miércoles, 25 de septiembre de 2013

RUCCI: LA INVESTIGACIÓN APUNTA A LA PISTA BONAERENSE

POR CEFERINO REATO[1]

La Justicia está convencida de que Montoneros mató al sindicalista José Ignacio Rucci hace exactamente 40 años en el marco de un conflicto de poder con el general Juan Domingo Perón y ahora investiga si el comando guerrillero contó con el apoyo de funcionarios del gobierno de la provincia de Buenos Aires. Esa afirmación se desprende de las preguntas realizadas por el juez federal Ariel Lijo a los tres testigos citados en las últimas semanas; todos ellos confirmaron la autoría de Montoneros y aseguraron que esa organización político militar tenía una fuerte presencia en el gabinete del gobernador bonaerense, Oscar Bidegain.

gobernador bonaerense, Oscar Bidegain

Es un dato muy relevante porque, de acuerdo con la posición del kirchnerismo sobre la violencia política en los setenta, que es respaldada por la Justicia, los delitos de las guerrillas ya no pueden ser investigados porque no fueron “ilícitos cometidos por el Estado o por organizaciones vinculadas a él”. No son delitos de lesa humanidad y han prescripto por el paso del tiempo.

diputada kirchnerista Gloria Bidegain

El pedido de los hijos de Rucci al juez para que cite a la diputada kirchnerista Gloria Bidegain machaca en ese sentido. Es la hija del ex gobernador, de quien fue, además, secretaria privada; fue una pieza clave en la relación entre su padre y Montoneros, según la documentada tesis doctoral del politólogo Damián Antúnez Harboure: La Tendencia Revolucionaria del peronismo en los gobiernos provinciales.


Antúnez Harboure concluye que medio centenar de dirigentes de Montoneros ocupaba cargos en el gobierno bonaerense cuando Rucci fue muerto. Sin embargo, como explico en mi libro Operación Traviata, el “interlocutor directo u oficial” entre Bidegain y Montoneros no era ninguno de esos funcionarios sino el jefe de esa organización en Buenos Aires: Norberto Habegger, un periodista que con el seudónimo de Ernesto Gómez funcionaba como un asesor informal del gobernador. ¿Por qué tanta cautela? Montoneros tenía un pie en la legalidad y el otro en la clandestinidad: pensaba que la democracia era apenas una etapa para llegar al socialismo y que la “toma del poder” requeriría de un enfrentamiento militar con las Fuerzas Armadas para el que debían prepararse.

Según una fuente que insisto en mantener en reserva, Habegger fue quien le pidió a un funcionario de Bidegain el departamento que alquilaba cerca de la vivienda de Rucci, que fue utilizado como una suerte de cuartel general por el comando que lo mató; además, este funcionario llevó y sacó armas de ese inmueble en coches oficiales.

NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.



[1] Autor del libro “Operación Traviata” y director de la revista Fortuna.