lunes, 20 de enero de 2020

TODOS SOMOS MARGARET THATCHER





Roibeárd Gearóid Ó Seachnasaigh; conocido popularmente como Bobby Sands, nació en Irlanda del Norte, el 9 de marzo de 1954, católico, parlamentario británico hasta su muerte, fue el líder de la huelga de hambre en la que los prisioneros republicanos irlandeses protestaban contra el retiro del Estatus de Categoría Especial (presos políticos) a los miembros de organizaciones paramilitares nacionalistas irlandesas.

La base de la protesta era, principalmente, la supresión de este Estatus, decidida por el establishment unionista, que implicaba ser juzgados y condenados por tribunales sin jurados, presididos por jueces afectos a la causa unionista que indefectiblemente condenaban a los acusados fueran estos del IRA o simplemente, irlandeses católicos.

También se pedía que los prisioneros irlandeses fueran, ante determinada gravedad de sus enfermedades, derivados a hospitales civiles, ya que, independientemente de la gravedad de sus dolencias, eran atendidos en el “hospital” de la cárcel de Maze, un miserable dispensario organizado por el servicio médico del RUC (Royal Ulster Constabulary)


Casi cincuenta años después esto se repite en Argentina. El Tte 1° Gustavo Ramón Demarchi, oficial del Ejército Argentino que lleva diez años de prisión preventiva sin condena, ciudadano argentino al que se le han conculcado todos sus derechos ha decidido, como única manera de hacerse oír iniciar una huelga de hambre -ya lleva veinticinco días- hasta las últimas consecuencia. No tiene veintiséis años como Bobby Sands, su edad y su salud no le permitirá siquiera alcanzar los 66 días de martirio de éste, pero suceda lo que suceda, los argentinos cargaremos con un nuevo premio a la cobardía.


La huelga de hambre de los irlandeses fue en aumento y el 5 de mayo Sands fue el primer prisionero en morir después de 66 días de huelga de hambre. Tenía 26 años. Ante su muerte, Margaret Thatcher dijo: “Sands era un criminal convicto. El eligió acabar con su propia vida”. Thatcher, la primer ministro británica, decidió que no se debían hacer concesiones a los huelguistas. Con una crueldad fría y calculada, ella y su camarilla decidieron dejarles morir.

El establishment argentino -políticos, jueces, curas, periodistas, empresarios e inclusive los mandos de las Fuerzas Armadas- ha decidido hacer la “gran Thatcher”, dejarlo morir al Tte 1° Gustavo Ramón Demarchi en su huelga de hambre. Pero hay una diferencia importante en las actitudes de la inglesa y ellos, mientras Thachter daba, ahíta de crueldad y cinismo, la cara, los integrantes del establishment argentino, esa miasma que se refocila hablando de derechos humanos selectivos, se han lavado las manos en este caso y al igual que cualquier cucaracha que se esconde en los intersticios de un albañal, ellos se han escondido en su incapacidad moral.

Pehuajó, zona rural, 18 de enero de 2020

Jose Luis Milia
josemilia_686@hotmail.com

NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

LA DEUDA PENDIENTE CON LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO


Se debe hacer efectivo el justo y merecido reconocimiento a quienes murieron en defensa del regimiento de Formosa, hace ya 44 años

Hace tres meses, el presidente Mauricio Macri rendía un tardío homenaje público a los defensores del Regimiento de Infantería de Monte 29, de Formosa, que rechazaron el ataque de la organización Montoneros, en octubre de 1975, comprometiéndose a indemnizar a sus familiares tal como plasmó en un DNU dos días antes de dejar el cargo.


En una acción bélica cinematográfica conocida como Operación Primicia, Montoneros secuestró un vuelo con 102 pasajeros de Aerolíneas Argentinas, en Aeroparque, para desviarlo a Formosa, copó allí el Aeropuerto Internacional El Pucú, con toma de rehenes, y atacó el referido cuartel militar, tras lo cual los miembros de esa organización se fugaron en el avión secuestrado para aterrizar en una pista preparada para la ocasión, cerca de Rafaela, Santa Fe. El ataque tenía por objetivo robar armamento y munición para continuar la lucha armada con el fin de desestabilizar al gobierno democráticamente elegido, encabezado por María Estela Martínez de Perón.


En media hora de feroz combate, cayeron muertos 12 atacantes montoneros y 12 defensores del regimiento. Hubo numerosos heridos de ambos bandos y un policía formoseño fallecido en el aeropuerto local. La Operación Primicia fue un fracaso. Al día siguiente del ataque, por decreto presidencial, el gobierno constitucional dispuso el aniquilamiento del accionar subversivo a cargo de las Fuerzas Armadas y subordinó a órdenes de aquellas a las fuerzas de seguridad.

En 1983, al recuperarse la democracia, la represión ilegal de la dictadura militar quedó en la mira. La política de Memoria, Verdad y Justicia contemplaba también el accionar del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y del Ejército Montoneros, las organizaciones guerrilleras más importantes en la guerra revolucionaria librada. Asistimos desde entonces al informe de la Conadep, conocido como Nunca más; al juicio y a la condena de las juntas militares; a los procesos judiciales contra los cabecillas de la guerrilla; a las leyes de punto final y obediencia debida; a las llamadas "leyes reparatorias" para muertos, desaparecidos y detenidos víctimas de la violencia estatal, y a los indultos a jefes militares y guerrilleros.

A partir de 2003, con la derogación de las leyes de punto final y obediencia debida, una versión maniquea, deliberada y burdamente simplificada de nuestra historia reciente ganó terreno. Por un lado, la falseada cifra de 30.000 desaparecidos se instaló como verdad para muchos y los juicios por delitos de lesa humanidad, muchos de ellos plagados de irregularidades jurídicas, continuaron sumando acusados, procesados, detenidos, condenados y muertos en prisión, muchos sin siquiera tener condena. No nos cansaremos de señalar desde estas columnas que sus derechos humanos no se respetan, como recientemente denunció el propio obispo castrense, monseñor Santiago Olivera. Mientras tanto, los crímenes y víctimas del terrorismo, como los soldados fallecidos en Formosa, son ignorados por la historia.


Tres informes oficiales -el de la Conadep de 1984, el de la Secretaría de Derechos Humanos de 2006 y el del Registro Único de Víctimas del Terrorismo de Estado (Ruvte) de 2015- pormenorizan los casos y las circunstancias de las muertes y desapariciones de 8631 personas, entre 1966 y 1983. De hecho, el Parque de la Memoria, emplazado en la Costanera Norte, identificado como Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado, lleva inscripto el nombre de 8751 muertos o desaparecidos, entre 1969 y 1983.

Las llamadas leyes reparatorias, cuya interpretación y aplicación siempre favorecieron a las víctimas de la violencia estatal incluyeron indemnizaciones para exdetenidos (ley 24.043), indemnizaciones por desaparición forzada o muerte (ley 24.411), indemnización para hijos de detenidos, muertos y desaparecidos (ley 25.914) y pensiones graciables para exdetenidos (ley 26.913).

Deliberadamente, no existen registros oficiales en los que consten los montos abonados y sus destinatarios. Investigaciones periodísticas con información reconstruida hasta fines de 2015 dan cuenta detallada de casi 20.000 indemnizaciones pagadas por un total superior a los 2000 millones de dólares en moneda actual. Se suman las compensaciones pagadas entre 2015 y 2019 y los más de 7300 reclamos pendientes por detenciones ilegales y exilios forzosos que representan, también en moneda actual, otros 475 millones de dólares.

En total asimetría, nada cobraron las víctimas de las guerrillas. El recuerdo, el homenaje y la gratitud se circunscribieron exclusivamente a sus familias, amigos, camaradas e integrantes de las Fuerzas Armadas y de seguridad. Ningún informe oficial las reconoce. Ningún monumento nacional las homenajea. Ausencia de reparación moral y también monetaria.

Paradójicamente, los nombres de los montoneros abatidos en el ataque al regimiento de Formosa están inscriptos en el Parque de la Memoria. Para los informes oficiales, fueron "asesinados" por agentes estatales, y sus familiares cobraron indemnizaciones por considerárselos víctimas del terrorismo de Estado. Quienes, en cambio, ofrendaron sus vidas en defensa de la democracia fueron borrados de la historia y de la memoria colectiva. Es esta la flagrante injusticia que ha intentado reparar el presidente Macri, el primer presidente desde 1983 que homenajeó e indemnizó a víctimas de las guerrillas revolucionarias. Se deben destacar las gestiones del exsecretario de Derechos Humanos Claudio Avruj, tanto en el tributo presidencial como en la reparación económica en ciernes, y las de los diputados nacionales por Formosa Ricardo Buryaile y Mario Arce (Juntos por el Cambio), quienes habían impulsado diversos proyectos de ley indemnizatorios.


Jovina Luna, hermana del soldado conscripto Hermindo Luna, caído el 5 de octubre de 1975 al grito de "¡aquí no se rinde nadie, mierda!", tenía entonces 11 años. Esta valiente formoseña presentó una denuncia penal ante la Justicia Federal, solicitando que se investigue el indebido pago de indemnizaciones a los atacantes del regimiento de Formosa, al tiempo que pidió que los nombres de los guerrilleros abatidos sean retirados del Parque de la Memoria y del Ruvte. La causa, que recayó en el Juzgado Federal N° 3, a cargo de Daniel Rafecas, ha sido caratulada "NN, s/estafa", y el Ministerio de Economía, al responder un requerimiento del fiscal Ramiro González, confirmó con precisión lo denunciado por Jovina Luna: se han pagado indemnizaciones por nueve de los montoneros abatidos en combate aquel día.

El 17 de diciembre pasado, los familiares de los caídos y los sobrevivientes de este ataque al regimiento formoseño elevaron un pedido al Ministerio de Defensa, como órgano de aplicación, instando a hacer efectivo el pago aprobado por el DNU del 6 de ese mes. El presidente de la Nación, Alberto Fernández, ha manifestado su firme compromiso de contribuir a cerrar la denominada "grieta" y, en ese sentido, tiene frente a sí una oportunidad insustituible. Luego de 44 años del violento episodio, podría ratificar y ordenar que se ejecute sin más demoras el DNU que reconoce el pago de la merecida reparación.

Es hora de que los argentinos encontremos el camino para recordar, honrar y homenajear a todos nuestros muertos. Es tiempo de mitigar el dolor y sufrimiento de todas las víctimas sobrevivientes de aquella década trágica, lo cual contribuiría a unirnos en la diversidad para encarar los enormes desafíos del presente. El mundo ha cambiado. Los problemas que hoy enfrentamos nos convocan a superar aquellas visiones encontradas que tanto daño nos han hecho. Dejemos ya de enfrentarnos entre nosotros. Enfrentemos, juntos, los nuevos retos y oportunidades.


NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

EL AUTORITARISMO DE LOS PAÑUELOS BLANCOS


Por Darío Lopérfido










Alberto Fernández junto a Taty Almeida, Agustín Rossi y Horacio Pietragalla (@alferdez)

La decadencia intelectual de conspicuos integrantes de organismos de derechos humanos es imparable. Ante cada escándalo, parece que más bajo no pueden caer y sucede algo nuevo que supera nuestro asombro. Aquellas personas que habían logrado, hace mucho tiempo, respeto, están terminando sus carreras con patéticas arremetidas autoritarias que harán que pasen a la historia como miembros de una secta dogmática y no como humanistas, que es lo que uno espera de gente que dice defender los derechos humanos.

La señora Taty Almeida, de Madres de Plaza de Mayo, fue junto a un grupo a la Casa Rosada a reunirse con el Presidente y al término de la reunión afirmó: “Parece mentira volver a esta casa que estuvo tomada por cuatro años”. El desprecio por el funcionamiento de las instituciones democráticas que representa esa frase es monumental. La gestión del anterior gobierno puede gustarle más o menos a cualquier ciudadano, pero decir que esa administración tuvo “tomada” a la Casa Rosada cuando fue un gobierno que tuvo un nacimiento y desarrollo legítimo, otorgado por la voluntad popular, es una expresión digna de alguien que no tiene un mínimo de sentido democrático. Entre las muchas expresiones de rechazo que esto generó sobresale la de Matías Reggiardo, que expresó: “Como nieto restituido por Abuelas de Plaza de Mayo, quiero señalar mi profundo rechazo y pesar por los dichos de Taty Almeida que pretende desconocer la legitimidad de un presidente constitucional democráticamente elegido por el voto popular”.

Como soy un amante de los datos históricos, no puedo sustraerme al hecho de que el hijo de Taty Almeida desapareció en 1975 durante un gobierno del mismo signo político que el actual. Al poder estaba el gobierno peronista, en un momento donde el país era rehén (una vez más) de la violencia de esa organización política. Alejandro Martín Almeida no desapareció durante la dictadura militar. Entre 1973 y 1976 gobernaba el peronismo (Cámpora, Perón e Isabel Perón). Este gobierno es claramente del mismo signo que aquel que gobernaba cuando sucedió la desgracia de la señora Almeida. Como dato de color podríamos agregar que hasta había un Cafiero por esos tiempos en ese gobierno y ahora hay otro. O sea, a esta señora le da mucha felicidad que esté en el gobierno la fuerza política que estaba cuando desapareció su hijo. Por otro lado, desprecia a una fuerza política (el gobierno anterior) que no tuvo nada que ver con ese hecho. Ese tipo de deformaciones históricas y de fanatismo irracional son una de las peores cosas (entre otras muy perversas) que el peronismo histórico instaló en la Argentina y que en su etapa última (kirchnerismo) se han visto exacerbadas hasta límites impensables. Hay un libro fantástico de Aleksandr Solzhenitsyn llamado Un día en la vida de Iván Denisovich que me hizo acordar a este episodio. Los prisioneros de los campos de concentración de Stalin no saben por qué se encuentran allí, pero piensan que, seguramente, Stalin y el Partido tienen razón en haberlos enviado a ese lugar: el síndrome de Estocolmo de los autoritarismos. Ese mismo que padece mucha gente en Argentina con el peronismo. En 1974 y 1975, durante el gobierno del mismo signo político que el actual, hubo más de 2000 desaparecidos en Argentina: los desaparecidos y tantísimos exilados del peronismo. A su vez, hubo gente asesinada por Montoneros y la Triple A, organizaciones con lazos con el gobierno imposibles de esconder. La coalición Cambiemos, que para Taty Almeida “tomó” la Casa Rosada, nada tuvo que ver con esos hechos desgraciados.

Si seguimos buscando datos, encontraremos algunos que hacen aún más inexplicable la alegría de la señora Almeida. Ese mismo gobierno justicialista fue el que dictó dos decretos en los que ordenaba a las Fuerzas Armadas “aniquilar” a los “elementos subversivos”. Usaron la palabra “aniquilar” en los decretos. Era un gobierno constitucional como el de ahora y perteneciente al mismo signo político que el actual. Esta semana Graciela Fernández Meijide (la gran y digna dirigente de derechos humanos de la Argentina) recordó que el peronismo no quiso integrar la Conadep (el organismo que presidió Ernesto Sabato en la vuelta de la democracia y que reunía la información sobre las personas desaparecidas). Mientras, el Presidente puso una foto en sus redes con Taty Almeida y escribió: “La memoria no se puede robar, siempre la mantendremos viva”. Creo que no le conviene la memoria. Algunos nos acordamos de todas esas cosas. También nos acordamos de que cuando Alberto Fernández era funcionario de Menem le parecía bien el indulto que el ex Presidente dictó para militares y terroristas. Pero a los fanáticos todas esas cosas no les importan. El gran escritor israelí Amos Oz dice que “el fanatismo es el gen maldito de la humanidad”. Toda esta gente está tan llena de odio que le es difícil ver. Alguien dijo alguna vez: “La diferencia entre un ciego y un fanático es que el ciego sabe que no ve.”

Los dichos de Taty Almeida fueron después de una reunión con algunos de estos referentes de “derechos humanos”, entre la que se encontraba Estela de Carlotto, quien afirmó: “Se habló de Milagro Sala. Se pidió especialmente por este tema”. Esta semana el Tribunal Superior de Jujuy confirmó la condena de 13 años de prisión por defraudación al Estado. Independientemente de la condena, esta semana la periodista jujeña Rosario Agostini recordó: “Luca Arias recibió una golpiza tremenda de parte de Milagro Sala y sus ‘muchachos’ tupaqueros. Murió 6 meses después. Pato Conodorí murió atravesado por una bala cuando ‘orgas’ de Sala intentaban tomar tierras en Humahuaca. Y sigue la lista de jujeños cuyas muertes siguen impunes”. Tiene que ser muy difícil ser víctima de Milagro Sala y que, en Buenos Aires, la secta de los derechos humanos te ignore y apañe a tu victimario frente al Presidente y que nadie se ocupe de los verdaderos damnificados.

Del mismo modo, a los fanáticos no les importaron los derechos humanos de las familias de los soldados (conscriptos-civiles) muertos en Formosa en 1975 (en el reg. 29 de Monte) por un ataque terrorista de la organización Montoneros realizado en democracia. Hay una causa en la justicia federal por estafa, ya que hay grandes indicios de que les pagaron a familiares de terroristas cifras millonarias como si estos hubieran sido víctimas del Estado, cuando en realidad fueron los agresores. Incluso los nombres de estos terroristas fueron colocados en los muros del Parque de la Memoria. La mezcla que surge define muy bien al peronismo: violencia política y corrupción. Como siempre, hay un silencio atronador de la secta en la que se han convertido Carlotto, Bonafini, Almeida, Pérez Esquivel, Verbitsky y tantos otros. La causa en cuestión está en el juzgado de Daniel Rafecas. Hay que tener cuidado porque es un juez amigo de la secta, sancionado por cerrar la causa Nisman sin mirarla, aquel que hizo una payasada en la causa sobre las presuntas coimas en el Senado durante el gobierno de De la Rúa (el juicio oral demostró que todo era una operación política) y el que juzgaba a Boudou en una causa y chateaba con él acerca de la misma. Lamentablemente, le ofrecen ahora el cargo de Procurador por ser un empleado disciplinado del PJ.

En 2010 visitó la Argentina Tzvetan Todorov. Fue un extraordinario filósofo y semiólogo humanista. Padeció el comunismo en Bulgaria y fue crítico de cosas del conservadurismo extremo. Un hombre brillante, libre y honesto. También se dedicó a estudiar campos de concentración. En ese viaje fue invitado a conocer el Parque de la Memoria y la ESMA, y cuando los kirchneristas pensaban que obtendrían la aprobación de un gran referente mundial se encontraron con lo contrario e intentaron acallar su visita. Luego de su visita, Todorov escribió una extraordinaria carta llamada “Un Viaje a Argentina”, cuya lectura recomiendo y que se encuentra fácilmente en Internet. En su introducción dice: “Una sociedad necesita conocer la Historia, no sólo tener memoria. En el caso argentino, un terrorismo revolucionario precedió al terrorismo de Estado de los militares y no se puede comprender el uno sin el otro”. En otra parte explica: “La memoria colectiva es subjetiva: refleja las vivencias de uno de los grupos constitutivos de la sociedad, por eso puede ser utilizada por ese grupo como un medio para adquirir o reforzar una posición política”. En 2010, con un par de días en Argentina, Todorov entendió que algo estaba mal. Se había construido un relato y se negaban los hechos. La decadencia actual se explica con sus dichos. Si no se entiende esto la decadencia será imparable.

HUELGA DE HAMBRE


El teniente primero Gustavo Ramón De Marchi, preso político de la Argentina, se encuentra en huelga de hambre y medicamentos desde el 21/12/19. Tiene 71 años y ya se puede notar en su cuerpo y su salud que la medida está causando estragos. Afirma que sostendrá esta postura hasta la muerte en protesta por los ilegales e ilegítimos juicios mal llamados de "lesa humanidad" a los que son sometidas más de 2000 personas. No pide su libertad, no pide prisión domiciliaria, sino que se termine con la estafa judicial que comenzó en 1983 y tuvo su clímax a partir del gobierno de los Kirchner en 2003.

¿Van a dejar que muera el preso político? Probablemente, pero los jueces, que ya dejaron morir 544 en similares condiciones, serán responsables por siempre del escándalo judicial al que someten a la sociedad argentina toda y no faltará oportunidad para que sean juzgados por el delito imprescriptible de lesa humanidad, pues en este momento (y no en los años 70) está vigente el Estatuto de Roma.

Andrea Palomas Alarcón
DNI 18.011.160


NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

POR ROBAR, HASTA LA ÉTICA Y LA PALABRA


"El relativismo ético que abraza el posmodernismo apunta a que no habría tal
cosa como lo bueno y lo malo. Así, el incumplimiento de la palabra empeñada o
el estímulo a la antropofagia no serían malos o inmorales en abstracto".
Alberto Benegas Lynch (h)

Si bien muchos estábamos convencidos de que el kirchnerismo volvería a la Casa Rosada envuelto en sus viejas banderas de falso relato, falta de principios, corrupción y venganza, nadie imaginó que las llevaría al campo de batalla político y social con tanta rapidez. Ahora están robando la ética y el valor de la palabra.

La compulsión por reescribir la historia que padece Cristina Fernández, que ya la llevó a intentar subordinar el Poder Judicial argentino a un consejo de juristas internacionales en el caso del memorándum con Irán, hizo que una de sus principales espadas jurídicas, el Dr. Eduardo Barcesat (miembro del Partido Comunista y defensor de Hebe de Bonafini y Milagro Salas), se autodesigne como árbitro -un verdadero okupa- de la moral y pase a integrar un curioso "tribunal de ética" internacional.

El engendro, parido en Madrid en noviembre pasado, es presidido por Baltasar Garzón, ese ex Juez de la Audiencia Nacional española eyectado del cargo por sus pares por prevaricato, que recaló en la Argentina en 2012 a sueldo de la ex Presidente; lo integran, entre otros, los abogados que defienden a los más notorios ex funcionarios prófugos, procesados o ya condenados por corrupción en sus respectivos países: nuestra ilustre Vicepresidente y su ex Ministro Julio de Vido, Rafael Correa, Luiz Inácio Lula da Silva, etc..

Por supuesto, en todos los casos se las califica como persecuciones políticas disfrazadas de procesos judiciales -el famoso "lawfare", esgrimido por Cristina Fernández y hecho suyo por S.S. Francisco- y, como es obvio, busca la impunidad de los nombrados y al invertir la realidad, imputar a quienes los juzgaron, como Claudio Bonadio, Julián Ercolini y Sérgio Moro. Pero "nuestro" representante ante ese curioso engendro no se detuvo allí y pretende reproducir la persecución a la prensa que tanto practicó su patrona; es más, dijo que deberían presentarse ante ese mamarracho periodistas prestigiosos como Luis Majul, Jorge Lanata y Daniel Santoro.

Hasta en este posmodernismo que padece el mundo, tan plagado de líderes creadores de la posverdad, que pretenden permanecer en el poder a como dé lugar, vaciando las instituciones democráticas y transformándolas en meros instrumentos de su ambición, los argentinos conseguimos destacarnos.

Alberto Fernández ha obtenido una ley violatoria -¡cuándo no!- de la Constitución Nacional por las facultades legislativos que le delega, a la que llamó "de solidaridad". La manipulación nuevamente queda expuesta ya que, si cualquier afectado se opone a ella, automáticamente se transformará en un egoísta carente de todo principio a favor de la sociedad.

Lo absurdo es que, en esta nueva persecución a quienes han construido legítimamente un patrimonio o, simplemente, superan el nivel de miseria de las jubilaciones mínimas, no se requiera esa misma solidaridad a los saqueadores monumentales de la década anterior ni se deje de nombrar a privilegiados en cargos públicos de inmenso salario. ¿Cuánto se aliviarían los problemas del Fisco si la Vicepresidente y sus hijos, Lázaro Báez y los suyos, Cristóbal López y Fabián de Souza, los gremialistas eternos, y tantos otros devolvieran lo robado? No conozco la cifra, pero un amigo sugirió que, en lugar de recurrir al FMI en busca de fondos, mejor hubiera sido pedírselos a los jueces; olvidó que éstos, y los legisladores que se niegan a votar la ley de extinción de dominio, son tan deshonestos como aquéllos.

A la vez, el Presidente ha consentido -¿tenía otra opción?- en ceder a Cristina Fernández inmensos resortes de poder no sólo en lo que respecta a la Justicia sino en los organismos de control y de recaudación, precisamente aquéllos que, cumpliendo sus obligaciones, actúan como querellantes en las causas por corrupción que tanto le preocupan; ya están en sus manos la AFIP, la DGI, la UIF y la Oficina Anticorrupción. Seguramente, todos ellos desistirán de sus acciones, y la Vicepresidente y sus cómplices -funcionarios y empresarios- habrán dado así un inmenso paso hacia la impunidad pretendida. Falta ver cómo reaccionaremos todos si ello ocurre.

Hoy se cumplen cinco años del asesinato -lo dice la pericia judicial firmada por más de cincuenta expertos y lo dijo esta semana el propio Mohsen Rabbani, el principal acusado como autor intelectual- del Fiscal Alberto Nisman, tres días después de denunciar a la entonces Presidente, Cristina Kirchner, y otros por traición a la Patria y un día antes de exponer el caso ante el Congreso, y aún no sabemos quién y cómo lo mataron por cumplir su deber. La Ministra de Seguridad, Sabina Fréderic, para encharcar aún más la investigación, pretende "revisar" esa pericia, y el Presidente, el mismo que dijo las peores atrocidades de su actual Vicepresidente sobre el tema durante diez años y ahora pretende que lo olvidemos, la respaldó públicamente.

El robo de la palabra también aparece aquí en una marquesina destellante: basta con recurrir a los archivos que tanto circulan por WhatsApp para comprobar las estruendosas contradicciones en que incurrieron al respecto Alberto y Cristina, Sergio Massa y hasta los jueces, fiscales, espías y policías que intervinieron en el caso.

Hoy mismo, a las 18;30, la ciudadanía tiene una cita de honor y se reunirá en la Plaza del Vaticano (Viamonte, entre Libertad y Cerrito) de la ciudad de Buenos Aires y en todas las plazas del país y de las capitales del mundo para honrar al Fiscal muerto y reclamar, una vez más, el definitivo esclarecimiento de lo sucedido bajo el milenario lema bíblico: "Justicia perseguirás". No habrá banderas políticas ni discursos, pero todos leeremos en voz alta un documento.

Bs.As., 18 Ene 20

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado

LOS PRESOS CÓMODOS Y LOS QUE INCOMODAN


PABLO VACA
Del editor al lector

Exfuncionarios K condenados por corrupción defendidos por los organismos de Derechos Humanos. Militares detenidos por delitos de lesa humanidad con regalos del Papa. Los aliados del Presidente que lo ponen en situaciones incómodas.

Julio De Vido en su casa: en diciembre le concedieron la prisión domiciliaria.

Julio De Vido es un preso cómodo. Desde diciembre pasa sus días de detención domiciliaria en su chacra de Zárate, casi cuatro hectáreas que incluyen la casa de 600 metros cuadrados en dos plantas, lago, cancha de fútbol y una enorme pajarera, auténtico orgullo del propietario, coleccionista de aves. Sin embargo, el exministro, condenado a cinco años y ocho meses por administración fraudulenta por la Tragedia de Once y con prisión preventiva también por administración fraudulenta en la mina de Río Turbio, entre otras causas de corrupción ya elevadas a juicio, acusa a otros de comodidad.

“Están cómodos con nuestra prisión, se les nota demasiado -lanzó el lunes por radio, sin disimular su vieja inquina con Alberto-. El Gobierno tiene toda una estructura de poder que va desde el Presidente hasta los ministros y secretarios. No hay ninguna inquietud, sacando al subsecretario de Medios (Francisco Meritello), que se ha preocupado personalmente y ha ido a visitar a los compañeros que están presos”. El ex planificador durante los 12 años del kirchnerismo defendió de paso a Amado Boudou, condenado a cinco años y diez meses de prisión por el caso Ciccone y a tres años por truchar los papeles de un auto.

“Realmente uno se siente, más que un preso, un pelotudo -abundó De Vido en un párrafo antológico por los argumentos utilizados-. Resulta increíble que sigamos presos. Es increíble que habiendo un gobierno del mismo signo, el vicepresidente esté preso”. En fin.


Entre “los compañeros que están presos” aparecen notables como D’Elía, condenado a tres años y nueve meses por la toma de una comisaría en La Boca, y Milagro Sala, condenada a 13 años por administración fraudulenta. No quedan en claro en cambio los casos de Ricardo Jaime, acusado en más de 30 causas y con tres condenas acumuladas, y el del arrepentido José López, atrapado con las manos revoleando bolsos con nueve millones de dólares. Tal vez sean difíciles de defender incluso para De Vido.

De ellos hablaron el martes los organismos de Derechos Humanos en la Casa Rosada con su máxima autoridad. Plantearon lo que plantea el ala dura del kirchnerismo: para ellos se trata de "presos políticos" porque no tienen sentencia firme de la Corte y, aunque tengan condena en primera o segunda instancia, deberían seguir libres hasta que se expida el Tribunal superior. Obligaron así a Alberto a practicar un arte que bien le sale, el de la pirueta dialéctica, según se vio cuando al salir del encuentro, Estela de Carlotto, de Abuelas, dijo que Fernández “no quiere que se diga que él tiene presos políticos” sino “víctimas de una persecución política”: pese a la comodidad que le enrostra De Vido, está claro que para el Presidente es un tema incómodo. Exhibe, como otras cuestiones, el inestable equilibrio que existe entre las distintas corrientes del Gobierno, empezando por las que encabezan Alberto y Cristina.

No fueron en estos días las Abuelas y las Madres los únicos aliados que incomodaron al Presidente meneándole en la cara a ciertos presos: el sábado el Papa les envió rosarios a más de 50 militares detenidos por delitos de lesa humanidad. El obispo castrense, Santiago Olivera, difundió el envío. Él le presentó a Francisco en el Vaticano las siguientes cifras: hasta octubre pasado fueron condenados 983 militares por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura, 847 están aún procesados y 553 murieron en prisión. Hay 93 que llevan más de una década con prisión preventiva sin que se hayan alzado voces del garantismo en son de queja.

No es sencillo el tema de los detenidos sin sentencia firme. De hecho, en la Argentina rige desde marzo la emergencia penitenciaria por la superpoblación en las cárceles federales. En total, sumando los establecimientos provinciales, en el país hay casi 64.000 reclusos. Y un 60% de ellos no tiene condena definitiva. La inmensa mayoría, además, están hacinados, en prisiones definidas por la Cámara del Crimen como “no aptas para la condición humana”. Incómodos, definitivamente, pero sin incomodar tanto como sus colegas militares y kirchneristas.

EL CECIM LA PLATA ES LA PRINCIPAL HERRAMIENTA DE LA ESTRATEGIA BRITÁNICA EN EL MUNDO DE LOS COMBATIENTES EN MALVINAS Y CARECE DE TODA AUTORIDAD MORAL PARA DENUNCIAR NADA


El CECIM La Plata, creyendo que el actual Gobierno lo beneficiará con cargos y manejo de estructuras del Estado Nacional, vuelve a sus prácticas históricas.

Con el apoyo de los habituales dispositivos mediáticos controlados por Horacio Verbitsky (al que definen como su “maestro”), atacaron con acusaciones a dirigentes de la Confederación de Combatientes de la República Argentina.


Al igual que su maestro, los “lilitos” del CECIM La Plata carecen de autoridad moral para acusar a nadie.

Desde su mismo nacimiento como organización, se opusieron a la unidad de los incipientes Centros de Ex Soldados Combatientes. Jamás promovieron una Ley para beneficio del conjunto de sus compañeros, sólo para su pequeña rosca de pequeñoburgueses de la Capital Provincial. E intervinieron, más de una vez, para restringir derechos, no para crearlos. En especial, contra los combatientes que se desempeñaron como militares profesionales durante la guerra.

Cuando les cupo desempeñar cargos, se limitaron a promover agendas ideológicas, totalmente divorciadas con las necesidades de sus compañeros y de la defensa de la Causa de Malvinas. Y lo que critican de los demás, ellos lo practicaron en forma constante, beneficiándose a sí mismos con la designación de familiares y amigos, a espaldas de las organizaciones representativas del conjunto.

Pero el peor de sus pecados no reside en sus miserias domésticas. Fueron, son y seguirán siendo agentes operativos –pagos o no, eso no es lo más importante-, de la estrategia británica en esta larga postguerra.

Al atacar permanentemente a las Fuerzas Armadas, resultan funcionales a la estrategia colonialista de diluir sus responsabilidades como potencia agresora, y “reconvertir” en el relato, un conflicto de carácter internacional, en un conflicto interno.

Asimismo, esas operaciones psicológicas de la inteligencia británica -ejecutadas prolija y tozudamente por los “anti-Héroes del CECIM La Plata-, resultaron instrumentos fundamentales y concurrentes para el desmantelamiento de nuestras FF.AA., lo que colocó a nuestro país en virtual estado de indefensión, debilitando nuestro reclamo en el Atlántico Sur. Porque, al decir de Federico el Grande: “Tratados que no se basen en cañones son lo mismo que música sin instrumentos”.


Más de un cuarto de siglo después de finalizada la guerra, promovieron denuncias de maltratos y abusos de los superiores -que existieron, por supuesto-, tratando de caracterizarlas como “crímenes de lesa humanidad”, homologables a los cometidos por la dictadura cívico-militar en el Terrorismo de Estado.

Un disparate completo, que además de engañar a aquellos ex soldados que sufrieron verdaderas ofensas de sus superiores, logró engatusar a un par de magistradas tan ignorantes de la Historia como del Derecho, y que fue enderezado por la Cámara Nacional de Casación Penal y, finalmente, por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que fallaron en contra de sus pretensiones. Pese a lo cual, insisten con sus engaños en la actualidad, reeditando el festival mediático, sin destino judicial auténtico.

La consecuencia más grave de su accionar, es que por primera vez en la postguerra un magistrado argentino se pronunció a favor de la tesis británica que el conflicto armado fue consecuencia de una decisión del Estado argentino (más allá de quién gobernase en ese momento, ya que en el Derecho Internacional Público esto carece de relevancia). Es decir, que el CECIM La Plata fue determinante para obtener un fallo del sistema judicial nacional, a favor de la tesis colonialista británica.

No integro la Confederación de Combatientes, por dos razones: la primera, es que no milito en la actualidad en ninguna organización de ex soldados combatientes; la segunda, sus actuales dirigentes (Rada y Robles, fundamentalmente), no sienten simpatía por mí. Seguramente, si tuviéramos oportunidad de conversar, coincidiríamos en muchas cosas, y en muchas otras, no. Pero hay algo que tengo claro: el bien común se conquista con organización y con unidad. Si uno no está de acuerdo con los dirigentes actuales, lo que tiene que hacer es involucrarse y tratar de cambiar desde adentro lo que le parece mal.

Mi límite, como creo debería ser el límite de cualquiera que haya peleado por su Patria, son los traidores. Como decía el Gral. San Martín:

“Lo que no puedo concebir es que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar a su patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempos de la dominación española. Una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer”.

Durante esta larga postguerra, he recibido palos de muchos lados. Pero del CECIM La Plata, supongo que entre operaciones de prensa y falsas denuncias en los pasillos políticos, habré soportado no menos de cien. La verdad, es que perdí la cuenta. Como decía el Gral. Perón: “que hablen mal, pero que hablen”. A lo que yo agregué en mi intimidad: “que hablen mal, mientras no tengan razón”. A pesar de lo cual, carezco de rencor u odio. Mi descripción de su accionar es objetivo; estos pibes son dañinos de verdad.

Espero sinceramente que el actual Gobierno de la Nación no repita el error de imponer a dedo a integrantes del CECIM La Plata en lugares de representación de los ex soldados combatientes de Malvinas. No sólo porque no nos representan, sino porque han sido los que más perjuicios han provocado sobre la memoria de quienes brindaron sus vidas en la defensa de Malvinas, sobre los familiares de los Héroes, sobre los ex soldados combatientes, y sobre la Causa de recuperación de nuestros territorios.

Sería ideal que, como acontece con otros sectores de la vida nacional, se abriera un diálogo amplio y plural, y que los espacios de representación de los veteranos de guerra sean ocupados por las expresiones mayoritarias, incluyendo a su vez a las minorías.

Nadie puede arrogarse la propiedad de esos espacios, pero sí es necesario hacer respetar las auténticas representaciones democráticas. Y, por sobre todas las cosas, brindarles las herramientas a quienes velan por el auténtico Bien Común. Difícil, pero no imposible.


NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.