viernes, 7 de octubre de 2016

EL MAYOR CRIMEN Y JUECES PARCIALES


EL MAYOR CRIMEN

La Justicia comete errores. El Poder Ejecutivo falla. Hoy, aquí y ahora, la ley que impera en el país es la del laissez faire. ¿Hasta cuándo habrá que esperar a que estos poderes se decidan a ejecutar, fortalecer y cuidar nuestros derechos, que no son otra cosa que poder caminar libremente por las calles sin temor a que nos maten a cualquier hora y en cualquier lugar?

Sería bueno que aquellos a quienes les falta voluntad y decisión en poner en práctica las leyes que ya están escritas le presten atención a una frase que dejó alguien que tanto nos habló a los argentinos, Ortega y Gasset: "El mayor crimen está ahora no en los que matan, sino en los que no matan pero dejan matar".


Pedro C. Matteucci
DNI 5.506.508

JUECES PARCIALES

El editorial titulado "Juecesparciales, sentencias nulas" refleja claramente lo que con tristeza se advierte hace mucho: no hay piedad para los militares imputados. ¡Que se mueran en las mazmorras aun siendo inocentes! "Para ellos ni justicia" diría quizá quien fue varias veces presidente en el siglo pasado. Los fallecimientos se siguen produciendo impunemente en nuestras prisiones y reconocen sus causas primeras en la cobardía de muchos magistrados, que lejos de respetar el principio de legalidad cobijado bajo el artículo 18 de la Constitución, lo violan aviesamente y aplican normas que aún no se encontraban vigentes en la época de los hechos investigados. El odio está haciendo estragos y puede más que la Justicia. Las verdaderas farsas en que a veces se transforman esos juicios sólo se traducen en desolación y muerte. El Estatuto de Roma, que crea la Corte Penal Internacional e incluye la definición de los delitos de lesa humanidad, recién se introduce en nuestro derecho interno en 2007, a través de la ley 26.200 y, en su artículo 13 establece que ninguno de los delitos previstos en dicho instrumento pueden ser aplicados en violación del principio de legalidad consagrado en el artículo 18 de nuestra ley fundamental. Sin embargo, la gran mayoría de los jueces no respetan ello en los mal denominados "juicios de lesa" y, en su lugar, aplican la costumbre internacional, como si hubiera obligación de los ciudadanos de conocer previamente tales costumbres. Un verdadero disparate.

Hay mucho para decir, pero, por ahora, sólo exclamo: ¡No se puede pretender encontrar justicia utilizando para ello actos saturados de la más vil injusticia!

Francisco García Santillán

DNI 10.661.522

JUECES PARCIALES, SENTENCIAS NULAS

El reciente caso de apartamiento de jueces del Tribunal Federal Oral de Santiago del Estero es una inobjetable muestra de los errores cometidos por la justicia en los juicios mal llamados de “Lesa Humanidad”.

La pretensión de 3 jueces, ex terroristas 2 de ellos y el restante querellante en varias causas contra los imputados en esos juicios, demostró que el odio y la venganza anidaba en sus corazones y nunca habrían permitido el debido y proceso en la “Megacausa III”. Es lícito sospechar que en otros juicios contra las Fuerzas Armadas y de Seguridad que combatieron el terrorismo en los años ’70, se hayan producido vulneraciones al derecho y esos juicios  estén viciados de nulidad absoluta.

Así como el Consejo de la Magistratura aprobó una resolución que pondrá en marcha una auditoría a las Cámaras Federales Penales de todo el país en las que tramiten causas contra la  corrupción, lo mismo debería hacer y disponer una auditoría a todos los Tribunales y Cámaras Federales Penales que hayan intervenido en los juicios de “Lesa Humanidad”. Existen demasiadas irregularidades que han sido ampliamente denunciadas no solo por los abogados defensores, sino también por organizaciones de abogados, organizaciones que velan por los DDHH de los detenidos y otras organizaciones que luchan para que se aplique el principio de igualdad ante la ley y de una vez por todas se acabe con ese verdadero escarnio público que pone de manifiesto la inseguridad jurídica que reina en la República Argentina.

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva
por una Nueva Década en Paz y para Siempre



El justificado apartamiento por parcialidad de tres magistrados a cargo de una causa de lesa humanidad constituye una buena señal

JUEVES 06 DE OCTUBRE DE 2016


Como era de esperar, la Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal, integrada por Juan Carlos Gemignani, Gustavo Hornos y Mariano Borinsky, ordenó finalmente apartar a los tres miembros del Tribunal Oral Federal de Santiago del Estero, María Alicia Noli, José María Pérez Villalobo y Juan María Ramos Padilla, del juicio por presuntos delitos de lesa humanidad en el que intervenían, conocido como "Megacausa III".

La determinación fue adoptada ante la existencia de "dudas razonables acerca de la imparcialidad del tribunal recusado" y frente a la necesidad de "evitar una inusitada privación de justicia".


En el caso de la jueza Noli, la Sala IV sostuvo que existirían elementos de público acceso que permitirían avalar la hipótesis de que la magistrada formó parte del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y que, al igual que el juez Pérez Villalobo, se habría reunido con algunos de los querellantes sin anoticiar de ello a las defensas. Asimismo, se recordó que la doctora Noli ha sido querellante en causas de lesa humanidad por la desaparición de su marido, ocurrida en el mismo marco histórico que los hechos ventilados en esta causa, lo que pone más que en duda su imparcialidad.

Ramos Padilla querellante serial, pretendió juzgar a Soldados de la Patria

Respecto del juez Ramos Padilla, la Sala IV se hizo eco de los argumentos de las defensas, en el sentido de que ha sido, en tanto representante de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), querellante a lo largo y ancho del país en causas en las que se investigan crímenes semejantes a los que se han denunciado en la llamada "Megacausa III".

Está meridianamente claro que la ausencia de imparcialidad debió haber llevado a los tres jueces del Tribunal Oral Federal que habían sido oportunamente recusados sin éxito a inhibirse de actuar en la causa referida, cuyo trámite está ahora obviamente viciado de una nulidad tan manifiesta como insanable.

Cabe recordar que, en esta misma causa, murieron dos de los más de 40 acusados, tanto por su avanzada edad como por su grave estado de salud, que no fue tratado como correspondía.


La sed de venganza pudo haber impulsado a los tres magistrados apartados a mantener una conducta profesionalmente indigna y moralmente perversa. Por ello se abren algunos muy serios interrogantes. ¿En qué otras causas de lesa humanidad intervinieron esos mismos magistrados, notoriamente afectados por su ausencia de imparcialidad? ¿Son sus decisiones en ellas también nulas? ¿Hay otros casos de magistrados con similares antecedentes que, obviándolos, tomaron también decisiones teñidas de parcialidad en temas de lesa humanidad? ¿Cuál es el futuro de los magistrados en cuestión? ¿Pueden seguir integrando, como si nada hubiera pasado, nuestra justicia federal? ¿Hay, de pronto, algún parecido con lo antedicho en la patológica causa AMIA? ¿Existe responsabilidad del Estado por lo que ha ocurrido en Santiago del Estero? ¿Quién asume la responsabilidad que cabe por la deshumanización generada por las detenciones provisorias en una causa que finalmente terminó en la nulidad?

Frente al mundo, lo de los jueces del Tribunal Oral Federal santiagueño, por su notoria enormidad, es escandaloso y mancilla la imagen de la justicia argentina en los juicios de lesa humanidad.

Nadie puede cerrar los ojos ante el verdadero fraude judicial que culminó con la acertada y valiente decisión de la Sala IV de la Cámara de Casación Penal, separando de la causa a los indignos magistrados antes nombrados. Era necesario, pero cabe preguntarse si es ello realmente suficiente. Como lección final, nos queda aquello de que en la perversión, incluyendo la llamada sintónica o conjunta, suele también haber un componente de odio y venganza, ostensible u oculto. Los jueces no pueden, sin ofender a la Justicia, obrar del modo en que lo hicieron los tres magistrados que, como se ha visto, fueron objeto de remoción en la delicada causa en la que actuaban.



NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

martes, 4 de octubre de 2016

COLOMBIA - ¿ARGENTINA?

María Fernanda Cabal Molina (Cali, 1964) es politóloga y política colombiana. En las elecciones legislativas de 2014 fue electa Representante a la Cámara por Bogotá con el aval del Centro Democrático, en este cargo se posesionó el 20 de julio de 2014 y  lo ocupa actualmente.


Es politóloga egresada de la Universidad de los Andes, universidad en la que antes de graduarse trabajó como directora del Programa Democracia del Departamento de Ciencia Política. En septiembre del 2003 fundó la agencia de viajes para estudiantes Student Travel Center y se desempeñó como presidenta de la Fundación Colombia Ganadera, donde creó un programa de acompañamiento a víctimas del terrorismo en Colombia.

En el año 2006 fue nombrada por Mario Iguarán como Directora de Asuntos Internacionales de la Fiscalía General de la Nación. Entre sus logros se destaca el fortalecimiento de los lazos de cooperación con todos los países aliados, labor que fue reconocida por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

En el video verán su clara posición por el NO en el reciente plebiscito realizado  en Colombia para aprobar la paz con la paz acordada por el presidente Santos con las FARC en Cuba.

Sin establecer un paralelismo con el drama colombiano que lleva 54 años de sangrienta guerra y el sufrido por la Argentina en los años ’70, es evidente que la descripción efectuada por ella es muy parecida al camino que sufrieron nuestras Fuerzas Armadas y de Seguridad que combatieron el terrorismo.

El rechazo al plebiscito que hizo la sociedad colombiana manifiesta su deseo de no aceptar una paz a cualquier precio, allí el ex presidente Alvaro Uribe fue el líder que encabezó esa rebelión a los deseos de Santos. En evidente contraposición en Argentina faltó el líder, en la transición de la entrega del poder del último gobierno de facto al gobierno de Raúl Alfonsín, en el regreso a la democracia. Las Fuerzas Armadas entregaron el poder sin un líder que guiara un acuerdo de pacificación, se hallaban debilitadas por sus errores políticos estratégicos, especialmente la Guerra de Malvinas de 1982.




lunes, 3 de octubre de 2016

EL EJEMPLO DE COLOMBIA


Por María Lilia Genta[1]

Colombia dijo no a la farsa de una “paz” fraguada  en Cuba. El no de la mitad que votó. ¿Y cómo llamaríamos a la actitud del sesenta por ciento que ni siquiera tomó en serio el “acuerdo”? ¿Votar que los guerrilleros, y ahora también narcotraficantes, fueran premiados con sueldos compensatorios de sus fechorías y después formaran un partido político mientras (por supuesto, con la anuencia de Cuba, el Nuevo Orden Mundial… Roma) los militares que defendieron a Colombia y a su pueblo, durante veinte, treinta años en el monte quedaran presos por delitos de “lesa humanidad”?

Esto es lo que pasó, y pasa, en Argentina promovido, sobretodo, por el gobierno de los K  y mirado de soslayo por este gobierno que no se anima o permanece indiferente ante las muertes de los presos políticos por falta de atención médica y el dolor de sus familias.

Uribe, el artífice de este triunfo del no,  fue un gran Presidente católico y no sólo porque dirigía el rezo del Rosario desde la Casa de Gobierno, sino porque aplicó para terminar con la pobreza la Doctrina Social de la Iglesia en forma personal y le dio un golpe contundente a las FARC.

Claro, en este mundo de hoy, no se tolera este tipo de gobiernos que son claros y se oponen a las farsas, como por ejemplo, el de Hungría y el de Polonia que son los únicos, en Europa, que no aceptan recibir posibles terroristas musulmanes pero sí acogen a los refugiados cristianos. Pero ocurre que los gobiernos de Hungría y Polonia son, precisamente, gobiernos católicos y hacen lo mismo que, en otros tiempos, hubieran hecho Isabel y Fernando, San Luís de Francia o su primo San Fernando. El resto de la Europa atea y laicista no lo entiende y sigue acopiando terroristas al tiempo que pronuncia palabras bobaliconas o, con hipocresía, los liquida, “por izquierda”, seguramente, cada vez que estallan los atentados terroristas.

Con Uribe pasa lo mismo en nuestra Hispanoamérica. No es un tipo de político que se adecue a estos tiempos. Algo parecido a lo que se da en Argentina con un Gómez Centurión que a ojos vista es el que mejor podría enfrentar en serio a las mafias y proteger, incluso, al mismo gobierno. Creo que lo que menos le perdonan es que es un héroe condecorado de Malvinas. “La hora de los héroes ha pasado”. Lo mismo ocurre con los jueces y fiscales empeñados en proclamar la verdad y ejercer la justicia. ¡Ni siquiera en defensa propia y la de sus familias el gobierno se anima a elegir la excelencia!

Lo de Colombia es un ejemplo. Dios quiera que cunda.




[1] Hija de Jordán Bruno Genta (1909-1974) fue un escritor y filósofo nacionalista católico argentino, profesor de filosofía y letras durante 40 años. Incursionó en el periodismo y escribió numerosos libros de amplia difusión en el nacionalismo católico. Fue rector del Instituto Nacional del Profesorado (en Buenos Aires).
La mañana del domingo 27 de octubre de 1974, al salir de su domicilio de Buenos Aires, disponiéndose a ir a misa salió a la calle, siendo acribillado de once balazos frente a su familia, por un guerrillero apoyado por otros que se desplazaban en un vehículo. En el momento de su asesinato se desempeñaba como regente del Instituto de Enseñanza Privada Santa Rita. La organización guerrillera Ejército Revolucionario del Pueblo-22 de Agosto se atribuyó la responsabilidad del asesinato

LA SALA 4 DE LA CAMARA FEDERAL DE CASACION PENAL APARTÓ A LOS JUECES DE LA MEGACAUSA III DE SANTIAGO DEL ESTERO


En el día de la fecha en la ciudad de Buenos Aires, se reunió la Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal, integrada por el doctor Juan Carlos Gemignani como Presidente, y los doctores Gustavo M. Hornos y Mariano Hernán Borinsky como Vocales, asistidos por el secretario actuante, a los efectos de resolver los recursos de casación interpuestos por las defensas de los imputados en la “Megacausa III” de Santiago del Estero.


Las defensas impugnaban legítimamente la actuación de los tres jueces de la causa: María Alicia Noli, José María Pérez Villalobo y Juan María  Ramos Padilla. Dicha recusación estaba basada en probadas circunstancias de militancia terrorista -de los dos primeros- en el ejército revolucionario del pueblo y de Ramos Padilla como querellantes en otros juicios de lesa humanidad.

Las pruebas demostraban de manera inobjetable la apariencia de falta de objetividad por parte de los magistrados recusados y la necesidad de garantizar el debido proceso a los imputados. No solo hay que  ser… además hay que parecer.


Por ello, el Tribunal resolvió hacer lugar a los recursos de casación interpuestos en por las defensas de Santiago D. Olmedo de Arzuaga, Juan Felipe Bustamante, Jorge Alberto D’Amico, Roberto Díaz Cura y Pedro Carlos Ledesma; revocar las resoluciones recurridas en cuanto rechazan las recusaciones intentadas y, en consecuencia, APARTAR de este proceso a los jueces María Alicia Noli, José María Pérez Villalobo y Juan María Ramos Padilla.

El fallecido coronel Fiorini, ciego, es asistido para caminar

El mismo tribunal declaró abstracto el tratamiento de los recursos de casación interpuestos por las defensas del juez Arturo E. Liendo Roca y del Coronel Cayetano José Fiorini en virtud del conocido fallecimiento de los nombrados.

El fallecido juez Liendo

Para adoptar esta severa resolución la Sala 4 recordó  que en el procedimiento penal el concepto de ley vigente no se limita al Código Procesal Penal de la Nación, sino que abarca a la Constitución Nacional y a los Pactos Internacionales de Derechos Humanos con jerarquía constitucional.

Es de esperar que esta prueba de “seguridad jurídica” -que tanto necesita nuestro país- sirva de ejemplo a otros tribunales que han caído -por presión del poder político en retirada dañina- en verdaderas “Aberraciones Jurídicas” que posibilitaron estos juicios mal llamados de lesa humanidad.

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva

por una Nueva Década en Paz y para Siempre

AÚN SIN RESPUESTAS


Mi papá era el comisario Carlos María Baldovino, asesinado por terroristas de Montoneros el 12 de septiembre de 1976 en la Capital Federal. Había sido amenazado de muerte más de una vez y sus asesinos eligieron el momento más vulnerable para matarlo, porque sabían que estando conmigo no se iba a arriesgar a nada, para protegerme. Me salvé de casualidad porque una vecina me retuvo, pero si fuera por los terroristas yo también estaría muerta. Mi familia tuvo que sufrir no sólo la pérdida de mi padre -como si fuese poco-, sino también padecer la impunidad de sus asesinos, verlos aclamados como víctimas inocentes. Acá la víctima inocente fue Carlos María, no quienes lo mataron. Ellos nunca respondieron por sus crímenes y mi propio país me dio la espalda al no juzgarlos, al premiarlos. Quiero que a 40 años de su crimen mi familia y todas las víctimas del terrorismo tengan justicia.

Marcela Baldovino

domingo, 2 de octubre de 2016

¿CUÁNTOS POBRES PESA UN MÁXIMO?


"Se refiere a la moralidad de los medios,
que es lo que define la moral de las personas,
ya que en los fines todos parecemos buenos".
Carlos Manfroni

El INDEC confirmó el miércoles que 8.700.000 argentinos son pobres, y 1.700.000 son indigentes, o sea, un 32% de la población, y un 47% de los niños viven en hogares con pobreza, un chancro inmundo en el rostro de un país que, con poco más de 40 millones de habitantes, debiera ser capaz de alimentar, y muy bien, a 500 millones. Esos duros números se deben, exclusivamente, a cinco plagas que han azotado, con nuestra necesaria tolerancia, a la Argentina desde hace décadas: el estatismo, la corrupción, el populismo, el clientelismo y el narcotráfico, combinados e interdependientes.


Pero, como ya todos sabemos, esos factores se han ido potenciando a lo largo del tiempo, y han alcanzado su indudable cenit en los doce años y medio durante los cuales los Kirchner encabezaron la mayor asociación ilícita que recuerde nuestra historia, cuyo verdadero genocidio deja convertidos en meros ladrones de gallinas a quienes, en Brasil, lucraron con el "lavajato" o con el "petrolão"; para confirmarlo basta con comparar lo robado en cada país.

Los montos que, todos los días, ratifican la magnitud del saqueo producen ahora -durante años decidimos ignorarlo- una indignación sin par, que sólo resulta superada por el asombro ante la actitud de los delincuentes que tuvieron responsabilidad directa sobre lo sucedido; por supuesto, además de la propia Cristina, descuellan Kiciloff,  Anímal, D'Elía,  Boudou, Esteche, Bonafini, etc.. Todos estos verdaderos monstruos simulan hoy ser almas buenas, dedicados al bien común, totalmente inocentes del desastre gigantesco que legaron a la posteridad, mientras se rasgan las vestiduras frente a los actos de un gobierno que debe atajar penales sin tener arquero.


La pregunta que, a imitación de Fariña, todos nos hacemos es: ¿cuántos pobres pesa un Máximo, un Cristóbal o un Lázaro? Porque en este terreno también son tantos que ni siquiera se los podía -ni quería- contar; como hacían quienes manejaban el dinero robado, hubiera bastado con pesarlos.

Claro que tampoco los empresarios parecen dispuestos a poner el hombro para salir de la monumental crisis que los datos exponen. Continúan en la postura de reclamar al Estado la protección que implica tener una economía cerrada al mundo, para seguir cazando en el zoológico, mientras que los gremios los acompañan invocando la necesidad de preservar el empleo. Que ambas premisas hayan demostrado su falsedad internacionalmente no parece hacerlos reflexionar, aunque los trabajadores cautivos representados por los sátrapas sindicales se vean obligados a pagar mucho más que sus homólogos en todo el mundo por los mismos bienes, empobreciéndolos más aún.

Salir de esta terrible situación, pese a las ponderables aspiraciones del Presidente, llevará décadas y será necesario que todos los argentinos nos pongamos de acuerdo en establecer verdaderas políticas de estado que se mantengan inalterables en el tiempo y que involucren educación, salud, vivienda, infraestructura, seguridad, y muchos otros ítems quizás tan relevantes como éstos. Porque la humanidad avanza a pasos acelerados y modifica dramáticamente el mercado laboral, producto de los inimaginables adelantos científicos que todos los días el mundo produce, que se pueden medir por la cantidad de patentes industriales que se registran en cada país.

Entonces, cuando tantos de nuestros compatriotas se han caído del mapa y han dejado de progresar en sus estudios, en los casos en que han llegado a ellos, la brecha que los separa de ese futuro que ya es inmediato se profundizará. Si bien no podremos comenzar a educar masiva y eficientemente hasta que superemos las barreras de la desnutrición, del hambre y de la enfermedad, porque ahí va la vida misma, tenemos que establecer metas concretas para permitir a los jóvenes llegar a empleos de calidad, que cada vez requieren de mayor especialización.

Un requisito fundamental para encarar el camino correcto pasa por la enseñanza, y en la necesidad de que maestros y profesores tengan la formación y los medios necesarios para educar adecuadamente; en la época de la informática, es absurdo que aún continuemos recurriendo al pizarrón y a la tiza. En la universidad, tenemos que encontrar la forma de contar con gente que pueda dedicarse exclusivamente a enseñar en ellas y actuar como tutores, como sucede en los mejores establecimientos del mundo.


LLevar a la mayoría de nuestros conciudadanos a estudios secundarios y superiores insumirá décadas pero, sin dejar de bregar en ese sentido, creo indispensable que nuestra universidad pública forme y gradúe cada vez más profesionales en las disciplinas duras que Argentina necesita con urgencia: ingenieros, matemáticos, geólogos, geógrafos, físicos, químicos, etc. Porque, además de cubrir un espacio casi vacío, si se lo compara con la cantidad de abogados o contadores que hoy egresan, esos graduados se convertirán en la herramienta fundamental para permitir acelerar el progreso general de nuestra población.

El kirchnerismo, con su vocación clientelista y populista, inventó innumerables universidades públicas que, además de la escasa calidad educativa que las caracteriza mayormente, no cumplen ese objetivo que debiera ser prioritario. De allí que el Gobierno tenga que poner sus mejores esfuerzos en crear en todas ellas carreras terciarias, de menor duración, que permitan una rápida inserción laboral de quienes egresen, amén de carreras universitarias que sirvan al entorno; así, en las provincias patagónicas, deben priorizarse las materias vinculadas al gas y al petróleo; en las pampeanas, a la agroindustria; etc.. Contemporáneamente, debe establecerse un programa de becas para esas carreras indispensables, con alta exigencia de rendimiento a sus beneficiarios, que no sólo garanticen la gratuidad sino que sean, en realidad, un sueldo mensual que permita la dedicación al estudio en tiempo completo.

En otro orden de cosas, en la inseguridad ciudadana, también debemos poner el mayor acento, porque gran parte de ella se debe al narcotráfico, uno de los mayores flagelos que afecta a todas las sociedades, y que aquí ha crecido exponencialmente de la mano de los Kirchner y de su gerente, el inefable Anímal. Hace años, la prensa brasileña publicó una entrevista a un jefe narco preso, en la cual éste emitió una sentencia definitiva: "ustedes ya perdieron"; la justificó explicando que, como los adictos y sus proveedores más pobres no valen nada, ya que la muerte los espera en cada esquina de la mano de una bala o una sobredosis, tampoco podían valorar la vida de los demás.


Más que en Colombia, México es el espejo en el que debemos adivinar nuestro futuro si no encaramos ya mismo el problema. Si no lo contenemos, si seguimos mirando para otro lado, pronto veremos matanzas masivas y  cadáveres mutilados colgando de los puentes; porque las guerras que se desatan entre los carteles por el control de los territorios, siempre se libran en el terreno del terror. Las villas 1-11-14 y 31 porteñas, y las que rodean a Rosario y a Córdoba ya son una pequeña muestra de ese porvenir.

Las policías, en general, están ya corrompidas, aunque destacan la bonaerense y la santafecina, pero no están solas; también este gigantesco negocio ha comprado a jueces y a fiscales. Quienes luchan en su contra carecen de los medios adecuados para combatir: inteligencia, radares, armamento, personal especializado, juzgados y, sobre todo, leyes adecuadas. Faltan muchas cosas, y sobran tentaciones. También en este terreno debemos diseñar políticas de estado. Por ejemplo, la tan mentada "ley de derribo", aplicable a los aviones que se nieguen a obedecer órdenes de aterrizaje, ha sido en Brasil un factor de disuasión: está vigente, pero nunca tuvo que ser aplicada porque nadie se arriesga a hacerlo.

Bs.As., 1° Oct 16

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado