jueves, 3 de septiembre de 2015

CRISIS EN LA FRONTERA COLOMBO-VENEZOLANA


ENTREVISTA A ALFREDO RANGEL, SENADOR DEL CENTRO DEMOCRÁTICO Y EXPERTO EN CUESTIONES DE SEGURIDAD Y DEFENSA:


"Esta crisis está mostrando claramente el fracaso de la política exterior del ejecutivo que dirige el presidente Juan Manuel Santos"

"Podríamos decir, parafraseando a Churchill, que quien se humilla para evitar la crisis, acabará teniendo la humillación y también la crisis"

"Pese a las treguas supuestas de las FARC, la violencia terrorista se ha incrementado en el país de una forma alarmante"

"La estrategia de apaciguamiento frente al chavismo, frente a Venezuela concretamente, ha dado como resultado esta crisis que ahora estamos padeciendo"

por Ricardo Angoso
@ricardoangoso

Ricardo Angoso: ¿Cómo examina lo que está ocurriendo en la frontera entre Colombia y Venezuela?
Alfredo Rangel: La crisis humanitaria en la frontera obedece a un designio, a un interés, por parte del gobierno chavista de Nicolás Maduro de crear un conflicto artificial, una crisis humanitaria para tener el  pretexto de declarar un estado de emergencia en los departamentos fronterizos, donde no casualmente es donde tiene más fuerza la oposición y generar un conflicto externo que distraiga a la sociedad venezolana, generalizando en esa zona un estado de excepción. Lo que se trata, en definitiva, es de restarle posibilidades a la oposición y  que se pueda realizar una campaña electoral abierta y en donde todos los actores compitan en igualdad de condiciones. Tratan de restar posibilidades a la oposición, es obvio. Ese estado de excepción del que hablo restringe todas las libertades e impide el libre desarrollo de la campaña para las elecciones de diciembre. Y, eventualmente, llegado el caso, se puede llegar al extremo de cancelar las elecciones, puesto que, en esta ocasión, al contrario que en anteriores convocatorias electorales, las encuestas muestran una gran ventaja de la oposición frente al chavismo; se habla de hasta de veintitrés puntos de ventaja.

Al chavismo, está claro, le va a quedar muy difícil de esconder esa victoria incluso si llegan a utilizar el fraude. Entonces, ante esa crisis de legitimidad del chavismo, han tenido que poner en marcha esta crisis para ocultar la adversa situación económica, social y política por la que atraviesa Venezuela. La mejor opción para el chavismo, en estas circunstancias tan difíciles y críticas, sería cancelar las elecciones y no celebrarlas.


R.A.: Se habla de que la crisis podría estar relacionada con la extradición de dos capos del narcotráfico desde Colombia a los Estados Unidos, ¿es así?
A.R.: Ese podría ser un factor adicional en esta crisis, pero le doy un carácter secundario. El cierre de las fronteras es solo la punta del iceberg de una serie de medidas más duras que ya han sido anunciadas por Maduro, es decir, que la crisis va a ir a más. Creo que incluso se puede caminar hacia una salida militar por parte de Venezuela, que sería el mejor escenario para Maduro, ya que así cancelaría las elecciones y estas no se celebrarían hasta quien sabe cuándo.


R.A.: ¿Parece que las expectativas tan optimistas del presidente Santos en lo que se refiere a su política exterior se han ido al traste con este crisis?
A.R.: Esta crisis está mostrando claramente el fracaso de la política exterior del ejecutivo que dirige el presidente Juan Manuel Santos, que se ha basado desde el comienzo de su gobierno en la subordinación y  arrodillamiento ante el régimen chavista. Se plegaron, en particular, ante  el régimen chavista de Venezuela y, en general sirvieron a los intereses del castrochavismo en el continente. La estrategia de apaciguamiento frente al chavismo, frente a Venezuela concretamente, ha dado como resultado esta crisis que ahora estamos padeciendo. Podríamos decir, parafraseando a Churchill, que quien se humilla para evitar la crisis, acabará teniendo la humillación y también la crisis. Y eso es lo que estamos viviendo en estos momentos con Venezuela, tristemente.

Canciller María Ángela Holguín,
tras el fracaso en la OEA

R.A.: ¿No cree que los mecanismos de integración y las instituciones regionales se han revelado como inútiles en esta crisis?
A.R.: El fracaso de la diplomacia colombiana en la OEA está mostrando dos cosas. En primer lugar, la derrota de la Cancillería de nuestro país que no ha tenido la capacidad de lograr la mayoría simple en ese foro para convocar una reunión de cancilleres del continente, mientras que la diplomacia chavista, con Maduro y su canciller en Vietnam, han logrado neutralizar esa pretensión de Colombia. Y, en segundo término, el hecho ocurrido en la OEA demuestra que la influencia y la fuerza del castrochavismo sigue siendo muy potente en el continente. La diplomacia de los petrodólares, aunque está de capa caída, sigue funcionando y los resultados a la vista están para defender los intereses de Venezuela y, en este caso, en detrimento de Colombia.


R.A.: ¿Qué hubieran hecho ustedes, como partido que es alternativa de gobierno, para gestionar esta crisis?
A.R.: En primer lugar, hemos exigido al presidente Santos que ponga una denuncia como Estado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y también retirar hasta nueva orden a nuestro embajador en Caracas. Y creo que hubiera sido oportuno suprimir el estatuto de facilitador a Venezuela en los diálogos de paz de La Habana y, siguiendo esa línea ya descrita, hubiéramos retirado a nuestro país de Unasur. Luego, creo, que hubiera sido importante en esta crisis haber solicitado a las Naciones Unidas una presencia significativa del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en la frontera para prevenir la tragedia humanitaria y paliar los efectos de la misma. Y, obviamente, el gobierno del presidente Santos no debería hacer la vista gorda al trato y relaciones que tiene el ejecutivo de Venezuela con las FARC y al ELN, que gozan de la ayuda y la protección en el territorio venezolano. Esta situación tiene que ser respondida por el presidente Santos.

El gobierno, mejor dicho la dictadura de Maduro, al mismo tiempo que expulsa a miles de colombianos indefensos, a los que acusa de paramilitarismo, está dando refugio y protege  en su territorio a los grupos terroristas ELN y FARC, brindando a sus jefes apoyo logístico y ofreciéndoles su territorio como corredor de tránsito a través de la frontera y como un burladero después de que realizan ataques contra la fuerza pública y la población colombiana.


R.A.: ¿Se atrevería a profetizar qué puede ocurrir a partir de ahora?
A.R.: Yo creo que esta situación va a evolucionar  mal y no se va a resolver en el corto plazo. Esta crisis es artificial y ha sido provocada por la dictadura de Maduro con unas finalidades políticas que, hasta que no se cumplan, este escenario tan adverso no se va a cerrar  ni solucionar completamente. Solo Maduro, que unilateralmente provocó la crisis, tiene la capacidad de cerrarla también unilateralmente.

R.A.: Aparte de este contencioso con Venezuela, ¿parece que la presidencia de Santos atraviesa un difícil momento en todos los órdenes?
A.R.: Sí, claro, sin lugar a dudas. Hay unos nubarrones negros en la economía colombiana que se han agravado por la forma indolente e irresponsable con que han dirigido la política económica desde este gobierno. Este ejecutivo de Santos ha sido derrochón, ha malversado toda la bonanza económica que heredó del ejecutivo anterior y  se  ha manejado de una forma torpe. La caída de los precios de los comodities, concretamente el petróleo, la crisis china y otros elementos han contribuido a este estado de cosas que nos hace muy vulnerables en esta crisis global. Seguramente, el 2016 será peor que el 2015 y la crisis económica se agravará en Colombia. Santos tiene serios problemas de gobernabilidad, se detecta que hay una caída en su popularidad en las encuestas y se agravan todos los frentes, desde la seguridad hasta la economía. Luego está el fracaso de los diálogos de paz, junto con esta crisis en la frontera, que le acabarán pasando la cuenta de cobro al presidente Santos.

R.A.: ¿Sigue pensando, como ya ha dicho en varias ocasiones, que los diálogos de La Habana no van a dar resultados tangibles?
A.R.: Yo creo que Santos está dando falsas expectativas con respecto a los mismos y  a la improbable firma de un acuerdo de paz definitivo con las FARC. Santos ya ha incumplido en cinco ocasiones los plazos que él mismo se había dado y anunciado para la firma del tal acuerdo. Y el 2015  se va a dar otro incumplimiento más, el sexto de los anunciados por el presidente. No creo que estemos ad portas de la firma de un acuerdo de paz, al menos en este año, y seguramente en el próximo tampoco se dará. Luego, cuando quizá se pudieran cumplir con estas expectativas, el presidente Santos estará de salida de su segundo mandato y lo tendrá mucho más difícil, ya que su popularidad estará por los suelos.

R.A.: ¿Y cómo va la seguridad en el país, ha empeorado o ha mejorado?
A.R.: Todas las cifras, y hablo de las oficiales, están demostrando de que hay retroceso en la seguridad en el país. Tenemos cifras y datos, que ya ofrecí en el debate con el ministro de Defensa en el Senado y donde vamos a informar de ese retroceso claro y nítido en materia de seguridad. Si comparamos los datos del 2010, con el gobierno del presidente Uribe, con los del 2015, mandato de Santos, observamos que la voladura de oleoductos aumentó el 564%; los ataques a instalaciones militares crecieron el 534%; la voladura de torres de energía, un 107%; la voladura de puentes, 100%; los hostigamientos a la fuerza pública, 94%; los retenes ilegales, 25% y, finalmente otras acciones terroristas, 25%.  Esas cifras oficiales del ministerio de la Defensa muestran a las claras ese retroceso en materia de seguridad del que hablaba antes. Pese a las treguas supuestas de las FARC, la violencia terrorista se ha incrementado en el país de una forma alarmante.

Iván Márquez y Rodrigo Granda, negociadores de las Farc,
en el inicio de las conversaciones en La Habana, Cuba

R.A.: ¿Y esa inseguridad también se está revelando en las ciudades?
A.R.: Por supuesto, le voy a dar más datos y cifras, siempre comparando entre el primer semestre del 2010 y el mismo periodo del 2015. La extorsión, por ejemplo, se incrementó en 189%; el hurto a motocicletas, 82%; el robo a comercios, 63%; el hurto a personas, 54%; el hurto común, 47%; el hurto de vehículos, 46%, y el hurto a entidades financieras, 47%. Ese es el resumen. Las cifras hablan solas, no merecen más comentarios.

R.A. ¿Cuáles son las razones de ese deterioro en materia de seguridad que padece Colombia?
A.R.: Ese deterioro al que me he referido y que azota al país tiene como causa profunda la subordinación de la seguridad a los diálogos de paz durante el gobierno del presidente Santos. Y que ha traído como consecuencia una caída de la operatividad de la fuerza pública debido a la desmotivación y la desmoralización que esos diálogos han generado entre los miembros de las fuerzas militares. El gobierno de Santos le ha hecho una serie de concesiones a la guerrilla, como igualar a los miembros de las fuerzas militares con los terroristas, en los diálogos de La Habana.



Se ha reconocido a las FARC como una contraparte y un actor político en igualdad de condiciones con nuestras Fuerzas Armadas, en un hecho intolerable, para acordar una agenda nacional. Luego ha habido un discurso sobre el narcotráfico, por parte del gobierno, claramente derrotista. El gobierno de Santos ha creído que el apaciguamiento frente a la guerrilla traería mejorías en materia de seguridad, que el avance de los diálogos ayudaría a la disminución de la violencia, pero las cifras y los hechos han mostrado todo lo contrario. La guerrilla de las FARC ha utilizando las treguas unilaterales para mejorar sus condiciones. Pero también ha habido caída en el número de acciones militares, como suspensión de los bombardeos, que las FARC han utilizado para hacer acopio de más recursos derivados del narcotráfico; también para hacer más reclutamientos y seguir realizando actos ilícitos. La violencia, por parte de las FARC, se ha incrementado contra el pueblo colombiano. Las mismas cifras oficiales de este gobierno están corroborando el fracaso en esta política de seguridad que ha manejado el presidente Santos. Han subordinado todo a esa ilusión que es lograr un acuerdo de paz definitivo en La Habana con las FARC, pero han fracasado en materia de seguridad y no han obtenido los resultados esperados.