martes, 9 de febrero de 2016

PEDIDO DE DISCULPAS


La señora de Carlotto exige disculpas públicas al ministro Darío Lopérfido por haber manifestado éste, con toda razón, que la cifra de 30.000 desaparecidos resulta intencionadamente abultada por quienes pretenden sostenerla como parte de la memoria histórica. Lo cierto es que del creíble informe de la Conadep surge que los muertos y desaparecidos por la represión estatal suman alrededor de ocho mil, así como otras fuentes indican que hubo entre mil y mil cien muertos por la subversión, guarismos que en nada empequeñecen el trágico saldo de la lucha fratricida.

Hablando de disculpas públicas, estamos esperando las que la señora de Carlotto debe a la señora Ernestina de Noble por haber vociferado que la directora de Clarín adoptó hijos de personas desaparecidas, cuando la Justicia demostró la absoluta falsedad de esa acusación.

Eduardo P. Ayerra
DNI 8.254.636

lunes, 8 de febrero de 2016

¡LOS MILITARES GUATEMALTECOS ESTAMOS SIENDO SACRIFICADOS!


Ingresé al instituto cívico militar Adolfo V. Hall Central a la edad de 12 años, siendo mi número de antigüedad 14-13, es decir, ocupe el treceavo lugar de la nómina de más de 200 adolescentes de la promoción número catorce que ingresamos a ese prestigioso centro de formación de oficiales de reserva del Ejército de Guatemala.

Dura fue la etapa de formación, luego de abandonar casi niño el cariño de mis padres y el calor de mi humilde pero muy digno hogar, pero me sometí al rigor de la vida militar con inmenso júbilo e ilusión. Luego de varios inolvidables años que marcaron para siempre mi vida mientras escuchaba con mucha atención las experiencias vividas por nuestros instructores en la lucha en contra de la primera oleada guerrillera que enfrento nuestro país en la zona nororiental, leía con aprensión los impactantes reportajes de la revista LIFE y crónicas diversas sobre las guerras de conquista que los marxistas estaban desarrollando en Malaya en contra del Ejército británico, y Vietnam, Laos, y Camboya, luchando en contra del Ejercito expedicionario norteamericano y sus aliados locales.

Para finales de los 60s parecía que todo el sudeste de Asia caería en manos de los marxistas. La amenaza se acrecentó cuando en esa misma época, Ernesto Guevara de la Serna (El Che), pronuncio en la Habana un fogoso discurso durante la reunión de los marxistas más connotados del mundo en la entente denominada Conferencia Tricontinental, en donde llamaba a crear “Dos, tres, muchos Vietnam” en Latinoamérica y el mundo.

La cobarde y sanguinaria emboscada de Sunzapote, departamento de Zacapa, en donde una patrulla militar atacada por sorpresa fue aniquilada por los terroristas y los cadáveres de nuestros soldados fueron mancillados y quemados; el asesinato cobarde en contra del embajador de los Estados Unidos el recordado demócrata John Gordon Mein cuando fue ametrallado por la espalda por un grupo terrorista dirigido por Percy Jacobs (s) Canción, célula dentro de la cual se encontraba Enrique Paz y Paz, padre de la ex Fiscal General de la republica Claudia Paz y Paz Bailey, cuyos integrantes anteriormente habían asesinado a varios militares norteamericanos héroes de Vietnam que se encontraban asignados al grupo militar de la embajada estadounidense; más el secuestro y posterior asesinato a sangre fría del embajador de la republica de Alemania el distinguido diplomático Conde Karl Von Spreti, a cuyo funeral asistí a efectuar valla de honor siendo alumno del Adolfo V. Hall y pude presenciar el dolor inconmensurable de sus familiares venidos desde Europa; me decidieron a ingresar a la gloriosa Escuela Politécnica para poder participar como Oficial del Ejército en la lucha en contra del terrorismo ateo.

Guatemala, luchando en soledad, derrota estratégicamente a las fuerzas terroristas.

Al final de la década de los setentas nuestro país había sido sometido al más feroz embargo de armas, equipos y municiones por la administración Carter, que dando un viraje a la política internacional de los Estados Unidos cerraba los ojos al pasado obviando sus guerras y el sacrificio de sus veteranos que eran vistos como un mal necesario que debían ocultar ante los ojos de la izquierda mundial, a la que pretendían aproximarse mediante una nueva bandera de lucha política, “los derechos humanos”, para restar fuerza a la influencia de la desaparecida Unión Soviética en los países tercer mundistas, sacrificando sin inmutarse, a quienes habían combatido a su lado la guerra fría. Nuestro pequeño Ejército se vio de esa manera abandonado a su suerte y solo pudo encontrar apoyo en nuestros tradicionales aliados Israel y Taiwán. Se iniciaba con fuerza la segunda oleada guerrillera en contra del Estado de Guatemala, esta vez, deberíamos enfrentar no a una, sino a cuatro organizaciones terroristas entrenadas y armadas por Cuba, Vietnam, y Libia, entre otras. Las formaciones guerrilleras aparecieron acompañadas por un vigoroso movimiento de masas, mucho mejor equipadas y con una imprevista logística.

Como comandante de pelotón y posteriormente de compañía recorrí operando todo el territorio de la Patria. Las fatigas y desgaste al desplazarnos sin medios aéreos y apoyados por una raquítica logística fueron acompañadas por el impacto de ver caer a nuestro lado a compañeros y subalternos cuando nuestras escasas unidades se movían de un lugar a otro de la geografía nacional, recomponiendo en base a nuestras experiencias adquiridas, nuestra doctrina, estrategia y tácticas, sin tregua ni descanso, mediante operaciones continuadas y extendidas para poder frenar la ofensiva terrorista, envalentonada por la caída del gobierno nicaragüense. Nuestra fuerza regular era igualada por la de las cuatro organizaciones y superada antes de 1982, diez veces, por la fuerza irregular del oponente, que ante el vacío de presencia del Estado en el Altiplano, obligaba a las poblaciones a involucrarse con ellos o ser aniquiladas. Más de 300 masacres cometidas por los terroristas bajo los conceptos y parámetros definidos por la Comisión de Esclarecimiento Histórico de la ONU –CEH-, han sido documentadas a la fecha fehacientemente (y el numero sigue creciendo) en los 3 tomos (de siete) de mi libro “Las Batallas por Guatemala” publicados a la fecha y en “La Farsa del genocidio en Guatemala”.

Tener que trasladar a cuestas por falta de helicópteros desde lo profundo de la selva o la montaña los cuerpos desmembrados de nuestros heridos y los cadáveres mutilados con saña por psicópatas como el Terrorista Juan Tuyuc, conocido en el EGP como Capitán Peter, hermano de Rosalina Tuyuc, hoy “defensora de los derechos humanos”, terrorista que al frente de un grupo de degenerados gozaba arrancando el rostro o el cuero cabelludo a nuestros soldados que heridos de gravedad eran capturados en combate al negarse a rendirse, fue la constante en la región en donde operaba este desquiciado. Sin embargo la finalidad de amedrentarnos no surtió efecto, jamás durante el Enfrentamiento Armado Interno un soldado guatemalteco se rindió en combate, pues con fe cristiana y amor a la Patria, nuestros oficiales, especialistas, sargentos mayores, galonistas profesionales, nuestros leales y abnegados soldados, los valientes patrulleros civiles, y comisionados militares; sufrieron con estoicismo el rigor de enfrentar con fe en la causa durante meses y luego largos años, a los chilenos, brasileños, cubanos, mexicanos, salvadoreños, españoles, irlandeses, y otros internacionalistas que asesoraban a las organizaciones terroristas.

Combatiendo siempre en desventaja debido a la topografía sumamente quebrada y el desconocimiento del terreno a donde debíamos incursionar hasta llegar a las profundidades de la selva o la sierra (montaña alta) en donde se encontraban al acecho grupos de facciosos protegidos por trampas construidas en fosos con estacas de bambú y extensos campos minados. Algunas veces uniformados, y otras de civil, acompañados frecuentemente por milicias de apoyo para multiplicar su fuerza, nos esperaban atrincherados para golpear por sorpresa y retirarse luego de cruentos combates. Sin embargo logramos derrotar estratégicamente al enemigo del Estado y de la sociedad, que muy a nuestro pesar, en las grandes ciudades escasamente comprendió la dimensión de la amenaza que en 1982 estuvo a un paso de tomar el poder y acabar con nuestro sistema de vida. Aunque en la actualidad, se desprecie por quienes no lo vivieron, nuestro esfuerzo y sacrificio realizado. Estas vivencias que paulatinamente absorbieron mi juventud, sumado a tres heridas recibidas, dos de ellas de gravedad, propiciaron al vivir en carne propia el drama de la guerra, el anhelo por poder vivir en un auténtico clima de paz entre los guatemaltecos.

Traición a la paz, “El dialogo y la negociación como forma de lucha y venganza política”.

En el mes de noviembre de 1992, fuerzas especiales del Ejército tomaron por asalto las instalaciones del campamento denominado “Monimbo” en donde se refugiaba en las inmediaciones a la frontera con México la Dirección Nacional –DN- del autodenominado Ejército Guerrillero de los Pobres –EGP-. (Revista Crónica, Enero de 1993). La sorpresa fue total y luego de un corto combate, en su precipitada fuga hacia territorio mexicano, los cabecillas de esta facción terrorista dejaron abandonado gran cantidad de armamento, talleres de reparación de armas, equipo quirúrgico, y lo más importante, preciosa información y documentos sobre la identidad de sus componentes, planes operativos, y estratégicos, que pusieron nuevamente en claro la conjura internacional que enfrentábamos.

El carácter internacionalista de nuestros oponentes develaba la intención de denominar al campamento principal de los terroristas con el nombre del barrio perteneciente a la ciudad de Masaya, ciudad nicaragüense, donde Camilo Ortega Saavedra, el hermano menor de los cabecillas de la corriente “Tercerista” del Frente Sandinista de Liberación Nacional –FSLN- Daniel y Humberto Ortega Saavedra, había dirigido en el mes de Febrero de 1978 la insurrección de un fuerte grupo de combatientes sandinistas que acompañados por las milicias locales se habían hecho temporalmente del control de esa ciudad. No fue por casualidad, que esa insurrección fuera dirigida también, por los curas marxistas de apellidos Vásquez y Pacheco, y estos a su vez, por el cura español Gaspar García Laviana (Comandante Martin), ni tampoco, que ambos, Ortega y García Laviana, fueran los “responsables”, o sea, quienes dirigían en ese país a los curas españoles Javier Gurriaran, Luis Gurriaran (Comandante Julio), y al cura guatemalteco Ricardo Falla Sánchez (Comandante Marcos), quienes dirigían desde Nicaragua el aparato de propaganda internacional del EGP denominado para los incautos, “Iglesia guatemalteca en el Exilio”- IGE-.

Ambos, Ortega y García Laviana, murieron en combate, por lo que años más tarde en homenaje a sus “responsables” y compañeros internacionalistas, Ricardo Falla, miembro e ideólogo de la Dirección Nacional del EGP quien se encontraba en el campamento Monimbo y logro huir cuando fue tomado por el Ejército, lo bautizo de esa manera. Siguiendo esa línea, la región en donde se ubicaba, fue denominada “Indochina” para congraciarse con los vietnamitas que entrenaron al EGP; y el frente guerrillero al que pertenecía, llevaba el nombre “Comandante Ernesto Guevara” para satisfacer a los cubanos. Se incautó en el campamento, el pasaporte de Ricardo Falla y pruebas irrefutables de su responsabilidad al retener en gran parte, en contra su voluntad, a grandes cantidades de campesinos indígenas en su mayoría, responsabilidad compartida con Luis Gurriaran al aglutinarlos en dos grandes grupos denominados como objeto de propaganda “Comunidades de Población en Resistencia” –CPR- , de “La selva” bajo el control de Ricardo Falla, y “de la Sierra”, bajo el control de Luis Gurriaran.

A la vez, se pudo constatar la manipulación demagógica y perversa realizada por Ricardo Falla al “fabricar” entrevistas y supuestas cifras, obtenidas mediante “testimonios” surgidos de sus propias fuerzas y bases de apoyo, para la elaboración por parte de la estructura de propaganda del EGP, del libro destinado a sus cooperantes internacionales y a los jóvenes guatemaltecos, denominado “Masacres en la selva”. Para quienes deseen profundizar en el tema, mis libros publicados a la fecha poseen vasta documentación sobre lo descrito anteriormente, y manifiesto en aras de la verdad histórica, que en forma repetitiva he invitado en mis columnas y entrevistas en los medios de comunicación nacionales e internacionales a Ricardo Falla para sostener un debate en los medios televisivos, en directo para que no pueda ser editado, y a someterse a un peritaje grafológico, si se atreviera a desmentir lo expuesto. Es muy importante dar a conocer que de su puño y letra quedaron expuestos los planes de venganza y lucha política orientada a la destrucción paulatina del Ejército de Guatemala, para posteriormente hacerse del poder mediante acciones de agitación y guerra psicológica.

Utilizar las negociaciones de paz como una estrategia orientada a fortalecer las organizaciones de masas luego del retorno “organizado” de sus bases de apoyo refugiadas en México, (facilitado por Álvaro Colom y su hermana Yolanda Colom (s) Comandante Lucia, en contubernio y bajo la dirección de Gustavo Adolfo Meoño Brenner (s) Comandante Manolo, quien hoy manipula antojadizamente el denominado archivo de la desparecida Policía Nacional y proporciona “las pruebas”, mediante las que se está persiguiendo penalmente a los militares guatemaltecos que lo derrotaron a él y sus huestes), a las que sumarian los grupos de CPR actuando como grupos de presión operando en las regiones en donde se encontraban los frentes guerrilleros, con el acompañamiento de la Iglesia Católica para lograr hacerse con el “poder local”, y realizar acciones psicológicas y de propaganda mediante prensa afín o propia, con el apoyo de grupos de “derechos humanos”, para utilizar los “Acuerdos de Paz” como instrumento de agitación político social, y penetrar, para luego manipular, las instituciones del sistema de justicia nacional (CC, MP, CSJ), fue la senda trazada para la venganza que estamos presenciando.

Hoy, la conjura se fortalece mediante una alianza espuria entre grupos de “derechos humanos”, con algunos grupos de malos empresarios que se han enriquecido cooptando durante sucesivos gobiernos la cúpula de la Súper Intendencia de Administración Tributaria –SAT- y mediante esta conjura, originada desde dos direcciones, mediante el equipo ideológico incrustado por Claudia Paz y Paz en el Ministerio Publico, y bajo la presión de la Comisión Contra la Impunidad en Guatemala –CICIG- y la aquiescencia de la Fiscal General Thelma Aldana, se dan las capturas de nuestros compañeros militares, que nuevamente han polarizado a la sociedad guatemalteca, y pareciera ser una cortina de humo según diferentes analistas, para desistir de la supuesta investigación de los grupos tradicionales denominados por la población como “La línea 2”, los que permanecerían en la impunidad ante las caricaturescas capturas de pequeños comerciantes, utilizados como chivos expiatorios para calmar el malestar social originado por la oprobiosa corrupción gubernamental; y estos poderes facticos nuevamente estarían a punto de llevar a su alfil, Lesbia Carolina Roca de Obiols, a dirigir la SAT para recuperar el poder perdido recientemente.

Es imperativo según diversos sectores, convocar a un gran dialogo nacional con la participación de los líderes de los grupos y organizaciones sociales nacionalistas, para que sumen fuerzas con los amplios sectores que representan a los militares de todos los tiempos, a los patrulleros civiles, ex comisionados militares, soldados y especialistas y sus familiares, minusválidos, y victimas del enfrentamiento armado interno, y, a los verdaderos combatientes de la insurgencia que fueron nuestros oponentes y seguramente repudian la posibilidad de un nuevo enfrentamiento al conocer en carne propia las secuelas y el drama que este generó a la familia guatemalteca; para que, acompañando y apoyando al nuevo gobierno, se sienten las bases para la auténtica y definitiva reconciliación nacional. Es inviable nuestra nación, si no existe distención, como consecuencia de la falta de un dialogo nacional en el que participen los verdaderos interlocutores de las fuerzas vivas del país, y no, quienes por sus intereses económicos se arrogan esta representatividad. Debemos sumar los esfuerzos de los mejores guatemaltecos, respetando nuestras diferentes formas de pensamiento en la búsqueda de puntos de convergencia, que nos permitan continuar la lucha contra la corrupción y las estructuras de crimen organizado, verdaderos enemigos actuales de nuestra polarizada sociedad. Los verdaderos líderes sociales, ¡tienen la palabra!

¡Por una Guatemala unida y con visión de futuro!

Oscar Platero Trabanino.

Post Escriptum.

Es necesario denunciar a la comunidad nacional e internacional que mediante fuentes dignas de todo crédito, pude enterarme de la supuesta intención del Fiscal Orlando Salvador López (sujeto a un proceso penal que no avanza por alguna sospechosa razón y en contra de toda lógica legal, continua en funciones) y algunos de sus acólitos de la Fiscalía de “Derechos Humanos”, de fabricar un caso como acostumbran, mediante testigos falsos y sindicaciones espurias, para acallar la verdad difundida por mi persona mediante mis libros sobre el Enfrentamiento Armado Interno publicados a la fecha, y mis columnas de opinión como periodista de medios nacionales e internacionales, además de representar a nuestro país en el prestigioso foro académico y de prensa “Foro de Buenos Aires”, que aglutina a más de 15 países de Europa y Latinoamérica en su seno, ámbito hasta donde he llevado mis denuncias sobre la manipulación de la ley que se está efectuando, y el retorcimiento perverso de la supuesta carga de la prueba, que se hace para judicializar procesos espurios con respecto a los militares guatemaltecos. Solicitar órdenes de captura en mi contra, de familiares cercanos y compañeros militares que me acompañan en esta cruzada, es supuestamente la intención; por lo que lo responsabilizo a él y sus subalternos, de la posible utilización parcializada e intencionada de la ley mediante los fines y métodos aviesos que hoy denuncio.

Guatemala, de la Asunción, 27 de Enero de 2016.


QUERIDO GUILLERMO

Te escribo esta carta aunque no tengo el gusto de conocerte personalmente, pero me atrevo a tutearte porque por años estuviste en mi pensamiento, al igual que de otros argentinos. Cada vez que faltaba un producto o no podía conseguir un insumo, te tenía presente.


Cada vez que patoteabas, al mejor estilo Gestapo, o salías con tu amigo karateca a repartir trompis por la Plaza de Mayo, me detenía a escuchar tus palabras. Y cuando defendías lo indefendible o debatías lo irrefutable, también seguía atentamente tus comentarios. Contigo, el realismo trágico latinoamericano tiene uno de sus exponentes más bizarro.

Por eso, Guillermo, cuando te escucho decir que esperás otra década ganada después que fracase este gobierno, no puedo más que entenderte, no porque comparta tus criterios, ¡Dios me libre! Sino porque siempre has sido consecuente con tu pensamiento y tu historia.


Fuiste Monto en los ’70 y admirabas a Gelbard después que el General lo pusiera como ministro de Economía. No le fueron muy bien las cosas a José ¿no? Pero igual, lo querías, y aprendiste mucho de él, sin entender ninguno de sus errores, que volviste a cometer 40 años más tarde. A eso, en mi barrio, le ponían un nombre...

Fuiste empresario en los ’90 y subsecretario de producción en el gobierno de Grosso. Gran muchacho, Carlos, lástima que tuvo algunos problemitas con las cuentas. ¿De allí aprendiste que cuando los números no te cierran, los haces pelota y chau?


Te jugaste con Néstor y Cristina porque te hacían volver a los buenos tiempos de tu juventud, allá en el ’74. ¡Qué tiempos aquellos! De allí te quedó la costumbre de poner un chumbo en la mesa y tener siempre a mano un par de guantes de box para dialogar tranquilamente con tus interlocutores… El problema es que nunca falta el amargado que no comprenda tus sutilezas y que diga que lo tuyo era abuso de autoridad. ¡Hay tipos que no entienden nada! Y encima meten a la Justicia en el medio ¡Qué plomos! ¡Si lo tuyo era por el bien del país!

¡¿Cómo dudar de tu patriotismo?! Si organizaste dos giras exitosas con Cristina a la cabeza y un empresariado deseoso de meter sus productos en Vietnam y en Angola. Que después no le hayamos vendido ni un tornillo, y el muchacho que hacía esa cosechadora de cartón se fundiese sin terminarla, fue un detalle técnico…


Bien valió el esfuerzo, porque esa foto de Cristina saliendo de los túneles vietnamitas fue la más grande de las gratificaciones que has tenido. Allí, en Vietnam se había derrotado al capitalismo yankee, cómo acá vos lo derrotaste en estas Pampas ubérrimas, cerrando tambos y frigoríficos… Esos tipos, que llevan las cuentas odiosas como la inflación y la pobreza, (¡que a nadie le importa!) dicen que fueron 1.500 frigoríficos y 4.000 tambos y como 800 fábricas, además de miles de negocios que debieron cerrar, y sin olvidarnos de tus amigos de Cresta Roja… pero ¿a quién le importa estos números, mientras ondee en lo más alto la bandera del Nac and Pop ultra K?


El tema es que pocos te entendieron y como Cristina vio que estabas algo stressado te mandó de vacaciones pagas a Italia, dónde comiste unos ricos asados con el Diego, otro ilustre luchador de los derechos de los trabajadores, que cobra fortunas en el futbol árabe y lo redistribuye religiosamente entre sus ex mujeres. Eso es congruencia: El tatuaje del Che en el brazo y los dólares en el bolsillo. ¡Viva Argentina, carajo!

Pero las cosas buenas en la vida se acaban, Guillermo. En el fondo, la vida es cruel y el electorado ingrato. ¿Cómo no lo votaron a Danielito, con todo lo que había hecho en la provincia de Buenos Aires? Nunca las plantitas estuvieron mejor regadas y encima le pasaba un sueldito a la pobre Moria, que de tanta malaria les había afanado un collar a los paraguas y debió purgar sus penas en una cárcel de Asunción… pero no te preocupes, ahora Moria vuelve a la calle Corrientes, eso sí, vestida como en los tiempos de Charly, el innombrable… ¡Que cosa! cada día entiendo menos.


Pero a vos te entiendo, Guillermo. Estás jugado hasta el caracú, y desdecirte ahora es peor que recular en chancletas… No como los muchachos de la Cámpora que ahora se abrieron del Frente… ¿Vos pensabas que iban a durar sin la Caja?

Eso sí, Guillermo, vos haces una yunta perfecta con Caníbal, que tampoco puede recular y por eso habla de sus amigos, los Lanatta y ahora se dio cuenta que apareció la inflación y la inseguridad, de un momento a otro. ¡Caramba! Este Macri…

Mirá que hay gente para nombrar y justo lo van a poner a Todesca en el Indec, que no entendió que la multa que le aplicaste era una jodita para Tinelli. (También lo vas a tener que asesorar a Marcelo, si quiere ser presidente de la AFA que hagan bien las cuentas, no es como en las elecciones del país que un voto más o menos, no se nota…)

Fiel al estilo de Néstor y Cristina, vas para adelante, querido Guillermo y redoblás la apuesta. Total ¿qué le hace una mancha más al tigre?


Decí nomás que el gobierno de Macri será un interludio entre dos décadas ganadas y si no te creen, ponela a Milagritos de ejemplo, que se pudo comprar un Smart rebonito porque en Jujuy tenía muchos problemas para estacionar.

Así deben ser las cosas, en este íspa bendito.

Cuando ganan los amigos nos patinamos toda la guita. Total ¿para qué sirven las reservas? Y cuando sube la oposición… ¡Ni justicia! cómo decía el General. Ponerle todos los palos en la rueda y cambiar el discurso, aunque haya sido el mismo hasta el día antes. Acá nadie se acuerda y lo que importa es ganar. ¿No es así, Guillermo?


¿Sabes qué podés hacer? ¿Por qué no tirás alguna de esas frases cómo las que pregonaba el General? “El 2020 nos encontrará unidos o dependientes”. Esa es buena, cómo la del año 2000. ¡Igualita!

“No quedará ni un ladrillo que sea kirchnerista” y de seguir así, no habrá ladrillos.

“Libros si, Nike también” (eso sí, a precios cuidados).

“5 X 1 = 4” (Total a vos nunca te dan los números).

“La única realidad es el relato”. (¿Quién lo duda?)

Seguro habrá varios pavotes que te van a apoyar y no sería raro que en 20 años algunos funden “La Moreno”.

Hay de todo en la viña del Señor, Guillermo.

Un abrazo y cuídate.

PD: Querido lector.

Medio en serio medio en chiste, pero si vuelven éstos, estamos perdidos. (Iba a poner otra palabra, pero usted me entiende).

Omar López Mato 
Médico y escritor    
Su último libro es IATROS Historias de médicos, charlatanes y algunos tipos con ingenio



NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original. 

DOGMA PARA IGNORANTES Y AMNÉSICOS: DE ÁNGELES Y DEMONIOS


Un día ya lejano, el gobierno de entonces  decretó el "dogma nacional"  de que en los setenta hubo un sólo demonio, y fulminó maldición eterna para cualquier mortal que osara contradecirlo. -¿Y por qué?,- Porque lo digo yo, y se acabó!.

El actual Secretario de Derechos Humanos Señor Claudio Avruj en declaraciones muy recientes expresó: "No hay ninguna posibilidad de regreso a esa teoría porque para el Gobierno está perfectamente claro que el que violenta los derechos humanos es siempre el Estado, que es el encargado de protegerlos". Creemos que esta afirmación parece alinearse con el dogma inventado hace décadas por exguerrilleros  y simpatizantes, y no parece resistir un análisis imparcial y honesto.

¿Es que para el flamante Secretario, el Sindicalista Rucci, el Periodista  Mor Roig, los Profesores Genta y Saccheri, y todos los empresarios, diplomáticos, docentes, agentes del órden, conscriptos, niños como Paula Lambruschini o David Kraiserbuld, y público general (como los fallecidos por la bomba en la masacre del comedor policial), no tenían derechos humanos? ¿Quiénes sino los autodenominados "Ejércitos" del terrorismo argentino (ERP y MONTONEROS fundamentalmente), provocaron tanto dolor a las personas y familias y volvieron a encender el espiral de la violencia en pleno gobierno Constitucional del General Perón? ¿Para el Señor Secretario éstos vendrían a ser los "ángeles" a los que deben estar agradecidas todas las generaciones de argentinos, y "demonios" sólo los que se opusieron a sus propósitos (que por lo menos 1.000.000 de muertos hubieran costado según estimación del Comandante del ERP Mario Santucho en carta a su hermano Asdrúbal)?.

¿No son asimismo crímenes de lesa humanidad los que ejecuta, filma y difunde el extremismo islámico, por el hecho de que no configuran un "terrorismo de estado"?.

Creemos que no contribuye de ninguna manera a la  reconciliación nacional la repetición de un "relato" más que sesgado, y la instrumentación de la justicia al servicio del odio, la venganza, y el lucro de algunos -que obviamente no quieren de ninguna manera que se cierren sin desconocer las verdades y el horror-, las heridas que aún separan a los argentinos.

Santiago Floresa

domingo, 7 de febrero de 2016

NO FUE MAGIA, CRISTINA


  "Con el totalitarismo no existe el debate,
ni el pacto, ni el apaciguamiento.
Al totalitarismo no se le convence, se lo vence ...
Es decir, hay que hablar claro,
poner fin a la confusión y reaccionar con firmeza"
Pilar Rahola

Mauricio Macri se ha recibido,  este verano y con honores, de político y, por ello, resulta más repugnante el modo en que el kirchnerismo continúa intentando ejercer su oposición al Gobierno. Y utilizo sin pudor ese calificativo porque ha sido precisamente su auto-exiliada líder y su extinto marido quienes han causado todos los males que hoy aquejan a la República, a su economía y, por ende, a la sociedad toda. Nada de esto ocurrió por magia; por el contrario, todo lo que sucede hoy ha sido planificado y ejecutado hasta diciembre con esmero y dedicación, y formó parte del proceso de latrocinio y corrupción más terrible que haya ocurrido en la Argentina. Ni siquiera la positiva ruptura de los bloques del ¿Frente para la Qué? en el Congreso parece haber servido para que sus totalitarios sicarios cedan en su pulsión destituyente.


La buena noticia proviene de la Corte Suprema, que ha decidido hacer público la lista de causas por corrupción que involucran a los ex-funcionarios y, quizás, a sus cómplices privados. La ciudadanía sabrá así, que la Justicia se ha puesto finalmente las botas, y que avanzará en la investigación, juicio y condena de los responsables, aunque llame la atención que haya sido nada menos que Oyarbide uno de los primeros en, por olfato, cambiar de actitud.


El kirchnerismo, absolutamente adrede, nos hizo perder la calidad de auto-suficientes y exportadores de hidrocarburos e intentó congraciarse con la clase media urbana mediante la populista medida de congelar las tarifas. Mientras que durante la década anterior se realizaron grandes inversiones, la crisis que acompañó su final dejó una gran capacidad ociosa en producción, transmisión y distribución de electricidad; pero, cuando de la mano de la soja, comenzó el crecimiento nacional, ese stock se consumió y las tarifas dejaron de retribuir adecuadamente los costos, por lo cual no hubo nuevas inversiones, bloqueadas además por el cepo cambiario. De allí a los habituales cortes del suministro no hubo más que un paso.


Mientras intenta generar el descontento ciudadano -ver el manual de micro-militancia que el ¿Frente para la Qué? distribuye- no explica cómo debería hacer el Gobierno para, al mismo tiempo, mantener congeladas las tarifas de algunos privilegiados, mientras el resto del país debe pagar hasta cuatro veces más por el mismo suministro, y evitar las interrupciones del servicio, y todo ello en el marco de un país que quiere y necesita volver a crecer, es decir, que demandará más energía. La magia, en este caso, se la están pidiendo a Macri, como si un gobierno que lleva menos de sesenta días en el poder fuera el responsable de doce años y medio de calamidades.

Entre éstas se destaca la colonización del Estado en sus tres niveles, que llevó a la incorporación de tres millones de empleados públicos en los años en que el matrimonio imperial ocupó la Casa Rosada. En los últimos meses de su gobierno, Cristina firmó centenares de resoluciones que, publicadas en el Boletín Oficial, significaron páginas y páginas de nuevos nombramientos, en cargos injustificados e innecesarios, cuando no inexistentes; la Cámara de Senadores, por ejemplo, tenía 6.000 empleados para atender a 72 legisladores.


Ya se sabe que el Presidente recibió un Estado quebrado, saqueado, ocupado y atado de pies y manos por las leyes que propició el kirchnerismo precisamente para lograr su propósito esencial, es decir, que Mauricio Macri abandone su cargo y huya en un helicóptero: ley "cerrojo", devolución de participación impositiva a las provincias, etc.. Sin embargo ahora, el "buenismo" progresista -encarnado en intelectuales y periodistas estúpidos y sindicalistas de izquierda- reacciona con fingido horror ante la no renovación de los contratos temporarios que privilegiaban a estos subsidiados militantes con sueldos enormes y sin cumplir ninguno de los requisitos exigidos para el acceso a los cargos que detentaban. No sólo no explican con qué fondos se pagarían sus salarios ni por qué deberían gastarse así nuestros ya excesivos impuestos, sino que parece no importarles la duplicación de funciones, la inexistencia de espacio físico, lo prescindibles que resultan esos cargos para un Estado exánime. Sólo falta que le compren a Macri un frac y un bastón, y le exijan que saque palomas de la galera.


Ese mismo "buenismo", al cual se incorporó algún nuevo funcionario (Claudio Avruj, que además se lamentó cuando algunos tribunales aplicaron la ley y otorgaron la prisión domiciliaria a algunos de los muchos militares detenidos que reunen los requisitos legales), aterrado por la reacción de los organismos de derechos humanos cooptados por el kirchnerismo, salió a "matar" a Darío Lopérfido cuando éste sostuvo una verdad simplemente matemática: los desaparecidos nunca fueron 30.000 sino que esa cifra, tal como confesara quien la inventó, fue fabricada para sostener ante las ricas ONG's de izquierda europeas la teoría del genocidio y obtener fondos para solventar la militancia. Y ese número se impuso como un dogma indiscutible.

Luis Labraña, ex montonero, inventó en Holanda
la cifra de 30.000 desaparecidos.

Sin embargo, para desmentirlo basta un pequeño dato: en el Parque de la Memoria, en la Costanera norte porteña, un muro tiene espacios para esos 30.000 nombres, pero sólo se ocuparon menos de 8.000, y eso que, para tratar de salvar la diferencia, se retrotrajo esa memoria tuerta hasta 1955 y se incorporaron a los terroristas que fueron eliminados por las propias organizaciones subversivas, se suicidaron, cayeron combatiendo contra las fuerzas armadas o murieron por la explosión de las bombas que ellos mismos portaban. Todo el tema alrededor de ese mágico número debe ser investigado por la Justicia porque permitió un singular negocio de más de US$ 3.000 millones en indemnizaciones a cargo del Estado, repartidas bajo un manto de secreto. Ni un sólo desaparecido puede ser justificado, pero de allí a lucrar con los derechos humanos -sólo para los subversivos y sólo para esa época-, y robar el dinero del Estado, como hicieron Hebe de Bonafini y Sergio Shocklender con sus "Sueños Compartidos" o Milagro Sala con la Tupac Amaru, hay un abismo.


Por ello no puedo pasar por alto la extraña actitud del Obispo Jorge Lozano, quien se manifestó preocupado por la detención de ésta, imputada de graves delitos comunes, mientras la Iglesia calla ante la situación de los dos mil militares presos para los cuales, como lo demuestran los 335 muertos en cautiverio, no hay derechos humanos que valgan ni discriminación alguna que no les sea impuesta.


Parece que ahora Macri ha comenzado a desoír a quienes le recomendaban no hacer el inventario real y detallado de cómo es la situación del Estado que le ha dejado el kirchnerismo por temor a perder el interés de los inversores extranjeros; aparentemente, el discurso del 1° de marzo será duro, y eso es lo mejor, dado que sólo podrá mantener los altos índices de aprobación con que hoy cuenta -esenciales para el ejercicio del poder- diciéndole la verdad a una ciudadanía a la cual, al menos por un tiempo, sólo podrá ofrecer las dolorosas y antipáticas, pero imprescindibles, medidas necesarias para sacarnos del pozo en que nos sumergió la "magia" de ambos Kirchner.

Buenos Aires, 7 Febrero 2016

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado


NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

LA JUSTICIA SE TAPA LA CARA DE VERGUENZA


Una vez más el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, habló sobre la política oficial ante los juicios a represores de la última dictadura y aseguró que “No hay ninguna posibilidad de regreso a la teoría de los dos demonios” y “No hay ninguna posibilidad de regreso a esa teoría porque para el Gobierno está perfectamente claro que el que violenta los derechos humanos es siempre el Estado, que es el encargado de protegerlos”.

No compartimos para nada la visión de este funcionario, aún tenemos la esperanza que el Presidente de la Nación Mauricio Macri cumpla sus promesas de cumplir la ley y respetar la independencia del Poder Judicial.

Si de cumplir la ley se trata, no se pueden admitir los llamados juicios por “delitos de lesa humanidad”, los que están viciados de nulidad absoluta a consecuencias de las “aberraciones jurídicas” cometidas para llevarlos adelante y se parecen más a una venganza del terrorismo vencido en el campo de las armas que a  justicia impartida objetivamente.

Algunas de las violaciones cometidas por los jueces, fiscales y auxiliares de la justicia en perjuicio de los derechos jurídicos y humanos de los detenidos,  son:
  1. Violaciones al debido proceso.
  2. Mantenimiento en prisión de ancianos mayores de ‘70.  
  3. Prisiones preventivas arbitrarias y arbitrarias y excedidas en tiempo.
  4. Violaciones al derecho a la salud, 335 fallecidos en condiciones de prisión, la mayoría  sin condena.
  5. Vejaciones a las visitas de familiares a los penales.
  6. Violación al derecho a trabajar y estudiar en la prisión. Violación al derecho de defensa y a la libertad de expresión.  
  7. Violación al derecho a la alimentación.
  8. Trato abusivo.
  9. Traslados gravosos.
  10. Estigmatización de los detenidos.
  11. Trato cruel inhumano y degradante.
  12. Miembros del poder judicial perseguidos por sus sentencias.
  13. Falta de independencia de la justicia,
  14. Periodistas y empresarios opositores al gobierno kirchnerista acusados de participar en hechos vinculados  al gobierno militar.   
  15. Perseguidos por portación de apellido y discriminación ideológica.

A todas las mencionadas hay que sumarles aquellas que violan el debido proceso, garantías jurídicas por excelencia. La Constitución Nacional establece en su artículo 18 los principios fundamentales del derecho al debido proceso:
Art. 18: Ningún habitante de la Nación puede ser penado sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho del proceso, ni juzgado por comisiones especiales, o sacado de los jueces designados por la ley antes del hecho de la causa. Nadie puede ser obligado a declarar contra sí mismo; ni arrestado sino en virtud de orden escrita de autoridad competente. Es inviolable la defensa en juicio de la persona y de los derechos. El domicilio es inviolable, como también la correspondencia epistolar y los papeles privados; y una ley determinará en qué casos y con qué justificativos podrá procederse a su allanamiento y ocupación. Quedan abolidos para siempre la pena de muerte por causas políticas, toda especie de tormento y los azotes. Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas, y toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que aquélla exija, hará responsable al juez que la autorice.

Ya es hora de corregir las aberraciones cometidas por aquellos jueces que fueron funcionales a las necesidades políticas de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva

Por una Nueva Década en Paz y para Siempre

LOS CUADROS QUE SE DESCUELGAN

La figura del Che Guevara podrá encarnar sueños de rebeldía, pero nada de eso justifica que se halle en la Casa Rosada junto a San Martín o Belgrano


La Argentina ha sido por largo tiempo un país de símbolos y de palabras altisonantes, donde el relato, los gestos espectaculares y la jerga tremebunda superaron con creces a la eficiencia. El kirchnerismo se ha caracterizado por las imputaciones a diestra y siniestra, la obsesión por configurar mitos al uso nostro, el fervoroso culto de la personalidad de unos y la demonización de otros. No ha importado, respecto de esto último, si los dos presidentes que gobernaron en los últimos 12 años se hubieran acomodado confortablemente en su momento en los repliegues de lo que más tarde denunciarían con explosiva determinación.

Un buen día, en visita al Colegio Militar de la Nación, el presidente Néstor Kirchner ordenó a la máxima autoridad del Ejército que descolgara el retrato del presidente de facto Jorge Videla de la galería de los ex directores de ese instituto de formación militar. Bien mirado, el asunto no podía despertar mayores críticas, habiéndose tratado de alguien que había sido condenado por un tribunal incuestionable, como integrante de una junta militar, por reiteradas violaciones de los derechos humanos. Sorpresa, sí hubo. Provino en particular de los jefes y oficiales que habían hallado en otros tiempos, en el entonces gobernador de Santa Cruz, aquiescencia para que se morigerara en la provincia, en cada circunstancia necesaria, el tono de las manifestaciones contra la época de la Fuerzas Armadas en el poder.

Los Kirchner bajaron algunos cuadros, pero subieron otros. En tal subibaja de la política le ha tocado días atrás a uno de ellos, al que gobernó entre 2003 y 2007, y al déspota venezolano Hugo Chávez ser removidos de la Galería de los Patriotas, habilitada años atrás con criterio sectario en instalaciones de la Casa Rosada. Está bien lo que ha ocurrido ahora. Más dudas presenta, al menos en el caso del verborrágico autócrata bolivariano, la determinación de enviarlos al Museo del Bicentenario. Nada justifica entreverar a estas alturas a Chávez con la evocación de los momentos de grandeza excepcional de la argentinidad.

Si esto último puede considerarse una modesta extravagancia de las actuales autoridades nacionales para amortiguar algunas reacciones potenciales de la cofradía interamericana que persiste en apoyar al régimen autoritario de Venezuela, menos se explica que perdure en la sede del Poder Ejecutivo, al lado de nuestros más ilustres patriotas, una imagen de Ernesto Guevara. La izquierda internacional, hábil en disimular crímenes propios y diluirlos en fenómenos propagandísticos rentables, ha conseguido introducir al Che en la categoría de los tabúes que no pueden ser alcanzados por la crítica, por razonada que ésta sea. Ningún hombre libre debe, sin embargo, rendirse ante la extorsión de quienes están aplicados, casi como parte de un oficio rentado, a formular imputaciones a troche y moche a quienes asumen la determinación de poner en su lugar el nombre y las imágenes de figuras deplorables del pasado.

Guevara es un mito, sin duda, y hay quienes consideran que encarna sueños de rebeldía, pero nada de eso alcanza para que se halle al lado de José de San Martín o de Manuel Belgrano. Guevara fue un elemento gravitante de la revolución cubana que ilusionó razonablemente a la generación de latinoamericanos que aguardó su triunfo como parte de la evolución que erradicaría por un tiempo del continente más de media docena de dictaduras militares populistas, algunas de origen constitucional y otras no. Quienes no han cerrado los ojos a la desviación inmediata de aquella revolución triunfante a comienzos de 1959 en una tiranía implacable, entenderán lo que decimos.

El cuadro de Guevara en la galería de la Casa Rosada fue dispuesto por un gobierno que se aplicó a corroer con obstinación los vínculos fraternales entre los argentinos, las bases de la unión nacional que pregona la Constitución Nacional desde su primera página. Esa nefasta sensibilidad tuvo coherencia con la voluntad de exaltar la memoria de quien fusiló cubanos hasta con manos propias en la condición que ejercía de comandante de ámbitos de exterminio, como el de "La Cabaña". Leamos lo que decía en un foro internacional, como quien imparte una gran lección política, el líder castrista que encontraría su triste fin en 1967, en un confín boliviano, aislado de cualquier apoyo consistente de La Habana, y en medio de la distracción deliberada del Partido Comunista local: "El odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano, y lo convierte en una eficaz, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así: un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal".

No es demasiado pedir que las personalidades honradas por el Estado nacional nada menos que por la virtud del patriotismo tengan algo mejor para recomendar a la sociedad, sobre todo en una hora de esperanzada reconstrucción de instituciones y valores.