miércoles, 26 de junio de 2013

MÁS PROPIO DE UN ESTAFADOR Y LADRÓN QUE DE UN EX JEFE DEL EJÉRCITO ARGENTINO

 

Es sabido que la conducción del Ejército Argentino por el Teniente General Roberto Bendini no goza del mejor de los prestigios entre los integrantes de la institución. Tal vez su acto más recordado sea la vergüenza de verlo subiendo a un “banquito”, para cumplir la orden presidencial, a los efectos de descolgar en la galería de directores del Colegio Militar el cuadro correspondiente al señor Teniente General (R) Don Jorge Rafael Videla.


Pero hoy “banquito” es nuevamente noticia porque será  juzgado por el Tribunal Federal de Ríos Gallegos por delitos comunes, tales como irregularidades en el manejo de fondos públicos, peculado, desvío de fondos oficiales a cuenta de su esposa, entre otros delitos que se le imputan. Esa noticia la podrán leer en detalle en el portal OPI Santa Cruz, al que se accede por el siguiente link:


Respecto a esa noticia más propia de un estafador y ladrón que de un ex Jefe del Ejército Argentino, hemos elegido transcribir la carta escrita, en el año 2007, por un soldado bajo proceso ante la Justicia Federal mientras que al General Bendini lo tutela la Justicia Militar, en una permanente adaptación del derecho a las necesidades políticas.

Sinceramente.

Pacificación Nacional Defitiva
por una Nueva Década en Paz y para Siempre



(Entregada en las mesas de entrada de La Nación y Clarín por el Tte 1ro (R) EA Gustavo Ramón De Marchi en persona c/DNI y recibido con sello.)

Señor director: 

Me encuentro actualmente bajo proceso en virtud de causas judiciales arbitrariamente abiertas por jueces que no son los naturales y por hechos ocurridos hace 30 años durante la guerra contra el terrorismo, donde debí cumplir órdenes legítimas impartidas por un gobierno constitucional y que bajo ninguna circunstancia pude resistir o desobedecer so capa de violar lo establecido por los arts. 514, 674, 675, 677 y 678 del Código de Justicia Militar (Ley 14.029, modificada por ley 23.049) y ser condenado incluso con la pena de muerte.


Ha sido el propio Estado Argentino quien desde mi ingreso al Colegio Militar de la Nación me adiestró, educó y formó en el sistema disciplinario basado en el cumplimiento estricto de las órdenes impartidas por los superiores cualquiera fuere su contenido, dado que como subordinado carecía del derecho de inspección siendo mi único deber constatar si quien impartía la orden era el autorizado para ello, pues él era el único responsable por las consecuencias de su cumplimiento. La capacidad, eficiencia y unidad de un ejército se sustenta en el acatamiento a rajatabla del principio de obediencia al superior por parte de sus subordinados, aunque tal orden nos lleve inexorablemente a la muerte.



Concluida la lucha antisubversiva, por medio de artilugios inconstitucionales, se me sustrajo de mis jueces naturales: el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. Para ello, se modificó el Código de Justicia Militar (por la ley 23049), y se cambió el derecho de tiempo de guerra que encuadraba el accionar de los militares, por el derecho de tiempo de paz, y con ello se sujetó una cuestión típicamente militar, la guerra contra el terrorismo, a la justicia federal, en manifiesta violación a la garantía del juez natural (art. 18 de la Constitución Nacional).

Se adujo que el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas entiende en los delitos y faltas esencialmente militares, entre los que quedan comprendidas las infracciones que sólo las leyes castrenses tipifican e incriminan por afectar la existencia de la institución militar y su disciplina; por lo cual, los delitos que podrían haberse cometido en la lucha contra el terrorismo, son delitos comunes, quedan excluidos de la competencia militar y resulta aplicable el art. 33 inciso d) del Código de Procedimientos Penal de la Nación, que otorga competencia a la Justicia Federal.


Lo irónico y paradójico es que pese a la negación del derecho de guerra y el sometimiento a la justicia federal a los militares y FFSS, que combatimos al terrorismo, en el día de la fecha me sorprende la noticia que el juez Federal de Río Gallegos, que luego de tomar declaración indagatoria, se declaró “incompetente” para juzgar al Jefe del Ejército General BENDINI -lacra emética por traidor- imputado por “peculado” y decide elevar la causa al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. Es decir, por un delito de naturaleza común: El funcionario público que sustrajere caudales públicos (Art. 261 del Código Penal), una conducta que nada tiene que ver con los objetivos de preservación de la disciplina militar que sustentan la competencia del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, se coloca al Jefe del Ejército bajo la tutela de la justicia castrense, violando el art. 16 de la Carta Magna, que impone la abolición de los fueros personales. Se le otorga al General BENDINI el privilegio de ser juzgado por tribunales militares en una causa civil de naturaleza patrimonial, por un delito que no viola las ordenanzas castrenses, y cuyo juzgamiento incumbe a los tribunales comunes o “civiles”.

A mayor abundamiento, cuestiones como las que afectan al Jefe del Ejército, (defraudaciones y malversaciones de fondos) han sido resuelta por la CSJN desde hace varios años, al establecer que “...toda vez que el tipo del delito de defraudación militar no se diferencia en sustancia del previsto en el artículo 261 del Código Penal –que persigue ante todo la tutela de los bienes y rentas de la Nación- su juzgamiento resulta extraño a los tribunales castrenses, debiendo proseguir ante el fuero federal, en razón que los hechos investigados tendieron a defraudar el patrimonio de la Nación y afectaron el buen servicio de empleados federales” (Fallos 308:1579 “Roberto Cilo Guevara”)


Esta sentencia ha sentado un precedente determinante para todos los procesos por defraudación militar actualmente en trámite, ya que es oportuno recordar que "…los jueces inferiores tienen el deber de conformar sus decisiones a las sentencias de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, por cuanto por disposición de la Constitución Nacional, dicho Tribunal tiene autoridad definitiva para la Justicia de la República.” (C.S.J.N. Octubre 26-1984- E.D. 20-3-1990: Fallos 304:900; 307:1094).

No pretendo formular capítulos de erudición ni excesivas citas, porque el tema es grave y no implica ni significa incorporar pergaminos ni discurrir sobre entelequias intelectuales. Un análisis de la jurisprudencia nos revela que el razonamiento jurídico no posee un demasiado estrecho contacto con la lógica formal, por tratarse de un razonamiento impregnado por "valores" que suelen interferir en el encadenamiento lógico formal. Pero el fallo que dispone que el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas es el competente para juzgar al Jefe del Ejército por delitos patrimoniales, cae en el absurdo. Este se da cuando el error es de tal entidad y jerarquía que puede demostrarse en pocas palabras, pues "para acreditar un disparate no se necesita una larga prédica".

En suma, se da el absurdo cuando las premisas del fallo son inaceptables y establecidas con desconocimiento de las normas claras del Código de Justicia Militar. Sabido es, que "ubi lex non distinguit, nec nos distinguere debemus", regla ésta clásica de hermenéutica, cuya falta de respeto implica introducir la arbitrariedad. Se ha dicho que ante el texto claro y expreso de la ley, no caben disquisiciones doctrinarias o interpretativas, y se deben aplicar como están redactadas.

Creo que fue Ortega y Gasset quien señaló que lo verdaderamente revolucionario no era poner fin a los abusos sino provocar el cambio genuino, auténtico y profundo de los usos sociales. Para que ese cambio se de en las prácticas institucionales, debemos disponer de reglas de juego, de instrumentos que pongan punto final a las prácticas autoritarias y a la cadena de solidaridades que, lamentablemente, contribuyen a encubrir las prácticas abusivas, en este caso, del grupo “K”.

¡DIOS Y LA PATRIA… NOS ESTÁN MIRANDO!


Gustavo Ramón De Marchi
Tte 1ro Infantería Parac. (R) E A
VETERANO DE LA LUCHA CONTRA EL TERRORISMO
PERSEGUIDO POR LA «JUSTICIA» DE LOS TERRORISTAS
HOY PRESO POLÍTICO EN EL PENAL DE CHIMBAS


NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.

martes, 25 de junio de 2013

LA BALA QUE NO LES ENTRA


"Debéis saber que hay dos modos de combatir:
uno, con las leyes; el otro, por la fuerza.
El primero es natural del hombre;
el segundo, de los animales.
Como el primer modo no siempre es suficiente,
conviene utilizar el segundo."
Niccoló Macchiavelli- “Il príncipe”; cap. XVIII

Si alguna vez se escribe la historia de estos diez años, la malhadada “década ganada”, la mitad de ella deberá versar sobra la inutilidad de los políticos opositores, un cuarenta por ciento sobre las cualidades negativas de la sociedad argentina y el resto y en tres páginas se puede escribir la hoja de ruta del exitoso latrocinio que viene sufriendo la República.

Hablar de este saqueo no es un tema menor. Baste sólo como ejemplo lo que el campo, en diez años, le entregó al Gobierno nacional en retenciones antes de impuestos. No menos de 87.000 millones de dólares. Con esta suma se podrían haber hecho 11.600 kms. de autopistas, o hacer el ferrocarril transpatagónico y renovar a nuevo el material rodante de todos los ferrocarriles. Este dinero también equivale a 20.800 escuelas o a 250 hospitales de alta complejidad. La respuesta del “modelo” a esta contribución son 76.800 muertos en accidentes viales, 72 muertos en accidentes ferroviarios y trenes destruidos, ocho chicos por día que no llegan al año de vida por desnutrición y un millón de jóvenes que ni estudian ni trabajan y que han abandonado la escuela, las ilusiones y cualquier posibilidad de futuro.

Decir que estos diez años perdidos no se deben a los saqueadores sino a quienes se dejaron saquear mientras contaban vidrios de colores y espejitos es una verdad de Perogrullo. Ese noventa por ciento de una historia que, cuéntese como se cuente siempre será mal contada, fue protagonizada por nosotros, los argentinos, que preferimos el canto de la sirena antes que escuchar las sirenas del incendio.

Doce años atrás, los argentinos salieron a reclamar, violentamente, por la exacción que sus ahorros habían sufrido. ¿Cuál es hoy la diferencia, pese a que el robo desde el 2003 ha sido infinitamente mayor, entre este pueblo anestesiado y sin ilusiones y aquellos que golpeaban las vidrieras de los bancos que se habían quedado con sus dineros? Dos cosas caben ser registradas para hacer esta diferenciación; la primera es que los argentinos en 2001 habían perdidos sus ahorros personales, no los bienes de la República que, por ser de todos dejan de importarle a nuestro egoísmo, la segunda es que había políticos que por acción u omisión trabajaban para que el gobierno cayera. A partir de estas evidencias llegamos a la pregunta que no sabemos o no nos animamos a contestar: ¿podemos, con la República en agonía, esperar al 2015? En reiterados escritos he sostenido que no, pero es menester reconocer que aún si todos coincidieran en esto es probable que no nos animáramos a hacer lo que hay que hacer.

Los elogios que cotidianamente se hacen, sobre todo por parte de los políticos de la oposición, sobre la buena voluntad, educación y la falta de agresividad que hubo en la gente que salió a la calle el 13 de setiembre, el 8 de noviembre, y el último 18 de abril son la prueba manifiesta que a ellos o se les ensucian los calzones de solo pensar que hay que echar sin contemplaciones a quienes están destruyendo la República o están muy cómodos en su papel de tibios opositores. No hay mejor ejemplo que lo ocurrido en el 2008 que fue lo más cerca que estuvimos de sacarnos de encima a esta banda de embaucadores cuando el gobierno, en su infinita necesidad de caja, entró en conflicto con el campo. Conflicto que se aplacó por la falta de visión de la mesa de enlace y la actitud de un tarambana -el vicepresidente y su voto no positivo- que nos dejó sin la bronca necesaria que hace falta cuando uno pretende un cambio.

Si en el 2001 las manifestaciones hubieran sido como los cacerolazos hechos entre setiembre de 2012 y abril de 2013 aún lo tendríamos a De La Rúa. La soja, y los commodities que empezaron a aumentar a fines del 2002 lo hubieran salvado, de la misma manera que se ha venido salvando este desgobierno.

La protesta cívicamente educada es una bala que a los políticos y en particular a quienes se han apoderado de la República, no le entra. Pensar que la tranquilidad debe primar en cualquier protesta solo sirve al gobierno, y solo pone en claro que no nos animamos a pararle los pies. Aunque a la mayoría de los argentinos les cueste pensar de otra manera, ya no hay un cuartel donde buscar a alguien para que haga el trabajo sucio. Eso corre hoy por nuestra cuenta si es que queremos ser nación.

Dejemos de soñar con la oposición -una oposición que se siente cómoda, pero también magníficamente recompensada, con el sucio papel que juega- para un recambio cada vez más lejano en el tiempo aunque creamos que falten dos años. Dejemos de soñar con los logreros de la suprema corte, que jamás fallan pensando en la República, pero sí en sus espurias canonjías y seamos conscientes que el futuro solo está en nuestras manos y que esperar al 2015 para un recambio es de necios o de cobardes

JOSE LUIS MILIA

ALGO PARA FESTEJAR

Por Mauricio Ortín 
                                  
La festejada victoria kirchnerista en el Congreso que aprobó la ley de “democratización de la justicia” reúne todas las peculiaridades del clásico triunfo “pírrico” que gana la batalla al precio de perder la guerra. El intento fascista de llevarse puesto al Poder Judicial a través de una ley inconstitucional ha dejado un tendal de heridos.

Los diputados y senadores que votaron por la desaparición de la república llevarán, ahora y por siempre, la marca del totalitarismo estampada en la frente. El per sáltum a la Corte Suprema, luego de que una juez fallara en contra, fue una desesperada huida hacia adelante del kirchnerismo. Lo prudente hubiera sido no apelar el fallo de Servini de Cubría y, silbando bajito, retirarse para evitar ofrecer un flanco al “cachetazo”. Pero, como bien se dice: “difícil que el chancho chifle”, “a cada chancho le llega su San Martín” y el kirchnerismo llama a la puerta de su verdugo: la Corte Suprema de Justicia de la Nación. La desesperación y la soberbia, siempre, son malas consejeras. El capital político dilapidado por la presidente en esta empresa legislativa de someter al poder judicial es enorme. ¿Acaso pretendía que los jueces se dieran el tiro de gracia? Una cosa es ser sumiso y otra, suicida. Lo que la Corte ha demostrado de manera incontrovertible a propios y extraños es que, a Cristina, le “entran las balas”. Ya no asustan, como antaño, a jueces y fiscales (parafraseando a Mao, diríase que el kirchnerismo es un “tigre de papel”). Esa es la sensación que deja el fallo de la Corte. Sensación que tiene efectos catastróficos para los regímenes que construyeron poder metiendo miedo y en la creencia de que serán inmunes a perpetuidad. El silencio de los gobernadores K respecto a la decisión de la Corte es un indicio de que están dejando de ver, en el kirchnerismo, más que el ángel de la guarda, el demonio que los incrimina. Lo mismo vale para los dirigentes sindicales y los punteros políticos.

Hay un antes y un después a partir del fallo del máximo tribunal argentino. Por lo pronto y a instancias de la presidente, la Corte Suprema cumple el rol de principal opositor real. El grupo Clarín y la prensa independiente, aunque desplazados a un segundo lugar, están varios cuerpos por delante de los partidos políticos. Parecería que no existe, ni en germen, una alternativa política al kirchnerismo que no provenga de su propio seno. De allí que, como alternativa viable, sólo aparezcan tipos como Scioli o Massa. El primero se distingue por haber hecho de la sumisión un sofisticado arte; el segundo, en la maestría que exhibe para ocultar lo que piensa. No movieron un dedo para denunciar a los Bonafini, Jaime, Báez, Oyarbide y tantos otros. Como mínimo, deberían ser considerados cómplices de todas las patrañas K; el intento de avasallar la Justicia incluido. Por ello, constituye una estafa el que, representando a la oposición, hayan fuerzas políticas que busquen aliarse en un frente electoral con los kirchneristas Massa, Scioli, Capitanich, Urtubey, Alperovich, entre otros. El oficialismo y la oposición, en los hechos, tienen más coincidencias que diferencias. Es lo que hay; por eso la defensa de la república pasa ahora por la prensa, los jueces y los fiscales (ahora con otros bríos). Ni Binner, ni Alfonsín, ni Pino Solanas han hecho más en contra del totalitarismo y la corrupción que el fiscal Guillermo Marijuan o el periodista Jorge Lanata. Ahora bien, ni unos, ni otros se han ocupado, todavía, de la escandalosa denegación de justicia a miles de miembros de las FFAA y a empresarios argentinos. La Corte, en esto último, ha sido funcional a los K. Que esté dejando de serlo, sin duda, es algo para festejar.

REFLEXIONES DE UN PRESO POLÍTICO SOBRE EL PENSAMIENTO DE GIL LAVEDRA

Sus más y sus menos respecto al pensamiento del Diputado Dr. D. Ricardo R. Gil Lavedra. (Extraído del artículo "no banalizar los delitos de lesa humanidad"- La Nación- martes 18 de junio de 2013- Pag 19)


Respecto que no hay fórmulas preestablecidas acerca de la mejor manera de enfrentar los delitos considerados de lesa humanidad, una buena manera hubiera sido en principio tipificarlos dentro del contexto histórico vivido a la luz del derecho argentino y los tratados existentes al movimiento en que se produjeron los hechos. También analizando el proceder y objetivo de las organizaciones subversivas que aterraron al país durante la década del 70.


La fórmula elegida y por lo tanto ilegal adoptada por el gobierno nacional a partir del 2003 es la misma que durante el juicio de Núremberg quiso imponer el representante soviético al decir que no eran necesarios juicios sino que los hechos debían tenerse como condenas, sin que fuera necesario dictar sentencias judiciales de ningún tipo.

En la República Argentina los juicios son una mera excusa pues la sentencia está prevista de antemano.

En este sentido expreso un muy simple hecho: en el juicio conducido por el TOF N°1 de Mar del Plata dieron lugar a las últimas manifestaciones de los imputados. A las 13:30 hrs. el último imputado los pudo realizar, a las 16:30 hrs. Un abultado veredicto se leía en presencia del Secretario de DDHH y una turba, en la calle, daba vivas por las sentencias.

Respecto al debido proceso determinado como un mandato constitucional no se han llevado a cabo porque: se ha violado y no respetado de hecho y de manera ilegal la Constitución Nacional, el Tratado de Roma, el Pacto de San José de Costa Rica, el Código de Justicia Militar y el Código Penal Argentino.

Se acusa de hechos que no eran delito en el momento de haber ocurrido y no lo son siquiera hoy pues no están tipificados en el Código Penal.

No se respeta el Código Procesal Penal de la Nación. Por ejemplo:

Violación del principio de igualdad de armas entre la defensa y la fiscalía.
  • La garantía del debido proceso
  • Se incorporan testimonios por lectura, sin el testigo presente por lo que hace imposible defenderse.
  • Se admite el testimonio de un solo testigo como suficiente para condenar.
  • Se admite como única prueba el testimonio de la que es presentada como víctima por la fiscalía o querella o el de familiares o amigos de aquella.

Es por ello que el Diputado Gil Lavedra tiene razón cuando expresa: "...de acuerdo a la ley y en la medida de la responsabilidad comprobada..." "Tampoco puede admitirse que se efectúen imputaciones por presuntos delitos de lesa humanidad de un modo ligero..."

Define en su escrito lo que considera actos cometidos en contra de la lesa humanidad porque han sido llevados a cabo como parte de un ataque generalizado o sistemático dirigido a una población civil, de conformidad con una política de Estado o de una organización o para promover esa política.

No define el rol de todos los subalternos de ese Estado que ha dirigido el ataque. Los mismos encuadrados en un orden Militar estricto y regido por el Código de Justicia Militar, recomendándole al Sr. Diputado leer especialmente el Art. 514 del mismo y si puede, ampliarlo con la lectura de otros Art. 600 Inc. 1, Art. 622 Inc. 5, Art. 667 y Art. 877. Asimismo repasar todo el contenido de la Causa 13 juicio a los Comandantes a fin de observar que existen sentencias más gravosas para personal subalterno (suboficiales) que para los integrantes de la junta.

Sobre la prueba fehaciente no existe, aprecio, un solo antecedente de que la haya habido a excepción de las responsabilidades que pudieron haber ejercido ciertos mandos de las FFAA.

Al respecto y claramente expresado solicito al Sr. Diputado se remite a lo sostenido por el Sr. Embajador Emilio Cárdenas (www.lanacion.com.ar/1548408-los-delitos-de-lesa-humanidad-deben-ser-probados) Verá el Sr. Diputado la coincidencia que tiene, al respecto con el Embajador Cárdenas.

En otra parte del escrito del Sr. Diputado hace mención a que "no basta, entonces, que supiera al momento del hecho, por ejemplo, que el acto era lesivo de un derecho humano fundamental de una o más personas..."

Al respecto el personal militar que tuvo que participar en la guerra contra la subversión tuvo que combatir contra organizaciones con pretensiones políticas internacionalistas, subversivas con ideología marxista y revolucionaria para imponer un régimen socialista.

La naturaleza de la guerra lo impuso el enemigo, el campo de la acción también. Los que combatieron no tenían que presuponer que los altos mandos daban órdenes inmorales.

Nunca supimos sobre la existencia de un plan estatal sistemático, eran Decretos, Directivas y Órdenes. De allí que sugestivamente en todo acto procesal y/o sentencia aparece Claus Roxin para involucrar a la mayor cantidad posible de imputados, que en síntesis es haber estado en el lugar geográfico que ocurrieron los hechos y haber pertenecido a una FFAA o policial.

Descubrirá el articulista leyendo a Roxin la tergiversación que hacen de este y sin teoría de la mediatez. Además Roxin lo expresa claramente o quizás contradiciéndose al sostener: "Pero estimar autoría mediata no significa que en estos casos se cree una especie de derecho excepción para crímenes especialmente reprobables".

También para entender todo esto se recomienda leer a Gunther Jacobs, a Letecher, a Bacigalupo o a Michael Kohler. Dice este último: "efectivamente los modos de considerar autor a una persona (teorías de participación criminal) no son aplicables al militar que se limita al cumplimiento de órdenes legítimas".

El escrito se refiere a que hoy hay pocos que ignoran en qué consistió el plan y los hechos perpetrados y agrega que no cabe sin más trasladar anacrónicamente ese conocimiento al pasado, máxime cuando el secreto era la norma, etc.

En parte tiene razón pero no dá la causa de ello. Cabría haber agregado que ello fue producto de una propaganda tan parcializada que olvida la muerte por asesinato y hechos terroristas de no solo militares y o policías, sino también de jueces, empresarios, trabajadores, políticos y familiares de algunos de ellos. Olvida datos de los que no puede dudar pues fue uno de los jueces del juicio a los Comandantes (21642 acciones terroristas que van desde atentados, robos, secuestros, asesinatos, copamientos de unidades militares, policiales y de seguridad de fábricas, de medios de comunicación y 3014 actos de propaganda a fin de instalar el régimen marxista.

Cierra su escrito expresando: "vigilemos que no sean bastardeados o convertidos en un mero instrumento de la conveniencia política del relato oficial".

Este cierre es increíble en una persona que es abogado, que fue juez, que es diputado por un bloque opositor, que el Presidente de la Nación de su partido político con aprobación del Congreso de la Nación dictó las leyes de obediencia debida y punto final y que se postula para renovar su cargo no se haya dado cuenta sino de los sostenes del actual gobierno es el ideológico y que su bandera son los llamados juicios militares. Es increíble que, vaya a saber porque, ignora que la pretensión actual es consolidar el objetivo de la guerra.

Retrotrayéndome a un concepto casi inicial del escrito del Sr. Diputado donde dice: "sancionando a los responsables en el marco del debido proceso y de los principios de Estado de Derecho. Luego que eso concluya podrá pensarse o no en alguna solución que intente reparar mejor manera la búsqueda de la verdad" en mi opinión es cruel por:

1. Ser parcial
2. Que desconoce el Orden Militar.
3. Que el 95 % de los imputados no tenían más de 40 años en aquel entonces y consecuentemente grados inferiores sin poder de decisión.
4. Que consecuentemente a lo acotado en el punto anterior tienen hoy en las mazmorras federales personas en su mayoría de más de 70 años.
5. Que los hoy imputados fueron sacados de sus jueces naturales.
6. Que todo es parte del relato para afianzar el objetivo de la guerra.
7. Que la justicia en su más alto nivel utilizo el derecho consuetudinario para justificar la imprescriptibilidad y que no califica en el derecho penal.
8. Que todos los imputados son calificados como coautores sin tener en cuenta las condiciones que dicha calificación exige.
9. Que el Centro Internacional para la Justicia Transicional -ICJT- en colaboración con el Centro de Estudios Legales y Sociales -CELS- proporciona asistencia técnica a los Fiscales de la Nación y a la ONG, afectando nuestra soberanía.

Por ultimo como se verá el escrito del Diputado Gil Lavedra tiene sus más o sus menos, quizás sus menos más que sus más, pero lo indudable es que debería mejor buscar un camino de Conciliación y de Paz para este bendito suelo argentino. Allí encontraríamos sus más, pues de los militares no se trata la cuestión, lo que se trata es la Patria.

Cierro esto con palabras del Papa Francisco: "Hay tres clases de personas: los Santos, que adoran a Dios; Los pecadores que somos todos y los corruptos que son el anticristo".

Aprecio que el Sr. Diputado está en la segunda calificación, pues entonces luche por la Patria dado, que el anticristo opera a través de estos juicios en cuestión.

Ezeiza, 20 de junio de 2013
Jorge Toccalino
Cnl. (R)

CONTRIBUCIÓN A LA MEMORIA COLECTIVA 3

Néstor Kirchner sobre su terreno en El Calafate (1999)


Campaña 1995 de Alicia Kirchner para Intendente de Rio Gallegos y Muratore, concejal



“ … dirigentes de organismos de derechos humanos santacruceños le cuestionan (a Néstor Kirchner) haber nombrado ministro de Educación, en 1991, a Carlos Hugo Muratore , quien había sido secretario general de la gobernación durante el último gpbierno de facto …”


Clarín - Septiembre 1992

TENTATIVA DE HOMICIDIO CONTRA OFICIALES DE LA MARINA DE GUERRA, DENUNCIA DE CARLOS MARCELO SHÄFERSTEIN Y UN COMENTARIO


Buenos Aires, 24 de Junio del año 2013 - 1171


Juez Adriana PALLIOTTI
La Juez Federal de Cámara y Presidente del Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 5 de la CAPITAL FEDERAL: la magistrada Adriana PALLIOTTI (Av Comodoro Py 2002, teléfono 4312-9025), concedió el recurso de Hábeas Corpus a favor de cinco militares (todos marinos sometidos a proceso) —seriamente enfermos— que, intempestivamente fueron trasladados hace casi dos semanas, desde la Unidad Hospitalaria del Servicio Penitenciario Federal de EZEIZA al Presidio de MARCOS PAZ.

Presentado el Hábeas Corpus procedente, la propia Presidente de ese alto Tribunal, la eficaz y diligente Dra. PALLIOTTI, inmediatamente se constituyó en la Prisión de Máxima Seguridad de MARCOS PAZ, donde constató que el “hospital” que pretendidamente funciona en esa dependencia del SPF está inoperante e inactivo.

Ante la situación, ordenó que los afectados que corrían peligro de muerte, sean llevados de inmediato al Hospital Naval de Buenos Aires a recibir el tratamiento adecuado a sus respectivas afecciones, previo a ser reintegrados a EZEIZA.

Sin embargo el Recurso de Hábeas Corpus fue apelado por integrantes de “la cámpora” y el Juez Federal de MORÓN ordenó que se traslade a los recurrentes al Hospital Municipal de MARCOS PAZ.

Miguel Castellvi es el nuevo director medico
del hospital municipal de Marcos Paz,
Una vez allí, el médico a cargo manifestó que se negaba a atenderlos por razones personales. En una palabra, quien se identificó como “el director del hospital” ya les adelantó verbalmente que, según sus principios políticos, se niega a atenderlos.

O sea que los militares están sin especialista alguno ni tratamiento, ni medicación.

La habitación donde está alojado el Capitán de Navío Carlos Guillermo Suárez Mason (con una seria afección cardíaca de la cual fue operado), junto con cuatro enfermos más, el Capitán de Fragata Jorge Eduardo Acosta, el Capitán de Fragata Médico Carlos Capdevilla, Capitán de Fragata Miguel Rodríguez y el Suboficial Primero de la ARA Víctor Olivera (diabético y con un tumor en la cabeza) es lo que era el "pabellón de indigentes" del "Hospital" Municipal de Marcos Paz.

El “hospital” en cuestión no es más que una salita precaria todo el dispensario en general, sin médicos ni medicinas.

El cuarto donde fueron depositados tiene cinco metros por tres, y allí, cual lata de sardinas, se emplaza una cama al lado de la otra.

Por lo que me consta, la familia de Suárez Mason tuvo que comprarle a Carlos lo más básico que no le suministran, como estreptocarbocaftiazol, medicamentos para la presión, aspirinetas, warfarina sódica (anticoagulante cardíaco) y también antifebril.

Pero llegar a MARCOS PAZ es una odisea, y el horario de visita sumamente escueto: de 16:00 a 17:00.

Debo decir que tampoco los alimentan adecuadamente. Sin mencionar lo que es el único bañito que hay en el sitio infecto que visitamos  el viernes último.

A los pobres mártires les han soldado la única ventana, que también está clausurada.

Hay una sola bombilla eléctrica funcionando.

Esa gente está siendo torturada también por falta de luz ni aire, y para colmo el agua para beber está contaminada por las napas freáticas.

Hay diez guardias armados del SPF en el exterior, que, por razones de seguridad no dejan abrir la puerta donde yacen los ancianos, por lo que el vaho imperante es insoportable e insalubre.

Si alguno de los alojados allí está con problemas de salud, en el lugar, invadido por las moscas y otras alimañas, tiene gran posibilidad de incrementarlos.

En una palabra, les están acelerando la muerte. En una palabra, les están acelerando la muerte.

Su ejecución, decidida directa o indirectamente por Cristina Fernández de Kirchner, es por medio de estos tormentos y el suplicio que están abnegadamente sufriendo.

Carlos Marcelo Shäferstein

COMENTARIO: Adhiero totalmente a la denuncia del Tcnel. Carlos Schäferstein contra la tentativa de homicidio cometida contra estos oficiales de la Armada y repudio con igual totalidad la cobardía cómplice de los jefes de la Armada que consienten  desaprensivamente con esta tentativa de homicidio. Con esa misma inmoralidad repudiable están permitiendo que nuestra Patria sea llevada al comunismo, por la misma vía de Venezuela y el mismo final trágico de Cuba. A quien le quede algo de conciencia, o al menos, algo de instinto de conservación, que tome nota. Que no se crean los actuales conniventes con esta masacre que sus "servicios" les ahorrarán igual destino. El demonio nunca agradece a quienes le sirven.


Cosme Beccar Varela

lunes, 24 de junio de 2013

UNA AUTOCRACIA SIN PUDOR

No es novedad que los adalides del populismo demagógico hayan llegado al poder con la encubierta intención de apropiarse de él por tiempo indefinido. A estas alturas no quedan dudas de que, no creen en la democracia, sino que solo la utilizan para acceder al poder y la exacerban temporalmente porque les permite cierta legitimación que les ayuda a guardar las formas.


Cuando los apoyos populares empiezan a mermar, cuando el acompañamiento electoral disminuye progresivamente y la sociedad percibe la presencia de un incipiente esquema autoritario, intentan prolongar su presencia en el poder, quebrando la esencia del equilibrio republicano.

En ese momento buscan inclinar su capital electoral hacia atractivas transformaciones profundas que suenan interesantes a los oídos de muchos, pero que esconden sus verdaderas pretensiones de consolidar su arraigada vocación hegemónica, de poder concentrado y control absoluto.


Es bueno recordar que se trata de los mismos personajes que defendieron, en el pasado, inaceptables métodos de llegada al poder en otras naciones, convalidando la violencia como dinámica política y festejando la actitud de quienes detestan la democracia y apuestan a las armas como sistema.

Nunca ocultaron su adhesión por esas ideas y se ocuparon de tergiversar la historia para maquillar su posición. Antes lo decían en privado y ahora lo hacen a cara descubierta. Aplauden a los que usaron metodología violenta décadas atrás, elogian a quienes asesinaron a cualquiera que se interpusiera en su recorrido, olvidando que esos pretendían tomar el poder, inclusive luchando contra gobiernos elegidos democráticamente. No creen en la democracia, la conciben solo como un medio, ya no para dirimir diferencias circunstanciales, sino para lograr sus perversos fines.


Son déspotas por convicción, solo pretenden conformar una autocracia, donde puedan controlar la totalidad del sistema. Es el camino inevitable al que conduce el socialismo o cualquier otra forma totalitaria.

Durante algún tiempo pueden compartir poder y convivir en ese contexto, pero luego, para sostenerse, precisan monopolizarlo. Eso explica cómo se van quedando con todo, con la economía primero, pero luego con los medios de comunicación, el control de la gente, sus acciones y libertades.

El sistema que engendran los empuja invariablemente hacia allí. De otro modo el régimen no se puede sustentar en el tiempo. Ellos lo saben, solo que mienten descaradamente para imponer su modelo gradualmente, usando la democracia cuando les sirve y los mecanismos dictatoriales cuando ya no alcanzan los anteriores.


Este perverso presente que combina caudillos sin escrúpulos, que intentan acumular poder, pero al mismo tiempo riquezas personales, con discursos de izquierda, aparentemente preocupados por los más pobres, pero que en el fondo generan más pobreza, son la moda del momento y proliferan en tiempos de abundancia económica lograda bajo escenarios favorables.

Las sociedades en las que vivimos, pagarán demasiado caro este tipo de decisiones políticas colectivas. Creer en las bondades de un régimen que no las tiene, que simula lo que no es, con una hipocresía cada vez más evidente que se confirma a diario en cada acción, tiene un final predecible.

Definitivamente van por todo, y ahora incorporan una dinámica adicional, la de la pérdida del decoro, del recato, de la vergüenza. Se han convertido en un régimen ya no solo autocrático, sino plagado de impudicia, ingresando a una fase en la que ya no disimulan ni sus modos, ni sus inmorales intenciones.

No son republicanos y no lo pueden disimular más. Tampoco son demócratas. No quieren disidencia alguna, solo pretenden discurso único. Por eso les sirve cualquier mecanismo que acalle a los que piensan diferente. Hasta hace algún tiempo atrás, al menos guardaban las formas y les quedaba algo de recato, pero lo viene perdiendo y la careta desaparece, para mostrar su verdadero rostro, cruel y fundamentalmente despótico.


La máscara de la democracia popular, les servía para simular lo que no eran. Hoy ya no les resulta suficiente y no les queda otro sendero posible que ir por todo, porque no solo precisan seguir por más, sino que si no profundizan este proceso, el mismo puede convertirse en su enemigo.

Ahora es el turno de la impunidad, por eso necesitan un poder centralizado, donde lo ejecutivo, legislativo y judicial sean lo mismo, del mismo color. Si no lo logran, corren el riesgo de que lo engendrado se vuelva en su contra.


Ya no se puede dudar ni de sus pérfidos métodos, ni de sus voraces propósitos. Empezaron a mostrar su costado más autoritario, menos prolijo y más burdo, el de decir lo que realmente piensan. Quieren la Justicia porque la necesitan para seguir adelante con sus fechorías y cuentan, por ahora, con la complicidad de una sociedad que no despierta, que no reacciona y que aún cree ingenuamente en su retórica lineal y emotiva.

La dictadura busca perfeccionarse. La tiranía precisa de más ingredientes. Ahora ya perdieron el decoro y por eso van por una autocracia sin pudor.

Alberto Medina Méndez