miércoles, 7 de septiembre de 2016

LOS DERECHOS HUMANOS DE LAS PERSONAS MAYORES


Normas internacionales y la ley argentina prohíben las discriminaciones entre detenidos y sugieren respetar condiciones derivadas de su avanzada edad

Muchos hemos aprendido de nuestros propios mayores la necesidad de respetar sus años, su condición física y sus necesidades. Hay situaciones en las que lamentablemente sólo rigen la buena voluntad y el sentido común, que siempre deberían ir acompañados de una actitud abierta y generosa. En muchos otros casos, son las leyes y las convenciones las que ponen límite a los atropellos que sufre un segmento etario en crecimiento.


Precisamente, preocupada por la situación de las personas mayores, la Organización de Estados Americanos suscribió, en 2015, la llamada Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, con el fin de destacar la necesidad de abordar la temática del envejecimiento desde la perspectiva de los derechos humanos.

El respeto a la dignidad del ser humano, que supone evitar en cualquier circunstancia los maltratos, por acción u omisión, y la violencia contra las personas mayores, incluye también desterrar el abandono y la desatención integral de sus necesidades propias de modo de evitar poner en peligro su vida o su integridad física, psíquica o moral.


La referida convención exige a los Estados miembros de la OEA la adopción y el fortalecimiento de aquellas medidas legislativas, administrativas, judiciales o de cualquier índole que garanticen a las personas mayores un trato diferenciado y preferencial en todos los ámbitos, puntualizando de manera destacada que no habrá exclusiones de ninguna naturaleza. Es así como los Estados miembros, respecto de las personas mayores que hayan sido privadas legalmente de su libertad, tienen asimismo la obligación de promover medidas alternativas de acuerdo con sus propios ordenamientos legales internos.

Nuestra Constitución nacional dispone que las cárceles serán "para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas", en tanto que "toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que aquélla exija, hará responsable al juez que la autorice". En el orden internacional existen, además, normas ligadas al tratamiento de los reclusos conocidas como las "reglas Mandela", vigentes desde 1955, que imponen la necesidad de respetar la dignidad de los presos y evitar los tratos inhumanos o degradantes, pues las personas privadas de libertad conservan siempre sus derechos humanos inalienables junto con todos los demás derechos humanos y libertades fundamentales que, en ningún caso, se pierden. Al respecto, las reglas agregan -con meridiana claridad- que "no podrá invocarse ninguna circunstancia como justificación en contrario" consagrando además el principio absoluto de "no discriminación" y la necesidad de tener siempre en cuenta a las categorías más vulnerables dentro del contexto penitencial.


A todo lo antedicho se agrega que también las Naciones Unidas adoptaron, en 1957 y 1977, Reglas Mínimas para el Trato de los Prisioneros, que abrazan naturalmente el referido principio de "no discriminación" y sugieren la necesidad de tener en cuenta las características particulares derivadas de la edad de los detenidos. Sus principios fueron transformados en resolución por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1988. Prohíben expresamente las discriminaciones entre detenidos, cualquiera que sea su naturaleza, destacando asimismo que ninguna circunstancia puede ser invocada como justificación para la tortura o los maltratos de los presos. Normas similares han sido adoptadas, desde 1973, por el Consejo de Europa.

Carlos Rozanski

Días pasados, el juez federal de La Plata Carlos Rozanski, desconociendo todo lo referido hasta aquí, rechazó el pedido de prisión domiciliaria de un condenado por delitos de lesa humanidad al aducir estrategias para defender la impunidad y opinar que "la atrocidad no tiene edad".

Desde estas mismas columnas hemos defendido siempre la necesidad de respetar la dignidad humana de los detenidos, cualquiera que sea la razón de su arresto. En la Argentina, la ley 24.660 y su posterior modificación en 2008 establecen en su artículo 33 que "el juez de ejecución o juez competente podrá disponer el cumplimiento de la pena impuesta en detención domiciliaria" en distintos casos, tales como el del interno mayor de 70 años, la mujer embarazada, la madre de un niño menor de cinco años o de una persona con discapacidad a su cargo, el interno enfermo cuando la privación de la libertad en el establecimiento carcelario le impida recuperarse o tratar adecuadamente su dolencia, el interno que padezca una enfermedad incurable en período terminal y el interno discapacitado cuando la privación de la libertad en la cárcel implique un trato indigno, inhumano o cruel por su condición.


Estas condiciones, incluida la de los adultos mayores de 70 años, deben ser siempre respetadas en todas las circunstancias en que el condenado o procesado solicite el arresto domiciliario. La expresión "podrá disponer" de ningún modo le confiere al juez interviniente la posibilidad de optar a quiénes darles aquel beneficio y a quiénes no entre los detenidos encuadrados en el citado artículo de la ley. En cambio, el beneficio de la prisión domiciliaria sí constituye una opción para el detenido.

La ley argentina adopta el principio de la no discriminación, lo cual supone que no hay ninguna categoría delictiva exenta de la necesidad del trato humanitario que merecen todos los detenidos, más allá de la atrocidad de sus crímenes. Por otra parte, requisitos como el de ser mayor de 70 años no presentan problemas de interpretación, puesto que la edad constituye una condición objetiva del sujeto.

En Oriente, los mayores son sabiamente admirados, escuchados y venerados. En muchos otros lugares se los ignora o se los denuesta. Pero ningún país puede enorgullecerse de maltratar a sus mayores y ninguna justificación que se pretenda esgrimir puede respaldar una decisión que violenta no sólo las leyes y normativas, sino la inalienable dignidad de la persona humana. No se puede continuar avalando el caprichoso e ideologizado proceder de quienes han hecho del revanchismo y la venganza una escuela que pretende teñir de odio el derrotero de una Justicia que para ser verdaderamente legítima debe ser, sin dudas, independiente.



NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

RECORDARON LA MUERTE DE DUARTE ARDOY

Un centenar de familiares, amigos y compañeros de armas recordaron ayer el 33er. aniversario de la muerte del coronel Raúl Juan Duarte Ardoy al intentar recuperar el Comando de Sanidad del Ejército, copado por integrantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) el 6 de septiembre de 1973, durante el gobierno constitucional de Raúl Lastiri.


La ceremonia se efectuó en el Círculo Militar y estuvo autorizada por el Ejército. Por ese motivo, la banda de música del Regimiento 1 Patricios participó del acto, al que concurrieron la viuda, el hijo y los nietos de Duarte Ardoy y militares en actividad vestidos con sus uniformes.


En nombre de sus compañeros del Colegio Militar habló el coronel (R) Jorge Aquiles Facalf, presidente de la promoción 80°. En su discurso, recordó a Duarte Ardoy y las circunstancias de su muerte. Y para evitar cuestionamientos de parte del poder político pidió un minuto de silencio durante el cual los asistentes pudieran reflexionar sobre el episodio.

"Nada ni nadie puede desconocer o tergiversar los hechos", dijo el militar retirado al justificar la exhibición de artículos periodísticos de septiembre de 1973 en los que se daba cuenta del ataque subversivo contra esa dependencia del Ejército que le costó la vida a Duarte Ardoy.


MUERTO EN COMBATE


La memoria de nuestros héroes nos impone recordar, al haberse cumplido ayer el 43er aniversario de su fallecimiento, al coronel Raúl Juan Duarte Ardoy, segundo jefe del Regimiento de Infantería 1 Patricios, muerto en combate el 6 de septiembre de 1973, al frente de sus soldados, en la recuperación del Comando de Sanidad del Ejército Argentino, copado por terroristas subversivos.

José María Curá


martes, 6 de septiembre de 2016

CAZANDO EN EL ZOOLÓGICO

04/O9/16

Por Mauricio Ortín

En la larga cadena de atrocidades que ha cometido la Justicia federal desde el inicio de la era kirchnerista hasta la fecha, sin miedo al error, es posible decir que el tribunal del juicio por crímenes de lesa humanidad que se sustancia por estos días en la ciudad de Santiago del Estero ha franqueado olímpicamente la valla que separa la injusticia ordinaria de la caricaturesca. ¿De cuál otra manera sino de este modo se puede calificar el hecho insólito de que dos jueces de ese tribunal no se hayan excusado ni aceptado las recusaciones de la defensa por su militancia en el ERP? Banda terrorista cuyo principal y confeso objetivo fue aniquilar las FF.AA. y de Seguridad e instaurar un gobierno totalitario marxista. Fue el gobierno justicialista de Juan Perón e Isabel Perón el primero que, a la guerra sucia iniciada por los subversivos, respondió con igual metodología, continuada después por el gobierno militar. Este último adolecía de la legitimidad que dan las urnas; mas, dicha circunstancia no convierte en buenos los crímenes perpetrados por las bandas terroristas. Por esa época, Roberto Santucho, jefe del ERP (por ende, de los ayer subversivos y hoy jueces del tribunal santiagueño) aseguraba que la revolución socialista demandaría la vida de un millón de argentinos; entre los cuales, obviamente, debían contarse a quienes por entonces resistían a la locura genocida del ERP y que, por haber resistido, hoy son juzgados por quienes querían eliminarlos. Es el caso de los jueces del Tribunal Oral Federal Alicia Noli[1] y José María Pérez Villalobos[2], de quienes no se tiene noticia alguna de que hayan manifestado su arrepentimiento por la aventura criminal del ERP. De allí que no sea desatinado deducir que tanto la negación a la excusación, como el rechazo a la recusación, obedecen al viejo y vigente objetivo setentista de aniquilar a las FF.AA.

Alicia Noli
José María Pérez Villalobos

Cabe agregar que a los acusados por crímenes de lesa humanidad se les niegan garantías constitucionales básicas tales, como: vigencia del principio de legalidad, derechos adquiridos por las leyes de Punto Final y Obediencia Debida y el derecho a un juicio justo, entre otras cosas por el mamarracho jurídico de considerar que, en función de reconstruir la verdad histórica, las declaraciones de los “testigos necesarios” y/o “testigos víctimas” presentados por las querellas deben ser considerados, a priori, veraces. Lo que implica, necesariamente, prejuzgamiento. 


Descriptos lo hechos, la primera pregunta que asalta al espíritu es: La Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, ese ejército de funcionarios públicos costeado por los contribuyentes ¿qué hace ante semejante patraña? Pues nada a favor y mucho en contra. Ello así porque además de incumplir descaradamente con su específica misión de denunciar la violación de los derechos humanos de los acusados y, en consecuencia, solicitar la recusación de los jueces del ERP, la Secretaría, al presentarse como querellante, deja de amparar, de hecho, los derechos humanos de los querellados. 


Al gobierno del presidente Macri y la gobernadora Vidal, que miles de ciudadanos, con sus familias, sean sometidos a este calvario parece importarles absolutamente nada. Para Durán Barba, como para los enemigos de Platón, lo esencial de la política pasa por el rating y no por algo tan poco marketinero como ocuparse del clamor por justicia de “genocidas” que se pudren en las cárceles (tampoco es prudente darle motivos a Carlotto para que se ofenda). Por otro lado, a la prensa (los editoriales de La Nación y alguna otra excepción, aparte) cazar en el zoológico, le fascina. La iglesia de Francisco, fiel a su estilo, contribuye con su humilde, solidario y estruendoso silencio. Mas, si algo repugna al espíritu es la actitud de la clase política. Los políticos, según sople el viento. En 1973, el 25 de mayo, liberaron a los terroristas. Meses después, les enviaron la Triple A. Como no fue suficiente, en 1975 ordenaron a las FF.AA. aniquilar a personajes como Alicia Noli y Domingo Villalobos. Ahora, sin que se les mueva un músculo facial, promueven que los sobrevivientes de los subversivos enjuicien a los soldados.

Roberto Mario Santucho, terrorista

En todas las provincias y municipios importantes del país existe un ministerio, secretaría o dirección de derechos humanos. Sin embargo, al día de hoy, ni un solo político, de ningún partido, en su calidad de presidente, gobernador, legislador nacional o concejal del último pueblo perdido en los cerros ha dicho esta boca es mía en el escandaloso caso de los jueces erpianos de Santiago del Estero. Dicho con todo respeto, no provocan siquiera alguna repugnancia.




[1] La jueza María Alicia Noli, integrante del Tribunal Oral en lo Criminal de Tucumán, y jueza subrogante en el TOF de Santiago del Estero que participa de los seudos juicios por delitos de Lesa Humanidad es la esposa del desaparecido Enrique Alberto Sánchez alias "Villita", DNI nº 10.837.794, domiciliado en San Miguel de Tucumán y secuestrado el 14 de septiembre de 1976. Además fué testigo y querellante en la causa por el secuestro de su marido. Fuente:

[2] Fue miembro del ERP, (ejército revolucionario del pueblo) participo del "Cordobazo". Hoy: actual juez, condena de forma parcial a miembros de Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad. Fuente: http://www.saladesituacion.com/juez-maria-perez-villalobos

lunes, 5 de septiembre de 2016

ADHESIÓN, CONVOCATORIA Y DIFUSIÓN


A TODOS LOS CAMARADAS DE LAS FUERZAS ARMADAS, FUERZAS DE SEGURIDAD, FUERZAS POLICIALES Y FUERZAS PENITENCIARIAS.

A TODOS LOS ALLEGADOS, AMIGOS Y COMPATRIOTAS.

Especial atención: A las Promociones 77 de la Escuela Naval Militar y 16 de la Fuerza Aérea Argentina

Estimados Camaradas y Amigos:

La Unión de Promociones adhiere al acto de homenaje organizado por la Promoción 80 del Colegio Militar de la Nación, “Del Libertador General San Martín”, para conmemorar el 43er. aniversario del fallecimiento del Coronel D Raúl Juan Duarte Ardoy, quien siendo 2º Jefe del Regimiento 1 de Infantería “Patricios”, cayó heroicamente en combate el día 06 de Septiembre de 1973, al frente de sus Patricios, en la recuperación del Comando de Sanidad del Ejército Argentino, copado por terroristas subversivos del autodenominado "ejército revolucionario del pueblo".


La ceremonia se realizará el próximo 06 de Septiembre, a las 17.00 horas, en la Plaza de Armas del citado Regimiento, sito en Avenida Bullrich 481, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Por tal circunstancia, convocamos a todos los Camaradas de las FFAA, FFSS y FFPP, a las distintas ONG e Instituciones, a familiares, amigos y allegados en general, a sumarse a esta convocatoria, a fin de brindar un nuevo testimonio de reconocimiento y sentida recordación, a un verdadero héroe de la Patria.

Solicitamos dar la mayor difusión posible a este Mensaje.

Un cordial saludo.

Cnl (R) Guillermo César Viola

Unión de Promociones

domingo, 4 de septiembre de 2016

PELIGROSA CUÑA EN EL GABINETE NACIONAL

por Silvio Pedro Pizarro


No sé si será de público conocimiento que nosotros, todos, continuamos pagando, por intermedio de ANSES, los premios que, como pensiones, otorgó la ex presidenta a los terroristas que asesinaron indiscriminadamente, secuestraron y torturaron a cientos de miles de inocentes, niños, ancianos, mujeres, con la macabra finalidad de poner de rodillas a todo el país, bajo la férula del comunismo. En el propio gobierno hay legisladores que las cobran.

Pero no sólo a ellos se benefició con esta insólita legislación que por ley 26.913 reglamentó Cristina Fernández de Kirchner, ya que también la hizo extensiva a los desaparecidos y sus descendientes, una paradójica y monárquica decisión hereditaria que las instituciones, en especial la Justicia, y la sociedad idiotizada aceptaron como un mandato inapelable de la voluntad personal de una orate.

Interesante destacar que dicha ley establece:

“La Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) que atesora fondos previsionales destinados a jubilados, aportará el dinero necesario. La Secretaría de Derechos Humanos, que depende del Ministerio de Justicia, lo administrará”. Sí señores “atesoramos fondos” para pagar a los terroristas, y esta burla perversa que se permitió la ex presidente es fiel transcripción de la ley publicada en el Boletín Oficial.

El resultado de estas incongruencias fue de que de una cifra oficial estimada de 4.800 desparecidos se pasó a otra irreal de 30.000, fraguada con la ayuda de Amnesty International y otros pseudos organismos de derechos humanos ávidos de obtener ganancias a costa de un país desquiciado.

Como era de esperar, aquellos emigrantes que fueron a tentar fortuna en el exterior sin mayor éxito, se declararon desaparecidos o perseguidos políticos con lo que resulta incalculable la cantidad de favorecidos, colgados de las tetas argentinas de los derechos humanos.

Para los que ponen en duda esta veta que viene drenando la economía del país, les vamos a sumar otra increíble disposición de la Corte Suprema de Justicia, que abre aún más esta hemorragia financiera.

El Honorable tribunal falló que los hijos de los padres perseguidos por la última dictadura militar que hubieran nacido en el exterior durante el exilio forzado de sus padres, tienen derecho a percibir la indemnización prevista por la ley.

Se puede uno imaginar la cantidad de hijos que aparecerán para aplicar a la ley, ya que se viene otorgando sin pruebas fehacientes. ¿Quién lo puede demostrar? ¿Con qué pruebas con qué argumentos o antecedentes?

“Siguen los azotes en la casa de Caifás”, pues la rapiña no reconoce límites y por un artículo de Andrea Palomas Alarcón publicado en el Informador Público venimos a descubrir que los cabecillas militantes que ya están cobrando jugosas indemnizaciones, han iniciado demandas millonarias al Estado por el valor sentimental de los huesos de sus familiares, que se hallan desaparecidos. Estimados lectores, no se trata de una broma macabra, lean el artículo del 16 de mayo que Andrea publica en dicho diario digital.

Hay una cuña muy peligrosa en el gabinete nacional, en el Ministerio de Justicia, adentrada en la secretaría de Derechos Humanos, pues este organismo es el que administra las solicitudes y las cobranzas que luego paga ANSES.

No se conocen registros ni antecedentes con respecto al manejo de este vaciamiento continuo que desangra la economía del país a costa de todos sus habitantes.

Andrea manifiesta que solicitó por nota al nuevo gobierno conocer la lista de los que habían cobrado las leyes reparatorias 24.321, 24.411, 24.043, 25.914, 26.564 y 26.913 por desaparición de personas y otras indemnizaciones similares, pero obtuvo una respuesta negativa aduciendo excusas sin sustento.

Todo esto contradice las promesas de Cambiemos, en el sentido de terminar con el curro de los derechos humanos y hacer públicas las actuaciones de las oficinas del gobierno, en orden a la transparencia de las mismas, máxime cuando se acaba de sancionar en el Congreso la ley de Acceso a la Información.

Es una tarea que el gobierno no ha emprendido y que en este delicado tema de los derechos humanos llega hasta el aparente desconocimiento de la ilegalidad de los juicios de lesa humanidad, instrumento del kirchnerismo para desatar su perversa venganza de la derrota sufrida por el terrorismo en mano de los militares. La muerte en cautiverio de más de 350 presos políticos luego del hacinamiento en mazmorras insalubres, negados de toda asistencia sanitaria, y del derecho a prisión domiciliaria por su edad, es el colofón de una política inhumana y revanchista que continúa en manos del nuevo gobierno.

Se siguen sumando artículos y opiniones de juristas y sociólogos, argentinos y extranjeros, condenando una situación de extrema injusticia que las nuevas autoridades gubernamentales se niegan a reconocer. El último, difundido en el Informador Público, es terminante en sus conceptos. Su autor es Mauricio Ortín y dos de sus párrafos dicen:

“Existen pocas dudas acerca de que, aunque aparenten un proceso legal, los juicios por crímenes de lesa humanidad que se sustancian en la Argentina constituyen una violación de los derechos humanos de los acusados. No sería la primera vez que un Estado abusara del inmenso poder que dispone para enmascarar persecuciones políticas con vicios formales. Los regímenes comunistas han descollado como ningún otro en este arte del simulacro de justicia.

El presidente Macri se hizo cargo de la nefasta política de “Derechos Humanos” del kirchnerismo y sus cómplices.

Si las cosas avanzan en el sentido en que la ex jueza Marcotullio y Alberto Solanet advierten, cuando los argentinos recuperemos la justicia, Macri, Avruj, Peña y Vidal, deberán acompañar al kirchnerismo a rendir cuentas por la comisión de delitos de lesa humanidad.”

Por su parte, el Obispo Benemérito de San Luis, Monseñor Jorge Luis Lona se dirigió a sus Hermanos en el Episcopado, hablando de la Justicia en el Año de la Misericordia con referencia explícita a este grave problema, expresando, entre otras cosas, lo siguiente:

“De manera imprevisible, quienes detentaban el poder tan anhelado y gozado, lo perdieron por voluntad del pueblo a fines de 2015. Pero desde mucho antes, aquel poder del odio había logrado conformar una justicia federal penal, sistemáticamente negadora de justicia para “los procesados por las vicisitudes políticas de la década de los 70.

Señalaremos algunos aspectos de esa negación de justicia:

Son más de trescientos cincuenta los muertos en la cárcel pasados los setenta años. Como únicos penados en el país a quienes se les niega el derecho a la prisión domiciliaria.

De un modo igualmente arbitrario, se prolonga su prisión preventiva mucho más allá de los tres años permitidos por ley

Se los trata con reiterada violación del Código Procesal Penal.

Se les aplica el concepto de “delito de lesa humanidad” sin tener en cuenta la normativa de vigencia mundial al respecto.

Se avalan y apoyan durante los juicios testimonios escandalosamente falsos.

Hay en la Argentina juristas cuyo renombre académico va unido a una conducta intachable. Hoy su intervención sería iluminadora y es posible lograrla.”

Fuimos testigos del nazismo, del fascismo, del castrismo, del peronismo, del kirchnerismo, del cristinismo, por favor no formemos el macrismo. Digo esto porque artículos de este tenor son criticados como inestabilizadores por mucha gente partidaria de Cambiemos, saliendo en defensa fanática de quien ahora quieren convertir en “líder”. No, señores, lo que triunfó es la democracia. Restaurada por un partido denominado Cambiemos la vimos resurgir entre las ruinas por un conjunto de voluntades reunidas por el jefe de la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, a quien votamos esperanzados en el cambio prometido y que seguiremos apoyando con críticas como la presente de extraordinaria importancia institucional.

El presidente no busca la popularidad, el honor, ni la gloria, sólo aspira a unir a los argentinos con sanas políticas democráticas de diálogo, distintas opiniones y polémicas libremente expresadas, que son la base ignorada ex profeso durante más de una década por un gobierno corrupto hasta sus raíces.

Estamos en ese camino y por eso lo queremos ayudar en el cumplimiento de sus promesas que, en tan corto tiempo de su mandato, las viene haciendo efectivas.

En este escrito queda asumida nuestra sincera voluntad de colaboración para que el gobierno tome conciencia de que los derechos humanos es la materia pendiente. Si se lee atentamente y sin ningún prejuicio, letra por letra, se comprenderá que no aparece ningún pedido de indulto, de absolución, de gracia, ni de perdón, sólo pedimos justicia, estrictamente, justicia.

TERREMOTOS EN EL CARNAVAL DEL SUR


"Y aquí en la puerta, cansado de vagar,
las mascaritas al baile miro entrar".
Francisco García Jiménez

Le ruego se tome el trabajo de releer "Las Olas y la Hipocresía" (http://tinyurl.com/o5h3zc2), ya que podrá comprobar que, en marzo de 2015, era posible prever los gigantescos terremotos que se están produciendo en América del Sur, forzados por un ansia de decencia y anticorrupción que, en épocas de bonanza, nunca es tan intensa en nuestros pueblos, en especial cuando son gobernados por regímenes populistas que, al menos en teoría, "roban pero hacen".

Desde entonces, esos movimientos telúricos se llevaron al cajón más indigno de la historia a la extendida y relatada década de los Kirchner que, cual "atilas" contemporáneos, arrasaron la Argentina durante doce años, a punto tal que hoy cuesta ver al pasto crecer después del paso de aquellos caballos; como aquí ese cambio copernicano se produjo a través de las urnas, los regímenes regionales que se habían transformado en sus socios nada pudieron decir, más allá de plañideros discursos de despedida a Cristina.

Antes que ella, habían sido defenestrados, siguiendo procesos estrictamente constitucionales conducidos por los congresos y la justicia, tragicómicos personajes como Zelaya, en Honduras, y Fernando Lugo, el obispo padre de una cuantiosa grey. En este último caso, sin embargo, su expulsión dio pie a los caraduras Lula da Silva, Néstor Kirchner y  Pepe Mujica para usarla como excusa y suspender al Paraguay como miembro del Mercosur; el orgulloso parlamento guaraní se oponía al ingreso de Venezuela al agonizante club, y así don Hugo Chávez pudo finalmente sentar en él sus reales.

Esta semana culminó en Brasilia el juicio político que expulsó a Dilma Rousseff del Palacio do Planalto. Todo el proceso, más allá de reconocer que muchísimos de los diputados y senadores que votaron en su contra están imputados por graves hechos de corrupción cuando no de crímenes comunes, fue conducido en el marco de la más estricta legalidad, controlada por el Supremo Tribunal Federal, uno de cuyos integrantes presidió las últimas sesiones de votación; el resultado se expresó a través de una mayoría que excedió, en mucho, los dos tercios necesarios.

Intentar explicar en detalle y en una breve nota cómo funciona la política en Brasil constituye un reto imposible y, por ello, sólo diré que la brutal caída en la popularidad de Dilma y del propio Lula no se debe sólo al estallido de los escándalos del petrolão, el lavajato o el antiguo mensalão, que han llevado a muchos funcionarios, ministros, políticos y empresarios a la cárcel, algunos con penas durísimas; desde mi punto de vista, mucho ha tenido que ver en esa penosa ecuación la fuerte reversión en el proceso que con F. H. Cardoso, Lula y Dilma (en su primer mandato) había logrado sacar de la pobreza a cuarenta millones de brasileños, que comenzaron a consumir, desde mejor comida hasta celulares. Ahora, los muchos que han vuelto a caerse de la clase media se han transformado en los peores críticos del PT y de toda la política, en general.

Michel Temer, jefe del PMDB y otrora Vicepresidente de Dilma, concluirá el mandato de ésta hasta el último día de 2018. Carece hoy de apoyo popular, y él mismo está alcanzado por denuncias graves de corrupción; sin embargo, creo que podrá sacar a su país de la profunda crisis en que el populismo del PT lo sumiera y, apoyado en las predicciones del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, estoy convencido que Brasil volverá a crecer en 2017. De más está decir que se trata de una espléndida noticia para Argentina, ya que se trata de nuestro principal socio comercial.

Con una celeridad digna de mejor causa, el mismo miércoles los disfrazados y paradigmáticos demócratas Evo Morales, Rafael Correa y Nicolás Maduro (por si no lo ubica, es el que recibe mensajes de parajicos chiquiticos) retiraron sus embajadores de Brasilia arguyendo que se había producido un golpe de estado fomentado por los medios concentrados y las grandes corporaciones (¿le suena?), y Cristina Elizabet Fernández se sumó a ese coro de ridículas viudas a través de Twitter; claro, todos lo hicieron para justificar sus propios relatos.

Por su parte, el propio Maduro debió soportar, a pesar de la campaña de terror desatada para evitarla, una muy masiva marcha, que se repetirá este mes, en Caracas y en todas las ciudades importantes de Venezuela para exigir al Consejo Electoral el cumplimiento de los plazos legales -curiosamente establecidos por la Constitución que sancionó el propio Hugo Chávez- para convocar al referendum revocatorio que busca su expulsión del poder antes de fin de año. Toda América del Sur, una vez más, ha demostrado cuán hipócrita es al declamar contra las violaciones a los derechos humanos: así como lleva décadas de silencio frente a las atrocidades de los gerontes cubanos, hoy repite esa más que vergonzosa actitud ante el régimen venezolano, que no hesita en detener y torturar opositores, vaciar las instituciones -Congreso incluido-, robar a manos llenas, convertir a su país en un narcomercado terrorista, asesinar a sus conciudadanos, y hambrearlos hasta la muerte.  

También la tienen ya muy dura, por diferentes razones, Correa en Ecuador, Bachelet en Chile, Morales en Bolivia y Vázquez en Uruguay. El primero, atado a la convertibilidad, ha visto su economía destrozada por la caída del precio del petróleo, vendido a futuro a China en pago de los siderales préstamos recibidos y malgastados. Michelle, practicante de un estatismo insensato, está destruyendo uno de los modelos de desarrollo más exitosos de la región, y la baja en la cotización del cobre está contribuyendo a ese nefasto propósito; por lo demás, su propio hijo está involucrado en un caso de corrupción, algo inaudito en el país. Evo, tras una movida de incierto futuro sobre el sector minero, soportó que uno de sus ministros fuera asesinado a golpes por una turba de huelguistas, y se ve vinculado a episodios de corrupción a través de su amante. Y a Tabaré, que también está haciendo lo suyo en materia de estatismo idiota, le resulta imposible gobernar por los palos en la rueda que pone todos los días no la oposición sino su propio partido, cuya facción mayoritaria conduce el inefable Pepe.

En general, entonces, estamos ante un panorama esperanzador. América Latina está despertando, quiere terminar con la corrupción y, con certeza, la democracia representativa imperará en nuestros países, que podrán así retomar la senda del desarrollo sustentable. Disponemos de innumerables recursos naturales, apetecidos por el mundo entero. Pero debemos poner el acento en la educación y el progreso de nuestros pueblos, ya que son los únicos medios idóneos para permitirnos salir del atraso y cerrar la gigantesca brecha tecnológica que nos separa de los países centrales, que todavía tiende a profundizarse.

Bs.As., 3 Sep 16

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado