jueves, 6 de diciembre de 2012

La casa rosada y el congreso son nidos donde parasitan los políticos depredadores sociales (caranchos, buitres, chimangos, cuervos y alguna mulita narco-carroñera)


La desorientación y la inmoralidad política y social junto a la pobreza y la indigencia, la falta de transparencia legislativa y judicial, el permanente hostigamiento del gobierno al Consejo de la Magistratura y a algunos jueces en particular para menoscabar su autonomía, la violencia y la droga,  lograron relajar las buenas costumbres en nuestro país y a partir de allí, cada uno de los aspectos infinitos de nuestra vida colectiva, pública, e individual, está demostrando que vamos en franco retroceso.

El progreso que debiera ser un bien común argentino, no alcanza en definitiva más que a una cada vez más pequeña fracción de privilegiados, mientras aumenta la masa de los que permanecemos fuera de carrera…

El mapa nacional se ha despedazado, con todos los peligros que ello representa. Las desigualdades sociales se han desparramado por todas las provincias poniendo en peligro el “bien común”. Los hechos esenciales aparecen hoy con toda crudeza; el hambre está en todas partes.

La deserción escolar y la repitencia no baja por más que por decreto se disponga que nadie repita el primer grado, o se bajen las exigencias en los agonizantes colegios secundarios.

La miseria engendra miseria y la pobreza por sí sola no puede poner fin a este encadenamiento. Después de 30 años de democracia, 14 millones de familias sienten hambre (el 23,8% vive en las villas; el 16,2% en centros urbanos pobres y el 4,4% pertenece a la clase media). Allí el hambre es mucho más que hambre; es a la vez causa y consecuencia de que el desarrollo sea insuficiente; ES LA RAÍZ DEL CIRCULO VICIOSO DE LA MISERIA no solo que insulta a la dignidad del hombre, sino que puede llegar a exacerbar las tensiones y comprometer la paz social y la estabilidad de un gobierno.

La marginalidad social es un tema indiscutible.

Lo lamentable es que este esbozo, todavía imperfecto, no se trata de literatura, ¡SON HECHOS, REALIDADES! De un lado, lujo…, del otro, ni siquiera lo necesario… y lo peor de todo es que nos hemos acostumbrado a vivir así, aceptado la realidad con una indiferencia vergonzosa, explicable sólo en pueblos en decadencia en donde el camino del corazón, pasa primero por el estómago o el bolsillo.

Todo tiene hoy olor a escándalo…,

Hoy, nada es seguro, PERO TODO ES POSIBLE, porque la historia de mañana depende de nosotros, de cada uno de nosotros. NO PODEMOS SER MÁS EXPECTADORES, DEBEMOS SER ACTORES DE NUESTRO PRESENTE Y DE NUESTRO FUTURO.

En esa empresa debemos estar todos comprometidos según nuestra propia CONCIENCIA, pero todos, TODOS, DEBEMOS TENER HAMBRE Y SED DE JUSTICIA.

En azul y blanco, Hugo César Renés