Estimados de la
Fundación Malvinas:
Muy interesante dos artículos en uno se aboga por la “unión
de los argentinos” y en el otro todo lo contrario es decir mantener y agradar
la “grieta”, entre los que lucharon en un bando militares y policías y los que
lucharon en otro bando o sea las organizaciones guerrilleras.
Algunas precisiones
que pido se difundan:
Habla el autor de GENOCIDIO grave error a pesar de varias
generaciones de jueces en democracia; no se juzgó y menos condenó en la
Argentina a nadie por GENOCIDIO
otros delitos si pero este no[1].
Sigue el autor en
otro error material, al decir que hubo TERRORISMO
DE ESTADO, esta figura no existe el
Código Penal Argentino ni tampoco en su actual reforma, lo que si hubo y está penado es el
TERRORISMO -por varias leyes nacionales e internacionales-.
Algunas de las víctimas de los atentados terroristas en 1976 |
En algo si coincido y
es que no se puede igualar a ambos bandos[2].
Los militares y
policías[3]
no fueron “voluntarios” a la “Guerra Revolucionaria”, sino que por la carrera
seguida era esta su obligación, en cambio los sediciosos eran “voluntarios” o
sea, podían colocar bombas y asesinar personas.
La otra gran
diferencia era que repito militares y policías[3] de gobiernos de “Derecho en
Democracia” eran y son las “Fuerzas Legales”, en cambio durante estos periodos
los terroristas que los hubo y muchos; eran “sediciosos” (Art. 22 de la CN);
por ello es que tanto el ERP como Montoneros fueron declaradas organizaciones “sediciosas”
y “puestas fuera de la ley” por sendos Decretos de Isabel Perón[4].
El ánimo NO ES AMPLIAR LA "GRIETA"- TODO O
CONTRARIO, para ello es necesario dar a las palabras el sentido real y
verdadero; apoyado en las constataciones legales y políticas de “Estado de Derecho” que la sustentan, que
tienen la aprobación de los “representantes del pueblo”, que las sancionaron
Gracias por escuchar.
A.
Valiente+
NOTA:
Las imágenes, referencias y destacados no corresponden a la nota original.
[1] Ese término
es de uso corriente por parte de las organizaciones de derechos humanos, por
los políticos y militantes encargados de difundir un “relato gramsciano” del progresismo
improductivo que tiene como objetivo reinstalar el populismo en nuestra
república. También es necesario destacar que ninguno de los Comandantes en Jefe
de las Juntas Militares juzgados en la Causa 13/84, fue siquiera investigado, juzgado y
sentenciado por los ahora llamados “crímenes de lesa humanidad! y/o genocidio…
Sí en cambio a partir del 2003 fueron juzgados por esos “nuevos delitos de lesa
humanidad” en forma retroactiva y otras irregularidades políticas, en los que
jamás hubo un juicio y condena por GENOCIDIO. Término del que también hacen uso
repetida y ligeramente la mayoría de los medios de comunicación social,
instalando un relato que solo contribuye a ensanchar y profundizar la grieta
que divide a la sociedad argentina.
[2] En nuestra modesta opinión el único
lugar en el que se los puede igualar es el mal llamado “parque de la memoria”,
al cual nuestras autoridades llevan a ilustres visitantes a arrojar flores al río
en homenaje a los terroristas que pretendieron alzarse con el poder del estado
mediante el empleo de la violencia. Ese sitio de homenaje debería llamarse “Monumento de la Historia Argentina” y
allí homenajear a todas las personas -sin discriminación alguna- caídas en los frecuentes
enfrentamientos internos -guerra civiles- que regaron con sangre toda nuestra verdadera historia a partir de
nuestra independencia… eso sería lo más justo.
Parque de la Historia Argentina - para unir a todos los argentinos |
[3] Aquí corresponden colocar a todas las
Fuerzas Armadas, Fuerzas de Seguridad, Fuerzas Policiales, Fuerzas
Penitenciarias y Civiles que combatieron contra el terrorismo por orden del
estado.
[4] En realidad
la guerra contra las organizaciones contra las organizaciones
político-militares terroristas fue dispuesta en 1974 por el propio general Juan Domingo Perón.
El
decreto secreto en el que Perón acusó a la "subversión armada" de
atacar la democracia "pluripartidista" y ordenó enfrentarla, el que
posteriormente fue complementado con los decretos 261/75, 2770/75, el 2771/75 y
2772/75 dictados por el Poder Ejecutivo
Nacional de la República Argentina en acuerdo de ministros, durante el año
1975 y apoyados por el Congreso Nacional
(ver Diario de Sesiones de la época)ñ
Esas políticas de estado fueron continuadas por el último gobierno de
facto desde 1976 a 1983.
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