viernes, 22 de julio de 2016

LOS NIÑOS DE LAS FARC


Después de más de tres años de negociaciones, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) aceptaron dar un paso que muchas voces exigían desde que comenzaron las negociaciones del proceso de paz: liberar a los menores de edad que mantienen en sus filas. La organización terrorista eleva a 21 el número de combatientes por debajo de los 15 años. Serán los primeros que saldrán conforme lo acordado con el gobierno del presidente Juan Manuel Santos. Y si bien el Estado colombiano ya cuenta con un procedimiento para los niños y adolescentes desmovilizados, ambas partes decidieron elaborar uno específico para este caso e involucrar a entidades internacionales. La fase siguiente será desvincular los de 15 a 18 años.

Según consigna el acuerdo, los menores de 14 años no pueden ser declarados penalmente responsables. A aquellos que tienen entre 14 y 18 años se les aplicará el beneficio del indulto por la rebelión y delitos conexos, cuando no haya impedimento en las leyes colombianas. En una fase posterior se estudiará la situación de quienes estén procesados o condenados "por la comisión de delitos no amnistiables o indultables". Quienes tengan deudas significativas con la justicia quedarán a disposición de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) para examinar sus responsabilidades.

Durante décadas se denunció cómo las FARC, al igual que lo han hecho otras organizaciones violentas en Colombia, se llevaron a la fuerza o mediante artimañas a miles de niños y jóvenes, muchos de los cuales no han conocido una vida diferente de la que les impuso esa agrupación: combates, violencia física y psicológica, explotación sexual. Miles de menores de edad que han sufrido el reclutamiento se han convertido en hombres y mujeres en sus filas. Les robaron su infancia y los educaron en la violencia y la delincuencia. Este drama representa uno de los capítulos más tenebrosos de la violación de los derechos humanos.

Actualmente existen diversos procesos desde la Iglesia para apoyar al gobierno colombiano y lograr la reinserción, especialmente de niños que han sido reclutados contra su voluntad y necesitan acompañamiento psicosocial. Los niños combatientes estarán nuevamente con sus familias una vez que el acuerdo de paz adquiera plena vigencia. Sin embargo, aunque se reintegren a la vida civil, será imposible devolverles la infancia que perdieron en el monte. La tarea para reinsertarlos es enorme y habrá que garantizarles empezar a vivir, no de nuevo, sino de verdad.