domingo, 26 de abril de 2015

CRONICA DE UN EXTERMINIO

Mienten aquellos que dicen que en la Argentina no hay pena de muerte. A hoy han muerto en prisión doscientos noventa y tres argentinos. No ha hecho falta fusilarlos; la venganza ha obrado casi quirúrgicamente y la única desventaja es que el exterminio no ha procedido con la celeridad esperada, pero el abandonarlos en las manos de “jueces” que creen incompleta su tarea si no se convierten en verdugos luego de haberlos juzgados, ha tenido la ventaja de teñir de "legalidad" la matanza.


Precisemos. No hablamos de genocidio, porque no lo es. Caer en la tentación de hacerlo sería ponernos a la altura de los farsantes que durante años han repetido la falacia de los 30.000 desaparecidos y que hoy saben pero no reconocen que ese número solo sirvió para que delincuentes que se enmascaraban detrás de presuntas “orgas” de derechos humanos, cobraran una y otra vez indemnizaciones millonarias.

No es genocidio, no exageremos, pero digamos de una vez por todas y repitamos cuantas veces sea necesario que lo que hoy sucede en la República -organizado por el gobierno y amañado por esa entelequia que algunos aún llaman justicia- es simplemente una rastrera venganza que un grupo de cobardes -por acción, pero hay otros, muchos, que son culpables por omisión- pueda haber imaginado jamás y que, haciendo honor a  su estirpe de rufianes, esperaron que aquellos que los habían derrotados con las armas envejecieran, que hubiera un gobierno cuyos consiglieri debieran hacerse perdonar un pasado de usureros o de vendedores de “perejiles”, que quienes “administran” las instituciones que los enviaron al combate se vendieran por miserables canonjías y que  finalmente, para que el ultraje fuera mayor, amañaran la Constitución y las leyes para que, fechoría jurídica mediante, le hicieran creer al pueblo -ese mismo pueblo cobarde que años atrás pedía cadalsos en la principales plazas del país y hoy se come cualquier verdura podrida que le vendan- que ellos si se manejan con la “legalidad”.

A hoy -son las 11:20 horas del 26 de abril de 2015- ya han sido ejecutados doscientos noventa y tres de estos condenados a muerte, pero dentro de una hora, un día o poco tiempo más -solo Dios lo sabe- esta cantidad sin duda alguna se seguirá incrementando porque los “jueces” seguirán repitiendo las condiciones burocráticas que han posibilitado el exterminio.

Salvo los pocos que han tenido la suerte de morir en compañía de los suyos luego de acceder a la prisión domiciliaria -tipo de prisión a la que por ley todo argentino mayor de setenta años tiene derecho- la mayoría ha muerto en la más atormentada soledad, con la sola compañía de sus camaradas de cautiverio.

Para mayor vergüenza de la sociedad argentina -si es que esta considerara que avergonzarse de la perversidad que se ejecuta en su nombre fuera una virtud- estos condenados a muerte tienen sus “sicarios designados”. Son los jueces de ejecución que se comportan con ellos como señores de horca y cuchillo, son los que dan las órdenes que restringen la prisión domiciliaria, los desplazamientos a hospitales, que “dosifican” la entrega de medicamentos específicos, los que por principio dudan de las enfermedades de estos presos y los abandonan a su agonía hasta que la evidencia de la muerte los pone en el brete de justificar lo injustificable.

Estos soldados de una guerra que se libró por nosotros son los que, por definición de los eunucos jurídicos de la Corte Suprema -con la única y digna excepción del Dr. Fayt- han sido declarados reos de una política de estado que se ha llevado puesta Constitución y leyes, ellos son los Presos Políticos de la Argentina, víctimas de una revancha montada por logreros y cobardes, pero son también quienes -y eso y el orgullo que ello conlleva nadie se los podrá quitar jamás- derrotaron a la subversión marxista que pretendía para la Argentina un destino de lacayos.

Sé, y esto lo digo con profundo dolor, que seguirán muriendo en las abyectas condiciones que les han impuesto, pero también sé que tienen la convicción -ellos me lo han dicho- que morirán en acto de servicio, como muere un soldado que juró cumplir con su Patria.

Buenos Aires, 26 de abril de 2015

Jose Luis Milia

MUROS TRASNOCHADOS


"Los expertos en kirchnerismo insisten en que la
matriz de negocios es inescindible del proyecto.
Yo sólo diré que la extensión del mal exhibe
la enfermedad del tejido social. ... La Argentina
no deja de votar a los que sabe corruptos".
Oscar Muiño

Esta semana, la Argentina sumó sus fuerzas a la tarea de reconstruir el "muro de Berlín" con el que el "neozar" de una Rusia castigada por la crisis económica y carcomida por la corrupción pretende enfrentar al Occidente democrático, conformado por la Comunidad Europea y los Estados Unidos. Que ese proyecto de nueva "guerra fría" atrase cuarenta años no parece importar a quien, en el escenario interno, utiliza lentes confeccionados en aquella época.

En el curioso (por ser respetuoso) discurso que pronunció en Moscú, llegó a pretender -contra toda evidencia, tal como hicieron las organizaciones terroristas de los 70's- que Evita, de haber vivido lo suficiente, hubiera sido una revolucionaria, o una montonera, como entonces se cantaba.

Pero lo más notable de esta gira turístico-política de Cristina fue el enorme parecido que, según ha trascendido, guardan los acuerdos suscriptos con Vladimir Putin con los que firmara, hace escasos meses, con Xi Jimping en China. En ambos casos, se trata de contratos estratégicos de enorme importancia que, por los tiempos de maduración que requieren (centrales atómicas, plantas de enriquecimiento de uranio, represas hidroeléctricas, etc.), sólo podrán a comenzar a ver la luz a partir del año próximo; además, se obtuvo de las potencias signatarias promesas de financiamiento e inversión que, en los hechos, sólo se han concretado en pequeños adelantos, casi pocas monedas.

Y ello a cambio de concesiones soberanas de la Argentina de tal gravedad que han obligado al Gobierno a mantener confidenciales sus cláusulas -como ya ocurrió con los acuerdos con el Club de París y con Repsol y con los contratos de importación de gas, por ejemplo- por temor a la natural reacción de la sociedad; si no fuera así, ¿qué sentido tendría tanto secreto?

Porque Putin no es un ignorante ni un estúpido, como tampoco lo es Xi Jimping. Ambos saben que, al menos según las leyes vigentes, Cristina deberá abandonar su sillón el 10 de diciembre; entonces, ¿para qué arriesgar más si quienes la reemplacen, seguramente, corregirán el rumbo en materia de relaciones exteriores? ¿O habrá habido alguna promesa o, al menos, una manifestación de la noble viuda referida a su permanencia en el poder?

Los grandes empresarios rusos, la mayoría de ellos ex oficiales de la KGB que, en la debacle de la URSS se quedaron con todas las empresas públicas y, por ende, tienen la piel muy curtida y saben mucho de corrupción, deben haberse sentido gratamente sorprendidos cuando oyeron a la Presidente responder que las limitaciones que impone el cepo cambiario argentino a la remesa de utilidades sería solucionado "caso por caso", es decir, quedarán sujetos al arbitrio de los funcionarios. ¡Qué buen ejemplo de seguridad jurídica para ofrecer a los inversores!

La noble viuda parece desconocer -o no le importa- que está jugando, y con ella el país, en tableros geopolíticos que no tiene posibilidad alguna de controlar y que son, como se ve en los casos de Ucrania o del "Ejército Islámico", potencialmente peligrosos. ¿Sueña, acaso, con convertirse en una reencarnación de un Fidel Castro del siglo XXI en un mundo con el que alucina y no entiende?

Resulta claro ya que tanto China como Rusia pretenden tener injerencia en los asuntos relacionados con el Atlántico Sur y con la Antártida, y competir en la zona, como lo demuestran tanto la base científico-militar de la primera en Neuquén como los contratos de suministro de material bélico y los comprometidos ejercicios militares conjuntos con la segunda, pero ¿por qué la Argentina debe encolumnarse detrás de uno de los polos de poder mundiales, tan lejano a nuestra historia y a nuestra geografía, en lugar de mantener buenas relaciones con todos? ¿Es tan angustiosa la necesidad de divisas como para condenar el futuro de generaciones enteras? Tal vez sí, porque el Gobierno no sólo sigue renovando el blanqueo sino que lo acentuará esta misma semana, con un nuevo bono más favorable aún para los narcotraficantes y lavadores de toda laya.

El memorandum firmado con Irán, causa de la denuncia de Nisman y de su asesinato, también nos colocó en medio del peor conflicto bélico actual, cual es el que mantienen los chiítas y los sunnitas en Oriente Medio, sin que se haya explicado nunca la verdadera razón de su concreción; ello no fue óbice para que las adocenadas y rastreras bancadas oficialistas en el Congreso lo aprobaran inmediatamente, como también hicieron con el contrato firmado entre YPF y Chevron cuyas cláusulas, como dije, se mantienen en absoluto secreto.

El kirchenerismo, sumamente hábil, levantó falsas banderas desde su llegada al poder -la renovación de la Corte Suprema, la protección de los derechos humanos, el desendeudamiento, etc.- pero, con el tiempo, ha ido derrumbando todos los pilares que el fundador y jefe de esa asociación ilícita había ido construyendo en la imaginación de una sociedad distraída por efecto del consumo y de los sedantes que los precios de la soja astronómicos le suministraron durante varios años.

Para lograr el cambio en la composición del alto Tribunal, no dudó en echar a escobazos a los ministros que la formaban, un proceso convalidado rápidamente por los que ingresaron en su reemplazo; y el Dr. Lorenzetti, tan veloz algunas veces, respaldó inicuas y tuertas persecuciones políticas, para lo cual dio por tierra con todos los principios fundamentales del derecho. Pero ahora la Corte, otrora tan sumisa, viéndose en peligro ha tomado el toro por las astas y ha comenzado a poner límites a las desmesuras de Cristina y su alter ego para la búsqueda de una ciertamente improbable impunidad, la inefable Dra. ¡Giles! Carbó.

Para vestirse con el ropaje de protector de los antiguos derechos humanos entregó a los terroristas de los 70's los elementos necesarios para que pudieran ejercer una despiadada venganza contra quienes impidieron que aquí triunfaran las políticas asesinas que exportaba entonces Cuba, acompañada por Rusia, Libia, Líbano y Vietnam. Nada hace, en cambio, con los pobres e indigentes que reclaman, en el presente y desde toda la geografía nacional, los derechos humanos que garantiza nuestra Constitución, ese denostado librito que el Gobierno estupra todos los días.

En este giro copernicano que la Presidente ha realizado en materia de política exterior también hizo trizas ese ropaje, ya que no ha dudado en asociarnos con los países que, en el mundo de hoy, menos respetan los derechos humanos; los ciudadanos rusos, chinos, iraníes y venezolanos pueden dar cuenta acabada de eso. Pero, claro, no es posible exigir una mínima coherencia a quien, con tal de cumplir sus fines personales inmediatos, ha demostrado que nunca le importa caer en las más burdas contradicciones.

Y para disfrazarse de "pagador serial", no dudó en endeudarse con el finado papagayo caribeño que, mediante comisiones enormes -compartidas con sus socios pingüinos- y con tasas de interés siderales, suministró al menos parte de los fondos necesarios para cancelar nuestra deuda con el FMI, que nos cobraba muchísimo menos; y tampoco titubeó a la hora de saquear todas las cajas públicas a las que tuvo acceso, como los fondos jubilatorios. Parte de esa careta se le cayó, otra vez, a Kiciloff esta semana, cuando debió dar marcha atrás con el cacareado "desendeudamiento" para pedir dinero en el exterior, pagando el doble de lo que ofrecen todos nuestros vecinos; ya lo había hecho para pagar la indemnización a Repsol -ese pago ignorado por el patrioterismo fácil de los argentinos- y a una tasa aún mayor.

Para concluir, y dado que hoy se realizarán elecciones en la Ciudad Autónoma y en Neuquén, resultará interesante descubrir cuánto hubo de pronósticos amañados en las encuestas suministradas por las empresas del rubro hasta ahora, y pensar cuál será el porcentaje que el kirchnerismo necesitará en la Provincia de Buenos Aires para compensar tantas y tan graves caídas en otras. Con ello, se le terminarán los delirios de la permanencia por interpósita persona, y a Cristina le quedarán pocos caminos para conservar el poder; recemos para que no los escoja.

Bs.As., 26 Abr 15

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado

“¿ESTE ES EL MUNDO MÁS JUSTO Y MENOS CORRUPTO QUE QUERÍAN CONSTRUIR?”

ENTREVISTA A ARTURO LARRABURE

El hijo del coronel Argentino del Valle Larrabure, torturado y asesinado por el ERP en 1975, tras más de un año de cautiverio, revela parte de la historia posterior, además de analizar y cuestionar el accionar de los terroristas.


El libro de Arturo C. Larrabure acerca de los sucesos que terminaron con la muerte de su padre, presentado en 2006.

Por María del Valle Alvarez Gelves

Arturo Cirilo Larrabure era apenas un adolescente cuando aquel 10 de agosto de 1974, durante el Gobierno encabezado por María Estela Martínez de Perón, un numeroso grupo terrorista armado perteneciente al autodenominado Ejército Revolucionario del Pueblo, conocido por su sigla ERP, atacó la Fábrica Militar de Pólvora y Explosivos de la localidad de Villa María, en la provincia de Córdoba.

En dicha acción y tras su ingreso por la fuerza a la planta, facilitada por un conscripto entregador, los elementos subversivos tomaron como rehenes al capitán Roberto García -quien luego aparecería herido de gravedad en una ambulancia, en la capital de esa provincia- y al subdirector, el entonces mayor e ingeniero químico Argentino del Valle Larrabure.

Este último fue capturado y llevado como rehén por el ERP, quien lo mantuvo cautivo en un cubículo conocido como “cárcel del pueblo”, en algún lugar de Córdoba, durante poco más de un año, hasta que su cadáver apareció dentro de una bolsa de plástico tirado en una zanja, con signos en su cuello de un posible ahorcamiento.

Según la organización terrorista, el mayor Larrabure --que había sido llevado a otro escondite en Rosario, donde transcurrió el cautiverio de sus últimos meses de vida-- murió el 19 de agosto de 1975, a los 43 años. Con posterioridad, fue ascendido al grado de coronel post mortem.

La que sigue es una entrevista a su hijo Arturo, autor en 2006 del libro Un Canto a la Patria, en el que relata no solo los acontecimientos que signaron la vida de su padre, sino el contexto político histórico y la lucha que encabezó en los años posteriores para que este hecho fuera considerado delito de lesa humanidad.

- ¿Por qué citaron a declarar a Carlos Ruckauf en la causa que se investiga el asesinato de su padre?

- Como ministro de María Estela Martínez de Perón, Ruckauf firmó del decreto 2.717/75 que prorrogara la vigencia del Estado de Sitio --decreto 1.368/74--, antecedentes claves para demostrar que Argentina vivía entonces un ataque sistemático a la población civil, desatado por las organizaciones terroristas para imponer su plan criminal.

- ¿Por qué lo son?

- Porque en los considerandos del decreto 1.368/74 que declarara el estado de sitio se menciona la necesidad imperiosa de “erradicar expresiones de una barbarie patológica que se ha desatado como forma de un plan terrorista alevoso y criminal contra la Nación toda”, llegando al extremo de amenazar a niños en edad escolar. Ese decreto se firmó en noviembre de 1974; días después el ERP asesinó cobardemente por la espalda a María Cristina Viola, de 3 años, e hirió gravemente a su hermana María Fernanda, de 5 años, y asesinó también al padre de ambas, el capitán Humberto Viola, todo en presencia de su esposa embarazada de cinco meses.

- ¿Cómo describió Ruckauf la situación que vivía entonces el país?

- Destacó que en ese tiempo se había decretado el estado de sitio “por el accionar terrorista que era de gran magnitud”, aclarando que “era un ataque al Gobierno y a las instituciones, que afectó, sin duda, además a civiles”. Al referirse a las características que tuvo ese ataque, señaló que “había secuestros, atentados y ataques a cuarteles, estructuras policiales, personal judicial, personal policial y civiles”. La querella le preguntó entonces si tales ataques eran ocasionales, aislados o sistemáticos, respondiendo: “Hubo muchos hechos”.

- ¿Explicó por qué se había firmado el decreto 2.772/75 que ordenara a las Fuerzas Armadas combatir al terrorismo?

- Sí, dijo que Italo Luder, como presidente interino, les había manifestado que las fuerzas de seguridad estaban superadas. Y que por eso este decreto se firmó en acuerdo de gabinete, y no solamente con los ministros de las áreas respectivas.

- ¿Explicó cuál era el objetivo del plan criminal de la guerrilla?

- Dijo que en los medios salía que el ERP buscaba el poder.

- ¿Ruckauf se refirió a qué hubiera ocurrido si lograban su objetivo?

- Preguntado sobre qué tipo de gobierno se hubiera instaurado en el país de haber tomado el poder el ERP, respondió: “Puedo suponer que marxista, porque ellos alegaban que eran marxistas...”. Es un punto esencial que los argentinos deberíamos meditar.

- ¿Por qué?

- Porque el país hubiera sufrido la dictadura del proletariado con miles de víctimas. Arnol Kremer, miembro del buró político del ERP, ha reconocido que ellos no creían en la democracia y que iban a implementar la dictadura del proletariado.

- ¿Y si los Montoneros hubieran triunfado?

- La respuesta la ha dado Héctor Leis en Testamentos de los años 70.

- ¿Qué dice allí?

- Leis, que había sido un importante oficial de Montoneros, narra que el potencial terrorista de los Montoneros era imposible de prever. Existía un cálculo inconfeso de medio millón de víctimas, entre prisión y fusilamientos, que serían necesarias luego de tomar el poder para que el socialismo pudiera sobrevivir rodeado por un cerco de países capitalistas subordinados al imperialismo. Un miembro de la conducción regional de los Montoneros enunció esa cifra con total naturalidad en 1974, como respuesta a su pre­gunta sobre las primeras tareas de la revolución triunfante. Y es solo una parte de todo lo trascendente que revela.

- ¿Cómo cuestiona Leis a ese relato?

- Señala que los museos “de la memoria” registran solamente a las víctimas de un lado, pero no del otro, ocultando el hecho de la beligerancia compartida. Cuestiona que para intentar una mejor construcción del supuesto crimen contra la humanidad de los militares, sus víctimas son transformadas en inocentes sin ningún tipo de iden­tificación o vínculo con las organizaciones guerrilleras. De tal manera –sostuvo- no se le hace justicia ni a la historia ni a la propia víctima, que enfrentó la muerte con el grado de oficial de Montoneros, no como simple estudiante o empleado. También cuestiona la forma cómo se ha juzgado el pasado.

- ¿Por qué?

- Leis sostuvo que en el banquillo de los acusados por la lucha armada estallada en los años 70 en Argentina debían, ciertamente, estar muchos más de los que están. Y fue más lejos, al plantear cuál es el peor terrorismo desde el punto de vista conceptual e histórico. ¿Es peor aquel realizado en nombre del asalto al poder o en nombre de la defensa del Estado?

- ¿Qué pensaba al respecto?

- Pensaba que no hay ninguna legitimidad en el terrorismo al servicio del asalto al poder en un contexto democrático, como ocurrió en el período de 1973 a 1976, durante el cual las organizaciones guerrilleras continuaron comportándose casi de la misma manera que antes con la dicta­dura. El terrorismo no tiene ninguna legitimidad —aun luchando contra una dictadura— si lo que quieren sus ejecutores es hacer una revolución para imponer nuevas reglas de juego. El terrorismo contra el Estado es extremadamente peligroso porque fomenta fuerzas anti-estatales en su seno que lo degradan rápidamente en la dirección de la barbarie. La revolu­ción solamente es legítima para restaurar los derechos perdidos, no para imponer nuevos derechos u obligaciones. A partir del 25 de mayo de 1973, en que se reinstauró la democracia, la ilegitimidad de los grupos guerrilleros fue total. Fueron ellos los primeros en llevar el terror a la nueva democracia.

- Su padre fue víctima de ese accionar.

- Sí, lo mataron en agosto del '75, en plena democracia. Desde mi dolor de hijo les pregunto a los miembros de la guerrilla que han llegado al poder, ¿qué han hecho con su ideal. ¿Es éste el mundo más justo y menos corrupto que querían construir?

NICOLÁS MADURO, LOS TONTOS ÚTILES DEL CONTINENTE Y LOS ANALISTAS DE SALÓN DE LA IZQUIERDA EUROPEA



27 de abril de 2015




De un tiempo a esta parte viene uno escuchando, entre atónito y asombrado, la cascada retórica e insultante del dictador caribeño Nicolás Maduro contra España y otros consabidos aliados del "imperio". Descaradas cortinas de humo para intentar ocultar lo inocultable: la ruina total y el desastre absoluto al que han llevado quince años de ineficacia, cleptomanía e ineficiente gestión de uno de los países más ricos del mundo en recursos y riquezas naturales.

Han sido tres largos lustros caracterizados por la corrupción, el nepotismo, el autoritarismo, la mentira, la violencia y el más absoluto desprecio por las formas democráticas y la sociedad civil. Habiendo podido ser el líder y motor del continente, Venezuela es hoy el paradigma del mal gobierno y el ícono de una izquierda irracional, antioccidental, totalitaria y caduca, que ha preferido mirarse en el socialismo trasnochado del siglo pasado que en los nuevos aires que soplan en todo el mundo, desde China hasta en el Chile que es la envidia en la región.

En un país que tiene de todo para ser el primero de la clase, otrora líder en la región y modelo de desarrollo con sus deficiencias obvias, hoy falta de todo. Hay cortes de luz. El metro de Caracas, antaño referencia mundial por su modernidad y avanzada tecnología, es hoy un caos que se hunde a pedazos. La pobreza, a pesar de las mentiras del gobierno, ya llega a la mitad de la población y, con el ánimo de acabar con los ricos, ya ha alcanzado a las capas medias del país. La delincuencia campa a sus anchas y en estos "hermosos" años de caos bolivariano se han producido más de 300.000 homicidios. Caracas es mucha más peligrosa, por su tasa de homicidios, que Kabul, Bagdad o Damasco. O que las tres juntas. Las cárceles están atestadas de presos, dobladas en su capacidad de reclusión, y son auténticas escuelas de criminalidad, de donde salir vivo después de cumplir una condena es una proeza digna de encomio.


Hay presos políticos en condiciones infrahumanas. No hay separación de poderes y la justicia es una quimera ya casi inalcanzable. El parlamento es una caricatura y su presidente, Diosdado Cabello, un personaje lamentable que alienta al linchamiento físico y oral de la oposición. Se dice, además, que seguramente es una narcotraficante. Faltan las medicinas básicas. La gente se muere de enfermedades ya casi desaparecidas y la suciedad invade a los hospitales. La educación, si es que merece tal nombre, está politizada y por los resultados que obtiene, en lo que se refiere a valores y principios, ha merecido estar en los peores puestos en todos los indicadores de calidad mundial. No hay libertad de prensa. Ni de nada. La policía y el ejército están absolutamente corrompidos e implicados en el negocio de la droga y en la venta de armas y pertrechos militares a los terroristas colombianos y a la vulgar delincuencia común.


VENEZUELA, RUMBO HACIA NINGUNA PARTE

Todo es un desastre, se mire por donde se mire, no hay ningún logro que destacar. Se han malgastado 990.000 millones de dólares en quince años y no se ha construido siquiera una carretera, un puente o, al menos, una vivienda digna de merecer tal nombre. Y el gobierno de Caracas, en lugar de rectificar, como haría todo el mundo, se empecina en continuar con sus políticas fracasadas, en desacreditar y perseguir a sus adversarios, y, para colmo, en seguir su inútil viaje hacia ninguna parte como si no pasara nada, como si el fiasco al que han llevado a la nación no fuera consigo.

Mientras todo esto ocurre, en medio de una sangría interminable de venezolanos que huyen despavoridos de un barco que se hunde en medio de la nada sin que nadie lo remedie, los tontos útiles del continente, entre los que destaca con luz propia el presidente colombiano, el incalificable campeón de la majadería Juan Manuel Santos, prefieren mirar para otro lado como si la cosa no fuera con ellos y reírle las gracias, como vulgares bufones,  al sátrapa de Caracas. Le toleran sus violaciones de derechos humanos. Le agasajan. Le visitan en su reino del disparate, al que algunos llaman todavía país, y le cortejan por miedo a que se desate la rabia y les llame pendejos, como hacía el difunto Hugo Chávez con ese maestro de la miseria política que es José Miguel Insulza, que cuanto más cobarde era frente al tirano más era humillado.


¡Qué lejos quedan los tiempos en los que había algo de grandeza política en el continente y los grandes líderes condenaban la barbarie y el regreso a las cavernas! Pero pedirle grandeza a estos miserables, es pedirle peras al olmo; lo suyo es la bajeza moral y ética, las grandes peroratas y el boato y las declaraciones solemnes y pomposas para contentar a estúpidos. Nada de contenidos, solo pura retórica, y justificar lo imposible en aras del entendimiento con el "nuevo mejor amigo".

¿Y la izquierda europea qué piensa de lo que ocurre en Venezuela? Pues nada de nada, llevan años sin pensar, casi desde que se murieron Willy Brandt y Erich Honecker. Se callan y punto. Fieles a sus análisis de librillo, que escriben en el salón de su casa ciertos pensadores, y a las consignas de sus partidos, esta izquierda europea repite las mentiras y babosadas de sus amos de Caracas. Ya se sabe que una mentira repetida mil veces acaba siendo una verdad, como decía ese genio de la propaganda que era Joseph Goebbels.


Esta izquierda está compuesta, principalmente, por unos payasos sin circo que no  quieren enterarse de lo que realmente está pasando en Venezuela y porque viven cautivos de su funesta ideología; no les sirve la cruda realidad, que desde luego ni es noble, ni buena, ni sagrada, y prefieren quedarse con el decorado de cartón piedra que les vende el régimen o la satrapía venezolana.

Luego está su cinismo e hipocresía sin mácula de duda. Defienden a un régimen en el que no podría vivir nunca, ni por asomo, y donde ni siquiera saldrían a la calle a jugarse el pescuezo. ¡Qué fácil es defender lo indefendible, como la dictadura venezolana, en una taberna de Madrid o de París! Esta sintonía de nuestra izquierda con la barbarie y la sinrazón te hace perder la fe en la especie humana. Quizá, al final, tenía razón ese gran "humanista" que era Caligula cuando llegó a afirmar que "qué lástima que la humanidad no tenga una sola cabeza para cortársela". ¿Será así?

por Ricardo Angoso
@ricardoangoso

sábado, 25 de abril de 2015

HOY HACE CIEN AÑOS

por Ricardo Angoso
@ricardoangoso

Hoy hace cien años, un 24 de abril de 1915, ocurrieron una buena parte de las peores matanzas de armenios perpetradas por las autoridades otomanas de entonces. El genocidio fue un plan sistemático, organizado desde el poder y perfectamente detallado para eliminar del territorio ocupado por el Imperio Otomano a toda la población armenia. Las primeras matanzas comenzaron a finales del siglo XIX y el ciclo del terror concluyó en 1923, una vez que ya se había constituido la nueva República de Turquía que fundara Mustafá Kemal Ataturk.

Ambos poderes, el otomano y el turco, son responsables de estos luctuosos hechos. Según las fuentes históricas, absolutamente rotundas y contundentes al efecto, murieron entre 1,5 y 2,0 millones de armenios. Muchos fueron asesinados vilmente, otros salvajemente torturados, incluso quemados vivos, y una buena parte de esas víctimas anónimas también se produjeron en las caravanas de la muerte en las que eran expulsados los armenios que vivían en territorio sirio. Aparte del mal trato dado por las autoridades y fuerzas de seguridad turcas, muchos armenios murieron a causa del hambre, las enfermedades, la sed, las epidemias y la extenuación después de andar centenares de kilómetros en condiciones extremas. Al día de hoy, pese a que todas las evidencias y crónicas históricas corroboran este horror del que fue, seguramente, el primer genocidio de la historia, el ejecutivo de Ankara sigue negando estos hechos y Turquía, oficialmente, tampoco reconoce el genocidio. Pretende presentar a estas víctimas como fruto de los conflictos que vivió el país durante y después de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, decenas de países del mundo, entre los que destacan Argentina, Bélgica, Francia, Rusia, Holanda, Uruguay, Venezuela, Chipre y muchos más en una lista interminable, han reconocido el genocidio armenio y tienen previsto estar presentes en las ceremonias organizadas por Armenia para rendir homenaje a las víctimas de esta gran matanza que ya no se puede ocultar. Están previstos una serie de actos culturales, políticos y religiosos, en los que las autoridades de Yereván pretender honrar a aquellos que un día fueron víctimas de la intolerancia política y religiosa. No olvidemos que la nueva República de Turquía que fundara Atatürk se asentaba en un proyecto de turquización de las poblaciones no turcas que vivían en el país y que contemplaba, sin ningún rubor, la limpieza étnica de aquellos territorios poblados por armenios, griegos y cristianos.

Este centenario del genocidio armenio hubiera sido un buen momento para que Armenia y Turquía se hubieran reconciliado, aceptado la realidad histórica y puesto fin a una controversia que no beneficia, en nada, a los turcos. Si Turquía hubiera reconocido el genocidio, algo que parece un asunto tabú en la política exterior e interior turca, las cosas hubieran sido más sencillas para propiciar ese necesario acercamiento entre ambos pueblos y haber puesto las bases para propiciar la seguridad y estabilidad en el Cáucaso, una región en la que todavía quedan muchos conflictos y contenciosos por resolver. Pero, en lugar de haber hecho un mínimo ejercicio de autocrítica y reconocimiento de unos episodios terribles que ocurrieron hace décadas, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, llegó a afirmar durante una campaña electoral reciente: "No se imaginan las cosas que han dicho sobre mí. Dijeron que soy georgiano... y hasta me dijeron cosas peores: me dijeron armenio. Pero yo soy turco". ¿Se puede caer más bajo?

CLARA RESPONSABILIDAD TURCA EN LAS MA-TANZAS INDISCRIMINADAS

Anécdotas al margen, la responsabilidad de las autoridades otomanas y después turcas en estos hechos no admite discusión. Las primeras persecuciones y ejecuciones masivas de armenios comenzaron a partir de 1890 y tuvieron como máximo responsable al sultán Abdul Hamid II, presentado en la prensa europea de entonces como el "carnicero de los armenios", y terminaron aproximadamente en 1923. Se crearon campos de concentración, se asesinaron a mujeres, ancianos y niños desarmados e indefensos, se arrasaron los pueblos y se arrancaron hasta las cruces de los cementerios. Se trataba de borrar una cultura que había vivido en esas tierras durante centurias y se pretendía que no quedaran los restos, las pruebas irrefutables de la presencia armenia, porque de aquello de lo que no queda ni siquiera un fósil es que realmente podría no haber existido. Vivían en Turquía unos tres millones de armenios y dos terceras partes murieron en el genocidio; el resto, aproximadamente un millón de armenios, salieron del país para siempre y conformaron la gran diáspora armenia que conocemos hasta el día de hoy.

Hay armenios en casi todas partes del mundo, pero las grandes comunidades, que mantienen con gran vigor a la cultura, la lengua y la religión de este pueblo milenario, se encuentran ubicadas en Australia, Argentina, Bélica, Estados Unidos, Francia, Canadá, Irán, Jordania, Líbano, Polonia, Siria, Brasil, Bulgaria, Grecia y Chipre, principalmente. La diáspora, a falta de unos datos oficiales que cuantifiquen a estas poblaciones, está compuesta, como mínimo, por seis millones de armenios y podría llegar, según otras fuentes, a los diez millones. Si contamos con que Armenia cuenta con apenas tres millones de habitantes, e incluso muestra tendencia a la recesión demográfica debido a la crisis económica, la mayor parte de los armenios vive en el exterior. En Turquía, aunque es muy difícil saber la cifra real porque muchos se islamizaron y adoptaron nombres turcos, se cree que podrían vivir entre 40.000 y 60.000 armenios, aunque las fuentes no son fiables y algunos hasta elevan esa cifra.

Para concluir, hay que destacar que en estos días el Papa Francisco, en una audiencia pública, reconoció el genocidio armenio y el dolor causado por las autoridades turcas de entonces a dos millones de víctimas. La declaración, como era de esperar, provocó el enojo de Turquía, la retirada del embajador turco de la Santa Sede y las amenazas de Erdogan, que le ha dicho al Papa que como vuelva a cometer ese "error" se va a enterar. Pero el Papa fue bien claro: "La humanidad ha vivido en el siglo pasado tres tragedias inauditas”, ha dicho. "La primera, la que es generalmente considerada el primer genocidio del siglo veinte fue el del pueblo armenio. Las otras dos son el nazismo y el estalinismo".

La historia no se puede cambiar, ni alterar en beneficio propio, tal como pretende Turquía. Hoy, como hace cien años, las espadas siguen en alto y algunos siguen mostrando la misma falta de piedad de entonces. Qué tristeza.

FUENTE: Diario Correo Informativo N° 272.

¿QUÉ DICEN LOS ADOPTADOS SOBRE LA ADOPCIÓN HOMOSEXUAL?

El 13 de enero de 2013, Benoit Talleu de 17 años de edad, fue orador en la Marcha por la Familia que organizó La Manif Pour Tous en París, Francia. Habló en nombre de la Asociación para los Niños Adoptados.


He aquí su discurso completo:

Hola a todos. Soy Benoit Talleu y tengo 17 años de edad. Nací en Vietnam, pero me adoptaron desde bebé. Mis padres adoptaron 7 niños y yo soy el mayor.

Estoy en la lucha contra el “matrimonio para todos”, junto con la Asociación para Niños Adoptados, porque estoy harto de escuchar que muchos hablan de la adopción, como si lo más importante no fuéramos los adoptados.

Si preguntas a los adoptados qué quieren, ellos solo tienen una respuesta: ¡un papá y una mamá! “Papi y Mami” son palabras que un huérfano conoce y cuando es adoptado, sueña con usar esas palabras. Los niños en adopción sueñan con sus futuros padres. Los imaginan. Desde lo más profundo de su ser, ellos esperan a papá y mamá. ¡Y son esos niños los que deben ser escuchados!

Debemos decirlo claro, un huérfano NECESITA un papá y una mamá. En cambio, la pareja QUIERE un niño, y entre “necesitar” y “querer”, hay mucha diferencia.

La adopción no es para “hacer” papás y mamás. No es un remedio para las parejas estériles. La esterilidad no hace NECESARIA la adopción. La adopción no es para que los adultos se sientan bien. ¡No somos un remedio para la esterilidad! ¡No somos medicinas! ¡No estamos aquí para consolarte por no tener hijos! ¡No somos un premio! ¡No somos un derecho! No hables como si tuvieras derecho a nosotros. ¡Eso es violentar nuestra identidad!

Nuestra madre biológica tuvo la valentía de confiarnos a un orfanatorio. Eso no quiere decir que seamos objetos. Ella pudo estar en una situación dramática, probablemente estaba sola, tal vez no había papá. Ella no pudo hacerlo. Pero eso no es un insulto para nosotros.

Dar a parejas del mismo sexo “el derecho a nosotros” ¡Traiciona la confianza de nuestra madre biológica! El huérfano necesita un papá y una mamá. Eso no es discriminar a las parejas gay. ¡No tiene nada que ver! Es más simple que eso: ¡Todos nacemos de un hombre y una mujer!.. ¡Y los adoptantes deben ser un hombre y una mujer!

Escuchamos a personas que dicen: “Vivir con una pareja gay es mejor que ser huérfano” Escuchen lo que tengo que decir al respecto: Esa afirmación rebosa de deshonestidad. ¡Hay decenas de miles de parejas hombre/mujer que esperan poder adoptar!

Otros dicen, “una pareja gay es mejor que nada”. ¡Eso es estremecedor y homofóbico! ¡Lo mejor para un niño es un papá y una mamá! No me cansaré de repetirlo.

Decir que un huérfano no merece tener mamá, es cruel e injusto. Decir que un huérfano no merece tener papá, es cruel e injusto. ¡Es una crueldad y una injusticia! ¡Es atentar contra la igualdad de la niñez!

La inseminación y la renta de úteros se contempla en la ley del matrimonio gay.

Cada vez será más común ver niños de la inseminación y la renta de vientres. Nosotros decimos ¡No a la inseminación artificial ni al alquiler de vientres! ¡No a la adopción por parejas del mismo sexo! Los gays pueden estar enamorados, no lo dudo, ¡pero eso no cambia las necesidades de un niño!

Muchos dicen “oh, las cosas han evolucionado”, “tantos países han aceptado el matrimonio gay”, pero nosotros somos un gran nación y una gran democracia. La ley del matrimonio gay es puro egoísmo. La ley debe velar por los más débiles, ¡No por el capricho de los fuertes! Los padres son para el niño, no al revés.

Francia es la nación de los derechos humanos, es la nación de los derechos del niño. ¡Somos la nación donde los niños tienen derechos! ¡No donde los niños son un derecho!

Señor presidente, le recuerdo a usted, escúchenos, los huérfanos somos los que importamos en todo esto. Los niños, los huérfanos y los adoptados.

¡Gracias y movilicémonos!

¡Por nosotros!

¡Por nuestros papás y mamás!

¡Por la familia!

VIDEO DEL DISCURSO


viernes, 24 de abril de 2015

OPINIÓN SOBRE LA ÉTICA, MORAL Y CONDUCTA DE LOS POLÍTICOS Y LA SOCIEDAD


La ética es una parte de la filosofía. Fundamental, puesto que trata de las obligaciones del hombre, de su conducta,  acorde a la razón y con el objeto de convivir en una sociedad armónica, en la que todos puedan cumplir con sus deberes naturales.

Grecia, cuna de la filosofía

Hablamos de filosofía y comprendemos que nos adentramos en un terreno difícil, ámbito de la razón; de hecho, hay filósofos, grandes filósofos, de magnífica sabiduría y profundidad, que disienten entre sí, que no se ponen de acuerdo, un campo en el que unos niegan el andamiaje argumental construido por otros. ¿Puede pensarse, entonces, que la ética es inútil, ya que los filósofos no llegan a resultados rotundos, apodícticos, innegables, como los de las ciencias físicas y matemáticas? No es así, porque las discrepancias se refieren, por lo general, a aspectos de menor incidencia en la práctica, y todos los filósofos -todos los de la civilización occidental y cristiana- coinciden en lo fundamental sin dejar dudas en cuanto a las aplicaciones.


La moral, en cambio, no es ciencia sino su ejercicio, el empleo de las buenas costumbres, de las prácticas de quienes son considerados virtuosos en una sociedad. Un ejemplo: la ética señala la virtud de la monogamia. El presidente Clinton se ha apartado de esa virtud al tener relaciones que él llama impropias; correspondería llamarles inmorales, ya que transgreden los principios sustentados por la sociedad a la que pertenece. Lo mismo que hace Clinton, en otra sociedad, por ejemplo entre musulmanes que aceptan varios matrimonios simultáneos, hubiera sido bien visto, se hubiera considerado moral, de haberse realizado a la vista, sin ocultaciones. La moral musulmana lo hubiera aprobado (si no lo hacía a escondidas); la ética lo rechaza. Los principios de la ética son obligatorios para todos y en todas las circunstancias.


Sí, es cierto que la ética condena el robo, y que el robo se justifica en determinadas circunstancias de hambre, de necesidad imperiosa; no se debe matar, aunque se pueda hacerlo en defensa propia, de la madre, de la mujer, del hijo, de la patria. Es muy malo mentir, y sin embargo el médico con toda tranquilidad le miente a un enfermo desahuciado para sostenerle el ánimo. Aunque, en general, las obligaciones sean para todos y en todas las circunstancias, los casos que justifican el abandono, la suspensión de la norma, han sido muy bien estudiados y puntillosamente expuestos por la teología moral. Sin embargo hay quienes, en razón de su oficio, están más comprometidos que los demás a cumplir las normas. Es el caso de los políticos, obligados a ser veraces, honestos, fieles cumplidores. Si pueden hacerse distingos entre las obligaciones morales de un político y las de un ciudadano común, es que el político está mucho más obligado que otros. El simple ciudadano tiene que atender sus problemas personales, en cambio el político atiende los asuntos de toda la sociedad; si uno cualquiera echa una mentirilla habrá, quizás, algunos pocos perjudicados; cuando el político miente es toda una comunidad la afectada; si un individuo roba, coimea, defrauda, se queda con un vuelto, aplica medidas en su propio provecho, dañará a sus patrones, sus subordinados, sus socios, en cambio los políticos pueden, con las artimañas que idean para quedarse con dineros ajenos, perjudicar el comercio, el desarrollo, el trabajo, el intercambio internacional de una comunidad entera. (Por supuesto que no voy a dar datos de los grandes daños sufridos por la nación a causa de las estafas de los políticos, porque no tengo pruebas, pero todos sabemos a qué me refiero). Por eso el político debe ser juzgado con muchísima mayor severidad que los que se dedican a otras actividades.


Está en boca de todo el concepto de que nadie es culpable mientras el juez no lo condene. Está  bien, así debe ser, pero sólo en materia criminal, cuando se acusa de delitos. Las inmoralidades, como la mentira, el engaño, el aprovechar la ignorancia, la buena fe o el descuido de los demás, no son delitos tipificados por el código, por lo tanto nunca un juez va a condenar esas faltas. Sostener que alguien es inocente porque la justicia no lo condene conduce a un error que desgraciadamente se generaliza: los inmorales, los que transgreden las normas de corrección, son culpables, muy culpables, nada más que la sociedad ha establecido penas para los que cometen delitos y no para los inmorales, ni menos para quienes apliquen preceptos de una ética ajena a la sana doctrina. Hay una razón más fuerte que los obliga con mayor rigor que a los demás prójimos, y es que la vida pública se suele tomar como ejemplo, como modelo de las conductas privadas. El que se siente inclinado a largarse por un mal camino puede razonar: ¿por qué no voy a hacer esto yo, si legisladores, gobernadores, presidentes, ministros, hacen cosas peores?


Y más aún: si la moral se funda en las conductas que son bien vistas, aceptadas, valoradas por un medio social, ¿ese medio no se expone a que su moral decline, se corrompa, se pervierta, por culpa de los malos ejemplos que desde arriba dan los políticos indecorosos? El individuo de cualquier oficio que no siga los dictados de la ética, corre el riesgo de que a su alma se la lleve el diablo. El político que tenga una conducta igualmente mala, además de ser llevado por el diablo bien se merece la condena, la reprobación, el vituperio, la censura de toda la sociedad, porque sus faltas contra la ética afectan a la moral de su medio.


El pueblo desea una sociedad austera, decente, limpia, honesta. Por los delitos, si los hubiere, sí, que intervengan los jueces y que actúen como sea su deber; pero por las inmoralidades, sobre las que la justicia no tiene jurisdicción, debe ser el pueblo, la opinión pública, la que se pronuncie cada vez que haga falta y con todo el rigor correspondiente.

Dr. JORGE B. LOBO ARAGÓN


NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.