Trascendió que la reina Máxima de Holanda, está exultante
desde el 25 de octubre y está gestionando un préstamo a bajísimo interés de U$S
1.000 millones para apoyar a María Eugenia Vidal en su gobernación;
particularmente en las obras de infraestructura necesarias para terminar con
las inundaciones y naturalmente también vendrán especialistas holandeses en el
tema, que son los mejores del mundo en esto de evitar que el agua se lleve
todo.
viernes, 27 de noviembre de 2015
LOS TONTOS, LOS DISTRAÍDOS Y LOS DERECHOS HUMANOS
por José Luis Milia • 26/11/2015
Cuando los periodistas de uno de los principales diarios del
país son incapaces de comprender un texto, debemos asumir que, culturalmente,
estamos en el horno. Hoy leí nuevamente el editorial de ayer de La Nación; con
ésta fueron tres lecturas porque, debo confesarlo, a mí el editorial me gustó
más bien poco, ya que considero que todos los circos judiciales que se han
llevado a cabo con el script de la “lesa
humanidad” están viciados de nulidad y son, al utilizar como papel
higiénico la página de la Constitución Nacional donde está impreso el artículo
18 de la misma, inconstitucionales. Pero el escrito nada de eso decía ni
siquiera insinuaba, para mi pesar, que debían ser suspendidos o simplemente
acabar con ellos.
Sí encontré una enérgica apelación al maltrato que los
prisioneros de “lesa humanidad”
reciben por parte de sus jueces de ejecución ya que al ser obligados a cumplir
su pena en penales que no fueron proyectados para una franja etaria que hoy
ronda los 76,6 años promedio su desplazamiento por los mismos es dificultoso y
su atención médica primaria depende de los llamados módulos hospitalarios que
apenas son algo más que una salita de primeros auxilios. Es aquí donde el
editorial pone énfasis en esta denuncia como pone su mayor reciedumbre al
denunciar la persecución que los grupos que se han apropiado de los derechos
humanos llevan -a causa de su independencia de criterio- contra integrantes del
poder judicial que no han permitido que les dicten sus sentencias.
Siempre hemos escuchados a los “bienpensantes” repetir hasta el hartazgo que combatir al
terrorismo como se hizo en los setenta era “comerse
al caníbal”; sin embargo, frente al editorial de La Nación, estos
oficiantes de la justicia paranoica, Barcesat, Verbitsky, Carlotto, Bonafini y,
por qué no, ese pequeño mundillo de La Nación que ayer se sintió personaje,
decidieron comerse al caníbal, porque en realidad, su deseo no expresado es que
todos aquellos procesados por “lesa
humanidad” se mueran en abandono y dolor en las cárceles federales. Si
viviéramos en un país en serio y justo aceptaríamos que este tipo de presión
ejercida por los “dolientes de los
derechos humanos” ronda simplemente la “lesa
humanidad”.
Lo increíble de este lío que se armó con el editorial de
marras es que los periodistas “serios”
de La Nación en primera instancia ni siquiera leyeron el editorial, y luego
miraron para el costado, dejando en soledad a quien haya sido el autor del
editorial y al director del periódico Es entendible, una mirada torva y un
susurro de las “madres y abuelas”
pueden decretar el ostracismo de cualquier mortal que necesite de un sueldo o
una canonjía para medrar.
Hubo actitudes casi cómicas por parte de las vestales del
periodismo. No hablemos de los exabruptos que un canalla dedicado a meterse en
vidas ajenas pueda haber proferido en televisión con el fin de afianzarse como
progre y ver si se puede ganar a puro mango una mina otrora encumbrada; pero sí
podemos hablar de Pablo Sirven, Secretario de Redacción de La Nación que hace
veintitrés horas escribió en Facebook: “No
avalo editorial de La Nación. Juicios lesa humanidad deben seguir”, cuando
en todo el editorial no había ni una frase que afirmara lo que él había
escrito, para terminar con una cuasi plegaria laica: “prisión domiciliaria igual que a cualquier reo anciano condenado sin
peligro de fuga”, algo por demás patético ya que si algo no pueden hacer
los ancianos de los penales federales es fugarse.
Lo cierto de esto es que a Sirven seguramente, la parada lo
agarró desprevenido. Al fin y al cabo él es un mero cronista del espectáculo, y
nunca se preocupó -ni tenía porque hacerlo- por cómo eran tratado los
prisioneros políticos. A fuer de verdad no era lo suyo saber que al Almte.
Vañek de 90 años de edad aquejado de enfermedades que le impiden valerse solo,
le revocaron la prisión domiciliaria después de 17 años porque a su juez de
ejecución se le cantó que debía volver al penal, o que el P. von Wernich parió
de su pierna, cirugía mediante, un tumor de casi cuatro kilogramos de peso
porque su juez de ejecución, Rozanski, le negó durante once meses el permiso
para tratarse en un centro de alta complejidad y tampoco supo, o quizá se lo
ocultaron, pese a la cobertura periodística que tuvo, que al Gral. Saint Jean
lo subieran con una grúa esposado a su silla de ruedas al escenario de un
teatro donde se celebraba -para beneplácito de una turba que desde el comienzo
empezó a apuntar el pulgar hacia tierra- uno de los tantos circos judiciales
que llevan el perverso nombre de juicios por la verdad; como decíamos, no era
lo de él pero corrió raudo a distanciarse de un editorial que sí denunciaba
estas violaciones de los derechos humanos de los prisioneros políticos.
También es cierto que no se le puede pedir ni a Sirven ni a
la corte de los milagros que lo rodea que se enteren que desde hace años los
familiares de los muertos por la subversión -porque hubo gente que fue
asesinada en los setenta aunque algunos lo hayan olvidado- piden por, al menos,
un lugar para sus muertos en la historia. Seamos sinceros, tanto los
periodistas de La Nación en particular como los de Argentina en general, tienen
la convicción que ni María Cristina Viola, ni Paula Lambruschini, ni ninguno de
los asesinados por la guerrilla son noticia; y considerando que de las
nombradas, una era hija de un Capitán del Ejército Argentino que combatía en
Tucumán, y la otra, hija del jefe de la Armada Argentina, es probable que con
el rasero que hemos aprendido a cualificar los crímenes de los setenta, ambas,
de 3 y 15 años quizás se lo tenían merecido.
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| Algunas de las Víctimas de la bomba en el Comedor de Coordinación Federal |
Pero no demos por el pito más de lo que el pito vale, la
trama operística del editorial arrancó con el empuje dramático de “Tosca” pero
terminó con el ritmo ramplón de cualquier cumbia villera; Sirven, que al menos
puso la jeta, y su corte de huidizos escribas terminaron equiparados a una
iletrada como es Victoria Donda que si bien se dirigió a los dueños de La
Nación, trató, según su estilo, de salpicar a todos -cómitres y galeotes- con
sus palabras: “Los dueños del centenario
diario, irresponsablemente, hablan de venganzas, comparan lo sucedido en
aquellos años en nuestro país con el terrorismo internacional que mantiene en
vilo a Europa por estos días…” En verdad, ni Vicky, ni los periodistas en
general, ni una buena parte del pueblo argentino han aprendido nada, porque
aunque a ellos les moleste, lo sucedido en los setenta es similar a la masacre
de París, quizás no con tantos muertos, pero muertos al fin. Vicky Donda usa,
de manera chapucera, el mismo argumento de quienes niegan el Holocausto: “no fueron seis millones de judíos los
gaseados sino 5.400.000…” Poner una bomba y matar a veintitrés personas en
el comedor de Coordinación Federal o a ochenta en Bataclán, es lo mismo; la
muerte de un hombre es un hecho cualitativo y el número solo sirve para sumar
horror, al horror de quitar una vida, sea quien sea el que puso la bomba, tu
padre o el hijo de un argelino con chilaba y turbante.
EL REPUDIO AL EDITORIAL DE LA NACIÓN Y LOS DERECHOS HUMANOS
26/11/15
Por Mauricio Ortín
El editorial
de La Nación del 23/11/05 que lleva por título “No más venganza” ha
desatado una oleada de indignación y rechazo por parte de los formadores de
opinión. Se lo ha tomado, aparentemente, como una presión desde el medio contra
el nuevo gobierno para terminar con los juicios por crímenes de lesa humanidad
y, por ende, lograr la impunidad de los acusados. De la lectura del editorial,
sin embargo, no se desprende concepto alguno que justifique semejante reacción.
En rigor de verdad la nota manifiesta, esencialmente, tres cosas: la primera,
que el relato oficialista de lo sucedido en los ’70 es mentira; segundo, que
los crímenes cometidos en Francia por el ISIS son de la misma naturaleza que
los perpetrados por la subversión en la Argentina; y, tercero, que en los
juicios por crímenes de lesa humanidad llevados a cabo en nuestro país el
Estado viola los derechos humanos de los acusados. Respecto de la falsedad del
relato histórico K no albergo la menor duda. A mí nadie me lo contó, viví esa
época y recuerdo perfectamente que fueron los subversivos los que declararon la
guerra al gobierno constitucional y que éste los mandó a aniquilar y comenzó su
aniquilamiento. En este aspecto, el gobierno militar fue una continuidad del
anterior. De ninguna manera fue un genocidio sino una guerra del Estado contra
los que pretendían tomar el poder por la vía armada. Por otro lado no es ningún
disparate comparar entre aquellos y estos actos terroristas (los del ’70 y los
de Francia). El terrorismo que asesina, secuestra, roba es un enemigo de la
sociedad que debe ser combatido. El presidente francés, Hollande, le declaró la
guerra, les da caza en su país y los bombardea en Siria. Ochenta y ocho mil
militares han sido movilizados para aniquilar a no más de una docena de terroristas
en territorio francés. ¿Acaso debe considerarse a éstos genocidas por reprimir?
La señora de Carlotto en relación al editorial dijo lo siguiente: “poner
en un mismo plano a los represores de Estado y a los guerrilleros durante la
dictadura militar argentina es una bajeza” ¿Aplicará el mismo criterio
para los represores estatales franceses? ¿Cuál es el metro moral que dice que
un guerrillero que mata por sus ideas es mejor persona que un policía que mata
defendiendo el Estado de Derecho? El relato K de los ’70 ha elevado al nivel de
próceres a quienes de ninguna manera lo son. La hija de la señora de Carlotto
no merece ser recordada como una persona que contribuyó a la felicidad de los
argentinos, pertenecía a una organización que a hierro mataba y a hierro moría
y, por lo tanto, corresponsable de esa década sangrienta. A mí no me lo
contaron…
Y dice también
o, más bien, denuncia el editorial un hecho gravísimo en el que nadie de los “indignados” se ha molestado en reparar.
Denuncia que se están violando, en los juicios por crímenes de lesa humanidad,
los derechos humanos de los procesados y condenados. Que se los condena sin
pruebas, con testimonios falsos y se los somete a un calvario por el solo hecho
de su condición de acusados de lesa humanidad. ¿Es que a Alfredo Leuco, Jorge
Lanata y todos aquellos que repudiaron el editorial estiman que los derechos
humanos no valen para los militares? Ni siquiera mencionaron esta denuncia
pública. Lo cual, si es que verdaderamente se violan, los convierte en cómplices.
He estudiado
algunas causas e incluso presenciado unos cuantos juicios por crímenes de lesa
humanidad y, al respecto, tengo la impresión de que constituyen un verdadero
mamarracho legal y, como dice Mauricio Macri, un “curro”. Ahora bien, es cierto que no son pocos los que se muestran
orgullosos de la “política de derechos
humanos” del kirchnerismo. A otros,
en cambio, les repugna advertir a la injusticia disfrazada de virtud.
miércoles, 25 de noviembre de 2015
JUSTICIA SIN VENGANZA
Sorprenden
algunas reacciones al editorial de “La
Nación” publicado el lunes 23. Más allá de la oportunidad o inoportunidad de
esa publicación, hay que remitirse a lo que allí se dice, antes que leer entre
líneas. Adjudicar intenciones o afirmaciones que no se desprenden del texto, es
imponer el cierre del debate antes de abrirlo.
En
ese texto hay un llamado a superar para siempre el deseo de venganza. Lejos de
ser reprochable, esto es bueno, saludable y necesario. En Occidente, la
venganza fue la herramienta de la fuerza privada, arbitraria y sangrienta cuya
extinción, posibilitada por la construcción de Estados nacionales dotados del
monopolio de la fuerza pública y de un sistema jurídico, dio lugar al imperio
de la ley. La venganza solo genera más venganza, en una rueda infinita e infernal.
Ese
editorial, de forma contundente, llama “aberrante
terrorismo de Estado” al accionar con que se respondió a la violencia de grupos
que protagonizaron la guerra sucia en los ’70. Denuncia el uso ideológico de la
exaltación de tales grupos por parte del relato oficial. No justifica aquellos
procedimientos y tampoco a quienes violaron los derechos humanos practicando la
misma moral de quienes querían combatir.
Mantener
en prisión común a militares -condenados, imputados, o meramente sospechosos- a
pesar de su edad y deterioro de su salud, es violatorio del Art. 18 de la
Constitución Nacional que declara abolido todo tipo de tormento, y establece
que las cárceles serán “para seguridad y
no para castigo de los reos detenidos en ellas, y toda medida que a pretexto de
precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que aquélla exija, hará
responsable al juez que la autorice”. “El
fin del establecimiento de las penas no puede ser la de atormentar a un ser
sensible”, dijo Cesare Beccaria en 1764.
También
viola los incisos a), b) y d) del Art. 1º de la Ley 26.472, sobre ejecución de
la privación de libertad. Señalarlo no significa absolver a los culpables, sino
reclamar el cumplimiento de la ley. Sobre todo implica no emplear los mismos
métodos de violación de los derechos humanos que empleó un régimen de facto que
abusó de su poder ilegítimo.
La
izquierda celebra la mejora del régimen carcelario de más de cien terroristas
presos, y el reciente indulto otorgado por el gobierno colombiano a
guerrilleros de las FARC acusados de delito de lesa humanidad. Lo aplaude pero se
escandaliza cuando se hace pública la inhumana situación de militares
argentinos en prisión. El editorial pide el cese de la persecución a
magistrados. Es de esperar que el nuevo gobierno garantice la independencia del
Poder Judicial, como prometió en campaña.
No
se trata de impunidad sino de que cese la cultura de la venganza, que se
establezcan plenamente la verdad y la justicia, que impere la ley. Mandela consideraba
que humillar al otro es infligirle un sufrimiento innecesario: trató de
evitarlo. Antes y después de ser presidente, dialogó con cada uno de sus
enemigos. Con humildad, perseverancia y voluntad de inclusión, logró que
blancos y negros perdieran el miedo mutuo, superaran el peso de conductas
anteriores, construyeran la verdad sobre sus más oscuros crímenes, y se
integraran en un esfuerzo común por construir un país para todos.
Rodrigo A. Caro Figueroa
14.022.309
SALTA
SUECIA VA CAMINO A SER EL PRIMER PAÍS SIN EFECTIVO
Hace muchos años atrás, Bill Gates vaticinó que el dinero virtual remplazaría al papel moneda, Suecia ya está en ese camino y en la República Argentina el poder que se va nos deja inundados de pesos y totalmente faltos de dólares. ¡Siempre detrás del futuro!
En los últimos seis años, el dinero en circulación cayó a
casi la mitad
ESTOCOLMO.- Varios bancos importantes en Suecia ya no
manejan efectivo y si se quiere comprar una golosina en el quiosco de la
esquina, se debe sacar el celular. Hasta la gente sin techo que vende el diario
en la calle acepta tarjeta de crédito. A fines de 2014, cuatro de cada cinco
transacciones en el país se hacían ya sin efectivo. Varios estudios indican que
el monto de dinero en circulación cayó entre 40 y 50% en los últimos seis años.
Una app llamada Swish, lanzada por bancos suizos, ayuda a
impulsar el cambio. La aplicación permite transferir fondos digitalmente entre
cuentas bancarias tan rápido como si se entregara dinero. "Se tarda alrededor de dos segundos en hacer la transferencia, lo
que le da un carácter similar al efectivo", dice Niklas Arvidsson,
profesor del Instituto Real de Tecnología KTH sueco, que estudia el abandono
del efectivo. Si bien otros países tienen apps similares, como la Venmo en
Estados Unidos, no funcionan en tiempo real; la transferencia puede tardar un
día o incluso dos. La app Dwolla de Estados Unidos quiere esquivar el sistema
de compensación automática tradicional para hacer transferencias instantáneas,
pero hasta ahora sólo unos pocos bancos se anotaron en el servicio. Suecia, por
el contrario, la abrazó rápidamente: Swish tiene ahora tres millones de
usuarios, en una población de 9,5 millones.
Este país tiene historia de adoptar rápidamente innovaciones
financieras. El país instaló su primer cajero automático en 1967, dos años
antes que EE.UU. Ahora está en proceso de eliminación de las máquinas (entre
2010 y 2012 los bancos eliminaron alrededor de 900 cajeros).
El paso a la digitalización de todo se da desde hace un
tiempo: Suecia también adoptó los depósitos directos y el pago con tarjeta
rápidamente. Desde el comienzo de este siglo los sindicatos vienen presionando
para eliminar el efectivo como modo de proteger de los robos a trabajadores
como los choferes de colectivos: ahora no se puede pagar con efectivo en el
ómnibus.
"Detrás de esto
también hay un fenómeno demográfico" dice Niklas Arvidsson, profesor
del Instituto Real de Tecnología de Suecia, que estudia el abandono del dinero.
"La gente más joven no comienza
usando efectivo sino que directamente utiliza los nuevos servicios, mientras
que la gente mayor -que es la que usa con más frecuencia los billetes- reduce
su gasto a medida que envejece."
El cambio ayuda a hacer menos común el robo y puede reducir
el crimen organizado (los bancos que todavía aceptan efectivo sospechan de
cualquiera que trate de hacer un depósito) y la evasión impositiva. En general
es más barato para el país, porque las transacciones electrónicas cuestan menos
que el manejo de dinero en efectivo. Y para la mayoría de la gente es más
conveniente: imagine no tener que caminar nunca más seis cuadras para encontrar
el cajero más cercano. Por supuesto que incluso en Suecia, no todos tienen un
celular inteligente o una tarjeta de débito. "El principal desafío es crear un servicio de pago que permita a
todos en una sociedad hacer pagos y recibir dinero de modo conveniente"
dice Arvidsson.
Traducción de Gabriel Zadunaisky
FUENTE: http://www.lanacion.com.ar/1847562-suecia-va-camino-a-ser-el-primer-pais-sin-efectivo
FUENTE: http://www.lanacion.com.ar/1847562-suecia-va-camino-a-ser-el-primer-pais-sin-efectivo
INVESTIGAR Y CONDENAR LA CORRUPCIÓN
Es de esperar que ningún acuerdo de gobernabilidad futuro
pueda estar teñido por un blindaje de impunidad ni para funcionarios ni para
empresarios corruptos
EDITORIAL
Numerosos fantasmas acompañarán por bastante tiempo al
kirchnerismo cuando abandone el poder y lo obligarán a rendir cuentas ante la
Justicia. Los escándalos de corrupción han sido una característica de los 12
años de gestión de los Kirchner, tan grave como los esfuerzos desplegados desde
el Poder Ejecutivo por someter a los jueces a sus designios para que se
consagrara la impunidad de los funcionarios involucrados en aquellos hechos.
En una de sus primeras declaraciones como presidente electo,
Mauricio Macri anunció que será "implacable"
con la corrupción y que la Justicia debe tener apoyo "para que no haya impunidad", al tiempo que prometió que
todo aquel funcionario que traicione la confianza de la gente será echado. Es
de esperar que este compromiso -junto a la presencia en su frente político de
figuras que han sido abanderadas de la lucha contra la corrupción, como Elisa
Carrió- contemple que gran parte del cambio verificado en las urnas fue
producto de una sociedad que está harta de un flagelo que se ha profundizado en
los últimos años, a la par que el grupo gobernante intentaba sembrar las bases
de un poder hegemónico.
Entre los fantasmas que acosan al kirchnerismo, además de
los escándalos del vicepresidente, Amado Boudou, se encuentra el de los hoteles
de la Presidenta y sus hijos, sospechados de haber sido empleados para lavar
dinero. Al pseudoempresario Lázaro Báez pertenecían aquellos fondos
presuntamente lavados mediante el añejo y resabido mecanismo de pagar
habitaciones de hotel que jamás se ocuparon. En este caso, en los hoteles Las
Dunas y Alto Calafate.
Se ha sumado documentación que probaría que, desde fines de
2008 y hasta mediados de este año, el segundo de esos hoteles fue beneficiado
con dos millones y medio de dólares que Aerolíneas Argentinas pagó por el
alojamiento de sus tripulaciones que recalaban en El Calafate, para lo cual la
empresa contrató 35.000 cuartos, según informaciones periodísticas.
Hay cuatro vuelos diarios a ese destino, pero no todas las
tripulaciones deben hacer noche allí, pues en algunos vuelos se trata de una
escala. Según la diputada Margarita Stolbizer, de Progresistas, denunciante del
caso Hotesur, la cifra abonada por la aerolínea estatal que pierde diariamente
más de un millón de dólares, "es
exorbitante y supera ampliamente a los integrantes de las tripulaciones que
descansan en ese hotel". Los pilotos y tripulantes de Aerolíneas, cuyo
presidente es el dirigente camporista Mariano Recalde, representan el 30% de la
ocupación diaria del Alto Calafate. De esta manera se ha ido conformando un
esquema por el cual el Estado, con su aerolínea, y un contratista del Estado
como Báez, que con sus empresas se dedica a la obra pública, habrían financiado
a la familia Kirchner de manera presuntamente ilegal. Eso, sin tener en cuenta
la violación del Código de Ética de la Función Pública, que impide a
funcionarios hacer negocios con contratistas del Estado.
A su vez, el Gobierno se vale de organismos estatales para
guardar bajo llave información delicada sobre las relaciones económicas entre
Báez y los Kirchner. Así, la Inspección General de Justicia se niega a entregar
esa documentación a Stolbizer.
De todos modos, las sospechas tienen sobrados fundamentos.
Por ejemplo, Báez ha asegurado que contrató cientos de habitaciones del Alto
Calafate para alojar a personal de sus empresas, pero, como consignó una investigación
de LA NACIÓN, esas obras públicas se encontraban a entre 300 y 600 kilómetros
del hotel de los Kirchner, según los datos facilitados por Báez ante la AFIP.
Había otros hoteles mucho más cercanos a las obras que ejecutaban sus empresas
Kank y Costilla SA y Loscalzo y del Curto SA. Asimismo, se conocen documentos
que revelan los estrechos lazos comerciales con Báez. En las oficinas de Máximo
Kirchner la Justicia secuestró cheques, facturas, poderes y varios contratos de
alquiler entre Néstor Kirchner y el contratista del Estado, además de una
carpeta con 93 recibos entre Máximo y la empresa Austral Construcciones, de
Báez, y contratos de locación firmados por ellos dos.
Otro contratista del Estado y figura muy cercana al
kirchnerismo, el empresario patagónico y zar del juego Cristóbal López, ha sido
otro gran benefactor de los negocios de la familia presidencial. Los socios de
Máximo Kirchner en una inmobiliaria de Río Gallegos recibieron casi 1,2
millones de pesos por mes de López por el alquiler de inmuebles y maquinarias y
por asesoramiento inmobiliario. Quienes percibieron esos pagos fueron Osvaldo
Sanfelice, hoy responsable de la gerenciadora del Alto Calafate, y el ex
gobernador de Santa Cruz Carlos Sancho. Los movimientos se efectuaron por medio
de una sociedad con el CUIT inhabilitado por la AFIP y en la que figura como
socio un ex docente. Sanfelice y Sancho recibieron esos millones de López y de
empresas del Grupo Indalo.
El esquema parece elemental. La principal línea aérea
nacional, que requiere una constante inyección de fondos por ser absolutamente
deficitaria, aparece beneficiando a empresas de la Presidenta, al igual que lo
hacen dos poderosos contratistas del Estado. A este esquema le corresponden dos
preguntas también elementales: ¿son Báez y López testaferros de los Kirchner?
¿Las sumas que pagan a los negocios de la familia presidencial corresponden a
una contraprestación de servicios? La Justicia debe responder ambos
interrogantes.
Como hemos señalado desde esta columna editorial, el uso de
lo público en beneficio privado ha sido en la era kirchnerista una suerte de
programa de gobierno, que se extendió hasta algunas de las áreas sensibles para
la sociedad, como el PAMI y los planes de vivienda. Cabe esperar que en los
tiempos por venir la Justicia pueda actuar con la necesaria independencia para
investigar y condenar a los responsables y que ningún acuerdo de gobernabilidad
futuro pueda estar teñido por concesiones tendientes a blindar de impunidad a
quienes el 10 de diciembre dejarán el gobierno.
NOTA: Las
imágenes no corresponden a la nota original.
EL NIETO 95…
…denuncia desprotección del Estado y
lucha por llevar el nombre que tuvo por 37 años. Hilario Bacca o Federico
Cagnola Pereyra nació en la ESMA. Se siente “perseguido”
por H.I.J.O.S. y no respetado por Abuelas. Por qué dice que no aparecen todos
los nietos. Hilario Bacca nació el 27
de febrero de 1978 en la ESMA.
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| Foto: Facebook |
Hilario Bacca
nació el 27 de febrero de 1978 en la ESMA y a sus 37 años está inmerso en una batalla judicial por conservar su nombre. Para
Abuelas de Plaza de Mayo él es Federico
Cagnola Pereyra, el nieto recuperado número 95, hijo de Liliana Carmen y
Eduardo. No obstante, él se crió con Cristina Mariñelarena y José Ernesto
Bacca, de quienes afirma ser “su hijo del
corazón”.
Desde los 4 años que el matrimonio le contó que no era su
hijo biológico. Alrededor de los 11, cuando en la escuela empezó a estudiar la
historia argentina, comenzó a sospechar cuál podría ser su origen por su año de
nacimiento.
“Mis padres me
proponían acercarnos a alguna entidad para saber sobre mi origen. Siempre fue
mi decisión no hacerlo”, explicó en diálogo con Perfil.com. En 1997 se fue a estudiar a Buenos Aires donde recibió
los primeros llamados de la asociación H.I.J.O.S.: “Allí empezó el martirio de mi
vida”, cuenta.
En el 2008, tras la “persecución”
que él dice haber sufrido por parte de la agrupación H.I.J.O.S y “allanamientos en su propia casa”, se le
realizó un estudio de ADN compulsivo que terminó revelando su verdadera
identidad. En 2013, el Tribunal Oral Federal Nº 4 porteño condenó a seis años
de prisión a Mariñelarena y Bacca, sus 'apropiadores'.
La misma pena recibió su entregadora Inés Graciela Lugones,
viuda de Guillermo Minicucci, el jefe del centro clandestino El Vesubio. En ese
momento, también se solicitó su inscripción a un juzgado civil de Federico
Cagnola Pereyra. “Lo que yo pido es incorporarle a mi vida esta historia, sumarle a
Hilario Bacca todo lo necesario, pero sin hacerlo desaparecer. Quieren matar
subjetivamente a alguien que ya existe, que está acá”, lamenta.
Este mes, la Cámara de Casación dio lugar al pedido de la
querella y fiscalía para que se resuelva el cambio de identidad en el fuero
penal y no en el civil, como se había dictado en la primera sentencia. “Yo quedo directamente perjudicado puesto
que demandan al TOF4 que ellos mismos tienen que hacer mi cambio de identidad.
Me impiden a mí que pueda reclamar mis propios derechos, que pueda ser parte.
Me inhabilitan a tener el derecho de plantear mi posición. Lo que hace Casación es imponerme una mordaza legal”, denuncia.
“Pido que alguien se
ponga en mis zapatos. Entiendo que pueda ser una causa de estado y de orden
social y público, la obligatoriedad del encuentro por la verdad, pero eso ya
pasó. A esta altura de mi vida en
democracia me quieren hacer desaparecer como Hilario Bacca y quieren hacer
nacer un Cagnola Pereyra que para mí no existe, es terrible”, relata
sobre el proceso judicial. “La fiscalía y
Abuelas consideran que cada vez que soy nombrado como Hilario Bacca se sigue
cometiendo un delito por ser una partida de nacimiento apócrifa. El planteo que
yo le hice a los jueces del TOF4 es que me siento en una persecución y con el
mismo tipo de procedimientos que vivieron Liliana y Eduardo (sus padres
biológicos) en la época de la dictadura”, agrega. “Estamos preparando el recurso para ver si nos admiten el caso en la
Corte Suprema”, adelantó sobre sus intenciones de llegar hasta el máximo
tribunal de ser necesario.
Luego que la Defensoría se negó a ofrecerle un abogado, el
TOF4 enviará un oficio al Colegio de Abogados: “Yo vengo negándome a pagar a un abogado para que me defienda en esta
causa donde el mayor responsable es el Estado, donde no puede ser que sea una víctima para el tribunal, un número para las
Abuelas, un trofeo de guerra para el pueblo y que no tenga un derecho mío que sea válido, porque vale más el
derecho de cualquiera que el mío”. Y precisa: “No hay nadie en el Estado que me defienda”.
Relación con la
familia biológica
Conoció a sus abuelas biológicas el 8 de septiembre de 2008
en la audiencia en la que se informó de su verdadera identidad. Eran la titular
de Abuelas de Plaza de Mayo Filial La Plata, Jorgelina "Coqui" Azzarri de Pereyra, por parte materna y
Nilda Cagnola, por el lado de su
padre.
“Cuando yo los conocí
en 2008 les doy lugar por un pedido de mi mamá y mi papá. Si hubiera sido por
mí no les hubiera dado bola. Armamos un vínculo al principio sano y de bastante
cariño. Coqui me hablaba de defender a Liliana pero yo alegaba que no era
necesario atacar a mis padres en el proceso de defensa de su hija. Tuve muchas
peleas con ella. Hay una posición facilista de levantar el dedo y acusar al
otro”, detalla.
El contacto con su abuela biológica materna se rompió tras
el juicio debido al testimonio que ofreció durante el proceso judicial. Hace un
año volvieron a reencontrarse pero la titular de la filial de Abuelas en la
Plata falleció el 30 de septiembre pasado sin haber conseguido restablecer el
vínculo con su nieto: “En una de las
últimas charlas le dije que no la juzgaba, le aclaré que no estaba enojado con
ella pero cada cual hace lo que hace y eso tiene consecuencias y que yo no la elegía para mi vida”,
explica.
Según Hilario, la forma de ser fue la razón principal por la
que no consiguió conectar del todo con su abuela biológica materna: “Fui al
velorio por una cuestión de educación, pero me incomodó la situación porque me
sentí observado. Lo único que me paré un momento delante del cajón a mirarla y
sentí que no me quedó nada pendiente con ella y que la vida no nos permitió
conocernos porque siempre hubo tanta porquería en el medio, tantos rencores,
ella tratando de convencerme que mis viejos habían hecho las cosas mal y ella
siempre conectada con la tragedia y yo en una posición distinta que tiene que
ver más con mi profesión por ser acompañante terapéutico, de tratar de sumar y
conectarme con lo lindo.
Le decía 'contame
qué música escuchaba, no cuántas horas estuvo torturada', devolveme una
imagen de vida aunque esté muerta'”.
Y contrapone esa reacción con la de su abuela paterna
biológica Nilda: “Ella nos invita a
almorzar a mí y a mi mamá todos los meses, aunque por la distancia sólo fui una
vez. Eduardo continua siendo un desaparecido (no hallaron el cuerpo) pero ella
explica que tuvo dos opciones; se volvía loca para que apareciera y descuidaba
a su otro hijo Daniel o se dedicaba ser una madraza con él. Una abuela se conectó con la muerte y con
la pérdida (descuidando a sus otros hijos, Alejandra y Marcelo) y la otra se dedicó a conectarse con lo que
tenía y hasta logró un duelo simbólico sin cuerpo”.
“Toda mi familia biológica paterna en
ningún momento hubo una cuestión maliciosa para con mis padres, todo lo
contrario, mi tío Daniel agradeció la educación que recibí y la persona en la
que me habían convertido. Sin apuntar los cañones directamente a mis viejos
cosa completamente distinta al discurso de Coqui, pero bueno a mí me parece que
hay tantos remordimientos y tantas cuestiones internas donde es mucho más fácil
poner el odio en otro lugar, depositarlo en otros lados”.
El caso de Hilario Bacca puede sentar un importante
precedente y alentar a otros que quizás se encuentran en una situación similar.
“Si quieren que
aparezcan los 400 nietos que faltan que se les garanticen sus derechos.
Los que aparecen mucho son los que les
tocaron historias menos bonitas, yo estoy convencido de que hay 200 Hilarios
por ahí. Que aman a sus papás. Para saber de su identidad tienen que estar
dispuestos a que sus padres vayan presos y a que ellos de un día para el otro
dejen de ser quienes son, y si están casados y tienen hijos lo que implica a
nivel trámite y a nivel subjetivo, del ser”, consigna.
Trató de hacer entender a la entidad de Abuelas esa idea al
trabajar durante un tiempo en la filial de Mar del Plata: “Les dije que dejen que uno se busque, que se encuentre y ahí se va
armando y sumando lo que se puede, no
somos nenes de 5 años, somos todos cuarentones”. En ese sentido,
resume:
“Hay un descuido muy grande. Hay un
abandono a nivel psicológico de lo que le pasa a uno, pero hay una demanda muy
fuerte, social porque todos vienen a decirte cómo tienes que vivir”.
(*) De la redacción de Perfil.com Twitter: @BarbaraDefoix
FUENTE:
*1 8 1 0 – BICENTENARIO – 2 0 1 0*
POR UNA MEJOR ARGENTINA PARA RECUPERAR LA PATRIA
PARA RECUPERAR LA REPÚBLICA
Año 7 Nº 265
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