martes, 7 de abril de 2015

NADA MÁS QUE UN SOLDADO

“…..a mis acu­sa­do­res les debe sor­pren­der des­agra­da­ble­mente que yo siga pen­sando igual frente al mismo enemigo, a los mis­mos epi­so­dios que ellos pro­du­je­ron y a los que ahora nos retrotraen.”
Luciano Ben­ja­mín Menén­dez, Gene­ral del Ejér­cito Argentino

Podrán pasearlo por cien cir­cos vanamente lla­ma­dos “jui­cios” y segu­ra­mente lo harán, ya que es el para­digma de lo que sueñan abatir. Podrán ponerlo cuan­tas veces quie­ran a mer­ced de paya­sos toga­dos que creen estar haciendo his­to­ria, sin reco­no­cer que sólo están fir­mando la per­versa sen­ten­cia ya escrita de una revancha impía que solo ha servido para agravar la división que una banda de facinerosos pergeñó para mantener a los argentinos envalentonados en un enfrentamiento estéril mientras ellos saqueaban la República.

Nuevamente los fal­sa­rios a quie­nes derrotó volverán a pedir su cabeza o tra­tar de infamarlo -plu­mas ser­vi­les mediante- inven­tando his­to­rias y repi­tiendo agra­vios para ter­mi­nar, como siem­pre, en el insulto soez, prueba lapi­da­ria que es lo único que les queda a estos miserables después de cada derrota que el General les vuelve a infligir en los estrados judiciales, porque prevaricación mediante y abyecto servilismo, lo podrán condenar pero nunca lo pudieron callar.

El solo queda. El General que quiso, corte marciales mediante, fusilar criminales y no desaparecer enemigos, que cargó sobre sus hombros el peso de una guerra que no se estudiaba en su época en la Escuela de Guerra y que seguramente le repugnaba. Pero era un General de la Nación y por ella combatió.


Son pocos- él, sus subordinados y todos aquellos que al igual que él creyeron que un juramento, “Defender a la Patria hasta perder la vida” no era un bien negociable con los que aún quedan cuentas para ajustar.

Sería más honrada la “justicia” argentina si al igual que el “INRI” en la Cruz por sobre los telones de fondo de los tribunales orales estuviera escrito aquel perverso apotegma: “Al enemigo, ni justicia”.

Esa cabeza es el tro­feo que des­vela a quie­nes lle­van ade­lante estos “jui­cios”. Ellos, los ver­da­de­ros auto­res inte­lec­tua­les de tanto caos y muerte en tiem­pos idos. Ellos, los jefes deser­to­res y fal­sa­rios que com­pra­ron su exi­lio aco­mo­dado con la vida de los “pere­ji­les” que cre­ye­ron en su leal­tad. Ellos, que tratarán por enésima vez de obtener el botín que pre­ten­den para autojustificarse.

Esos son los que hoy no pue­den sopor­tar que un grupo de vie­jos, que ni se raja­ron ni se aco­bar­da­ron, les estén dando ejem­plos de dig­ni­dad a dia­rio. Una dig­ni­dad que ellos no tuvie­ron al entre­gar a los pro­pios, esos que hoy vic­ti­mi­zan y por quie­nes recla­man esforzán­dose en olvi­dar que murieron por su pro­pia felo­nía. Es que, mise­ra­bles de su laya, no podían con­tar con que en el Ejército había Gene­ra­les que no eran meros uni­for­mes afe­rra­dos a un escri­to­rio y a una alfom­bra. También eran Soldados.

De nuevo asistiremos -porque el objetivo es que esta historia no tenga fin- a la per­versa estra­te­gia de destruc­ción dia­gra­mada por aque­llos que arras­tran su pasado indigno de tráns­fu­gas y mer­ca­de­res de la vida de sus pro­pios com­pa­ñe­ros, ruina que pre­ten­den lle­var a cabo con la com­pli­ci­dad de jue­ces pre­va­ri­ca­do­res, testi­gos fal­sos, políticos cobardes, una socie­dad anestesiada e hipó­crita y unos uniformados de gene­ra­les “nue­vos” a los cua­les han com­prado con los treinta denarios de la traición.

Por­que el enemigo que ellos deben batir es hoy lo que resta del Ejér­cito Argen­tino, de las Fuer­zas Arma­das. Ese resto que hoy se sos­tiene en el ejem­plo de los que por defen­der a la Patria penan su jura­mento en cár­ce­les comu­nes, ejem­plo que ha evi­tado hasta hoy que las Fuer­zas Arma­das se con­vier­tan en una mon­to­nera de ente­ca­dos mora­les inca­pa­ces de alzarse en armas ante una ofensa a la Patria.


Solo espe­ran con­se­guir con esta segui­di­lla de bufo­na­das jurí­di­cas un mínimo gesto de desánimo. Eso qui­zás con­cre­ta­ría la des­truc­ción pre­ten­dida. Error, Luciano Ben­ja­mín Menén­dez es un Sol­dado. No un bufón al que se le untan mala­mente los cal­zon­ci­llos si en otro momento un des­qui­ciado de mirada errá­tica le hubiera ordenado des­col­gar un cuadro.

José Luis Milia

A QUIENES LEAN ESTO


Pueden leer el fallo por la Causa Río Tercero en: www.cij.gov.ar

Si alguien tiene dudas sobre la existencia de jueces y fiscales prevaricadores (¿eunucos K?) lea el fallo y las solucionará.

En particular pido que lean lo que se dice de mí en la página 1070, lo copio al pie.

Tuvieron que poner ALGO de lo que declararon unos 15 testigos. Si alguien puede creer que una persona que desarrolló los actos que menciona el tribunal en su fallo actuó con intención de dolo, que lo crea…

Los insólitos ATENUANTES que podrán leer implican que el 03/11/1995 hasta las 08:55 horas yo era un fundamentalista tal que hice aquello que ni los esbirros de Osama Ben Laden se atrevieron a hacer, jamás, como maldades (el musulmán se inmola él; su familia no, al contrario, queda protegida de por vida). A la 08:56 horas del mismo día soy “un militar de pura cepa”; “un buen soldado”; tengo comportamientos “heroicos”; me preocupo por la vida humana en todo momento, etc... (Igual redactan mal; maliciosamente, eso es menor pues también les cuento que mis acciones “heroicas” mencionadas por el TOF empiezan ANTES de la 1ra. explosión. Yo traté de que no suceda el estrago que es más que mitigar los daños una vez producidos), etc…

Son argumentos para fundamentar la absolución de una persona y no para condenarla; pero fuimos militares….

Página 1070 del fallo del TOF (textual):

Finalmente, en el caso de Marcelo Diego Gatto, como agravantes debemos valorar la característica del hecho y la multiplicidad de víctimas, su calidad de funcionario público siendo Mayor del Ejército además de Jefe de la División Producción Mecánica de la Fábrica Militar de Río Tercero, su formación profesional específica -ingeniero militar en electrónica y aeronáutica, teniendo una especialización en Higiene y Seguridad del trabajo-, su conocimiento de explosivos y de los riesgos que genera trabajar con los mismos. Asimismo debe tenerse en cuenta como agravantes la extensión del daño y el peligro causado.


Como atenuantes debemos considerar la falta de antecedentes penales computables, su foja intachable de servicios, su problema de salud por el cual debe estar medicado de por vida por haber sufrido un infarto agudo de miocardio y que el mismo es padre de dos hijos.


También debe valorarse como atenuante su conducta ulterior a la explosión, pues adherimos a la opinión de Jorge de la Rúa (ob. cit., pág. 702), quien al explicar la circunstancia referida a la “extensión del daño”, ubica aquí “parte de la tradicional atenuante referida a la conducta posterior al hecho. Así, cuando el perjuicio se reduce en virtud de la conducta del autor (restituciones, indicación de lugares, etc.), debe considerarse atenuante; pero no cuando la recuperación es ajena a su voluntad”. En el caso que nos ocupa el enjuiciado Marcelo Diego Gatto reaccionó de manera instantánea haciéndose cargo de la situación y dirigiéndose hacia la Planta de Carga poniendo en riesgo su vida. Así el acusado Gatto sostuvo durante la audiencia oral de debate que “ingresó a la zona de Planta de Carga a pie y allí hubo una explosión con desprendimiento de esquirlas más severas, que se escondió detrás de un árbol y observó caer las esquirlas y las ramas sintiendo como un silbido, que le cayó un proyectil cree que de mortero espoletado a tres metros de distancia”.


Añadimos que en todo momento Gatto buscó proteger la vida de seres humanos -tanto de operarios de la Fábrica Militar de Río Tercero como de los vecinos de la ciudad- ayudando en todo lo que estaba a su alcance. Así el mismo, ante la ausencia del Subdirector Quiroga, asumió el mando de la Fábrica ordenando a los trabajadores proteger su propia vida y la del personal, auxilió a civiles y camaradas resultando herido en esta acción, subió a una ambulancia que llegó al lugar a personas lastimadas, pidió por intermedio de un médico en medio de una tumultuosa reunión que se realizó en la Municipalidad local y del senador Battaglia que se avisara por radio a la población de Río Tercero que ninguna persona tocara los materiales explosivos que estaban diseminados por la ciudad de modo altamente peligroso. Además el enjuiciado Gatto intentó alertar a su jefe, el Director Cornejo Torino, que se estaba viviendo una situación grave e intentó comunicarse telefónicamente con los policías y los bomberos de Río Tercero para que vinieran a socorrer a las personas de la Fábrica.

Lo expuesto se encuentra ratificado asimismo con los dichos del testigo Omar Nelson Ramón Gaviglio quien declaró que luego de ocurrida la explosión Gatto venía en una “chata” y le dijo que subiera para dirigirse hacia la Planta de Carga, a lo que éste se negó debido a la situación de alto peligro mortal que ese lugar implicaba en esos momentos. En igual sentido depusieron los testigos Carlos Sergio Cabral y Juan Carlos Roldán. Podemos aseverar que el procesado Marcelo Diego Gatto se comportó durante estos trágicos acontecimientos como un “militar de pura cepa” priorizando salvar a los obreros y ciudadanos de Río Tercero antes que su propia familia -se enteró recién a las 21:30 horas del 03/11/1995 que sus familiares estaban con vida-.

Añadimos que a pesar de sufrir una enfermedad cardíaca realizó una heroica actuación arriesgando su vida, que por ello resultó lesionado en su pierna derecha. Resaltamos que ese día pese a la sugerencia de los médicos que le habían expresado que se quedara internado por la dolencia que padecía, Marcelo Gatto desoyó esos consejos y continuó ayudando en la Fábrica. Subrayamos el excesivo espíritu militar de obediencia del enjuiciado Gatto, que el nombrado como “buen soldado” que era realizaba las acciones que le ordenaban los superiores castrenses dándole prioridad a las mismas antes que a su familia y su propia salud.

Marcelo Diego Gatto

lunes, 6 de abril de 2015

VETERANOS DE MALVINAS SE NEGARON A COMPARTIR ACTO CON LA PRESIDENTA

El presidente del Centro de Ex-Combatientes y Veteranos de Malvinas, Carlos Llamas confirmo en dialogo con FM Radio Provincia que no participaran los Veteranos de Malvinas de manera oficial del acto organizado por Nación, el cual será transmitido en cadena nacional para todo el país, en el Polivalente de Artes de Ushuaia y que contara con la presencia de la presidenta, Cristina Fernández por considerar que más que un homenaje a los Caídos por Malvinas, es un acto proselitista. Tampoco asistirá al Polivalente, el intendente de Ushuaia, Federico Sciurano, quien sí estará presente en el acto de los Veteranos.


Llamas además confirmo que no participaran de manera oficial, ni estarán presentes cuando la presidenta se traslade a la Plaza para realizar la tradicional ofrenda floral, juntos con otros funcionarios nacionales, provinciales y municipales, por considerar que el acto de Malvinas le corresponde al pueblo y no a los caprichos de los funcionarios de turno que pretenden desnaturalizar el acto trasladándolo a otro sitio. Oficialmente no participaremos del acto, dejando librado a cada uno de los Veteranos si quiere o no ir al acto del Polivalente de forma particular.

Por lo cual a las 11 horas cuando se realice el acto tradicional de los Veteranos se realizaran las ofrendas florales como todos los años, dejando luego liberado a los concurrentes al mismo, al igual que a los Veteranos y dando por finalizado el acto sin esperar a la presidenta que concurrirá luego de finalizado su acto en el Polivalente.

Los desencuentros entre los Veteranos y protocolo de Presidencia como lo adelantamos ayer (ver), no solo genero un quiebre por la realización de un segundo acto, sino además porque desde Nación lo transformaron en un acto político "K" ya que al Polivalente solo se dejaría ingresar a funcionarios, veteranos y simpatizantes de La Campara, Forja y el PSP.

El traslado del acto fuera de su sitio natural que es la Plaza y el Monumento de Malvinas y la postura de los Veteranos de no someterse a los pedidos de presidencia, tuvo como desenlace por primera vez en la historia la realización de dos actos paralelos y un gran malestar entre la gente, en especial entre los Ex-Combatientes y los Veteranos de Malvinas quienes interpretaron como una ofensa intentar trasladar el acto fuera de su recinto natural como es la Plaza y el Monumento de Malvinas.

LA VIDA POR MALVINAS - HÉROES SIN RESPETO


LA VIDA POR MALVINAS

Nuestras islas Malvinas siempre fueron y serán una materia pendiente en política exterior para los gobernantes, y quien logre cerrar este capítulo a nuestro favor será merecedor del eterno agradecimiento de todos los argentinos por la labor realizada. Lo importante es que este tema ya no es indiferente para ningún argentino, por el contrario año tras año la conciencia por las Malvinas se hace cada vez más fuerte. Pudimos ver que la gente se abraza con mucho fervor a la causa y esa imborrable gesta debe ser transmitida de generación en generación. Más allá de las diferentes actitudes bélicas que los ingleses fueron demostrando a lo largo de estos años.


Más allá de las circunstancias y los momentos vividos, el año 82, se diga lo que se diga, nos emocionó hasta las lágrimas el hecho de despertar y saber que un grupo de valientes desembarcó en ellas y a costa de sus vidas lograron la rendición de los usurpadores.


Mantener esta condición durante días fue posible por la valentía y tesón de quienes luchaban en un escenario adverso y desconocido. Sin embargo se combatió hasta último momento y qué decir del valiente desempeño de nuestra fuerza aérea. Ese reconocimiento debe mantenerse siempre.

En ese campo, soldados experimentados y conscriptos, aunque si bien estos últimos se trataban de adolescentes, lucharon y entregaron su vida con gran valor. A todos ellos los guiaba el convencimiento de luchar por su país y no de una ideología política. Así entregaron su vida y se convirtieron en héroes caídos en acción por la patria.


Por todo lo sucedido jamás pienso en ellos como jóvenes imberbes. Mataron y murieron como hombres que fueron, con un arma en sus manos, otros jóvenes conscriptos no la tuvieron y desnudos como Dios los trajo al mundo se fueron.

Decir que en Malvinas no sabían lo que hacían y fueron obligados a ello, es minimizar su gloria, en lo que duró el conflicto no hay antecedentes de que alguno de ellos desertó, los registros indican que hasta el último momento, fusil en mano, no solo esperaron en una trinchera al enemigo que venía hacia ellos. Un enemigo experimentado y superior en armamento, no obstante saberlo, también fueron a su encuentro para entablar combate y esto lo hacen únicamente los verdaderos valientes.

Abel Nicanor Cuyupari, Salta Capital


VETERANOS DE GUERRA DE MALVINAS SIN RESPETO

Este año se cumplieron 33 años de la Operación Virgen del Rosario, en la cual efectivos de las Fuerzas Armadas de la República Argentina, recuperaron las Islas Malvinas tras casi 150 años de posesión inglesa, después de que en 1833 el gobernador argentino, Luis Vernet, fuera desalojado por invasores ingleses. Cada aniversario se conmemora aquella gesta histórica siendo también el “Día del Veterano y Caídos en la Guerra de Malvinas”.


Este año, el Homenaje Oficial Provincial de Salta estaba previsto para las 11:00 hrs. en el Campo de la Cruz, donde se desarrollaría el Desfile Cívico-Militar luego de ofrendas florales y de palabras alusivas a aquel desembarco del 2 de Abril de 1982.


Debería haber sido un Acto agradable que homenajeara a Ex-Combatientes, Familiares y Caídos en la Guerra del Atlántico Sur; pero el Gobernador Urtubey se dio el lujo de llegar 25 minutos tarde, provocando la consecuente demora en el inicio, estando los Veteranos de Guerra al rayo del sol esperando que el gobernador llegara.



Empezado el evento, se leyó un mensaje del Ministro de Defensa de la Nación, Agustín Rossi. Fue curioso porque, más allá de la lectura de las acciones diplomáticas que estaría llevando a cabo la Nación Argentina por la Soberanía de las islas, en ningún momento hizo referencia a Ex-Combatientes de Guerra y Caídos en Malvinas; quiénes son los verdaderos y principales protagonistas de la fecha. Esto demuestra el nulo interés del Gobierno Nacional en los VGM, pero estaría, una de las pocas veces, siendo coherente entre lo que dice y lo que hace. Si verdaderamente le importaran ellos y quienes murieron, el Monumento a los Caídos que está en Retiro, CABA, tendría la Guardia de Honor y Custodia permanente, por lo que no se habrían robado las placas de bronce que faltan, no estaría cerrado con candado imposibilitando la entrada y tampoco en el deplorable estado en que se encuentra. Mucho menos tendrían encarcelados como presos políticos a ex combatientes como lo tienen al Coronel Horacio Losito.


Por parte del Ejecutivo Provincial, habló el Ministro de Cultura y Turismo, Mariano Ovejero, a quién le ganó la campaña política, pues de un momento a otro, durante el discurso comenzó a nombrar acciones del gobierno. La verdad, ni me interesa si serán verdad o no; pero es una falta de respeto y de seriedad, ensuciar una Fecha Histórica Nacional para hacer campaña política. Como “anécdota”, mientras el ministro leía su propaganda, un joven que estaba al rayo del sol, al parecer hijo de un Veterano, se descompensó y tuvo que retirarse.



Nadie me lo contó, sino que soy testigo. A 33 años de la guerra, ni el estado provincial, ni el estado nacional aprendieron a respetar a sus soldados.

NOTA: Ésta es la carta original, que fuera levemente recortada por la redacción de Diario El Tribuno de Salta.

David San Román (n)


NOTA DEL EDITOR: Las imágenes y destacados no corresponden a las cartas originales.

HISTORIA, NO MEMORIA

Por: Arturo Larrabure

El autor es hijo del coronel Argentino del Valle Larrabure, asesinado por la guerrilla del ERP

El pasado 24 de marzo fue particularmente doloroso para los familiares de quienes fueron secuestrados, torturados y asesinados por la guerrilla entre los años l973/76. Salvo honrosas excepciones, un manto de silencio encubrió la sangrienta militancia de ERP y Montoneros.


La mejor manera de hacer memoria es rescatar el sagrado valor de todas las vidas, no otorgar implícitamente una especie de licencia para matar a quienes -como lo destacara la Cámara Federal en el juicio a los comandantes- llevaron a cabo la mayor parte de sus sangrientos actos en pleno gobierno constitucional.


Ellos no querían la democracia, deseaban imponer un régimen marxista, y para esto trazaron y ejecutaron un plan criminal, que cobró tal intensidad, que las fuerzas de seguridad fueron superadas, obligando a ordenar la intervención de las Fuerzas Armadas. No se oponían al golpe, lo provocaban pensando que éste les iba a generar el apoyo de la población. La historia prueba que sucedió lo contrario.

Hubiera sido oportuno entonces que, en un día en que se pretende que los argentinos recordemos un período tan doloroso de nuestra historia, a la par de juzgar la responsabilidad de las Fuerzas Armadas, se juzgara la responsabilidad de los otros partícipes directos del drama.

Hay preguntas claves, esenciales, que se censuran, por no ser políticamente correctas.

¿Por qué la guerrilla no depuso sus armas en pleno gobierno de Juan Domingo Perón?

¿Qué hubiera ocurrido con la República, con los opositores, si la guerrilla hubiera triunfado?


El reciente testimonio prestado por el ex ministro de trabajo de María Estela Martínez de Perón, Carlos Ruckauf, en la causa en la que se investiga el secuestro, torturas y asesinato del coronel Argentino del Valle Larrabure, secuestrado por el ERP en l974, ha corroborado que en ese tiempo se había decretado el estado de sitio "por el accionar terrorista que era de gran magnitud", señalando que "era un ataque al gobierno y a las instituciones", que afectó, sin duda, además "a civiles."

Refiriéndose a las características que tuvo ese ataque Ruckauf señaló que "había secuestros, atentados y ataques a cuarteles, estructuras policiales, personal judicial, personal policial y civiles".


Preguntado si tales ataques eran ocasionales, aislados o sistemáticos, respondió: "Hubo muchos hechos", recordando incluso que fueron afectados niños, entre los que citó a los hijos del Capitán Viola.

Interrogado sobre qué tipo de gobierno se hubiera instaurado en el país de haber el ERP tomado el poder, respondió: "Puedo suponer que marxista, porque ellos alegaban que eran marxistas..."

Al preguntársele si las acciones del ERP fueron inorgánicas, aisladas o existía un plan trazado para llevarlas a cabo, contestó: "Supongo que existía un plan, pero no lo conozco"..."En los medios salía que buscaba el poder" -aclaró.


El plan criminal fue minuciosamente expuesto en la Declaración Conjunta a los Pueblos de América Latina, emitida en l974 por el ERP junto a otras organizaciones armadas latinoamericanas, y que se encuentra transcipto en el Nº 31 de su órgano de difusión Estrella Roja. [1]

Su lectura, esencial, permite comprender que los guerrilleros no luchaban por la democracia, la aborrecían; veían enemigos en los partidos progresistas; no respetaban la legalidad y el parlamentarismo, considerándolos exageraciones de los partidos reaccionarios; consideraban a la violencia revolucionaria un método esencial para la toma del poder; proyectaban implementar la lucha de clases, aniquilando a sus enemigos; la lucha armada era para ellos la única posibilidad de triunfo.

¿Cuánta gente hubiera muerto?



El filósofo e historiador Tzevan Todorov, experto en analizar la memoria después del horror [2], denunció, tras visitar Argentina, que no "se puede silenciar la ideología que inspiraba a esta guerrilla de extrema izquierda y al régimen que tanto anhelaba. Como fue vencida y eliminada, no se pueden calibrar las consecuencias que hubiera tenido su victoria. Pero, a título de comparación, podemos recordar que, más o menos en el mismo momento (entre 1975 y 1979), una guerrilla de extrema izquierda se hizo con el poder en Camboya. El genocidio que desencadenó causó la muerte de alrededor de un millón y medio de personas, el 25% de la población del país. Las víctimas de la represión del terrorismo de Estado en Argentina, demasiado numerosas, representan el 0,01% de la población".


Arnol Kremer [3], miembro del buró político del ERP, ha sido muy claro: "No nos chupemos el dedo. Está bien la pregunta, porque ahora hay una cantidad de compañeros que se hacen los blanditos. La historia es la historia y hay que hacerla con la verdad. Pero la verdad es que nosotros nunca pensamos en la democracia. Nosotros pensábamos en la democracia en términos de Lenín, como un paso, un instrumento para el socialismo, teníamos toda la concepción lenilista más dura. Para nosotros la sociedad socialista tenía una etapa previa que era la dictadura del proletariado; y en eso que no se hagan los desentendidos".


NOTA: Las imágenes no corresponden a la nota original.


[3] "La revolución imposible", Alfonso Lessa, Uruguay 2002, pág. 190

sábado, 4 de abril de 2015

LA FUNDACIÓN CONTRA EL TERRORISMO “MEDIÁTICO”

Marzo 31 de 2015
Columna de, Óscar Platero.

“Modestia aparte, mi gestión ha sido la mejor de los últimos años”, dijo a una revista de publicación semanal Mauricio López Bonilla, el locuaz Ministro de Gobernación, cuando salió a su rescate su amigo Juan Luis Font y en forma apresurada facilitó quien cubriera y publicara sus ansiadas declaraciones; producidas ante el acelerado desgaste de su lamentable gestión pública. Quizá para López, compararse con los últimos 5 ministros -varios de ellos detenidos y procesados por descarados actos de corrupción- le haga sentirse bien, ¿realizado, quizás?

Mauricio "Modesto" López Bonilla

Como todos sabemos, la seguridad es una “percepción” que se produce en los ciudadanos integrantes de la sociedad a quien sirven los funcionarios de turno asignados a ésa delicada misión. Y, lejos de elucubrar increíbles y baladíes excusas basadas en parabólicas y repetitivas apariciones públicas, cuyas exposiciones ya nadie cree; mejor sería consultar su opinión y criterio, a los miles de familiares de los pilotos de trasportes público -autobuses, taxis, transportes de basura, etc.-; asesinados sistemáticamente durante su gestión.


También, a los miles de comerciantes que sufren en forma inclemente las extorsiones dirigidas desde las prisiones, mientras se trata de mimetizar su corrupto origen, justificándolo en la ineficacia de los bloqueadores de señal de aparatos celulares -a los cuales han apostado repetitiva e inútilmente con millonarias inversiones-, mientras cientos de estos aparatos se mantienen en uso por los reos, ante el fracaso en evitar su introducción a los penales.


Igualmente, preguntar sobre sus millonarias pérdidas y desesperanza, a los cientos de miles de transportistas, pasajeros, comerciantes y ciudadanos, afectados por los persistentes y sistemáticos bloqueos de carreteras, que se producen una y otra vez, en los mismos lugares, horarios, efectuados por conocidos grupos, y con el mismo modus operandi; sin que los sesudos funcionarios de seguridad, puedan efectuar labores de inteligencia y planes preventivos para evitarlos. El fenómeno de la inseguridad, no se combate con miles de agentes más, se combate con trabajo de inteligencia, y acciones de prevención del delito y operativas, emanadas de funcionarios honestos, capaces y con don de mando.


Como aspecto inédito y  de coyuntura, me fueron formuladas ésta semana constantes preguntas de amigos y personas conocidas sobre ¿qué se esconde? tras esa criatura mal llamada, “fundación contra el terrorismo mediático”, diseñada según mi parecer, coincidiendo con el de muchos periodistas y analistas, a la exacta medida de los intereses corruptos actuales, concebidas por funcionarios y estructuras que mediante éste engendro,  pretenden ripostar y descalificar a los periodistas que denunciamos  constantemente sus oprobiosos y apátridas actos de saqueo del erario nacional. Por lo que,  para enriquecer mi apreciación expuesta en ésta columna, decidí sumarle los conceptos vertidos por dos distinguidos personajes de la vida pública nacional.


El periodista y analista Ricardo Méndez Ruiz, Presidente de la “Fundación Contra El terrorismo, Guatemala” al describir a los medios de comunicación los fundamentos legales para la impugnación presentada en contra la creación de la fundación contra el terrorismo mediático, en forma detallada y contundente,  indicó que se procedió a denunciar públicamente las anomalías en que incurrieron quienes  autorizaron su funcionamiento, por ser este nuevo ente, una amenaza en contra de la Libertad de Expresión y un burdo plagio efectuado del nombre de la Fundación Contra el Terrorismo Guatemala.


La distinguida periodista Brenda Sanchinelli Izzepi, en su columna publicada en el matutino Prensa Libre, opina: Esta “Fundación contra el Terrorismo Mediático” es una amenaza para nuestro país porque implicaría ceder a las presiones, agachar la cabeza, ponerse un parche en la boca, tirar la toalla y dejar de luchar. Sería entregar a Guatemala, en charola de plata, en manos de gentes sin escrúpulos, para que la terminen de saquear, sin que nadie pueda decir una sola palabra.

Muchas voces más, provenientes de todos los sectores político sociales, y entidades de prensa, se han manifestado de la misma manera, incrédulos ante lo evidente: “La intención, es acallar las crecientes críticas ante la corrupción galopante y abusiva de los funcionarios actuales”, ni un niño de tierna edad, aceptaría las explicaciones del Ministro de Gobernación, quien nerviosamente se arropa para justificar haberla autorizado,  en aspectos legales de puro trámite -recurriendo  intencionalmente a la forma, no al fondo-.

Como periodista, y orgulloso miembro de la Fundación Contra el Terrorismo Guatemala, rechazo las burdas explicaciones del funcionario en cuestión, y exijo que se deje de manipular e intentar confundir a la sociedad y a los miles de integrantes y simpatizantes de nuestra combativa Fundación, con aviesas intenciones. Los perfectos desconocidos, ex empleados públicos y contratistas -del actual gobierno- que prestaron su nombre para el efecto, deben dar la cara y aclarar a la opinión pública, quienes son sus patrones.

UN ESPÍA INGLÉS CONDECORADO, UN HÉROE ARGENTINO OLVIDADO

Por: Mario Vidal [1]

Los casos del británico Sidney Edwards, espía de la corona, y el del argentino Ernesto Proni Leston, autor de hazañas de guerra, son emblemáticos por el tratamiento diametralmente opuesto que cada uno de ellos recibió de su país por los servicios prestados

Sidney Edwards y Ernesto Proni Leston

El oficial de la fuerza aérea británica Sidney Edwards y el capitán de fragata argentino Ernesto Proni Leston en un punto fueron iguales: sirvieron a su modo a su patria, durante la guerra de Malvinas. Pero el final, para el uno y para el otro, fue diferente: al inglés lo condecoraron con la Orden del Imperio Británico, y el argentino terminó trabajando de remisero.

Un espía en Santiago

Embajador chileno en Londres. Miguel Schweitzer

En cuanto las tropas argentinas tomaron posesión de Malvinas, el 2 de abril de 1982, el Ministerio de Defensa británico encomendó a uno de sus espías, Sidney Edwards, de 47 años, una nueva misión: conseguir el apoyo chileno en el conflicto. Tan secreta era la misión que su mujer se enteró dónde había estado recién después de la guerra.
El agente planificó bien la operación. Comenzó entrevistándose con el embajador chileno en Londres. Miguel Schweitzer, y el agregado aéreo en esa misma ciudad, Ramón Vega, quien años después llegaría a ser jefe de la Fuerza Aérea trasandina. Les dijo que para Inglaterra era vital conseguir el apoyo del gobierno de Chile para su contraofensiva en las islas del Atlántico Sur y que, según las informaciones que poseía, a los chilenos les convenía que Argentina no se saliera con la suya.

Comandante de la FACH, general Fernando Matthei

"Si no nos ayudan en la guerra los argentinos caminarán después derechito a tomar las islas del Beagle", les dijo. También les prometió armamentos, inteligencia "y otras cosas que normalmente ustedes no podrían conseguir". Días después, vestido de civil, ya estaba en el Aeropuerto de Santiago de Chile, desde donde enfiló directamente a la embajada de su país. Esa misma tarde se reunió con el comandante de la Fuerza Aérea, general Fernando Matthei.

Augusto Pinochet Ugarte

Éste le dio cálidamente la mano y le ofreció "cooperación total dentro de los límites de lo práctico y de lo diplomáticamente posible". Una sola condición le puso: si algo salía mal, Pinochet debía aparecer ante los ojos de la opinión pública internacional como ignorante del asunto. El inglés respondió que entendía "la delicadeza de las relaciones entre los dos países" y coincidió en "la necesidad de mantener el secreto". Se reunió además con otros oficiales y tomó notas que, esa misma noche, tras memorizarlas, destruyó. A los pocos días ya tenía un documento falso de identidad, un auto, y una licencia para manejar.

Vivía con un pie en la embajada británica y otro en las oficinas centrales de la fuerza aérea chilena. Un día, a las tres de la madrugada, sonó su teléfono. Debía ir de inmediato a la embajada a ver mensajes urgentes que le habían enviado. Salió tranquilo a desandar las calles a esas horas desiertas por el toque de queda que regía hasta las cinco de la mañana. También estaba inmunizado contra eso.

Chile al servicio de Inglaterra

Chile comenzó a ponerse al servicio de Inglaterra facilitándole el uso de un radar de largo alcance instalado en Punta Arenas. Este implemento permitía a los ingleses ver los movimientos de aviones argentinos en Ushuaía, Río Gallegos, Río Grande y Comodoro Rivadavia, y transmitir la información a la fuerza aérea británica.

Sidney Edwards

El radar de Punta Arenas les acercaba avisos tempranos de ataques aéreos argentinos. Años después, el mismo espía confesaría: "Sin ese elemento, habríamos tenido que montar patrullas aéreas de combate carísimas y aviones volando constantemente, listos para interceptar intrusos. Las informaciones que recibíamos a través del radar de Punta Arenas hicieron que la guerra fuera más corta".

Otra tarea de Edwards, quien también era piloto y experto en operaciones conjuntas, fue coordinar con Londres el envío de un equipo del Servicio Aéreo Especial Británico (SAS), al cual venía incorporado un sofisticado sistema satelital de comunicaciones.

almirante José Toribio Merino

Chile también permitió a los ingleses utilizar el aeropuerto de la isla San Félix, ubicada a 892 kilómetros de la costa chilena. Desde allí partían aviones británicos pintados con los colores chilenos, los cuales volaban a gran altura cerca de la frontera argentina "para obtener información de lo que pasaba en ese país". Efectuaron un total de cinco vuelos de reconocimiento, denominados misiones Nim-rod. Según las memorias del espía, "en la isla, a cargo de la Armada, el almirante José Toribio Merino había ordenado darnos todas las facilidades".

HMS Antelope en el estrecho de San Carlos

Al mismo tiempo, en una carpeta, Edwards anotaba los aviones ingleses derribados, buques hundidos y tropas heridas. "Con mis colegas chilenos coincidimos en que los pilotos argentinos estaban mostrando un gran coraje y habilidad", recordó años después, cuando todos estos documentos fueron desclasificados por su país.

Tensión en Punta Arenas

Casi a la medianoche del 18 de mayo de 1982, en las afueras de Punta Arenas, un helicóptero Sea King apareció ardiendo cerca del mar, vacío. Otra vez el teléfono despertó en plena madrugada al espía. Era el general Vicente Rodríguez, "que estaba extremadamente agitado" porque Pinochet quería saber qué hacía un helicóptero británico en Chile. El dictador lo sabía, pero de acuerdo a lo convenido se lo debía hacer aparecer como inocente de culpa y cargo.

Edwards pidió instrucciones a sus jefes de Londres sobre qué debía hacer ante el grave incidente que desnudaba una activa presencia militar inglesa en Chile. Dos días después, aparecieron tres de los tripulantes del helicóptero, y se presentaron ante las autoridades. La embajada británica organizó entonces una conferencia de prensa, con presencia de Sidney Edwards. Uno de los pilotos dijo a los periodistas que en momentos en que realizaban un "viaje de entrenamiento" las malas condiciones climáticas los obligaron a descender y que se mantuvieron ocultos porque creían que habían caído en territorio argentino.

Sea King británico

La verdad era muy distinta. El Sea King en realidad transportaba fuerzas especiales para desembarcarlos en el sur de Argentina con el objetivo de destruir los misiles Exocet argentinos y los aviones Súper Étendard que los llevaban. Tal operación debió ser abortada tras la caída del helicóptero y el consiguiente escándalo mediático.

A medida que corrían los días, disminuían los ecos periodísticos relacionados a este caso. Pero un periodista insistía con eso. Edwards les dijo a las autoridades chilenas que "estaría feliz" si el reportero enfocara su atención en otras cosas. Días después preguntó a Patricio Pérez, un oficial de la Fuerza aérea de Chile, sobre el reportero. "No te preocupes por él. Está vivo, pero muy asustado", le respondió.

Las tropas argentinas se rindieron el 14 de junio de 1982 y, con un saldo de 255 británicos y 649 argentinos muertos, la corta guerra se terminó. Edwards fue a la discoteca Brujas a celebrar el triunfo. "Muchos de mis colegas chilenos se me unieron en esa discoteca, y estaban tan contentos como yo de la victoria", recordó.

Por esta misión lo condecoraron con la Orden del Imperio Británico. Hoy tiene 80 años, y recuerda: "Con la ministra Margaret Thatcher y mis jefes del Ministerio de Defensa coincidimos que sin la ayuda que logramos de Chile habríamos perdido la guerra".

La otra cara de la moneda

Avión Lockheed Neptune, al mando del
Capitán de Corbeta Ernesto Proni Leston

El 4 de mayo de 1982, aviones Súper Étendard dotados de misiles Exocet hundieron el moderno destructor Sheffield, con lo cual se asestó un duro golpe a las fuerzas británicas. El gestor de la hazaña fue el capitán de fragata Ernesto Proni Leston, quien al comando de un avión de exploración Neptune localizó a la nave de guerra inglesa, la siguió por varias horas, y envió precisas coordenadas que permitieron horas después a los aviadores argentinos atacarla con éxito.


En septiembre del 2007, Proni Leston murió. La noticia pasó desapercibida mientras irónicamente el periodismo argentino se esmeraba en difundir el fallecimiento del general inglés Jeremy Moore.

El capitán Proni Leston fue otro de los tantos casos emblemáticos del poco reconocimiento que en este país se ha brindado a los héroes de la guerra de Malvinas. Tras su retiro de la Armada Argentina, este ex combatiente debió trabajar como remisero porque con su magra jubilación no podía mantener su hogar.

En los últimos tiempos de su vida, le costaba caminar, secuela de un disparo que le efectuó un marginal que lo asaltó mientras trabajaba por las calles de su ciudad. "Lo que no pudieron los ingleses lo logramos los argentinos con nuestra conducta esquizofrénica", declaró, recordando su infortunio, un ex compañero de lucha.


Ésta fue la "condecoración" que recibió quien habiendo hecho méritos para ser declarado Benemérito de la Patria terminó sus días olvidado, sin pena y sin gloria.


NOTA: Todas las imágenes no corresponden a la nota original.



[1] El autor es historiador