domingo, 28 de julio de 2019

SEMBRAR LA DUDA


Como expresamos en una nota publicada en el día de ayer: la historia verdadera lentamente aparece en el horizonte de la República Argentina.


La valiente denuncia de la señora Jovina Luna ha molestado al avispero progresista que domina la escena política argentina, por un lado el oficialismo busca obtener el rédito de realizar una auditoría sobre las indemnizaciones otorgadas alegramente durante la época kirchnerista y por otro lado el progresismo de las supuestas organizaciones de los derechos humanos muestran su visión sesgada de la realidad histórica. Como supuestamente dice el Quijote para hacer frente a los detractores: Ladran Sancho… señal que cabalgamos.


Al gobierno a travésde sus 3 poderes próximamente le haremos llegar una petición, con más de 22.000firmas adhiriendo a la misma, para que se disponga efectuar una auditoría sobretodo lo actuado en los juicio de lesa humanidad. Existen pruebas que los mismo están plagados de numerosas irregularidades jurídicas que permiten afirmar que los imputados no recibieron las garantías del debido proceso, la que se encuentra claramente establecida en nuestra Constitución Nacional. ¡Qué la ley sea igual para todos!




Bordeando el discurso negacionista, el gobierno apunta contra las reparaciones por el terrorismo de Estado

Por Luciana Bertoia[1]  



El gobierno de Mauricio Macri anunció que está revisando las reparaciones otorgadas a víctimas del terrorismo de Estado y a sus familiares. Lo hizo en simultáneo con una denuncia presentada ante la justicia por la hermana de un conscripto muerto en el intento de copamiento del Regimiento de Infantería de Monte 29 que protagonizó Montoneros en octubre de 1975 en la provincia de Formosa. Maniobra electoral diseñada para reconquistar a los votantes de derecha o táctica para esconder que su administración cajoneó cientos de pedidos, el macrismo gana tiempo y reinstala una versión sofisticada de negacionismo.

El último aniversario del ataque al regimiento coincidió con la noticia de que la Secretaría de Derechos Humanos había apoyado el reclamo de un grupo de abogados de represores en una reunión cerrada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). También con una medida gremial de trabajadores de aeropuertos. Claudio Avruj logró desafiarla para llegar al acto que el jefe del ejército, Claudio Pasqualini, protagonizó en Formosa.

Al mes siguiente recibió en la Secretaría a Jovina Luna, hermana del conscripto fallecido Hermindo Luna, y comprometió su apoyo a una ley para reparar a las familias de los soldados muertos en Formosa. Pero, en las últimas semanas, el discurso de Avruj y del ministro de Justicia, Germán Garavano, se endureció. Como descartan que funcione el Congreso y conseguir apoyo para una ley semejante, prometieron una auditoría sobre la totalidad de reparaciones pagas y apoyar el reclamo de la mujer para retirar del Parque de la Memoria los nombres de militantes montoneros –desaparecidos o asesinados– que ella impugna. La retórica del ajuste para la política de memoria.

Avruj en el acto en Formosa.


La denuncia

Dos días antes de que arrancara la feria, Jovina Luna y el ex conscripto Rogelio Mazzacote subieron hasta el tercer piso de los tribunales de Comodoro Py para ratificar la denuncia por fraude por las reparaciones pagadas desde los años ’90 a los muertos y desaparecidos en el ataque al regimiento.

La denuncia tramita ante el juzgado de Daniel Rafecas, que deberá remitirla a la fiscalía de Ramiro González para que decida si impulsa la acción o si al menos sugiere algunas medidas de prueba para determinar si hubo delito. Nada de eso sucedió aún, pese a los anuncios del Gobierno de revisar toda la política reparatoria.

La presentación de Jovina Luna fue hecha en los últimos días de junio con el patrocinio legal de María Laura Olea y Ricardo Saint Jean, hijo del gobernador de facto de la provincia de Buenos Aires, que amenazaba con matar hasta a los indiferentes. Los dos abogados habían participado el año pasado de la reunión con funcionarios de la CIDH para denunciar al país por los juicios contra los represores.

La denuncia de Luna está online. Es larga. Acusa a funcionarios –sin dar ningún nombre– de defraudación a la administración pública, falsedad ideológica de documentos públicos e incumplimiento de los deberes de funcionarios públicos. Dice que se registraron casos falsos de víctimas del accionar ilegal del Estado, “con el objeto de que sus causahabientes y otros partícipes cobraran indebidamente del Estado millonarias indemnizaciones que afectaron gravemente al erario público”. Es la traducción en un documento legal de la frase que alegremente Mauricio Macri acuñó en la campaña anterior: el curro de los derechos humanos.

Los abogados impugnan el pago de indemnizaciones dispuesto por la ley 24.411 –sancionada durante la presidencia de Carlos Menem– para quienes atacaron el regimiento durante el gobierno de María Estela Martínez de Perón. La normativa dispone el pago de reparaciones a familiares de desaparecidos o asesinados por el Estado. Entre otras cosas, sostiene que se presume que el fallecimiento tuvo lugar por el accionar de las fuerzas armadas, de seguridad o grupos paramilitares cuando el fallecimiento ocurrió en establecimientos que dependían de estos sectores.

La presentación, que intenta mostrar inconsistencias en el número de desaparecidos y ejecutados durante la dictadura y con anterioridad entre los distintos registros oficiales, se funda en dos fuentes primordiales: Mentirás tus muertos, de José D’Angelo, y Operación Primicia, de Ceferino Reato.

Los casos

En la presentación hay listados trece casos. No todos corresponden al pago de indemnizaciones. Algunos están en la nómina porque están homenajeados en el Parque de la Memoria, institución que funciona bajo la órbita del Gobierno de la Ciudad de la mano de los organismos de derechos humanos. Otros ni siquiera eso.

Los casos son los siguientes, de acuerdo con como figuran en la denuncia:

·       Oscar Ramón Boero. Sin información sobre indemnización. Homenajeado en el Parque de la Memoria.
·       Reinaldo Ramón José Briggiler. Con información sobre reparación. Homenajeado en el Parque de la Memoria.
·       Mamerto Cáceres Machado. Sin información sobre reparación. No homenajeado en el Parque de la Memoria.
·       José Daniel Graziano. Con información sobre reparación. Homenajeado en el Parque de la Memoria.
·       Juan Sebastián Hernández. Con información sobre reparación. Homenajeado en el Parque de la Memoria.
·       Víctor Hugo Irribarren. Con información sobre reparación. Homenajeado en el Parque de la Memoria.
·       Raimundo Kobalc. Sin información sobre reparación. No homenajeado en el Parque de la Memoria.
·       Saúl Mario Kobrinsky. Con información sobre reparación. Homenajeado en el Parque de la Memoria.
·       Jorge Alberto Livieres. Con información sobre reparación. Homenajeado en el Parque de la Memoria.
·       Arturo Inocencio Mariani. Con información sobre reparación. Homenajeado en el Parque de la Memoria.
·       Roberto Luis Mayol. Sin información sobre reparación. No homenajeado en el Parque de la Memoria.
·       Luis Carlos Moreno. Con información sobre reparación. Homenajeado en el Parque de la Memoria.
·       Alfredo Rubén Velázquez. Con información sobre reparación. Homenajeado en el Parque de la Memoria.

Los expedientes

La causa por el ataque de Formosa tiene diez cuerpos. Entre sus hojas se ven las fotos de los combatientes montoneros asesinados. Muchos están con los brazos en cruz, con disparos en las cabezas. En algunos se ven los ojos abiertos, una mirada de terror que quedó impresa para siempre en sus rostros. Todos tienen los pantalones casi bajos, producto de las requisas para identificarlos, pero, sobre todo, para buscar pruebas que permitieran nuevas capturas. Sobre sus torsos tienen números escritos. Números que cuentan los cadáveres.

Según consta en los registros estatales, son nueve los casos en los que se dictaminó que correspondía reparar a los familiares de los asesinados o desaparecidos en el regimiento de Formosa. El primer reclamo fue aceptado por el Ministerio del Interior en 1999. Muchos de ellos se iniciaron durante los gobiernos de Menem y de la Alianza, no sólo durante el kirchnerismo, como sostuvieron Avruj y Garavano públicamente.

En un caso resuelto favorablemente durante el gobierno de Fernando de la Rúa puede leerse que el acta de defunción no consigna hora ni lugar de la muerte. La muerte se produjo por heridas de arma de fuego en la región maxilar inferior, en la región frontal, en la cara anterior del hemitórax izquierdo, en el brazo izquierdo con fractura de húmero y en el pie derecho con amputaciones de tres o cuatro dedos.

Debe entenderse que la muerte por personal militar no se ha producido en situación que lo justifique legalmente, como podría ser el caso de un real enfrentamiento o la defensa justa de los efectivos militares, dice.

Lo que sostiene el dictamen es la sospecha de una ejecución. Los disparos en la cabeza –desde una distancia no consignada en el expediente judicial– aparecen en, al menos, otros cuatro casos.

Los desaparecidos del Regimiento

Hay desaparecidos del intento de copamiento del regimiento. Algunos de los cuerpos nunca fueron identificados. En el año 2006 lograron identificar por las fotos que figuraban en el expediente a un hombre joven, de unos 22 años, a quien su familia buscaba hacía décadas.

En la causa que tramitó en el juzgado federal de Formosa no figuraba su nombre. Había fotos de un cuerpo, el diez. Se llamaba Óscar César Suárez Bregant, Luis Alberto Mansor o solamente Oscar César Suárez. Pero no. Esas imágenes correspondían a otra persona.

La foto del expediente sobresaltó a la funcionaria de la Secretaría de Derechos Humanos que había viajado a Formosa para ver si podía traer un poco de certeza a esa familia que buscaba. La mano izquierda del muchacho que acababa de identificar estaba agarrada de la mano derecha de otro de los muertos. ¿Vieron venir la muerte? “No debe descartarse el fusilamiento”, escribió.

Un cuerpo no identificado en el expediente.


¿Dónde estaba el cuerpo del desaparecido, entonces? En el informe también figura el testimonio del sepulturero del cementerio de la ciudad de Formosa. El hombre recordaba que los militares le llevaron 17 cuerpos, dos después del intento de toma del regimiento, número que no coincide con la nómina oficial de bajas. Le dijeron que los quemara. Pero después apareció un cura y le dijo que debía darle cristiana sepultura.

Él los metió en unos ataúdes rústicos, bastante precarios. En cada uno, clavó una estaca con el número que cada torso llevaba escrito. El mismo número que figuraba en el expediente. Tres de los cuerpos fueron retirados por los familiares, el resto terminaron en una fosa común en un predio que estaba desocupado, y que se planeaba que en algún momento se convirtiera en un anexo del cementerio. No sucedió.

Como la ciudad comenzó a ampliarse, los cuerpos que se habían enterrado en ese lote fueron levantados. No pasó lo mismo con la fosa común, que quedó entre calles y viviendas.

A partir del 5 de octubre, se desató la cacería. Todas las madrugadas, entre las cuatro y las cinco, el sepulturero se acostumbró a recibir cuerpos jóvenes para ser enterrados. Venían de Acción Social, declaró. Trabajó en el cementerio hasta el año ’78. Lo jubilaron por invalidez. Tomaba para convivir con tanta muerte. Cuando dejó los entierros clandestinos, también dejó la bebida.

Detrás de la denuncia

En marzo de 2017, el Ministerio de Justicia –a través de su entonces jefe de gabinete, Esteban Conte Grand– anunció con bombos y platillos que iba a publicar todas las reparaciones aprobadas desde 2004. Léase, durante el kirchnerismo.

“Las leyes no autorizan el pago de indemnizaciones a terroristas sino a víctimas de la represión ilegal”, dijo Garavano la semana pasada al portal Border Periodismo. “En relación a eso y al caso de trascendencia pública, surgido gracias una resolución de información pública contestada por este ministerio, se pidió a la unidad de auditoria un relevamiento. La mayoría de las indemnizaciones fueron pagadas antes de que asumiéramos. Por eso encargamos una auditoría completa de pagos, tanto los cuestionados que son objeto de una nueva denuncia penal, como del resto. Así que esperamos en las próximas semanas el resultado de estas auditorías”.

Con la auditoría, el Gobierno compra tiempo porque tiene cientos de expedientes de víctimas del accionar criminal del Estado para resolver.

Por ejemplo, por la ley 24.411 –la impugnada en la denuncia– hay desde diciembre de 2015 1066 expedientes en trámite. De esos, 273 tienen dictamen favorable, 80 fueron devueltos al área responsable del análisis por distintos peros que fueron poniendo otras áreas y sólo se denegaron cinco.

Pero no todo es lo que se dice ante los medios. En el último mes, pese al anuncio de una auditoría y probablemente por la necesidad de responder a un pedido de informe sobre el estado de la política reparatoria durante la era Macri, Garavano tuvo que desenfundar la lapicera y firmó el otorgamiento de 33 reparaciones.

¿Campaña, ajuste, negacionismo? O quizá un cóctel con todas ellas.





[1] El comandante de la tripulación de Cohete a la Luna es el conocido agente doble Horacio Vertbisky (a) el perro, la mayoría de ello son columnistas del pasquín Página 12… con una clara tendencia sesgada e ideológica,

sábado, 27 de julio de 2019

A CONFESIÓN



"Pero eso es lo que pasa cuando, ., en vez de procurar hacerte buena propaganda escribiendo libros diciendo lo guapo y
estupendo que eres y lo mucho que te quieren todos,
eres tan gilipollas que dejas que los libros los escriban e impriman otros".
Arturo Pérez-Reverte

Que la Argentina es un país exótico, por decir lo menos, ya no hay quien lo discuta: la trágica decadencia como nación, el acostumbramiento a vivir con una inflación estratosférica, una oferta política repleta de delincuentes que, procesados y encarcelados por haberse robado hasta las canillas, siguen manteniendo una alta imagen pública y grandes probabilidades de regresar al poder, y la falta de reacción social ante su permanente contradicción entre los discursos actuales y los más recientes archivos fílmicos, son sólo algunos de los rasgos más salientes que dan razón a quienes así piensan. En especial si nos comparan con Brasil, Perú y otros vecinos que tienen a sus ex mandatarios presos, mientras aquí no sólo son candidatos sino que algunos ejercen como senadores en el Hº Aguantadero.

Sin embargo, hay ciertos episodios que, cada tanto, nos sorprenden por lo insólito y hasta verdaderamente originales que resultan. Durante la semana que acaba de transcurrir, la cucarda de gran campeón en esta original competencia correspondió, sin duda alguna, al inefable Hugo Moyano, patrón del sindicato de Camioneros y del Club Atlético Independiente, además de otros equipos de fútbol de menor dimensión e imputado como verdadero titular de innumerables empresas presuntamente creadas para defraudar a su mismo gremio.

Obviamente, me refiero al reclamo que formuló, procurando compartir las ganancias que eventualmente reporte, contra los responsables de una ficción televisiva titulada "El Tigre Verón" ya que, sostiene el quejoso, existe una absoluta coincidencia entre el libreto de la serie y su propia vida. En la medida en que la serie tiene como protagonista a un sindicalista corrupto y adicto a las drogas, pesado jefe de una violenta organización delictiva, e involucra a su familia entera, que nuestro Jimmy Hoffa local afirme ante la Justicia que se trata de un "plagio" puede calificarse, al menos, como desopilante.

Los deudos de ese líder camionero norteamericano, desaparecido en 1975, ¿se habrán planteado demandar a Danny DeVito y a Jack Nicholson por filmar, en 1992, "El pulso del poder", que reflejaba, con pelos y señales, la trayectoria criminal del nefasto personaje? Los fiscales argentinos que están investigando a Moyano y su entorno, ¿podrán obtener algunas evidencias del programa televisivo, ya que el propio acusado las reconoce como reales para efectuar su reclamo?

En otro orden de cosas, esta semana se reunió aquí el Mercosur para analizar la crisis humanitaria, un verdadero genocidio, generado por Nicolás Maduro; lamentablemente, el tuerto y cínico gobierno uruguayo impidió que se firmara la durísima condena que los demás países habían propuesto.

La Asamblea Nacional de Venezuela, con la firma del Presidente encargado, Juan Guaidó, presentó ante el Tribunal Penal Internacional el informe que suscribió la inobjetable Michelle Bachelet, actual Alta Comisionada para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, y los propios jueces de La Haya acaban de iniciar una causa contra la Fiscal a cargo del tema -Fatou Bom Bensouda- por considerar que ha incurrido en negligencia grave en el trámite de las numerosas denuncias formuladas con anticipación.

El trabajo de la ex Presidente chilena constituye un demoledor inventario de los asesinatos, las torturas, las desapariciones, la emigración forzada y la indiscriminada represión que protagonizan los grupos paramilitares armados por el criminal Nicolás Maduro, a quien inspira el régimen cubano (que depende de la caridad que el tirano le dispensa mientras mata de hambre y enfermedad a su pueblo) y apoyan Rusia e Irán.

Se encuentra documentado el material bélico de última generación que le ha suministrado Vladimir Putin, y la presencia de "asesores" enviados por Raúl Castro, así como también la participación de integrantes de la Guardia Imperial de los ayatollahs y de milicianos del Hezbollah, incluida en la lista de organizaciones terroristas, en esas milicias irregulares.

A esta altura de los acontecimientos que rodean al horroroso proceso, para los oídos del mundo entero resulta atronador el absoluto silencio que guarda SS Francisco al respecto, como lo reflejó Andrés Oppenheimer esta misma semana. No se ha escuchado una sola declaración del Papa que condene al "hijo de Chávez", pese a que éste se ha burlado durante los últimos años de todos los esfuerzos que la comunidad internacional ha realizado para poner fin a tamaña calamidad.

Esa conducta del Pontífice se replica en la Argentina en todos quienes acompañan la fórmula Fernández², ya que la corrupta alianza de los Kirchner con los sátrapas venezolanos les impide criticarlos, más allá del blindaje mediático que la izquierda internacional ha brindado a todos los regímenes comunistas que tantos millones de muertos cargan sobre sus espaldas (Iosíf Stalin, Mao Tse Tung, Pol Pot, Fidel Castro, Daniel Ortega, Abimael Guzmán, Roberto Santucho, Mario Firmenich, etc.).

Bs.As., 27 Jul 19

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado

INAUGURACIÓN DEL CENOTAFIO EN HONOR AL CABO JUAN ADOLFO ROMERO


Muy lentamente la verdadera historia empieza a mostrarse en el horizonte de la República Argentina, primero fue el Ejército Argentino al construir un nuevo monumento que conmemora el Combate de Manchalá. Ahora la Gendarmería Nacional Argentina lo hace en homenaje al primer caído en lucha contra el terrorismo internacional el año 1964 en la zona de Tartagal en la provincia de Salta durante la Operación Santa Rosa.





HOMENAJE: INAUGURACIÓN DEL CENOTAFIO EN HONOR AL CABO JUAN ADOLFO ROMERO

24 de Julio de 2019

Cabo Juan Adolfo Romero (Crédito imagen: diario La Gazeta)

La ceremonia de inauguración del monumento funerario del extinto Cabo (Post Mortem) Juan Adolfo Romero se llevó a cabo en la ciudad salteña de Tartagal. Fue presidida por el Subdirector Nacional de Gendarmería Comandante General Ernesto Oscar Robino. Además, se hicieron presentes funcionarios de gobierno de la provincia, señor Intendente de la Municipalidad de Tartagal, representantes de Fuerzas Armadas y de Seguridad e invitados especiales.

Durante la ceremonia, el Subdirector Nacional Comandante General Ernesto Oscar Robino se pronunció por tal significativo momento

Durante la jornada, se procedió a la entronización del cofre que contiene los restos del que fuera en vida el Cabo Juan Adolfo Romero en el interior de una urna que posee el monumento. Allí permanecerá para la posteridad y perdurará en la memoria de la Institución.

Entronización del cofre que contiene los restos del que fuera en vida Cabo Juan Adolfo Romero

El acto contó con la presencia del hermano del Cabo Romero, el señor Luis Palavecino. Los sobrinos, Santiago Adolfo Romero y José Alfredo Ponce. Además, estuvieron presentes integrantes de aquella patrulla denominada Operación “Santa Rosa”[1].

Minuto de silencio en honor al Cabo Juan Adolfo Romero

El Cabo Juan Adolfo Romero, ofrendó su vida el 18 de abril de 1964 en cumplimiento de una misión asignada y en defensa de la Patria. Es por ello, este sentido homenaje en honor a un héroe para nuestra Gendarmería Nacional.




[1] De acuerdo con la crónica que recogió el periodismo del año 1965, el Cabo Romero integraba un grupo de gendarmes en tareas operativas contra la guerrilla en Orán, enfrentando al Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP), primera guerrilla rural castro-comunista en el país.

El 16 de abril de ese año, una patrulla de seis hombres al mando del Primer Alférez Alberto Garay; se enfrentó con un grupo del EGP. Dos vigías advirtieron la presencia de los gendarmes en el Rio Piedras, divididos en grupos de tres.

Los guerrilleros huyeron monte adentro, alejándose del río, perseguidos por el Cabo Romero y su compañero de apellido Portillo. El sonido de hojarascas y ramas reveló el punto por donde huían y por allí los siguieron ambos gendarmes.

El testimonio de Portillo reconstruye el final de su compañero, quien se adelanta en carrera descendiendo por una senda hacia el campamento armado del EGP. Portillo advierte que uno de los terroristas escapa en otra dirección, hacia monte más profundo y da voz de alto.

Sucede entonces que el fugitivo voltea y dispara dos veces su arma. Portillo se arroja a tierra y esquiva las balas, pero su compañero Romero recibe ambos impactos y cae muerto. La llegada del resto de la patrulla sucede a los pocos instantes, siendo inútil todo auxilio posible.

Ya en el primer mes de 1964 se habían descubierto grupos de terroristas en la zona de Oran, donde se encontraron algunos refugios y detenidos varios de sus integrantes. Los entonces líderes identificados del EGP eran Jorge Ricardo Massetti (periodista argentino); alias “Comandante Segundo”; y como elemento militar estaba Hermes Peña (cubano, señalado integrantes del ejército castrista), alias “Hermes”.

viernes, 26 de julio de 2019

“¿ES HISTORIA O HISTORIETA?”



Hace menos de tres días, Oficiales del Arma de Caballería, de la Promoción 110, egresados del Colegio Militar de la Nación en diciembre de 1979, adhirieron a la petición  realizada al Jefe de Gobierno de la CABA, por parte de la Promoción 93 de ese instituto militar, en que se solicita quiten del Parque de la Memoria (CABA) las placas con nombres de siete terroristas  responsables de los asesinatos del entonces Capitán Humberto Viola y su hija María Cristina, de tres años (01/12/74), y del Capitán Miguel Keller (18/08/75), ambos oficiales eran integrantes de la Promoción 93.


Cabe señalar que dicha Petición fue entregada el 20 de mayo de este año en la Mesa de Entrada del Gobierno de la CABA y aún, luego de más de 60 días, no tuvo respuesta. Eso quizás sea porque el Jefe de Gobierno de la Ciudad, licenciado Horacio Antonio Rodríguez Larreta, considere políticamente inoportuno e imprudente responder a la Petición formulada. El documento fue recibido como expediente caratulado “EX-2019 - 16229506-GCABA-AJC” en el que se solicita excluir del Parque de la Memoria a siete miembros del ERP.


Es importante tener en cuenta que en ese “Parque de la Memoria” están colocadas placas recordatorias a personas desaparecidas, pero también a muchas de aquellas que murieron como consecuencia de combates contra fuerzas legales, tratando de tomar instalaciones militares, de las Fuerzas de Seguridad o policiales. También aquellas que fueron asesinadas por la misma guerrilla o muertas por mal manejo de sus explosivos.

“Curiosamente”, en dicho Parque no figura ninguna placa de las 1094 personas asesinadas por el accionar de guerrilleros, ni los niños, estudiantes, obreros, empresarios, profesionales, diplomáticos, funcionarios, gremialistas, periodistas, militares, gendarmes, prefectos, policías y agentes del Servicio Penitenciario.


¿No se llama “Parque de la Memoria”? ¿Es que hay memoria para el terrorismo pero no para sus víctimas?  ¡¡Hasta ahora es así!!

Un claro ejemplo de lo que debería ser es la iglesia del pueblo italiano de Brennero (en italiano) o Brenner (en alemán). Su población habla mayoritariamente alemán, pero también hay una minoría de lengua italiana. Limita con Austria. Al comienzo de la Ira. Guerra mundial el pueblo estaba en la órbita del Imperio Austrohúngaro. Allí se desarrollaron varios combates con las tropas italianas para dominar el paso “del Brennero”, por lo que hubo cientos de bajas en ambos ejércitos. En dicha iglesia, hoy, en su patio central, hay una pared con las placas de todos los soldados  muertos en el lugar del Imperio e, inmediatamente a su frente, otra pared con las placas de los soldados italianos fallecidos.


Acá el gobierno lleva a funcionarios extranjeros que nos visitan, a realizar un “tour” por el Parque, finalizando con flores que tiran al Río de la Plata.

Nunca vimos al gobierno llevar a personalidades a visitar el cuartel de Azul, o al Comando de sanidad, o a la Fábrica de Villa María, o a la casa donde murió María Cristina Viola o la de Paula Lambruschini. De llevarles flores, ¡¡ni hablemos!!

Entonces, “el relato” deformó la historia y la transformó en historieta, que hasta ahora la sigue repitiendo el actual gobierno, en particular el de la CABA con su “Parque de la Memoria Parcial”.

Esperamos que quiten todos aquellos nombres de los terroristas muertos o, de lo contrario, estampen los nombres de las 1094 víctimas del terrorismo. ¡¡SERÁ JUSTICIA!!

“SOLDADO, NUNCA TE ARREPIENTAS NI PIDAS PERDÓN POR DEFENDER A LA PATRIA”

Juan Carlos Jones Tamayo
Cnl (R) Prisionero de Guerra
Licenciado – Preso Político

Martín Rodríguez
Tcnl (R) Prisionero de Guerra
Licenciado – Preso Político

RETIRO DE PLACAS



Oficiales del Arma de Caballería, promoción 110, egresados del Colegio Militar de la Nación en diciembre 1979, adhieren totalmente y esperan se acceda a la petición realizada al jefe de gobierno de la CABA, por parte de la promoción 93 de la institución, por la cual se solicita se quiten del Parque de la Memoria (CABA) las placas con los nombres de Santucho, Roberto Mario; Urteaga, Benito Jorge; Rivero, Román Patricio; Quiroga Mirta Estela; Camuyrano, Mario; Krasnaysky, Darío Ignacio, y Bledel, Rodolfo Luis. El pedido se encuentra avalado por la profusa documentación histórica existente, que involucra a los mencionados en los asesinatos del entonces capitán Viola y su hija María Cristina, de tres años (1/12/74), y del capitán Keller (18/08/75). En honor a la verdad y justicia, consideramos necesario esclarecer la triste historia vivida por nuestra nación a causa de la guerra revolucionaria (como la denominó el tribunal que enjuició a la junta militar en 1985) desatada entre otros por el Ejército Revolucionario del Pueblo y Montoneros. Finalmente, también deberían incluirse en el parque los nombres de las víctimas del terrorismo, a efectos de que las futuras generaciones tengan una visión histórica completa y no sesgada de esa guerra de los años setenta.

Horacio Acuña, Carlos Araujo, José Bomaggio,

Luis Calvi, Rodolfo Campos y siguen las firmas


NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

CONTRATO VENCIDO EN DERECHOS HUMANOS


Ecos de los setenta- Por José D"Angelo Rodríguez[1]


Los argentinos somos víctimas, desde hace muchos años, de un engaño que es origen y causa de la grieta.

Jorge Lanata lo puso en negro sobre blanco: "La grieta es lo que queda cuando el discurso fanático se apropia del discurso político. Quien se llama a sí mismo el Pueblo, la Nación, es quien la construye; así como también quien se reclama como único poseedor de la Verdad".

El kirchnerismo abrió deliberadamente la grieta desde el inicio mismo de su gobierno, comprando a paquete cerrado el plan concebido y luego orquestado por uno de los jefes de la inteligencia montonera en los años '70: Horacio Verbitsky. Los K cedieron, en nombre del Estado, el usufructo exclusivo de la causa de los derechos humanos en la Argentina a los sobrevivientes y simpatizantes de la izquierda revolucionaria derrotada, mientras ellos se organizaban como asociación ilícita para saquear al país.

El proceso de la cesión nos lo explica, lúcidamente, el militante revolucionario y ensayista Martín Caparrós: "Esa memoria, que se pretende monumental, inconmovible (...) el gran relato argentino de las últimas décadas, tuvo fases bien distintas, pero todas con un elemento común: fueron escritas por los derrotados (...) La forma del relato y la Memoria no quedó en manos de los que ganaron sino de los que perdimos."

LAS FASES
Caparrós sintetiza las fases de la Memoria de esta manera:

* 1977-1995: el militante como víctima (...) Las Madres de Plaza de Mayo recorrían despachos y vicarías pidiendo por sus hijos y lo último que podían hacer era reconocer la militancia de esos jóvenes (...) así que los presentaban como ingenuos que cayeron víctimas de la maldad extrema de un aluvión de perros sanguinarios. Esta forma pasó a su vez a los organismos de derechos humanos y se cristalizó en el Nunca Más (...) En ese relato todo el acento estaba puesto en la maldad incomprensible de los malos.

* 1996-2003: el militante como militante (...) Se empezó a decir que la mayoría de las víctimas lo fueron porque habían elegido pelear por una forma de sociedad radicalmente distinta (...). Quedó pendiente una discusión más seria sobre los proyectos y prácticas de los militantes revolucionarios, sus aciertos y sus errores.

* 2004-2010: el militante como héroe indefinido. Los Kirchner en el gobierno empezaron a reivindicar a los militantes setentistas como su referencia histórica, su precedente heroico. Para eso tuvieron que falsear esas historias: como no tenían ninguna intención de retomar las convicciones socialistas que los habían llevado a la muerte, los transformaron en unos raros activistas socialdemócratas: reivindicaron su militancia pero la vaciaron de su contenido.

* 2010-2015: el militante como montopatotero (...) El uso de la Memoria como arma arrojadiza en conflictos como, por ejemplo, el de Papel Prensa. Cristina Fernández revive, en casos como éste, sin la menor crítica, la zona más nefasta de la historia montonera: la de una conducción que manejaba su dinero de secuestros con la ayuda de un banquero muy dudoso (David Graiver) y una conducción mesiánica que terminó traicionando a sus propios militantes.

ESTA VENCIDO

El contrato de exclusividad firmado por los Kirchner está vencido; la Memoria debe dejar paso a la historia y los argentinos debemos recuperar la causa universal de los derechos humanos, todavía en manos de sus prósperos usufructuarios, que la han convertido en un relato plagado de mentiras y en un negocio vil.

La realidad de los hechos históricos es que los grupos guerrilleros de los años '70 usaron el terror para lograr fines políticos y lo hicieron atacando a gobiernos constitucionales (1973-1976); y que los delitos que se cometieron en esos años, desde el Estado, para combatirlos no hacen desaparecer los que, en nombre de la revolución socialista, los terroristas perpetraron.

Podrán intentar demostrar que están prescriptos, pero nunca podrán decir que no los cometieron.

Sólo para citar algunos de los delitos del terrorismo mencionaremos: asociación ilícita; homicidio; privación ilegal de la libertad incluso seguida de muerte, tortura en muchos casos seguida de muerte; secuestro extorsivo; daños; lesiones en todos los grados; sedición; instigación al suicidio hasta su consumación; resistencia a la autoridad; abuso de armas; abandono de personas; hurto y robos calificados; falsificación de documento público; amenazas; violación de domicilio. Y sigue la lista.

Los gravísimos crímenes cometidos desde el Estado, tanto en gobiernos constitucionales como de facto, como parte injustificable de la guerra contrarrevolucionaria, no transforma a los terroristas en abanderados de los derechos humanos, como sus usufructuarios reclaman, menos aún en luchadores por la democracia.



[1] Investigador, periodista, escritor.