jueves, 26 de julio de 2018

LA INSOPORTABLE LEVEDAD DE LA ESTUPIDEZ



“Estoy acá porque queremos saldar la deuda con las Fuerzas Armadas de la democracia"
Mauricio Macri, Campo de Mayo. 23/07/2018

Cabría decirle al presidente que no hay Fuerzas Armadas de la democracia. Las Fuerzas Armadas son de la Nación, no de un sistema de gobierno, y si él cree que la democracia tiene alguna deuda con ellas, es porque, no la democracia, sino aquellos que la usufructúan -la infame casta política que supimos conseguir- solo intentó desde 1983, en el mejor de los casos, ningunearlas y en el peor, destruirlas.

Edmond Thiaudière

Hoy nadie, en su sano juicio podría desmentir la frase de Edmond Thiaudière: “La política es el arte de disfrazar de interés general el interés particular”; lo acaba de confirmar el presidente con este sainete dirigido por él mismo en Campo de Mayo, porque el plan de reconversión de las Fuerzas Armadas es solo eso, meter en la cabeza de los argentinos que es de interés nacional que el personal militar cuyo nivel de eficiencia está dado por su capacidad de aniquilar al enemigo deba esperar la orden de un juez para tirar un tiro al tratar de allanar un bunker narco.


Nadie sabe quien ha “ideado” este plan ni -fuera de vacías generalidades- en qué consiste; si hay militares comprometido con él, probablemente estén tratando de despegarse de manera urgente, porque este plan solo podía ser urdido por un ministro, lacayo de su ignorancia en temas de defensa y que, con tal de demostrar que alguna neurona se mueve es su cerebro no tuvo mejor idea para justificar el ítem de la cyber defensa que dar como ejemplo la presunta injerencia cibernética de Rusia en los resultados electorales de USA. Si la declaración de este ignorante no tiene un rápido reclamo diplomático de Rusia, es porque ya ni siquiera el tovarich Putin nos tiene en cuenta.


En medio de este palabrerío vacuo al que el mago de la botella que supimos conseguir en diciembre de 2015 nos tiene acostumbrado se yergue como un túmulo funerario de las esperanzas que los argentinos teníamos de volver a ser el país que alguna vez fuimos, la realidad de nuestras Fuerzas Armadas. Sin hipótesis de conflicto mientras los países vecinos, Chile y Brasil, llevan adelante políticas de defensas serias y realistas ante un mundo que va por los recursos naturales de los países débiles y subdesarrollados, con las Malvinas ocupadas por el inglés quien, cómplice de cuanto corsario pesquero quiera hacerse de dinero fácil, contribuye a la depredación de nuestra plataforma continental, al tiempo que apoya y colabora con los secesionistas mapuches del RAM.

Alguien debería decirle al presidente que gracias a las acciones llevadas contra las Fuerzas Armadas por todos los políticos que se vienen sucediendo desde 1983, la Argentina hoy existe solo porque Chile y Brasil no han decidido lo contrario.

José Luis Milia

NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

miércoles, 25 de julio de 2018

ENTREVISTA AL GENERAL HECTOR FABIO VELASCO, EX JEFE DE LA FUERZA AÉREA COLOMBIANA

General Héctor Fabio Velasco Chávez


“La JEP no es ninguna garantía para nosotros, los militares, por el hecho de que los jueces de la misma han sido seleccionados por cinco personas de las cuales tres son extranjeros y de reconocida simpatía con la ultraizquierda”.

“No podemos colocar a los militares al lado de criminales de dudosa trayectoria como los miembros de las FARC”.

por Ricardo Angoso

Héctor Fabio Velasco fue jefe de la Fuerza Aérea Colombia (FAC) durante el gobierno del presidente Alvaro Uribe y durante su mandato fue considerado como uno de los como uno de los más sobresalientes artífices de la reestructuración operacional de las Fuerzas Militares. Ahora, tras abandonar su actividad y pasar a la reserva, es uno de los máximos expertos en asuntos relacionados con el proceso de paz y, en especial, con la denominada Justicia Especial para la Paz (JEP).

Ricardo Angoso: ¿Qué opinión tiene acerca del debate sobre la Justicia Especial para la Paz (JEP) y sobre la misma en particular?

Héctor Fabio Velasco: Creo que este asunto de los juicios a los militares deben ser encausados por personas que conozcan el derecho de la guerra, o el derecho internacional en su defecto, para que puedan ser examinados estos procesos porque, de lo contrario, los militares corremos el riesgo de ser juzgados por personas sin estar lo suficientemente dotadas para afrontarlos. Por ejemplo, en el caso de la fuerza aérea creo que es muy necesario, ya que por ejemplo en el caso de un bombardeo es muy difícil determinar responsabilidades y daños. Ya ha habido algunas sentencias controvertidas, como una de un juez de Cundinamarca, y creemos que se hacen desde premisas falsas y poco adecuadas a lo que es la realidad.

La JEP no es ninguna garantía para nosotros, los militares, por el hecho de que los jueces de la misma han sido seleccionados por cinco personas de las cuales tres son extranjeros y de reconocida simpatía con la ultraizquierda. También los de aquí son de conocida trayectoria izquierdista por lo que consideramos que no se dan las condiciones para que los militares sean tratados con imparcialidad. Primero, como ya he dicho, no se dan las condiciones objetivas ni de justicia para ser tratados con imparcialidad y, en segundo lugar, en contra de lo que había dicho el presidente de la República, Juan Manuel Santos, se nos coloca al lado y se nos da el mismo trato que a delincuentes y terroristas dedicados ahora al narcotráfico. Son terroristas que han violado los derechos humanos, el derecho internacional humanitario y crímenes de lesa humanidad, lo cual es, en conjunto, lo suficientemente grave para que sea equiparado a lo que hicimos los militares. Además, mucha gente acabará colaborando con esa justicia por no volver a la cárcel y no en aras de que se cumplan las premisas de verdad y reparación. Conozco ya casos así, como el de un coronel que estuvo detenido varios meses y me confesó que estaba dispuesto a decir cualquier cosa con tal de no volver a la cárcel. Es decir, vamos a vivir situaciones aberrantes bajo el imperio de la JEP. No podemos colocar a los militares al lado de criminales de dudosa trayectoria como los miembros de las FARC.

R.A.: Precisamente usted hablaba antes del Fuero Militar y fue el gobierno de Uribe el que lo suprimió, ¿fue así?

H.F.V.: Efectivamente fue así, lo cual es una paradoja. Fue el presidente Uribe el que suprimió el Fuero Militar pero lo hizo mal asesorado y después de unas maniobras políticas que no permitieron recuperarlo. El Fuero Militar no es una prebenda para los militares, sino una garantía para algunas personas que en virtud del cargo que ocupan y las responsabilidades que desempeñan deben ser juzgados por jueces e instancias especiales. Nosotros incluso creemos que se podrían dar estos procesos dentro de la JEP siempre y cuando seamos enfrentados con jueces idóneos e imparciales sin cargas ideológicas a priori, ya que en la actualidad tal como se ha concebido y se han elegido los jueces no hay esas garantías para nosotros a las que me he referido antes.

LOS JUICIOS A LOS MILITARES EN AMÉRICA LATINA

R.A.: ¿Usted cree que en Colombia se pueden repetir los casos de los militares juzgados y detenidos por episodios ocurridos hace décadas, tal como está pasando en Argentina, Chile o Guatemala, por poner tan solo algunos ejemplos?

H.F.V.: Yo no lo dudo y sabemos que esa es una de las consignas de la ultraizquierda a nivel continental y la JEP parece parte de ese proyecto, que no existe en ninguna parte del mundo, todo hay que decirlo. El origen de todo este asunto, al menos en Colombia, tuvo que ver con la supresión del Fuero Militar y con un error político al que fue inducido, mal asesorado, el presidente Uribe y que nos ha llevado a este punto crítico en el que estamos ahora.

R.A.: ¿Tienen esperanzas con el nuevo presidente, Iván Duque, de que estos asuntos relacionados con los militares se resuelvan?

H.F.V.: Nosotros no reclamamos impunidad a nadie, eso está claro, sino que nosotros reclamamos claramente justicia. Ahora, viendo lo que plantea el presidente Duque y conociendo su discurso, tenemos una gran esperanza puesta en él.

R.A.: ¿Cree que esta ofensiva contra los Ejércitos, por parte de cierta izquierda, va a continuar, va a seguir adelante?

H.F.V.: Vemos que en Argentina y Chile se ha concretado esta ofensiva. Aquí tendremos que plantear una estrategia contra esos ataques, que son bien planeados, contra nuestras Fuerzas Armadas y nuestros hombres. Aquí lo que se está tratando es de exonerar a los responsables de las FARC, que son responsables de delitos de lesa humanidad. El fondo de este asunto es equipararnos a los militares con esos criminales, algo realmente aborrecible y que no es de recibo.

R.A.: ¿Cree que el ELN tiene voluntad de negociar y abandonar las armas?

H.F.V.: Ya hemos tenido experiencias con el ELN, un grupo con el que negociar es muy difícil y muy poco viable llegar a un proceso de paz negociado propiamente dicho. Son muy radicales y, sinceramente, no creo que vaya a prosperar por eso que he dicho antes. No conozco las interioridades de esas negociaciones pero seguramente el ELN debe estar exigiendo mucho más que lo que las FARC exigieron en las negociaciones de La Habana y de lo que se les dio a este grupo. Le será muy difícil al próximo gobierno aceptar esas condiciones y darles lo que piden, creo que es un objetivo casi de imposible cumplimiento para la nueva administración que presidirá Iván Duque.

domingo, 22 de julio de 2018

SIN MIRAR ATRÁS



"Los recuerdos son una carga
extra para el que camina".
Ignacio González Jansen

En medio del vendaval que azota, otra vez, a nuestra economía, contra todo lo que aconsejaría la prudencia más elemental, ya estamos inmersos en la campaña electoral para las presidenciales de octubre del año próximo; con ello, hemos batido un nuevo record mundial: la duración de ese proceso.

En la fotografía de hoy -la película mantendrá el suspenso por mucho tiempo- aparecen sólo dos contendientes en condiciones de aspirar al triunfo y, debido a la improbabilidad de que un nuevo candidato consiga reconocimiento nacional en ese lapso, le propongo pensar qué propuestas tendremos en esa magra oferta electoral, y qué consecuencias traerían aparejadas cada una de ellas y, sobre todo, qué puede suceder hasta que llegue el momento de elegir entre ellas. Obviamente, me refiero a Mauricio Macri y a Cristina Elisabet Fernández, que se ha puesto a correr.

El primero, ratificará su apuesta al futuro, es decir, a que vivamos en un país donde el populismo quede finalmente desterrado y a que la sociedad entienda, de una vez por todas, que no habitamos en un país rico, pese a contar con enormes recursos naturales, y que debemos dejar de gastar más que lo que nos ingresa; si obtuviera un segundo mandato, es probable que lo consiga, ya que mucho de lo que se está haciendo, sobre todo en la educación y en obras en el Conurbano y el interior del país, será la prueba de la existencia de un camino distinto y viable para el progreso.

La otra, cuando finalmente salga del bunker de silencio autoimpuesto, volverá al escenario con una propuesta de retornar a un pasado al que pintará con los colores engañosos de reparto de inexistentes riquezas; su receta, que conlleva la ansiada impunidad para los graves crímenes cometidos por ella y su banda durante la prolongada década kirchnerista, sólo puede conducirnos a las penosas realidades en las que hoy viven, y mueren, las trágicas Venezuela y Nicaragua.

El Presidente ha ido perdiendo aprecio en su propia base electoral -la clase media urbana- por efectos de la crisis económica, la insoportable inflación y, también, por haber habilitado la discusión parlamentaria sobre la legalización del aborto; pero aún se encuentra entre los mejor posicionados de la región. Y, nos guste o no, encarna hoy la única posibilidad de que Argentina continúe inserta en el mundo, al cual debe abrirse cada vez más para evitar las peores consecuencias de la guerra comercial global que se está imponiendo rápidamente. Eso me inclina a pensar que, cuando llegue el momento, todos esos desencantados se taparán la nariz, si es necesario, y volverán a votarlo. No se tratará de simpatizar con Macri, el PRO o Cambiemos sino, simplemente, de conjurar una nueva tragedia.

Porque su rival, la "noble viuda", no tendría siquiera la posibilidad de evitar la inmediata recaída en el aislamiento internacional, que conllevaría la imposibilidad de acceder a mercados voluntarios de crédito e, inclusive, al apoyo de los grandes organismos, como el FMI (¿por qué no comprenden quienes protestan que, si no hubiera ayudado ahora, la situación sería mucho peor?), el Banco Mundial, la CAF, etc.; y qué decir de lo que sucedería con los proyectos de firmar tratados de libre comercio con la Comunidad Europea y el eje Asia-Pacífico. Y sus aliados continentales, que hubieran podido auxiliarla, como lo hicieran con valijas voladoras y préstamos usurarios en un pasado reciente, han desaparecido.

El Foro de San Pablo y la UNASUR, inspirados por Luiz Inácio Lula da Silva, Hugo Chávez Frías, Rafael Correa, José Pepe Mujica, Raúl Castro, Daniel Ortega y su marido, han fracasado en toda la región y, en la práctica, felizmente han dejado de existir. La ola que había comenzado a formarse ya a finales del siglo XX, finalmente rompió y está llevando a sus principales númenes a la cárcel por hechos de corrupción (seguirá la arquitecta egipcia) o han fallecido; los sobrevivientes -los gerontes cubanos, el tirano nicaragüense y el heredero venezolano- sólo han conseguido mantenerse en sus sitiales a fuerza de hambrear y arrasar, a sangre y fuego, sus países y sus sociedades, generando un éxodo migratorio inédito en América. 

En ese marco, ¿cómo podría Cristina solventar su proyecto populista? Las respuestas sólo pueden ser dadas por recetas harto conocidas y sufridas en carne propia: un reinstalado cepo cambiario, un nuevo default, un renovado impulso a la máquina de imprimir dinero, menos estadísticas públicas, más impuestos, menos energía, menos libertades y, por qué no, hasta arbitrarias confiscaciones.

Decidió -confirmando el desprecio absoluto que siente por él- separarse del Partido Justicialista y formó su Unión Ciudadana. Con esos colores correrá la carrera electoral, puesto que el camaleónico movimiento, que aún carece de candidatos instalados y ha resistido los cantos de sirena uninonistos, tampoco está dispuesto a inmolarse definitivamente atando su suerte al carro de la mariscala de la derrota, a quien sólo acompañan sus más notorios cómplices en el saqueo (Zannini, Vera, Sabatella, Mariotto, Kiciloff, Larroque, Cabandié, Conti, D'Elia, etc.), algunas de las organizaciones sociales de extrema izquierda y circunstanciales aliados sindicales, que también buscan impunidad ante los innumerables delitos cometidos.

El panorama económico seguramente se complicará en los próximos meses por razones locales e internacionales: aquí, la sequía, las inundaciones, la perenne inflación, el sideral gasto público, la pobreza, la reducción del empleo, la subsistencia de subsidios energéticos, la necesidad de un financiamiento más caro; y desde afuera, la caída en el precio de la soja, el aumento en la cotización del petróleo y en las tasas de interés en Estados Unidos, los coletazos de las guerras económicas desatadas por Donald Trump, la inevitable reacción china, la reconformación del comercio mundial, los problemas internos de Brasil, el aislamiento de los Estados Unidos y su abdicación del rol que ejerció desde hace un siglo, etc.

Esas complicaciones económicas producirán, sin duda, conflictos sociales de magnitud, a pesar de los ingentes esfuerzos que está desarrollando el Estado -nacional y provinciales- para aliviarlos. Las razones son obvias, puesto que si esas situaciones se producen, tal vez con connotaciones violentas, serán más que bienvenidos para los integrantes del "club del helicóptero" y hasta para quienes, en la medida de sus escasas probabilidades de subir al podio, ratifican la vigencia del "teorema de Baglini", que determina que, cuanto más alejado se encuentra un político de acceder al poder, más inconsistentes son sus propuestas.

¿Habrá pensado el "círculo rojo" cuánto se depreciarían sus activos si la viuda de Kirchner volviera al poder?, ¿cuánto valdría una hectárea después de una nueva guerra contra el campo?, ¿cuánto las empresas, sin energía y obligadas a practicar una ruinosa política de precios?, ¿cuánto los inmuebles urbanos ante la falta de demanda?

Para no volver atrás, es imprescindible que los empresarios contribuyan, con una hasta hoy desconocida generosidad, a paliar esas graves situaciones, sea con alimentos, sea con moderación en los precios, sea con mejores salarios; no se trata de reeditar la frase "les hablé con el corazón y me respondieron con el bolsillo", sino de mero instinto de supervivencia.

Bs.As., 21 Jul 18

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado

jueves, 19 de julio de 2018

HÉROE MUERTO EN COMBATE - 19 DE JULIO DE 1976


Hoy se cumplen 42 años de la muerte heroica del Capitán Juan Carlos Leonetti, cayó en combate contra el terrorista Roberto Mario Santucho quién fue abatido en esa oportunidad.


El Capitán Leonetti fue ascendido post mortem al grado de mayor, recibió la condecoración “Muerto Heroicamente en Combate”… y fue olvidado por el pueblo de la República Argentina.

Estaba casado con la señora María del Carmen Viola y era padre de 3 hijos, a quienes dejó huérfanos, acompañémoslos en su dolor con una oración en su recuerdo.

EL LEGADO DE MANDELA


 

El 18 de julio 2018 se cumplieron cien años del nacimiento de Nelson Mandela, activista y político sudafricano, que lideró la resistencia contra el Régimen  de discriminación racial, política, económica, cultural, y territorial  de la población negra de su país, denominado “apartheid”. Como consecuencia de su abnegada lucha fue condenado a prisión perpetua.


Luego de más de veintisiete años  de cautiverio, en 1990 se le concedió la libertad. Fue entonces que lejos de buscar la  venganza y promover el odio hacia los blancos, se abocó con el Presidente  De Klerk y bajo la inspiración teológica de Monseñor Tutu que promovía la reconciliación y el perdón, a un proceso de desmantelamiento del apartheid  y transición hacia una democracia interracial, proceso que culminó con éxito con su designación como Presidente en 1994.


Conjuntamente con otros líderes mundiales, campeones de la lucha contra la injusticia, como Gandhi y Luther King, nos dejó como legado el ejemplo de que con el diálogo, la tolerancia y el perdón es posible alcanzar la paz, la concordia y la unidad de los pueblos que han sufrido el flagelo de las guerras internas.

Argentina , que aun no ha logrado cicatrizar las heridas de la guerra interna que padecimos en las décadas de 1960/70/80, espera aún la aparición de líderes religiosos y políticos, que asumiendo con coraje el legado de Mandela, conduzcan al País por un sendero de diálogo, tolerancia, reconciliación y perdón  en pos de la Unión Nacional.

Juan Miguel Giuliano
General (R)

NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

lunes, 16 de julio de 2018

EL GENOCIDA VIRTUAL


En diciembre de 2017 el señor Capitán de Navío de I.M. (RE) Eugenio Bautista Vilardo le respondió a la ex senadora Norma Morandini sobre su artículo “Democratizar nuestros corazones”, publicado por Clarín el 5 de diciembre del mismo año. En su respuesta puso en evidencia una de las tantas acusaciones sin pruebas que ha presentado con documentación fehaciente, y que no han sido consideradas por la justicia. También le dijo que más que democratizar los corazones, deberíamos ser capaces de unirlos. Hacía muy poco que el Capitán Vilardo había sido sentenciado a cadena perpetua.

En un nuevo escrito nos explica el triste destino de un inocente acusado de cometer delitos inexistentes, él siente que por un “genocidio virtual” es un condenado muerto político.


Una nueva categoría de delito se agregará próximamente al código penal argentino: el genocidio virtual.

País bizarro el nuestro, con una justicia que no deja de sorprendernos. Casi al mismo tiempo que en el “Honorable Congreso de la Nación” juraban dos nuevos senadores investigados y hasta condenados por múltiples causas judiciales relacionadas con alta corrupción, el Tribunal Oral Federal 5 me dictaba sentencia a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad que no cometí y de cuya autoría no hay prueba alguna.  

De las 800 presuntas víctimas y testigos que pasaron por el Tribunal durante los siete (¡!) años de audiencias y testimonios que se llevaron a cabo durante mi juicio, ninguna persona declaró conocerme.

A través de documentación fehaciente que fue oportunamente presentada al Tribunal, quedó debidamente aclarado y demostrado 1) que nunca estuve en la ESMA ni destinado, ni en comisión (en el período en el que se me acusa estuve en el extranjero), 2) que no me desempeñé en ningún grupo de tareas ni participé en ninguna acción de combate, 3) que por mi jerarquía y función no tenía ningún poder de decisión y 4) que no figuraba en ningún organigrama que demostrara mi actuación en actividades de combate antisubversivo.

A pesar de las numerosas pruebas presentadas en mi defensa, después de once años de prisión preventiva, fui condenado a prisión perpetua por asesinar y torturar a cientos de personas con las que jamás tuve contacto, y por apropiarme de niños de cuya existencia jamás tuve conocimiento.

He aquí pues la flamante figura del genocida virtual, una nueva especie de supervillano que puede secuestrar, torturar, asesinar, apropiarse de niños sin contacto humano ni poder de decisión, mediante algún superpoder extrasensorial o gestión telepática, o mediante el uso de magia negra, quién sabe, o algún rito de transposición de cuerpos que me resulta imposible conjeturar.

Lo más curioso de esta nueva figura es que desde su nacimiento es culpable AÚN CUANDO (ya ni siquiera “hasta que”) se demuestre su inocencia.

Así es como en el interregno hasta mi condena (12 años de prisión preventiva, de los cuales seis transcurrieron sin juicio ni sentencia) me fueron negadas todas las garantías constitucionales en todas las instancias: desde la excarcelación hasta la posibilidad, en un momento dado, de ser atendido por mi propia obra social.

El doble estándar con el que actúa la justicia argentina en el tratamiento de los encausados y en la aplicación de sus sentencias me remite al concepto de “modernidad líquida” desarrollado por Zygmund Bauman, en el que individuos, acciones e instituciones son “flexibles” y pueden adaptarse al molde político o social que los contiene. Los valores sólidos (justicia, constitución, etc.) pueden ser ignorados y reemplazados por valores “líquidos” que se adaptan a la conveniencia de las autoridades o juristas de turno.

En esta justicia “líquida”, los jueces y fiscales fascioderechohumanistas imponen argumentos postmodernistas para torcer conceptos judiciales básicos del derecho penal argentino y el internacional, declarar la imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad (que no estaba contemplado en nuestros códigos) y poder llevar adelante una justicia paralela para satisfacer la sed de venganza de los peores actores que desquiciaron nuestra República.

Esta mezcla berreta de conceptos posmodernistas da como resultado lo que yo denominaría GROUCHOMARXISMO JUDICIAL; "si esta sentencia no te gusta, no te preocupes, tengo otras mejores".

Así las cosas, la "líquida justicia argentina", instrumentó una perversa, aviesa y retorcida "PENA DE MUERTE" o mejor dicho un "PLAN DE EXTERMINIO", lento y doloroso para la mayoría de los uniformados que fuimos seleccionados para montar el patético circo judicial al que estamos sometidos. Un verdadero bochorno que algún día saldrá a la luz, cuando alguien con convicción y valentía se anime a auditar la vergüenza que fueron los juicios de lesa humanidad, avalados por "políticas de estado" que no hacen sino cortar el hilo moral que establece la constitución.

Hoy cumplo 81 años y doce de genocida virtual, privado injustamente de mi libertad por un poder judicial acomodaticio y servil, que eterniza recursos y procesos para prolongar la tortura y satisfacer el miserable deseo de venganza de un grupo.

He demostrado fehacientemente mi inocencia. He cumplido con cada uno de los pasos que requirió la justicia. A lo largo de todos estos años no se me ha otorgado ninguna garantía, ni siquiera la presunción de inocencia. Se prolongan indefinidamente los plazos de apelación y el tiempo se agota…

Es por eso que hoy, desde este cadalso de encarnizamiento jurídico al que me condenan, lanzo un desesperado grito de auxilio a los ciudadanos de la patria y denuncio un sistema judicial aberrante, maligno y vengativo que me condena a la muerte en vida.

Eugenio Bautista Vilardo
Capitán de Navío I.M.
Condenado a Muerte Político

¡QUÉ MINAS!


"Una gabardina colgada del perchero ha
conservado la forma del cuerpo ausente".
Dolores Soler-Espiauba

Aunque muchos se lo suplicaron en diciembre de 2015 y a principios de 2016, los asesores de Mauricio Macri lo convencieron de que sería contraproducente describir con precisión la situación económica y social que Cristina Elisabet Fernández le había dejado en reemplazo de la banda presidencial y del bastón de mando, y así se perdió una oportunidad histórica: entregar formalmente a la sociedad un croquis detallado que le permitiera transitar con alguna seguridad a través de ese inmenso campo minado.

Sin embargo, nadie podía prever que, mientras caminábamos aterrados por la posibilidad cierta de una explosión, del cielo cayeran bombas aún más destructivas: la sequía que trajo La Niña y las inundaciones que, conjugadas, llevaron a una sideral pérdida de nuestras cosechas. En cambio, sí resultaba previsible que las políticas comerciales de Donald Trump -"USA first!"- trajeran aparejada una revalorización fuerte del dólar y un aumento progresivo de las tasas de interés norteamericanas, que se transformaron en una gigantesca aspiradora de los fondos mundiales que, mientras subsistían tasas casi negativas, habían buscado lucrar en los mercados emergentes y de frontera, como era la Argentina.

Al frente de un país como el nuestro, cuyo Estado gasta muchísimo más que lo que recibe, no genera los dólares comerciales por exportaciones capaces de corregir tanto déficit ni el ahorro interno necesario para financiarlo, que mantiene una presión tributaria record sobre el sector formal (el otro evade sin medida) y una inflación cercana al 30% anual, y que carece de moneda propia (aquí el peso no es un refugio de valor), el Presidente optó razonablemente por aplicar una receta de corrección gradual de los gravísimos problemas heredados.

La alternativa, el ajuste inmediato de tantas variables desacomodadas a propósito por su antecesora, fue dejada de lado por la conmoción social que, sin duda, hubiera provocado. Para comprobar este aserto basta con recordar qué sucedió cuando se puso en marcha una más que tibia reforma previsional o se incrementaron las tarifas de los servicios y de los combustibles, sobre todo a la capital y el Conurbano.

Entonces, se recurrió a los mercados voluntarios internacionales de crédito que, como dije, estuvieron encantados de prestarnos dinero mientras no existían otras posibilidades mejores y de renta segura; cuando éstas aparecieron, salieron corriendo pese a los altísimos rendimientos que aquí les ofrecemos. Esa fuga fue, precisamente, la que provocó la crisis cambiaria que soportamos hasta hace quince días, mucho más fuerte -por nuestra permanente fragilidad- que las que sacudieron a las demás economías en todo el mundo.

Nuestro pobre peso -sólo una unidad de intercambio-, que venía con un claro atraso comparativo, se devaluó como ninguna otra moneda regional, si se excluye al bolívar de la asesinada Venezuela, y ello pese que, cumpliendo su compromiso, el Gobierno no emitió, como hizo el kircherismo para enmascarar sus permanentes desaguisados.

Y así llegamos al FMI que, con el inmenso apoyo internacional que recoge esta administración, nos sacó un poco las papas del fuego. Pero, como se dice, no hay almuerzo gratis, y ahora hemos llegado al momento en que debemos dejar de lado los modos graduales de reducir el gasto público y el derroche al que los argentinos somos tan afectos. Ahora, Macri debe aplicar recetas duras, aunque ya no cuente con la popularidad que lo llevó a ganar en 2015 y 2017, que le hubiera permitido sortear con mayor tranquilidad el temporal que viene con vientos fuertes: la economía enfriándose, una inflación indomable que este mes superará el 3% y los coletazos que llegarán desde lejanas playas por la guerra comercial pronta a desatarse entre Estados Unidos y China, que hará temblar al mundo entero.

La tormenta social es inevitable, pero eso no me impide preguntarme cuál es la receta que aplicarían para alivianarla quienes protestan todos los días en la calle, quienes se resisten al achicamiento de la planta de empleados estatales, quienes se rasgan las vestiduras por los aumentos en los precios del transporte, del gas, de la electricidad, de la nafta o del gasoil, o los periodistas que se desgañitan quejándose del Gobierno.

Sergio Massa y su equipo, que recientemente presentaron un pseudo plan económico, confirmando la validez del teorema de Baglini obviaron maliciosamente explicarnos de dónde saldrían los fondos necesarios para continuar subsidiando todo eso; y lo mismo hacen tanto las restantes tribus peronistas cuanto los movimientos insurreccionales de izquierda.

Señores: o nos ponemos serios o llegará a la Casa Rosada un símil de Nicolás Maduro para expropiar todas las empresas, propiedades y campos, para enriquecer a su claque incondicional y para, cuando hasta eso se acabe, hambrear a la población y sumirla en la desesperación más absoluta, como prueba el masivo éxodo de venezolanos que llegan en masa a los países de la región. Pensemos que, a pesar de flotar sobre un inmenso mar de petróleo, el chavismo ha producido esa gigantesca catástrofe humanitaria que hoy obliga a sus ciudadanos a abandonar todo para no sucumbir ante las enfermedades y el hambre.

No se trata de recurrir al viejo apotegma -"yo o el diluvio"- sino de un hecho casi físico: alguien debe pagar tanto disparate, y ese alguien hoy no existe; no hay, ni siquiera entre los propios argentinos, quien esté dispuesto a enterrar aquí sus ahorros para que sigamos transitando este insano camino de gastar más de lo que tenemos. Si aumentamos los impuestos, ahogaremos aún más nuestra economía; y si no pagamos lo que nos prestaron hasta ahora, caeremos en un nuevo default, con todas las terribles consecuencias que acarrea caerse del mapa del mundo.

Me parece que, mal que le pese, Macri debe hacer uso de la cadena nacional y explicarle todo esto a un país angustiado por muchas voces interesadas en hacerse con el poder para lucrar desde él, como han hecho casi todos en los últimos setenta años. Pero, otro gran problema comunicacional del Gobierno, también para enumerar las obras de infraestructura que se han encarado, y de las cuales dan escasísima cuenta sólo las informaciones que nos llegan, desde el interior, a través de las redes sociales.

¿Por qué se permite a los miembros del "club del helicóptero" el monopolio de los micrófonos y de las cámaras de televisión? ¿Por qué no mostrar las cloacas, las viviendas, las rutas, los puentes, los pavimentos que se han hecho y que benefician a miles de compatriotas? Es cierto que el kirchnerismo hizo claro y mentiroso abuso de esa forma de relacionarse con la sociedad, pero Cambiemos está pagando un alto precio por abstenerse irracionalmente de hacerlo.

Basta con que se diga la verdad, aún cuando esa verdad sea dolorosa, ya que costará mucho más seguir permitiendo a tantas inescrupulosas voces  propalar de la desesperanza. 

Bs.As., 14 Jul 18

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado
E.mail: ega1avogadro@gmail.com