sábado, 25 de junio de 2016

CONDENADOS


El jueves 26 de mayo escuché por radio Mitre un editorial relacionado con la mamá del periodista Pablo Sirvén, que me conmovió y me enterneció, y pude percibir con admiración el profundo amor por su madre. Soy un preso político, que hace diez años estoy privado de mi libertad sin condena, con el aval de la Corte Suprema, donde desde hace cinco años duerme mi último pedido de consideración de excarcelación. Por razones relacionadas con mi situación y persecuciones, mis hijos emigraron con sus familias al extranjero. Mi familia cercana quedó reducida a mi esposa y mi suegra de 99 años, que convivía con nosotros. Lamentablemente en febrero de este año tuvo un tropiezo que le produjo una fractura de cadera. El sistema mató a una venerable anciana, porque la proveedora de la prótesis tardó quince días, a causa de las deudas del PAMI. El padecimiento fue inenarrable, con pérdida de su lucidez al séptimo día de internación, por los dolores y las drogas mientras esperaba la prótesis.

Consecuencia de su sufrimiento quedó transformada en un despojo humano. Por mi prisión domiciliaria, al fallecer un sábado, ni siquiera pude despedir sus restos. El mismo sistema que la condenó a muerte me ha condenado a mí a muerte en vida, después de diez años de prisión sin sentencia, alejado de mi familia, por delitos que no cometí y contra personas que jamás vi.

Eugenio Bautista Vilardo
Capitán de Navío IM (RE) VGM
DNI 4.156.974