negarle a los presos políticos cualquier tipo de atención médica en el Hospital Militar Central, en el Hospital Naval o en el Hospital Churruca derivándolos, a fuerza de prepotencia, a las vergüenzas sanitarias de los Hospitales Públicos donde mal mueren aquellos que por nadar en la indigencia han sido abandonados por el “modelo” y ya ni siquiera figuran en los números amañados del INDEC.

Aquí, finalmente, llegamos a la única respuesta que encierra la verdad de este sainete. Esta es la única respuesta que hay a algo que, traído de los pelos, tiene la “lógica” del absurdo ya que con este presunto golpe de efecto solo se busca acelerar el exterminio sistemático de los presos políticos. En diez años han muerto en condiciones de abandono más de doscientos noventa de ellos, como aún quedan en los penales más de mil doscientos lo que creyeron que sería un trámite más rápido dada la edad de los encausados es considerado hoy algo que se desarrolla muy lentamente; y como usar “zyklón B” sería mal visto, ¿Qué mejor que acelerar la aniquilación dejándolos en manos de cualquier carnicero?

Que el mayor Olivera y el tte.1° De Marchi se hayan fugado o hayan sido secuestrados es, más allá de consideraciones personales, algo aleatorio. Chivos expiatorios al fin, han servido para que el plan de terminar el 2015 sin presos políticos- una especie de “solución final”- se convierta en realidad.

JOSE LUIS MILIA