miércoles, 8 de enero de 2020

LA “SACRALIZACION” DEL ABORTO


"la interrupción voluntaria del embarazo va a ser ley;
creo que Francisco lo va a entender ya que interpreta cómo va el mundo,
pero nunca va a decir que está de acuerdo.”
Eduardo Valdés, ex embajador en la Santa Sede.
www.telam.com.ar, 24/11/2019

La frase del acápite solo podía salir de la boca de un pensador de esos que la Argentina produce en abundancia en lugares tipo Laferrere, Tolosa o Villa Lugano donde, por la ilustrada formación de sus habitantes, cualquier elección será siempre ganada por el peronismo. Que haya terminado su honda reflexión con una frase notable por su perspicacia: “creo que cuando hay embrión hay vida pero debemos considerar que la sociedad civil va a por un lado y lo religioso va por otro” nos permite entender que el amigo del papa sabe que hay vida desde la concepción pero que si la sociedad civil lo determina, esa vida puede ser segada alegremente. En algún lugar del mundo, en el primer tercio del siglo pasado, hubo una sociedad civil que decidió que el judío no tenía derecho a vivir, entonces, de acuerdo con el pensamiento del embajador Valdés, podríamos justificar los campos de concentración, las cámaras de gas y, ¿Por qué no?, la Shoa en su totalidad.

Dejando de lado la ironía, cualquiera que desconozca como se manejan las cosas entre el peronismo y la Santa Sede desde que Jorge Mario es papa, podría argüir que la opinión de este fulano es irrelevante. Lamentablemente, este gordo malvestido que movía a risa embretado en su frac el día de la entrega de su plácet  de embajador en el Vaticano, tiene “llegada” con Jorge Mario -es amigo desde que éste era arzobispo de Buenos Aires-  y fue quien durante 2015 organizó las reuniones realizadas entre Cristina Kirchner y el Papa Francisco. También, un mérito que nadie osa discutirle fue la reunión entre Francisco y los dirigentes de La Cámpora, ya que hasta en el mismo kirchnerismo se dudaba que este fulano pudiera meter a veinte impresentables dentro de Santa Marta; aún más,  se dice que sus palabras anticipan mensajes y situaciones pedidas por el papa para que los discretos susurrones de la CEA sepan cómo actuar.

Pero, al día de hoy y dada la situación en que la Argentina se viene desenvolviendo desde fines de 2018, quizás el mayor logro de Valdés haya sido acercar a Albertico al papa; Según lo que el embajador inglés en el vaticano, Nigel Baker, le contó a Benedict Mander, periodista del Financial Times, la reconciliación entre Cristina y Alberto, quienes mantuvieron durante años fuertes diferencias, se produjo "bajo la bendición del Papa". "La reunión de Fernández con el Papa fue un paso clave para unificar la oposición peronista golpeada por su derrota en las elecciones legislativas de 2017 y puede haber ayudado a allanar el camino para su regreso al poder" (*). Esto nos da una idea de la presencia de Valdés en un aparato supranacional, y no sería raro que su condición de “correo secreto del papa” estuviera detrás de las mentiras estadísticas del “Observatorio de la deuda social” de la UCA que le propinaron a Mauricio Macri el knock out final.

Es en este poder de Valdés,  o en su ubicuidad, que reside lo preocupante de las palabras de este sujeto. Sus aseveraciones sobre la legalización del aborto podrían ser un mensaje para la CEA, así lo piensan muchos sacerdotes que, por su independencia de criterio, jamás accederán a las canonjías vaticanas. Es sintomático que ante la ofensiva lanzada por el gobierno por la legalización del aborto solo hayamos escuchado palabras anodinas sobre este tema de los obispos argentinos. Recuerdo que dos años atrás, con motivo de la festividad de la Maternidad de la Santísima Virgen María, las homilías hacían mención específica de este tema. Hoy, ante la nueva ofensiva abortista, nada.

Según muchos sacerdotes, no solo de Argentina, sino también de Europa, el acuerdo al que se ha llegado es que el aborto será tratado como un tema sanitario, no de interrupción del embarazo y por consiguiente de la muerte del nonato, quizás en consonancia con las palabras de Valdés, que divinizan cualquier determinación que la sociedad civil haga: “…debemos considerar que la sociedad civil va a por un lado y lo religioso va por otro”.

(*).- “Argentina’s opposition reunited with Pope’s blessing”. Financial Times 17/08/2019.

Pehuajó, zona rural. 03/01/2020

Jose Luis Milia

  
Non nobis, Domine, non nobis. Sed Nomini tuo da gloriam.

57° ANIVERSARIO DEL PRIMER ATERRIZAJE ARGENTINO EN EL POLO SUR


6 de enero de 2019

Sábado 6 de enero de 1962: Importantísima epopeya protagonizada por ilustres aviadores navales: dos Douglas "DC-3"; versión "C-47" ("decetros" en la jerga naval) aterrizaron en el Polo Sur.

¡¡¡GLORIA y LOOR!!! A esos valientes, prestigiosos e intrépidos aviadores navales que pusieron a la Argentina a nivel de las principales potencias del mundo en lo relacionado con la aeronáutica.  


Un 6 de enero de 1962, día de Reyes, hace 57 años, dos aviones Douglas DC-3, versión C-47, de la Aviación Naval (matriculados como el CTA-15 y el CTA-12 y con las inscripciones respectivas: "Total para qué" y "Te vas a preocupar") aterrizaron en el Polo Sur Geográfico, en la Base estadounidense  Amundsen Scott (89 grados 59 min. 51seg. de Latitud Sur). Uno de tales aviones era comandado por el entonces Cap de Fragata HERMES JOSE QUIJADA, quien era además el Comandante de la Unidad de Tareas y, el otro, por el entonces Tte. de Navío JORGE PITTALUGA. Ellos fueron los primeros aviadores argentinos, y uno de los primeros en el mundo, en aterrizar en el Polo Sur. . Fue una verdadera proeza de la aviación naval, que sorprendió al mundo, y que figura dentro de las hazañas de la aviación no sólo Argentina, sino Internacional. Fue la cuarta expedición mundial en llegar por aire a esos confines.


En el marco de la Campaña Antártica 1961-62 la ARA dispuso la intervención de la Unidad de Tareas 7.8, llamada "de Exploración y Reconocimiento Aerofotográfico", dependiente de la Fuerza de Tareas 7. Dicha Unidad de Tareas 7.8 se encargó de efectuar el histórico vuelo al Polo Sur con dos aviones Douglas "DC-3", versión "C-47" (matriculados CTA-15 y CTA-12), destacados por el Comando de Transportes Navales para dicha empresa, cuyo Comandante era el entonces Cap. de Fragata Dn. Hermes José Quijada.

El Cap. Pedro F. Margalot, uno de los miembros de esta expedición al Polo Sur, en el Capítulo XVI de su libro "Primeros Argentinos en el Polo Sur", a modo de conclusión final, expresa el objetivo de dicha misión con las siguiente palabras: "El vuelo de los dos aviones navales al Polo Geográfico Sur [...]. Fue una operación largamente meditada, nacida por imperio de la necesidad de buscar una ruta más directa al fondo del Mar de Weddell, a lo largo de la península antártica, de modo tal de ahorrarse muchos días de navegación y ampliar los conocimientos del sector antártico argentino al sur de la barrera de Filchner".

La mencionada Unidad de Tareas estaba conformada como sigue:

1. Avión CTA-15: Cap. de Fragata Hermes J. Quijada (Comandante de la Unidad de Tareas y del avión); Cap. de Corbeta Pedro F. Margalot (2do. Cte. de la U. de Tareas y Jefe de Operaciones, Navegación y Fotografía); Tte.de Fragata Miguel A. Grondona (Piloto y Jefe de Comunicaciones); Tte. de Corbeta José L. Pérez (Copiloto, Jefe de Meteorología y Ayudante de Navegación); Suboficial Segundo E. C. Franzoni (Mecánico) y Cabo Primero Gabino R. Elías (Radiooperador).
2. Avión CTA -12: Cap. de Corbeta Rafael M. Checchi (Jefe de Ingeniería y Mantenimiento); Tte. de Navío Jorge A. Pittaluga (Comandante del Avión y Ayudante de Operaciones); Tte. de Fragata Héctor A. Martini (Piloto y Jefe de Supervivencia); Tte. de Fragata Enrique J. Dionisi (Copiloto y Navegante); Cabo Principal Ricardo M. Rodríguez (Mecánico) y Cabo Primero Raúl Ibasca (Radiooperador).

A ambos aviones hubo que agregarle grandes esquíes de aluminio bajo las ruedas del tren de aterrizaje principal.

3. Grupo de Apoyo Terrestre: Integrado por:

3.1 Grupo Matienzo: Tte. de Fragata Médico Pedro E. Barza (Jefe); Cabo Segundo Ramón Jofré; Técnicos: Efrain Zelayeta, Virgilio Fontana, José Di Paola; Conscripto Francisco Vega

3.2 Grupo Ellsworth: Cabo Primero Gerardo Palladino; Sargento Héctor Farina; Técnicos: Bautista Bulgaroni, Raynundo Chiaperini, Julio A. Líbano, Héctor Paganuzzi, Juan Perlini y René Pesano.

Entre las restantes unidades de apoyo a esta expedición  hacia el Polo Sur se contaban: rompehielos ARA Gral. San Martín, transporte ARA Bahía Aguirre, el buque tanque ARA Punta Médanos, los buques hidrográficos ARA Chiriguano y ARA Sanavirón, un hidroavión PBM Martín "Mariner", un avión Douglas DC-4, dos aviones de Havilland "Beaver" y dos helicópteros Sikorsky S-55 embarcados en el rompehielos. También apoyaron a los Douglas C-47 (CTA-15 y CTA-12) las bases navales propias en el continente americano y las argentinas y norteamericanas en la Antártida.
       
El itinerario de los citados Douglas DC-3 versión C-47 (CTA-15 y CTA-12) fue el siguiente: despegaron la ciudad de Buenos  Aires el 5 de diciembre de 1961 con destino a Río Gallegos (2.020 Km.) adonde llegaron ese mismo día. El 18 de diciembre, cuando se presentaron las condiciones meteorológicas adecuadas para ir al Continente Antártico y previa colocación de esquíes de aluminio bajo las ruedas del tren de aterrizaje principal a ambos aviones, partieron de Río Gallegos hacia el Aeródromo Provisional Capitán Campbell (1.560 Km.), localizado en la isla de Robertson, lo que insumió un poco más de 8 Hs. de vuelo. Ese era el asiento de la entonces Base Aérea Teniente Matienzo. La Nochebuena y la Navidad los encontró en la mencionada isla. Actualmente ese lugar es mar abierto, debido a la desintegración de la barrera de hielo de Larsen que tenía un espesor de algo más de 250 m.. El 26 de diciembre, cuando nuevamente las condiciones meteorológicas lo permitieron, despegaron de Campbell con destino hacia la Estación Científica Ellsworth (1.700 Km.), cubriendo tal trayecto en 9 Hs. de vuelo. En Ellsworth pasaron Año Nuevo, a la espera de que las condiciones meteorológicas volviesen a ser favorables para emprender la última etapa del viaje. Es así como el 6 de enero de 1962 decolaron hacia la Base Amundsen Scott en el Polo Sur Geográfico  (1.350 Km), anevizando en dicha base de EE UU a las 21:10 Hs., luego de 8 horas de vuelo. No bien aterrizaron, enarbolaron una bandera nacional y descubrieron  una placa en homenaje a los exploradores Amundsen y Scott, con el siguiente texto: “La Repúbica Argentina a Amundsen, Scott y sus hombres en el cincuentenario de su llegada al Polo Sur. 

Homenaje de la Aviación Naval de la Armada Argentina en su primer vuelo al Polo Sur”.

Al día siguiente, 7 de enero, los dos aviones emprendieron el regreso. Llegaron a Ellsworth luego de casi 6 horas de vuelo y, el 18 de enero, partieron hacia Campbell, donde aterrizaron después de aproximadamente 8 horas de vuelo. El 20 de enero recién se dieron las condiciones meteorológicas como para abandonar la Antártida. Dicho día zarparon con destino a Ushuaia adonde arribaron después de 5 Hs. de vuelo. Allí le sacaron los esquíes a las aeronaves y, al día siguiente, despegaron con destino hacia el Aeroparque Jorge Newbery de la ciudad de Buenos Aires, donde aterrizaron el 22 de enero, previa escala en Río Gallegos y Punta Indio. En esta última base de la Aviación Naval se le volvieron a colocar los esquíes a los dos aviones, puesto que ellos representaban el símbolo de la hazaña realizada y era importante que se vieran al llegar a Bs. As.. Dicho 22 de enero de 1962 se dio por finalizada esa exitosa epopeya, todo un verdadero hito de la otrora gloriosa aviación naval. 

Hasta 1957 únicamente noruegos y británicos habían llegado hasta el Polo Sur  por medio aéreo. En dicho año, los norteamericanos también lo hicieron partiendo desde Australia. Y sólo cinco años más tarde pilotos navales argentinos, con el entonces Cap. HERMES JOSE QUIJADA a la cabeza, lograron una colosal hazaña similar a la de sus antecesores noruegos, británicos y estadounidenses.

El "Héroe del Polo Sur", calificación dada al entonces Cap. Quijada por la prensa nacional y extranjera de la época, no dejó nada librado al azar. Tuvo que sortear, conjuntamente con su avezada tripulación, difíciles obstáculos mientras planeaba la mencionada epopeya, a los cuales  venció gracias a su férrea voluntad, su pericia, su valentía y su firme determinación de posar estos dos aviones en el Polo Sur. Ya cumplida esta riesgosa pero exitosa misión, y a unas pocas horas después de regresar a su base, Quijada mantuvo una conversación con un redactor del diario "La Nación", donde afirmó: "Gracias a Dios todo salió bien, hemos pasado la noche en el polo y regresado sin la menor dificultad. Las máquinas han respondido magníficamente". Ante la pregunta del redactor: "¿y los hombres?", el brillante, prestigioso e intrépido aviador naval respondió: "Eso se daba por descontado".

Para QUIJADA, quien había nacido en Tucumán el 16 de septiembre de 1920, ésta no era más que otra de las tantas misiones que tuvo que cumplir desde su ingreso en la Armada el 1ro. de febrero de 1938. Y así lo reflejó a través de sus palabras alusivas: "El vuelo que hemos cumplido, no es más que una de las tantas misiones que la Armada de mi país cumple sobre las aguas y zonas desérticas del extremo sur del globo terráqueo, desde la primera comisión naval que invernara en la Antártida, comandada por el Tte. de Navío Juan Nadaud y el vuelo precursor del Alte. Gregorio A. Portillo, quien en diciembre de 1947 se internara más allá del Círculo Polar Antártico". Como todo hombre de destacada inteligencia, coraje, pericia y prestigio, era sencillo y modesto.
Es así como el entonces Cap. Quijada recibió, como distinción honorífica, la medalla al "Mérito Aéreo Antártico", que le entregó el Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea Argentina de aquella época, por haber sido comandante del primer avión naval que aterrizó en el Polo Sur.   

En el año 1962 el Alte. QUIJADA y toda la tripulación que lo acompañaba reafirmaron las bases de la presencia Argentina en la Antártida, que fueron sentadas casi 60 años antes (1903) por otro prestigioso marino (el Sr. Alte. JULIAN IRIZAR) quien, con el grado de Tte. de Navío y al comando de la gloriosa Corbeta Uruguay, rescató de los hielos antárticos al científico sueco Dr. Otto Nordenskjöld, a sus colaboradores, al Alferez argentino José María Sobral y a los náufragos del buque Antartic.

Quiero destacar muy especialmente esto: los gloriosos aviadores navales QUIJADA y PITTALUGA, conjuntamente con la no menos meritoria tripulación que los acompañaba, fueron los primeros aviadores argentinos en aterrizar en el Polo Sur. Con esto no quiero desmerecer a otros pilotos de las otras dos FFAA, que también han honrado a sus respectivas fuerzas con hazañas similares, sino ubicar el hecho histórico como cronológicamente corresponde. 


Años más tarde, un 30 de abril de 1973, el entonces Alte. HERMES JOSE QUIJADA fue asesinado por el ERP. A raiz de los conocidos episodios terroristas de Rawson-Trelew de agosto del 1972, Quijada tuvo que dar un mensaje al país relatando los hechos. Esto constituyó su sentencia de muerte por parte de los guerrilleros.

Aproximadamente a las 09:00 Hs de ese 30 de abril de 1973, el Alte. salía de su domicilio de Arenales al 1900, en su automóvil. Lo acompañaba su chofer. Ambos estaban armados, como defensa frente a las constantes amenazas contra su vida que recibía el marino en aquellos aciagos tiempos, como consecuencia de haber tenido que informar al público sobre los hechos citados en el párrafo precedente. 

El automóvil tomó la calle Arenales y, al alcanzar la esquina de Junín, dobló hacia la izquierda en dirección hacia Rivadavia. Cuando llegó a la intersección con la calle Cangallo (lamentablemente rebautizada hace alrededor de 33 años con el nombre de Tte. Gral. J. D. Perón) el semáforo lo detuvo. En ese momento una motocicleta "Gilera 300", que venía siguiendo al coche donde iba el Alte. Quijada, se colocó al lado del vehículo. De dicha moto descendió un terrorista del ERP, llamado Víctor José Fernández Palmeiro, quien se aproximó a la ventanilla derecha del auto y disparó varios tiros contra la cabeza y el cuerpo del marino quien, ante el sorpresivo y fugaz ataque, quedó sin reacción y no pudo defenderse usando el arma que portaba. Quijada fue así herido de muerte. Fernández Palmeiro se subió  luego rápidamente a la Gilera, donde lo esperaba el conductor de dicha moto (Raúl Argemí), y los dos escaparon por Cangallo. Mientras estos guerrilleros se preparaban para huir, el chofer del Alte. Quijada, que había recibido también heridas pero sólo en una mano, tomó con su otra mano ilesa la pistola que llevaba como defensa y disparó contra los ocupantes de la moto. Las balas alcanzaron al terrorista erpiano Fernández Palmeiro, quien murió unas horas más tarde.

Raúl Argemí, como era de esperar, siguió con sus "andadas" y al año siguiente interviene en el asesinato del Juez Jorge Vicente Quiroga, donde también se usó una moto desde donde se le disparó al magistrado.

El Alte. Quijada, de cuyo asesinato se cumplirán 46 años el próximo 30 de abril, fue un prestigioso, intrépido y valiente marino que honró a la Armada. Sabía que iba a ser asesinado y se quedó en el país, a pesar de los múltiples ofrecimientos que tuvo desde el extranjero para desempeñarse en tareas ligadas a su profesión. Era conocida su pericia como aviador, fundamentalmente a raíz de los hechos del Polo Sur previamente mencionados. Enfrentó a la guerrilla con coraje y dignidad, ofrendando su vida en aras de la libertad de su patria.

Como justo homenaje a este héroe de la aviación naval, dos escuelas de la localidad de José C. Paz (Pcia. de Bs. As.) y la Base Aeronaval de Río Grande (Pcia. de Tierra del Fuego) llevaban como nombre "Almirante Hermes José Quijada". Y decimos "llevaban" en tiempo pasado, pues en octubre de 2009 la entonces Ministra de Defensa (Nilda Garré) y el Estado Mayor General de la Armada, cediendo a presiones de las así llamadas organizaciones de "Derechos Humanos", decidieron cambiar el nombre de "Alte. Hermes José Quijada", que llevaba la mencionada Base Aeronaval de Río Grande, por el "Pioneros Aeronavales en el Polo Sur". Si bien es algo inconcebible y totalmente arbitrario, no llama para nada la atención teniendo en cuenta quiénes fueron los autores de esa lamentable, deshonrosa e injusta medida.

No nos olvidemos del glorioso y valiente Alte. HERMES JOSÉ QUIJADA, como así tampoco de todas las víctimas del artero accionar terrorista, que enlutó a la Argentina en el pasado reciente.

Cordiales saludos

Ma. Alejandra

sábado, 4 de enero de 2020

ILUSIONES DEL VIEJO Y DE LA VIEJA



"El misterio político más grande del Siglo XX
es el fracaso de Argentina como Nación".
Robert D. Crassweller 

A Alberto Fernández, que sueña con transformarse en el nuevo refundador de la Argentina, los papeles se le están quemando rápidamente, incluso en el ámbito externo, que ayer se complicó en serio. Forzado por la innegable influencia de su compañera de fórmula en el diseño de la política, está cayendo rápidamente en las mismas contradicciones que tanto nos perjudicaron.

Nos pide que dejemos de pensar en dólares pero, desde que asumió hace menos de un mes, ya imprimió un 12% más de pesos que, necesariamente, darán nuevos aires a la monumental inflación que padecemos. 

Pretende pagar llegar a un rápido arreglo con los acreedores y el FMI para evitar caer una vez más en default, pero parece ignorar que la voluntad de los Estados Unidos es determinante en el organismo. El ataque en Bagdad con misiles, que produjo la muerte de un jerarca del régimen iraní, Qassem Soleimani, demuestra que Donald Trump no bromea cuando se trata de combatir a su "eje del mal".

Ya el día anterior, la Casa Blanca había advertido que la posición de la Argentina con respecto a Evo Morales y el notorio reacercamiento con  Venezuela y Cuba tendría graves consecuencias en la relación bilateral. Sin embargo, inexplicablemente se autorizó a una línea aérea, que cubre la ruta Caracas-Teherán, a llegar a Buenos Aires; y lo digo porque, en la medida en que no parece racional desde el punto de vista comercial, falta conocer las verdaderas razones que la motivaron.

El Presidente declaró que Argentina sólo podrá hacer frente a sus compromisos externos cuando vuelva a crecer, y ha centrado sus expectativas en Vaca Muerta, que nos ha hecho recuperar la autosuficiencia energética, y en el artificial y populista impulso al consumo interno. Para que el yacimiento se transforme en un verdadero motor de ese necesario crecimiento, se requieren gigantescas inversiones internacionales para financiar su expansión; sin embargo, para que se concreten resultan esenciales tres condiciones: claras e inamovibles reglas de juego, rentabilidad y confianza, sobre todo en la Justicia.

Pero ninguna de ellas se da. Demostrando que padece una grave bipolaridad, el Gobierno interviene en el mercado energético, congela tarifas y modifica arbitrariamente esas reglas, mientras el impuestazo de la ley de "solidaridad y reactivación" deprime el consumo y destruye toda rentabilidad de las empresas. El ajuste sólo afecta al sector privado, ya que el gasto del Estado -incluyendo a los tres millones de jubilados sin aportes incorporados por Cristina Fernández al sistema- en todos sus niveles se ha incrementado de modo perverso. Con observar qué sucedió cuando se atrasaron demagógicamente los precios, resulta fácil predecir el futuro: más déficit fiscal, más cortes de suministro, más despilfarro, menos producción, más negociados, etc.

En la medida en que, como se ve, ninguna de las condiciones esenciales se cumple, los inversores escapan de la Argentina como de la peste y se van a buscar otros horizontes más amigables, con la improbable excepción de las siempre soñadas de China. La maraña de impuestos y costos agregados inviabilizan cualquier proyecto productivo y, así, el futuro de nuestra economía se percibe como cada vez más negro, y enterrará las aspiraciones personales de Alberto.

Y nadie desconoce el dominio que Cristina Fernández ha adquirido sobre la Justicia (con Carlos Zannini, Procurador del Tesoro y jefe de los abogados del Estado; Daniel Rafecas, Procurador General y cabeza de los fiscales; Juan Martín Mena, Secretario de Justicia; Gerónimo Ustarroz, Consejero de la Magistratura; Sabina Fréderic, Ministro de Seguridad; Félix Crous, titular de la Oficina Anticorrupción; Sergio Berni, Ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires; etc.) con todo lo que ello implica en materia de inseguridad jurídica.

Nótese que ya Fréderic, el Gobernador Axel Kiciloff y hasta el propio Presidente calificaron a los juicios por corrupción que afectan a tantos funcionarios kirchneristas y empresarios como persecuciones políticas, y han llegado al gravísimo extremo de criticar las pericias que determinaron que Alberto Nisman fue asesinado y que Santiago Maldonado se ahogó.

Si Cristina Fernández sueña con la impunidad, al menos para sí misma y sus hijos, lo cierto es que no resultará posible; la ciudadanía movilizada no tolerará que esa ilusión se concrete y, si se intentara, produciría un verdadero estallido social. Pero aún si consiguiera aquí algo por el estilo, tampoco podrá moverse por el mundo, ya que hay causas instruidas en el extranjero, motivadas por los raros movimientos financieros realizados por nuestros ladrones en otros países, que no se cerrarán fácilmente y que le dificultarán esos desplazamientos.

Bs.As., 4 Ene 20

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado

viernes, 3 de enero de 2020

SE CUMPLIERON 45 AÑOS DE LA MUERTE DEL AUTOR DE "LA IGLESIA CLANDESTINA"

Sacheri, o la verdad amable

El asesinato en 1974 del brillante filósofo católico puso fin a un magisterio espiritual que empezaba a proyectarse sobre la política del país en tiempos de violencia y discordia. La palabra de su biógrafo.

POR JORGE MARTÍNEZ 22.12.2019


Era un hombre cordial pero enérgico, admirado por su inteligencia y su erudición de tomista eximio, un conferencista incansable que viajó por todo el país (y también por Uruguay y Chile) dando charlas ante públicos diversos, y un católico valiente que no tuvo miedo de levantar la voz en tiempos aciagos. Ese compromiso extremo, ejemplar, le costó la vida en un sacrificio martirial que hoy pocos conocen, y menos aún valoran.

Aquello ocurrió hace hoy 45 años, el 22 de diciembre de 1974. Carlos Alberto Sacheri fue asesinado un mediodía de domingo en la localidad bonaerense de San Isidro, cuando volvía de misa en auto acompañado por su numerosa familia (era casado y tenía siete hijos). Una minúscula banda guerrillera de izquierda, la misma que dos meses antes había asesinado a otro pensador católico, Jordán Bruno Genta, se atribuyó el crimen. Que fue un crimen de odio religioso, así confesado por sus autores en una irreverente comunicación distribuida tiempo después del hecho.

De ese modo terminó, a los 41 años, la vida terrenal de Sacheri. En su legado intelectual quedaron dos libros decisivos, incontables publicaciones menores, varias de las cuales había tenido que firmar con seudónimo a modo de protección, y un persuasivo magisterio personal como profesor universitario, orientador académico y espiritual, y gestor de cursos, clases, publicaciones, institutos y entidades dirigidas a la difusión del bien, la verdad y la belleza, incluso en las horas más adversas, sobre todo en las horas más adversas.

Puesto que desde entonces quedó del lado políticamente incorrecto de la grieta ideológica, hoy no se alaba a Sacheri como el "intelectual comprometido" que fue. Su historia merece recordarse. A mediados de la tumultuosa década de 1960, después de perfeccionarse en universidades del exterior, el joven profesor regresó al país para emprender un auténtico apostolado. Dos peligros veía abatirse en esos años sobre las almas y las mentes de sus compatriotas. En la Iglesia, la desviación del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, que ganaba terreno y amenazaba con romper la unidad de la Fe, ante la aparente pasividad de las jerarquías eclesiásticas.

En las universidades, el avance de los ideólogos de izquierda que estaban logrando convertir a las cátedras en fábricas de combatientes por el socialismo.

Al primer mal Sacheri dedicó una solicitada dirigida a los obispos argentinos ("A nuestros padres en la fe") que apareció con su nombre y apellido en mayo de 1969 en dos de los principales diarios del país. Y que fue la semilla de lo que al año siguiente se convertiría en La Iglesia Clandestina, su libro más famoso, y la expresión más cabal de eso que su biógrafo, Héctor H. Hernández, llama la "vida pública" de Sacheri, el inicio de "una locura de reuniones, de conferencias, de proyectos, de viajes".

LA DENUNCIA

"Sacheri comprendió que en la Iglesia se jugaba en gran parte el destino de la Argentina y de Occidente -opina Hernández, autor del completísimo Sacheri, predicar y morir por la Argentina (Vórtice, 2007). Por eso hizo una denuncia totalmente bondadosa, pero firme y sin pelos en la lengua, con una tenacidad que le llevó a hablar en todo el país, en todos los auditorios, por todos los medios incluso televisivos y radiofónicos, disertando varias veces por semana y hasta por día, contra esos curas al revés que querían la conversión de la Iglesia al mundo en una especie de laicismo con palabrería clerical, y no la del mundo a la Iglesia. Y se puede decir que en la época venció a los tercermundistas, consiguiendo que los dirigentes argentinos de aquélla pusieran alguna firmeza en el asunto".

Al otro mal, la manipulación marxista de las universidades, Sacheri destinó su vida misma como profesor de Filosofía, carrera que había perfeccionado en Canadá bajo la guía del belga Charles de Koninck, un tomista de relevancia internacional, y que a partir de 1967, pese a las posibilidades que se le ofrecían en el extranjero, eligió continuar en el país. Aquí enseñó en la UCA y en la UBA (donde llegó a ser coordinador del área de ingreso a la universidad), con clases que merecieron el elogio de académicos como el Premio Nobel Bernardo Houssay, José Luis de Imaz (decía que en sus lecciones "se producía una ósmosis tremendamente curiosa" entre tema y expositor) o Carlos Escudé, de quien Sacheri fue director de tesis.

Ese apostolado personal también se manifestó en incontables charlas, conferencias y cátedras privadas para las que siempre encontraba tiempo pese a una ocupada vida profesional y familiar. (El doctor Jorge Ferro ha recordado, en una reciente entrevista filmada con Sebastián Randle, los cursos de lectura de la Suma Teológica que Sacheri aceptó darles durante un año a él y a un pequeño grupo de jóvenes que hacia 1972 se reunían una vez por semana, a la noche). No rechazaba ningún auditorio, ya fueran académico u obrero, militar o eclesiástico, propio o ajeno. Evitaba encerrarse en círculos y no le temía a la competencia de sus adversarios ideológicos, que justamente por eso veían en él a un enemigo peligroso, "porque sabía mucho y nunca se enojaba ni insultaba", según un testimonio recogido por Hernández. Tampoco le importaba el número de oyentes ("aunque haya dos personas, yo igual voy", solía repetir) ni la geografía donde demandaran su presencia.

TODO PARA TODOS

"Mi experiencia de los testimonios que he recogido es que los que hablaban de Sacheri se superaban a sí mismos en su capacidad de describir a una persona" -recuerda Hernández-. Lo entendían todos, convencía a todos, y nadie podía correrlo ni por derecha ni por izquierda. Todos lo reconocían como un intelectual valioso y como un tipazo. Alguien ha dicho de él que "hacía amable la verdad".

Su segundo libro, El orden natural (publicado inicialmente en 1972 con otro título), es una recopilación de artículos que habían aparecido a lo largo de 50 domingos en el diario La Nueva Provincia de Bahía Blanca. En ellos Sacheri hizo un acertado compendio de la Doctrina Social de la Iglesia en momentos de confusión y fuga a los extremos ideológicos. "Creyó que había una tercera solución, ni liberal capitalista ni socialista sino de justicia social y patriotismo, para los problemas políticos" -observa Hernández-. Vio la practicidad salvadora y justiciera de la verdad y la justicia. El Orden natural y cristiano. Y reivindicó la misión del laico contra el clericalismo, cada vez mayor en la Iglesia, en "la instauración en Cristo de la sociedad".

Promediada la década de 1970, Sacheri era ya mucho más que un profesor universitario. La política nacional lo convocaba. Se había convertido en un "estratega" intelectual, en un "hombre nexo" entre sectores diversos y hasta enfrentados que buscaban salidas para un país que marchaba hacia un abismo de violencia y destrucción. Algunos pedían para él el Ministerio de Educación; otros lo consideraban el único "presidenciable" que podía ofrecer el catolicismo tradicional y nacionalista en una eventual etapa de recambio.

"En Sacheri confluían fuerzas de relativa importancia y él era muy convocante" -completa Hernández-. No dejaba los flancos que deja la llamada "derecha" y la llamada "izquierda". Si el político Sacheri hubiera sobrevivido y tomado posiciones en un nuevo gobierno, no necesariamente militar... porque podía darse tranquilamente otra salida, hubiera habido justicia social y política, sin desaparecidos seguramente, sin la deuda externa que fabricó (José Alfredo) Martínez de Hoz".

Las balas asesinas frustraron esa posibilidad. Sacheri murió, pero quedaron sus libros, sus artículos y el ejemplo que marcó a innumerables alumnos y discípulos. Lo atestigua un documento que Hernández encontró entre los papeles que atesoraba con devoción el padre de Sacheri. Era una nota firmada por un "Alumno anónimo de la UCA" que había salido en el número 3 de la revista Claustro. Algunas líneas que decían poco y lo decían todo. Decían esto: "Profesor Sacheri, lo quiero mucho. Le debo casi toda mi formación intelectual y una buena parte de mi visión del mundo. Lo quería, más que como un amigo, como a un padre que me había dado vida espiritual...".

Jorge Martínez
 @JorgeGMar

MONUMENTO AL DESCAMISADO, EL "COLOSO DE RODAS" PERONISTA QUE NUNCA LLEGÓ A ERIGIRSE



El triunfo de Perón sobre sus adversarios, el 17 de octubre 1945,  abrió una etapa marcada por el poder omnímodo y personalista del nuevo líder, quien se valió de prácticas represivas y corruptas para tratar de perpetuarse en el poder.

Los rasgos que distinguieron esa etapa fueron:

El culto a la personalidad

La figura del líder y de la que fuera declarada "Jefa Espiritual de la Nación" fue convertida en objeto de culto. Mediante una infatigable propaganda fueron ensalzadas las supuestas dotes del “primer trabajador” y “su esposa”, a quienes se les otorgaba la cualidad de conductores de la clase obrera argentina.

Simultáneamente se eliminó el más leve rastro que constituyese un testimonio de la actividad política de sus adversarios. Los manuales de historia fueron reescritos, las fotografías fueron trucadas, se alteraron hechos, lugares y protagonistas, potenciando la imagen del dictador y su primera dama, deslegitimando la de sus antagonistas.

El centralismo burocrático

La Constitución de 1949, que modificaba la de 1854, configuró un Estado totalitario en el que quedaba reforzado el poder del Partido Justicialista frente al resto de las instituciones, sus integrantes debían ser obligatoriamente militantes de aquel.

Nació un grupo constituido por varios cientos de miles de individuos que dirigieron la planificación económica y que creó una verdadera élite burocrática sumisa al dictador.

El coste de este sistema fue el veto o desaparición de los dirigentes más imaginativos e independientes, que fueron sustituidos por funcionarios sumisos, fanáticos y tendentes a uniformar la sociedad. A partir de 1949 se emprendió la persecución de los librepensadores. En su lugar se erigió como única tendencia oficial y reconocida el “paraíso del trabajador”.

El régimen de terror

El mecanismo utilizado por Perón para llevar a cabo su política y acallar las voces disidentes, fue el régimen de terror. Éste afectó a señalados líderes de la revolución, oficiales del ejército, cuadros, militantes de partidos políticos opositores, la Iglesia Católica, intelectuales y técnicos responsables de la planificación económica.
 
Las mayores purgas o depuraciones se desarrollaron durante la tercera presidencia de Perón (1973-1975).

El instrumento empleado para llevar a cabo la represión fue la Triple A, organización clandestina para-policial cuyo principal responsable fue José López Rega.

Esta organización clandestina era la encargada llevar a cabo las detenciones, interrogatorios y ejecuciones de aquellos considerados desafectos al régimen peronista.

Esas desapariciones y asesinatos de disidentes del peronismo jamás fueron investigadas. Es una deuda que el partido justicialista mantiene con la sociedad argentina… ellos se victimizaron e hicieron creer que el mal llamado “Terrorismo de Estado” se inició a partir del 24 de marzo de 1976… hoy los “Patos de la Boda” son los 2.367 miembros de las Fuerzas Legales de la Nación, quienes cumpliendo órdenes emanadas de los más altos niveles de conducción del estado  aniquilaron el accionar subversivo en la década de los ‛70.

Como empezamos hablando del culto personalista, más abajo le dejamos una nota para que aprecien el destino de república bananera que nos salvamos de ser, a no ser que la "arquitecta egipcia", nuevamente en el poder... sueñe con el "culto a los faraones patagónicos".


MONUMENTO AL DESCAMISADO, EL "COLOSO DE RODAS" PERONISTA QUE NUNCA LLEGÓ A ERIGIRSE


Germán Wille
25 de diciembre de 2019  • 07:34

Corrían los primeros años de la década del '50. El General Juan Domingo Perón había empezado su segundo mandato como presidente de Argentina. La imaginería del gobierno justicialista, con la exaltación de sus principios, de las figuras del trabajador, de Perón y de su esposa Evita, estaba presente a través de afiches, libros y diversos mecanismos de propaganda muy bien aceitados.

Pero hacía falta algo más. Una obra gigantesca, para la eternidad, que representara al mismo tiempo la trascendencia del justicialismo y la consolidación a través del arte de todos sus postulados doctrinarios. Con esa base nació la idea de construir lo que se conoció como "El Monumento al Descamisado".

El general Perón frente a la maqueta de la obra. El hombre de lentes es el escultor, Leone Tommasi  Fuente: Archivo

El proyecto de la gran obra establecía que en la zona de Recoleta por donde hoy se encuentra la Floralis Genérica - más conocida como la Flor Metálica- se iba a levantar una inmensa construcción de 137 metros de altura en honor a aquel trabajador fabril de raigambre popular bautizado descamisado por la liturgia justicialista. Además, en la base de este "coloso de Rodas" peronista se levantaría un templo laico circular con estatuas alegóricas y con escalinatas de acceso a la construcción de unos 100 metros de diámetro.

Tras la prematura muerte de la primera dama de la nación, en julio de 1952, el proyecto se transformaría en el "Monumento a Eva Perón". Aunque la estatua del legendario trabajador peronista no iba a modificarse, en el templo inferior se instalaría el sarcófago de la entonces llamada Jefa Espiritual de la Nación.

El 26 de julio de 1953, de la mano de Leone Tomassi, el escultor italiano encargado de realizar la obra, se inauguró en el Ministerio de Trabajo la muestra con la maqueta de lo que sería el monumento y sus adyacencias. Y a fines de abril de 1955, con la platea del emprendimiento ya realizada, el propio Perón dio la simbólica cucharada de mezcla inicial en la ceremonia que inauguraba la construcción de lo que sería el monumento más grande del mundo. Comenzaba a erigirse "la octava maravilla peronista".

Pero en septiembre de 1955, cuando el gobierno justicialista cayó derrocado por la autodenominada Revolución Libertadora, el Monumento a Eva Perón quedó en la nada absoluta.

El presidente Perón pone la primera cucharada de mezcla y se inaugura la construcción del monumento Fuente: Archivo

Las estatuas que ya habían sido hechas sufrieron destinos infames. "Algunas fueron mutiladas y arrojadas al Riachuelo, y otras que estaban en el taller italiano del escultor fueron destruidas por un comando paramilitar que envió hasta allí el gobierno golpista del '55", narra a LA NACION Oscar Andrés De Masi, abogado y especialista en patrimonio y monumentos.

El emplazamiento del coloso

El primer proyecto de la estatua para honrar al descamisado se remonta a octubre de 1946. Según un libro de próxima publicación de los periodistas e historiadores Hugo Gambini y Ariel Kocik, en esa fecha se aprobó en el parlamento la construcción del monumento, aunque no planeado con las dimensiones que se le dieron después.

Plaza Rubén Darío, en la esquina de Figueroa Alcorta y Austria, el lugar donde se hubiera erigido el monumento Fuente: LA NACION - Crédito: Fernando Massobrio


Además, se esperaba colocar el emprendimiento en la Plaza de Mayo. En 1949, otra ley trasladaba el monumento a la Avenida de Mayo y 9 de Julio. Finalmente, se decidió que el coloso peronista -y el mausoleo de Evita que estaría a sus pies- se instalaría en un predio de la Recoleta.

El lugar aproximado donde estaría establecido el coloso es en la zona de la actual Plaza Rubén Darío, esto es, en el área comprendida entre las Avenidas del Libertador y Figueroa Alcorta, la calle Austria y el Museo Nacional de Bellas Artes.

La maqueta panorámica del monumento: 1 es la Facultad de Derecho; 2, la residencia presidencial y 3, el edificio del Automóvil Club Argentino Fuente: Archivo - Crédito: Diario Democracia

Según razona De Masi en el libro "Monumento a Eva Perón", el lugar elegido puede tener que ver con que, por una parte, por la altura de la construcción podía erigirse como una suerte de faro, y por ello se había buscado un lugar próximo al río.

Por otro lado, se puede inferir que también influyó en su ubicación la cercanía del emprendimiento con lo que por entonces era la Residencia Presidencial, el sitio en el que Eva Perón había exhalado su último aliento, y donde hoy -luego de que esa residencia fuera demolida por la Revolución Libertadora- se levanta la Biblioteca Nacional. El monumento estaría exactamente enfrente, en línea recta a la que fuera la vivienda de Perón y Evita.

Otro sector del predio donde estaría el Descamisado deja ver, de fondo, la torre de la TV Pública Fuente: LA NACION - Crédito: Fernando Massobrio

Una red alimentadora de cables de alta tensión y dos cañerías maestras de Obras Sanitarias de la Nación que se encontraron en la excavación del terreno produjeron varias demoras. Luego, se colocó para la base de la obra un reticulado de hierro de alta resistencia donde se volcaron 4000 metros cúbicos de hormigón. Había que tener en cuenta que la flamante platea debía ser lo suficientemente fuerte para soportar las 42.000 toneladas del peso de la totalidad del monumento.

La platea de la obra estaba preparada para resistir las 42.000 toneladas del monumento Crédito: La Prensa

La construcción de la obra estaría a cargo de la empresa alemana Wayss & Freitag, que ganó una licitación a la que se habían presentado unas 19 firmas.

El escultor

El hombre elegido para realizar la megaobra fue Leon o Leone Tommasi, un italiano nacido en Pietrasanta, costa norte de Toscana, en 1903. Este artista había realizado obras escultóricas que se habían instalado en el edificio de la Fundación Eva Perón, donde actualmente funciona la Facultad de Ingeniería.

El arquitecto italiano Leone Tommasi esculpía el mármol en un taller de su país y en otro en San Isidro hacía los moldes Crédito: Genitleza MuSA Pietrasanta

Especialista en trabajos en mármol - en el jardín botánico porteño hay esculturas de su autoría-, este artista realizó la primera maqueta de la obra en 1951, y se la presentó a la misma Eva Perón, que la aprobó, pero, según decían los diarios de la época, realizando algunas sugerencias.

A contramano -o no- de la legendaria frase atribuida al general Perón, "Si querés que algo no funcione, creá una comisión", el monumento al descamisado tenía su propia Comisión de seguimiento. Encabezada por la Senadora Juana Larrauri, y en la que participaban, entre otros, el diputado Héctor Cámpora y el Subsecretario de Informaciones de la Presidencia de la Nación, Raúl Alejandro Apold -hombre clave en la maquinaria de propaganda justicialista-, esta comisión organizó un viaje hasta Pietrasanta para realizar el seguimiento de los trabajos de Tommasi.

Leone Tommasi trabaja con la maqueta del Descamisado Fuente: Archivo - Crédito: Diario Democracia

El escultor alternaba sus tareas entre el taller que tenía en su tierra natal y uno que había montado aquí en San Isidro. Según De Masi, en la Argentina el artista realizaba los modelos de arcilla y yeso, mientras que en Italia trajinaba el mármol, proveniente de una localidad próxima a Pietrasanta llamada Carrara.

Los derechos del trabajador Crédito: Sammartino Ediciones

El exorbitante costo de la obra, que se calculaba entonces en 400 millones de pesos, fue uno de los cuestionamientos que tuvo el monumento en la opinión pública, especialmente luego de la caída del gobierno justicialista. Pero otro de los planteos negativos que se le hacía era el por qué se había elegido un escultor extranjero para realizarla. Al respecto, De Masi señala que en aquel tiempo se le atribuía a Apold una reflexión, que le expuso a Perón: "¿Habrá escultores buenos que sean peronistas?". A lo que el General habría contestado con desencanto: "Ése es el miedo que tengo."

Reconstrucción 3D del Monumento - Gentileza: Laboratorio di Robotica Percettiva PERCRO, Istituto TeCIP, Scuola Superiore Sant'Anna, Pisa, Italia03:59

Detalles de la obra

El conjunto arquitectónico completo mediría una vez y media más que la Estatua de la Libertad neoyorquina y tres veces más que el Cristo Redentor carioca. "La grandiosidad de la obra será el testimonio permanente de la exaltación que la Nueva Argentina hace del recuerdo de su Abanderada", decía el folleto de presentación del monumento distribuído en 1955 por la Secretaría de Prensa y Difusión de la Nación.

El inmenso descamisado que coronaba esta construcción -según la maqueta- presentaba el rostro adusto mirando al horizonte, la camisa abierta hasta la cintura con el recio pecho al aire y los puños apretados a ambos lados de su cintura. Estaba realizado mediante "una estructura compleja, hueca, revestida en chapas de cobre batido y patinado, muy similar a la estatua de la libertad", señala De Massi.

El monumento sería 46 metros más alto que la Estatua de la Libertad y casi 100 metros más que el Cristo Redentor Fuente: Archivo

Desde una escalera helicoidal interna, se podría llegar hasta la cabeza de la estatua y también se establecían paradas intermedias de observación panorámica de la ciudad, como una terraza enclavada en el yunque que formaba parte de la obra.

El templo/mausoleo de la base concentraba los preceptos del ideario justicialista. "Cada una de sus partes simbolizará la obra titánica de Perón, el fuego de la Revolución de Octubre", explicaba el folleto de la época.

La galería circular externa tendría 16 columnas con una estatua de 4,5 metros de altura en cada una, de una sola pieza en mármol, que representaban los postulados doctrinarios peronistas: entre otros, la justicia social, la solidaridad, los únicos privilegiados son los niños. En el mismo conjunto escultórico había una alegoría a La razón de mi vida, y dos imágenes de Perón: el Coronel y el Conductor.

Según cuenta Ariel Kocik, un informe realizado por una comisión investigadora de los gastos y posibles malversaciones del peronismo conformada por el gobierno de la autoproclamada Revolución Libertadora consignó que el precio de cada una de estas estatuas, sin contar el trabajo del escultor, era de unos US$ 50.000.

La escultura de Eva con las representaciones del trabajo manual y el intelectual estaría dentro del mausoleo Crédito: Sammartino Ediciones

Las tres puertas de acceso al templo, inmensas, de bronce y con imágenes en bajorrelieve representarían los tres principios para la Argentina que inflaman el discurso de justicialistas de otrora y de hoy, cuando braman por una patria socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana.

En el salón principal, revestido en mármol, de pavimento y columnas de granito rojo, se encontraría una estatua de Eva Perón, acompañada de dos esculturas alegóricas, las del trabajo manual e intelectual.

La razón de mi vida, una de las estatuas alegóricas que rodearían el templo Crédito: Sammartino Ediciones

Por encima de las columnas, una inscripción en letras mayúsculas ocuparía toda la circunferencia del templo: "Hubo al lado de Perón una mujer que se dedicó a llevarle al presidente la esperanza del Pueblo, que luego Perón convertía en realidad. De aquella mujer solo sabemos que el Pueblo la llamaba cariñosamente Evita". La extensión de la cita da cuenta del importante diámetro interno del mausoleo.

La luz cenital llegaría hasta el subsuelo, para iluminar el sarcófago de Eva Perón Crédito: Sammartino Ediciones


El sarcófago de Eva Perón

"En su viaje por Europa en 1947, cuando visitó París, Eva se impresionó con el Palacio Nacional de los Inválidos y con el mausoleo de Napoleón que se encuentra allí dentro. Se le ocurrió que podía hacer lo mismo acá, una especie de monumento funerario en honor del descamisado desconocido", cuenta a LA NACION el orfebre Juan Carlos Pallarols.

Lo que esa mujer no sabía en ese momento era que aquel mausoleo pensado para el descamisado anónimo se transformaría luego de su muerte en su propio templo para el postrero reposo. El proyecto emplazaba el sarcófago de la Jefa Espiritual de la Nación en un subsuelo del mausoleo, iluminado por una luz cenital.

Mascarilla original de Eva Perón, en el taller de Juan Carlos Pallarols hijo Fuente: LA NACION - Crédito: Patricio Pidal

Se planificó que dicho sepulcro estaría tallado en cristal de roca, y llevaría una cubierta con la imagen de una Eva Perón yacente trabajada en plata, un modelo que sería la réplica exacta del cuerpo de la líder, realizado por Juan Carlos Pallarols padre. "Mi papá trabajaba con el cadáver, que estaba en el subsuelo de la CGT, para hacer el molde que luego reproduciría en plata -cuenta hoy el hijo del artista-. El cuerpo de Eva estaba tan consumido luego de su enfermedad, que para hacer la mascarilla de la cara había que darle volumen inyectándole parafina caliente en la nariz y las mejillas".

El sarcófago de Eva Perón estaba en el subsuelo del mausoleo Crédito: Sammartino Ediciones

"Mi papá era famoso porque moldeaba la plata a mano, como un chapista. La lámina de ese metal precioso para Eva medía dos metros por ochenta, y tenía un espesor de un 1,2 milímetros", cuenta Pallarols hijo. Como un detalle, el orfebre añade: "La idea era que cada 26 de julio -fecha de muerte de la líder justicialista- la cubierta de plata se levantara con unas cadenas y quedara en exposición el cuerpo real embalsamado de Evita".

La tapa del sarcófago estaba preparado para levantarse y dejar a la vista el cuerpo de Eva Fuente: LA NACION - Crédito: Patricio Pidal

El dato de que el cadáver se exhibiera "es revelador de una tremenda pulsión mística en el monumento y permite su exhibición ritual, al modo de los santos y santas de la iglesia expuestas, de tanto en tanto, en fiestas y procesiones", señala De Masi en el citado libro Monumento a Eva Perón.

La caída

El Coloso de Rodas, aquella majestuosa estatua -una de las siete maravillas del mundo antiguo- que custodiaba el acceso portuario a la mencionada isla griega, sucumbió en el año 226 antes de cristo a causa de un maremoto. El gran descamisado justicialista cayó, aún antes de erigirse, a causa de la furia antiperonista que trajo consigo la autorrotulada Revolución Libertadora.

El decreto ley 4161 del nuevo gobierno de facto buscaba de manera contundente la "desperonización" del país. Se prohibía hacer mención de los nombres de Perón y Eva Perón y también utilizar cualquier imagen, símbolo o elemento que remitiera al justicialismo, so pena de pasar de 30 días a seis años en prisión.

La maqueta fue rota en partes y escondida en manteles y paneras del Café Tortoni Fuente: LA NACION - Crédito: Patricio Pidal

En ese contexto persecutorio y opresivo, Pallarols cuenta lo que hizo su padre: "Rompió la maqueta de yeso de Eva en pedazos y los envolvió en manteles y en canastas de pan del Café Tortoni, porque mis abuelos eran los dueños de ese lugar, y se embaló todo para preservarlo. Y la parte de plata la cortó en pedacitos, la fundió y la vendió para pagar parte de los gastos".

Con la intempestiva interrupción del Monumento a Eva Perón, el orfebre, que no había querido recibir ningún pago por adelantado por su trabajo, quedó en la ruina económica absoluta. Con el tiempo y el trabajo, los Pallarols se recuperaron, e incluso en 1983 reconstruyeron el molde de la Eva yacente, que se encuentra ahora en el taller que Juan Carlos hijo tiene en San Telmo.

Los derechos del trabajador y la razón de mi vida, dos de las esculturas sobrevivientes del Monumento al Descamisado están en el Museo "17 de octubre" Fuente: LA NACION - Crédito: Victoria Gesualdi/AFV

En tanto, muchas de las estatuas que integraban el monumento fueron destruidas, y otras arrojadas al Riachuelo. Dos de ellas, la que representa La razón de mi vida y la de Los derechos del trabajador, están actualmente en la que fuera la quinta de fin de semana del matrimonio de Perón y Eva, en la localidad de San Vicente, en el lugar que se convirtió en el "Museo 17 de octubre", y donde hoy, además, yacen los restos del líder justicialista.

"Esas estatuas las rescató en su momento la municipalidad de Lomas de Zamora, con una intervención del Intendente Bruno Tavano y personal del Museo local", señala De Masi. En estos casos, las esculturas que representan a la Eva sosteniendo La Razón de mi vida y a Perón, acompañando a un trabajador, se encuentran decapitadas.

El resto de las estatuas del monumento nunca llegaron a esculpirse, o fueron destruidas o extraviadas. Lo poco que se había construido en el emplazamiento de la Recoleta, en las proximidades de la Flor Solar, fue demolido.

La figura decapitada de Eva Perón sostiene el libro La Razón de mi vida Fuente: LA NACION - Crédito: Victoria Gesualdi/AFV

El proyecto del Monumento al Descamisado -luego a Eva Perón-, una obra épica, la más grande del mundo, que reflejaría la magnificencia de la Nueva Argentina del gobierno peronista, quedaba así convertida en un mero sueño, condenado a la destrucción y al olvido.

Por: Germán Wille