martes, 10 de febrero de 2015

A NO DORMIRSE: EL PROYECTO AUTORITARIO ACECHA

Lunes, 09 de febrero de 2015

por Roberto Cachanosky

Ellos todavía quieren ir por todo y es obligación de los dirigentes políticos y la gente plantarse ante la dictadura que imponer si los dejamos

La semana pasada debatíamos con Pablo Torres Barthe sobre la posibilidad de un autogolpe (http://goo.gl/wmmphg). Con sólidos argumentos Pablo explicaba en ese video cómo sería operativamente ese autogolpe. No es que necesariamente vaya a ocurrir, pero, considerando los antecedentes de los k, no es descartable la posibilidad.


La cuestión viene a cuento porque todos sabemos que el proyecto que tenía el matrimonio era ir alternándose en las candidaturas a presidente de manera de, en principio, quedarse 20 años en el poder. Por supuesto que la muerte de Néstor Kirchner cerró esta posibilidad y la derrota electoral de CF en 2013 le impidió obtener los 2/3 para poder reformar la Constitución Nacional y así ir por la re reelección indefinida.


¿Por qué buscar ser reelectos indefinidamente? Porque todos los sistemas autoritarios buscan eso. Perón reformó la Constitución para ser reelegido. Hitler quería 1000 del Tercer Reich, Fidel Castro está en el poder hace 56 años, el chavismo está en el poder hace 16 años y se mantienen a sangre y fuego y los ejemplos de todos los tiempos muestran lo mismo. Los gobiernos autoritarios quieren el poder para siempre, como dijo la autoproclamada estalinista Diana Conti: “querían a Cris for ever”.

Es que los sistemas autoritarios solo pueden sostenerse en el poder violando los derechos individuales. Pero como al mismo tiempo no hay controles republicanos de los actos de gobierno, suelen desatarse importantes casos de corrupción que, si dejan el poder, también serán investigados.

Es decir, el gobernante autoritario, por más que llegue por el voto, recordemos que el voto no asegura tener una democracia republicana, luego la destruye en nombre de la justicia social. Inventa enemigos que conspiran continuamente contra el bienestar de la población.

Denuncian conspiraciones para derrocarlos a ellos con el único objeto de hacerle creer a la gente que ellos, los autoritarios, son los que van a defender a la gente de los malvados y siniestros grupos concentrados del interior del país apoyados por extrañas cofradías del exterior que quieren hacer que la gente viva en la miseria.

Y cuando el sistema populista colapsa económicamente, denuncian más conspiraciones como la hace este payaso de Maduro que acaba de meter preso a empresarios por “sabotear” la economía. Puesto de otra forma, el autoritario tiende a ponerse cada vez más violento y autoritario en la medida que su modelo económico le hace agua.


El comportamiento de Capitanich rompiendo un diario en una conferencia de prensa porque decía algo que él desmentía y finalmente fue cierto, refleja el grado de descontrol que hay en el temperamento del gobierno.

La gran duda que tenemos todos es si el gobierno intentará hacer alguna pirueta institucional para tratar de quedarse en el poder o, en su defecto, condicionar a los que vienen. En rigor sobre esto último ya están intentándolo pero puede ser revertido por el próximo gobierno. La pregunta que todos nos formulamos es si van a entregar tan fácilmente el poder considerando los casos de corrupción pendientes, lavado de dinero y las sospechas que hay sobre la muerte de Nisman.

Es cierto, como dice Pablo Torres Barthe, que podrían autogenerar un conflicto social en la calle para darle pie a CF a declarar el estado de sitio, encarcelar a los opositores (políticos, periodistas, economistas, etc.) e ir a las elecciones condicionando fuertemente a la oposición y a población bajo un régimen de terror. No obstante mi gran duda es si existe margen dentro de la sociedad para tolerar ese tipo de agresiones y estrategias. Puesto de otra manera, en su momento de esplendor, cuando Néstor Kirchner y CF tenían altas imágenes positivas, una estrategia de ese tipo era posible. Hoy solo sería posible derramando mucha sangre en la calle. Tendrían que recurrir a los violentos para que rompan cabezas en las manifestaciones que juntan multitudes pacíficas y que la policía deje la zona liberada.

¿Son capaces de hacerlo? Son capaces, pero en ese caso sería tan abierta la instauración de una dictadura que no podría disimularla ante el mundo. Obviamente quedaríamos aislados como lo estamos ahora y  con la gente sumergida en la pobreza. El sistema debería ser cada vez más brutal y autoritario.


En rigor, tanto los montoneros como el ERP era lo que querían imponer en los 70 mediante el terrorismo y las armas. Querían a sangre y fuego imponer un gobierno de terror. Derrotados en el campo militar, advirtieron que era mejor disfrazarse de demócratas para infiltrar la democracia y desde el poder destruirla e instaurar una dictadura como la que pretendían establecer en los 70 pero a sangre y fuego. Lo paradójico es que la situación de todos esos resentidos que hoy ocupan cargos en el poder es tan endeble políticamente que solo recurriendo nuevamente a la violencia podrían retener los resortes del poder.

Cerca del 70% de la gente los rechaza y la realidad es que solo con el apoyo inicial de la gente un autócrata puede lograr la suma del poder público. Luego utiliza el aparato estatal para doblegar al que piensa diferente o quiere ser libre.

La oposición no puede permanecer ajena a este dilema que tiene el kirchnerismo que consiste en dejar el poder y afrontar un tsunami de juicios o tratar de establecer una autocracia rompiendo cabezas opositoras. Debe salir a denunciar que quienes hoy gobiernan están entre la espada y la pared y pueden cometer actos de locura. La gente tiene que estar advertida del riesgo que corre su libertad.

Insisto, el kirchnerismo está en el gran dilema que tantos años de impunidad, corrupción y abuso del poder los deja en una delicada situación frente a la justicia. Y no me vengan con que en Argentina nadie va preso argumentando que Menem zafó.

La realidad es que Menem no había generado la división social, el grado de violencia verbal y física que generó el kirchnerismo y mucho menos el resentimiento que esta gente produjo. El destrato a funcionarios de carrera y a sus mismos seguidores han generado rencores muy grandes que no son comparables con la salida de Menem del poder.

Mi punto es, no hay que relajarse pensando que en octubre pierden las elecciones y se van pacíficamente. Por el contrario, este 2015 va a ser una batalla  a todo o nada que planteará el mismo oficialismo, por la sencilla razón que volver al llano puede significarle una catarata de juicios y condenas comparables a los juicios de Nuremberg.


A no dormirse, ellos todavía quieren ir por todo y es obligación de los dirigentes políticos y la gente plantarse ante la dictadura que, al igual que en los 70, pretende instalar a sangre y fuego.



NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

¿QUÉ PASARÍA SI MAURICIO MACRI HICIERA UN TRATADO CON EE.UU.?

¿Imaginan un costoso pacto entre la Argentina y una potencia imperialista extranjera, anti-democrática y represora de los derechos humanos? Este gobierno lo hizo.


Imaginemos que es el 29 de diciembre de 2016, Macri ya presidente y envía al Congreso un Tratado que acordó previamente con los EE.UU. En el tratado, Argentina se obliga a comprar armas y buques de guerra. Nos obligamos a entregar territorio para instalar una base norteamericana de observación espacial, planeada para realizar espionaje satelital, con trabajadores norteamericanos con inmunidad diplomática, que operarán bajo la ley de EE.UU. Además, le entregábamos cientos de miles de hectáreas por 50 años, para la explotación del litio, la minería, el petróleo, y la agricultura en 23 provincias, con trabajadores norteamericanos.

Además, el tratado nos obliga a construir represas y otras obras de infraestructura, todas por adjudicación directa con el gobierno de EE.UU., sin la posibilidad de competir con empresas de ningún otro país. En un agregado, nos obligamos a comprar sus Ferrocarriles, importando hasta los durmientes que vendrán exclusivamente de EE.UU. o Inglaterra (a pesar de que hay seis empresas argentinas que los producen localmente). Y que todo eso se hará  a cambio de incrementar la deuda externa con el gobierno de EE.UU. Y, por si eso fuera poco, hacemos un swap de monedas para engrosar las reservas del Banco Central creando una absoluta dependencia con la Reserva Federal de los EE.UU.

¿Qué hubieran hecho la Cámpora, Quebracho, D Elía, Bonaffini, y todas las organizaciones de izquierda y la derecha nacionalista?

Antes de terminar de leer la pregunta, cualquier lector avispado habrá pensando: “Te prenden fuego el país, y el gobierno dura dos horas y media a partir de la noticia.”

Sin embargo, esto es lo que hizo el gobierno actual, con una potencia imperialista extranjera, anti-democrática y represora de los derechos humanos.

Desde la fundación Libertad y Progreso estamos a favor de hacer un Tratado de Libre Comercio con China, reconociendo que es una potencia importante y es necesario desarrollar las relaciones con Asia-Pacífico, siendo uno de los dos ejes mundiales más relevantes desde todo punto de vista. Sin embargo, para realizar el tratado lo que sugerimos es analizar todos los tratados anteriores que ha realizado China, sobre todos aquellos hechos en América Latina. Al hacerlo, observaremos todo lo que los chinos están dispuestos a conceder y qué es lo que piden a cambio. También veremos que Brasil no hizo ninguna de las importantes concesiones que sí hizo la Argentina.

El tratado con China, es una acuerdo marco cuyo destino es seguir ampliándose en todas las provincias, con objetivo que  se resume en que seguimos exportando materias primas, sin valor agregado, mientras que seguimos importamos manufacturas (en un 85% de los casos). Mantendremos el déficit comercial que ya supera los USD 20.000 millones de dólares desde el comienzo del gobierno de Cristina Kirchner. Nos endeudamos con China para comprar armas, construir obras de infraestructura, de transporte, una central nuclear y fortalecer las reservas del Banco Central, y entregamos 600.000 hectáreas, en lo que puede ser definido como provincias Chinas dentro de provincias argentinas.

Si el comercio fuera completamente libre y con bajos aranceles bilaterales, no nos preocuparía ni el déficit comercial ni qué es lo que importamos o exportamos. Pero es importante resaltar la flagrante contradicción de aquellos que piensan en planificar centralmente la economía, y terminan concertando un tratado que nos condena a seguir exportando materias primas e importando bienes manufacturados.

Tampoco resulta sensato construir centrales nucleares Chinas, reemplazando la tecnología alemana utilizada hasta ahora. Cambiar de tecnología alemana por china, puede ser razonable si uno busca abaratar costos para producir juguetes o cualquier producto de consumo masivo, pero no parece de ningún modo razonable si lo que se busca es la máxima seguridad en un tema tan delicado como es la tecnología nuclear. De hecho, dado que Alemania está cerrando muchas plantas nucleares pareciera el mejor momento para aprovechar toda la capacidad intelectual ociosa que puede quedar disponible.

Por último, no es menor que estemos entregando a China una ventaja estratégico-militar al instalar una base de observación satelital que ya ha puesto nerviosos a los miembros de la OTAN, que han respondido de inmediato aumentando la militarización de las islas Malvinas.

Agustín Etchebarne [1]
Twitter: @aetchebarne



[1] Es economista especializado en Desarrollo Económico, Comercialización Estratégica y Mercados Internacionales, además de profesor de ESEADE y de la Universidad de Belgrano. Es Director General de la Fundación Libertad y Progreso.

GUATEMALA: TERRORISMO E IMPUNIDAD

Fundación Contra el Terrorismo Guatemala

¿Genocidio en Guatemala? FALSO.

Por el contrario, las víctimas del terrorismo marxista -que sí ocurrió y sigue ocurriendo en nuestro país exigen
Justicia y que se les escuche.

Ricardo Méndez Ruiz comenta sobre esta fotografía:

"¿QUIÉN CARAJOS SE ATREVE A AFIRMAR QUE
HUBO GENOCIDIO CONTRA LOS IXILES?
Sólo quienes viven de eso, por supuesto..."


Víctima indígena de terrorismo, presenta querella contra miembros y dirigencia del Ejército Guerrillero de Los Pobres (EGP)

Telma Teresa Marcos Bernal, fue víctima a los once años de edad, en la aldea Los Alisos, cantón Xecua, del Municipio de Nebaj en el Departamento de Quiché, de plagio y llevada por la fuerza a la montaña por un grupo de “delincuentes guerrilleros” que se hacían llamar Ejército Guerrillero de los Pobres.

De aquel acontecimiento, la víctima logró escapar, retornando a su aldea. Aquello, fue parte del plan de reclutamiento de muchos niños ixiles, que eran adoctrinados en la montaña, para atacar a los soldados del Ejército de Guatemala.


GUATEMALA:
TERRORISMO E IMPUNIDAD
Ejército Guerrillero de los Pobres, EGP DOÑA TELMA TERESA MARCOS BERNAL,

VICTIMA DEL TERRORISMO MARXISTA.

A 40 AÑOS DEL COMBATE DE “PUEBLO VIEJO”

Para mis valientes Oficiales, Suboficiales y Soldados del “Equipo de Combate GAM5” durante la “Operación Independencia”.

Como me encuentro imposibilitado de enviar personalmente este mensaje, dado que me encuentro de prisión como “prisionero de guerra”, le pedí a mi hermana Alejandra que transcribiera este manuscrito y lo envíe a mis camaradas y ex subordinados mediante mi dirección de correo electrónico.

El 14 de Febrero próximo se cumplen 40 años de nuestro “bautismo de fuego”[1] en los montes tucumanos, en la orilla sur del río Pueblo Viejo, en proximidades de Finca Sarmiento y de La Florida, en donde nos convertimos de Artilleros de Montaña en Infantes de Monte.


Ese día, a las 16.45 hrs., en cumplimiento a lo dispuesto por el Decreto “S” Nro.261 del Gobierno de María Estela Martinez de Perón, el “Equipo de Combate GAM5”, a mis órdenes, desarrolló el primer combate contra la guerrilla subversiva ese año, siendo así que a ese Grupo de Artillería le cupo el honor de iniciar las acciones bélicas de la “Operación Independencia”, ofrendando a la Patria nuevos mártires entre sus soldados y causando pérdidas al enemigo subversivo.

No tendría sentido que relate el desarrollo del combate porque estoy seguro que todos ustedes, mis bravos camaradas, recuerdan todas y cada una de las circunstancias, detalles y anécdotas de esa tarde y, también, de esa larga noche.

Capitán Hector Caceres

Elevemos hoy una oración por el alma del valeroso Capitán Hector Caceres, muerto durante el combate cuando acudía a rescatar al Teniente Rodolfo Richter, quien yacía herido gravemente por un disparo en su columna vertebral, herida que lo dejo en una silla de ruedas hasta hoy.

Teniente Rodolfo Richter

¡¡Capitán Caceres, muerto como un soldado héroe!!

Nuestra eterna gratitud por el ejemplo de entereza moral y voluntad de superación que nos brindan nuestros heridos de entonces, el Teniente Richter, el Subteniente Daniel Arias y el Cabo 1° Orellana.

Como cristianos pidamos también a Dios por las almas de los subversivos Laser y Toledo, muertos durante este combate.

Finalizando, cabe destacar, como hecho NO CASUAL que de los siete Oficiales que participamos en estas acciones, uno resultó muerto, dos sobreviven con graves heridas y cuatro estamos en calidad de prisioneros en forma anticonstitucional (los actuales Coroneles Bidone y Jones Tamayo y los Teniente Coroneles Marengo y Martinez Segon quienes en 1975 eran Mayor, Capitán, Teniente Primero y Subteniente respectivamente).


Al enemigo le digo que así como lo descubrimos en la maraña del monte tucumano hace 40 años, donde bajo las consignas del asesino Ernesto Guevara, pretendieron arrancarnos un pedazo de nuestra Patria, así también hoy los vemos infiltrados en los diferentes sectores de la Nación, siguiendo, esta vez, las consignas del nefasto Antonio Gramsci.

Al enemigo le digo que sabemos que desde Enero de 1989, cuando intentó copar el Cuartel de La Tablada, cambió momentáneamente el fusil y la bomba terrorista por la infiltración en todos los niveles y sectores de la sociedad, tratando de modificar nuestra cultura y distorsionando la historia.

Al enemigo le digo que así como hace 40 años lo combatí en Pueblo Viejo, hoy lo sigo haciendo desde esta nueva forzada trinchera de alambre de púas que tengo en Guemes, en mi Salta, con 71 años de edad.

Al enemigo le digo ¡¡Somos Soldados, nunca pediremos perdón por defender a la PATRIA, antes, ahora y siempre!!

Gracias a Dios hay un dicho de mis amigos que me reconforta, que dice: “Soldado, tu guerra es justa. No estás solo”.

Para mis viejos subordinados, mis amigos, ¡¡¡¡SUBORDINACION Y VALOR!!!!

No les demos el gusto que nos crean abatidos o tristes. ¡¡¡ARRIBA!!!

Esto no ha terminado, siempre que llovió, paró. El mundo gira.


Recordar la fortaleza, visión  y paciencia del Gral. de los EEUU Douglas Macarthur cuando se tuvo que retirar de Filipinas en la 2da. Guerra Mundial ¡¡¡y cumplió su palabra!!!

¡¡¡¡¡VIVA LA PATRIA!!!!! Y mucha fuerza.


Cnl(R) Juan Carlos Jones Tamayo
VGCS y Prisionero en la U3
(En 1975 Capitan Jefe del EC-GAM5)




[1] El 14 de febrero de 1975 se libró el primer combate en los montes tucumanos entre efectivos del Ejército Argentino y del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).

CON ELLOS

por José Luis Milia

Estoy con ellos porque los llevo en lo más profundo de mi alma. Ellos con sus actitudes, en el momento en que los que hacen del rencor una política de estado decidieron que era acción ejemplar perseguirlos, fortalecieron en mí esos principios sencillos pero profundos que se maman en la adolescencia. Fundamentalmente la lealtad.

Estoy con ellos porque los considero mis hermanos, sin osar creerme que soy como ellos. En todos estos años de acoso y maltrato no han conseguido los sicarios que los atormentan que ni uno solo de ellos venda a un camarada a cambio de libertad o comodidades. Imposible. La formación que han recibido, esa formación que hoy a toda costa intentan cambiar, creó hombres de una pieza. Además, ¿Cómo iban a hacerlo si seguramente se ahogaron en asco al ser testigos de cómo sus enemigos se vendían entre ellos?

Tenían entre veintitrés y cuarenta y cinco años cuando fueron a luchar una guerra que seguramente ni querían ni estaban preparados para pelearla de esa manera porque eran conscientes que no solo se iban a jugar la vida -lo cual era una contingencia de su profesión- sino también el alma. Pero la Patria lo demandó y allá fueron.


Pocos eran jefes. Los más, oficiales y suboficiales de las Fuerzas Armadas y de Seguridad. Sabían seguramente que la ingratitud sería el premio que tendrían, pero ese amor de locos por esta Tierra no les permitió medir los riesgos que cualquiera con menos hombría que ellos hubieran evitado.

Jamás presumieron de nada. Callada y silenciosamente cumplieron con su deber. Ese que la Patria exigía y nosotros, el resto, desde nuestra comodidad demandábamos. Terminada la guerra, con sus convicciones incólumes, volvieron a sus cuarteles, sus naves, sus bases, sus escuadrones, sus comisarías, con el alma en cicatriz y arrastrando mochilas cargadas de dolores que nunca conoceremos porque como hombres que son los han guardado en lo más profundo de su corazón.

Estoy con ellos porque cada vez que los visito soy testigo de que la venganza va más allá de ellos. Si es posible darles más incomodidad a sus familias y amigos siempre habrá alguien -juez, fiscal o alcahuete raso- que dé la orden pertinente.


Jamás levantaron la voz cuando el rencor los atacó, jamás le echaron en cara a nadie la ingratitud que hacia ellos hemos mostrado, pero jamás agacharon la cabeza cuando los que se olvidaron de ellos se unieron al coro infame de políticos, periodistas y hombres comunes que los injurian diariamente tratando de hacerse “perdonar” las alabanzas que en su momento les prodigaron. Y lo que es peor para los que los acosan, ninguno de ellos escapó, ninguno de ellos fue a tomarse cómodas vacaciones a España, México o Suecia.

Ellos son los presos políticos de este gobierno. Gobierno que debe hacer buena letra no vaya a ser que alguien con un trapo blanco en la cabeza les recuerde que en plena guerra, cuando moría gente que alguna vez fue “cumpa” de ellos, los que hoy mandan, nunca defendieron a un perseguido, nunca presentaron un habeas corpus y nunca, hasta no hace mucho, jamás abrazaron a la madre de un muerto porque estaban ocupados haciendo fortunas con negocios inmobiliarios.

Ellos son los presos políticos que llenan los penales comunes. Si los que les debemos la libertad, tuviéramos el mismo grado de decencia que ellos tienen de integridad aceptaríamos que ellos están presos por todos nosotros. Si tuviéramos solo una migaja del coraje de ellos, estaríamos gritando por su libertad.

¡Estoy con ellos!


NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

lunes, 9 de febrero de 2015

EL INTRINCADO TRAYECTO PENDIENTE

La lista de asignaturas no aprobadas por la sociedad es casi interminable. Para superarlas habrá que, primero identificarlas, para luego priorizarlas y finalmente, después de una dedicada, perseverante y metódica labor, obtener ciertos resultados relativamente aceptables.


En esa grilla, existe una tarea especialmente relevante y al mismo tiempo preocupante, que no tiene que ver con la economía, como habitualmente la hacen aparecer, sino con la justicia, la equidad y la convivencia ciudadana. Se trata de la soñada recuperación de la deteriorada cultura del trabajo.

Durante muchos años, de un modo lento pero sostenido, varias generaciones de ciudadanos fueron estimulados e incentivados a abandonar esa actividad vital, por decisiones políticas equivocadas, de neto corte populista y demagógico, propias de quienes usan el poder solo para perpetuarse en él y no para lograr verdaderas transformaciones positivas.

Se han desarrollado perversas estrategias para establecer una retorcida nómina de privilegios que mediante normas vigentes, eximen de esfuerzo a vastos sectores. Esto no sucedió por casualidad, ni por un mero error de percepción insignificante, sino como parte de un elaborado y premeditado plan tendiente a lograr que un conjunto de personas puedan ser sometidas al poderoso de turno, bajo las herramientas más clásicas del clientelismo.


Es bueno entender que esto no se ha conseguido a espaldas de la gente sino, muy por el contrario, con el explícito apoyo que implica la legitimación de esas resoluciones a través del voto de miles de electores que respaldaron no solo esas determinaciones puntuales, sino a cada una de las ideas que las alimentan.

Muchos se percataron de lo perjudicial que sería este esquema no solo en el corto plazo, sino una vez que transcurrieran los años y se naturalizaran como parte del paisaje. Otros, recién tomaron dimensión de lo que sucedía una vez que se hizo casi imposible revertir esa dinámica impuesta.


Hoy, buena parte de las personas lo visualiza con absoluta claridad. Un par de generaciones, al menos, no solo no tiene interés en trabajar y ganarse su sustento gracias a su esfuerzo personal, sino que además está convencida de que le corresponde ese derecho de exigir al resto de la ciudadanía que lo subsidie, que lo financie y le permita el acceso a todos los servicios disponibles.

Ellos entienden que pertenecen a un grupo social que no ha sido bendecido, y que su “mala suerte” debe ser compensada porque no han tenido acceso a la educación y a otras oportunidades. Este pérfido argumento, construido con dedicación por una clase política ruin, que casi no distingue partidos, parece haberse instalado como una verdad indiscutible.

Sin embargo, cada vez son más los individuos que ya no admiten esta regla de juego como incuestionable. Las crisis, las emergencias, las angustias ya no pueden explicar tantos años de continua inercia. Menos aún ilustrar el desproporcionado crecimiento de esta ola de subsidios, ayudas, programas y cuanto recurso retórico intente disfrazar lo que solo ha servido como un instrumento más de sometimiento político y de indignidad cívica.

Casi todos los seres humanos adultos están capacitados para ganarse su manutención. Pero además de poder hacerlo, mucho más importante es que tienen el deber moral de intentarlo por ellos mismos, por su dignidad, y porque es lo que corresponde en una comunidad civilizada.


El desgastado argumento de que se trata de desposeídos, inválidos, analfabetos e indigentes, que no tienen alternativa, no solo no es veraz, sino que diversas demostraciones empíricas lo refutan con contundencia.

Lo que no resulta razonable, a estas alturas, es seguir recorriendo el camino de la transferencia irrestricta de recursos desde quienes se sacrifican a diario hacia los que, mayoritariamente, pudiendo sostenerse por sí mismos, prefieren seguir recibiendo una infame asistencia, antes que esmerarse.

Claro que existen excepciones. Pero no menos cierto es que la sociedad civil puede dar testimonio de su eficiencia para mitigar con más talento que el Estado, inclusive evitando adicionalmente la presencia siempre tentadora de  la corrupción que rodea a la administración de los dineros públicos.


Parece difícil emprender este sendero, pero es imperioso hacerlo cuanto antes. El daño ha sido enorme, y no solo desde lo económico sino, fundamentalmente, desde lo ético. Mucha gente sigue creyendo que tiene derecho a no trabajar y a recibir protección, contrariando las más esenciales leyes naturales. Siguen pensando que es una responsabilidad social de los que “pueden” trabajar amparar a los demás, como si fueran culpables de sus habilidades, de su voluntad de hacer, de crear y sacrificarse.

El camino que hay que desandar es tortuoso, sinuoso y complejo. No será sencillo conseguir que las reglas de juego vuelvan a ser las más elementales, esas que dicen que cada uno debe ganarse lo suyo para que sea factible entonces abandonar el actual saqueo institucional que implica quitarles una parte del fruto de su esfuerzo a los que trabajan a diario, para dárselos a otros, como si fuera su responsabilidad sustentar al resto.


Más tarde o más temprano, por convicción o solo porque es inviable continuar con esta dinámica que propone el presente y su pretendida tendencia, habrá que iniciar el regreso hacia la equidad, la ética y el sentido común. Nadie dice que será fácil. Es bueno que se empiece a pensar en cómo hacer esto lo antes posible. Se trata del intrincado trayecto pendiente.

Alberto Medina Méndez

NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

domingo, 8 de febrero de 2015

LOS AÑOS DE PLOMO

Por Eduardo Ramos Campagnolo

Se denominan “Los años de plomo” o también “la guerra sucia” al período de la historia argentina de gobiernos constitucionales y de facto, es decir democracias y gobiernos militares, que ocupara dos décadas entre los años 1960 y 1980 aproximadamente. Si buscamos una definición histórica  más exacta diremos que fue la segunda guerra fría es hablar del período entre 1973-1991 siempre aproximadamente; la continuación de la segunda guerra mundial en la guerra global por la supremacía, entre las dos superpotencias antes aliadas; ahora enemigas: los EEUU y la URSS la civilización occidental capitalista y el comunismo que adoctrinaban, financiaban, y armaban principalmente a los países de Asia Africa y América Latina los países del tercer mundo.

Pelotón cubano-angoleño

Esta fue la zona principal de guerra, aunque también hubo otras recordemos que en 1975 Amnesty internacional denunció torturas en el Reino Unido.

Básicamente se trató de un conflicto armado interno e internacionalizado, prolongado intermitente, sin frentes ni retaguardias, en el cual la sociedad civil tomó partido. En este conflicto armado interno, porque esa es la definición jurídica correcta según la normativa del derecho internacional; varios países extranjeros apoyaron a las facciones en pugna armada, por un lado las fuerzas armadas y de seguridad leales a los gobiernos de turno sean estos civiles o militares y por otro lado y por otro lado los ejércitos insurgentes o revolucionarios. El ERP y Montoneros entre los más destacados entre otros agrupamientos terroristas o guerrilleros. Este conflicto tuvo como modalidades la guerrilla urbana y la rural, con acciones de terrorismo puro (como los atentados con artefactos explosivos) y los asesinatos selectivos, y acciones guerra clásica[1] (los combates en los montes tucumanos o los copamientos de unidades militares).


Hubo miles de muertos en ambas partes en conflicto, ambas cometieron atrocidades y muchos inocentes fueron afectados.


Es conveniente recordar que en Argentina ya entre 1931 y 1939 existían campamentos guerrilleros del Partido Comunista Argentino en el Chaco. También que la humanidad vivió de 1789 a 1917 la etapa del anarquismo de 1917 a 1975 el marxismo, donde termina la “edad de oro” y comienza la “crisis”, de 1985 a 1991 ocurrió la “distensión”, de 1991 a 2001 la posguerra fría y de 2001 a nuestros días para algunos la “guerra gris”, para mí la “guerra líquida”.



[1] Nota del Editor: la que definiremos como acciones de guerrilla rural y/o urbana, siendo la última la más peligrosa por su mimetización con la población civil.