domingo, 24 de marzo de 2013

CASTIGAR Y PERDONAR


Desde México el famoso historiador de la Cristiada[1], Jean Meyer, nos acerca en el prestigioso diario El Universal un artículo apropiado a esta fecha Domingo de Ramos[2] y Día de la Memoria[3].

CASTIGAR Y PERDONAR
Domingo 24 de marzo de 2013 | Jean meyer | El Universal

“Castigar y perdonar cuando conviene a la república”. Esa frase se utilizó mucho en los años de nuestras guerras de Independencia. Justicia, memoria y perdón forman una trinidad contradictoria desde que los hombres se portan como lobos para los hombres.


Argentina pasó por varios momentos después de la caída de la dictadura militar: desde la teoría de los dos demonios, que condenaba la violencia de los militares y la de los Montoneros, hasta el gobierno de Kirchner que, a partir de 2003, reabrió exclusivamente el expediente de la violencia militar. El tribunal acaba de condenar al último general golpista. Hizo bien, igual que la justicia guatemalteca que persigue al “hermano” general.


Pero cientos de antiguos militares argentinos, cuyas edades oscilan entre los 60 y 90 años, se encuentran desde hace años en la cárcel sin juicio ni condena firme. Más de mil procesados han sido sentenciados, la mayoría con condenas de 15 años para arriba, lo que significa que morirán en prisión. Entre los de mayor edad, varios fallecieron durante el juicio o poco tiempo después de recibir su condena.


Un breve punto de historia: el general Perón regresa de su largo exilio en la España de su amigo Franco, se desata la violencia; redobla a su muerte en tiempos de su segunda esposa Isabel Martínez de Perón, la cual firma un decreto ordenando al ejército “aniquilar la subversión”, a saber los “Montoneros” de izquierda que se habían lanzado a la lucha armada. Una junta militar toma el poder y “aniquila la subversión”. Una historia terrible. En 1983 vuelve la democracia, gracias a la derrota sufrida por los generales en la breve y dura guerra de las Malvinas. El acuerdo es de juzgar a los superiores (el general Videla y sus compañeros de la Junta) y a ciertos militares que se distinguieron por su ferocidad, dejando en paz a los subalternos que habían cumplido órdenes. Para ello, en 1987, se promulgan las dos leyes de “Obediencia debida” y “de Punto Final”.


En 2003, en una Argentina al borde del caos y sumida desde 2001 en una profunda crisis, llegó al poder Néstor Kirchner, quien devolvió la esperanza a sus compatriotas; su éxito económico le valió ganar las elecciones parlamentarias de medio término. Entonces emprendió una toma de control de la justicia y lanzó el tema de la revisión del pasado y del castigo para los represores de los años 70, lo que necesitó de cancelar las leyes de perdón para aplicar de manera retroactiva el derecho penal. En 2007 una nueva Corte Suprema anuló los indultos presidenciales para los militares. Siguen válidos para los civiles.


Los hechos de los años 70 se recategorizan como “delitos de lesa humanidad”, lo que permite procesar; se ratifica de manera tardía la Convención de imprescriptibilidad de la ONU (1968) para dictar los fallos de persecución. El resultado es que cientos de oficiales menores, que hace 40 años eran subtenientes o tenientes de entre 22 y 25 años, han sido condenados, de hecho, a morir en la cárcel, mientras que otros tantos esperan, en prisión, desde hace años un juicio que no viene.


Los Kirchner no han seguido el ejemplo de Nelson Mandela en África del Sur y no han leído a Max Weber: “La responsabilidad del porvenir recae sobre el vencedor(…) Todo nuevo asunto llevado decenas de años después tiene por único resultado el despertar clamores indignados, la ira y el odio, cuando sería mejor enterrar a la guerra, moralmente, cuando ha terminado. Pero tal actitud es solamente posible cuando uno tiene el sentido de las realidades, el sentido caballeresco y, antes que todo, de la dignidad” (Politik als Beruf).


Cajón de sastre: una buena noticia. No embalsamaron a Hugo Chávez. Dos malas: Nubia Macías tuvo que renunciar a la dirección de la FIL en Guadalajara; las autoridades del DF avalaron una acción golpista en la UACM.

 Jean Meyer
Profesor e investigador del CIDE








NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.

REFERENCIAS;


[1] La Guerra Cristera (también conocida como Guerra de los Cristeros o Cristiada) en México fue un conflicto armado que se prolongó desde 1926 a 1929 entre el gobierno de Plutarco Elías Calles y milicias de laicos, presbíteros y religiosos católicos que resistían la aplicación de legislación y políticas públicas orientadas a restringir la participación de la Iglesia católica sobre los bienes de la nación así como en procedimientos civiles.

[2] Domingo de Ramos. Hoy la Iglesia celebra la entrada de Jesús en Jerusalén para realizar la obra de la Redención, dado que allí iba a padecer, morir y resucitar.
Jesús entró en la ciudad, según relatan los evangelios, montado en un burro y fue recibido triunfalmente por el pueblo judío que con ramos de olivo en las manos gritaba: "Hosanna al hijo de David; bendito el que viene en nombre del Señor". Jesús es un Rey pero un Rey de paz, de humildad y de amor. Universalmente la paloma con una rama de paz en su pico es el símbolo de la paz, tiene un origen milenario y está fuertemente ligada a la cultura judeo-cristiana. En el Viejo Testamento Noé lanza una paloma blanca con el fin de encontrar tierra tras la inundación, al cabo de un tiempo la paloma regresa al Arca con un ramo de olivo en su pico significando que la inundación había acabado y que por ende Dios estaba de nuevo en paz con la humanidad. Ahora la paloma blanca puede representar dos tipos de paz: Si se la representa con el ramo de olivo en su pico simboliza el deseo de mantener la paz ya alcanzada; mientras que si se la simboliza volando, como por ejemplo en los actos donde se lanza una paloma blanca al aire, simboliza el deseo de alcanzar la paz al enviar un mensajero que la transmita.

[3] Argentina conmemora hoy, 24 de Marzo, el "Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia". Un repaso por los acontecimientos que no deben ser olvidados. Para que realmente sea un día nacional, falta incluir a las Víctimas del Terrorismo y las bajas de las fuerzas del estado que combatieron al terrorismo, al estar todos incluidos se pondrá fin a una injusta discriminación… debería ser un día de serena reflexión, para nunca más se comentan los graves errores que aun mantienen desunido al pueblo argentino.