jueves, 2 de junio de 2016

LA POLITICA DE DDHH: PERSECUCIÓN Y EXTERMINIO


Yacen en prisión privados de todos los derechos legales y humanos desde hace más de diez años, los militares, policías, agentes del Servicio Penitenciario, de las Fuerzas de Seguridad y civiles que durante el gobierno militar o antes que éste, se opusieron a las organizaciones terroristas, o fueron señalados como enemigos por los gobiernos de los Kirchner.

Los únicos presos de más de 70 años, con 80 y 90 años que tiene el Servicio Penitenciario argentino pertenecen a este grupo vulnerable de personas.

Trescientos cincuenta y cinco ya han muerto detenidos, dieciseis de ellos durante el gobierno actual.

Son los únicos en la historia judicial de la Nación a los cuales se les aplica retroactivamente la ley penal.

Los únicos a los que se les aplica una ley penal no escrita.

Son los únicos a los que se mantiene en prisión provisional, luego de dos, tres, seis, diez y más años.

Son los únicos a los cuales no se les concede la excarcelación, la libertad condicional, ni la ley más benigna para el cómputo de sus penas. 

Los únicos a los que se les desconocen los beneficios de las leyes de pacificación dictadas por el Congreso y el instituto de la prescripción.

Los únicos a los cuales se les impide estudiar en prisión y acceder a cursos que disminuyan sus condenas.

Cualquier enfrentamiento armado en que hayan participado con terroristas es considerado un homicidio imprescriptible dentro de un plan de exterminio.

Basta un legajo con la indicación de un destino militar, una condecoración por haber sido herido en combate o un solo testimonio, luego de 40 años, para que se los condene a cadena perpetua, no importa la prueba, el grado o la función que cumplieron.

Mientras que la Cámara que juzgó a los Comandantes, le impuso a uno de ellos la pena de cuatro años y medio de prisión, cuarenta años después suboficiales de cualquier Fuerza son condenados a cadena perpetua por haber hecho guardia en una dependencia militar o policial.

¿Esto es un Estado de Derecho?; ¿es ésta la Nación que proclamó siempre, orgullosa, el imperio de la ley y la igualdad de todos sus habitantes?.

Urge terminar con la doctrina que instaló la posibilidad de juzgar a alguien por una ley no escrita, aplicada a unos y no a otros, generadora de desigualdad e inseguridad para todos.  Basta de discriminación a las FFAA y de Seguridad. Basta de persecución y exterminio por motivos ideológicos.

Sin legalidad no es posible arribar a la Justicia.  

MESA DE CONVERGENCIA REPUBLICANA

martes, 31 de mayo de 2016

¡GRUPO ESCUELA, RÍNDASE!!

29/05/2016          
                                                     
Por Mauricio Ortín 

Un 28 de mayo de 1975, cuarenta y un años atrás, poco más de una docena de soldados salteños de la Compañía de Ingenieros de Montaña 5 se encontraba en la localidad tucumana de Manchalá. La presidente de la Nación, señora María Estela Martínez de Perón, les había ordenado defender con la vida si  fuera necesario el gobierno que presidía y las instituciones de la república. No tenía opción. El Ejército Revolucionario del Pueblo había elegido el monte tucumano para hacerse fuerte y, desde allí, avanzar hacia la toma del poder por las armas. El país se hallaba en una inequívoca situación de guerra civil. El 19 de enero de 1974, un año antes de firmarse el decreto que ordenó el Operativo Independencia en Tucumán, el ERP atacó la Guarnición militar de Azul. En la defensa fueron ultimados el soldado Daniel González, el jefe de la guarnición coronel Camilo Arturo Gay y su esposa, y secuestrado el teniente coronel Jorge Roberto Ibarzábal, asesinado diez meses más tarde. El 21 del mismo mes, el general Juan Perón, presidente de la Argentina  y comandante en jefe de las FF.AA. envió un radiograma a todas las unidades castrenses haciendo expresa su voluntad de procurar todos los medios a su alcance para “… que el reducido número de psicópatas que va quedando sea exterminado uno a uno para el bien de la República.”
Serían las cinco pasadas de la tarde. A la vera del camino los soldados Rodolfo de Mayo, Ricardo Carranza y Juan Villalba, en medio que pelan caña de azúcar y hablan de bueyes perdidos, hacen menos largas las horas de Rubén Segura, el centinela de los que estaban adentro reparando la escuela de Manchalá. En ese estar, una camioneta tras doblar en la esquina pasa mientras otra la sigue. En esta, un individuo armado  en la compuerta de la caja, al mismo tiempo de al grito de “grupo escuela”, dispara una ráfaga de ametralladora. La primera bala secciona 15 cm del fémur derecho de Segura. Otra hiere a Villalba en una rodilla. En un acto reflejo, contestan el fuego con fuego. De Mayo maldice a su fusil que se traba en el tercer disparo. Los que están dentro de la escuela, que no son mancos, aprietan los gatillos y el combate, al decir de De Mayo, se hace “atroz”. El guerrillero chileno Domingo Villalobos (sargento Dago) cae herido de muerte. Irurzún, el que abrió el fuego, se aleja cojeando. Quejidos de dolor, balas silbando, humo y acre olor a pólvora revelan la presencia de la muerte. El cabo primero Gerardo Lafuente se hace cargo del mando y mientras hace un recuento de municiones calcula que los subversivos son, por lo menos 80. No le erra por mucho, son cerca de 120 ¡Hay que rescatar a Segura!, ordena (el soldado que herido y desangrándose está afuera a merced del enemigo). Arrastrándose, de Mayo llega hasta él y le ata una soga. César Pardal y Osvaldo Alcalá, en medio de la balacera, lo arrastran hacia el aula. José Romero los cubre con su FAP y luego hace un intento de subir al techo, el fuego enemigo se lo impide. Rubén Flores y Dardo Rojas eligen sus blancos para ahorrar munición. En el fragor del combate, de repente, un diálogo:
·         El enemigo: -¡Grupo escuela, ríndase!
·         Los salteños: -¡Vengan a buscarnos!
·         El enemigo:- Están rodeados, ¡Grupo escuela, ríndase!
·         Las fieras: - ¡Avancen hijos de puta!
A pocos kilómetros de Manchalá, en la escuela de Balderrama, los soldados Juan Pucapuca, Luis Peñaranda, Aldo Parada y Juan Sulca  advierten el tiroteo. No tienen dudas, sus compañeros están siendo atacados. En eso llega el camión que conduce el soldado Ricardo García con el sargento ayudante Serafín Lastra. Saltan al camión y cortando camino y atravesando ríos y cañaverales ya están llegando; son recibidos por fuego enemigo y Sulca sufre dos tiros en el abdomen. Suerte parecida corren a los que llegan desprevenidos en el camión que lleva el mate cocido. Ahí vienen el sargento Soto, el cabo primero Agustín Arroyo y los soldados Roberto y Hugo Ontiveros. Ahora ya son más de veinte los salteños que combaten. No hay contacto entre los que están en la escuela y los que llegaron pero los guerrilleros tienen dos frentes abiertos. En eso, hieren gravemente a Roberto Mamaní. Suboficiales y soldados pelean a cubierto desde los cañaverales. Luis Arce, que llegó en otro camión con Sergio Oñativia, sabe que Mamaní o recibe atención inmediata o se muere, lo carga en el camión y vuela al hospital de Famaillá donde informa  el parte del combate. A más de cuatro horas de iniciado, llegan los refuerzos desde San Miguel. Auguran que la peor de las suertes le ha tocado a los que estaban en la escuela. No esperan encontrarlos con vida. Fallan, no hay muertos en propia tropa y el enemigo se ha desbandado dejando muertos, armas, vehículos e información valiosa. La victoria total que pone fin a la aventura del ERP  en Tucumán es sólo la primera parte de esta historia.
La segunda, la infame, cuenta que, con la excusa de la “política de Estado” de Derechos Humanos el gobierno de Cristina Kirchner urdió un plan con el objeto de deshonrar y borrar de la memoria dicha gesta. En función de ello ejecutó una campaña mediática de difamación para justificar la destrucción del monumento que inmortalizaba al Combate de Manchalá. Campaña dirigida y financiada desde la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación que,  a través del concejal justicialista de la ciudad de Salta, Martín Ávila, lanzó la falsedad grotesca de que el monumento homenajeaba al “Plan Cóndor” y no al combate en la escuela. Según este sujeto, la “prueba irrefutable” de semejante disparate era el cóndor representado en el monumento; y, si esta no fuera lo suficientemente convincente, argüía cinicamente que el combate de Manchalá era una reivindicación del genocidio del Operativo Independencia. Con semejantes patrañas por fundamento, el kirchnerismo procedió en el 2013 a demoler el monumento al Combate de Manchalá. Ni un solo gobernador (empezando por Urtubey), intendente, legislador nacional en funciones o miembro del poder judicial manifestó el menor signo de protesta ante semejante acto de agravio e ingratitud. Tampoco hombre alguno de la iglesia (Bergoglio incluido). La misma fracción política que hace cuarenta y un años, desde el gobierno de la nación, envió a esos jóvenes los soldados a matar o a morir al monte tucumano es la misma que, otra vez en el poder, ultrajó a los veteranos soldados destruyéndoles el monumento y llamándolos genocidas por haber cumplido acabadamente con esa orden. Canallada por la que dirigente peronista alguno ha mostrado arrepentimiento.
Una de cal. Este 28 de mayo de 2016, aniversario del Combate de Manchalá, en el mismo campo en el que se erigía el monumento, el Ejército Argentino a través de la Vta Brigada de Montaña efectúo un reconocimiento con honores a los combatientes de Manchalá, allí presentes (Ya iba siendo hora que entre tanto bendini, balza y milani apareciera un JEFE).
Otra de arena. En bruto contraste a la rendición de honores que en Salta el ejército argentino hizo a los combatientes de Manchalá y a sí mismo, en San Miguel de Tucumán, el Operativo Independencia no ha concluido (“es la guerra, estúpido”). Ancianos que apenas caminan resisten sitiados por “valientes” ex guerrilleros, políticos, periodistas y  unos individuos que se hacen llamar, jueces. Si me parece escuchar a estos últimos,
¡Grupo escuela, ríndase!...









UN MENSAJE DIFÍCIL DE INTERPRETAR

Para una institución 206 años es una buena cantidad de tiempo si el estado al que pertenece tiene la misma edad. Este es el caso del Ejército Argentino.


Por primera vez desde aquel mayo de 2003, en que Néstor Kirchner descabezó su cúpula e implementó su desguace, haciendo suya la venganza de quienes ese ejército junto a las otras fuerzas armadas y de seguridad habían derrotado, se volvió a respirar un clima de cierto respeto pero no de comprensión. Aunque tampoco se esperara que el Presidente hiciera ningún anuncio al respecto.


Admitir que "las Fuerzas Armadas vienen de años en los cuales el Estado las ignoró y las abandonó, y eso trajo problemas de presupuesto, problemas de equipamiento, de infraestructura", es poco, debió agregar también esas fuerzas, que no eran de los militares sino del pueblo, de la nación, fueron despojadas de su dignidad.

Olvidada la dignidad era mejor ir al dinero: "Y también han enfrentado severos problemas en el ingreso, en los salarios, en las jerarquías, en el no reconocimiento, en forma contributiva, para aquel que se tiene que jubilar". Lo cual no deja de ser importante para quienes fueron castigados hasta en sus haberes solo por usar uniforme. "Este Gobierno está comprometido a que las Fuerzas Armadas reciban los mismos aumentos que reciben los otros integrantes del Estado, y a rever para lograr que aquellos que se jubilan tengan la dignidad del salario que les corresponde". Hasta allí todo bien exceptuando el olvido anterior de la dignidad.


En su discurso, el presidente Mauricio Macri, señaló que "juntos tenemos enormes posibilidades de desarrollo, juntos tenemos que caminar hacia una Argentina con pobreza cero; una Argentina que enfrente y derrote el narcotráfico, que se ha transformado en un flagelo para nuestras familias; una Argentina que vuelva a tener un Estado al servicio de la gente, que la cuide, que la respete, como anuncié el día viernes en esta propuesta de ley para hacer una reparación histórica a nuestros jubilados, que han sido estafados durante tantas décadas por el Estado argentino". Y fue así que llamó a las Fuerzas Armadas a "adaptarse a los desafíos del siglo XXI". Sin mayores hipótesis de conflicto apuntó a las actividades subsidiarias, potenciando "sus capacidades de respuesta ante emergencias ambientales, profundizando la participación argentina en misiones de paz de las Naciones Unidas y… tomando protagonismo en la lucha contra el terrorismo internacional".

Resulta difícil interpretarlo.

Cuando el Presidente era un adolescente su país fue jaqueado por el terrorismo internacional. Una presidente constitucional en ejercicio ordenó a esas mismas fuerzas la aniquilación de quienes con respaldo e instrucción extranjeros pretendían subvertir el orden interno, con la aspiración de confluir en una degollina de un millón y medio de personas en pos de un estado socialista o comunista. La acción de muchos uniformados puso fin a esos sueños, en ella algunos perdieron la vida. No solo quienes fueron a la acción, también sus familias, civiles, niños.


Otros que no dudaron en combatir, Hoy, en su vejez, están presos por aquellas acciones de guerra, sin que las normas que se utilizan con otros presos se apliquen en ellos en una venganza solapada disfrazada de legalidad.

La guerra es brutal, en especial contra el terrorismo, y la brutalidad no faltó de ninguna parte. Una sociedad hipócrita decidió premiar a quienes pretendían liquidar sus instituciones y juzgar a quienes lo impidieron. Esa sociedad no se animó a poner a ambos en el banquillo de los acusados o a perdonarlos. Necesitaba culpables y utilizando las instituciones que preservaron, los condenó.


Macri ha lanzado flores al río con Hollande y con Obama, se ha lamentado por las víctimas del terrorismo en el hemisferio norte, pero quienes combatieron el terrorismo en su país siguen presos de la venganza.

¿Cómo pueden tomar sus palabras de combatir al terrorismo los jóvenes oficiales y suboficiales que saben que quienes los precedieron fueron condenados por acciones similares? ¿Qué garantía les ofrece el Presidente al intentar comprometerlos en eso? DIFÍCIL DE INTERPRETAR, DIFÍCIL DE CREER.



NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

¿HASTA CUÁNDO FRANCISCO?



La verdad es que me tienen cansado los políticos, funcionarios, periodistas, opinólogos y todo aquél que pretende explicar los desprecios y aprecios de Francisco basándolos en la infinita piedad que emana de su persona.

No se privó de bendecir a corruptos como nuestros funcionarios del gobierno anterior, a ladrones y arribistas como los legisladores y militantes de La Cámpora, a perversas como Milagro Sala, a defecadoras seriales de altares como Hebe de Bonafini quien finge un dolor que no tiene por sus hijos “desaparecidos”, llorando en el hombro de Francisco quien la recibe emocionado y solidario y la lista sería de nunca acabar. A todos los recibió con el afecto que nos mostraron las noticias, a todos prodigó besos y abrazos, así como palabras de aliento y comprensión.

Esa misma actitud la olvidó cuando recibió al Presidente de los argentinos y su esposa, a quienes apenas dedicó poco más de un cuarto de hora. Dicen las malas lenguas que tuvo que despedirlos porque ya no podía mantener la cara de c… con que los atendió y le dolían los músculos faciales.

Y encima se dio el lujo de concordar con Hebe de que esta Argentina se parece a la del ’55!!!!

Y ya saltaron nuevamente, por si hiciere falta, los “explicadores” de la “infinita bondad” de Francisco quien, según ellos, trata con estas alegres recepciones de comprender y explicarnos que si alguien ha dado “algún paso en falso”, allí esta él, el representante de Dios en la tierra para darle su bendición y atraerlo a su rebaño.

Francisco es un piadoso de la gran siete…. Pero parece que ignora que en nuestras cárceles van muriendo abandonados a su suerte octogenarios y nonagenarios a quienes no se les reconoce ningún derecho humano, encarcelados por años sin sentencia, sin respetar el principio de irretroactividad de la ley penal, sin otorgar el beneficio (que es otro derecho humano) de la prisión domiciliaria. Que hemos pagado el sueldo de un Ministro de Justicia que prohibió por años que los militares se atendieran en los hospitales de sus respectivas fuerzas y debieran hacerlo en las deprimentes y desabastecidas enfermerías de los penales, contraviniendo la

Convención de DDHH celebrada en Costa Rica. Y que durante esos años murieran no pocos militares por falta de atención médica… Y ese ministro, en lugar de ser imputado de asesinato y abandono de personas, sigue dando opiniones críticas de quienes los derrotaron en las urnas.

Podría seguir, pero la bronca me invade y perdería objetividad.

Sólo deseo aunque sin mayores esperanzas, ante el cruel silencio del Sumo Pontífice, que alguna autoridad de la Iglesia tenga la valentía de explicar a los argentinos el porqué del desprecio de Francisco por nuestros presos políticos.

¿Es que no son ellos dignos de su piedad?

Juan Manuel Otero

domingo, 29 de mayo de 2016

LA ESPERANZA EN UNA BARRICADA


"Tu canto es el amor que no se dio y el cielo soñamos una vez,
y el fraternal amigo que se hundió". Homero Manzi

Cristina Elisabet Fernández tenía razón cuando decía, entre mohines, que "todo tiene que ver con todo". Lo peor y más recalcitrante del kirchnerismo residual ha decidido desestabilizar a María Eugenia Vidal y, en una suerte de carambola, intentar hacer algo similar con el Presidente Macri. Pienso que las acciones puestas en marcha tienen como fin último hacer dudar a los jueces federales ante la disyuntiva de avanzar en las causas de corrupción o desensillar hasta que aclare; no vaya a ser que, si hubiera un retorno después de la caída del Gobierno con la que se ilusionan Ricardo Foster y tantos otros, los encuentre del lado errado.


La huelga salvaje -no respondió a ningún reclamo gremial- que realizaron los maestros bonaerenses el martes, encabezados por Roberto Baradel, un confeso cultor de la "noble viuda", a cuyo calor medró durante la última década, fue una señal clara de lo que viene. Fuentes informan que, en una reunión entre él y otros dirigentes "pesados" que responden a la ex mandataria, se habría acordado avanzar hasta lograr la destitución de la Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, ejerciendo distintas modalidades de entorpecimiento aleatorio del dictado normal de clases; hasta se habría hablado de atacar establecimientos educativos.


Tampoco es casual el recrudecimiento de los secuestros express, que buscan inquietar a una ciudadanía ya justificadamente preocupada por la inflación. En paralelo, resultó sumamente llamativa la fotografía de Luis ¡Amor, amor! D'Elía, con Fernando Garrote Esteche, jefes de organizaciones violentas que disponen de gran cantidad de armamento y munición, "robados" a los arsenales militares, con Néstor Segovia, el "metrodelegado" kirchnerista que tanto ha hostigado al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, reunidos con Guita-rrita Boudou, riéndose de una Justicia que lo mantiene en libertad pese a los innumerables procesamientos que se dictaron en su contra.


A ese esfuerzo golpista se ha sumado Cristóbal López con sus medios periodísticos, solventados por la enorme fortuna que Don Timba nos ha birlado a todos los argentinos; ya se ve en la pantalla de C5N y se escucha en emisoras afines, como Radio del Plata, una agresión permanente a Mauricio Macri y su equipo, para reforzar la barricada contra los jueces.


Claro que, el jueves, la temperatura subió y la realidad alcanzó el grado de ebullición con la extraña presentación de un hijo de Lázaro Bóvedas Baez,  no imputado aún en la causa que mantiene preso a éste y complicado a un hermano, pese a disponer de un patrimonio inexplicable para su extrema juventud; pidió el apartamiento del Juez Tortuga Casanello -ahora curiosamente respaldado por el Fiscal Marijuán, cuyos pedidos de medidas fueron desoídos por el lento magistrado durante tres años- y, confirmando que su padre era un mero testaferro de don Néstor (q.e.p.d.), pidió que se avanzara sobre todos sus deudos supérstites y ex funcionarios. Conocedor de la suerte que habitualmente corrieron quienes se atrevieron a denunciar a los Kirchner o a interponerse en la marcha de sus "negocios", solicitó inmediata protección.


A la noche, el periodista Eduardo Feimann dijo que Tortuga había recibido tres millones de pesos mensuales de Bóvedas durante ese lapso para no avanzar en su contra, y dio detalles acerca de las reuniones de Casanello con Cristina en Olivos; claro que el Juez sabe que los tiempos han cambiado en el país, que ahora nadie parece conocer al preso y que, en estas condiciones, demorarse podría costarle el cargo y, quizás, hasta la cárcel.


Pero la preocupación más grave de nuestra abogada exitosa no pasa por la corrupción y, ni siquiera, por el asesinato de Nisman, pese a estar en ambos casos muy complicada, sino con el encubrimiento a los iraníes, memorandum mediante, es decir, con la denuncia que el Fiscal hiciera antes de morir, porque puede ser reactivada a partir de una resolución de la Sala II de la Cámara Federal: si avanzara, doña Cristina no encontrará un lugar en el mundo donde refugiarse, porque nadie tolera la protección al terrorismo.


Elisa Lilita Carrió, hoy la política con mejor imagen del país, está culminando un recorrido por los Estados Unidos del que promete traer, como recuerdos turísticos, nuevas pruebas contra los Báez, contra Anímal Fernández en la causa del narcotráfico y, también, contra Daniel Lancha Scioli, de quien podrá mostrar un enorme enriquecimiento patrimonial, traducido en campos y otras propiedades, dentro y fuera del país.


Mauricio Macri, que no ignora la legítima inquietud social por la situación económica -Marcos Peña reconoció que "estamos en el peor momento"- retomó la iniciativa y anunció el viernes un paquete de medidas vinculadas con el blanqueo, los impuestos y las jubilaciones que, amén de corregir una ancestral injusticia, tenderán a fortalecer el consumo. Claro que, en realidad, se trata de proyectos de ley, que deberán contar con la aprobación del Congreso para entrar en vigencia, pero no creo que haya dificultades en ese sentido, ya que no imagino a parlamentario alguno adoptando una posición obstruccionista que lo convertiría, automáticamente, en un bonzo.

La coyuntura es complicada, ciertamente; basta pensar que los mayores ingresos, producto de la mejora en los precios de la soja, del trigo y del maíz, se habrán ido en pagar los contratos de venta de dólar a futuro, la monumental estafa por la que están procesados Chiquito Kiciloff y Chapuza Vanoli, y que terminará por embadurnar a la responsable última, nuestra arquitecta egipcia. Pero mi optimismo se basa en que ha comenzado a reducirse la inflación y se  han destrabado los créditos destinados a mejorar la educación y la infraestructura, dos brutales deudas del kirchnerismo con la sociedad, y el lanzamiento de las inminentes licitaciones de obras públicas generará los empleos necesarios para transferir a la construcción muchos de los ñoquis que aún quedan en el aparato del Estado, disminuyendo el déficit público.


El Papa, infelizmente, ya había comparado el gobierno de Cambiemos con la Revolución Libertadora -hubiera sido más justo establecer un parangón entre Cristina Kirchner y Nicolás Maduro- y el viernes, tal como se temía, recibió en una prolongada audiencia a la delincuente Hebe de Bonafini, quien se explayó sobre la "dictadura" de Mauricio Macri. SS Francisco no puede ignorar a esta altura de su pontificado cuánta repercusión política tienen en la Argentina sus gestos vinculados a nuestra realidad y, por ello, presumo su intencionalidad. Entonces, ratifico mi posición: lo obedezco en materia de dogma pero, en todo lo demás, lo veo simplemente como un Jefe de Estado que, como otros extraviados, considera al populismo una virtud.

Bs.As., 29 May 16

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado

CUESTIONES PARA REVISAR


La Argentina afronta graves denuncias sobre desconocimiento de normas del derecho humanitario internacional en el tratamiento a reclusos

La sociedad asiste entre atónita e indignada a la lenta acreditación por parte de la Justicia de un vergonzoso esquema de corrupción sistemática estructurado desde el más alto nivel durante los sucesivos gobiernos kirchneristas, a través del cual se procuró vaciar al Estado en beneficio ilegal de los gobernantes. Para los beneficiarios de esta matriz de corrupción, la política era apenas una avenida para organizar una ola de negociados, con una magnitud y un descaro nunca vistos en la historia argentina.

Ese accionar delictivo se cubrió constantemente con una narrativa engañosa, destinada a distraer y disimular, que conformó el publicitado "relato" oficial, al que Luis Alberto Romero, en un reciente artículo en LA NACION, acaba de calificar con acierto como "avasallante", en tanto que, mediante verdaderas "usinas de adoctrinamiento", se "arrasó con la costumbre de pensar". El reconocido historiador sostuvo que se llegó al extremo de combinar el discurso de los derechos humanos con una particular versión del pasado destinada a "movilizar sentimientos y pasiones", a alimentar constantemente odios y resentimientos, a dividir y fracturar a nuestra sociedad.

Terminada esa triste etapa, es hora de comenzar a trabajar en desmitificar aquel relato desde una memoria integral. Para ello parece necesario revisar algunos hechos del pasado reciente con medidas similares a la auditoría de la justicia federal de la Capital Federal dispuesta recientemente por el Consejo de la Magistratura, a pedido del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, en busca de alcanzar la transparencia que exige la dilucidación sincera de lo sucedido en materia de corrupción pública.

Hay también otros capítulos por revisar. Incluso en materia de derechos humanos, como el que comienza a abrirse paso como consecuencia de las reiteradas denuncias que han cuestionado la labor de fiscales en materia de delitos de lesa humanidad a lo largo de la última década. Tales denuncias abarcan el desconocimiento, no casual, de las disposiciones relevantes del Derecho Humanitario Internacional edificado sobre las llamadas Convenciones de Ginebra, que son derecho interno argentino, lo cual posibilitó que aberrantes crímenes de lesa humanidad cometidos por una de las partes a lo largo del conflicto armado interno que asoló nuestro país en los años 70 continúen todavía impunes[1]. Como si no hubieran ocurrido y como si no hubieran generado víctimas.


No menos graves son las denuncias vinculadas con el destrato que presuntamente recibirían algunos de los detenidos e investigados en ese capítulo de la justicia penal. Por su importancia y por las responsabilidades que genera, el tema no debe quedar sin ser analizado y enfrentado.

Cabe recordar que el Estatuto de Roma también derecho interno argentino, desde que fue aprobado por ley dispone que las condiciones de los reclusos por delitos de lesa humanidad se rigen por las normas del Estado donde se ejecuta la respectiva sentencia, las cuales deben siempre ajustarse a las normas generalmente aceptadas de las convenciones internacionales que reglamentan específicamente el tratamiento de los reclusos.

Es tiempo de corroborar con acciones si nuestro país se ha ajustado o no a las normas internacionales que regulan el trato que deben recibir todos los reclusos por igual, como las contenidas en diferentes resoluciones de la Asamblea General y del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, y del Consejo de Europa. También debe incluirse a las llamadas Reglas Mandela de 2015 en las que nuestro país trabajó intensamente-, que se relacionan con la importancia fundamental que debe siempre asignarse a los derechos humanos en la administración de la justicia penal. Esto es, con el respeto a la dignidad y el valor inherente de los reclusos como seres humanos que son y con la necesidad de investigar con total independencia cada uno de los tratos inhumanos o degradantes que pudieron haberse cometido.

Más allá de las acusaciones o de las condenas que los afecten, ningún recluso puede ser sometido a tratos inhumanos, degradantes o denigrantes. Tampoco, ser discriminados por motivo alguno, de modo que el trato que reciban se transforme en una suerte de pena colectiva, práctica que, por lo demás, está prohibida. Los sufrimientos derivados de su pérdida de la libertad no pueden resultar agravados por el maltrato o la discriminación de la que pueden ser víctimas, incluyendo la falta de respeto a la condición de ancianos que algunos puedan tener. Del mismo modo, es improcedente que sean tratados como condenados mientras no haya recaído sobre ellos una sentencia condenatoria.

Su situación debe ser objeto de inspecciones y auditorías realmente independientes, periódicas y transparentes, tanto internas como externas, con participación de los organismos internacionales.

Alternativamente, frente al hecho de que existen varias denuncias de reclusos presentadas ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que han aparecido como si se hubieran presentado conjuntamente, podría considerarse invitar al organismo referido a realizar una inspección directa a los actuales centros de detención de los condenados o procesados por delitos de lesa humanidad en nuestro país y solicitar que se identifiquen los eventuales problemas o falencias que pudieran existir y se recomienden los ajustes y cambios que deberían hacerse.


NOTA: Los destacados y referencias no corresponden a la nota original.



[1] Clara referencia a los crímenes aberrantes cometidos por las organizaciones terroristas que se hayan impunes.

sábado, 28 de mayo de 2016

JUICIO EN TUCUMÁN


La ocupación del monte tucumano por parte del ERP fue un acto de guerra del terrorismo internacional al que el gobierno constitucional de Isabel Perón respondió con los decretos de aniquilamiento 261/75 et alts poniendo en marcha el Operativo Independencia. La mayoría de las opiniones políticas y periodísticas de la época aceptan que el país había entrado en guerra, estado de guerra que posteriormente es aceptado por quienes juzgaron a las juntas en 1983. Quienes firmaron los decretos -salvo Isabel Perón, presidente y comandante en jefe del Ejército, y Carlos Ruckauf, ministro- están muertos, al igual que la mayoría de diputados y senadores de todo pelaje que aplaudieron la medida de aniquilamiento; quienes comandaron militarmente la operación y sus unidades, salvo el jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, Luciano Benjamín Menéndez -que arrastra su enésima e infame condena- también han muerto, así que cabe la pregunta: ¿por qué se ha armado esta causa que solo busca condenar, porque ése es el objetivo, a hombres que en 1975 ni siquiera eran jefes? ¿Por qué poner en los jueces del TOF, ignorantes en lo que respecta a la sustanciación de presuntos crímenes de guerra ya que ése fue el teatro en que se dieron los combates el destino de hombres que solo cumplieron el mandato de ir a la guerra por orden de un gobierno constitucional?

El objetivo, y digamos las cosas como son, es hacerles pagar a los 5000 hombres del Operativo Independencia -no solo a los oficiales y suboficiales- el haber desbaratado la idea del "Criminal de la Cabaña" de crear el primer Vietnam de Sudamérica. No en vano, la concejal del PO y factótum de la destrucción del monumento al Combate de Manchalá, Gabriela Cerrano, acusó a los trece conscriptos que combatieron en Manchalá de "genocidas".

José Luis Milia