viernes, 3 de octubre de 2014

ARGENTINOS BIEN NACIDOS NO LO OLVIDAMOS Y EN SU NOMBRE GRITAMOS; ¡PRESENTE!

Capitán Miguel Ángel Paiva

Miguel Ángel Paiva nació en la ciudad de Buenos Aires el  31 de Mayo de 1941, ingresó al Colegio Militar De La Nación el 19 de febrero de 1958 y egresó el 22 de diciembre de 1964 con el grado de subteniente en el arma de  Infantería. Su último destino en el Ejército Argentino fue la Escuela Superior de Guerra en calidad de alumno.

Paiva, que tenía la especialidad de paracaidista, salió de su domicilio en la ciudad de Buenos Aires el 2 de octubre de 1974 poco después de las 7 horas para tomar el colectivo que lo conduciría a la Escuela cuando desde un grupo de 3 personas le dispararon con un arma automática hiriéndole de muerte y luego huyeron en un automóvil conducido por una mujer que les aguardaba en las inmediaciones.

Miguel Ángel Paiva, que estaba casado y tenía cuatro hijos, fue ascendido post mortem al grado de mayor y en su homenaje una calle del Barrio Ciudad del Milagro de la ciudad de Salta lleva el nombre de capitán Miguel Ángel Paiva.

Los diarios del día siguiente del hecho publicaron la noticia en forma destacada: Clarín tituló en su primera página: “Asesinaron en Palermo al Capitán Miguel Paiva  y La Prensa, también en la primera página tenía el titular “Asesinaron a balazos al capitán Miguel A. Paiva”.

Por su parte el Ejército Revolucionario del Pueblo  publicó en la página 18 del N° 43 de su órgano de prensa Estrella Roja del 4 de noviembre de 1974, bajo el título Crónica de la Guerra Revolucionaria, correspondiente a las acciones del mes de octubre: “Día 2, Buenos Aires. El ERP ejecutó al Capitán del Ejército contrarrevolucionario Miguel Ángel Paiva”.

         (Jóvenes idealistas les dicen ahora a sus asesinos)

jueves, 2 de octubre de 2014

TENIENTE GENERAL JORGE RAFAEL VIDELA: "ASUMO EN PLENITUD MIS RESPONSABILIDADES CASTRENSES"


DEBATEN LA POSIBILIDAD DE REABRIR LAS CAUSAS "FRAUDULENTAS" POR DELITOS DE CORRUPCIÓN

MARTES 30 DE SEPTIEMBRE 2014

Varios juristas analizaron los casos en que el juez no trabaja para encontrar la verdad

Crédito: Adrián Escandar

Los juristas Federico Morgenstern y Guillermo Orce presentaron este lunes por la noche su libro Cosa juzgada fraudulenta. Dos ensayos sobre la llamada cosa juzgada írrita. En una conferencia junto a varios invitados analizaron la posibilidad de reabrir causas judiciales que cerraron de forma fraudulenta, tema sobre el que hay posiciones dispares.

Cuando una causa está cerrada, se la considera "cosa juzgada", lo que implica que no se puede volver a debatir en sede judicial, salvo en determinados casos muy puntuales. No obstante, existe lo que se conoce como "cosa juzgada írrita", que se produce cuando se arriba a una decisión de manera fraudulenta, por ejemplo, cuando el juez no busca la verdad.

Morgenstern, investigador adjunto de la Universidad de San Andrés, está a favor de reabrir este tipo de causas, sobre todo en casos de corrupción, en los que consideró que sería "más probable que prospere".

"Creo que a diferencia de otras iniciativas como la Conadep contra la corrupción, la cosa juzgada fraudulenta, cuando corresponde, no alegremente, es algo concreto y correcto, que no implica juguetear con las instituciones, ni requiere cambiar leyes, remover a nadie de su función ni armar una comisión de notables. La cosa juzgada írrita puede también aplicarse en casos de violaciones y crímenes de lesa humanidad. Creo que hay un terreno fértil, no es tan solo para un delito", sostuvo.

"Me preguntaron si escribí este libro especialmente para rever el sobreseimiento de la Presidenta (Cristina Kirchner) dictado por (el juez federal, Norberto) Oyarbide en el tema del enriquecimiento ilícito. No conozco la causa, no estoy en condiciones de contestar sobre eso y tampoco me corresponde. Ojalá el tema tenga repercusiones judiciales o al menos pasen cosas", advirtió. Y aventuró que el tema "se va a debatir en serio este año o el que viene".

En la otra vereda, Orce dijo que tiene "un concepto más restrictivo a la hora de rever la cosa juzgada". Y explicó: "Si existe esta concepción significa que en algún momento hay que dejar de discutir un tema. La cosa juzgada debe subsistir con independencia de su correspondencia con la verdad y una sentencia puede ser justa aunque no sea en un sentido relevante verdadera".

"En algún momento debemos aplicar la cosa juzgada y terminar de discutir el tema. De lo contrario, nunca dejamos de molestar a una persona que estuvo imputada. Hay que aceptar que si existe un valor de la discusión es que puede terminar mal desde nuestro punto de vista y el de nuestros intereses", insistió.

La conferencia "Herramientas contra la corrupción" fue realizada a anoche en el British Arts Centre (BAC), en el centro porteño, y hubo otros expositores además de los autores del libro.

El director del Departamento de Derecho de San Andrés, Lucas Grosman, apoyó la posición de Morgenstern. "Que un juicio no haya encontrado la verdad no basta para poder reabrirlo, pero el problema es cuando el juez nunca trabajó para encontrar la verdad. Este el caso que nos debería preocupar", sostuvo. Y evaluó: "Existe el riesgo de que los actos de corrupción realizados por quienes, en el momento que sea, se encuentran en el poder sean jugados de una manera que no se procure analizar realmente si cometieron un delito, sino que el juicio sea una puesta en escena para tener una sentencia absolutoria que blinde al acusado frente a futuras investigaciones".

En sintonía, el profesor de la Universidad de Buenos Aires Agustín Zbar reforzó ese argumento. "Hay derecho a ser eximido de culpa, pero no en una pantomima orquestada para beneficiar a un imputado que eligió la partitura que van a tocar en ese proceso, burlándose de todos los que respetan la Justicia", observó.

CRISTINA EN LA ONU, ¿MENSAJERA DEL PAPA?

Cristina Kirchner no se guardó nada en sus dos presentaciones en las Naciones Unidas y dejó más claro que nunca dónde quiere ser vista y hacia dónde va su gestión en sus últimos tramos.
Sus discursos fueron claros y punzantes y se desplegaron en tres ejes: reafirmar el rumbo del Gobierno, enfrentarse una vez más con Estados Unidos para potenciar el lugar de la Argentina como víctima de la avaricia del capitalismo internacional y destacar que tiene el apoyo de su amigo el Papa, que la empoderó al invitarla a comer en el Vaticano antes de su viaje a Nueva York.

El miércoles, Cristina habló en el Consejo de Seguridad de la ONUante la mirada de Obama. Foto: Archivo

Los dos primeros pilares no sorprenden por habituales desde que la Corte de Estados Unidos dejó a la Argentina al borde del default al no tomar el caso de los holdouts y desbarató los únicos planes que el Gobierno tenía para retirarse con una buena cuota de poder sobre la base de una economía si no saludable, al menos no tan vulnerable como ahora. Si no se gana, la tribuna exige, al menos, jueguito y fantasía que vistan las derrotas. Cristina cumplió: lanzó fuegos de artificio dialécticos y alimentó la fantasía.

La novedad radica en la pata romana de su trípode argumental y da lugar a algunas preguntas que ni el gobierno argentino ni el Vaticano han dilucidado.

¿Francisco comparte las duras críticas, sospechas, conjeturas e ironías de la Presidenta sobre la ofensiva de Estados Unidos contra Estado Islámico?

La más relevante de estas cuestiones radica en saber si Francisco comparte las posiciones sostenidas por la Presidenta en la ONU. En particular, las duras críticas, sospechas, conjeturas e ironías referidas a la ofensiva de Estados Unidos contra Estado Islámico (EI).


El asunto cobra relevancia en tanto el Papa ha expresado reiteradamente su preocupación por la persecución y matanza indiscriminada de cristianos por parte de EI, condenó las brutales acciones de los jihadistas y dio un virtual respaldo a una acción militar para poner freno a este nuevo (y más cruento que nunca) flagelo fundamentalista.
 

Cristina Kirchner visitó el sábado pasado al Papa junto al diputado Andrés Larroque y otros referentes de La Cámpora. Foto: Archivo

De esta incógnita se desprenden otras, entre las que no se cuenta, obviamente, cuál es la opinión de Francisco respecto de lo que opina Cristina sobre el sistema financiero internacional. Es público que comparten puntos de vista.

Menos claro está si el Papa evaluó cuánto sería invocado a modo de escudo. Dadas su sabiduría, su perspicacia política y su conocimiento profundo de la Presidenta en particular y del peronismo en general cabe presumir que lo previó. En tal caso, la pregunta que se impone es qué cálculos de costo y beneficio para sí, para la Iglesia y para la Argentina hizo cuando decidió darle sostén simbólico a la estrategia presidencial.

A nadie escapa que la estrategia oficialista tiene por objetivo primordial la recuperación de oxígeno político para poder seguir siendo un actor político determinante en lo que resta del mandato, convertirse en un elector calificado en la carrera presidencial y condicionar al próximo presidente. Para eso ha optado por valerse del kirchnerismo más duro, representado por La Cámpora, que hegemonizó la comitiva presidencial y tuvo un protagonismo excluyente en el Vaticano con el beneplácito de Francisco.

¿Qué cálculos de costo y beneficio para sí, para la Iglesia y para la Argentina hizo el Papa cuando decidió darle sostén simbólico a la estrategia presidencial?

Por eso, a los referentes opositores les cuesta encontrar respuestas para el espaldarazo papal justo una semana después de la presentación en sociedad del hijo presidencial y líder camporista, que alteró la agenda política nacional, y en los prolegómenos del previsible despliegue escénico de la Presidenta en la ONU.

Se les hace difícil creer que el Papa haya dado tanto de sí en favor de Cristina por temor a un eventual fin de ciclo turbulento, como se ha dicho, cuando en las últimas semanas el oficialismo dio muestras elocuentes de no haber perdido en nada la iniciativa política, sancionó toda ley que se propuso y sigue impertérrito en su avance sobre la Justicia. Aunque la inflación y el dólar siguen indomables, pero eso dicen que no les preocupa.
 

Máximo Kirchner encabezó un acto hace dos semanas y recuperó la iniciativa política del oficialismo. Foto: Archivo

Los opositores más devotos prefieren creer que si no hubiera sido por el Papa todo sería peor. Los más pragmáticos aducen que el Vaticano buscó evitar cualquier sorpresa contra el dogma en la urgente sanción del Código Civil que se propone lograr el oficialismo. Y muchos, desconcertados y expectantes, optan por la máxima que dice que los designios de Dios son inescrutables.

De lo que ninguno tiene duda es que el kirchnerismo salió manifiestamente fortalecido del viaje al Vaticano y que está decidido a explotarlo en su beneficio. Pero no dejan de preguntarse qué dirá de todo eso el Santo Padre que vive en Roma, como les gustaba cantar a los auténticos setentistas.


Por Claudio Jacquelin para LA NACION, viernes 26 de septiembre de 2014.

FUENTE: * 1 8 1 0 – BICENTENARIO – 2 0 1 0 * POR UNA MEJORARGENTINA PARA RECUPERAR LA PATRIA PARA RECUPERAR LA REPÚBLICA. Año 6   Nº 216

Edición periódica                  30 de  septiembre de 2014

IGLESIA: ENTRE LA ESTUPIDEZ Y LA COBARDÍA

Estimados:
              
Es probable que algunos se sientan ofendidos, o al menos, dolidos por lo que he escrito. Escrito del cual me hago responsable en un todo.

No soy -esto sería un pecado de presunción- un católico perfecto. Soy, solo un pecador en el que se dan cita muchas veces, más de lo que me gustaría, la ira y la soberbia entre otros pecados. Pero digo lo que digo porque me siento una oveja sin guía. Porque siento que aquellos a quienes Dios Nuestro Señor pensó como pastores han aceptado ser simplemente asalariados que no responsables del rebaño.
              
Quien crea que lo escrito, a pesar de su dureza, puede ayudarle a quienes dirigen la Iglesia a que las palabras que son la esencia de lo que pedimos en la Oración por la Patria no sean solo palabras sino el ruego diario al Señor para que nos de fuerzas para construir una nación sin exclusión, sin hambre, con trabajo y que por sobre todo la lucha por el bien común sea lo que nos mueva para que todos sepamos que hay un futuro, le agradecería que lo divulgaran.
                
A quienes se sientan agraviados por lo escrito les pido con toda humildad, perdón

JOSE LUIS MILIA

martes, 30 de septiembre de 2014

SIN DECISIÓN POLÍTICA NO CESARÁ LA CORRUPCIÓN


La descripción que el columnista hace del funcionamiento actual de la justicia en particular y de las instituciones en general… nos mueve a reflexionar sobre el gran daño físico y moral que se cometió y se comete a diario en contra de todos los soldados, policías, gendarmes, prefectos y civiles que en los años ’70 combatieron al violento terrorismo que tenía como objetivo hacerse del poder para imponer un sistema marxista-cubano y soviético. Los mal llamados juicios de lesa humanidad son una farsa y una ofensa para la república. Están viciados de nulidad absoluta y sin ninguna duda, el próximo gobierno deberá solucionar ese grave problema.

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva
por una Nueva Década en Paz y para Siempre


SIN DECISIÓN POLÍTICA NO CESARÁ LA CORRUPCIÓN

Por Hugo Alconada Mon | LA NACION
  

Foto: LA NACION

Primer acto. El juez y el periodista conversan en el despacho del juez. La secretaria del juez entra de improviso. Le informa que llama el operador. El juez, que estaba sentado, se pone de pie nada más que para atender esa llamada. Cual sargento ante la irrupción de su general.


Segundo acto. Semanas después, el operador y el periodista coinciden en la puerta del despacho del mismo juez. El operador sale; el periodista pensaba entrar, pero opta por dialogar con el operador. El operador le anticipa que en tres meses el juez cerrará "la" causa penal.

Tercer acto. Tres meses después, en efecto, el juez sobresee a los acusados. Los fiscales no apelan. Se cierra la causa -fina ironía- el Día de los Santos Inocentes.

Esto que cuento sucedió. Me sucedió. Es apenas una muestra de un amplio abanico similar, que resulta imposible denunciar sin más pruebas que los ojos y oídos del periodista. Conozco fiscales a los que, para apretarlos, les han enviado fotos suyas con alguna amante. Jueces que han llorado delante de mí. Testigos a los que les han puesto un revólver en el pecho para que callen.

Peritos que han firmado dictámenes falsos, por apriete o por dinero.

También conozco muchos funcionarios políticos honestos. Pero, acaso por cuestiones de mi trabajo, conozco muchos de los otros. De los que a la hora de pedir coimas ya calculan cuánto de ese dinero negro deberían destinar al abogado, al fiscal y al juez si el negociado saliera a la luz y afrontaran una investigación penal. Que más que investigación será, por tanto, una parodia.

Hay muchos jueces y fiscales probos y dignos. Pero también hay de los otros, de los que hasta mandan señales de complicidad a los acusados mediante el color de las corbatas que usan. O por la mano en que llevan el teléfono celular. O un prendedor en la solapa del saco. Todas señales preestablecidas por el enlace en las sombras para que el acusado al que le han pedido "que se ponga" sepa que el requirente no vende humo, sino que es, efectivamente, un emisario de Su Señoría.

Y así, mientras la Justicia es una dama vendada e inflexible para los ladrones de gallinas, se hinca ante los grandes tiburones. Sean funcionarios, empresarios o sindicalistas. O lo que fuere. Porque lo que importa es la billetera, rebosante, para comprar (o alquilar) voluntades.

Así las cosas, ¿no hay nada que hacer? ¿Bajamos la persiana y sálvese quien pueda o tenga los billetes? ¿Es acaso tan difícil revertir o corregir este panorama?

Por lo pronto, hay quienes incluso consideran necesario impulsar una Conadep de la corrupción post-2015. Hay varios grupos trabajando en esa línea desde hace meses. El desafío para quienes adscriben a esa idea es determinar si quienes vendrán después serán distintos, mejores que los que están, o si sólo utilizarán esa Conadep para lo que en verdad sería una cacería de brujas con fines partidarios.

Por mi parte, prefiero pensar en los actuales (y futuros) funcionarios como personas que sólo refrendan con sus acciones un aforismo. Ese que dice que "el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente". Si es así, entonces el camino quizá pase por restablecer los contrapesos, filtros y controles que fiscalizan al poder.

Hay instituciones que hoy son apenas una sombra de lo que fueron o de lo que pueden y deben ser. Entre otras, la Oficina Anticorrupción, la Fiscalía de Investigaciones Administrativas, la Sindicatura General, la Auditoría General, el Consejo de la Magistratura. Y no es necesario impulsar reformas legislativas. Basta con inyectarles a esos organismos personal y presupuesto, y refrendarlo luego con el ingrediente clave: decisión política.

Esa decisión, bien explicitada, daría una clara señal hacia adelante. ¿Cuál? Que la corporación político-empresarial (que excede a este gobierno) no degollará al juez, fiscal o funcionario de esos organismos de control que ose investigarlos. Porque durante los últimos 20 años sobraron las muestras en contrario.

La duda es obvia. ¿Querrán eso quienes asumirán en 2015? ¿O el próximo presidente preferirá beneficiarse del statu quo que pasará a acatar sus designios discrecionales -contra quien sea- en cuanto agarre el bastón de mando?

Porque el riesgo de impulsar la senda institucional, fortalecer los órganos de control y potenciar a jueces y fiscales es evidente. El próximo gobierno perdería la facultad de hacer y deshacer lo que le plazca, sin pruritos por ese estorbo llamado "ley" o "Constitución nacional". Seguir esa senda implicaría abrir una verdadera caja de Pandora: un Poder Judicial, al fin, independiente.

¿Por qué una caja de Pandora? Porque existiría la posibilidad, por ejemplo, de reabrir expedientes penales cerrados tras investigaciones que fueron una farsa. A eso apunta Cosa juzgada fraudulenta, el libro que acaban de publicar dos penalistas, Federico Morgenstern y Guillermo Orce.

"La sociedad verá los tribunales como sesgados, deshonestos y parciales si percibe que los juicios farsescos son inalterables, si se respeta la firmeza de las absoluciones obtenidas tras un procedimiento espurio y si, por la inacción deliberada de un funcionario judicial, no se logra condenar a quien se sabe que cometió un delito", argumenta uno de los autores para fundamentar que la Justicia logre al fin que ciertos sobreseimientos "truchos" sean revisados.

Morgenstern recurre al lenguaje futbolero para explicarlo: "Si la cancha está inclinada, el triunfo no es digno, pero si existió una simulación en la que el proceso judicial fue orientado al otorgamiento de un bill de indemnidad contrario a los principios del sistema republicano, entonces ni siquiera hubo un partido".

El libro promete levantar polvareda porque se mete con una de las vacas sagradas del derecho penal: ¿es posible relativizar el sacrosanto principio del non bis in ídem (no se puede juzgar dos veces por el mismo hecho), aun en investigaciones sospechadas de terminar en sobreseimientos debido a corrupción del juez o los aprietes del poder?

Eso es, sin vueltas, lo que ocurrió en varios expedientes que se cerraron durante las últimas décadas. Causas en las que ni siquiera llegó a jugarse el partido de la investigación, ni el de los controles previos ni posteriores, debido a la corrupción desenfrenada de funcionarios y empresarios.

Insisto: ¿estarán dispuestos quienes lleguen en 2015 a fortalecer las instituciones, los órganos de control y el Poder Judicial, lo que implicaría una verdadera (y muy concreta) política de Estado? ¿O se limitarán a repetir frases tan marketineras como vacías durante la campaña?

Como dijo el papa Francisco en una homilía reciente, hay que esperar contra toda esperanza. Pero dependerá de la sociedad. Porque el que no llora, no mama. Y si los ciudadanos no les exigimos a los candidatos terminar con la impunidad, ellos van a preferir seguir como hasta ahora, con la comodidad del statu quo. O, como máximo, les alcanzará con aplicar una dosis homeopática de gatopardismo.

Así, pues, de las respuestas que como sociedad demos a esas preguntas dependerá que post-2015 haya un cuarto acto en la farsesca no-investigación que enjuagaron aquel juez y aquel operador. Y para muchas, muchísimas otras no-investigaciones más.

EL ISLAM ES EL PROBLEMA


Los hermanos sean unidos
Porque esa es la ley primera
Tengan unión verdadera
En cualquier tiempo que sea
Porque si entre ellos se pelean
Los devoran los de afuera.

El poder de turno ha generado una enorme desunión y desencuentro social en la sociedad argentina, ahora nos aísla del mundo occidental… justamente cuando necesitamos estar muy unidos internamente y con nuestros tradicionales aliados.

Ni la presidente ni el miope entorno que la acompaña, son capaces de discernir la grave amenaza que la cultura islámica representa para la cultura occidental y particularmente para la religión católica. A tal efecto les dejamos un vídeo de la Dra. Wafa Sultan, donde diserta sobre su experiencia como mujer musulmana. Prestemos atención a su mensaje y tratemos de cerrar filas con nuestros hermanos connacionales y amigo occidentales.

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva
por una Nueva Década en Paz y para Siempre