martes, 21 de agosto de 2018

AGRADECIMIENTO



S.E.R. Monseñor Santiago Olivera


Estimado Monseñor:

En nombre del Foro de Generales Retirados del Ejército que tengo el Honor de presidir, le hago llegar nuestras felicitaciones y sincero agradecimiento por los términos de la Carta de Lectores de su autoría con el título  ¿Es esto Justicia? publicada en el Diario La Nación el 16 de agosto ppdo.

Si bien es cierto que Su Santidad el Papa Francisco, la Conferencia Episcopal Argentina y en forma personal varios Obispos se han referido en forma reiterada  a la cultura del diálogo como forma de buscar la reconciliación, la concordia  y la unión entre todos los argentinos, es la primera vez que un Obispo se refiere de manera clara, explícita y valiente, a la dramática situación que padecen más de 2400  imputados, procesados, condenados y muertos en injusto cautiverio a consecuencia de los mal llamados juicios de  Lesa Humanidad que revisten el carácter de ilegales e inconstitucionales.


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Creemos que Ud., con esta carta, efectúa una reparación largamente esperada por la feligresía de su Obispado, quienes siempre esperamos la mediación de Su Santidad y de los Señores Obispos para que esta injusta situación tenga una solución institucional y constitucional a fin de lograr la libertad de los encarcelados.

Sus palabras alientan la esperanza y ayudan a restañar las heridas físicas y morales producto de tantos años de padecimiento, a la vez que expresan de su parte un genuino espíritu de Misericordia y Caridad siguiendo las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo.

Con particular afecto,

Juan Miguel Giuliano
General (R)
Presidente del Foro de Generales Retirados del Ejército

NOTA: Las imágenes, enlaces y destacados no corresponden a la nota original.

DÍA INTERNACIONAL DE CONMEMORACIÓN Y HOMENAJE A LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO

Hoy en el mundo por disposición de las Naciones Unidas se celebra el Día Internacional de Conmemoración y Homenaje a las víctimas del terrorismo. Varias de las ONGs más importantes del mundo están difundiendo el testimonio que dieron en España para el Proyecto “La voz de los sobrevivientes contra la Radicalización” aquí el nuestro por CELTYV, por las víctimas del terrorismo de Argentina.


¡Gracias por difundir!


EL COSTO DE UN "MARTIRIO" IDEOLÓGICO


La próxima elevación a los altares de monseñor Enrique Angelelli provoca una consternación silenciosa.

Agustín De Beitia
 @agustindebeitia
19.08.2018


Angelelli, celebrando misa bajo una bandera de la organización terrorista Montoneros

"Dejadme ser pasto de las fieras. Por ellas me será dado llegar a Dios". San Ignacio de Antioquia.

Acaba de cumplirse un nuevo aniversario de la muerte de monseñor Enrique Angelelli (1923-1976), con la novedad de su pronta elevación a los altares. Desde que se anunció en junio pasado que el papa Francisco había autorizado a promulgar el decreto que reconoce su martirio, una consternación silenciosa se apoderó de muchos católicos. Conviene detenerse en esa aflicción, que se expresó hasta ahora en forma privada o, a lo sumo, se trasladó a algunos sacerdotes, para indagar en el confuso momento que se vive hoy en la Iglesia.

El martirio siempre fue el supremo testimonio de la fe. La prueba definitiva de aquellos que no renegaron de la verdad incluso ante la muerte. En las actas de los Mártires, nos dice el catecismo, la Iglesia recogió "con el más exquisito cuidado" los recuerdos de quienes declararon su fe hasta dar la vida. Pero, ¿puede Angelelli ser contado entre ellos? ¿Fue derramada su sangre "por odio a la fe"?

Como todo argentino sabe, y el papa Francisco también, la muerte del obispo de La Rioja se produjo en un accidente automovilístico. Así lo entendió siempre la Justicia, que revisó el caso numerosas veces, incluso en gobiernos constitucionales. Peritos, fotos, evidencias, siempre apuntaron en ese sentido.

El vehículo en que viajaban el obispo y su vicario, el entonces sacerdote Arturo Pinto, dio un vuelco mientras ambos regresaban desde Chamical hacia La Rioja por la ruta nacional 38, a la altura de Puerto de los Llanos, y el cuerpo del prelado salió despedido.

Hubo un único testigo del hecho, Raúl Nacusi, que estaba arreglando un poste de alta tensión. El hombre dijo que vio cómo el vehículo se salió parcialmente de la ruta hacia la derecha, avanzó con dos ruedas sobre la banquina, y en una maniobra brusca -"como si el conductor se despertara", dijo-, giró a la izquierda para volver al camino, ocasión en que reventó un neumático y volcó. Nacusi nunca vio ningún otro vehículo en las inmediaciones.

De su testimonio surge que quien iba manejando no habría sido el obispo sino el vicario, que sobrevivió al incidente. La alegación contraria, esto es, que Pinto era el acompañante, fue interpretada, igual que su falta de memoria, como un intento de encubrir su presunta negligencia al volante.

Un exhaustivo trabajo de investigación sobre la causa judicial y su desarrollo fue realizado por la ex juez de Cámara Penal de Río Cuarto Silvia Marcotullio (disponible en http://centrodeestudiossalta.blogspot.com/2018/06/caso-angelelli-como-se-construyo-la.html).



DENUNCIA

La denuncia de asesinato fue planteada en 1986 por fray Antonio Puigjané, el mismo que años más tarde participaría del copamiento del regimiento de La Tablada. Se basa en la versión de Pinto de que un automóvil blanco los estaba siguiendo.

Esa denuncia fue desestimada por una Cámara de Apelaciones en 1990. Aun así, un tribunal de La Rioja la readmitió en 2014 y la dio por cierta, sin que aparecieran nuevas pruebas, testigos directos, y mucho menos los autores materiales.

La ex juez Marcotullio, tras revisar los distintos procesos a los que fue sometido el caso, y sopesar las dudas que se plantearon sobre el único testigo directo y sobre los otros que dijeron haber visto después del hecho un vehículo como el descrito, concluye que "no hay elementos de juicio ni siquiera con grado de probabilidad de un hecho homicida".

Pero si aun se quisiera tomar como hipótesis que hubo un crimen, que un vehículo los persiguió, los encerró, y después uno o varios sicarios asesinaron solo al obispo (dejando vivo a Pinto, una tesis absurda), eso probaría en todo caso un móvil político, nunca religioso. De acuerdo a ese encuadre, el obispo habría sido asesinado por oponerse a intereses políticos o económicos del gobierno de facto.

Estas mismas objeciones las expuso recientemente un editorial del diario La Nación, para disgusto del hasta ahora administrador diocesano de La Rioja, Marcelo Colombo, que había organizado una serie de actos en homenaje a Angelelli en el 42º aniversario de su fallecimiento. El texto periodístico recordó además la probada vinculación del prelado con la organización terrorista Montoneros y sus homilías a favor de la subversión.

Los reparos que genera la actuación pública del pastor son numerosos. El muy recomendable blog Wanderer, que repasó hace poco la vida de Angelelli, mostró cómo éste llevó a fondo las recomendaciones del Concilio y de Medellín, y cómo asumió e impuso en su diócesis el pensamiento y la acción del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Una corriente que constituía ya una iglesia clandestina que buscaba "instrumentar todo lo cristiano al servicio de una revolución social de inspiración marxista", como lo advertía entonces el filósofo católico Carlos Sacheri, quien sería asesinado por un grupo escindido del ERP.

María Lilia Genta, hija de otro profesor católico acribillado por el mismo grupo subversivo, Jordán Bruno Genta, cuenta todavía una anécdota más escalofriante sobre Angelelli. Su pedido de "algunos fierros para armar a los muchachos", formulada al capellán de Aeronáutica, Eliseo Melchiori. Algo que contó el propio Melchiori y que sucedió en 1968, antes de que estuvieran constituidos definitivamente los grupos guerrilleros, señal de la temprana afinidad del prelado con la lucha armada.

EJEMPLO

No, Angelelli no fue martirizado y no parece ser un ejemplo de santidad. Pese a los méritos que pueda acreditar en su preocupación por los pobres, al elevarlo a los altares el papa está proponiendo como modelo de vida cristiano y de virtud a un obispo que ideologizó su fe. Pero, además, el Santo Padre está desvirtuando el significado del martirio.

Por eso plantea una serie de interrogantes que se proyectan hacia un horizonte sombrío. Porque lo que aquí se considera no es ya una expresión privada de un sacerdote o del mismo papa, sino de un acto magisterial.

¿Puede el magisterio proclamar un martirio que no ocurrió? ¿Obliga ese decreto al asentimiento de la fe? Es decir, ¿estamos obligados a creer los católicos que el de Angelelli fue un crimen por odio a la fe? Y, en caso de no ser obligatorio, ¿qué consecuencias se deducen de esto? Pero también: ¿por qué no haber estudiado el martirio de Genta o de Sacheri, asesinados con armas de fuego mientras iban o volvían de misa por subversivos que sí se burlaron de su fe?

Son las dudas de todo católico consciente de su fe, desgarrado entre el respeto filial a los Santos Padres en el que fue criado y la rebelión interior a la que ya se vio sometido por otros actos magisteriales que minan la doctrina, las tradiciones e incluso la verdad de la fe. Como sucedió con las exhortaciones apostólicas Evangelii gaudium, donde se afirma que la Eucaristía "no es un premio para los perfectos" (cap. I, V, 47), y Amoris laetitia, que admite el acceso a la comunión a los divorciados vueltos a casar (cap. VIII), soslayando el pecado mortal e incluso el sacrilegio que estas situaciones comportan.

Para dilucidar si es infalible la proclamación de martirio, y la posibilidad de oponerse, consulté a un teólogo confiable, identificado con el mundo tradicional, que no es argentino. El momento actual de la Iglesia es tan absurdo, como otros han dicho ya, que un sacerdote en comunión con Roma que quiere transmitir la enseñanza de la Iglesia corre un riesgo, por lo que preservaré su nombre.

"Está claro -respondió el teólogo- que elevar a los altares al obispo Angelelli es un acto ideológico".

"Cuestiones semejantes conciernen a la canonización de Pablo VI", añadió, para enseguida aclarar que "las intervenciones del papa Francisco sobre este terreno no son verdaderamente magisteriales".

"Después del Concilio Vaticano II, la máquina magisterial ha sido de algún modo deteriorada por la adopción de un magisterio pastoral, explicó. "Pretende ser una enseñanza, pero que se da a priori como no infalible. De suyo, exige respeto (Lumen Gentium, n.25), pero no el asentimiento de la fe".

"Amoris laetitia -continuó- fue manifiestamente un acto de esta especie, como lo son las canonizaciones y declaraciones de martirio".

"Pienso que es por esta misma razón que uno está en su derecho de oponerse a la nueva liturgia, que es de manera equivalente pastoral".

Ante la duda de si no se corre el riesgo de caer en el protestantismo por oponerse al magisterio papal, el teólogo responde que no. "Al contrario, es una suerte de requerimiento hacia los órganos del magisterio: que nos enseñen con la autoridad de Cristo".

Con todo, la posibilidad de un repliegue y toma de distancia de las enseñanzas pontificias no puede significar otra cosa que la existencia, ya hoy, de una suerte de cisma informal, es decir, "dos iglesias" que conviven en el tiempo. "Sí", respondió. "Cisma informal parece ser la expresión que define, en efecto, nuestra situación. Lo que es más mortífero que un cisma declarado. De hecho, muchos católicos no lo son hoy más que como credencial", añadió.

Vivimos tiempos brumosos en que lo único seguro para no perder la fe será la doctrina y el magisterio constante de la Iglesia.

lunes, 20 de agosto de 2018

AGRADECIMIENTO A MONSEÑOR OLIVERA



El Foro de Almirantes Retirados agradece a Monseñor Olivera  por presentar una situación que no es "políticamente correcta" y exponer públicamente una injusticia de dimensiones insospechadas.

Injusticia, que es ignorada y continúa en el tiempo como si no existiera, la de los acusados de crímenes de lesa humanidad y la de las víctimas del terrorismo. Los primeros sufren todas las violaciones posibles a las instituciones del derecho, a la Constitución Nacional y a los tratados de derecho humanitario; los segundos son desconocidos oficialmente y se les niega el apoyo que reciben otras víctimas de la violencia.


Las palabras de Monseñor Olivera devuelven la esperanza en un futuro mejor en el que habrá Justicia y no Venganza.

Confiamos que los argentinos, integrantes del gobierno o no, sumen sus esfuerzos para lograr que la esperanza de hoy se convierta en Justicia. El Foro se compromete a redoblar sus esfuerzos en pos del bien común.

Enrique Molina Pico
AlmiranteVGM -R-
Presidente

DNI 5173413

NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

CARTA AL SR. PRESIDENTE



Señor Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de mi Patria:

Me permito escribirle justo el día que recordamos la muerte del Gral. San Martin, porque estoy confundido.

Soy el Soldado Voluntario De las Mercedes MAMANI, destacado en la frontera Norte cumpliendo con el Decreto. Sé que Ud. es un hombre perspicaz y observador, por lo que intuyo que se habrá dado cuenta que soy coya, descendiente de esa noble estirpe que supo derramar sangre numerosa en defensa del suelo patrio en las batallas por la independencia y hasta llegar a la última gran batalla en suelo ecuatoriano a órdenes del Gral. Simón Bolívar.

En lo que respecta a mi nombre, deseo aclarar que no responde para nada a que mi madre era una adelantada en cuestiones de género o inclusivas, sino simplemente que ella quiso cumplir con la tradición familiar de que siempre debe haber un hijo que lleve el digno nombre de la Generala del Ejército, que tantas bendiciones le diera a los patriotas de aquellos lejanos y aciagos días en que la Patria se jugaba su existencia; no deseo abundar sobre Ella, ya que sus asesores sabrán ilustrarlo convenientemente sobre esta historia.

Pero vayamos al grano: le cuento cómo estamos aquí y además le expreso la terrible confusión que me aqueja respecto del cumplimiento del Decreto.

Lo primero es agradecerle la designación de nuestros jefes, porque sin lugar a dudas ellos son los mejores, se preocupan constantemente por nuestro bienestar y, dentro de la escasez, nos proveen de lo necesario, pero sobre todo tienen lo que define al soldado: valor y ejemplo personal. Hacen honor al Padre de la Patria, quien en el legajo personal de sus oficiales los definía con un escueto pero contundente “Tiene valor, sirve para el combate”. No hacían falta más palabras. De ese acero estában hechos nuestros jefes.


Ellos hoy se preocupan para enseñarnos las mañas del Decreto, por si las moscas, sabe... Lo primero que nos dicen es que estamos cumpliendo una función de apoyo logístico a las fuerzas de seguridad empeñadas en el combate al narco, es decir: proporcionar comida, transporte, alojamiento, apoyo sanitario si alguien es herido, construir alguna ruta o camino, reparar un puente roto y otras cosas por el estilo, y siempre en la segunda línea, es decir, desde la retaguardia, como dice nuestra doctrina al respecto.

Pero debo decirle que la realidad es que estoy en la primera línea, haciendo patrullas en el monte, a machetazo limpio abriendo picadas y equipado con todo: mi mochila con lo necesario, mi ración de combate y mi inseparable FAL. Que le cuento, de paso, que es lo mejor que tenemos, algo viejos, pero siempre efectivos; le digo que por su calibre, poder de impacto y cadencia de fuego, alcance y precisión no hay otro igual. Le aseguro que a 300 metros el enemigo no tiene chances contra esto... pero justo es precisamente lo que me preocupa.


Y aquí mi primera confusión: si estoy en apoyo logístico, ¿por qué estoy en el frente de combate, con lo que ello implica en materia de riesgos y probabilidad de enfrentamiento cierto? El de enfrente, ¿es enemigo, adversario, oponente o contrincante; cómo lo llamamos? Porque le aviso que, si es enemigo, como dice la doctrina le tengo que tirar.  En esta eventualidad, ¿me ampara el Decreto? Porque en este punto los jefes no son muy explícitos y lo arreglan con un “depende de las circunstancias”. Pero esto no me deja tranquilo y pienso en mis camaradas presos por otros combates...


Además, lo que aumenta mi confusión es que en las patrullas nos acompaña siempre un gendarme, prefecto o policía, según corresponda. No sabemos exactamente cuál es su rol, pero interpretamos que es algo importante, pues los jefes nos dicen que en el momento de la decisión sigamos las órdenes del gendarme, que son más expertos en estos temas. Pero también ellos nos dicen que al momento de tirar debemos considerar si el de enfrente está armado de verdad o con un juguete, y de qué calibre es su arma, por esa cuestión de la proporcionalidad en la respuesta ¿vió?; que consideremos si el probable maleante tiene la actitud de enfrentarnos o no y que, después de evaluar todo eso, recién podríamos disparar, pero que aun así tampoco es seguro que el Decreto nos ampare.

Ud. sabe, Sr Comandante, que los soldados somos de pocas palabras, pero de mucha acción y sólo necesitamos que nos den órdenes precisas, claras y concretas, que no den lugar a dudas en el momento clave, porque como dicen los jefes “La duda mata”, y en esto, Sr., estamos peor que gato en la neblina.

Sabemos por las noticias que son momentos difíciles, que en algunos lugares del país los jueces, gobernadores, intendentes, etc., ya no duermen tranquilos en sus casas con sus familias, por esta cuestión de los narcos. Pero también es cierto que pensamos para que cuando se termine nuestra faena, no sea cosa que los jueces que hoy les cuidamos el pellejo nos juzgarán y enviarán a prisión por esta cuestión de la “Interpretación” de la correcta forma de protegerlos, como ya ocurriera con un famoso Decreto democrático del año 1975, en el cual todos se lavaron las manos, como corresponde a un buen político.

Ud. como yo, Sr Comandante, sabemos que este tema de la “Interpretación” siempre corre en contra del soldado, al que no lo asiste ninguna prebenda; por el contrario, la simple duda es en su contra. Nada que ver con los nuevos  del papel verde, que aún reconociendo explícitamente su rol de coimeros, salen de inmediato con la apreciada libertad, aunque no estoy seguro si con su honra en alto, que seguro no les importa un comino. Eso sí que es un verdadero privilegio.


De paso le cuento que en estos días nos visitó el Ministro de Defensa. Nos habló lindo, dijo muchas cosas, un verdadero lenguaraz; pero “del tema” se le notaba su verdadera chambonería, a punto tal que los camaradas se deleitaron con ocurrentes y jocosos chistes que incluso los oficiales, aunque más circunspectos, no dejaban de asentir con un gesto, una sonrisa que se les notaba en sus y hasta los más osados con la expresión típica argentina “Es lo que hay, vió”. El resto, es interpretación de cada uno.

Para no atosigarlo y mucho menos preocuparlo, distrayendo la atención de sus importantes responsabilidades, sólo le insisto con esto de la confusión que reina aquí, pues nuestros jefes nos machacan hasta el cansancio de que la primera condición del éxito es la “Unidad de Comando”, y la verdad es que hoy no sé a quién obedecer, si a nuestros jefes naturales o a los otros agregados a la patrulla.

Por último, quiero decirle que por la paga no se haga problemas, está todo bien. Los soldados sabemos desde siempre que somos de vigésima en estos temas, aunque se nos exija que rindamos como de primera. Sólo le pido que tengamos un lugar donde reposar nuestros restos, por si ocurre lo más seguro que tenemos y especialmente en nuestra profesión: que no se olviden de nosotros como ya es recurrente en la historia de nuestra Patria. A Liniers lo fusilaron; los últimos granaderos fueron recibidos por los perros vagabundos y cimarrones que andaban por la Plaza de Mayo cuando llegaron a órdenes de Mariano Necochea, después de batallar por una década en tierras propias y lejanas; a los soldados de Malvinas los escondieron y a los de la guerra contra el terrorismo los pusieron en prisión, donde se siguen muriendo durante su gobierno, ancianos, enfermos terminales y muchos sin sentencia, con “preventivas” de más de un lustro, o dos.

Atte.

Su Soldado Voluntario,  De las Mercedes MAMANI (MM ) Las iniciales son pura coincidencia de la casualidad.



NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.u

sábado, 18 de agosto de 2018

GRAN BARATTA



Parece que hay una "gran Baratta" y en la Justicia podemos encontrar verdaderas "gangas". Resulta verdaderamente escalofriante observar cómo empresarios que participaron de las ganancias ilícitas de funcionarios tan corruptos como ellos, que causaron la miseria de nuestra población y la muerte de muchas personas, sin arriesgar nada, completan su negocio y hoy también la sacan "Baratta" y salen en libertad bajo el mote de "arrepentidos colaboradores", cuando el único apodo que les cabe es el de miserables delincuentes.


Del otro lado, nos encontramos con desamparados de la justicia a montones, para los cuales nada es barato. Con sufrientes que, a diferencia de aquellos y en pleno gobierno democrático (Cámpora, Lastiri, Juan D. Perón, María Estela M. de Perón), sin pedir nada, se jugaron su pellejo en la década del 70, metiéndose en el corazón de la guerrilla, luchando dentro del monte, peleando con un enemigo compuesto de hordas destructoras que sembraban el pánico en la población, que tomaban cuarteles, realizaban secuestros extorsivos, mataban sin piedad a niños, mujeres, hombres comunes, policías y militares, detonaban bombas en cualquier lugar masacrando a quienes se encontraban en el mismo, torturaban y fusilaban. Sin embargo, hoy los que ofrecieron su vida y su salud por todos nosotros, casi medio siglo después, continúan pudriéndose en la cárcel frente al beneplácito inmisericorde de una sociedad indiferente y cobarde que se autocensura por temor a decir algo que vaya a contracara de lo políticamente correcto. ¡Despierten de una buena vez, señores jueces y fiscales! ¿O acaso van a creer que todos los testimonios son veraces respecto de hechos que sucedieron hace cincuenta años?

Francisco García Santillán
DNI 10.661.522



NOTA: Las imágenes, enlaces y destacados no corresponden a la nota original.

RECORDANDO AL CAPITÁN MIGUEL KELLER A 43 AÑOS DE SU ASESINATO POR EL TERRORISMO



Fue en el año 1975 durante el gobierno constitucional presidido por María Estela Martínez de Perón. El 18 de agosto el Capitán Keller, un suboficial y cinco soldados, se dirigieron en una camioneta del Ejército al Tiro Federal Argentino para efectuar una comprobación rutinaria de armamento.

Al llegar a la puerta de la calle Leopoldo Lugones, se le acercó un individuo con uniforme del Ejército y grado de Teniente Coronel, por lo que el Capitán bajó del vehículo para hacer la presentación de rigor, momento en que fue acribillado por terroristas del ERP. A continuación, los atacantes, más el falso Tte. Coronel y uno de los soldados que pertenecía al ERP, redujeron al suboficial y a los soldados y huyeron llevándose la camioneta cargada con 70 fusiles FAL, 4 FAP y 21 pistolas Ballester Molina. Posteriormente, el 4 de septiembre, fueron capturados en Bella Vista cuatro terroristas que intervinieron en la operación del Tiro Federal, y otro (Rodolfo Luis Bleder) murió al resistirse a balazos. Pocas horas después, en el Country "Apache" de Pilar, murieron en enfrentamiento con la policía el soldado entregador Darío Krasniansky, el que mató al Capitán Keller (Mario Camariano), y a la esposa de éste, Mirta Estela Quiroga. Se recuperaron 23 fusiles FAL. Cabe recordar que el nombre de la terrorista Mirta Estela Quiroga figura en el llamado “Parque de la Memora” erigido en la Ciudad de Buenos Aires durante el gobierno de Néstor Kirchner, que además indemnizó a familia con 224.000 dólares.

Miguel Alberto Keller había nacido el 29 de septiembre de 1943 en Paraná (Entre Ríos). Ingresó en el Colegio Militar de la Nación el 03 de marzo de 1960 y egresó en 1963 con el grado de Subteniente del arma de Comunicaciones. Pertenece a la Promoción 93 del Ejército, promoción que actualmente se llama “Mayor Viola – Mayor Keller” en memoria de sus dos integrantes asesinados por el ERP. Casado con María Inés Calierno. Tenían cuatro hijos.

Bety Sagastume