jueves, 2 de enero de 2020

HUELGA DE HAMBRE DE UN PRESO POLÍTICO


Drástica decisión de un preso político: el Teniente Primero Gustavo De Marchi, de 71 años, anunció que cumple una huelga de hambre, sin alimentos ni medicamentos, hasta su muerte

30 Diciembre 2019

El motivo es la permanente violación a nuestra Constitución Nacional, códigos de Rito de fondo y forma como también las expresas leyes N° 27.360, 27.362, 26.200 (en especial art. 13) y demás leyes y tratados Internacionales de Derechos Humanos que someten a provectos ancianos[1] a prisiones preventivas In eternum –sin condenas firmes-, como adelanto de condena procesal en los ilegítimos, ilegales procesos mal denominados de “lesa humanidad” que fusilan el art. 18 de nuestra Carta Magna.


Más grave aún la conculcación de la resolución 002/2019 de la “BICAMERAL de MANITOREO…”, que con fuerza de ley obligatoria para todos los Tribunales Federales de la Nación Argentina; resolución que fue aplicada por los Tribunales citados “A DESTAJO” para con los políticos y funcionarios presos por delitos de corrupción, como también para infinidad de delincuentes comunes, pero no a los provectos ancianos “PRISIONEROS DE GUERRA” “DE LA DÉCADA SANGRIENTA” de los setenta del siglo pasado. Semejante iniquidad con temeridad y malicia, máxima sibilina sevicia que constituye el icono mundial a la arbitrariedad judicial en paralelo a la nefanda discriminación, que aniquila el Principio de igualdad ante la Ley –consagrado en el art 16 de la Constitución Nacional.


“VIVIR CON HONOR O MORIR CON GLORIA”, “EL QUE NO LUCHA POR SUS DERECHOS, NO TIENE DERECHO A TENERLOS”. “EL PUDOR DE LOS HIPOCRITAS, ES LA PELUCA DE SU CALVICIE MORAL, LA PATRIA ANTES,… LA PATRIA SIEMPRE “JESUCRISTO Y TODA LA ARGENTINA NOS ESTÁN MIRANDO” ¡¡¡“ARGENTINA”… AMELA O DEJELA”!!!

Tte 1ro I – Parac –EA – (R) Don Gustavo Ramón De Marchi






NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

ESPERANZA DEL 2020


REPÚBLICA ARGENTINA
 (clic acá para firmar)

BOLIVIA SE ALEJA DE EVO Y TODO CAMBIA EN AMÉRICA LATINA, SALVO LA ARGENTINA


El Grupo de Puebla se convocó con el lema “el progresismo es el cambio”. Pero en la región, empezando por Bolivia, hay muchos procesos de cambio con otras ideas en la cabeza. Y dos países estancados de lo más “progresistas”: la Argentina y Venezuela.

Por Marcos Novaro
Publicada: 31/12/2019, 09:38hs.

Evo Morales, el fin de semana, en Buenos Aires (foto AFP)

Hay una buena noticia en la región, que puede pasar desapercibida si se atiende solo a los despelotes callejeros en danza: las democracias aguantan las crisis, sean económicas, sociales o institucionales, logran ofrecer alternativas de cambio y sostener gobiernos que en un sentido u otro tratan de innovar. Así que no habría tantos motivos como se suele pensar para hablar de democracias en riesgo o en retroceso, ni mucho menos para sospechar que América Latina regrese a viejos vicios como el militarismo, la crónica falta de legitimidad y representatividad de las autoridades, o la pasión por los golpes de Estado.

Lo más sorprendente e inesperado al respecto es lo que sucedió y sigue sucediendo en Bolivia. Ha quedado a la luz la falsedad de la idea de que Evo fue desplazado del poder por una conjura de la ultraderecha racista y los uniformados. Los principales actores que lo dejaron en off side cuando intentó el fraude, y lo vuelven a marginar ahora de la competencia electoral, proceden de su propio bloque. Son actores que se cansaron de su autoritarismo, reniegan de su llamado apenas solapado a generar vacío de poder y una guerra civil y prefieren competir en pie de igualdad con las demás fuerzas políticas, antes que convertir al MAS en una fuerza antisistema o en un partido único. Lo han dicho abiertamente las máximas autoridades legislativas, ante el intento de Evo y su claque de digitar a los candidatos desde su exilio porteño: reconocen al gobierno de transición y apuestan a renovar su partido, entendiendo esa es la mejor forma de preservar los logros de 14 años de gobierno. En suma, hacen lo que nunca se animaron a hacer aquí los neoperonistas de los cincuenta y sesenta, o los supuestos renovadores de los últimos años. Lo más probable es que de las elecciones resulte un gobierno no hegemónico, que tenga que negociar y someterse a reglas mucho más de lo que Evo estuvo jamás dispuesto a hacer, reintroduciendo las dosis mínimas necesarias de tolerancia y liberalismo político.

Jair Bolsonaro juega a Papá Noel (Foto Reuters)

Lo más importante para la región, de todos modos, es lo que está sucediendo en Brasil. Parece que Jair Bolsonaro puede terminar siendo bastante menos dañino para su democracia que innovador para su economía. Si lo logra no será por haber impuesto una ultraderechista y fanática visión aperturista, si no por aprovecharse del hecho de que el proteccionismo y el nacionalismo económicos están hace mucho en declive en la sociedad y en las elites: la amplia mayoría se ha convencido de que no va a volver el crecimiento si no se abre la economía, de allí que más allá de la popularidad que logre retener Bolsonaro, que parece no será mucha, no haya mayores obstáculos a la vista para que avance con reformas que años atrás hubieran sido impensables.

Eso para la Argentina supone riesgos y problemas, porque estamos mucho peor preparados para abrirnos a la competencia internacional. Pero también aporta desde afuera un aliciente al cambio, y corrige un problema que venimos padeciendo de largo: el Mercosur funcionó en gran medida para nosotros como un refugio para estirar artificialmente la sobrevida de una economía cerrada que hace mucho más tiempo que a los brasileños nos da malos resultados; es decir, sirvió hasta aquí para fortalecer el statu quo económico, pese a su decepcionante desempeño. Que Brasil esté cambiando altera esta situación y a la corta o a la larga nos obligará también a cambiar. Ojalá no sea tan a la larga, ni tan a trancas y barrancas como hoy parece. No ayuda mucho en ese sentido que la principal apuesta de nuestro nuevo gobierno sea esperar que los tradicionales baluartes del proteccionismo brasileño, los militares y los industriales de San Pablo, frenen a Bolsonaro. No lo van a hacer, y nos vamos a quedar esperando.

Las protestas que en Chile derivaron en reformas constitucionales (EFE/ Elvis González)

También la evolución reformista de la crisis en Chile alienta a ser a mediano plazo más bien optimistas. Contra la idea de que con las protestas “se cayó el modelo regional promercado” y ganaría impulso el populismo radicalizado, es más probable que suceda lo contrario: con una rápida reforma constitucional y una mayor atención a los déficits sociales Chile podrá volver a demostrar que el capitalismo democrático es nuestra mejor opción para el desarrollo en la región, entre otras cosas porque es el mejor sistema para cambiar reglas de juego consensual y razonablemente, sin destruir los motores de la convivencia ni de la acumulación. Seguirá siendo el contraejemplo de tantos otros regímenes económicos e institucionales que no dejaron más que penurias a su paso. Y los que ahora festejan una supuesta brisa bolivariana van a tener que volver a pensarlo, o mejor dicho, como siempre han tendido a hacer, dejarán de hablar del tema cuando las evidencias los incomoden y desmientan sus preferencias.

Uruguay, mientras tanto, está procesando civilizadamente su alternancia a un gobierno más de derecha, y se aleja de los pocos países que van quedando estancados en la visión “progresista”. Y puede que eso ayude a su izquierda a sacudirse del todo las afinidades chavistas y castristas, para que pronto vuelva a ser realmente una fuerza de cambio. ¿Y Perú, Ecuador y Colombia? Gobiernos de centro y centroderecha están allí acusando el golpe de protestas y crisis políticas que pueden verse como amenazas al orden, pero también terminar sumando fuerzas a favor de reformas modernizadoras, socialmente integradoras y, sobre todo, democratizadoras.


“Los dirigentes del MAS boliviano hacen lo que nunca se animaron a hacer aquí los neoperonistas de los cincuenta y sesenta, o los supuestos renovadores de los últimos años”.


En ninguno de esos casos, el sistema político está estancado, ni impera el temor al cambio que domina entre nosotros. Y por más polarización que haya, pareciera haber menos grieta que en nuestros pagos. ¿Por qué? Porque lo que se suele achacar a la famosa y nunca bien analizada grieta en verdad tiene que ver no tanto con la polarización en sí, como con otros rasgos que nos distinguen: el bloqueo y la frustración con los proyectos de cambio. No es que la polarización sea entre nosotros más extensa o virulenta que en esos otros países, lo que sucede acá es que nuestras fuerzas favorables a cambios económicos e institucionales imprescindibles han sido bloqueadas por actores corporativos y políticos que imponen su preferencia por el statu quo, o por restauraciones aún más reaccionarias, disfrazándose de “progresistas” y reformistas sociales; como resultado de lo cual se generaliza la frustración y el resentimiento. Esta es la combinación de factores que desde hace ya un par de décadas nos está impidiendo salir del pozo y nos vuelve a enfrentar una y otra vez con los mismos problemas, solo que un escalón más abajo cada vez.

Por Marcos Novaro

SÍSIFO O LA IRRESISTIBLE ESTUPIDEZ DE LOS ARGENTINOS





Sísifo, rey de Efira era reputado como el más astuto de los hombres pero era también avaro y mentiroso y no trepidaba en recurrir a medios ilícitos para incrementar su riqueza. Bien podría ocupar el lugar de “santo” patrono para un pueblo que ha divinizado la picardía y la deshonestidad con el eufemismo de “viveza criolla”.


Que haya sido castigado por Hades porque timó a éste con su muerte o por Zeus por alcahuete, es circunstancial; haya sido cualquiera de los dos el juez, lo que nos ocupa es que el castigo impuesto fuera la repetición eterna de un trabajo absurdo, hacer rodar cuesta arriba de una montaña una piedra que, antes de llegar a la cima, volvía a rodar hacia abajo, debiendo comenzar de nuevo la labor.

Argentina, o mejor dicho los argentinos que trabajan y producen, son todos Sísifo. Desde hace setenta años, arrastran cuesta arriba una piedra que año a año se hace cada vez más pesada. Esta piedra llamada populismo es lo que a lo largo del tiempo, por la incapacidad intrínseca que éste tiene de generar riquezas genuinas, ha llevado a la Argentina a su actual situación, sin salud ni educación pública, con 34% de pobres, 10,6% de desempleados, sin seguridad jurídica ni, menos aún, personal, un país, en fin, incapaz de defenderse militarmente si debiera hacer frente a una agresión.



La Odisea y las sirenas

Lo triste de este tormento es que no hubo dioses que nos lo impusieran por ser un pueblo perspicaz y astuto, fuimos nosotros mismos quienes nos castigamos el día que, a diferencia de Ulises, no tuvimos la previsión de atarnos al mástil cuando empezaron los cantos de las “sirenas”.

El peso de la piedra que arrastramos está compuesto fundamentalmente por una estructura parasitaria, el estado, cortado y agrandado a medida por políticos ignorantes y rapaces, sindicalistas mafiosos, por empresarios que saben que la prebenda y no la excelencia es la razón de sus emprendimientos y por obispos que han hecho del “pobrismo” una virtud, si no teologal, al menos papal; todos ellos cabalgando sobre una masa ignorante y marginada -hecha así por ellos- presta a ser permanentemente engañada en sus reivindicaciones, reivindicaciones que en épocas electorales se traducirán en un par de chapas para el techo de sus madrigueras, algunas frazadas de descarte y un pozo negro cada ocho manzanas como sucedáneos “progres” de cloacas y aguas corrientes.


Pero no nos engañemos, esta pena no es para todos, solo son sometidos a ella, aquellos que componen la estructura productiva del país que no es más de un 39% de quienes lo habitan, pero si es necesario tener en cuenta que este castigo tiene la particularidad que cada vez que la piedra rueda hacia abajo parte de quienes acumulan peso a la roca -políticos, sindicalistas y obispos- salen a exigir solidaridad, reclamándole a aquellos que, mal que bien, aún hacen funcionar a este país, redistribuyan su renta con esa masa marginada que se acostumbró a vivir sin trabajar, aduciendo que éste no es un país pobre sino “empobrecido”, donde la culpa no es el peso de los que componen la roca sino de los que la empujan.


Albert Camus nos presenta el mito de Sísifo como símbolo del esfuerzo inútil e incesante del hombre. Camus veía a Sísifo como metáfora del hombre aislado, incapaz de entender al mundo que le rodea, o, en nuestro caso, la estructura que lo agobia y rebelarse contra ella. Lo que no podía prever el autor de El extranjero, si hoy viviera y estudiara a nuestro país, es que la estructura que ha destruido a la Argentina es, sencillamente un símbolo de lo absurdo, donde solo medran aquellos -los que le dan peso a la roca- que la edificaron en su provecho y que merecerían que Sísifo les aplastara las cabezas con la piedra que empuja.

Pehuajó, zona rural, 30/12/2019

José Luis Milia


Non nobis, Domine, non nobis. Sed Nomini tuo da gloriam.

lunes, 30 de diciembre de 2019

IGUALDAD ANTE LA LEY Y GARANTIZAR EL DEBIDO PROCESO



28 de diciembre de 2019 2019

Por Roberto José Rosales

Sin querer menoscabar a ningunos de los 3 poderes del estado nacional, me salen rápidamente unas breves conclusiones de cada uno de ellos:

1. Poder Ejecutivo

A pesar que la primera magistratura de la Nación es ejercida por el Dr. Alberto Fernández, no escapa a la percepción de nadie que su gran electora fue la actual vicepresidente a fin de sustraerse a la acción de la justicia y usar al presidente como escudo humano y político.

2. Poder Legislativo

Los representantes del pueblo deberían actuar en función del interés del bien común de sus representados, tarea que no hacen ya que se limitan a cumplir con los objetivos de sus respectivos dirigentes políticos, de esa manera no cumplen la función para las que fueron elegidos.

3. Poder Judicial

Es la institución estatal más desvalorizada, salvo honrosas excepciones en general son permeables a los deseos del poder, facilitando decisiones judiciales que solo benefician al quienes ejercen el poder político de turno.

Evidentemente el árbol de la “emergencia económica” tapa el bosque de muchísimos problemas graves irresueltos a la fecha y que requieren un MUY URGENTE tratamiento, como por ejemplo la seguridad jurídica.

Con la actual inseguridad jurídica continuarán pasando las siguientes cosas:

·       Crecimiento del delito e inseguridad de los habitantes y visitantes de nuestro país.

·       No se incrementaran las inversiones en el país, y nuevamente no lograremos honrar nuestros compromisos con acreedores legítimos.

·       La famosa “grieta” se ensanchará y profundizará, impidiendo una unión nacional necesaria a la necesidad de dejar una república digna de ser legada a las generaciones futuras.

Obviamente los problemas son muchos, pero la prioridad pasó por liberar a los mal llamados “Presos Politicos”… en realidad eran políticos presos por corruptos y ladrones. Hartamente demostrado en la mayoría de las causas, ahora cajoneadas o desvirtuadas.

El estado tiene la obligación constitucional de garantizar el debido proceso, esa obligación al no cumplir los artículos 18[1] y 16[2] de nuestra Constitución Nacional con los verdaderos Presos Políticos, que desde 2003 a la fecha a la fecha posibilitaron el desarrollo de los mal llamados “juicios de lesa humanidad”. Desde entonces ya han sido investigados, juzgados y algunos condenados 2367 personas de las Fuerzas Legales de la Nación, quienes cumplieron la orden de aniquilar al accionar subversivo impartidas desde los más altos niveles de la conducción política del estado (ya sea democrático 1973 a 1976 o de facto 1976 a 1983). También es necesario destacar que al día de la fecha los fallecidos privados injustamente de su libertad ya son 543 (quinientos cuarenta y tres)[3] pertenecientes a todas las Fuerzas Armadas, Fuerzas de Seguridad, Fuerzas Policiales, Fuerzas Penitenciarias y Civiles; en el marco de este proceso de persecución, venganza y exterminio, donde SE CONTINÚAN REPITIENDO en forma sistemática infinidad de irregularidades jurídicas, instrumentadas en el ámbito de una justicia prevaricadora.


No sea cuestión que después la  inexperta ministro de seguridad pretenda que la justicia revoque sus decisiones, con la clara intromisión del poder ejecutivo sobre otro. ¿Sabrá esta señorita que la Constitución Nacional es nuestro único contrato ciudadano de convivencia y establece la independencia de los poderes entre sí? Por si no lo sabe allí se encuentran las bases de la república.


[1] [1] Ningún habitante de la Nación puede ser penado sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho del proceso, ni juzgado por comisiones especiales, o sacado de los jueces designados por la ley antes del hecho de la causa. Nadie puede ser obligado a declarar contra sí mismo; ni arrestado sino en virtud de orden escrita de autoridad competente. Es inviolable la defensa en juicio de la persona y de los derechos. El domicilio es inviolable, como también la correspondencia epistolar y los papeles privados; y una ley determinará en qué casos y con qué justificativos podrá procederse a su allanamiento y ocupación. Quedan abolidos para siempre la pena de muerte por causas políticas, toda especie de tormento y los azotes. Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas, y toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que aquélla exija, hará responsable al juez que la autorice.

Esos juicios fueron una decisión de Néstor Kirchner y avalado por Ricardo Lorenzetti la transformaron en una política de estado, seguramente con el apriete de las supuestas organizaciones de derechos humanos… sesgadamente se cometieron irregularidades jurídicas que posibilitaron su puesta en marcha.

[2] La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimiento: no hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas.

[3] En el día de la fecha ya son 544.

CONTINUÁN FALLECIENDO MILITARES DETENIDOS COMO PRESOS POLÍTICOS



Estimados Amigos:

A través de la Unión de Promociones hemos tomado conocimiento que lamentablemente, el viernes 27 de diciembre de 2019, falleció el señor General de División (R) Llamil Reston (Infantería - Promoción 76 - CMN), Preso Político en cautiverio de 93 años de edad.

Consecuentemente, ya son 544 (quinientos cuarenta y cuatro) los fallecidos, pertenecientes a todas las Fuerzas Armadas, Fuerzas de Seguridad, Fuerzas Policiales, Fuerzas Penitenciarias y Civiles; en el marco de este proceso de persecución, venganza y exterminio, donde SE CONTINÚAN REPITIENDO en forma sistemática infinidad de irregularidades jurídicas, instrumentadas en el ámbito de una justicia prevaricadora.

Edad promedio a nivel nacional:

En Penales: 70 años.
En Prisión Domiciliaria: 78 años.

Períodos donde se produjeron los 544 fallecimientos:

Fallecidos entre el 10 Dic 83 / 25 May 03: 20.
Fallecidos entre el 25 May 03 / 10 Dic 07: 54.
Fallecidos entre el 10 Dic 07 / 10 Dic 15: 272.
Fallecidos entre el 10 Dic 15 / 10 Dic 19: 197.
Fallecidos desde el 10 Dic 19: 1 (uno) deceso se ha producido desde el día 10 de Diciembre de 2019.

Expresamos nuestras sentidas condolencias a todos sus familiares, allegados, compañeros y amigos, rogándole al Señor, les conceda pronta y cristiana resignación. Esperamos que la sociedad argentina y sus representantes políticos recuerden el manto de sangre y acciones del terrorismo que los llevaron a pedir y ordenar a las FFAA que aniquilaran al enemigo subversivo que pretendía alzarse con el poder mediante el miedo, terror y violencia. En todos sus reclamos contra el avasallamiento autoritario del poder de turno deberían incorporar un justo reclamo por la paz, concordia, justicia e historia completa dentro del marco de igualdad contra la ley.

Dadas las avanzadas edades y estados de salud de los Presos Políticos en la Argentina, estas lamentables noticias son cada vez más seguidas. Una vez más levantamos nuestra voz hacia el poder de turno, no pueden continuar con esta matanza selectiva… es su obligación como presidente de todos los argentinos garantizar el debido proceso, la igualdad ante la ley, brindar asistencia sanitaria adecuada y por sobre todo lograr la unión de la sociedad para superar las antinomias que después de casi 209 años aún nos mantienen divididos. Es hora de sin odios, ni venganzas, de una mirada superadora de la violencia setentista que nos mantiene anclados en el pasado; el país necesita una Ley de Pacificación y Concordia Nacional.

Por tal circunstancia, adherimos a la reiterada convocatoria de la Unión de Promociones a todos los integrantes de las distintas Fuerzas, a las distintas ONG e Instituciones vinculadas o afines, a familiares, amigos y allegados en general, a sumarse y trabajar en apoyo de todos quienes deben enfrentar esta injusta situación, a fin de afirmar y fortalecer el planteo de los justos reclamos por acceder a una justicia verdaderamente independiente, imparcial y objetiva, a través del irrestricto respeto por la Constitución Nacional.

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva
por una Nueva Década en Paz y para Siempre

EL MISMO AMOR, LA MISMA LLUVIA



“Cuando la patria está en peligro, se recurre a Dios y al soldado.
Cuando el peligro pasa, Dios es olvidado, y el soldado  juzgado”.

Como parte importante de la blitzkrieg del peronismo pegoteado (impuestazos, degradación de las instituciones, abuso de medios públicos) la clara intención de Cristina Fernández de obtener total impunidad respecto a las innumerables causas por corrupción que la afectan -y, con ella, a sus hijos- se materializa diariamente a través de su control sobre los organismos que actúan como acusadores en las mismas y en el Consejo de la Magistratura, que controla la designación y la remoción de los jueces. Por lo que se ha visto en los últimos días, me atrevo a decir que la obtendrá.

Por otra parte y como era de esperar dada su ideología, Sabina Frederic, la Ministro de Seguridad de Alberto Fernández, adoptó desde su designación, hace sólo dieciocho días, una serie de medidas que tendrán fuertes consecuencias sobre la sociedad.

Derogó el protocolo que había promulgado Patricia Bullrich sobre el uso de armas de fuego por las fuerzas de seguridad bajo su mando (Policía Federal, Policía de Seguridad Aeroportuaria, Gendarmería Nacional y Prefectura Naval) y, en la práctica, transformó a éstas en inocuas frente al delito en todas sus formas. A partir de ahora, no solamente los uniformados deberán pedir por favor a los ladrones y asesinos que se entreguen sino que, si tuvieran que disparar para salvar su propia vida, quedarían a merced de los jueces y, dependiendo de cuán garantista (la famosa escuela de Raúl Zaffaroni) sea el magistrado que le toque en suerte, podría terminar absuelto o preso por larguísimo tiempo. La seguridad, ¡bien, gracias!

También retiró del equipamiento del que dispondrían los agentes que se desempeñan en sitios muy concurridos (estaciones ferroviarias o subterráneas, etc.), las famosas pistolas eléctricas Taser, diseñadas precisamente para evitar riesgos para los ciudadanos durante hechos de violencia en esos ambientes. Y suprimió el Servicio Cívico Voluntario en Valores, creado durante la gestión de Patricia Bullrich y que tuvo una enorme y positiva repercusión en la sociedad, sin dar otra explicación que no se trataba de una actividad específica de la Gendarmería.

Pero si algo peor cabía esperar, rápidamente se arrogó facultades judiciales -lo mismo que hizo Axel Kiciloff cuando designó dos ministros provinciales, pese a que se encuentran procesados, invocando la teoría del lawfare- cuando dijo que volverá a investigar la presunta responsabilidad de la Gendarmería en la muerte por ahogamiento de Santiago Maldonado y, además, que revisará la pericia que esa fuerza realizó, con control de los jueces, y concluyó en que Alberto Nissman fue asesinado.

Suprimió la Secretaría de Lucha contra el Narcotráfico y hay fuertes rumores y trascendidos acerca de una suspensión total del famoso “Escudo Norte”, montado durante la presidencia de Mauricio Macri para terminar con la porosidad de nuestras fronteras y evitar el tráfico de drogas provenientes de Bolivia y Paraguay. Si esa medida se confirmara, obviamente se revitalizaría la alianza que tantos años vinculó a los grandes carteles con la asociación ilícita que encabeza la familia Kirchner.

Mientras tanto, la catarata de empresarios, gremialistas y políticos presos por corrupción que salen de la cárcel después del triunfo de Fernández² en las PASO -Julio de Vido, Roberto Baratta, Cristóbal López y Fabián de Souza, Carlos Kirchner, Gerardo Ferreyra, Oscar Thomas, Atanasio Pérez Osuna, Fernando Esteche, Miguel Angel Plo, Omar “Caballo” Suárez y César Milani- continúa sin pausa y, como dije más arriba, van cayendo las causas que involucran a Cristina y sus cómplices.

En todos los casos, esas excarcelaciones y prisiones domiciliarias obedecieron a la nueva norma que dictara el Hº Aguantadero para limitar el arbitrio de los jueces, o a razones humanitarias vinculadas con la salud de los detenidos, bajo el argumento de las carencias que tiene el Hospital Penitenciario Central, ubicado en el penal de Ezeiza.

Es entonces, cuando la indignación me supera. Porque es en ese mismo nosocomio donde se deben atender los militares y civiles, todos ellos ancianos, que se encuentran detenidos en las inventadas y tergiversadas causas llamadas “de lesa humanidad” y que debieran denominarse “de venganza”. Nuestro Congreso se cubrió aún más de indignidad cuando sancionó una “ley interpretativa”, que dispuso que sólo a ellos no le resulta aplicable la norma del 2x1, es decir, computar dos días soportados de prisión preventiva para reducir en uno cada condena.

No debería sorprenderme, ya que tampoco rigen con respecto a los dos mil ciudadanos que se encuentran en esa situación -los verdaderos presos políticos- los principios de inocencia, de la duda a favor del reo, de jueces naturales, de irretroactividad de la ley penal, del juzgamiento bajo el régimen jurídico imperante al momento de los hechos, de legalidad, de la ley más benigna ni, por supuesto, las limitaciones a la prisión preventiva.

En la medida en que las nuevas reglas establecidas para ésta, precisamente las que habilitaron tantas liberaciones de ladrones, debieran ser aplicadas también a estos soldados que, cuando jóvenes, cumplieron su deber con la Patria, no dudo que el inmundo Hº Aguantadero volverá a las andadas, como acaba de hacer con la nueva delegación de facultades legislativas al Presidente, y sancionará otra ley interpretativa que los margine de esos beneficios generales.

Como se ve, los seculares tangos siguen describiendo, como hiciera “Cambalache”, esta Argentina que vive siempre “el mismo, el mismo loco afán(o)”. Mientras tanto, que usted y su familia tengan el mejor 2020 posible, que seguramente no será mucho. ¡Hasta el año que viene!

Bs.As., 28 Dic 19

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado