sábado, 21 de febrero de 2015

UNA MARCHA QUE ANTICIPA MUCHO

Por Nicolás Márquez


No fuimos enfáticos en cuanto a la promoción de la masiva marcha del día de ayer (18 de febrero) en homenaje al Fiscal Nisman por dos razones: una es porque el fiscal asesinado/suicidado supo ser kirchnerista durante varios años (por lo menos hasta el año 2013) y en segundo lugar, porque quienes convocaban la manifestación, es decir los fiscales federales, son los mismos que durante varios años se hicieron los otarios mientras el régimen robaba a cuatro manos y son además quienes prevaricaron al consentir los paródicos juicios contra los militares victoriosos que afortunadamente le ganaron la guerra al terrorismo marxista en los años ‘70.

Sin embargo, sabíamos que el éxito de la convocatoria era funcional a potenciar el merecido descrédito que hoy padece la banda de protervos que todavía detenta el poder del Estado, y que por ende no había que oponerse a la misma.

Pues bien, celebramos entonces que cientos de miles de argentinos hayan concurrido bajo la lluvia a marcar presencia y a manifestar una legítima indignación ante un despotismo iletrado que merece no solo toda la sanción penal sino el repudio social por el inmenso daño que le han perpetrado a la destartalada Patria.

Finalmente, y dejando a salvo nuestra posición, celebramos en mucho no sólo el desconcierto político que está padeciendo la camarilla gubernamental sino también el contundente afianzamiento del desprecio social para con ellos, el cual se ha consolidado y ensanchado en todos los rincones del país (se calcula que a la marcha acudieron más de un millón y medio de manifestantes sumando las principales plazas de Argentina) y que de alguna manera este aluvión simboliza y anticipa la abrumadora paliza electoral que la imputada Cristina Kirchner recibirá en las elecciones venideras, las cuales a su vez serán antesala del sinfín de pasillos tribunalicios que la susodicha deberá transitar para explicarle a los Magistrados todo aquello que no ha querido ni podido explicar durante este largo decenio de latrocinio e impunidad.

Nicolás Márquez