martes, 26 de marzo de 2013

Argentina ¿Qué fue de Jorge Rafael Videla?

En los largos contactos e intercambios de opiniones con el sociólogo, analista internacional y periodista de origen español, Ricardo Angoso, hemos descubierto a un amigo interesado en las cosas que pasaron, pasan y deberían pasar en la República Argentina.


Durante mucho tiempo ha residido en el extranjero, siendo un buen conocedor de los Balcanes y habiendo pasado largas temporadas en Albania, Bosnia y Herzegovina, Hungría, Rumania, Macedonia, Montenegro, Serbia y Turquía. Como observador electoral de la Organización para la Seguridad en Europa (OSCE) ha participado en numerosos procesos electorales en una decena de países. A su vez, ha sido profesor en la Universidad Nacional de Honduras y becario del Ministerio de Asuntos Exteriores español en Hungría, Rumania y Turquía. También ha ganado varios premios literarios, entre los que destacan el Joven y Brillante, el Ciudad de Periana y el Ateneo de Jaén. En la actualidad, colabora en varios medios de comunicación y es Corresponsal de Cambio 16 en Bogotá, Colombia, país en el que ha fijado su residencia desde hace unos años.

Ha publicado los siguientes libros: Chávez perdió: Honduras se salvó, Europa a Debate, Kosovo: la herida abierta de los Balcanes, Las próximas guerras europeas, Kosovo. Las semillas del odio y Rapsodia húngara sobre fondo rojo. Su último libro electrónico: Jorge Rafael Videla se confiesa, la historia jamás contada de un período turbulento, aún no ha sido publicado en versión impresa.

Toda su obra nos hace apreciar que Angoso no es un improvisado, es un estudioso de los temas que analiza pormenorizadamente y luego publica sus entrevistas con reflexiones que les son propias. En la que hemos dado en denominar la “zaga de Videla” su trabajo es atacado con interpretaciones erróneas y mal intencionadas por los medios o personajes especialmente afectos al poder de turno.

Somos conscientes de buena fe y profesionalismo con el que trabaja Ricardo Angoso, queremos dejar testimonio de ello y agradecemos su esfuerzo por echar luz sobre un turbulento pasado histórico al que el relato oficial pretende oscurecer.

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva
Por una Nueva Década en Paz y para Siempre


por Ricardo Angoso para Cambio 16

El que antaño fuera el hombre más poderoso de Argentina, durante el último gobierno de facto que transcurrió entre 1976 y 1983, es hoy un “preso político” más del complejo penal penitenciario de Marcos Paz, en la provincia de Buenos Aires.

El ex dictador argentino, condenado por crímenes de
lesa humanidad, sigue sintiéndose un “preso político”
de la saga Kirchner, aunque cada día que pasa es
consciente de que terminará sus días entre rejas


Juzgado nada más caer el régimen militar, durante el gobierno de Raúl Alfonsín, Videla fue sentenciado, en 1985, a reclusión perpetua, inhabilitación absoluta también perpetua y destitución del grado militar.

Sin embargo, unos años más tarde, en 1990, el presidente peronista Carlos Saúl Menem hizo uso de la facultad presidencial de indulto para dictar su excarcelación, junto con la de otros miembros de las juntas militares y responsables policiales del periodo militar. Videla, entonces, pasó una década de relativa calma hasta que, en 1998, volvió de nuevo a la prisión por un supuesto caso de sustracción de menores y pasó 38 días en cárcel de Los Caseros, de donde fue enviado, en atención a su edad, a cumplir arresto domiciliario en su casa.

Los problemas con la justicia no terminarían ahí, pues en el año 2007 el presidente Néstor Kirchner anuló los indultos otorgados por Menem y decidió reabrir los procesos a los militares, aunque decidió dejar como válidos los otorgados a los integrantes del grupo terrorista conocido como los Montoneros. El 10 de octubre de 2008, tras una controvertida decisión de un juez que argumentaba como causa para tomar tal decisión la gravedad de los hechos atribuidos a Videla, el ex general fue enviado de nuevo a prisión, siendo recluido en el complejo penitenciario conocido como  Campo de Mayo, donde fue entrevistado, en el año 2012, por la revista Cambio 16, en una exclusiva que tuvo amplio eco en la Argentina y en el resto del mundo.


Más tarde, en julio de 2012, Videla volvió a sumar otra condena de cincuenta años por sustracción de menores y secuestro durante su gobierno de facto. Esta condena, junto con las anteriores que sumaba tras ser anulado el indulto, hacen casi imposible que el general pueda volver a recuperar su libertad, dado lo avanzado de su edad -Videla nació en el año 1925- y su delicado estado de salud. Este final anunciado se podría modificar si la justicia acepta la tesis, de los abogados defensores de los imputados en las causas de lesa humanidad, que todo lo actuado en estos juicios están viciados de nulidad absoluta por las “aberraciones jurídicas” cometidas en su desarrollo o mediar otro indulto presidencial, poco probable que ocurra con la viuda de Kirchner en el cargo de presidente de la nación.

Argentina, pieza clave

Conocedor de este estado de cosas por sufrirlas en sus propias carnes y claramente enemistado con el gobierno de los Kirchner, Videla se considera un “preso político” y argumenta que “los enemigos derrotados de ayer cumplieron su propósito y hoy gobiernan el país e intentan un régimen marxista a la manera de Gramsci”.

Para el ex general, los juicios a los que ha sido sometido y su actual reclusión tienen que ver con una vendetta política, tal como aseguró en su momento en la entrevista concedida a Cambio16: “Somos presos políticos, mientras los terroristas están en la calle y no han sido juzgados”. Para él, “en Argentina no hay justicia, sino afán de venganza” para aquellos que, en su opinión, le ganaron la guerra a la subversión marxista y al terrorismo.

En este sentido, y sobre todo debido a esta posición radicalmente opuesta a la del peronismo en la interpretación histórica de los hechos ocurridos durante el periodo conocido como el Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983) o simplemente la dictadura militar para la mayoría de los argentinos, Videla es duramente atacado y fustigado por el oficialismo en su país, más concretamente por los medios afines a la presidenta, como el diario Página 12 y el Canal 7, a los cuales ahora se han sumado los medios adquiridos recientemente por el zar de juego en Argentina, Cristóbal López, amigo de los Kirchner y otros cooptados por la pauta de publicidad oficial.

El largo calvario judicial de Videla, que se inició en la década de los ochenta tras caer el régimen militar al perder la batalla por “liberar” las Malvinas, no parece que vaya a concluir pronto. Recientemente, se inició un proceso contra él y otros responsables, incluso algunos extranjeros, por sus supuestas responsabilidades en el denominado Plan Cóndor, una operación en la que estarían implicadas varias de las dictaduras del Cono Sur, pero especialmente las chilena, argentina, paraguaya y uruguaya, y que tenía como objetivo la persecución de oponentes políticos allá donde se refugiaran.


Las acusaciones contra Videla y otros responsables militares son bastante imprecisas, ya que contienen bastantes elementos subjetivos que están por demostrar, y complejas, debido a que implican a muchos países y que señalan directamente a los servicios secretos norteamericanos, la CIA, y a la Escuela de las Américas. Los Estados Unidos apoyaron estas prácticas de carácter ilegal, como la tortura, el secuestro y la desaparición forzosa, y conocían detalladamente lo que hacían estos regímenes militares.

Nada nuevo bajo el sol, desde luego. Estamos hablando de los años en que los Estados Unidos, a través la de la Escuela de las Américas, apoyaban la doctrina de seguridad nacional, es decir, el manejo de una ideología que concebía durante la Guerra Fría que la lucha contra el comunismo no solo tenía una dimensión exterior, sino también interior y que el enemigo actuaba desde dentro de los países para desestabilizarlos o destruirlos.

Eran los años 60, 70, 80 y buena parte de los 90, cuando las guerrillas y los grupos terroristas de carácter marxista asolaban sus respectivas sociedades. En esa lucha contra el comunismo, pensaban algunos líderes de los Estados Unidos, todo valía y el fin –derrotar a la Unión Soviética en todos los frentes– justificaba los medios, todo servía; incluidas las violaciones de los derechos humanos.

Argentina, bajo la tutela de un Videla al que apoyaban desde la extrema derecha hasta los comunistas, pasando por los peronistas y los radicales, era una pieza clave en esa estrategia auspiciada por Washington y las actuaciones de la dictadura militar eran de sobras conocidas por la CIA.

Ni siquiera el presidente demócrata Jimmy Carter, que con la retirada de la ayuda norteamericana a la Nicaragua de Anastasio Somoza provocó su posterior caída, llegó a condenar con rotundidad el régimen militar argentino. Sin embargo, paradójicamente, son los antaño aliados estratégicos de los Estados Unidos, como Videla, los que se pudren en prisión, mientras que muchos de los estrategas de aquella política, como Henry Kissinger, se dedican a dar multimillonarias conferencias por medio mundo

Vida espartana
En un país donde los gobernantes acostumbran, a su paso por el gobierno, a enriquecerse de una forma brutal y a no dar explicaciones sobre el origen de sus fortunas, tal como ha ocurrido durante los mandatos de Carlos Saúl Menem y los dos Kirchner, Néstor y Cristina, llama poderosamente la atención que ningún de los militares que participaron en las juntas de gobierno de los años 70 y 80 posea hoy un gran patrimonio o empresas de origen desconocido.


Este es el caso, le pese a quien le pese, de Jorge Rafael Videla, que sigue poseyendo su vivienda de siempre y a quien no se le conocen ni propiedades, ni cuentas bancarias “extrañas”, ni dinero de origen obtenido fraudulentamente.

Puede que durante su mandato algunos utilizaran el poder omnímodo para enriquecerse, o hacer pingues negocios, como fue el caso del controvertido almirante Emilio Eduardo Massera, pero no fue así con Videla.


Hombre de una rigidez espartana, algo que es reconocido por sus enemigos e incluso por dos de sus biógrafos más hostiles, como María Seonane y Vicente Muleiro, que le retrataron profusamente en su conocida obra El dictador, y poco dado a los lujos y excesos –con una similitud rayana a la copia con nuestro dictador local, Francisco Franco–, Videla salió indemne e “inmune” a los grandes escándalos financieros y a la corrupción reinante (casi crónica) que azotaron a su país en las últimas décadas.

Videla, de ochenta y siete años, casado con la hija de un embajador, Alicia Hartridge, y con siete hijos fruto de ese matrimonio, ha sido juzgado por delitos de lesa humanidad tras haber sido indultado por el presidente Carlos Saúl Menem y tras haberle sido aplicadas penas previamente anuladas.
La justicia argentina, en un hecho sin precedentes, también anuló las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida dictadas por el presidente Raúl Alfonsín, en 1986 y 1987, respectivamente.

Los máximos oponentes y detractores de Videla, el matrimonio de los Kirchner, el difunto Néstor y la presidenta Cristina, que paradójicamente siempre apelaron a la defensa de la justicia y al valor de los derechos humanos, aumentaron su patrimonio personal en un 710 % desde su llegada al poder, tal como denunció el diario Clarín, habiendo pasado de un millón y medio de dólares, en el año 2003 en que ganaron las elecciones, hasta los casi veinte millones que posee la máxima mandataria argentina en la actualidad. 

FUENTE: http://cambio16.es/not/2642/_que_fue_de_jorge_videla_/

LA CONVERSIÓN

Queridos amigos:

En la lucha por el poder,  en cualquier campo, las personas que carecen de límites éticos tienen ostensibles ventajas respecto de quienes actúan sujetos a principios  y valores. Los primeros, “los malos”, no trepidan en mentir mientras que los otros, “los buenos”, se sienten obligados a proceder con transparencia.  Los malos, traicionan sin culpa; los buenos se ven atados por sus lealtades  y compromisos. Los malos no dudan en utilizar dinero mal habido en procura de sus objetivos; los buenos pretenden ser honestos en cada procedimiento.


Si alcanzan el poder, los malos lo utilizan para aplastar a sus oponentes y tratar de mantenerlo para siempre. En la otra vereda, en similares circunstancias, los buenos tratarán de  actuar respetando las leyes y las normas porque eso responde a su paradigma.  Si además tienen sentimientos cristianos, se sentirán compelidos a olvidar agravios y perdonar culpas.

A pesar de tantas desventajas, el hecho de que muchas veces en la historia gente buena y digna alcanza el triunfo demuestra la fuerza inconmensurable que otorgan las conductas éticas, ya que todo  ser humano es capaz de percibirlas y reconocerlas aunque no las siga. Sin mencionar que los hombres de fe, sienten además que cuentan con el apoyo celestial. El problema es que muchas veces, ante las derrotas parciales, los hombres buenos dudan de la eficacia de su accionar y se ven tentados a imitar los procedimientos sucios prometiéndose que si triunfan utilizarán el poder para el bien. Olvidan sin embargo la visión Aristotélica que expresa que la virtud solo se alcanza realizando actos virtuosos, de modo que el que llega arriando banderas probablemente se encuentre con las manos atadas por los compromisos contraídos en el tortuoso camino.


Todas estas reflexiones vienen inspiradas por el ejemplo que dio al mundo el acceso al papado del Cardenal Jorge Bergoglio, que fue capaz de conservar sus virtudes morales en la edad y  la jerarquía en que muchos hombres son ganados por el escepticismo, y contrastarla con la mezquindad de los compatriotas que gobiernan su país de origen, que en poco días pasaron de  atacarlo viéndolo como un enemigo a halagarlo al comprobar  la aceptación despertada por sus acciones como  Papa Francisco.

Con una visión muy terrena, fueron muchos los que supusieron que después de los numerosos desaires que la presidente Cristina Fernández había hecho sufrir al ahora Papa, este respondería a su pedido de audiencia posponiéndolo hasta después de haber asumido su cargo y haciéndola pasar frente a él como uno más de las decenas de mandatarios que concurrieron a honrarlo en su  hora de consagración. Olvidaron quienes así pensaban que el reino de Francisco es esencialmente espiritual y que su religión proclama el perdón y el ofrecimiento de la otra mejilla al agravio, antes que la reciprocidad que es propia de las relaciones internacionales. El Papa le brindó a la presidente una magnífica lección de caridad cristiana al recibirla en forma muy especial, invitarla a almorzar y hacerle sentir como que nunca hubo una diferencia. Apenas tuvo el gesto de regalarle un libro que habla de la corrupción, el autoritarismo y muchas otras lacras presentes en la acción de los gobiernos latinoamericanos como el que encabeza la señora presidente. Obviamente ella no se dio por aludida.


La presidente exultante informó del encuentro a la prensa internacional, como es su costumbre, tarde, mal y sin aceptar preguntas. Se perdió en fruslerías tales como que lo había tocado (cosa que vulnera las reglas diplomáticas vaticanas) y aun besado y tuvo el mal tino de hacer público que le había pedido una intercesión por el conflicto de Malvinas, con lo que invalidó cualquier intención que el Papa pudiera tener en tal sentido. Evidentemente convencida de que podía utilizar en su favor la elección de un Papa argentino, a pesar de que recayó en el prelado con quien tenía peor relación, la señora presidente experimentó una súbita conversión y  se transformó de un día a otro en  elogiosa seguidora del hombre a quien los referentes del oficialismo habían agraviado aún después de su elección imputándole delitos y actitudes  inexistentes.

Lamentablemente  no creemos que su conversión sea sincera. Nos basamos en que, ya en la Argentina, inauguró en Castelar, partido de Morón,  un nuevo Centro para la Memoria incompleta de los muchos que pululan en nuestro país  siguiendo la línea de la venganza interminable, disfrazada de justicia que se sigue llevando a cabo contra los acusados de delitos cometidos en la lucha contra la guerrilla terrorista que asoló al país en la década del setenta. Tampoco tuvo piedad con los bonaerenses y  su  gobernador, Daniel Scioli, que sigue sin poder pagar lo que pretenden los maestros y los empleados provinciales y ya ha comenzado un ajuste para poder abonar aumentos de sueldos, ni frenó los embates de la procuradora Gils Carbó contra la Corte Suprema de Justicia. Su conversión apenas sirvió para prometer una audiencia en la que escuchará la posición de los obispos argentinos respecto de los puntos más controversiales del nuevo Código Civil que incluye serios embates contra la institución matrimonial y familiar. Muy poco para ser creíble.


Pero si la presidente puede  al menos argüir que su contacto con el Papa Francisco obró el milagro de su súbita conversión, la actitud de la masa oficialista de funcionarios, de periodistas, de auto denominados intelectuales, de las cabezas de Organizaciones no Gubernamentales y de las Agrupaciones políticas como la Cámpora y Kolina que cambiaron su posición, sus comentarios y sus convicciones, al recibir una directiva presidencial, solo puede ser calificada como bochornosa e hipócrita. Hebe de Bonafini, se permitió argumentar que desconocía la acción pastoral de Bergoglio, tal como pretende desconocer las estafas cometidas en el seno de la Agrupación Madres de Plaza de Mayo en la construcción de viviendas sociales  o los crímenes perpetrados por los jóvenes terroristas a quienes homenajea en cada ocasión posible. El resto ni siquiera dio excusas, simplemente recibieron la orden de halagar y halagan así como antes recibieron la de denigrar y denigraron. Tan solo fue una cuestión de “obediencia debida” a sus jefes y empleadores.

También debemos tomar nota que el Cardenal Bergoglio nunca fue el Jefe de la oposición, como opinaba Néstor Kirchner y menos aún lo será el Papa Francisco que ya anunció que ni siquiera vendrá a la Argentina antes de las elecciones para no interferir en ellas. Es decir que su elección brinda  a la oposición la fortaleza  espiritual de saber que ya no estamos solos, pero que el camino para la victoria electoral y la posterior reconstrucción nacional no tiene atajos ni recibirá ayudas externas. Será, si es, la consecuencia del trabajo serio y los consensos generosos que  deben elaborar los hombres y mujeres que quieran construir una opción argentina  desde la ética y el patriotismo.


¡Y vaya si habrá para reconstruir! La torpeza con que se sigue manejando la economía nos pone cada día ante una nueva crisis. En otra decisión autoritaria, la AFIP  aumentó al 20 por ciento el recargo a las compras con tarjetas de crédito en el extranjero y la extendió a los paquetes turísticos comprados en el país. Como a cada nueva restricción al manejo de divisas, el mercado, que no es ni más ni menos que la suma de miles de voluntades individuales que perciben la realidad sin el filtro del relato, reaccionó con una demanda de dólares que llevó dicha moneda en el ámbito informal a casi 9 pesos para cerrar la semana a 8 pesos con 48 centavos. En el ámbito externo se aproxima el momento en que Argentina tendrá que hacer una oferta a los tenedores de bonos que no entraron en el canje que, si es exitosa, obligará  a una reapertura de dicho canje contradiciendo las bravatas presidenciales y las leyes que se promulgaron para  evitar esta situación.  Si no es exitosa y nos obligan a pagar el ciento por ciento del valor de los bonos, estaremos frente a un drama financiero.  A  esto nos han llevado las malas políticas y la incapacidad negociadora.


También tendremos que solucionar en breve el manejo de Aerolíneas Argentinas que lleva perdidos 3.566 millones de dólares desde julio del 2008 y sigue aumentando su nivel de pérdida mensual sin que el gobierno sea capaz de poner la empresa  en manos de una gestión profesional, que reemplace a la actual gestión que solo acredita el mérito de ser conducida por cuadros políticos de la agrupación oficialista La Cámpora. Y solucionar los problemas del transporte después de años de descuidar el mantenimiento con trágicas consecuencias  y luego ponerlo en manos de un intendente carente de antecedentes profesionales y de un ministro político de profesión contador. Y  recuperar el autoabastecimiento energético y la seguridad y la certidumbre y, en fin, reconstruir  un país agobiado por muchos años de ser gobernado por un grupo que solo piensa en cómo ganar las próximas elecciones y mantenerse en el poder a cualquier costo, careciendo de un verdadero proyecto nacional.


En la contienda política que se avecina, vemos como única nota positiva una creciente intención de las fuerzas de centro y centro derecha, de modificar actitudes personalistas y buscar resolver las candidaturas en una  saludable gran interna, que permita sumar a ganadores y perdedores en un proyecto común. En la escena mundial nos complace observar la excelente recepción que reciben los gestos de humildad y apertura del Papa Francisco, que no están reñidos con el valor que demuestra  a la hora de denunciar las conductas mezquinas y defender los valores cristianos. Su aceptación se ve reforzada porque ha mantenido constancia y coherencia en la defensa de esos valores en su historia de vida. Una demostración más de que la palabra empuja pero el ejemplo arrastra. Quizás ese reconocimiento nos inspire  a una masiva conversión nacional para anotarnos en el campo de los que eligen vivir bajo normas éticas, inspiradas en  sólidos principios  y valores, para bien de nuestra querida Argentina y ejemplo de nuestra juventud.

Un abrazo para todos

Juan Carlos Neves, Presidente de Nueva Unión Ciudadana
Twitter     @NevesJuanCarlos 

SEÑORA... ¿OTRA VEZ ERRÓ EL CAMINO O MINTIÓ?


Si con estos actos los militantes kirchneristas representan la interpretación las palabras de la presidente, pronunciadas el viernes 22 de marzo de 2013, cuando con un sorpresivo discurso, abogó por el diálogo y por el entendimiento de “los 40 millones de argentinos”“nos entendamos de una vez por todas” y recalcó: “Lo que quiero es que no peleemos, que nos entendamos. Ahí está la clave.” En otras de las partes claves de su discurso también manifestó: “está en cada uno de nosotros hacer el esfuerzo personal para que en cada uno aflore únicamente lo bueno y lo mejor; que tengamos la fuerza suficiente para dejar de lado lo malo, lo feo, el odio”. Es evidente que o los militantes no entendieron nada o nosotros, con un espíritu lleno de esperanza, nos equivocamos y creímos que la presidente estaba dando un profundo giro al relato oficial y había comprendido que el mejor camino era el de la paz, concordia, memoria, justicia e historia completa.


Realmente es maligno que niños y sus familias sean utilizados en reprobables acciones políticas en contra de la convivencia, la concordia y la paz cívica y social. Pensamos que el camino a transitar es justamente opuesto a esa actitud puesta de manifiesto en la conmemoración del Día de la Memoria Incompleta, no hemos escuchado ninguna reprobación o reproche por tal comportamiento.

Señora, si realmente no quiere que peleemos y nos entendamos entre los 40 millones de argentinos… por favor controle a su tropa o sáquese la careta y diga la verdad de sus propósitos.

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva
Por una Nueva Década en Paz y para Siempre


DÍA DE LA MEMORIA 

Polémico juego invitó a "bajar el cuadro" de periodistas y opositores en la Plaza
Una agrupación kirchnerista montó retratos de figuras de la política, los medios y las empresas para "descolgarlos". Galería de imágenes.

24/03/2013 | 20:00

"Baje su propio cuadro", era la propuesta de una agrupación K para que los convocados emulen a Néstor Kirchner. | Foto: Perfil.com

Llevan a niños a escupir fotos de periodistas

Celebraron el Día de la Memoria con relato K y críticas a Macri y Clarín


Había para elegir. O el titular de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, o el periodista Jorge Lanata. Durante el Día de la Memoria, frente a la Catedral Metropolitana, la agrupación Juventud Kirchnerista de Izquierda montó siete cuadros con la cara de figuras críticas del Gobierno nacional para que los convocados se tomaran una fotografía descolgándolos, como si se tratara de represores.


"La idea es que emulen a Néstor, nosotros siempre hacemos movidas así", explicaron los militantes de la emergente agrupación que llegaron cerca de las 15 horas a la Plaza de Mayo.


En marzo del 2004, el ex presidente Néstor Kirchner había ordenado durante un acto descolgar inmediatamente los cuadros de los represores Jorge Rafael Videla y Reynaldo Bignone.


Además de Buzzi y Lanata, en la plaza de este domingo estaban los retratos de Mariano Grondona, Mauricio Macri, Mirtha Legrand, Héctor Magnetto y el "Tío Sam", ícono del gobierno de Estados Unidos.


Del "juego" participaron familias con niños. Según pudo observar Perfil.com, chicos de menos de cinco años elegían entre un cuadro u otro para descolgarlo y fotografiarse.


Similitudes K. La propuesta de la agrupación K tiene grandes similitudes con el "escupidero público" que montó otra agrupación, La Poderosa, para esta misma conmemoración en el año 2011.


Esta semana, el presidente del BAPRO también emuló a Kirchner descolgando cuadros de líderes de esa entidad financiera durante la dictadura.

Gustavo Marangoni retira el cuadro de Héctor Pujato, ex presidente durante 1982


NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden con la nota original.

COMUNICADO DE PRENSA. “ETCHECOLATZ SE DEFIENDE”


Marcos Paz. 20-03-13   .


“Basta de agravios difamantes contra mi persona”.

Dicha expresión corresponde al ex Comisario General (R) Miguel Osvaldo Etchecolatz en relación -según agregó- a la falsa acusación de que fue objeto por el secuestro y desaparición de Jorge Julio López.

Señaló que “existen elementos contundentes que prueban claramente que la desaparición de López fue obra del gobierno Kirchnerista”.

“Desde filmaciones televisivas elocuentes, testigos clave, documentación relevante y respaldatoria hasta intento de investigaciones legislativas frustradas e impedidas por los operadores del kirchnerismo, configuran en forma indubitable un depósito de material de prueba que obran en mi poder e incorporaré al expediente judicial en mi denuncia”.

Una denuncia que el propio Etchecolatz promueve en la causa Nº 16060 caratulada López Jorge Julio s/ desaparición de personas donde interviene la Fiscalía Federal General a cargo del Dr. Rodolfo Marcelo Molina de la ciudad de La Plata "para el esclarecimiento del caso, el castigo a los culpables específicos y a todos aquellos que instigaron, obstaculizaron y/o participaron de algún modo en el triste y trágico caso Jorge Julio López en plena democracia y que los organismos de DDHH podrán consultar”; expresa el denunciante.


Este miércoles, 27 de marzo de 2013, el Sr. Miguel Etchecolatz a las 12 del mediodía será llevado a juicio ante el Juzgado Federal Nº 1 de La Plata por la desaparición de Jorge Julio López.

Miguel Etchecolatz se encuentra recluido en cárcel común y se encontraba en esa situación al desaparecer el testigo Jorge Julio López por cuya desaparición ahora se acusa a Etchecolatz.

NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden al comunicado de prensa original.

lunes, 25 de marzo de 2013

EL CUENTO DE LA ABUELITA



La abuela Estela de Carlotto, pese a haber sufrido tiempo atrás una vergonzante derrota en su criminal intento de inculpar sin fundamento alguno por apropiación de hijos de desaparecidos, y saboreando aún el amargo gusto en la boca que le provocara su nuevo y reciente traspié al pretender difamar a nuestro Papa, basándose exclusivamente en las calumnias de Verbitsky difundidas por el ordenanza Juan Pablo Cafiero, no escarmienta y ha vuelto al ruedo con otro disparate.


Esta vez su eterno odio lo utiliza para justificar la violencia de los militantes terroristas de los '70 asegurando “Nosotros reivindicamos el valor de una lucha que sí la hubo armada, aunque no estamos con la violencia, pero que esa violencia es la misma que tuvo San Martín o los héroes para defender la patria. Lo hicieron a su manera, con errores, virtudes y defectos. Nosotros no idealizamos, ponemos la conducta fiel y total de cada uno”.


Y semejante dislate ofende el honor de la historia patria. Comparar esa banda de asesinos financiados y entrenados en los "paraísos comunistas" con nuestros padres es una afrenta a la Nación. Ellos no sólo que no defendieron la Patria sino que se alzaron en armas contra ella, pretendiendo trocar la gloriosa celeste y blanca por el rojo pendón, quedando incursos en el delito de infames traidores.


Mal que le pese a esta señora, quienes nos defendieron y defendieron a la Patria, cumpliendo órdenes del Presidente de la Nación, fueron justamente las Fuerzas Armadas.

Cuanto más pretendan imponer el relato, más evidentes serán sus mentiras y sus odios irracionales.

Juan Manuel Otero

CERRAR LA PUERTA



“Vamos bajando la cuesta
“que arriba en mi calle
“se acabó la fiesta”.
Joan Manuel Serrat

Para comenzar, dos avisos parroquiales. El 10 de abril, a las 19:00, Carlos Manuel Acuña y yo daremos una charla en Quintana 161, Capital; si está en Buenos Aires entonces, lo esperaremos. Y el 18 de abril, todos los argentinos participaremos de una gigantesca concentración, que superará a la que logramos el 8 de noviembre; nos reuniremos en los mismos lugares y en todo el país.


Ahora, manos a la obra. Pese a que me había propuesto no escribir sobre la coyuntura y privilegiar los planes para el futuro, para no “comprar” la agenda que impone el Gobierno, la realidad es más fuerte –“la única verdad”, ¿se acuerda? y la aceleración de los tiempos me obliga a contradecir mis intenciones.

La mala praxis, la torpeza y la ideología han desatado una tormenta económico-financiera de consecuencias impredecibles, ya que ha comenzado a hacer impacto sobre la base electoral más firme del oficialismo, la “patria subsidiada”. Los orígenes de este verdadero tsunami deben rastrearse (¡cuándo no!) en la corrupción y en el populismo.


Los grandes males de nuestra actualidad vienen de lejos. La insana e imbécil política ganadera, anunciada como “proteger la mesa de los argentinos”, que llevó a la pérdida de doce millones de cabezas y a ceder nuestro secular papel como gran exportador a favor de Uruguay, Paraguay y, sobre todo, Brasil, fue anticipada, con precisión quirúrgica, en una nota “Lo inexplicable”, de mayo de 2006; cuando aún no sabíamos de la rapacidad del kirchnerismo, y pensando que sólo se trataba de errores garrafales, otra nota “La crisis energética …” adelantó lo que sucedería en el sector que, hoy, resulta uno de los responsables de la carencia de dólares en el sistema.

Más tarde, el inenarrable horror llegó de la mano del conocimiento público de la “compra” por la familia Eskenazi, entonces testaferros de don Néstor (q.e.p.d.), ya que nos enteramos de cuánto tenía de buscada esa crisis, con el único propósito de incorporar, a la ya inmensa fortuna de la familia imperial, el 25% de YPF. Si este hecho hubiera sido gratuito, ya era muy malo pero si, como dice Alieto Guadgni, le costó al país el equivalente a quinientos millones de cabezas, en reservas de gas y de petróleo, se convirtió en criminal. El Gobierno, y nosotros, estamos pagando por ello con importaciones crecientes de combustibles, aún en plena recesión, a precios cada vez mayores, a costa de una sangría de dólares imparable.


Sin embargo, es el desenfrenado gasto público –gran parte del cual continúa destinándose a subsidiar al sector más pudiente de la Argentina, a través de congelamiento de precios al gas y a la energía, de Aerolíneas Argentinas, del “dólar turista” y del “dólar automóviles de lujo”– que crecerá aún más en un año electoral en el cual el oficialismo se jugará su supervivencia, hoy sostenido por una emisión de moneda que, el año pasado, llegó al 40%, el principal responsable de la inflación, que no cede aún en una economía paralizada.

Las reservas monetarias han caído sensiblemente, y están constituidas, en gran medida, por papelitos de colores o “pagadiós” que el Gobierno deja en el Banco Central a cambio de los billetes verdes que no puede imprimir; la Reserva Federal estadounidense se ha negado de plano a conceder a Ciccone una franquicia al respecto, y doña Cristina no consigue flotar sobre un mar de petróleo, como su idolatrado Chávez (q.e.p.d.). Mis amigos economistas, en especial aquéllos que saben más de moneda, dicen que la paridad real (circulante contra reservas) ha superado ya a los $ 10 por dólar.

Responder a estos males, en lugar de enderezar el rumbo, con medidas policiales, forma parte del argumento de una vieja película que los argentinos hemos visto infinidad de veces, y siempre terminó dolorosamente antes de que apareciera la inexorable palabra “fin”. Lo malo es que siempre fueron los espectadores comunes quienes llevaron la peor parte, sin haber logrado nunca aparecer, siquiera, entre los actores de reparto.


La fiesta organizada por el oficialismo desde sus orígenes, pero cuyo costo se ocultó desde que se intervino el Indec, se ha terminado y, como dijo Serrat en su canción “vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza y el señor cura a sus misas”. Ha llegado, una vez más, la hora de pagar la cuenta y no dejo de pensar que, antes de irse, incendiarán Roma.

Le he preguntado, muchas veces, si podemos vivir tres años más en este desmadre pero ahora, a pesar de saber cuánto subirán los costos para la Argentina hasta 2015, prefiero que, al menos esta vez, sean los responsables –públicos y privados– de este nuevo desastre quienes tengan que soportar la explosión entre sus manos, y para ello hay que cerrar cualquier puerta de escape, para evitar que se transformen en nuevas víctimas. Cuando ese momento llegue quizás, sólo quizás, seamos capaces de entender, de una vez y para siempre, que únicamente podremos sobrevivir como país si terminamos con los populismos y los abusos del poder, si volvemos a la República y a la Constitución y a la Ley y, sin encandilarnos con el progresismo, nos ponemos a trabajar por el progreso.


Es cierto que será una ardua tarea, y que habrá marchas y contramarchas. No es fácil, después de tantas décadas, que aprendamos a no mirar al Estado como un padre dadivoso y severo y comenzamos a verlo como lo que debiera ser: simplemente, un administrador de los bienes públicos. No soy demasiado optimista, debo confesar. Hoy, el gran parte de los argentinos cree que debemos tener una línea aérea de bandera, o “Fútbol para todos”, o una irracional y absurda protección industrial, o una universidad con ingreso irrestricto y totalmente gratuita, o que no debemos endeudarnos con el exterior, o que es bueno estar en guerra permanente con el mundo.

Para salir de este marasmo, deberán tomarse medidas muy duras y, para hacerlas posibles, se requerirá de un masivo apoyo que sólo una profunda y terminal tragedia puede otorgar para quien emerja de ella como nuevo líder. No estoy hablando de un dictador, sino de alguien capaz de plantarse frente a la sociedad con un programa de gobierno, creíble y sustentable, y que asuma el irrevocable compromiso de respetar las instituciones y las libertades individuales.


A pesar de la declamada crisis internacional -¡qué puntería tiene!; sólo nos afecta a nosotros, mientras que todos nuestros vecinos crecen y deben enfrentar la cotidiana lluvia de dólares que revaloriza sus monedas nacionales- la Argentina tiene una enorme oportunidad de cara al futuro, pero es requisito indispensable que se transforme en un país serio y considerado, que deje de ser el hazmerreír global, que entierre de una vez el pasado, que respete sus contratos y que cumpla sus obligaciones, que vuelva a tener una educación pública de excelencia, y que sea un faro de libertad y cultura para el mundo.

Dios, con su infinita generosidad, nos permitió, una vez más, demostrar de qué somos capaces los argentinos como individuos. Es imperioso que, ahora, probemos que podemos trabajar en equipo, que podemos jugar todos juntos, para ser, simplemente, un país mejor.

Bs.As., 24 Mar 13

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado
Tel. (+5411) ò (011) 4807 4401/02
Fax (+5411) o (011) 4801 6819
Cel. en Argentina (+54911) o (15) 4473 4003
Cel. en Brasil (+5521) 8128 7896
Skype: ega1avogadro
Facebook: enrique guillermo avogadro
Twitter: @egavogadro

domingo, 24 de marzo de 2013

HORACIO VERBISKY: EL INQUISIDOR QUEDÓ AL DESNUDO


Por Francisco Sotelo, El Tribuno

La elección del padre Jorge Bergoglio, el jesuita de Flores y de San Lorenzo, ahora papa Francisco, tan parecido a los sesentistas Juan XXIII y Paulo VI, ya tuvo un efecto en la cultura argentina: el desenmascaramiento de Horacio Verbitsky.

No se trata de una anécdota acerca de una persona, sino de la demolición del periodismo entendido como extorsión, del pasado trágico utilizado como relleno del vacío ideológico, de los derechos humanos como propiedad intelectual de organizaciones anacrónicas y, sobre todo, de los que Perón llamaba “los sabios tontos”.

Horacio Verbisky: el inquisidor quedó al desnudo

La Argentina está enferma de pasado.

Enferma, porque una supuesta memoria, la memoria subjetiva, emocional, condicionada por el dolor y por los intereses mezquinos, reemplazó a la verdadera memoria de los pueblos, constituida por la Historia y por la Justicia.

El oficio de acusar

Verbitsky es el referente de todas estas construcciones cuya banalidad se ha desnudado. Su eficacia verbal de inquisidor aficionado no pudo con la contundencia de la Iglesia, que se mueve con la sabiduría del tiempo.

El viernes 15 de marzo, un comunicado de Roma y el testimonio de una de las víctimas de la dictadura decretaron el final de la credibilidad de un hombre persuasivo pero falaz. Pero, además, eliminaron de las bibliografías serias a una enorme cantidad de libros firmados a repetición por Verbitsky con los que pretendió convertirse en historiador de la Iglesia argentina. Y censor moral del país.

De su obra, solo perdurará un tratado sobre el poderío aéreo de los argentinos, que escribió en 1979 para el comodoro Ricardo Güiraldes.  No es serio acusar de colaboracionismo a alguien solo por un indicio, pero los intelectuales de Carta Abierta saben mejor que nadie lo que fue el terrorismo de Estado: el aparato genocida no hubiera permitido semejante asociación; a Güiraldes. lo hubieran ejecutado sin piedad; y si lo atrapaban, al escritor fantasma.

La Fuerza Aérea también participó en el terrorismo de Estado. No es creíble, ni compatible con lo que sucedía en esos años, que un dirigente encumbrado de la Tendencia pudiera ganarse la vida escribiendo libros para uniformados y en el territorio argentino.

La explicación está pendiente.

El pseudo historiador

Que Verbitsky haya logrado ocupar un lugar destacado en la reconstrucción de nuestro pasado inmediato es otra muestra de la endeblez de la cultura argentina.

Muchos intelectuales disienten del pensamiento de Bergoglio, pero saben diferenciar entre eso y la acusación de “buchón”.

Los últimos balbuceos del director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, máximo referente de Carta Abierta, no son más que indicios de desconcierto y, también, de impudicia intelectual. Cuesta creer que este sociólogo se haya avenido a funcionar como parterner de Verbitsky sin percibir que la realidad y los valores corren por caminos muy alejados de las columnas que este escribe los domingos.

Es el desconcierto que nace del surgimiento del Papa argentino, la gran derrota de El Perro.

No se trata, en este caso, sobre la simpatía o la adhesión que merezca Bergoglio. Se trata de la realidad. Claramente, entre el peronismo revolucionario del que participó González y el peronismo peronista de Bergoglio hay un precipicio. Bergoglio nunca aceptó ninguna forma de violencia y no compartió esa divisoria sangrienta de aguas que se trazó con el enfrentamiento de Ezeiza y el asesinato de José Ignacio Rucci. Esa distancia está clara, porque siempre lo estuvo.

No es cierto, y eso lo sabe González, que los que pensaban que la violencia de ERP y Montoneros era mesiánica necesariamente hayan apoyado al terrorismo de Estado.

Por eso resulta hipócrita que este sociólogo domesticado por Verbitsky y que vivió en el exterior durante las dictaduras de Onganía y de Videla, diga, como dijo, que Bergoglio hizo poco por los desaparecidos. Es hipócrita y necio, porque en esa afirmación involucra a infinidad de sexagenarios que hoy ocupan sitios de poder y que tampoco hicieron nada.

El, por lo pronto, se escapó gracias a sus privilegios de clase. Verbistky aún tiene que explicarlo. Acá quedaron infinidad de militantes que sufrieron la indefensión en que los dejaron los líderes. Algunos, a manos de la Fuerza Aérea, donde revistaba Güiraldes, el empleador del columnista.

Es que el terrorismo de Estado fue algo muy serio: al que levantaba la cabeza lo mataban. Eso es lo que una generación entera de supuestos herederos de la revolución abortada hace cuatro décadas no entienden.

La calumnia

La acusación de Verbitsky contra el entonces cardenal Bergoglio se hizo pública en 2004; es evidente que el redactor buscaba congraciarse con Néstor Kirchner y, de paso, influir en el expresidente.

La sola lectura de ese texto demuestra que se toma una discrepancia interna de la orden para convertirla en una calumnia.

Es el mismo método -característico de los servicios de inteligencia- que utilizó para condicionar a los senadores que rechazaban las retenciones a la soja en 2008: Verbitsky no dudó en acusar al santiagueño Emilio Rached de un homicidio nunca probado, pasando por alto la conversión al kirchnerismo, nada menos, que de Ramón Saadi.

El golpe de la Iglesia, esta vez, fue lapidario.

El comunicado vaticano fulminó para siempre la bibliografía de Verbitsky, que ningún historiador serio considera Historia.

Y no se puede decir que no le dieron tiempo ni que usaron malas artes.

El testimonio del padre Francisco Jalics fue demoledor y terrible. El religioso dejó en claro que sus diferencias con Bergoglio fueron internas de la Iglesia. Hay que ser muy cínico para sostener, como hacen ahora los que tratan de salvar a Verbitsky del naufragio, que el entonces provincial jesuita podía proteger del terrorismo de Estado a dos religiosos que vivían en una villa miseria y que fueron denunciados por una catequista secuestrada y torturada.

Lo máximo que podía hacer era sacarlos del país. Es lo que les propuso y que ellos recién aceptaron cuando salieron en libertad.

Todos sabemos hoy que el actual Papa tuvo el coraje de plantear la situación a Videla y a Massera. ¿Alguno de sus detractores lo hizo? Sin embargo, Horacio González y otros voceros de una cantera reaccionaria disfrazada de progresismo le reprochan “no haber denunciado nada”.

Jalics y Orlando Yorio, las víctimas, salieron en libertad después de seis meses de martirio. El único que intercedió por ellas fue el supuesto delator.

La infamia, en este caso, no está solo en la calumnia, sino en la tergiversación intencionada de la historia.

Nuestro país está enfermo de pasado, porque pocos asumen ese pasado en plenitud. Después de treinta años de democracia, ningún presidente logró que se abran los verdaderos archivos del genocidio, en manos del Estado. En 1983 era imposible, debido al poder real de los militares. Hoy, ese silencio obedece a la falta de voluntad, o al temor de que esos archivos sean una Caja de Pandora.

La izquierda, a su vez, se niega a debatir sobre el rol de las organizaciones armadas y la violencia que impregnó la vida de los argentinos desde el bombardeo a Plaza de Mayo hasta el triunfo de Raúl Alfonsín.

Probablemente, empiece ahora el tiempo del sinceramiento.


NOTA: Fuentes de la provincia de Salta nos informan que el autor de la nota, en su juventud, fue simpatizantes de los montoneros. Es bueno recordar que Horacio Vertisky, hace años que viene siendo denunciado como "traidor" por ex miembros de la organización político militar Montoneros.