domingo, 15 de marzo de 2020

PREVARICATO



El editorial de LA NACION "La Guerra de las Malvinas y los derechos humanos" es una denuncia de los prevaricatos de los jueces allí mencionados, que llevan adelante procesos que contradicen la ley y la jurisprudencia específica en la materia. El Consejo de la Magistratura y los tribunales superiores tienen la palabra. ¿La escucharemos?

Enrique Munilla
DNI 4.433.538


NOTA: Las imágenes, destacados y referencias no corresponden a la nota original.

PRESOS DE MÁS DE 65



La franja de la población carcelaria que se encuentra en mayor riesgo debería ser remitida cuanto antes a detención domiciliaria. Así lo impone tanto la emergencia sanitaria que vivimos a causa de la actual pandemia de coronavirus como la Convención Interamericana de Protección de los Derechos de las Personas Mayores, suscripta y ratificada por la Argentina, pero nunca puesta en vigor en forma efectiva. Las máximas autoridades judiciales de cada jurisdicción tendrían que disponer por vía de superintendencia la aplicación inmediata de esta disposición por parte de los tribunales inferiores.

Ricardo Saint Jean
DNI 10.924.885


NOTA: Las imágenes, destacados y referencias no corresponden a la nota original.

sábado, 14 de marzo de 2020

¡QUÉ PREGUNTAS, CHE!


por Enrique Guillermo Avogadro

“Nunca son tan peligrosos los hombres como cuando
 se vengan de los crímenes que ellos mismos han cometido”
 Sandor Marai

El sábado próximo, en coincidencia con la llegada del otoño, el romántico y simbiótico dúo Fernández² culminará los cien días de luna de miel iniciática. También terminarán, por inconducentes, todas las discusiones acerca de quién manda, efectivamente, en nuestro país; me parece, entonces, que amerita preguntarnos qué sucedería si Cristina o Alberto desaparecieran, bruscamente, de la escena política, ya que son los directos responsables de todos los conflictos que nos atraviesan.

Alberto, que cambió de ropaje y de principios (es un reputado groucho-marxista) infinidad de veces en su vida, confirmó sin ambages que "somos lo mismo"; por un breve lapso, intentó vendernos un albertismo bien comportado, pero esa campaña abortó rápidamente al ser cruzada por la tropa del Instituto Patria y su propio gabinete de ministros.

En las últimas semanas, de acuerdo con su consorte, obligado a hacer populismo sin dinero y golpeado por huracanes de dimensiones globales (baja del precio del petróleo y los mercados, pandemia de coronavirus y crisis de la deuda), ha generado insolubles e inoportunas rupturas con el campo, con las empresas de la economía del conocimiento, con las estructuras del Estado en las cuales ha nombrado a connotados delincuentes, con las fuerzas armadas y de seguridad, con la Ciudad de Buenos Aires, con la prensa libre y el periodismo de investigación, con la Justicia y el Ministerio Público y con los católicos y los evangelistas (¿de qué se disfrazará ahora SS Francisco, que tanto hizo por el triunfo de esta pareja?).

Ha ninguneado al 40,8% que no los votó, que se resiste a la renovada impunidad de la corrupción y que cada día se enoja más con la entrega total de los organismos de control -en especial, aquéllos con injerencia en las causas judiciales- a los principales saqueadores y con la forma en que pretende educar a nuestros hijos y destruir nuestro idioma.

Pero es Cristina quien está dispuesta inmolar al país en su siniestro altar de venganza. Es ella quien odia al campo sin matices, desde que perdió en 2008 la votación por la Resolución 125 y prefiere llevarnos al suicidio colectivo sin alimentos y sin dólares. Es ella quien ha ordenado poner en marcha esos conflictos simultáneos que, sin duda, llevarán a un enfrentamiento social de inimaginables consecuencias, algunas de las cuales -por ejemplo, si el payaso de Juan Gabrois realmente intentara hacer "desaparecer" a los  productores agropecuarios- serán violentísimas.

Es Cristina quien importó el lawfare, desarma a las fuerzas de seguridad e impone las políticas garantistas para los criminales. Es ella quien ordena a Axel Kiciloff ignorar a los intendentes. Es ella quien selecciona a los funcionarios de mayor nivel, incluyendo a los embajadores en países claves para nuestra inserción global. Es ella quien echa leña al fuego de la relación con el FMI mientras Martín Guzmán hace peligroso equilibrio con los bonistas.

Es Cristina quien persigue a los gobernadores de Cambiemos y ejecuta cualquier zafarrancho para liberar a Milagro Salas. Es ella quien otorga asilo a Evo Morales e invita a Rafael Correa, Miguel Díaz-Canel e importantes representantes de Nicolás Maduro a los fastos oficiales. Es ella quien, escudada en la falaz enfermedad de su hija, coordina en Cuba con las cúpulas castro-chavistas la nueva revolución marxista en América Latina. Es ella quien ordena dinamitar todos los puentes con Uruguay, Brasil, Bolivia, Chile y, por supuesto, Estados Unidos.

Pero todo eso es consensuado y ejecutado por Alberto, un pusilánime fusible acomodaticio, un mero muñeco a través del cual habla la ventrílocua, que no vacila en contradecirse permanentemente (¡qué novedad!), se trate de la declamada alianza estratégica con el campo, de las retenciones a las exportaciones, de las tarifas de servicios públicos y del transporte, de los aumentos de las jubilaciones, de su "gobierno de científicos" del respaldo a los oficiales de las fuerzas armadas, de las paritarias "sin techo", de la emisión monetaria o de la inflación, y de las heladeras llenas.

Si Cristina no estuviera en el puente de mando, ¿continuaría Alberto solo estas batallas?, ¿le perdonarían una defección a la "doctrina" los fieles escuderos de la viuda? Hay una peor alternativa: ¿y si fuera Alberto quien abandonara el comando formal?, ¿a qué desatados extremos nos conduciría esta psicótica mujer?, ¿intentaría, por ejemplo, crear milicias armadas al estilo chavista?, ¿pretendería implementar una suicida reforma agraria?, ¿qué nuevos acuerdos secretos firmaría con Venezuela, Irán, Rusia y China?

Como queda claro y salga pato o gallareta, los argentinos veremos -y permitiremos- como nuestro país continúa despeñándose hacia ese infierno en que están las civilizaciones y las naciones que han dejado de existir.

Bs.As., 14 Mar 20

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado
E.mail: ega1avogadro@gmail.com

LA GUERRA DE LAS MALVINAS Y LOS DERECHOS HUMANOS


La apertura de causas contra las Fuerzas Armadas por la comisión de delitos inexistentes es una aberración con fines exclusivamente económicos

Desde estas columnas hemos advertido oportunamente sobre una maniobra llevada adelante por organizaciones de derechos humanos, consistente en abrir un frente de juzgamiento de miembros de las Fuerzas Armadas por la presunta comisión de delitos de lesa humanidad durante la Guerra de las Malvinas. Las denuncias contenían inexactitudes apoyadas en testimonios falsos y tendenciosos, y se referían a supuestos maltratos y torturas a soldados. Los denunciantes cuentan hoy con apoyo político y judicial y actúan con espíritu de venganza, motivaciones económicas y un claro sentimiento antimilitar.

Hay dos casos abiertos. Uno de ellos se refiere al Regimiento de Infantería 5 (RI 5), desplegado desde fines de abril de 1982, en los comienzos del conflicto, en Puerto Howard, rebautizado Yapeyú, en la Isla Gran Malvina. El 10 de mayo, el buque Isla de los Estados fue hundido por una fragata británica en el Estrecho de San Carlos, a la vista de los casi mil integrantes del RI 5. En esta acción perdieron la vida 22 de sus 25 tripulantes, inmolados en su esfuerzo heroico para abastecer al regimiento, que luego no pudo recibir alimentos ni pertrechos por otra vía.

coronel Juan Ramón Mabragaña

Desde entonces y hasta el 14 de junio, el regimiento quedó aislado y sus hombres sobrevivieron gracias al liderazgo épico de su jefe, el coronel Juan Ramón Mabragaña, quien organizó la defensa con los suministros disponibles y la mínima alimentación con algunos recursos locales.

Ernesto Alonso

El RI 5 regresó al continente después de la guerra, con siete bajas, cinco de ellas producidas por la aviación y la artillería naval enemiga y dos como consecuencia de desnutrición. Uno de estos casos ocurrió en la isla y otro en el continente. El jefe de la unidad padeció hambre y rigores de la misma forma que sus hombres, fueran soldados, suboficiales u oficiales, con pérdidas de peso entre 15 y 20 kilos. En otros países, esta epopeya hubiera inspirado una película de guerra antológica. Se hubiera rendido tributo al heroísmo que hoy se pretende mancillar en una causa judicial impulsada por un grupo de activistas. Entre ellos, quien se destaca por inventar hechos, argumentos y víctimas para luego acechar a sus supuestos victimarios, es el ex soldado Ernesto Alonso, hoy secretario de Derechos Humanos del Centro de Excombatientes de las Islas Malvinas (Cecim), de La Plata. Su actitud queda reflejada en las siguientes palabras: “Para abordar la cuestión Malvinas desde la educación (...) es importante, para la etapa que se viene, deconstruir los estereotipos del 'héroe' fundados en la lógica del patriarcado, dentro de un pacto extremadamente machista”. Tanto Alonso como el Cecim han recibido el repudio unánime de miles de ex camaradas y de más de 200 centros de veteranos de guerra de Malvinas.

La Justicia ya trató esta cuestión. Por un fallo unánime, en 2009, la Cámara de Casación determinó que no se cometieron tales delitos de lesa humanidad y la cuestión se zanjó definitivamente con la confirmación de ese fallo por parte de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en 2015.

Pese a ello, nos encontramos ante una novedad. Pasando por sobre el principio de cosa juzgada, el procesamiento de oficiales y suboficiales del RI 5 prosigue bajo un nuevo encuadramiento: como “crímenes de guerra”. Esto constituye una clara aberración jurídica, por cuanto no existen normas en el derecho internacional de conflictos armados que contemplen crímenes de guerra contra la propia tropa. Además, se están juzgando hechos de guerra con el Código Penal, cuando en cualquier lugar del mundo son sometidos a códigos de justicia militar y tribunales ad hoc.

La jueza federal de Río Grande, Tierra del Fuego, Inés Borruto, afirma en el auto de procesamiento dictado ahora contra cuatro oficiales de esa unidad, que la causa no prescribió porque solo en 2015 el gobierno de Mauricio Macri desclasificó decretos sobre los que se mantenía el secreto de Estado. La ley no prevé la suspensión de la prescripción por ese motivo. La no prescripción, entonces, según la jueza Borruto, se derivaría de un secreto de Estado mantenido de 1983 a 2015. Estos veteranos de guerra están sufriendo acoso judicial 37 años después de haber combatido heroicamente en Malvinas.

 juez federal subrogante en Río Gallegos Javier Leal de Ibarra

El otro caso está en manos del juez federal subrogante en Río Gallegos Javier Leal de Ibarra, quien ha dictado el auto de procesamiento de dos oficiales del entonces Grupo de Artillería 7, por supuestas torturas infligidas a soldados movilizados a la Patagonia durante la Guerra de las Malvinas. Lo cierto es que no fueron transportados a las islas, por lo que no llegaron jamás a combatir.

No debe desconocerse un móvil material en esta estrategia de juzgamiento a las Fuerzas Armadas en la Guerra de las Malvinas. Es el pago de importantes indemnizaciones que serían tan injustas como económicamente imprevisibles.

En sus discursos de asunción y de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, el presidente Alberto Fernández expresó su categórico rechazo a la utilización política de la Justicia. Parecería que solo pensaba en los juicios por corrupción, desconociendo que el problema efectivamente existe en los procesamientos a miembros de las Fuerzas Armadas.


NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

ENTREVISTA RADIAL AL Sr. RAUL ALBERTO VILLAFAÑE PRESIDENTE DE CENTRO DE VGM DE RÍO GRANDE

Desde el Centro de Veteranos de Guerra de Río Grande, capital nacional de la Vigilia de Malvinas, informan que se suspenden las actividades por la semana de Malvinas.


Por FM Aire Libre el presidente del Centro de Veteranos Raúl Villafañe manifestó que “nos reunimos con la comisión para analizar los actos a seguir en función de la declaración de pandemia de parte de la OMS, teniendo en cuenta que habían salido rumores que manifestaban que el acto de la Vigilia se había suspendido, entonces la comisión se ha reunió tomando la decisión de que la semana de Malvinas se suspende, esto es el armado de la carpa, y todas las actividades que siempre se llevan adelante durante esos días”.

Ha continuación le dejamos una entrevista que le hicieran al señor Villafañe, VGM del BIM5 Ec.




Transcripción de la entrevista radial efectuada al presidente del Centro de Veteranos de Guerra de Malvinas de Río Grande, efectuada a pocos días de iniciarse la semana de la VIGILIA del 01 al 02 de abril del presente año.

Quieren declararlo ‘Lugar Histórico Nacional’

Levantan firmas por el BIM5


Vecinos de la ciudad están impulsando la iniciativa de declarar al Batallón de Infantería de Marina N° 5 Escuela como ‘Lugar Histórico Nacional’ y pidieron a veteranos de guerra que los ayude a levantar firmas. “Nosotros, lo que vamos a hacer, es prestar nuestra colaboración para juntar firmas, ya que nos parece injusto que desaparezca el Batallón”, confió el Presidente del Centro de Veteranos de Guerra ‘Malvinas Argentinas’, Raúl Villafañe, quien hizo su servicio militar a principios de la década de 1980, en esa unidad militar.

Río Grande.- En la sede del Centro de Veteranos de Guerra ‘Malvinas Argentinas’ de esta ciudad se encuentran planillas acercadas por vecinos de la ciudad que están impulsando la campaña de recolección de firmas para declarar al Batallón de Infantería de Marina N° 5 Escuela como ‘Lugar Histórico Nacional’.

Al respecto, el Presidente del Centro, Raúl Villafañe, explicó que “nosotros, lo que vamos a hacer, es prestar nuestra colaboración para juntar firmas, ya que nos parece injusto que desaparezca, teniendo en cuenta que es una institución madre de la ciudad y de sus filas han salido muchos héroes que combatieron en Malvinas, muchos de los cuales siguen custodiando las queridas islas, siendo galardonada esta unidad militar con la medalla de oro por su valor en combate, incluso galardonada por el Pueblo y el Gobierno de Perú”.

Agregó el veterano de guerra que “lo menos que podemos hacer es darle impulso a la juntada de firmas y ayudar a estas personas civiles que quieren preservarlo como Lugar Histórico Nacional. Nosotros vamos a llevar esta planilla a la Carpa de la Dignidad para que los vecinos que quieran hacer esta defensa con su firma, puedan hacerlo”.

Raúl Villafañe integró los cuadros del querido BIM 5 y confió que “lo que menos podemos hacer es hacer, tanto por mí, por mis compañeros y por los caídos, es colaborar con la preservación del Batallón para los vecinos de Río Grande”.

Justamente Villafañe fue conscripto a inicios de los 80 en esta unidad militar. “Vine desde Buenos Aires a inicios de 1981 y todavía en ese momento la gente iba a buscar el pan al Batallón, muchos se hacían atender ahí aún cuando ya estaba el hospital. Muchos riograndenses nacieron en el BIM 5 que siempre velaba por la comunidad hasta en materia de seguridad ya que la PM (Policía Militar) también cuidaba y hacía prevención en la ciudad. Tengo gente conocida hoy con una amistad de muchos años; justamente conocí a muchos vecinos que un poco era nuestra familia porque no teníamos a nadie aquí cuando vinimos a hacer la conscripción y la gente nos abría las puertas de sus casas, nos daban café y velaban por nosotros”.

Agregó: “recuerdo a Miriana Kovacic, quien junto a su esposo y su familia fue una de las que me cobijó en su casa, yo era soldado, no tenía nada ni donde ir. También recuerdo a Ana María Marín, quien era vecina de Miriana. Estos gestos uno no los puede olvidar”.  

Una rica historia que debe ser preservada

El límite norte del pueblo de Río Grande, lo marcaba el cuartel del BIM5

La historia de la institución en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur se remonta al año 1947, cuando el Batallón de Infantería trazó una relación cercana con los fueguinos. Fue primero en la capital y luego, cuando se asentó por vez definitiva en el norte de la Isla Grande, en 1952.

Desde entonces, la ciudad de Río Grande y el BIM N° 5, han estado unidos desde hace 72 años (cumplirá 73 en junio), y ha contribuido al desarrollo y consolidación de una comunidad que no ha cesado de crecer.

La vinculación de aquel pequeño pueblo a orillas del río Grande y el mar Argentino con la panadería, la usina, la maternidad y los bomberos, entre otros servicios que ofrecía Batallón 5, que en sus inicios se encontraba fuera de los límites urbanos.

Hoy está abrazado a la ciudad, lo que dio lugar a una relación única entre una unidad de combate de infantería y una comunidad, que mutuamente se ayudan y prosperan en el confín de la patria.

La Guerra de Malvinas

A inicios de abril de 1982 en el conflicto del Atlántico Sur, fue destacada la actuación del BIM 5 para defender una porción de suelo patrio, una porción de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.

La ciudad de Río Grande, durante ese enfrentamiento, también se vio inmersa en la guerra, apoyando a su batallón y al resto de las fuerzas de la Armada Argentina que operaban en esta zona de influencia.

Batalla de Monte Tumbledown

El Batallón de Infantería de Marina N° 5 Escuela, escribió su página más gloriosa en el combate de monte Tumbledown, enfrentamiento al que los libros de historia de todo el mundo califican como “cruento” y que logró de sus adversarios ingleses el reconocimiento como un contrincante duro, profesional y honorable.

ORACIÓN Y ACCIÓN

Ciudad de Buenos Aires, 10 de marzo de 2020

Sr. Director:

Cuantas veces hemos escuchado esa frase que dice “la oración sola no basta… debe ir acompañada de la acción”. Y obviamente la misma está dirigida a aquellos que manifiestan ser personas de Fe y que esperan todo exclusivamente de la oración. En tal sentido no obran en consecuencia y confían en que las soluciones les vengan desde el cielo.

Lo cierto es que es que hay que orar como si todo, absolutamente todo, dependiese de la oración y, al mismo tiempo, obrar o actuar como si Dios no existiera y todo dependiese de la acción.

Estos párrafos sirven de introducción para que intentemos analizar a través de este escrito, cuál es el deber del Cristiano de hoy ante la terrible crisis que vive el ser humano, cada vez más apartado de Dios en un mundo “sindiosista” y apóstata en el que ya la persecución religiosa desde el mismo poder mundial masónico y de gobiernos sirvientes de la revolución anticristiana, se ejecuta abiertamente y a través de todos los medios de comunicación posible.

Sin dudas los Cristianos de hoy están más preparados para la oración que para la acción y concretamente muchos no tienen claro qué es lo que tienen o deben hacer y caen en la confusión (otro signo claro de los últimos tiempos).

Tratando de poner, humildemente, mi granito de arena para clarificar la mente de algún compatriota confundido, desde hace muchos años he sido recurrente en escribir cartas de lectores y artículos haciendo especial hincapié en la revolución anticristiana y sus consecuencias tremendas sobre una Patria Católica. Y a ese respecto fui muy insistente durante los gobiernos apóstatas de los Kirchner y de Macri sobre que, el enemigo satánico y masónico al cual ambos servían, si llegaba a alcanzar el objetivo de imponer el aborto y la ideología de género, nuestra Patria, de hecho, dejaría de ser una Patria Católica. Digo “de hecho” porque, mientras haya en este suelo argentino, un solo hijo de Cristo Rey dispuesto a dar su vida por Él, la Patria Católica no morirá jamás.

Pero lo cierto y concreto es que la persecución religiosa está presente y oficializada por el poder político. Es el mismo gobierno que, como sea, quiere imponer la revolución anticristiana en la Argentina. Y entonces los Cristianos nos preguntamos: ¿Qué hacemos? ¿Nos ponemos a rezar con intensidad para que esto no prospere?... Pero si los mismos curas (no todos por Gracia de Dios), los domingos en la misa no dicen nada al respecto, actúan como si nada de esto existiese y se limitan a comentar el Evangelio del día como si nada… En Chile todos los días incendian una Iglesia y destruyen sus imágenes sagradas y aquí, llegado el domingo, en la misa nadie comenta nada… ¿miedo, cobardía?, seguramente. Lo cierto es que ese miedo o cobardía se convierte en complicidad ante la falta de acción…

Bueno no importa que no nos acompañen los sacerdotes, oremos igual… ¿pero que más hacemos?... ¿llamar a todos los Cristianos a una multitudinaria marcha para que el poder político tome conciencia que no aprobamos sus políticas inmorales y degeneradas?... Pero eso no tiene sentido porque vivimos en una democracia totalmente desnaturalizada que hace oídos sordos a los reclamos del pueblo Cristiano… Marchar o juntar firmas para pedir que el enemigo deje de actuar como enemigo, no parece algo razonable…

Entonces oremos y al mismo tiempo escribamos cartas de lectores, artículos, libros o lo que sea para advertir a la población sobre estos proyectos satánicos… Pero ocurre que no tenemos medios de prensa afines, salvo honrosas excepciones como el diario La Prensa, todos están a favor de los pañuelos verdes…

Accionemos sobre diputados y senadores para que voten en contra del aborto y de la ideología de género… Aunque ya sabemos que todo el poder político está corrompido y la mayoría es partidaria del modernismo anticristiano…

Entonces, ¿qué nos queda para que los Cristianos podamos acompañar nuestra oración con la acción?... Y a este respecto digo que, independientemente de que tengamos todo en contra y seamos perseguidos por el enemigo y abandonados por muchos que creíamos aliados, nos queda la lucha y el Buen Combate en el cuál, llegado el momento, que por cierto no está lejos, los verdaderos hijos de Cristo deberemos dar importante Testimonio para mayor Gloria de Dios y de la Patria Católica y Sanmartiniana.

¡Viva Cristo Rey¡ ¡Viva María Reina!

¡Por Dios y por la Patria!


Hugo Reinaldo Abete
Ex Mayor E.A.




NOTA: Las imágenes no corresponden a la nota original.

lunes, 9 de marzo de 2020

DE LA FICCIÓN A LA REALIDAD



Por Jorge P. Mones Ruiz[1] 08.03.2020






Acaso Julio Verne sea uno de los más destacados autores de novelas de ciencia ficción, las que con el transcurrir del tiempo dejaron de serlo para convertirse en realidad. Predijo con gran exactitud, en sus relatos fantásticos, la aparición de algunos de los productos generados por el avance tecnológico del siglo XX. Fue condecorado con la Legión de Honor de Francia por sus aportes a la educación y a la ciencia.

Una de sus novelas, diríamos profética, fue “De la Tierra a la Luna”, publicada en 1865. Un gigantesco cañón instalado en Cabo Cañaveral, en la Florida (EEUU), era la plataforma de lanzamiento de un proyectil (cápsula) que llevaba varios tripulantes hacia el satélite de la Tierra. El título original de la novela incluye la estimación que el autor hacía de la duración del trayecto: 97 horas, es decir, 4 días y 1 hora.

Un siglo y 4 años después, en 1969, la NASA realizó el primer viaje tripulado a la Luna con la misma duración: 4 días. Apolo 11 fue la nave espacial impulsada por un cohete Saturno V lanzado desde una plataforma sita en el complejo de Cabo Kennedy, en la Florida (EEUU), mismo lugar imaginado por Julio Verne para su obra.

Ya en el siglo XX, dos notables novelas fueron publicadas, las que conviene ser analizadas a la luz de nuestro presente, deseando que a diferencia de la anterior no sean proféticas

Una de ellas es “Un mundo feliz”, la novela más famosa del escritor británico Aldous Huxley, publicada por primera vez en 1932. En ella el autor anticipa el desarrollo en tecnología reproductiva, cultivos humanos e hipnopedia (lavado de cerebro) para que los individuos crean ciertas “verdades” morales, las que combinadas con el  manejo de las emociones por medio de drogas, se pueda cambiar radicalmente la sociedad. El mundo aquí descripto podría ser una utopía, aunque irónica y ambigua, ya que si bien la guerra y la pobreza han sido erradicadas y todos son aparentemente felices, la paradoja es que todas estas cosas se han alcanzado tras eliminar muchas otras: la familia, la diversidad cultural, el arte, el avance de la ciencia, la literatura, la religión, la filosofía y el amor.

Esta “utopía” de “Un Mundo Feliz” se basa en cuatro mecanismos utilizados por un “Estado Mundial”, y son: 1. Condicionamiento de los niños (hipnopedia); 2. Sistema científico de castas; 3. Sustituto del alcohol y los narcóticos por el soma (droga alternativa que permite una especie de evasión alucinante de la realidad); 4. Sistema de eugenesia: creación de humanos a partir de tubos de ensayos para evitar errores, eliminando los genes indeseados para perfeccionar la especie humana, o sea, la uniformización del producto humano. Sin embargo, este mundo ha sacrificado valores humanos esenciales, y sus habitantes son procreados in vitro a imagen y semejanza de una cadena de montaje.

Otra obra literaria, muy citada últimamente como advertencia frente al devenir de la sociedad mundial, y en particular la nuestra - por la sucesión de hechos políticos y sociales que nos acucian -, es  “1984”, una novela política de ficción escrita por George Orwell entre 1947 y 1948.

En ella sobresalen el omnipresente y vigilante Gran Hermano, la Policía del Pensamiento y de la neolengua, que es una adaptación del idioma inglés en la que se reduce y se transforma el léxico con fines represivos, basándose en el principio de que lo que no forma parte de la lengua, no puede ser pensado. Describe una sociedad donde se manipula la información y se practica la vigilancia masiva y la represión política y social. El término “orwelliano” se ha convertido en sinónimo de las sociedades u organizaciones que reproducen actitudes totalitarias y represoras como las representadas en la novela.

A través de una historia intrincada, con temas como el lavado de cerebro, el lenguaje, la psicología y la inventiva encaminados al control físico y mental de todos los individuos, la educación totalitaria de la juventud, etcétera, Orwell relata la historia trágica y aparentemente emancipadora de dos protagonistas, quienes tratan de escapar de un sistema donde la intimidad y el libre pensamiento están prohibidos.

Utopía, es un término inventado por el escritor y humanista inglés Tomás Moro para su libro homónimo, que significa “lugar que no existe”. En este sentido, como utopía también se puede considerar un modo optimista e ideal de concebir cómo nos gustaría que fuera el mundo y las cosas. Es un objetivo inalcanzable, pero que se puede o se debe tender hacia él.

Debido a su importante carga idealista, la utopía propone el diseño de sistemas que mejoren la calidad de vida de la sociedad, y se extienda a otras áreas de la actividad humana, surgiendo utopías económicas, políticas, sociales, religiosas, educativas, tecnológicas y ecologistas o ambientalistas.

El libro de filosofía más importante por su contenido utópico es “La República” de Platón, en el cual el discípulo de Sócrates formula su pensamiento político y sus ideas en torno a cómo debería funcionar una sociedad para alcanzar la perfección.

Los autores de las tres novelas mencionadas (Verne, Huxley y Orwell) tienen en común que son futuristas. El francés demostró ser predictivo, pero los dos británicos aún no lo sabemos. Esperemos que no, ya que ambos describen en sus obras “utopías” que no son tales. Por el contrario, son “distópicas”.

La “distopía” (“lugar malo”) es el término opuesto a utopía; es así que propone un mundo imaginario que se considera indeseable, en el cual las contradicciones políticas e ideológicas son llevadas al extremo. De esta manera, se anticipan ciertos métodos de conducción de la sociedad que se traducen en sistemas injustos o crueles. A partir de allí, se deriva lógicamente a un régimen totalitario, que reprime al individuo y sus libertades en procura de un “supuesto” bienestar general, que no es tal. En esto consiste el mundo feliz de Huxley y la trama de Orwell.

Por todo lo mencionado, es preocupante cuando mencionamos las novelas distópicas para referirnos a la Argentina actual. Tal inquietud, sin embargo, se fundamenta en situaciones que nos alertan sobre un futuro cuya probabilidad de ocurrencia aún no podemos valorar, pero que podría ser el que posiblemente afecte a nuestra descendencia.

La tan mentada “grieta” y la inequidad política - social, la intención de legislar sobre el negacionismo, el auge y aumento de la droga, la pérdida de valores, la historia malversada por la posverdad o el “relato”, la indisciplina y la violencia social, el concepto de autoridad y las instituciones quebradas, la ley del aborto, la manipulación genética, el control o accionar de los medios de comunicación “idiotizantes” como agentes de la contracultura, el manejo discrecional de la justicia, la ideología de género, el contumaz vilipendio a la Iglesia, la generación de ciudadanos “mutantes” que ni estudian ni trabajan, pero se drogan (presentes en ficciones literarias y el cine), el avance del estado sobre la propiedad privada y la educación de nuestros hijos sin injerencia familiar, la falta de respeto a las tradiciones y cultura nacionales, hasta la pretensión de modificar el lenguaje (como en “1984”)…en fin… todo esto, sumado a la incapacidad de una clase dirigente, en general, que no supo o no quiso, procurar el bien común de la sociedad argentina, nos debe hacer pensar que los dos autores británicos, al igual que Julio Verne, podrían resultar proféticos. Y, entonces, debemos sí preocuparnos.

La pretendida “utopía revolucionaria” de la otrora juventud “setentista, maravillosa e idealista”, parece haberse encaminado paulatinamente hacia la “distopía revolucionaria” argentina, gracias a aquellos jóvenes, hoy adultos burgueses consumados que cambiaron la barricada, el monte, la bomba y el fusil por la política, los negocios, la cultura y la comunicación social, pasando la “posta” a nuevas generaciones de imberbes.

Cumplida esta distopía, los británicos aludidos habrán igualado a Julio Verne y la sociedad argentina, como mansa majada, se arrepentirá de haber confiado su voto a los lobos que se acercaron disfrazados de ovejas y que, engañando a todos, prometían “un mundo feliz”.

Confío que este último párrafo, patéticamente distópico, sea en realidad utópico…para que no se cumpla jamás.



[1] El autor es Licenciado en Estrategia y Organización y Ex Mayor del Ejército Argentino.