martes, 17 de noviembre de 2015

HOMENAJE AL CORONEL (PM) JORGE ROBERTO IBARZABAL


El día 19 de noviembre de 2015 sus compañeros de la Promoción 80 realizaremos a las 11:00 hs, una misa en la Capilla del Regimiento 1 “Patricios” (Avda. Bullrich 481. CABA), en homenaje y  recordación del 41 aniversario de su asesinato, posterior a su secuestro de 10 meses, a manos de la organización armada Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).

Simultáneamente recordaremos a todos los compañeros fallecidos pertenecientes a las Promociones 80 “Del Libertador” del Colegio Militar de la Nación, la 77 de la Escuela Naval Militar y la 16 de la Escuela de Aviación Militar.

INVITACIÓN


Invitamos a los socios y amigos al encuentro organizado por la CORPORACIÓN DE ABOGADOS CATÓLICOS en el que se tratará el tema:

"La Necesidad de la Reconciliación en la Argentina de hoy". Panel que integrarán el Padre Hugo Ustinov y  el Dr.Alfonso Santiago.

El acto se llevará a cabo en la sede ubicada en la Avda. Santa Fe 1206 (Esq. Libertad) 1° piso, el miércoles 18 a las 19 hs.

Alberto Solanet - Presidente

lunes, 16 de noviembre de 2015

SCIOLI: UN MAR DE PALABRAS EN UN OASIS DE IDEAS

Por Gabriela Pousa

“Estás desorientado y no sabés que trole hay que tomar para seguir, y en éste desencuentro con la fe querés cruzar el mar y no podés. La araña que salvaste te picó, qué vas a hacer… Y el hombre que ayudaste te hizo mal, dale nomás… Y todo el carnaval gritando pisoteó la mano fraternal que Dios te dio (…)”  Cátulo Castillo (Desencuentro)

Qué desencuentro le ha jugado el destino a Daniel Scioli. Llegó al debate presidencial ansioso de repuntar una intención de voto que no lo beneficia, y salió desencontrado del electorado y de sí mismo. Lo que sería su “salvación”, a juzgar por su propio equipo, se transformó en un salvavidas de plomo. Un mar de palabras en un oasis de ideas, y la imposibilidad de prometer aquello que demostró no saber, no poder o no querer hacer. Difícil convencer de que harás lo que no has hecho cuando se han pasaron doce años en el poder.

Desde el momento del primer planteo de Mauricio Macri, Scioli quedó noqueado, pretender no tener nada que ver con el gobierno saliente además de imposible, es un  descaro. “Daniel, sos la continuidad. Vos elegiste estar con Zannini, con Aníbal Fernández, con Milagros Sala, con Máximo… Nosotros somos el cambio”, fue lapidario el representante de Cambiemos con solo apelar a una verdad que cualquier ciudadano puede comprobar.  A los analistas, el debate nos dejó sin la posibilidad de un desafío intelectual: básico, llano, previsible y con un “ganador” claro.

El candidato oficialista intentó ser opositor sin decir a qué ni a quién, en consecuencia quedó opuesto a la coherencia y el sentido común de la gente. Doble falta al no respetar los tiempos, atolondrado como repitiendo un libreto. Un émulo del personaje creado por Jery Kosinski en su obra “Desde el Jardín“.

La conducta del candidato oficialista permite argumentar también, la tesis de que el debate sólo serviría y sirvió para que se refuerce el voto de quienes ya estaban decididos. El 86% adujo que la presentación no haría cambiar su votación. En ese sentido, puede inferirse que el intercambio entre ambos no ha sido una herramienta en exceso útil para la elección. Si bien es un acto que suma a la democracia – es políticamente correcto para definirlo de alguna manera-, después de una campaña en exceso larga donde cada uno mostró a las claras quién es, qué pretende y hacia a dónde va, el debate se tornó insustancial.

Se escuchó aquello que, en lo cotidiano, se escucha en spots, entrevistas, o se lee en revistas y diarios. Nada se ha sumado: lo que estaba bajo el sol sigue estando y lo que no, no. La “sorpresa” con la que especulaban los seguidores de FPV faltó. Todo demasiado pautado, muchas reglas en un país donde paradójicamente, hay ausencia de estas.

Si acaso Scioli quizo demostrar que es “más Scioli que nunca”, se equivocó. Tarde para despegarse del kirchnerismo que lo acunó primero, y lo vapuleó luego. Tarde para el perdón. Scioli la erró porque el espectador embebido de política ya sabía de antemano quien es quien. Y aquellos cuyo desinterés los hace estar ajenos o perdidos en el tema, quedaron sin poder responder la pregunta que justamente, el debate debería responder: ¿Cuál es mi candidato? 

Indecisos, que no son tantos como pretenden hacer creer las encuestadoras para cubrirse después, deberán acudir tan solo a su conciencia… Un detalle o no tanto, ha sido el nivel de audiencia alcanzado: para los argentinos el show es siempre bienvenido, aunque el fenómeno se explica también si se tiene el cuenta el nivel de participación ciudadana en los últimos comicios. Ahí ya hubo cambio.

Asimismo, es justo resaltar que los candidatos cuando lideran las encuestas se niegan a participar en debates, lo hizo Scioli el 4 de octubre pasado cuando se debatió por la primera vuelta y se suponía que lideraba el electorado. Tras esa ausencia su imagen negativa pasó del 22 al 49%. El hombre de teflón se volvió vulnerable. Sin embargo, y considerando la ventaja que tiene Mauricio Macri (entre 6 y 10 puntos) en todos los sondeos de opinión, dio la cara, no dudó.

Lo cierto es que lo que llamaban un “encuentro crucial” no fue tal. Dejó por un lado, una definición conocida: el titular de Cambiemos, sin máscara ni prolegómenos, sin una oratoria complicada proponiendo el cambio, quizás no de políticas sino de algo aún más  necesario, el cambio de sistema, de modus operandi, de la concepción de poder y mando.

Por otro, un gobernador abatido, desesperado por disimular el extravío, zigzagueante, aturdido entre ser y parecer sin afianzar en definitiva, ninguna de estas opciones. Scioli puede ser tan kirchnerista como menemista o tan peronista como ambos “ismos” lo son, lo han sido.

En síntesis, una hora que sirvió para confirmar quién es “más de lo mismo” y quién es distinto. Es verdad que simultáneamente, dejó al descubierto de qué lado está el capital necesario para encarar una transformación de base del Estado, y quién pretende llegar para satisfacer una ambición personal encarada bajo la premisa de que el fin justifica los medios, aunque los medios precisamente, se ocuparon de demostrar la naturaleza de los fines y también del candidato.

Para el bonaerense fue como acudir a un laboratorio para hacerse una radiografía, y que ésta ofreciera luego con claridad supina, la imagen de un nudo gordiano entre sus deseos, las presiones y las consecuentes imposibilidades de cambio. El gobernador de Buenos Aires llegó desnudo y se fue desnudo, no encontró un traje a su medida ni mucho menos a la medida de un electorado que -si de independientes se trata-, está expectante de algo concreto, definitorio y claro.

La agresión de la que se valió en todo momento es paradójicamente, uno de los elementos que mayor rechazo causa en la sociedad, y que terminó de sepultarlo en su provincia donde, días atrás, se plasmó la disyuntiva: Aníbal Fernández – María Eugenia Vidal. Scioli se olvidó o pretendió olvidar que la gente optó por la tranquilidad y la dignidad más allá de la garantía de gestión que pudiera realizar.

Al gobernador le faltaron “s”, a Macri le sobraron otras tantas pero habló sin titubeo, seguro de sí, quizás tibio en algún momento. Diferencias insondables a la hora del análisis.

A la interpelación directa, el candidato del gobierno respondía en tercera persona como si desconociera a su contrincante. Solo al final, cansado ya, usó el tuteo para volver luego a hablarle a la nada, perdida la mirada. Ofuscado desde el vamos olvidó la popular sentencia “el que se enoja pierde“. Empezó y terminó con el pie izquierdo. Uno le hablo al “compañero trabajador” del peronismo, el otro a la totalidad del pueblo argentino…

Scioli no fue Scioli. Scioli fue Cristina y ahí estuvo el mayor error, ahí estuvo su peor pesadilla. Después de años de someterse a todo tipo de bajeza con tal de vestir la banda presidencial, el ex motonauta hizo lo mismo: rebajó a su rival. Craso error, la gente demanda mesura y conciliación aún desde la desmesura y el enfrentamiento. De ese modo, el debate favoreció a consolidar aquello que la sociedad expresó con el voto en la última elección: el deseo de cambio y la certeza que este pasa por otro lado.

El riesgo que Scioli intentó posar en su adversario se vio dentro de su propio yo. El encuentro si se quiere, puso también en evidencia que aquello a lo que debe temerse es a repetir el oprobio de la perversión. Y perverso es querer disfrazar al otro de lo que no es. Perverso es no tener razón y querer tenerla a costa de la necedad y la mentira, del descrédito y la actuación.

Se vio un hombre desbordado y lo que es peor, se lo vio encadenado a un andamiaje del pasado, vencido y ciego de sí mismo. Daniel Scioli no pudo ser, apenas pareció la encarnación de la Presidente a quien en vano trató de dejar de lado. Una versión masculina de la soberbia y la ambición de Cristina. No se explica, máxime cuando la gente ya se había expedido a favor de un cambio radical en el trato, amén de en la política.

El que sería un momento histórico y crucial en la vida institucional de la Argentina quedó reducido a un duelo donde solo uno venia armado. ¿El otro? El otro, sin cisne negro en el escenario, será el futuro jefe de Estado.

A lo lejos, a la sombra del hombre de “fe, de esperanza y de trabajo” se la vio irse tarareando bajito la última del estrofa del viejo tango: “Por eso en tu mortal fracaso de vivir, ni el tiro del final te va a salir”

Gabriela Pousa        

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NOTA: Las imágenes no corresponden a la nota original.

ENTRE EL MIEDO Y LA ESPERANZA


Se apagaron las luces del debate presidencial, se jugaron ya todos los mensajes de campaña, se agotaron los argumentos y se lanzaron las apelaciones. Poco sabemos de lo que va a hacer Mauricio Macri si accede a la presidencia y nada de lo que haría Daniel Scioli en similar instancia. Algo, sin embargo, nos ha quedado muy claro. Scioli apela al miedo como argumento para pedir el voto y Macri a la esperanza, y la esperanza es justamente el más fuerte de los estímulos que nos impulsan en la vida. Por eso solo, Macri tiene las mayores chances de ser el próximo presidente de la Argentina sin necesidad de recurrir a ninguna de las muchas y dudosas encuestas de intención de voto a las que la experiencia próxima ha arrebatado toda credibilidad.


Pero hay más, mucho más que esta cuestión de nivel estratégico de campaña para presumir que un gran cambio se avecina. Arriba del nombre y la figura de Daniel Scioli, en la boleta electoral, se lee la denominación del Frente para la Victoria, la estructura jurídico política armada por el “kirchnerismo” para llegar al poder y debajo de Scioli está el nombre de Carlos Zannini, el representante más comprometido y fanatizado de ese frente que condujeron Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Encerrado en ese emparedado ideológico, sometido por las circunstancias que su propia debilidad generó, Scioli no puede escapar a la contradicción de pretender al mismo tiempo desligarse de los desastres del “kirchnerismo” y garantizar su continuidad.


Hay un porcentaje superior al sesenta por ciento de la sociedad que ha manifestado su hartazgo de las políticas actuales y del estilo del gobierno. Hartos de la inflación y la inseguridad, del asalto a las instituciones, de los ataques a la libertad de prensa, de las persecuciones ideológicas y de la prepotencia y la soberbia infinita que la señora presidente ha exhibido como rasgo dominante de su forma de concebir el ejercicio del poder político. Scioli lo sabe y querría desprenderse de ese legado pero no hay manera de disimular que es el candidato del Frente para la Victoria, que fue elegido autoritariamente por la presidente, que ha ocupado los cargos de vice presidente y gobernador y que ha sido un funcionario comprometido durante los 12 años de “kirchnerismo”.


Resulta patético observar sus piruetas y regateos para eludir las respuestas vedadas a las preguntas obvias, que aluden a su pretensión de brindar solución a los problemas cuya existencia siempre ha negado, porque los generó su propia fuerza, después de haber hecho nada al respecto durante los años en que fue un alto funcionario público del actual gobierno. La lápida sobre su gestión la asentó el hecho de que su fuerza perdió la provincia que él mismo gobernó durante ocho años demostrando (más allá de los pésimos antecedentes del candidato que postularon a gobernador) que ni siquiera quienes viven en la provincia de Buenos Aires están satisfechos con lo actuado por Scioli y el Frente para la Victoria.


Si gana Macri el 22 de noviembre sobrevendrá hasta la asunción presidencial de diciembre un período de escenarios abiertos. Hay un “escenario insensato”, poco probable, que respondería a las amenazas que se formularon para infundir temor, consistentes en la presencia en las calles de grupos de seguidores del modelo K generando disturbios para que la entrega de gobierno se hiciera en un ambiente de perturbación social. La entrega se haría con los patios de la Casa Rosada copados por militantes del Frente para la Victoria de manera desafiante e intimidatoria.


Un segundo escenario es el “negador” en que la presidente y los ministros se encerrarían en el silencio y el duelo, dedicados a preparar sus mudanzas, ordenar sus expedientes y triturar documentos hasta culminar con la entrega presidencial a cargo del vicepresidente Amado Boudou u otra figura secundaria


En el tercer escenario, llamémoslo “sensato”, la señora presidente luego de reconocer el triunfo de la oposición llamaría al presidente entrante y pondría a su disposición a sus ministros para realizar una entrega organizada y ordenada. Conociendo el carácter y estilo de quienes detentan el poder en la Argentina, esta entrega no estaría exenta de “chicanas” y requeriría de una negociación previa para qué a cambio de la deferencia de la normalidad, quienes asuman se comprometan a no desnudar de inmediato el panorama desastroso que encontrarán y a no lanzar acusaciones directas, por un tiempo, al menos sobre la figura presidencial. Todas estos escenarios o una mezcla de ellos no interrumpirán la llegada ineludible de un cambio profundo de forma y fondo en la vida nacional porque la fuerza imparable de la sociedad expresada en las urnas como esperanza de cambio así lo exige.


Así como el período entre el triunfo y la asunción del nuevo gobierno está rodeado de incertidumbre, lo que sucederá después presenta aspectos muy claros e ineludibles. La Argentina queda en un estado deplorable con las reservas seriamente comprometidas, el déficit fiscal llevado a valores insostenibles y la necesidad de implementar medidas drásticas y urgentes. Adicionalmente, y con la banda presidencial recién colgada, el flamante presidente tendrá que enfrentar las ya “clásicas” presiones de grupos marginales sobre los supermercados y comercios de alimentos ante la llegada de las fiestas de fin de año. Por muy cansadas que lleguen las nuevas autoridades después de la campaña tendrán que resignar sus vacaciones y ponerse a trabajar sin descanso, aprovechando los meses de receso del Congreso para enfrentar por decreto las medidas más duras y necesarias. El análisis político y social pronostica un verano muy caliente.


La otra alternativa, o sea el triunfo de Scioli, es ciertamente más desoladora. Sería el triunfo del miedo y del miedo solo puede surgir tragedia y mezquindad. Si pretende mantener sus promesas de campaña con la triada, cepo, planes y subsidios, el colapso de la economía será ineludible. Si intenta cambiar luego de buscar el consabido culpable interno o externo, será tratado por los suyos con la dureza y la crueldad que se aplica a los traidores con sus consecuencias de tensión y violencia. Por el bien de la república deseamos que Daniel Scioli no acceda a la presidencia.


Por nuestra parte, desde un espacio político que siempre comprendió y expuso las falencias morales y materiales del “kirchnerismo” y el daño que le han hecho a la república, celebraremos el fin del ciclo nefasto y la posibilidad de que la Argentina tenga una nueva oportunidad. Confederados con los partidos y grupos sociales que comparten nuestra visión, seguiremos el accionar del nuevo gobierno con la finalidad de ayudar allí donde nos necesiten y criticar allí donde se aparten de la voluntad del soberano y los intereses nacionales.

El 22 de noviembre estaremos frente a las urnas, votando y fiscalizando para que se cumpla acabadamente con la jornada electoral. Si de ella surge como esperamos la derrota del Frente para la Victoria, habremos alcanzado como sociedad el mérito de poner fin a un gobierno populista, de raíces montoneras y que quiso ir por todo, tan solo con la fuerza de los recursos de la Constitución. Será el mayor triunfo que la democracia puede obtener. Esa es la esperanza.

Esforcémonos y que Dios nos ayude para que así sea.

Buenos Aires 16 de noviembre de 2015
      

Juan Carlos Neves
Primer Secretario General

Nueva Unión Ciudadana

UN BRIGADIER CUESTIONÓ Y LOGRÓ FRENAR UNA COMPRA DE AVIONES

Escándalo en Defensa.

El Gobierno iba a adquirir esta semana 14 aviones israelíes. Pero el número 3 del arma se quejó y se fue a su casa.

Por Daniel Santoro


El comandante de operaciones aérea de la Fuerza Aérea y número tres del arma, brigadier mayor Mario Roca, se negó a firmar la compra de apuro de 14 aviones de combate Kfir a la empresa estatal Israel Aerospace Industries (IAI) por 360 millones de dólares y, en un acto de resistencia pacífica, se fue a la casa.


Roca explicó su negativa ante el jefe de la fuerza, brigadier general Mario Callejo -quien apoya la compra- luego dejó su despacho del edificio Cóndor y no volvió más, revelaron a Clarín fuentes militares. Por ejemplo, dijo que la compra “no incluía el sistema de armamentos” y “solo 6 de los aviones iban a tener radares”. La oferta es por 14 aviones supersónicos Kfir reciclados. Esto incluye 12 aviones monoplaza y 2 biplaza para entrenamiento. El cuestionamiento fue “hace más de un mes” pero recién se conoció ayer.


Sin embargo, el Gobierno solo lo pasó a “disponibilidad” (es decir, no lo retiró) por esa negativa, basada en estrictos cuestionamientos técnicos, que frenó el negocio.


El martes, el ministro de Defensa, Agustín Rossi, dio otra versión de las razones del congelamiento de la compra. Explicó en radio Continental que “venimos trabajando con el reemplazo de los Mirage desde el inicio de mi gestión. Analizamos distintas ofertas desde los F16 norteamericanos hasta aviones chinos, pasando por los F1 españoles y también esta oferta de los israelíes que nos parece técnicamente la más cercana desde todo el punto de vista técnico y económico. Son 360 millones de dólares por una flota de 14 aviones, con 5 años de mantenimiento, con un compromiso de promover la venta de nuestros Pampa en distintos lugares del mundo”. Pero “no vamos a firmar el contrato. Dejaremos todo preparado para que sea el próximo presidente el que tome la decisión”.

Clarín consultó ayer a voceros de Defensa que confirmaron el congelamiento y afirmaron que “desconocemos cuestionamientos internos en la Fuerza Aérea al proyecto. La Fuerza Aérea acompañó el análisis y apoyó por cuestiones técnicas y de precios la compra de la Kfir”.


El diario oficialista Ambito Financiero dio otra versión. Afirmó que el freno fue la negativa de Israel a incluir en el contrato un compromiso para comercializar 30 aviones Pampa III. El vicepresidente de la Comisión de Defensa, el radical Julio Martínez, había denunciado que la fábrica de aviones de Córdoba, administrada por La Cámpora, aún no entregó los Pampa que prometió para marzo a la Fuerza Aérea y que el Pampa III “es una mentira tecnológica de Cristina”. Esto explica la resistencia de Israel.


Una decisión estratégica de este nivel debe ser resuelta por el próximo gobierno, aunque los K hayan dejado al país sin aviones de combate supersónicos y con un solo avión de transporte C-130 en condiciones de volar. 

Ambito Financiero había informado que el contrato con IAI se iba a firmar antes del balotaje del 22 de este mes e incluso que había llegado una delegación israelí con tal fin a Buenos Aires. También que estaban redactados los contratos y que el 11 de septiembre la presidente Cristina Kirchner, a través del decreto 1775, había aprobado una partida adicional de 21.826 millones de pesos. Se iba a hacer un desembolso inicial de 60 millones de dólares tras la firma del contrato y luego se pagaba en cuotas. Es un gasto para un partida plurianual, no para el presupuesto solo del 2016.

Sin embargo, el martes pasado se frenó sorpresivamente el proyecto Kfir antes de la firma. En medios militares circula un documento extraoficial, al que accedió este diario, con una serie de cuestionamientos técnicos de un sector de la Fuerza Aérea al proyecto de contrato. Por ejemplo, el motor de los Kfir es un turborreactor General Electric J79 y -dice- se necesitará la aprobación de EE.UU. para la venta. Además, la “inspección de 800/1600 horas solo se puede realizar en Israel lo que pone en duda la transferencia tecnológica”.

“El programa es de 78 meses pero los primeros 6 aviones serán entregados al finalizar los primeros 18 meses sin nada de armamento”, agrega el “non paper”. Por último, pregunta “quiénes apoyan este negociado de último momento y quiénes lo hacen con su silencio cómplice”.



NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

EL DILEMA DEL POPULISMO


Decía Aristóteles que la demagogia constituye el vicio que degenera a la democracia, al utilizar la mentira como sistema para conquistar al pueblo.

El populismo, a su vez, se nutre de la demagogia y es su moderna y más peligrosa herramienta. Consiste en tener grandes sectores de la población en la marginalidad o la pobreza.

Y en comprar sus voluntades, mediante dádivas o prebendas. Tales son los planes sociales, que exigen, como condición, no contar con otros trabajos formales.

Y, si bien tales planes pueden servir como un beneficio transitorio para épocas de crisis sociales o económicas, la tendencia del populismo es transformarlo en permanente.

Como a la pobreza y a la marginalidad. Porque, en su filosofía perversa, encuentra más fácil comprar con poco a muchos, para tenerlos sometidos a la dádiva oficial, que generar condiciones genuinas de trabajo para todos.

A tal facilismo político, netamente oportunista, contribuye, en gran medida, la falta de educación, que acentúa la pobreza y la marginalidad.

Pero el dilema del populismo sobreviene, cuando tanta pobreza y marginalidad se suman a la insuficiencia gubernamental y al gasto público desmedido.

Se genera así estancamiento e inflación y todo resulta más caro, especialmente para los que menos tienen. Afloran la inseguridad, el desempleo y la corrupción.

Aparece el flagelo de la droga, estrechamente vinculado a la corrupción misma. Y aquí es donde el populismo se ve en un dilema de hierro. O se sincera con tantos a quienes engañó, y rectifica sus prácticas; o persiste en la falsedad y el engaño, pero cada vez con menos para distribuir y resultando incapaz de satisfacer las promesas realizadas.

Los recientes hechos en Tucumán exhiben, en su desnudez, la falacia del populismo en su versión electoral. Pero no es la única.

También los “Qom” en Formosa, las inundaciones bonaerenses, por falta de obras hidráulicas o la práctica feudal en muchas provincias, son otras graves muestras de lo mismo.

El dilema del populismo, sin embargo, no controvierte solamente a sus protagonistas principales: políticos venales y sectores marginales. Termina por afectar a la sociedad toda.

Y así nuestro país todo, en la crucial hora de los comicios que se avecinan, enfrenta también una decisión trascendente: elegir de una vez y ojalá que para siempre, un futuro de seriedad para la Nación y su pueblo, dentro de una auténtica democracia republicana, ámbito necesario para todo progreso espiritual o material; o bien continuar con el populismo degradante, que nos iguala con los países más atrasados e hipoteca nuestro futuro y sobre todo, el de nuestros hijos.

Es hora, pues, de una reflexión decisiva.

Ricardo R. Balestra
Abogado – Doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales
Master en Economía, Universidad Ludwig II de Baviera
ex Director Nacional de Provincias
ex Director de Inversiones Extranjeras
Diputado Nacional (M.C) (1973-1976 y 1983-1985)
ex Decano de Derecho (UMSA)
ex Director de Doctorado (UMSA)
Presidente International Law Association, Rama Argentina
Presidente Partido Demócrata de la Ciudad de Buenos Aires


Septiembre, 2015

domingo, 15 de noviembre de 2015

TESTIMONIO DE LA PERIODISTA PILAR RAHOLA PARA CELTYV

Testimonio que la periodista española Pilar Rahola, enviara en apoyo de CELTYV y su presentación del Proyecto Víctimas, donde se revelaron por primera vez en 28 años de democracia, las cifras de cuántas y quiénes son las víctimas del terrorismo.