lunes, 16 de mayo de 2016

HURACANES CONTINENTALES


"Porque sin la libertad de expresión y de crítica,
el poder puede cometer todos los desafueros, crímenes y robos,
como los que han ensombrecido nuestra historia reciente".
Mario Vargas LLosa.

¡Qué semana para Latinoamérica y para los argentinos! Los hechos más destacados fueron, obviamente, el procesamiento de Cristina Fernández de Kirchner y la prevista suspensión de Dilma Rousseff en su cargo de Presidente de Brasil por el plazo de 180 días, durante los cuales el Senado sustanciará su juicio político, como establece la Constitución. Este tema, el de la legalidad del proceso, viene a cuento porque, como era de esperar, ya ha comenzado a plañir el coro de los populismos groucho-marxistas del continente Macondo, al son de una música que inventó Rafael Correa, con la complicidad necesaria de don Néstor (q.e.p.d.), para transformar una mera huelga de la Policía de Quito, en reclamo de mejores salarios, en un golpe de Estado.

Esa melodía, a la que se puso por pomposo título "cláusula democrática", fue aplicada cuando Honduras, primero, y luego Paraguay utilizaron mecanismos constitucionales para destituir a sus presidentes (Manuel Zelaya y Fernando Lugo, respectivamente); en el último caso, arteramente se suspendió la membresía del Mercosur para permitir la entrada por la ventana de Venezuela, a la cual el Congreso guaraní se oponía, dando origen así al Trucho-Sur.


El PT de Lula, continuando con las medidas implantadas por Fernando Henrique Cardoso (PSDB), logró sacar de la pobreza a decenas de millones de brasileños, que lo premiaron con dos períodos de su líder y dos más -el segundo, ahora truncado- de su heredera. La baja en el precio de las commodities, el aumento de la inflación y el marcado crecimiento del desempleo hicieron que muchos de quienes habían accedido a la clase media baja volvieran a caer y, cuando trascendieron los detalles del "lava- jato" y del "petrolão", cundió el descontento y esos reempobrecidos se transformaran en los principales demandantes del cambio de gobierno que protagonizaron el jueves Dilma y Michel Temer, su reemplazante.

Aquí, en la Argentina, la atención estuvo centrada en las nuevas revelaciones sobre la magnitud de la corrupción kirchnerista -que, en términos absolutos, deja a los brsileños convertidos en ladrones de gallinas- y, sobre todo, en la finalmente frustrada sesión de Diputados que pretendían realizar los contradictorios nostálgicos del latrocinio para aprobar el disparatado proyecto de ley antidespidos.


Entre tanto ruido político, incrementado por las marchas de estudiantes y gremios docentes que salieron a la calle para protestar ¡por si acaso! se reducía el presupuesto universitario, hubo algunos hechos menores que me llamaron la atención. A esta altura, usted, sufrido lector de estas columnas semanales, sabe que mi relación espiritual con S.S. Francisco se reduce a su rol de cabeza de la Iglesia a la cual pertenezco y sólo reconozco su infalibilidad cuando habla de dogma. Digamos que muchas de sus actitudes, cuando actúa en el ámbito de la política argentina, me producen una fuerte urticaria. Los síntomas habían comenzado cuando insistió en recibir tantas veces a Cristina Kirchner, inclusive cuando fue a Roma acompañada de los sátrapas de La Cámpora, pese a las muchas pruebas que ya existían de su corrupción desmedida, o la cálida recepción que brindó a Patotín Moreno, otro delincuente, derrochando unas sonrisas que luego mezquinó a Mauricio Macri, cuando ya era Presidente de su patria; fue una clara demostración de su voluntad de jugar un rol de principal actor en el escenario local. Ese descontento mío se agravó con el envío de un rosario a Milagro Sala, jefa detenida de una asociación ilícita creada para sojuzgar y robar a los más pobres de los argentinos, y para traficar drogas.

Pero en estos días, el Papa se superó a sí mismo: no solamente se supo que no había recibido a Margarita Barrientos, un epítome del compromiso con la caridad y la solidaridad que tanto predica el Pontífice, sino que la excusa para tamaña descortesía habría sido la intención de no perturbar la visita que, contemporáneamente, estaba realizándole Estela Carlotto. Y antes de fin de mes se ha confirmado que recibirá nada menos que a Hebe de Bonafini, que se cansó de insultarlo -"basura fascista"- hasta después de elegido, que aplaudió todos los atentados terroristas del mundo, que usó como baño el altar de la Catedral y que está metida hasta las cejas en el caso de sus "Sueños Compartidos" y de su peudo universidad, que tanto nos han costado.

Sus más fervientes adherentes locales, los cretinos curas de la Opción por la Pobreza, quizás no casualmente encabezados por un pariente del asesino Che Guevara, han pedido que, "¡por dignidad!", Mauricio Macri renuncie a la Presidencia, olvidando que la ganó en buena ley y, con ello, expulsó a los ladrones del templo de la democracia. Pero también puedo olvidar que Monseñor Jorge Lozano, cuya subordinación al Papa no puede ser puesta en duda, y recibió a Fernando Palitos Esteche y a Luis ¡Amor, amor! D'Elía, y Monseñor Pedro Laxague, éste casualmente Presidente de la Pastoral Penitenciaria, no se dignaron recibir a quien esto escribe cuando pidió sendas audiencias para plantear la cuestión de los dos mil presos políticos que se pudren desde hace décadas en prisiones comunes y que, a la fecha, ya han entregado nada menos que 356 cadáveres a los terroristas que hoy los juzgan, verdaderos asesinos togados.


El viernes, finalmente, Cristina Kirchner fue procesada en una de las muchas causas que tiene abiertas en la Justicia federal. El Juez Claudio Bonadío tomó esa determinación, que afecta también a sus cómplices Axel Kiciloff (ex Ministro de Economía) y Alejandro Vanoli (ex Presidente del Banco Central), por la nefasta decisión de vender dólares a futuro, a un precio muy inferior al que regía en el mercado (33%), a sabiendas que estaba prendiendo la cortísima mecha de una bomba que costó al Estado una fortuna, traducida en la brutal emisión monetaria que tuvo que realizar el Banco Central desde el 10 de diciembre para pagar esa irracional fiesta. El mismo magistrado, supongo, pronto hará lo mismo en la causa "Los Sauces", ya que el Fiscal Carlos Rívolo la imputó por cohecho, por los "retornos" cobrados a Lázaro Bóvedas Báez y Cristóbal Timba López por los "favores" recibidos, disfrazados de pagos por habitaciones no utilizadas en los hoteles de su familia.

Por último, me permito recomendar al Gobierno la lectura de una vieja nota mía, "Una respetuosa sugerencia a la Unión Industrial Argentina" ya que es posible que en ella encuentre la solución al problema de los precios y pueda controlar la inflación.

Los seres humanos somos esencialmente hipócritas, y sólo nos preocupamos por la corrupción de los gobiernos cuando las crisis económicas comienzan a roer nuestros bolsillos personales. Eso está sucediendo, como en Brasil y la Argentina, en casi toda la región, y los huracanes moralizadores comenzaron a arrasarla: además de expulsar a nuestra noble viuda y a Dilma Rousseff, pronto se llevarán al arcón de la historia a los populismos de Nicolás Maduro, Michelle Bachelet, Rafael Correa y Tabaré Vázquez, ya incapaces de financiar las fiestas del pasado.

Neuquén, 15 de mayo de 2016

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado

domingo, 15 de mayo de 2016

JUICIO EN TUCUMÁN


El 5 de mayo se inició en Tucumán el juicio oral a los combatientes de la Operativo Independencia, llevado a cabo entre 1975 (período constitucional) y noviembre de 1977. Esa operación impidió la instauración, en un amplio territorio de la provincia de Tucumán, de una "zona liberada" por parte de elementos subversivos del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), con apoyo de Montoneros, con la intención de lograr posteriormente reconocimiento internacional de países amigos. Tal situación de "guerra revolucionaria", reconocida por el tribunal que juzgó a los comandantes de las Fuerzas Armadas (causa 13/84), obligó a la entonces presidenta a emitir un decreto (261/75) refrendado por sus ministros, que ordenaba al Comando General del Ejército la apertura de operaciones para "neutralizar y/o aniquilar" a los elementos subversivos que operaban en Tucumán, cumpliendo con los requisitos del derecho a la guerra (jus ad bello). A su vez, el Ejército emitió directivas y órdenes de operaciones que proporcionaron a las fuerzas legales el marco jurídico en el que se desenvolverían, derecho en la guerra (jus in bello).

Por lo expuesto, los delitos que pudieron haberse cometido por parte de los beligerantes debieron haber sido juzgados por los jueces naturales de entonces habilitados para casos de guerra (jueces militares, consejos de guerra, consejo supremo, etc.) de acuerdo con el Código de Justicia Militar vigente. La apertura de juicios aplicando la ley penal ordinaria en el marco de una guerra, agravada por la aplicación de la jurisprudencia de "lesa humanidad" inexistente entonces, configura una flagrante violación del artículo 18 de la Constitución, por lo que los actuales juicios son ilegales, inconstitucionales e insanablemente nulos. Esta anómala e injusta situación debería ser considerada por los tres poderes del Estado, para que, arbitrando los remedios que establece nuestra Constitución, los imputados obtengan su inmediata liberad.

Gral. (R) Juan Miguel Giuliano
DNI 4.866.846

TUCUMÁN, LA ÚLTIMA BATALLA, 2016

Publicado el 24 abr. 2016
La Operación Independencia fue una operación militar ordenada por un gobierno constitucional elegido mayoritariamente por el pueblo para aniquilar el accionar de los elementos subversivos que se instalaron en la provincia de Tucumán.2. La organización político militar PRT – ERP, que pretendía tomar el poder por la vía armada. También se crearon compañías de guerrilleras en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Tucumán. En Tucumán operó una compañía subversiva que estuvo formada por guerrilleros de distintas nacionalidades: argentinos, bolivianos, uruguayos y chilenos. La Operación Independencia comenzó en febrero de 1975, hoy se pretende condenar a las FFAA a través de juicios contaminados de ideologismos, revanchismo y oportunismo político, llevados a cabo con jueces prevaricadores.


HEBE, BERGOGLIO Y FRANCISCO


Por María Lilia Genta

Tuve que dejar pasar veinticuatro horas, después de enterarme de que el Papa Francisco recibirá a Hebe de Bonafini, para, con el alma en paz, poder contar una lejana entrevista con Monseñor Jorge Mario Bergoglio en la Curia de Buenos Aires.

Por aquel entonces había ocurrido un hecho bastante llamativo: las “madres” habían logrado que durante el Viacrucis celebrado aquel año, nada menos que en el Coliseo en Roma, les dedicaran una estación a su “martirio”.

Sonia de Fernández Cutiellos, madre del segundo jefe y heroico defensor del Cuartel de La Tablada, Teniente coronel Horacio Fernández Cutiellos muerto en combate (1989) y yo, hija de Jordán Bruno Genta, filósofo católico asesinado por el ERP 22 de agosto cuando salía de su casa para asistir a misa un domingo de octubre de 1974, a raíz de aquel episodio romano pedimos una audiencia a Monseñor Jorge Mario Bergoglio, nuestro obispo. Nos acompañaron en esa entrevista dos amigos de nuestros muertos.

Monseñor Bergoglio nos recibió con gran calidez y comprensión ante nuestro desconcierto por lo sucedido en Roma. Era más que evidente que alguien en el Vaticano había “acordado” con las “señoras” este homenaje universal. Fue entonces cuando Monseñor, demostrando que conocía muy bien a las “señoras” y a su líder, nos contó lo ocurrido, un tiempo antes, en vísperas de una fiesta patria en la Catedral de Buenos Aires: un grupo de “madres”, encabezado por Hebe, había ocupado el templo catedralicio con la intención de pasar allí la noche e impedir el Tedeum que se celebraría al día siguiente con la presencia de Carlos Menem a la sazón Presidente de la República. El entonces Cardenal Quarracino no estaba en Buenos Aires o estaba enfermo (no recuerdo bien este detalle) por lo que le tocó a Monseñor Bergoglio afrontar semejante problema. Obrando con gran habilidad política pidió la presencia de la Policía pero con la condición de que enviaran solamente personal femenino y sin armas. Esas mujeres policías, jóvenes y fuertes, con los mejores modales, fueron convenciendo a las “damas” que debían retirarse de la Catedral. Aunque hubo protestas, finalmente acataron la orden policial; todas a excepción de una, Hebe de Bonafini. Nos contó Monseñor que ante la obstinada resistencia de la susodicha fueron necesarias seis policías para sacarla, por fin, en andas, a la calle, mientras blasfemaba vociferando. También nos dijo Monseñor: Creo ser un hombre que tiene “calle”, creía que había escuchado todo y de todo, pero les aseguro que de la boca de esa señora salieron frases horribles, de una grosería que me era desconocida y que creo difícil volver a escuchar. Estas no fueron cosas que me contaron que Bergoglio dijo; las oí directamente de sus labios.


PERO, ¿ESTARÁN ARREPENTIDOS?


“El que justifica al impío, y el que condena al justo.
Ambos son igualmente abominación a Jehová.”
Proverbios 17:15

Mucho se ha escrito en estos días sobre la visita de la “madre” Bonafini a Su santidad Francisco; en general, todos hacen hincapié en lo que Hebe dijo sobre Jorge Bergoglio, antes y después de haber sido elegido Papa. Que las palabras salidas de la cloaca bonafiniana, tanto las referidas a la persona de Jorge Bergoglio S.J. como a la de Su Santidad Francisco, sigan teniendo vigencia en nuestras diarias invectivas se debe exclusivamente a que evitamos tener en cuenta que puede existir el arrepentimiento en el ofensor y que el perdón es una cualidad del ofendido, y que recibir a putas, malhechores y blasfemos que se sentían abrumados por el pecado fue el camino que Nuestro Señor Jesucristo indicó a sus pastores ya que él fue quien primero lo recorrió. Si bien a nosotros, imperfectos como somos, nos duele esto, es porque estamos lejos de entender que: “…habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.” (Lucas 15:7)


Bien, hasta aquí lo referido a Francisco, Papa y pastor de la grey católica; otra cosa es Francisco, Papa y figura política que para desgracia nuestra y también de él, no nació en Azerbaijan sino en Buenos Aires, más precisamente en el barrio de Flores y del que, hasta en la mínima tarea de lavarse los dientes le hemos endilgado, porque él lo permitió, una connotación política.


No ha tenido, Francisco, en tanto relevante figura de la política nacional, que lo es -no nos hagamos los distraídos diciendo que su lugar solo es el mundo- la mínima consideración hacia sus compatriotas que no sabemos si ha sido usado, si se ha dejado usar o si efectivamente, a partir de sus acciones, podemos suponer que se ha aferrado a una parte de esa Argentina dividida desde hace mucho y que, dado el poder que como persona influyente tiene, ha decidido que profundizar “la grieta” es el camino correcto para que la Argentina tenga un futuro decoroso ya que quizá piense que una parte de los argentinos sobran en esta concepción política.


Personalmente no me interesa si lo recibe a Macri con una sonrisa o a pura “cara e’ culo”; este es un juego de taitas y el presidente ha hecho lo imposible para despegarse de su “infortunada” frase en la que prometía acabar con el curro de los derechos humanos. Sí me interesa saber de que lado de la grieta que está ayudando a extender- a conciencia o sin darse cuenta- el Papa se encuentra. Porque la grieta no solo se refiere a más o menos pobreza, hambre y oportunidades actuales, esta zanja es mucho más antigua y es de ella que vienen nuestros desencuentros. Si bien podríamos suponer que, mirando con suspicacia las acciones de cada uno, el presidente y el Papa quieren expresar su indiferencia frente a esto. Uno, el presidente, se exime de reconocer que él y su familia están vivos o no exiliados, porque cuarenta años atrás unos hombres le plantaron cara a quienes querían una patria socialista. El otro, recibiendo a quienes recibe, parecería que le duele que esa patria socialista solo se haya quedado en una tibia matanza sin haberse concretado en los hechos; pero lo cierto es que a ninguno de los dos parece importarles que hay ancianos que, por haber combatido a la subversión que atacó a la República en los setenta, estos mueren en abandono de persona en los penales federales, ya que parecería que ambos tienen el mismo gesto de mirar al costado frente a esto. También es menester decir que si bien debemos considerar en este año de la misericordia con más justeza el arrepentimiento y el perdón de los hombres, el Papa arrastra el agravante de haber recibido a putas, ladrones, terroristas y funcionarios corruptos que, creemos, ni siquiera se han acercado al camino de la contrición.

Jose Luis Milia

FALLECIÓ OTRO PRESO POLÍTICO


Estimados Amigos:

Lamentamos informar que el 12 de mayo de 2016,  falleció el señor Coronel (R) Bernardo José Menéndez (Artillería - Promoción 82 - CMN), quién se encontraba injustamente detenido como  Preso Político.

Es necesario destacar que el citado Oficial Superior -un gran hombre y un gran Soldado- también era un prestigioso Abogado, que aún privado tantos años de su libertad, mucho trabajó y aportó como Profesional del Derecho, en la búsqueda de alcanzar la recuperación integral del sistema Judicial de la Nación, sin condicionamientos ideológicos o revanchistas.

Consecuentemente, ya son 357 (trescientos cincuenta y siete) los Camaradas fallecidos, pertenecientes a todas las Fuerzas Armadas, de Seguridad, Policiales, Penitenciarias y civiles; en el marco de este proceso de persecución, teñido de incontables irregularidades jurídicas y sistemática venganza, propias de una justicia prevaricadora.

Expresamos nuestras sentidas condolencias a todos sus familiares, allegados, compañeros y amigos, rogándole al Señor, les conceda pronta y cristiana resignación.

Dadas las avanzadas edades y estados de salud de los Presos Políticos en la Argentina, estas lamentables noticias son cada vez más seguidas. Una vez más levantamos nuestra voz hacia el poder de turno, no pueden continuar con esta matanza selectiva iniciada por sus antecesores… es su obligación como presidente de todos los argentinos garantizar el debido proceso, la igualdad ante la ley, brindar asistencia sanitaria adecuada y por sobre todo lograr la unión de la sociedad para superar las antinomias que después de casi 206 años aún nos mantienen divididos. Es hora de sin odios, ni venganzas, es hora de una mirada superadora… es hora de decir BASTA!

Volvemos a convocar a todos los integrantes de las distintas Fuerzas, a las distintas ONG e Instituciones vinculadas o afines, a familiares, amigos y allegados en general, a sumarse y trabajar en apoyo de todos quienes deben enfrentar esta injusta situación, a fin de afirmar y fortalecer el planteo de los justos reclamos por acceder a una justicia verdaderamente independiente, imparcial y objetiva, a través del irrestricto respeto por la Constitución Nacional

Sinceramente,


Pacificación Nacional Definitiva
por una Nueva Década en Paz y para Siempre

LOS DERECHOS HUMANOS NO ADMITEN DISCRIMINACIONES

Jueves 12 de mayo, 2016

Por: Eduardo Menem


Los derechos humanos reconocidos y proclamados universalmente le corresponden al hombre por su sola condición de tal, cualquiera sea su nacionalidad o raza, condición social o lugar donde se encuentre. Porque son inherentes a la naturaleza y dignidad del hombre, hecho a imagen y semejanza de Dios.

La República Argentina ha sido siempre un país de avanzada en materia de reconocimiento y protección de los derechos humanos. Basta con recordar que ya la Asamblea del año XIII había proclamado la libertad de vientres y que la Constitución de 1853-1860 abolió la esclavitud, estableciendo además que con sólo pisar el territorio argentino los esclavos quedaban libres. A simple título comparativo, cabe señalar que en Estados Unidos, considerado como un ejemplo de la democracia y cuya Constitución representó un importante antecedente de la Constitución Argentina, recién abolió la esclavitud en 1865 (enmienda XIII).

Pero nuestra Constitución de 1853/1860 no sólo abolió la esclavitud, sino que estableció un catálogo de derechos fundamentales de los habitantes, en materias tales como igualdad ante la ley, exigencia del juicio previo para imponer penas e inviolabilidad de la defensa en juicio y del domicilio, derecho a trabajar, libertad de tránsito, de asociarse con fines útiles, libertad de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa, etcétera, constituyendo los denominados contenidos “pétreos” de nuestra ley fundamental. La reforma constitucional de 1994, además de incorporar un capítulo de nuevos derechos, de segunda y tercera generación, incluyó con jerarquía constitucional el texto de los principales tratados internacionales sobre derechos humanos, dejando abierta la posibilidad de incorporar otros, permitiendo colocar a nuestra Constitución a la vanguardia de sus similares de todo el mundo en cuanto al reconocimiento, protección y garantías de esos derechos fundamentales inescindibles de la persona humana.

No obstante esos valiosos antecedentes, desde hace varios años se viene produciendo en nuestro país la violación flagrante de una norma que integra el extenso y variado repertorio de los derechos humanos, como es la que se refiere al tratamiento de las personas privadas de su libertad y sometidas al régimen carcelario.

Entre los contenidos pétreos de la Constitución de 1853-1860, se establece que: “Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los detenidos en ellas y toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que aquella exija, hará responsable al juez que la autorice” (artículo 18 in fine). Preceptos similares aparecen en los aludidos Tratados sobre Derechos Humanos incorporados a nuestra Constitución. Así  la Convención Americana sobre Derechos Humanos dispone que: “Toda persona privada de libertad será tratada con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano” (artículo 5 inc. 2) agregando que: "Las penas privativas de libertad tendrán como finalidad esencial la reforma y la readaptación social de los condenados” (artículo 5 inc. 6). A su vez la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (Pacto de San José de Costa Rica) determina que todo individuo privado de su libertad…“tiene derecho también a un tratamiento humano durante la privación de su libertad”.  Por último el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos dice: “Toda persona privada de su libertad será tratada humanamente y con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano” (artículo 10 inc. 1).

No es un secreto para nadie que estas normas de jerarquía constitucional son violadas en las cárceles de nuestro país, por cuanto las condiciones en que se cumplen las condenas y las prisiones preventivas están más cerca de configurar un castigo y una mortificación que del cumplimiento de las finalidades consagradas por las disposiciones citadas y por otros preceptos de similar jerarquía.

Estas violaciones se hacen más evidentes con los privados de libertad acusados o condenados por delitos de lesa humanidad, que son sometidos a un trato discriminatorio inadmisible, a la luz de los preceptos arriba enunciados. Basta con mencionar los siguientes casos y circunstancias:

- Los presos que murieron por falta de una atención médica adecuada y los que seguirán ese camino por las mismas razones. Según algunas fuentes ya han fallecido más de 350[1] personas en esas condiciones. Recién hace pocos días, y luego de varios años, se eliminó la inhumana prohibición de que pudieran ser atendidos en hospitales castrenses.

- La prolongación por años de las prisiones preventivas, degradando la naturaleza de esa institución y violando la norma de que la persona detenida tiene derecho a ser juzgada dentro de un plazo razonable o ser puesta en libertad sin perjuicio de que continúe el proceso (Convención Americana sobre Derechos Humanos, artículo 7 inc. 5).

- La prohibición de cursar estudios universitarios, a los que sí pueden acceder los presos por delitos comunes, como lo señaló con autoridad la señora Graciela Fernández Meijide, según lo consigna el editorial del diario La Nación con fecha 6 de mayo del corriente año.

- La infundada negativa de conceder la prisión domiciliaria a personas de más de 70 años de edad (en algunos casos tienen más de 80 años), no obstante encontrarse muchas de ellas con serios problemas de salud  e incapacidades de distinto tipo.  Es cierto que las leyes que regulan la ejecución de la pena privativa de libertad (24.660  y 26.472), dejan a criterio del juez competente la concesión de la prisión domiciliaria, pero esa facultad tiene que ser ejercida razonablemente y evitando que la privación de libertad se convierta en un castigo o un acto de discriminación más cercano a la venganza que a la justicia.

-El tratamiento humano de las personas privadas de libertad que exigen las normas antes mencionadas no hace ningún tipo de distinción con respecto a la naturaleza del delito que motivó esa situación, por lo que la discriminación que se viene practicando en las cárceles argentinas resulta violatoria de las mismas. Los poderes del Estado deben intervenir, dentro de sus respectivas competencias, para poner fin a esta grosera injusticia, que en definitiva significa un retroceso en la invocada defensa de los derechos humanos.

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[1] Al día de la fecha ya son 357 Presos Políticos muertos en prisión.