miércoles, 3 de febrero de 2016

FALLECIÓ OTRO PRESO POLÍTICO


Estimados Amigos:

Lamentamos informar que el martes 02 de Febrero de 2016, falleció el señor Comisario General (R) Juan Agustín Oyarzábal (Policía de la Provincia de Mendoza),  quién se encontraba injustamente detenido como  Preso Político.

Con él, son 334 (trescientos treinta y cuatro) los Camaradas fallecidos, pertenecientes a todas las Fuerzas Armadas, de Seguridad, Policiales, Penitenciarias y civiles; en el marco de este proceso de persecución, teñido de incontables irregularidades jurídicas y sistemática venganza, propias de una justicia prevaricadora.

Expresamos nuestras sentidas condolencias a todos sus familiares, allegados, compañeros y amigos, rogándole al Señor, les conceda pronta y cristiana resignación.

Dadas las avanzadas edades y estados de salud de los Presos Políticos en la Argentina, estas lamentables noticias son cada vez más seguidas. Una vez más levantamos nuestra voz hacia el poder de turno, no pueden continuar con esta matanza selectiva iniciada por sus antecesores… es su obligación como presidente de todos los argentinos garantizar el debido proceso, la igualdad ante la ley, brindar asistencia sanitaria adecuada y por sobre todo lograr la unión de la sociedad para superar las antinomias que después de casi 206 años aún nos mantienen divididos. Es hora de sin odios, ni venganzas, es hora de una mirada superadora… es hora de decir BASTA!

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva

Por una Nueva Década en Paz y para Siempre

martes, 2 de febrero de 2016

CARTA ABIERTA AL SR. PRESIDENTE DE LOS ARGENTINOS, ING. MAURICIO MACRI


Su discurso del 12/10/2015 fue una relación de buenas intenciones y yo, que he sido crítico de muchas de sus actitudes en el pasado, he querido creerle. Hay dos frases en él que me llegaron hondamente pues jamás las había escuchado de un político, una es: “La política no es el escenario para engañar a la gente con datos falsos; quiero pedirles que nuestro lugar de encuentro sea la verdad”, la otra: “Este Gobierno combatirá la corrupción, no habrá tolerancia”;  pero es la primera la que da sustento a la segunda.


Nada se puede hacer, y es menester que los argentinos empecemos a creer fervientemente en esto, si la verdad no respalda cualquier acción.

A cincuenta días de su asunción como presidente y haciendo caso a su pedido -también expresado en su discurso- “[quiero que] nos avisen, alerten cuando nos equivocamos, que participen”, me veo en la obligación de decir que en su equipo de gobierno hay funcionarios que, si no son mentirosos, el miedo del que hacen gala los descalifica para llevar adelante la ideas que Ud. ha expresado.


Esto sucede en el ámbito del ministerio de justicia, concretamente en el área de derechos humanos que ante la aseveración de un funcionario porteño que dijo que no era cierto que los “desaparecidos” fueran 30.000, el responsable del área, Claudio Avruj, escandalizado, rasgó sus vestiduras, y aseguró, soslayando la verdad, que siendo 30.000 un número emblemático, como tal hay que aceptarlo.

En verdad, lo único emblemático que hemos visto en más de treinta años es que ese número ha servido tanto para dividir a los argentinos como para que, en épocas que espero su gobierno supere, un grupo de avivados hicieran pingües negocios con él. Negocios que, sospechados de corrupción como son, tarde o temprano su gobierno deberá investigar si es consecuente con lo que ha dicho respecto de cómo tratará a la corrupción.

Que el secretario de DD.HH. se haya sentido violentado, o quizás sea mejor decir atemorizado, por la discusión que se ha entablado respecto a esto, no justifica sus esquivas actitudes.

No tengo dudas, Sr. Presidente, que Ud. conoce el porqué de la política de DD.HH. que implementaron los gobiernos inmediatamente anteriores al suyo y cuanto de falaz tuvo el relato en que se sustentó. Que hoy su secretario de DD.HH. resuelva sostener la mentira, sea por miedo o por convicción, solo trae como consecuencia que los argentinos comencemos a dudar de las palabras presidenciales ya que alguien que debería conocer en profundidad el tema opta por seguir la política de enfrentamientos que Ud. prometió, en un momento, desarticular.


Tiene razón Darío Lopérfido al decir que no hubo 30.000 desaparecidos. Ninguna lista elaborada, ni siquiera las que se han hecho oficialmente llega a un tercio de esa cantidad, pero es cierto que aunque solo sea real ese 30%, nadie puede quitarle dolor ni llanto a ese número, como nadie puede quitarle dolor y llanto a los más de mil quinientos asesinados por la guerrilla -hombres, mujeres y niños, civiles, militares- que, siendo parte también de la guerra que sufrimos, jamás han sido tenidos en cuenta ni por el estado, porque no le convenía, ni por la sociedad, por temor y vergüenza, ya que no había lugar para ellas en la historia adulterada de los años setenta que pretendían imponernos.

Tiene Ud., Sr, Presidente, la oportunidad de cerrar las heridas que después de cuarenta años siguen abiertas. Pero eso solo lo logrará con la verdad y no con un secretario cuya política consiste en “engañar a la gente con datos falsos” solo porque considera un número falaz como dato emblemático.

Dios guarde a Ud.

José Luis Milia

NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

lunes, 1 de febrero de 2016

ASOMBROSA DILUCIÓN


"... una canción de gesta se ha perdido
en sórdidas noticias policiales".
Jorge Luis Borges

Cristina Fernández debe estar más que asombrada viendo, desde Calafate, cuán rápido se diluye su influencia sobre un Partido Justicialista, al cual durante casi trece años convirtiera en un caracol (mudo, baboso, arrastrado y cornudo), y que hoy intenta reconstruirse de la mano de Urtubey, de la Sota y Massa. La imaginaria revolución que liderara la noble viuda de un guerrero (de "Chorra", de Discépolo) concluyó con el saqueo y la colonización del Estado, la obsolescencia de la infraestructura nacional, una inflación que bate records mundiales, la caída del desempleo privado, una fractura social inédita y la creciente pobreza estructural; que esa sea la herencia de la década que recibió más viento de cola en los últimos sesenta años, agrava la imputación a los responsables.

Varios hechos demuestran cómo se escapa la arena del poder entre los dedos de esa suma sacerdotisa: la sanción del presupuesto de la Provincia de Buenos Aires, prohibida por ella pero habilitada por los intendentes; la patética transformación de su hijo Máximo (¡ordenó comprar una play-station!) en okupa en la Cámara de Diputados; la escuálida marcha para reclamar por Milagro Sala; la falta de acompañamiento social a la protesta contra los indispensables despidos en la administración pública -¡hasta Alicia Kirchner lo hace!-; la desfachatada negación de Estela Carlotto de su amistad; el apoyo a la reforma electoral y el grave alejamiento político del Senador Pichetto. Pero, en la medida en que aún conserva el apoyo de los gremios de izquierda y de algunas pseudo organizaciones sociales -¿cómo pueden estos idiotas seguir defendiendo un "relato" tan distanciado de la realidad y encabezado por las personas más corruptas de que tengamos memoria?- entrenados para generar violentos conflictos, resultaría estúpido subestimar su capacidad de daño.

La reunión de los mandatarios provinciales (muchos ya le echan "flit" al kirchnerismo y a La Cámpora) con el Ministro del Interior fue significativa, ya que permitió alcanzar acuerdos de gobernabilidad, que repercutirán en el Congreso a partir de marzo. El Presidente y su equipo -que cuentan con el 72% de aprobación- demostraron que pueden ser flexibles y enérgicos a la vez, que están dispuestos a dialogar y a corregir aquellas medidas que lo ameriten; no es poco, después de tantos años en los cuales ni el Parlamento pudo modificar una coma en las órdenes recibidas de los mandamases kirchneristas.

La noticia de la semana fue la quita parcial de subsidios a la energía eléctrica y el consecuente aumento en las facturas a las industrias y a los consumidores de la Ciudad Autónoma y el Conurbano bonaerense. Aquí también, motivada por la criminal inflación que están generando las cadenas de comercialización, en especial de alimentos, se recurrió a un prudente gradualismo; si no se hubiera hecho así, la simple equiparación de los precios con los costos de la energía hubiera multiplicado por quince o veinte el monto a pagar, pero habrá que llegar a ello para que podamos dejar de padecer las recurrentes interrupciones de servicio.

Hace muchos años, en una reunión con expertos, empresarios del sector eléctrico y grandes consumidores, dije a éstos que se estaban suicidando. Al haber aceptado el congelamiento de tarifas impuesto en el peor momento de la crisis de 2001/2002 y mantenido a rajatabla por ambos Kirchner, se beneficiaron con una gigantesca transferencia de recursos a su favor, mediante el subsidio al precio de uno de sus principales insumos; con una frase ajena ("la energía más cara es la que no se tiene cuando se necesita"), sugerí a los industriales iniciar conversaciones con sus proveedores de generación, transporte y distribución eléctrica para paliar los efectos de esas medidas sobre la situación financiera de éstos; no fui escuchado, y esos beneficios de corto plazo fueron de tal magnitud que se quedaron sin fondos y, consecuentemente, dejaron de invertir para aumentar la capacidad de los tres sectores, que ya no pudo acompañar el crecimiento. Ahora, le queda a Aranguren la obligación de reconstruir CAMMESA, la entidad que autoregulaba al sector eléctrico y que fuera modelo mundial.

Dado que las facturas bimestrales por el suministro que recibían los hogares de la región privilegiada eran ridículas en sus montos, los beneficiados derrochaban el fluido, refrigerando e iluminando sus casas como arbolitos de Navidad y calentando el agua de sus piletas de natación aún en verano. Así, este ajuste dispuesto por el Ministro de Energía, justificado tanto desde el punto de vista económico cuanto desde la equidad con el resto de los argentinos, que pagan muchísimo más, también hará disminuir ese consumo irracional, reduciendo los riesgos de cortes de suministro.

La inflación sigue deteriorando nuestra vida cotidiana. Ante la disparada de los precios, que fue curiosamente acompañada por una baja en lo que reciben los productores de alimentos (carne, leche, etc.), surge una pregunta obvia: ¿quiénes son los que están atentando contra el país entero y lucrando tan criminalmente con nuestras necesidades?; estos imbéciles parecen no darse cuenta que ésta -el gobierno de Mauricio Macri- es la última bala y, si fracasa, retornará el populismo que los esclavizó durante trece años. Nadie puede acusarme de estatista o dirigista, pero creo que ha llegado el momento de que el Estado investigue las causas de ese impuesto no legislado (la inflación), Milton Friedman dixit, y utilice los muchos recursos legales -precios sostén, apertura gradual del comercio, etc.- de los que dispone para poner inmediato fin a esta situación ya que, además, se viene encima el tiempo de negociación de las paritarias salariales.

Si el Gobierno no toma el toro del gasto público por las astas, no hará más que repetir una película que ya todos vimos: endeudarnos en el exterior para financiar el déficit; las resoluciones adoptadas por el área de Energía van en la dirección correcta pero, tal vez, será necesaria una aceleración en los tiempos. Por el contrario, debe buscar capitales para las grandes obras públicas que necesitamos: rutas, puertos, comunicaciones, generación eléctrica, etc.; en ningún país éstas son realizadas con el ahorro de los ciudadanos actuales, porque resulta ilógico que una sola generación financie emprendimientos que beneficiarán a muchas en el futuro. Y, obviamente, captar inversiones productivas, pero recordemos que ellas requieren seguridad jurídica, hoy garantizada, y energía suficiente para sus procesos industriales, una materia aún adeudada pero en vías de corrección por las medidas del jueves.

Mañana, con el fin de la feria judicial, los jueces de Comodoro Py empezarán a desperezarse y, seguramente, acelerarán los tiempos en las causas que tanto preocupan a Cristina y Máximo Kirchner y a sus secuaces de toda laya. La Justicia debe entender que es quien tiene el mayor pasivo en la consideración social y, para corregirlo, debe actuar rápido, con seriedad e independencia, para perseguir a tantos ladrones, algunos de ellos con las manos llenas de sangre -como Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi-, y para que, una vez sancionada la ley cuyo proyecto enviará Macri al Congreso así lo permita, recuperar los dineros que faltan de las arcas nacionales.

Buenos Aires, 31 Enero 2016

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado

sábado, 30 de enero de 2016

CARTA ABIERTA AL SR. PRESIDENTE ING. MAURICIO MACRI


Sr. Presidente de la República Argentina
Ing. Mauricio Macri:

Una de sus promesas de campaña fue la finalización del "curro de los derechos humanos" y esa supuesta decisión suya motivó que millones de Argentinos le diéramos su voto, esperanzados también en que la Justicia y la Concordia hagan finalmente pie en nuestra Patria..

Pero parece que nuestra democracia no logra ponerse de pie. Su absoluto silencio sumado a la designación del Sr. Claudio Avruj en la Secretaría de Derechos Humanos, parece reeditar las palabras del Dr. Menem cuando, cumplidos sus mandatos, afirmó con seriedad que "si en campaña hubiera dicho lo que realmente iba a hacer nadie me habría votado".

Sr. Presidente, siguen muriendo en la cárcel valerosos militares, integrantes de fuerzas de seguridad, civiles y hasta sacerdotes cuyo "crimen" fue ganar o adherir a la guerra contra los terroristas que, cobijados en rojo pendón y foráneas ideologías, se alzaron en armas contra la Patria, sembrando la muerte de inocentes a su paso.

Y quienes finalmente ganaron aquella guerra que permitió la vuelta de la democracia y, por supuesto, su ascención a la primera magistratura, hoy son vituperados, calumniados y encerrados en miserables calabozos a la espera del llamado de Dios.

Una cosa es finalizar las graciosas indemnizaciones a los terroristas o sus deudos, otorgadas en juicios que rozan lo ridículo y que han llevado a prisión a miles de argentinos.

Y otra muy distinta es que una comisión de juristas notables e independientes, analice la legitimidad del "curro", revisando esos mal llamados "juicios de lesa humanidad" instruídos por jueces prevaricadores, falsos testigos y fiscales arrodillados, amparados por una corrupta dirigencia que lucró con tal farsa en beneficio propio.

Y conforme fuera su dictámen se tomen las medidas que corresponda contra quienes violaron las leyes, Tratados y hasta la propia Constitución. El elemental principio de inocencia, fue vergonzosamente barrido bajo la alfombra, la irretroactividad de la ley penal desconocida por los "juzgadores", encerrando argentinos sin más pruebas que los titubeantes y dudosos dichos de militantes entrenados por fiscales sobre hechos de cuatro décadas de antigüedad.

Si Ud. afirma que realmente se acabará "el curro" es su obligación ordenar la revisión de dichos juicios mamarrachescos y tomar las resoluciones que corresponda sin que tiemble su pulso.

La presunción de inocencia, la prescripción de delitos, las Amnistías, la excarcelación por edad o por años de detención sin sentencia o la obligatoriedad de atención médica, aunque Ud. no lo crea también son DERECHOS HUMANOS.

Dios acompañe su gestión, y no olvide nuestro voto ni sus obligaciones como primer mandatario ni como cristiano.

Saludo al Sr. Presidente con todo respeto

Juan Manuel Otero

DDHH y los Presos Políticos


Sr. Presidente:

Favor de acabar con esta burla a la CN, la Nación toda y al sistema democrático que nos hace que tengamos a Ud. de presidente.

Desde que se postuló a este digno cargo, sabía que debía resolver este tema impuesto por el régimen destituido. No se haga el distraído, porque la historia y la patria lo reclama.

Esta afrenta de permitir que se violen severamente las leyes y nuestra Constitución, será más flagrante cuanto más tiempo pase. Hasta hoy, han muerto 366 personas en cautiverio, lo cual han sido lisa y llanamente “ejecutadas” en las mazmorras de la pretendida “legalidad” democrática, apañada por un terrorismo jurídico y judicial e impulsado por el “curro” de los DDHH, bizcos y tuertos, que nos muestran la historia sesgada y mentirosa. Ellos son una carga moral en quienes, algún día, deberán purgar sus muertes, que nos permita desarrollar una sociedad sana en reemplazo de la enferma, que nos legaron.

Los integrantes de ese régimen son los culpables de esas muertes, los argentinos lo sabemos. Las que desde ahora se produzcan, serán de su Gobierno. Por lo tanto, el tiempo no le deja mucho margen, para que las organizaciones, vulgarmente denominadas de DDHH, solo para quienes atentaron contra Argentina, tratando de imponer regímenes dominantes, pero que dejan morir a miles de argentinos que no nacen y otros que mueren por desnutrición, hambre y sed o por falta de atención médica, etc., no merecen esos mismos derechos. Ejemplos…¡miles!!.

El tiempo corre a una velocidad que hace fracasar las esperanzas de un verdadero CAMBIO, que permita sentirnos CIUDADANOS y no habitantes de un territorio.

Cordiales saludos, aguardando la reacción que nos hará libres… ¡a todos!.

Enrique A. Treglia
DNI 8604976

viernes, 29 de enero de 2016

LA MENTIROCRACIA DEL KIRCHNERISMO

D'Ángelo sobre el curro K de los derechos humanos: "Avruj es un ignorante"

El periodista José D'Angelo, autor del libro “Mentirás tus muertos. Falsedades y millones detrás del mito de los 30.000 desaparecidos” (El Tatú Ediciones) criticó duramente la postura del Secretario de Derechos Humanos de la Nación, Claudio Avruj que se diferenció de Darío Lopérfido que cuestionó el número de desaparecidos. En una entrevista exclusiva de Urgente24, D'Ángelo no solo califica al funcionario de ignorante, sino también lo interpela a abrir los archivos y transparentar las listas y el desfasaje económico dejado por el kirchnerismo en pagos irregulares a los familiares de personas desaparecidas (los cuales en muchos casos fueron datos irregulares).
 
Estela de Carlotto y Claudio Avruj

La polémica en torno al número de desaparecidos continúa. Después de las declaraciones del Secretario de Cultura de Ciudad de Buenos Aires, Darío Lopérfido que afirmó que se desconoce el verdadero número (la misma tesis que sostuvo Graciela Fernández Meijide).

Sorpresivamente quien intentó diferenciarse de Lopérfido fue el actual Secretario de Derechos Humanos de la Nación, Claudio Avruj que afirmó que "El gobierno nacional no comparte los dichos de Darío Lopérfido".

Tras la actitud de Avruj, las críticas no pararon. José D'Angelo Rodriguez, autor del libro "Mentirás tus muertos - Falsedades y millones detrás del mito de los 30.000 desaparecidos" (El Tatú Ediciones) marcó como negativa la actitud del Secretario Nacional de Derechos Humanos.

“Avruj es un ignorante y no sabe de lo que está hablando. Él no puede decir que desconoce el número de desaparecidos porque es el administrador del listado oficial de desaparecidos y tiene la obligación de transparentar el mismo. Así como también darlo a conocer a la opinión pública, abrirlo a los investigadores a la sociedad toda”.

Y remarcó: “Porque además ese listado tiene relación directa con el “curro” de los derechos humanos denunciado inclusive por el Presidente Maurcio Macri”.

En su investigación en la cual indaga las irregularidades y la utilización del “relato setentista” por parte del kirchnerismo para la construcción política y la malversación de fondos, D’Ángelo interpela a Avruj y afirma: “Se pagaron US$2 mil millones de los cuales no rindieron cuentas, Avruj debe demostrar si los pagos realizados por el gobierno kirchnerista fueron o correctos o debe denunciar las irregularidades”, sentenció D’Ángelo.

Según el autor además existe un temor a saltar la barrera de lo “políticamente correcto” pero es necesario transparentar los listados sobre todo por la cantidad de fondos entregados con irregularidades.

“En el listado o la cifra que maneja, Avruj hay 23 mil desaparecidos menos que el número mítico de 30 mil. Si bien un desaparecido ya es una desgracia y es condenable 23 mil mentiras por parte de un funcionario público. Es otro despropósito, mucho más cuando cada uno de esos supuestos desaparecidos falsos significaría el pago irregular de cerca de 220 mil dólares del dinero del pueblo argentino”.

Además, D’Ángelo especificó que Avruj “No puede sostener que discutir el número de desaparecidos no colabora a la unión lo que no colabora es una mentira que se usa para robar dinero público”.

El autor de “Mentirás a tus muertos”, avaló la tesis sostenida por Graciela Fernández Meijide que también cuestiona el mítico número de los 30 mil desaparecidos.
“Meijide es honesta y cuestionó porque se mentía cuando ya existía el listado oficial”.

Con respecto a la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, D’Ángelo dijo “Se debe atener a los listados oficiales, son más de 30 años centralizando denuncias por parte de organismos del estado. Si ella afirma que es esta cifra está mintiendo, es increíble porque hay 23 mil desaparecidos, y si es como ella dice, alguien está ocultando nombres”.

Se incluye así en estos nuevos y tan cuestionables listados a integrantes de organizaciones que para los gobiernos democráticos actuaban por fuera de la ley perpetrando todo tipo de crímenes; también a muertos ejecutados por dictámenes de los tribunales revolucionarios de las organizaciones armadas de izquierda, al igual que a quienes se autoeliminaban ante la inminencia de una detención, cumpliendo órdenes de sus cúpulas, o aquellos que fueron enterrados por sus propios compañeros de lucha. El registro menciona incluso a quienes caían por impericia en el manejo de explosivos, como el caso de una niña de 16 años que pretendía colocar una bomba en una comisaría de Monte Chingolo, cuya identidad sólo pudo establecerse en 2005, aunque en 2006 figuraba aún como desaparecida. Hasta se incluyó a fallecidos en el exterior como Hugo Irurzún, asesinado por la policía paraguaya en una persecución en Asunción, acusado del asesinato del dictador nicaragüense Anastasio Somoza. No menos llamativa, por lo incomprensible, es la inclusión de casos como el de Eduardo Luis Aulet, víctima del clan Puccio en 1983, en un conocido caso de delincuencia común.

Para finalizar sentenció: “Le aconsejaría (a Avruj) que se preocupe porque cada vez es más y más complice si no aclara esto y se vuelve un cómplice de estafa al Estado”.

¿Y, MACRI, QUIEN LE DAMOS LA RAZÓN?

Si bien uno es ministro de la CABA y el otro es un secretario del ministerio de justicia, tanto Claudio Avruj como Darío Lopérfido pertenecen al mismo rejuntado político. No me interesa saber quién es más, jerárquicamente, sino quien tiene el visto bueno del patrón, ya que de acuerdo a lo que dicen, uno de los dos, ante gente poco avisada, estaría mintiendo.


Es probable que a lo largo de los próximos días Mauricio Macri haga suya -quizá en sus charlas con Balcarce- la frase de Néstor Kichner con la que este creía justificar muchas de las perversas barrabasadas que cometía: “…la izquierda te da fueros…”. El panorama se presta a ello; en pocos días más se reunirá con el Papa a quien la mera mención de este tema aterra y, además, tiene a las “orgas” de Derechos Humanos S.A. pateándole la cabeza. Entonces, Claudio Avruj cumple, al igual que Timmerman con Cristina, la misión de poner paños fríos, algo así como: “aunque esté en este lugar, yo soy del palo…”.


Que exista una desmesurada diferencia entre la vergüenza del memorándum iraní que se defecaba en ochenta argentinos asesinados y la defensa de una mentira numérica nada tiene que ver. En política hemos visto demasiada mierda como para hacernos, hoy, problemas e ilusionarnos con que los albañales no se volverán a repetir.

De cualquier manera hay cosas de las que no se vuelve. Cuando Claudio Avruj habla de que 30.000 es un “número emblemático” y acepta, ¿en nombre del gobierno?, la falacia, ¿Qué es lo que quiere decir?, en verdad nada más, pero tampoco nada menos, que lo siguiente: sepan argentinos que aunque los 30.000 sean una mentira, a nosotros nos conviene.

Tampoco se vuelve de la estupidez cuando Avruj dice que: “…saber que tenemos una deuda en la sociedad argentina, una herida a cerrar, y que tenemos que trabajar hacia adelante. Estamos hablando de la muerte, desaparición y lo que fue la tragedia del terrorismo de Estado, que nos dejó enormes secuelas…”, porque Claudio Avruj al decir esto y olvidar descaradamente a las víctimas de la subversión que sí existieron, se convierte en funcional a los que manejaron la venganza y repite el mismo relato de la década robada: “…La Argentina era una idílica comarca pero un día de marzo los militares se despertaron con ganas de matar…”

Si de deudas se trata, él sabe bien que la nación ha pagado, y con creces, miles de millones de pesos en concepto de esa presunta deuda y sabe también, como hombre inteligente que es, que esos dineros no siempre terminaron en las manos correctas de los deudos dolientes, sino más bien en las de aquellos que fieles a su estirpe de buitres han medrado con el dolor ajeno.

Más  allá de la orden que Claudio Avruj haya recibido, sus erráticas actitudes como secretario de DD.HH. solo contribuye a que siga irresuelto un problema que no los dejará gobernar y que escondido bajo la alfombra seguirá sin tendrá solución, porque no se puede seguir, año tras año, mintiendo cuando se había prometido no mentir nunca más.

Claudio Avruj es hoy una incógnita, su discurso es exactamente igual, incluso al negar las víctimas del terrorismo, al que urdieron Cristina y Néstor para hacerse perdonar -mientras acogotaban jubilados al amparo de la 1.050 de Martinez de Hoz- que ni un hábeas corpus firmaron ni palabra alguna dijeron durante la vigencia del proceso por los desaparecidos; pero tampoco pensemos que es un infiltrado, quizás la historia le ha reservado el guarango papel de un Rivera Indarte redivivo que, con su incompleto parque de la memoria, diga, al igual que las “Tablas de Sangre”, una gran parte de la mentira.

Jose Luis Milia

NOTA: Las imágenes no corresponden a la nota original.