lunes, 15 de septiembre de 2014

SEPTIEMBRE NEGRO


El mes de septiembre ha comenzado con una dureza inusitada. El deterioro de la situación económica y social ha adquirido una dinámica muy rápida porque la inflación se alimenta desde el mismo gobierno con aumentos en los servicios, impuestos, combustibles, peajes y demás variables que están bajo su control, más una desaforada emisión que se emplea como errónea estrategia de sostén del consumo.


El gobierno nacional apela a sus remanidos recursos  mediáticos y distractivos, formulando anuncios que van desde lo inútil a lo ridículo, como fue el caso de la construcción de la torre de la isla Demarchi expresado personalmente por la señora presidente. Pensar en una obra de esa naturaleza mientras la inflación se sitúa alrededor del cuarenta por ciento y creciendo, y la pobreza  es  calculada en más del cuarenta  y seis por ciento por organizaciones universitarias serias, es un insulto al sentido común de los argentinos.

Pero a quienes hoy detentan el poder esto no le importa. Siguen creyendo en las fórmulas que les permitieron llegar hasta aquí con grandes beneficios personales y sectoriales y una indiferencia rayana en lo indecente con respecto a las necesidades de la sociedad, sin advertir que los temas que tratan de instalar en la agenda se consumen en forma casi inmediata por el descreimiento generalizado y el agotamiento del recurso.


Lejos de buscar un fin de mandato sereno y consensuado el gobierno del FPV ha iniciado una frenética marcha plagada de choques y conflictos tanto en el orden interno como en el ambiente internacional. Conserva sin dudas su poder de hacer daño de la mano de una masa crítica de diputados y senadores que son capaces de convalidar las leyes más dañinas sin manifestar objeciones ni aparentar tener conciencia de lo que dejarán a su espalda. Así, se ha transformado en ley el cambio de lugar de pago de los bonos de deuda reestructurados para eludir la sentencia del juez a cuya jurisdicción se había sometido el litigio con los tenedores de bonos que no entraron al cambio. De alguna manera es como si el gobierno quisiera dejar al país totalmente aislado, en infracción y consecuentemente vulnerable para complicar a quien suceda en el poder a esta lamentable administración.

En el plano interno la situación es aún peor. El gobierno avanza con leyes tales como la  de Abastecimiento sembrando la zozobra entre los empresarios  que manifiestan ante quien quiera escucharlos que en estas  condiciones no están dispuestos a arriesgar su capital invirtiendo en un ambiente de incertidumbre económica y avasallamiento legal. Las consecuencias comienzan a percibirse en forma de suspensiones, despidos y empresas que cierran sus puertas y  se van del país con la consiguiente conmoción social.


Los sindicalistas de origen justicialista han realizado paros controlados  y manejables con requerimientos de satisfacción posible pero las organizaciones gremiales con delegados de izquierda aprovechan el momento para desarrollar su siempre vigente estrategia anti-sistema que se nutre de llevar los conflictos a niveles extremos de acción directa. Las calles, rutas y aun autopistas se cortan en forma casi cotidiana  y las contradicciones en el gobierno entre los sectores  progresistas que se horrorizan  ante la palabra represión y los que tratan de contener y encauzar el caos se tornan evidentes hasta para los más desinformados.


En este conjunto de factores nocivos, los delincuentes y narcotraficantes encuentran un ambiente propicio para operar en forma descarada ante la impunidad que induce un Estado ahogado en sus propias contradicciones y que ha atado sus manos con las cuerdas de teorías progresistas y juristas que protegen al delincuente casi hasta el abolicionismo punitorio. Estamos en la fase en que los criminales han perdido el temor a las consecuencias de sus acciones y cometen sus delitos a plena luz del día, en lugares  próximos a comisarías y en forma desembozada. El Estado ha perdido el control de la calle y se han impuesto formas propias de la ley de la selva, en donde los vecinos se organizan barrialmente para defenderse y las agencias de seguridad privada hacen su mayor negocio. Sin embargo, la justicia sigue siendo la herramienta  utilizada para sostener las revanchas ideológicas  y llega hasta la crueldad y la violación flagrante de derechos humanos de los militares acusados justamente por la violación de derechos humanos con treinta años de antigüedad, con leyes aplicadas en forma selectiva para no incluir a los miembros de las agrupaciones terroristas y guerrilleras  que hoy son funcionarios y se solazan en forma pública de su revancha sin límites, sin  compasión y ya sin siquiera atisbos de justicia imparcial y ecuánime.


Los distintos sectores de oposición con sus candidatos presidenciales  a la cabeza, son conscientes de que el gobierno ya no dará marcha atrás y que recibirán un legado cada día más complicado pero confían en que cuando retorne la sensatez se abrirán al país las posibilidades de un mundo ávido de invertir en una nación plagada de recursos naturales y que fue  capaz de crecer cuando la gobernaron con sentido común. Pero cada día se preocupan más y existe la voluntad generalizada e implícita de evitar por todos los medios que el caos y la incompetencia desencadenen trastornos sociales que generen daños irreversibles. Todos los políticos muestran una prudencia extrema excepto los oficialistas que hablan cotidianamente del riesgo de que se desencadene la violencia como si estuvieran invocando una situación desde la que puedan presentarse como víctimas y escapar a las consecuencias del fracaso de sus políticas y de su nunca definido modelo.

Son momentos para mantener la sensatez  y la serenidad. El planeamiento en ambientes de alta incertidumbre requiere construir escenarios posibles y mantenerse en posiciones expectantes hasta que esos  escenarios se definen. En Argentina está surgiendo una nueva variable que es la de planificar en ambientes caóticos, lo que requiere manejarse con equipos competentes, ágiles y de rápida reacción para tratar de sobrevivir a los cambios permanentes, inconexos y contradictorios que nos presenta la realidad de un país gobernado por la insensatez más absoluta.

Lo único que ha atinado a establecer el gobierno son las fechas de las elecciones generales del 2015 y con esa única referencia, un país entero cuenta los días que faltan para el cambio de ciclo sin saber cuánto más habrá que sufrir hasta que esa instancia se concrete.


Nos sostiene saber que hemos tenido reservas republicanas suficientes como para aventar el riesgo de continuidad en el poder y nos preparamos para enfrentar el peor momento con  mejores hombres y mujeres que los que hoy han perdido el rumbo detrás de una conducción ideologizada, autoritaria, incompetente y mesiánica.

Confiemos en nuestra fe, en nuestras fuerzas, en nuestros valores y en que seamos capaces de mantenernos unidos ante la adversidad.

Juan  Carlos Neves, Nueva Unión Ciudadana
www.nuevaunionciudadana.org

NOTA: Las imágenes no corresponden a la nota original.