lunes, 20 de enero de 2020

TODOS SOMOS MARGARET THATCHER





Roibeárd Gearóid Ó Seachnasaigh; conocido popularmente como Bobby Sands, nació en Irlanda del Norte, el 9 de marzo de 1954, católico, parlamentario británico hasta su muerte, fue el líder de la huelga de hambre en la que los prisioneros republicanos irlandeses protestaban contra el retiro del Estatus de Categoría Especial (presos políticos) a los miembros de organizaciones paramilitares nacionalistas irlandesas.

La base de la protesta era, principalmente, la supresión de este Estatus, decidida por el establishment unionista, que implicaba ser juzgados y condenados por tribunales sin jurados, presididos por jueces afectos a la causa unionista que indefectiblemente condenaban a los acusados fueran estos del IRA o simplemente, irlandeses católicos.

También se pedía que los prisioneros irlandeses fueran, ante determinada gravedad de sus enfermedades, derivados a hospitales civiles, ya que, independientemente de la gravedad de sus dolencias, eran atendidos en el “hospital” de la cárcel de Maze, un miserable dispensario organizado por el servicio médico del RUC (Royal Ulster Constabulary)


Casi cincuenta años después esto se repite en Argentina. El Tte 1° Gustavo Ramón Demarchi, oficial del Ejército Argentino que lleva diez años de prisión preventiva sin condena, ciudadano argentino al que se le han conculcado todos sus derechos ha decidido, como única manera de hacerse oír iniciar una huelga de hambre -ya lleva veinticinco días- hasta las últimas consecuencia. No tiene veintiséis años como Bobby Sands, su edad y su salud no le permitirá siquiera alcanzar los 66 días de martirio de éste, pero suceda lo que suceda, los argentinos cargaremos con un nuevo premio a la cobardía.


La huelga de hambre de los irlandeses fue en aumento y el 5 de mayo Sands fue el primer prisionero en morir después de 66 días de huelga de hambre. Tenía 26 años. Ante su muerte, Margaret Thatcher dijo: “Sands era un criminal convicto. El eligió acabar con su propia vida”. Thatcher, la primer ministro británica, decidió que no se debían hacer concesiones a los huelguistas. Con una crueldad fría y calculada, ella y su camarilla decidieron dejarles morir.

El establishment argentino -políticos, jueces, curas, periodistas, empresarios e inclusive los mandos de las Fuerzas Armadas- ha decidido hacer la “gran Thatcher”, dejarlo morir al Tte 1° Gustavo Ramón Demarchi en su huelga de hambre. Pero hay una diferencia importante en las actitudes de la inglesa y ellos, mientras Thachter daba, ahíta de crueldad y cinismo, la cara, los integrantes del establishment argentino, esa miasma que se refocila hablando de derechos humanos selectivos, se han lavado las manos en este caso y al igual que cualquier cucaracha que se esconde en los intersticios de un albañal, ellos se han escondido en su incapacidad moral.

Pehuajó, zona rural, 18 de enero de 2020

Jose Luis Milia
josemilia_686@hotmail.com

NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

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