martes, 1 de noviembre de 2016

CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE BARACK OBAMA













por Carlos E. Viana • Buenos Aires,  31/10/

Sr. Presidente:

Usted está apoyando la campaña presidencial de la Sra. Hillary Clinton y junto a ella es considerado, por buena parte del electorado, como defensores de los derechos humanos y de la lucha antiterrorista. En consecuencia debo hacerle las siguientes consideraciones para que tome conciencia de algunos actos de ambos, que manchan vuestras imágenes para quienes estamos con los derechos civiles como ideas universales, es decir para todos.

Las 30.000 mentiras

La señora Clinton apoyo a la ex Presidenta argentina en su supuesta campaña por los derechos humanos y usted el 24 de marzo pasado, le rindió homenaje a los supuestos 30.000 desaparecidos durante la guerra fría en Argentina y en un mensaje a los familiares de estas supuestas víctimas, expreso “ustedes harán que se cumpla el nunca más”. ¿El nunca más para todos o solo para beneficiar terroristas?


Primero debo aclararle, Señor Presidente, que dicha cifra de 30.000 desaparecidos, esta desestimada por el Centro de Estudios Legales y Sociales, entidad de extrema izquierda, que está integrada en parte por ex guerrilleros marxistas-leninistas. Según ellos la cifra de desaparecidos es de alrededor de 4.000. También coincide con esto la Señora Graciela Fernández Meijide que sufrió la pérdida de un hijo y además ella fue dirigente de Las Madres de Plaza de Mayo. Por otra parte la CONADEP, (Comisión Nacional de Desaparición de Personas), entidad creada por el ex Presidente Alfonsín, funcional a la guerrilla, llego a la conclusión que los desaparecidos no eran más de 10.000 y posteriormente rebajaron la cifra a menos de 8.000, pero en realidad incluyen en esta cifra, a los guerrilleros caídos en combate.

La irresponsabilidad con que esta comisión investigó estos casos, queda manifiesta con otra estimación publicada por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos en 2.004 (presidencia de Néstor Kirchner) el Ministerio de Derechos humanos depuro la lista de desaparecidos y la rebajo a 6.000.

Además insólitamente reaparecen desaparecidos con vida pero con las indemnizaciones cobradas.

Como usted se dará cuenta Señor Presidente le mintieron, en un asunto de suma gravedad y en datos falsos por los que han sido y siguen juzgadas personas que son privadas de su libertad y condenadas, sin pruebas y con testigos falsos o insuficientes.

Homenaje a enemigos de Occidente y de los Estados Unidos

En segundo lugar Señor Presidente, usted le rindió homenaje a quienes asesinaron y secuestraron a ciudadanos de los Estados Unidos por el solo hecho de serlo, lo cual es un caso de genocidio. Esto se dio en el marco de la guerra fría, que en Argentina fue caliente. Y le recuerdo, que en la misma fuimos aliados.

Usted también expreso a los familiares del enemigo caídos en esta guerra, “ustedes harán que se cumpla el nunca más”. Estos deudos, a quienes como cristianos debemos respetar en su dolor, no debemos reconocerle el derecho de haber atacado los valores de libertad y democracia que son un tesoro de la Civilización Occidental y Cristiana y con crímenes de lesa humanidad asesinado a niños, mujeres.

Pero además Señor Presidente, estos terroristas, marxistas leninistas, tuvieron comandantes entrenados en Cuba, cuyo Presidente Fidel Castro esta sospechado de haber ordenado el asesinato de su correligionario el Presidente Kennedy.

Ataque a sus aliados

Las Fuerzas armadas que ahora son perseguidas y que cuentan con 2.187 detenidos inconstitucionalmente y más de 300[1] muertos inhumanamente en prisión, lucharon durante la guerra fría aliados a los Estados Unidos, en defensa de los valores de la Civilización Occidental y Cristiana y lo hicieron junto a los Estados Unidos en contra de un enemigo totalitario.

Esta injusticia sería similar a que los aliados de la 2da Guerra Mundial, hubieran encarcelado a Sir Winston Churchill, Harry S. Truman, Eisenhower, MacArthur, Montgomery y Alexander, entre otros por haber combatido y matado a enemigos alemanes y japoneses para ganar la guerra, o que hubiera 100.000 encarcelados de las fuerzas armadas de los Estados Unidos por haber combatido en la Guerra de Corea o de Vietnam.
Argentina: Algunos tienen licencia para matar y otros no tienen derechos humanos

Como usted se dará cuenta en Argentina actualmente no se respetan los derechos humanos, se reprime a quienes aducen que son universales y se ha caído en la tremenda injusticia de aceptar, que algunos tuvieron derecho para matar y otros no tienen derechos humanos.

Señor Presidente usted incautamente, ha valorado inclusive en estos supuestos organismos de derechos humanos, a quienes festejaron el atentado contra las Torres Gemelas y algunos se entrenaron en Beirut junto al naciente Al Kaheda.

Hillary Clinton a quien usted apoya en esta campaña, también apoyó en 2.010 a la ex Presidenta Cristina Kirchner, en su injusta persecución de quienes lucharon por Occidente. Esperemos que ella tome conciencia de esta tremenda injusticia, porque si fuera consciente de esto estaría cometiendo un acto de traición a vuestra propia Nación.

Señor Presidente, usted es un líder democrático y espero que lleguen a su conocimiento y al de la Señora Clinton, estas líneas para evitar la repetición de estos errores.

Le saluda respetuosamente.
Prof. Dr. Carlos E. Viana
Politólogo




[1] Al día de la fecha los fallecidos en prisión son 383, del total de Presos Políticos que han fallecido, 42 (cuarenta y dos) decesos se han producido desde el día 10 de Diciembre de 2015.

JUSTICIA PARALELA: ASÍ SE “ARMAN” LOS JUICIOS “DE LESA” EN ARGENTINA


Oct 22, 2016

Por Majo López[1]

Un gran trabajo de recuperación y restauración de expedientes nos espera. Un largo camino por armar un rompecabezas al cual faltan muchas piezas y están en poder de los fiscales federales que arteramente las escondieron durante 13 años. Me estoy refiriendo a las causas llamadas de “lesa humanidad”.

¿Y por qué supongo esto? Por el sencillo motivo de que la instrucción e impulso de las mismas la dan el Ministerio Público Fiscal y es recurrente las formas en que se tramitan estos expedientes. Recibir denuncias de todo tipo, insólitas y otras más acordes a la realidad, falsas y otras verdaderas… No necesito echar por tierra el justo reclamo de mucha gente, que en esos años padecieron alguna situación desagradable en manos de las FF.AA. y FF.SS., no necesito pretender desconocer que ciertos hechos históricos sucedieron, ni restar protagonismo a las cabezas de las Células Terroristas porque evidentemente existía un liderazgo legítimo y bien ganado.

Las formas de imponer las ideas de ambas partes (la legal y la ilegal) no es el motivo de este artículo, puesto que cada lucha tiene sentido dentro de la mente del “soldado” de la forma que sea (convicción real, conveniencia, problemas de personalidad, etc.). El problema no era el juego, ni los participantes. El problema fue luego quienes pusieron las reglas del nuevo y paralelo juego que desembarcó en la era “K” los nuevos verdugos con toga, donde desapareció la paridad, la contradicción y todo intento de empezar a vislumbrar los verdaderos motivos de la lucha armada de esos años y el consecuente contraataque por parte del Estado.

De los miles de partes de guerra de ERP y MONTONEROS, en donde se daba detalle de las acciones armadas y las víctimas, como por arte de magia desaparecieron de la escena judicial y pasaron a ser (según ellos, los combatientes ilegales hoy querellantes) un falaz relato de los “represores” que era convocados a las indagatorias, minimizando al máximo la información que esos documentos contenían. Sucedió esto en mayor medida en los juicios orales, donde directamente se anuló definitivamente la realidad de los crímenes de la guerrilla y las acciones armadas en contra de muchos, tanto personas como organismos.

Se inauguró formalmente la etapa más oscura de la historia judicial argentina

Estas patrañas se la debemos a los señores fiscales, que al tener acceso a tanta información hicieron un festival terrorífico de causas. No tan sólo escondieron la información que les llegaba vía sumarios de la época con los motivos de las detenciones de los hoy querellantes, antes delincuentes, sino que con la reconstrucción de los hechos que ellos mismos (los fiscales) pudieron hacer, y al ver que se trataba de delitos graves debidamente acreditados en ese entonces, decidieron dar un vuelco sustancial a la modalidad de receptar las denuncias y posterior juzgamiento, en donde ya entraban a jugar el tribunal oral y demás, siempre con este objetivo, el de victimizar a la subversión.

De estas jugarretas se hizo eco Casación Penal de la Nación y la Corte Suprema de Justicia de la Nación, sacando “novedosas” acordadas para blindar hábilmente a los querellantes y no ser vistos por las nuevas generaciones como delincuentes comunes sino los “jóvenes pensantes” o “jóvenes idealistas” que usaban de espada sus ideas, “nunca un arma o explosivo” (ironías).

De esta forma se inauguró formalmente la etapa más oscura de la historia judicial argentina, ya los sumarios viejos no tenían sentido por lo tanto era mejor desaparecerlos, y más aún si esos expedientes tenían información que les era favorables a los imputados.

Los denunciantes recibían el asesoramiento de los fiscales al momento mismo de la denuncia, les indicaban qué cosa debían mencionar. Otra modalidad se dio cuando ofrecían de testigos a personas que hoy en día tienen 30 años, quizá menos, y en los relatos manifestaban que a través “de una reconstrucción de la memoria y cosas que le contaron, pudo saber que su padre/madre sufrió torturas o fue detenido por cierta persona…”, o sea, algo así como la adivinación o corazonada, cosa que está expresamente prohibida por la ley penal. Ni hablar de los expedientes dormidos a los que en un primer momento no se les dio mayor importancia, pero hoy son esenciales para retener a personas que están en condiciones de que su situación procesal termine, llámese nuevas indagatorias, por ejemplo.

Los fiscales hacen que las causas lleguen viciadas a manos de otros inmorales: los jueces

Sin dudas, estamos ante una justicia paralela, la cual no utiliza las normas y leyes del derecho positivo sino “manufacturadas”, ya que fueron altamente manoseadas para lograr imponer y determinar un delito con hechos que no existieron. No respetan el principio de congruencia, tampoco la prueba es valorada si viene del lado del imputado, no permiten hacer preguntas a los querellantes vulnerando el derecho a la defensa y el debido proceso.

Hago responsable en gran medida a estos bribones (fiscales) porque al ser las causas impulsadas y sustanciadas por ellos hacen que lleguen viciadas a manos de otros inmorales como los jueces que validan los atropellos primeros. La bajada de línea en estas causas fue tan evidente que ni siquiera se tomaron el trabajo de ser más sutiles y no enrostrarnos descaradamente su absoluto poder.

Me pregunto, al igual que muchos que padecemos estas situaciones, si la clase política se encuentra en condiciones de hacer una purificación y de replantear la idea del rumbo hacia donde se quiere ir. ¿Podrán hacerlo realmente?

Seguiremos en estado de alerta y movilización, como se dice…




[1] Hija de Preso Político Argentino.

lunes, 31 de octubre de 2016

ME AVERGÜENZA TENER PRESOS POLÍTICOS EN MI PATRIA


Si nuestros funcionarios, sindicalistas, periodistas y políticos en general tuvieran un mínimo de decencia, valentía, honor y coherencia, deberían visitar cada semana a nuestros presos políticos y agradecerles el haber cumplido órdenes presidenciales, jugándose la vida, para derrotar a la guerrilla asesina castro-marxista.

Gracias a ellos tenemos hoy una democracia, débil pero democracia al fin, gracias a ellos hoy no hacemos cola para comprar papel higiénico...

Además de agradecerles, tendrían que pedir perdón por la cobardía que los caracteriza y que nadie mueva un dedo para reconocer que gracias a ellos hoy ocupan mullidos sillones y cobran jugosas dietas.

Pero son unos cobardes que, por el contrario, rinden homenajes a los asesinos traidores a la Patria.

Eso es lo que yo pienso y en mi fuero interno doy gracias cada día a nuestros soldados. Ellos respetaron su juramento de lealtad a la bandera.

Juan Manuel Otero


OTROS ARCHIVOS VATICANOS


Por María Lilia Genta

Sería bueno, quizás, y lo esperamos -¿contra toda esperanza? -, que se abran también otros Archivos vaticanos, los correspondientes a la Argentina anteriores al año 1976. Tal vez se conocerían datos sobre los asesinos de los “muertos que nunca existieron”: la hijita del Capitán Viola, los soldaditos de Formosa, los profesores católicos Genta y Sacheri y muchísimos más.

Especial interés reviste el período que va de los años 60 al ’76, años de gestación y luego de ejecución de la Guerra Revolucionaria en nuestro país. Es casi seguro que existe, al respecto, una abundante documentación y que allí se encontrarán, entre otras cosas, las prédicas de los teólogos de la liberación, de los muchos curas y cinco obispos tercermundistas, que con absoluta dedicación y empeño pudrieron las cabezas de tantos amigos nuestros mandándolos a matar y a morir por las banderas del marxismo bautizado. Mandándolos, en realidad, al horror ya que no sólo mataron sino que cometieron numerosos secuestros sometiendo a torturas increíbles, en algunos casos durante meses, a sus víctimas.

¿Podremos esperar, también, que la Jerarquía de la Iglesia pida perdón por las palabras y las acciones de esos obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que reemplazaron la Biblia por El Capital?

En mi experiencia personal encuentro algunos cambios de actitud que me desconciertan. Un 27 de octubre, aniversario de la muerte de mi padre, me llamó por teléfono -a las nueve de la mañana- el Cardenal Bergoglio, hoy Papa Francisco, para saludarme y decirme que había ofrecido la misa de ese día por papá. Beau geste. Pero tan distinto, tan opuesto a su reiterada negativa de recibir a los familiares y abogados de los militares presos en condiciones infrahumanas (sobre todo en lo que hace a la atención médica: han muerto más de trecientos). ¿A ellos no los comprenden los derechos humanos? Pienso -y muchos comparten este pensamiento- que para la mayoría de estos presos la prisión es su último acto de servicio en defensa de la Nación Argentina contra el terrorismo marxista gestado en la Unión Soviética y lanzado desde la cabecera de playa que fue Cuba.

Pero para la política vaticana, parece que nada de esto cuenta. ¿Acaso también ella está aquejada de una “visión hemipléjica” de la historia argentina reciente, visión que se repite en otros países de Iberoamérica? ¿Cómo entender lo de Colombia y Venezuela? ¿Las FARC antes que Uribe? ¿Maduro sí, la oposición no?

En este panorama de soledad y de tristeza ocurren, pese a todo, hechos extraordinarios que a lo mejor harán reflexionar a muchos confundidos y mover la voluntad de quienes toman las decisiones en la Iglesia.

El Presidente de Perú acaba de consagrar a su Patria al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María y ha pedido perdón por todas las veces que se ha violado y desobedecido la Ley de Dios.

Aquí, en nuestra Argentina, ha sonado como una clarinada la arenga que el Teniente Coronel Nani (herido y condecorado en las dos guerras) pronunció en el Colegio Militar de la Nación en el acto conmemorativo de los cincuenta años de su Promoción. Con valentía y lucidez reivindicó las razones de la guerra contra el terrorismo marxista y homenajeó a los muertos y a esos heridos que son, hoy, nuestros presos.

Un buen gobernante siempre renueva la esperanza.

La voz de un buen soldado siempre reconforta.


MENTIRAS, NEGACIONISMO Y DISCRIMINACIÓN


Falsificación histórica que prohibe un homenaje a militares Muertos en Combate.

El “relato” machacado durante 12 años, desde los despachos oficiales y sus medios de comunicación controlados, ha buscado minimizar los crímenes cometidos por las organizaciones terroristas, para lograr la indemnidad de sus integrantes.

Las Víctimas, asesinadas en sangrientos ataques y atentados terroristas, han sido (y siguen siendo) ocultadas.

El negacionismo de las Víctimas del terrorismo, ha pasado de obstaculizar, a impedirle expresamente, a los familiares y amigos, desarrollar acciones relacionadas con el recuerdo público y respetuoso a sus muertos y heridos.

Lo expresado incurre en una manifiesta discriminación, toda vez que terroristas asesinos, son homenajeados con parques, plazas y monumentos, por gobiernos provinciales, municipales y el propio el Estado Nacional (cuyas Instituciones atacaron).

En 2006, nombres de conocidos asesinos y secuestradores, se agregaron a los muros del llamado Parque de la Memoria; instituido ya como escala obligada, en el itinerario protocolar de homenaje, de cuanto Presidente extranjero nos visita (involucrando a tales dignatarios, en ceremonias que nunca realizarían en sus paises).

El mismo año y con igual parcialidad, se dio de baja y se sancionó a militares por participar vistiendo uniforme, en homenajes a camaradas asesinados por terroristas y muertos en combate, defendiendo las Instituciones de la República.

Hoy se impide a una Promoción, la colocación de una placa en el Colegio Militar, en homenaje a dos de sus integrantes muertos en combate contra la “guerrilla marxista” (elementos de la “Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez” del Ejército Revolucionario del Pueblo), en la selva tucumana; y a otro, condecorado y herido gravemente en la Guerra de Malvinas y en el ataque terrorista del MTP contra los cuarteles de La Tablada.

La discriminación (a la que nos tiene acostumbrados la Secretaría de DDHH conducida por el Lic.Claudio Avruj), constituye en este caso, también una grave ofensa contra las FFAA, porque proviene del propio Ministro de Defensa, Ing. Agr. Julio Martínez.

Con la misma hipocresía que se sustenta la mentirosa cifra de los “30.000”, se pretende disfrazar con otro nombre, a la “guerrilla marxista”, que fuera entrenada y pertrechada por el dictador caribeño Fidel Castro y favorecida por la acción u omisión, de los funcionarios marxistas infiltrados en el gobierno y parlamento local (finalmete echados por el Presidente en ejercicio).

¿Grupo atacante?, ¿Adversario?, ¿Oponente?, ¿Juventud Maravillosa?, ¿Jóvenes Idealistas? ¿Románticos Revolucionarios?

Tergiversar nombres y hechos, no aporta a la ansiada Pacificación Nacional, sino que resulta funcional al odio intransigente de las facciones que se oponen, beneficiadas con indemnizaciones, subsidios y cuantiosos aportes del Tesoro.

Sr. Ministro de Defensa: no puede Ud. desconocer, que el ERP constituyó en Tucumán, una “guerrilla marxista”, para dominar el territorio; en su plan revolucionario de asaltar y hacerse del poder del Estado, a través de la lucha armada.

Sr. Ministro de Defensa: los Soldados que dieron su vida defendiendo la Patria y la Libertad de los argentinos, no merecen tal afrenta. Tampoco sus familias.

No la merecen tampoco, los que hoy sirven bajo la órbita de su cartera, desplegados a lo largo y ancho del territorio nacional y que cumpliendo las órdenes que se les imparta, están dispuestos a morir, por los mismos ideales que aquellos que los precedieron.

AfaVitA confió en la aún incumplida promesa de campaña, de terminar con el “curro de los DDHH”.

Por ello, repudiamos esta nueva falsificación histórica, que contrariamente, le otorga impune continuidad.

SILVIA IBARZÁBAL
Vicepresidente AfaVitA

ANDRÉS FERNÁNDEZ CENDOYA

Presidente AfaVitA

PLACA RECORDATIVA


Al cumplirse 50 años de su egreso, la promoción 97 del Colegio Militar de la Nación descubrió una placa en el instituto para homenajear a sus integrantes muertos o heridos en la lucha contra la "guerrilla marxista". La placa nunca fue colocada y el Ministerio de Defensa, temeroso de que la mención de la "guerrilla marxista" pudiera ser considerada una "frase política", dio la orden de no exhibirla, ni en el Colegio ni en ninguna otra dependencia del Ejército, hasta que el texto sea modificado. No fuera a ser cosa que algún ex "guerrillero marxista" pudiera llegar a sentirse agraviado.


Que una promoción del Colegio Militar de la Nación no pueda colocar en las paredes de su instituto de formación una placa con los nombres de sus integrantes caídos en combate es una muestra más de la hipocresía infame en la que estamos inmersos. Mucho más en el caso de esta promoción en particular, cuyos miembros caídos en combate, los capitanes Héctor Cáceres y Carlos María Casagrande, fueron abatidos en pleno gobierno constitucional de la señora de Perón luchando en el monte tucumano contra el ERP, en cumplimiento de un decreto del entonces Poder Ejecutivo Nacional. El teniente coronel Emilio Nani, además de ser un héroe condecorado por su valor en las Malvinas, fue gravemente herido en el intento de copamiento del cuartel de La Tablada durante el gobierno del doctor Alfonsín, circunstancias en las que perdió un ojo.

A aquellos que a sangre y fuego atentaron contra las instituciones de la república se les rinden honores y perciben millonarias indemnizaciones, mientras que a los que con coraje y decisión les hicieron frente, cumpliendo hasta las últimas consecuencias con el juramento de defender la patria hasta perder la vida, ni siquiera parece corresponderles una placa conmemorativa.

Una vergüenza más, cometida en nombre de la llamada corrección política.

Jorge Federico Tisi Baña
DNI 10.736.142



NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

domingo, 30 de octubre de 2016

POR QUÉ LA IGLESIA APOYÓ A LA DICTADURA

El nuncio apostólico Monseñor Pio Laghi con la Juanta Militar

“No era adicta a nosotros, pero la relación fue muy buena”, señaló el ex dictador Jorge Rafael Videla, que siempre rezó el rosario, asistió a misa y comulgó

Por Ceferino Reato[1] 29 de octubre de 2016

"La Iglesia no era adicta a nosotros; teníamos nuestros encontronazos, pero, como institución, se manejaba con prudencia: decía lo que tenía que decir sin crearnos situaciones insostenibles. En ese contexto, la relación fue muy buena". La frase es del ex dictador Jorge Rafael Videla en una de las entrevistas para mi libro Disposición Final, cuya edición definitiva fue lanzada este año con motivo de los cuarenta años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.

Protagonista de fuste de la política nacional, la cúpula de la Iglesia Católica respaldó el golpe de Videla. Al principio, fue un apoyo activo, encarnado en el titular del Episcopado, monseñor Adolfo Servando Tortolo.

Monseñor Tortolo y los Generales Videla y Viola

"En el plano personal, yo tenía una relación excelente con monseñor Tortolo, por ejemplo: era un santo", señaló Videla, que murió al año siguiente de la edición original del libro, en 2013.

Tortolo era también arzobispo de Paraná y el vicario general de las Fuerzas Armadas. Una persona en apariencia débil, frágil, pero implacable. Parecido a su amigo Videla, de quien también era confesor. Un ultraconservador, un integrista, que defendía la alianza tradicional entre la Iglesia y el Ejército como pilares de la patria.


Videla se consideraba un buen católico; mientras estaba en prisión, rezaba el rosario todos los días a las 19, y los domingos asistía a misa y comulgaba. Antes de morir, seguía convencido de que Dios siempre lo había guiado y que nunca le había soltado la mano, ni siquiera luego de veinte años preso por violaciones a los derechos humanos.

"Me ha tocado transitar un tramo muy sinuoso, muy abrupto, del camino, pero estas sinuosidades me están perfeccionando a los ojos de Dios, con vistas a mi salvación eterna", me dijo.

En los últimos meses del Gobierno de Isabel Perón, Tortolo se convirtió en un entusiasta impulsor del golpe de Estado, como un capítulo inevitable de una "guerra santa y purificadora" contra las guerrillas y el marxismo.

Como todo esto es (o debería ser) historia y no memoria (que siempre es parcial y subjetiva) ni relato (un uso político del pasado), es preciso recordar que, aunque en tonos más moderados, también otros actores auspiciaban el golpe.


Salvo excepciones, toda la prensa, incluido los diarios La Opinión y La Tarde —dirigido por el ex canciller Héctor Timerman en su carácter de hijo del dueño—, auspiciaba la caída de Isabelita, a tono con el estado general de la opinión pública. Es que buena parte de los argentinos respaldó la irrupción de Videla y los militares.

Por varios motivos, entre ellos el hastío provocado por las bombas, los secuestros, los robos y las muertes de los grupos guerrilleros, que al menos en aquel momento consideraban que estaban librando "una guerra nacional, popular y prolongada".

También había bandas paraestatales, de ultraderecha. En total, hubo 1.065 muertos por razones políticas sólo en 1975. Según informó La Opinión, antes del golpe, cada cinco horas moría una persona y cada tres horas estallaba una bomba.

Luces o sombras

La apertura de los archivos de la Iglesia y del Vaticano sobre la dictadura es una estupenda noticia en el camino de la verdad histórica, siempre y cuando quienes ya revisaron los documentos no hayan ocultado ningún papel.

El titular del Episcopado, monseñor José María Arancedo, admitió, al presentar, que la Iglesia pudo haber hecho más pero que tuvo "estrecho margen. Pero no es que no haya hecho nada. La Iglesia va a aparecer con más luces que sombras". ¿Será así?

A dos meses del golpe, en mayo de 1976, Tortolo fue reemplazado como jefe de la Iglesia local por el cardenal Raúl Francisco Primatesta y eso moderó el respaldo activo de la cúpula a la dictadura, aunque el apoyo siguió por varias razones.

Me ocupo de esas razones en Disposición Final. Conviene recordar aquí uno de esos motivos. La Iglesia estaba muy dividida: los ultraconservadores armaron espiritualmente a los golpistas.

Pero otro sector —también minoritario, aunque igualmente activo—, el ala progresista de la Iglesia, fue decisivo en la formación de al menos uno de los grupos guerrilleros más poderosos de los setenta, Montoneros.

Eso se ve claro en Córdoba, que era la "capital de la revolución". Los primeros montoneros cordobeses reflejan la trayectoria típica de tantos jóvenes que, a partir de un compromiso católico, se fueron convenciendo de que la lucha armada era la única salida para terminar con "la violencia de arriba" —de "la oligarquía", "el imperialismo" y sus aliados— y liberar a "los explotados", a los sectores populares.

"Era el mesianismo en todo su esplendor", explicó Ignacio Vélez, uno de aquellos jóvenes, en un artículo en la revista Lucha Armada: "La convicción profunda de que estábamos elegidos, que nos tocaba cumplir la misión de Cristo: estoy dispuesto a dejar todo, padre, madre, amigos, por tu nombre".

Esta forma de entender la utopía cristiana convirtió la vida del buen revolucionario en algo relativo. La vida del otro también dejó de tener un valor absoluto; pasaba a formar parte de un cálculo político y podía ser sacrificada si así lo exigían los ideales superiores de la liberación y la revolución. Se llamara Pedro Eugenio Aramburu, José Ignacio Rucci, Arturo Mor Roig, Fernando Haymal o El Negro Luna. Sólo de esa forma, con semejante cobertura espiritual, tantos jóvenes salieron a matar y a morir.

En síntesis, la Iglesia estuvo de los dos lados del mostrador de la violencia política de los setenta. Esto no significa auspiciar la teoría de los dos demonios; sólo se trata de entender la historia, sin utilizarla para provecho político de un grupo sobre otro.

Por eso, no es mala idea que también sean desclasificados los documentos de la Iglesia anteriores a 1976. ¿Para qué entender? Para señalar que la Iglesia llegó al golpe dividida por esa disputa entre sus alas extremas.

Videla y los militares se presentaban como los guardianes del patrimonio espiritual condensado en la fórmula Dios, patria y familia. Ese discurso resultaba muy atractivo para el Episcopado: unificaba a los sectores conservadores con los moderados, les prolongaba una plataforma común en la disputa interna que ambas líneas mantenían desde hacía tiempo contra los progresistas.

Esa interna había politizado tanto a la Iglesia que, a la hora de responder a los pedidos de ayuda de las víctimas de la dictadura, pesaron más los cálculos políticos, como la conveniencia de no aparecer debilitando a un gobierno liderado por católicos en plena lucha contra la guerrilla, que la preocupación genuina por los derechos humanos de los detenidos desaparecidos.

Por eso, en este tema es muy difícil que la Iglesia emerja con más luces que sombras de los documentos ahora desclasificados, como desea monseñor Arancedo.



NOTA: Las imágenes no corresponden a la nota original.



[1] El autor es Director Ejecutivo de la Revista Fortuna.