martes, 11 de junio de 2013

SAINETE CRIOLLO

Por Hector Ricardo Leis [1]

La impresión que me queda después de incursionar un poco por el espacio público argentino es que existen líneas más o menos invisibles que no se deben pasar si un ciudadano quiere ejercer con tranquilidad su derecho a opinar. Esas líneas separan aquello sobre lo cual se puede hablar de los tabúes. A seguir doy un ejemplo.

El año pasado escribí un texto titulado: “Un testamento de los años 70”. Primero fue publicado en un sitio de internet y después como libro, con algunos agregados. Cuando lo escribí no sabía bien cuál sería su grado de importancia y originalidad, pero rápidamente percibí su potencial. No había escrito un texto justificado en las utopías literarias y filosóficas que habían nutrido a mi generación, mi experiencia era asumida con nombre y apellido, así como mis interpretaciones. Mi discurso no aparecía despegado de los hechos, sino colado a ellos. Para completar asumía mi responsabilidad y pedía perdón. Todo eso junto resultó ser una novedad absoluta en Argentina.

Decenas de lectores me escribieron para felicitarme, hubo quienes me dijeron que mi texto los ayudaba a ser mejores y tampoco faltaron las críticas de algunos que, de tanto leer, tienen sus ideas mezcladas con el mundo real a tal punto que no pueden distinguirlos. Fue el caso de uno de mis críticos, al que lamenté no poder responder públicamente porque eligió un diario para publicar su texto que, a pesar de su apariencia de paladín de la libertad de expresión, se negó a aceptar mi pedido de derecho a réplica, respondiendo con ignominioso silencio a mis mensajes. Mi palabra les debe haber parecido destituyente de los tabúes instituidos.

Es una pena que en la Argentina los que se quejan de la pobreza instrumental del debate actual hayan sido los primeros en cerrarme sus puertas, impidiéndome publicar.

Aprovecho entonces la ocasión para decirle, a quien no supo garantizar mi derecho a réplica por haber publicado donde publicó, que quedé perplejo después de leer sus palabras. Llamarme “extraviado” y decir que “no había descubierto nada nuevo”, ya que la literatura estaba llena de ejemplos como el mío, era una confesión de impotencia para responderme. El había leído mi texto no como un testimonio de vida y compromiso ético con la verdad, sino como tema de la literatura o cosa parecida. Para reforzar su impotencia confesó abiertamente que no me hubiera escrito si no fuese por un representante de la oposición al kirchnerismo que me había elogiado en la Feria del Libro. Su increíble hermenéutica le permitía sin problemas confundir al autor de un libro con uno de sus lectores. ¿Y los otros lectores? En suma, estaba gastando las teclas apenas para responder al gesto de otra persona, no a mí. ¡Qué tristeza!

Pero todas las críticas recibidas fueron útiles, descubrí a través de ellas que mi texto molestaba porque me había atrevido a hablar de algo que era tabú. Demoré en llegar a esa conclusión. Primero creí que la culpa era mía, que no me entendían porque mi escritura era confusa o poco clara. Pero finalmente supe que muchos no me entendían porque tenían obstáculos mentales y comportamentales para hacerlo si me entendiesen sus tótems caerían encima de sus cabezas.

Quien lea atentamente la pequeña nota titulada “La tarea de perdonar lo imperdonable”, que publiqué en ocasión de la muerte de Videla, podrá observar que no lo defiendo en cuanto actor político y tampoco lo elogio como persona. Digo que es un hombre malo y lo comparo con genocidas reconocidos como Hitler y Mao, aun así no son pocos los que me acusan de defenderlo y me llaman “golpista”. El tabú que existe sobre los militares condenados por la represión en los 70 es tal que muchos no pueden siquiera imaginar que ellos también tengan derechos humanos.

Es un axioma aceptado en todo el mundo civilizado que los derechos humanos son universales… o no son. Por eso, a pesar de repudiar los tremendos crímenes de la dictadura, para los cuales siempre reclamé un juzgamiento sin punto final, ni obediencia debida (quien quiera comprobar esto puede leer mis artículos de la época en que estos temas fueron tratados), puedo decir con todas las letras que en la Argentina la política actual de los derechos humanos discrimina a los militares que participaron en el conflicto de los años 70, al igual que a las víctimas asociadas a ellos. Sean niños o soldados conscriptos, esas víctimas no aparecen en los museos de la memoria instituidos y, cuando sus nombres se encuentran inscriptos en algún otro lugar éste desaparece hasta los cimientos (como fue el caso del monumento a los caídos en el combate de Machalá). Ni siquiera les es permitido a los militares condenados el derecho que siempre tuvieron todos los presos, en las cárceles comunes del Sistema Penitenciario Federal, de estudiar en la UBA (el Consejo Superior de la UBA les negó ese derecho por unanimidad).


No existe la menor duda de que los militares son discriminados y estigmatizados. Basta ver que no existe ninguna acusación pública registrada en la memoria oficial o en la Justicia contra los jefes de los Montoneros y del ERP, así como contra Perón, Isabel Perón y varios otros líderes políticos y sindicales del peronismo, que fueron los grandes responsables por el comienzo de las graves violaciones a los derechos humanos (registrada por la memoria oficial como “terrorismo de Estado”) ocurridas durante el período constitucional-democrático de 1973 a 1976. En la Argentina de hoy los militares se quedaron con todas las culpas por la violencia política y sin derechos humanos, el resto de la sociedad se quedó con los derechos humanos y sin culpa. Esta es la perversa ecuación que está por detrás del tabú de Videla.


Todos aquellos que colocan frenos a mi libertad de expresión lo hacen porque quieren continuar siendo “inocentes” y echándoles la culpa a los “otros” de todos los males argentinos. Los “otros” de nuestro pasado son hoy los militares, mañana pueden ser los kirchneristas, digo esto para que se sepa que en esa ecuación perversa todos pueden entrar alguna vez si la Nación continúa como está, sin verdad y sin reconciliación.

No faltarán quienes crean que en la Argentina los que colocan límites a la libertad de expresión son los kirchneristas, así como tampoco faltarán los que crean lo contrario, que son los anti-kirchneristas (siempre los otros).


Ambos están equivocados. En nuestro infeliz país los tabúes son compartidos por la amplia mayoría del pueblo sin diferenciar ideologías o creencias. Mis comentarios sobre la oportunidad perdida de los argentinos, por no saber ir más allá de la Justicia y sentir la compasión necesaria para que un Videla senil no tuviera la mala muerte que tuvo, produjeron un repudio unánime de los representantes de los partidos políticos presentes en la Legislatura porteña. Esos legisladores, con fecha del 23/05/13, emitieron una declaración de repudio a mi artículo sobre Videla. Para mostrar a la opinión pública cuán equivocado yo estaba por atreverme a “defender” a Videla, los legisladores decidieron hacer un “reconocimiento por los avances en materia de Memoria, Verdad y Justicia que permiten hoy que los responsables del terrorismo de Estado estén siendo juzgados y cumplan sus condenas en cárcel común”. Nada más claro para afirmar en las entrelíneas el deseo de que todo siga igual, que continuemos culpando únicamente a los militares por toda la violencia del pasado.

La misma Legislatura que me atacó para defender los tabúes instituidos aprobaría una semana después una ley de defensa irrestricta de la libertad de expresión. Cualquier coincidencia de los hechos y personajes mencionados en este artículo con un sainete criollo puede no ser casual.


NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.




[1] *Politólogo. Miembro del Consejo Académico del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL). Ex integrante de Montoneros.

UNIVERSOS PARALELOS

Queridos amigos:

En el ámbito de la física cuántica existe la hipótesis de la existencia de universos paralelos, entendiendo por tal a  la coexistencia de universos y realidades independientes, en forma simultánea, en distintas dimensiones. Nuestra inteligencia y nuestra imaginación rechazarían estas aventuradas  hipótesis si detrás  de ellas no estuvieran reputados científicos y poderosos desarrollos matemáticos. Más cerca de nuestra percepción, en un mundo nominalmente globalizado, conviven países con gran desarrollo social, económico y tecnológico con Estados casi tribales, cerrados por la acción de dictadores o extremismos religiosos y con sociedades innecesariamente sometidas a la pobreza colectiva por la adopción de sistemas ineficaces o el predominio de élites dominantes corruptas.

Mucho más cerca aún, en una misma nación, un mismo territorio y una misma ciudad, las distintas realidades sociales que van de la opulencia de Puerto Madero a la marginalidad de las villas y los asentamientos de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, nos hablan de la necesidad de una integración efectiva, obtenida por el ascenso social que brindan la educación, la capacitación laboral, el acceso a trabajos dignos y la adopción de las normas de convivencia propias de una sociedad organizada.

Sin embargo, los universos sociales no son los únicos que pueblan nuestra realidad. Existe en la Argentina, por ejemplo, un universo habitado por los miembros del gobierno en el que todo está muy bien, la inflación es moderada y no hace falta esconder los fracasos porque no los hay, según afirmó en el Senado de la Nación el Jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina. En ese universo no falta el trigo como está sucediendo en los molinos cordobeses, el aumento del 22 por ciento en los robos con armas reflejan una estadística poco significativa, el 73 por ciento de deserción universitaria es un dato menor, el 20 por ciento de desocupación juvenil no inquieta y el congelamiento de precios funciona a pleno aunque nadie consigue encontrar los productos básicos fuera de los avisos de la propaganda oficial.

Otros universos en que se vive con realidades singulares son el judicial y el político. En el primero los abogados y los jueces  enfrentan la reforma judicial del gobierno a golpes de cautelares y amparos. Cada día llegan nuevos recursos en contra de la reciente Ley que modifica  la conformación, los procedimientos y la forma de elección  del Consejo de la Magistratura. La Corte Suprema espera su turno para dar la opinión definitiva y el gobierno para oponerse al fallo que derogará la elección popular de jueces y abogados en el Consejo, ya que todo indica que resultará anticonstitucional.  Pero esta ponderable diligencia desplegada por la justicia para preservar su existencia independiente, no tiene el mismo vigor a la hora de perseguir la corrupción rampante que enturbia con inocultables denuncias  el relato oficial. Recién en la semana que pasó se allanaron las primeras propiedades del empresario Lázaro Báez y aun no se  tomó declaración a los señores Fariña y Elaskar, cuyas declaraciones conmovieron a la opinión pública hace semanas. Aun así, estas demoradas situaciones son un modelo de celeridad si se las compara con la diligencia del Juez Oyarbide para aclarar el escándalo de los fondos sustraídos en el caso de las casas de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, en que están involucrados la señora Hebe de Bonafini y los hermanos Schoklender o el juzgamiento de los responsables de la tragedia del Once que dejó  más de 50 muertos y cientos de  heridos o la responsabilidad del vicepresidente Boudou en el caso Ciccone.

El universo político, por su parte, muestra un aislamiento que lo distancia de la comprensión y el interés de la ciudadanía, excepto cuando las consecuencias de los hechos que allí se manejan bajan sus consecuencias a la vida cotidiana. Apenas a tres días de la fecha de cierre de las Alianzas Transitorias y trece del cierre de  listas para las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) toda la actividad política del partido del Gobierno, el Frente para la Victoria, se reduce a esperar las decisiones de la señora presidente que designará los candidatos según  su voluntad. Esto no parece asombrar ni incomodar a nadie, tal el grado de denigrante subordinación que impera en ese espacio político. Cada tanto, la señora presidente acciona algún mecanismo de presión para quienes aparentemente contrarían cualquier aspecto de su voluntad. Tal parece ser el origen de las duras críticas que está recibiendo el gobernador Daniel Scioli, quien en esta semana fue mencionado con citas bíblicas “a los tibios los vomita Dios” (Diputado Domínguez) o más coloquialmente fue tratado de “jetón” (Ministro De Vido) término que se aplica a quien tiene la boca grande. Estos insultos herméticos para los ajenos a las intrigas del poder podrían obedecer a que el mencionado gobernador no acepta dejar su cargo y encabezar una lista en la Provincia de Buenos Aires que le  permita a la señora presidente contar con suficientes diputados como para lograr su reelección, previa reforma de la Constitución Nacional,  o a alguna otra ofensa de similar tenor.

El problema es que la consecuencia visible de estas disputas se traduce en “castigos” que afectan a la Provincia de Buenos Aires, tales como la falta de ayuda financiera del Estado o los avales para que la provincia se endeude, lo que en el caso de las paritarias docentes generó doce días de paro en lo que va del año, hasta la  reciente aceptación de la oferta del gobierno provincial.  

Por el lado del universo opositor, la centro-izquierda ha dado un paso hacia la realidad con los acuerdos alcanzados en la CABA  y la provincia de Buenos Aires que le darán a las PASO  su razón de ser al permitir definir las candidaturas como se debe, o sea, mediante el voto ciudadano entre los partidos con ideas afines. Del centro a la centro-derecha las personalidades dominantes del diputado  De Narvaez y el Intendente Sergio Massa, que pretenden manejar las listas con lapiceras exclusivas, dificultan los acuerdos en la Provincia de Buenos Aires así como sucede en la Ciudad Autónoma  con la fuerza de Mauricio Macri. Esto es malo para el funcionamiento democrático pero no tan grave para la República en la medida que todos los candidatos propuestos compartan el compromiso de defender las instituciones y oponerse a la reforma constitucional. Por ahora es  todo a lo que podemos aspirar. Queda la remota esperanza de que un soplo de sensatez reúna a todos los protagonistas en un frente común, que dirima las candidaturas con el voto ciudadano y ponga en evidencia que el autoritarismo es solo un defecto del oficialismo y no un mal que afecta a todo el que se siente ganador.

Existe también un universo, pleno de dolor e injusticia, al que ni la prensa, ni los hombres de derecho, ni la opinión pública, quieren mirar.  Es el universo en que habitan los militares y policías acusados por delitos de lesa humanidad para quienes los valores de la justicia independiente  y los derechos humanos parecen no existir. La comprobación de que Jorge Rafael Videla falleció como consecuencia de fracturas que no fueron atendidas durante días debería haber servido al menos para poner a la luz pública los múltiples abusos cometidos contra personas mayores de 70 años que no son atendidas ni cuidadas conforme lo exigen principios elementales de humanidad, además de las leyes vigentes. ¿Puede acaso pensarse que este trato inhumano se justifica porque fueron “muy malos” o simplemente tenemos que admitir que se ejecuta sobre ellos una venganza que nada tiene que ver con la justicia? En este universo acerca del cual todos callan y nadie ve, se suman constantemente nuevos blancos según la necesidad del gobierno y la conveniencia de los acusadores. Algunas personalidades que tienen el poder económico y social para defenderse, como la señora Ernestina de Noble  o el señor Blaquier, logran frenar o postergar los ataques, pero los viejos soldados, sin otros bienes que sus modestos retiros  y el clamor de sus familiares  y los pocos amigos que no temen abogar por ellos, solo cuentan con la desinteresada acción de un grupo de abogados unidos por la  justicia  y la concordia. Es muy loable pero no alcanza.

Cada día se suma  un nuevo nombre a la lista de los acusados en una secuencia interminable. Ya no hay siquiera acusaciones concretas sino simplemente se encierra a los imputados por los destinos en que prestaron servicios, los cargos que ocupaban  o por la vaga mención  a que, “si estuvo allí no podía ignorar lo que allí pasaba”. Esta persecución, que no tiene paralelo en la historia mundial, debe terminar cuanto antes porque ya ha excedido toda  vinculación con el estado de derecho y representa una mancha que quedará indeleble  cuando la historia juzgue a quienes la permitieron y ejecutaron.

Tenemos que lograr que los distintos universos que coexisten en nuestra patria se junten y se integren en una única realidad para poder habitar en una verdadera república. No podemos enzarzarnos en un inútil debate acerca de si la estatua de Colón debe dejar su lugar a la de Juana Azurduy porque eso solo representa el afán divisionista de quienes pretenden resucitar los conflictos que los  criollos y las sucesivas olas migratorias solucionaron hace muchas décadas con una integración inclusiva. Nuestro trabajo desde la política, las aulas, las empresas o los sindicatos, es construir una Argentina en que todos podamos desarrollar nuestras potencialidades, adaptada a su tiempo histórico y al mundo en que cohabita. Deponiendo rencores. Construyendo futuro. Abriendo caminos a un mañana mejor. Y rechazando vigorosamente a quienes quieren fraccionarnos en múltiples universos en disputa solo para satisfacer sus ansias de poder perpetuo, vana aspiración de aquellos que carecen de dignidad y valores ciudadanos.

Un abrazo para todos.

Juan Carlos Neves, Presidente de Nueva Unión Ciudadana
Twitter      @NevesJuanCarlos

NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.

EN MEMORIA DE MI PADRE, HORACIO ZARRACÁN

Fue una época en la que la guerrilla mataba a ejecutivos de multinacionales, pero él pensaba que no le iba a pasar nada, que no era tan importante como para que lo tocaran.

Silvia Zarracán Jover[1]

Es difícil empezar a contar una parte de tu vida, sobre todo cuando ha sido tan dolorosa. No es fácil empezar a hablar de la muerte de mi padre sin antes decir algo de su vida. No puedo evitar decir quién era él, qué tipo de persona era, porque de alguna manera eso también marcó que el dolor fuese aún más intenso.

Mi padre fue un hombre íntegro, fiel a sus principios, un buen marido, un buen amigo, un padre excepcional. Mi vida giraba alrededor de él. Y no lo digo por decir: era cierto. Era un sentimiento mutuo, yo fui la más chica de tres hermanos, la única mujer, su “princesita”.

Su vida transcurría entre trabajar todo el día en IKA Renault y dedicar el fin de semana a su familia. Amigo de sus amigos, generoso, siempre con una sonrisa.

Tiempos difíciles. Cuando surgió la guerrilla en Córdoba, nosotros no la vivíamos como tal, porque en casa ese tema no se tocaba; pero sí es cierto que a él se lo veía un poco nervioso. Nunca supimos que lo habían amenazado. Mejor dicho, después de que murió supimos que se lo había confiado a un amigo.

En una oportunidad, dijo que estaba la posibilidad de trabajar en Francia a través de la empresa. Pero cuando lo comentó, mis hermanos, que ya eran adultos, no quisieron marcharse, y él tuvo miedo por ellos, por lo que desistió de viajar.

Recuerdo perfectamente el golpe de Estado, en marzo de 1976. Nos levantamos todos muy temprano a escuchar la noticia y él en voz baja dijo: “Estoy salvado”. Nadie podía imaginar que dos meses después estaría muerto.

Fue una época en la que la guerrilla mataba a ejecutivos de multinacionales, pero él pensaba que no le iba a pasar nada, que no era tan importante como para que lo tocaran. Pero empezaron las amenazas, esas amenazas que sólo él conocía; bueno, él y ese amigo a quien confió esa tremenda época que me imagino tuvo que vivir.

Nos pusieron un custodio en la puerta de casa; preguntábamos por qué y nos decía: “Sólo seguridad; se los ponen a todos”. Pero después del golpe nos la quitaron.

Su manera de protegerse era cambiar el recorrido para ir a la fábrica. Siempre iba por caminos distintos; nunca se imaginó que ellos estarían frente a nuestra casa, en la parada del colectivo, como una pareja más.

Recuerdo que, unos días antes, había sonado el teléfono en casa por la noche. Contestó él y sólo dijo: “Ah, bien, bien”. Y luego que pasó todo, nos enteramos de que había sido una amenaza; le dijeron que le quedaba poco tiempo. Esa misma noche, mientras mirábamos la televisión, me di cuenta de que mi padre me miraba y le pregunté: “¿Por qué me mirás?” Y me contestó: “Sólo te miro, sos mi princesa; estoy orgulloso de vos”. Y yo, sin saber que el fin estaba cerca, sólo reí. Tenía 15 años, no podía valorar que detrás de esa mirada había algo más. Si hubiera sabido, lo hubiese abrazado con toda mi alma.

Más allá de las palabras. Y llegó ese día, ese maldito día. Me despertó como de costumbre, desayunó conmigo, nos despedimos. Se subió en su Torino, que estaba en el garaje. Además, iban en el auto dos compañeros del trabajo, vecinos nuestros. Yo cerré la puerta y, mientras me ponía el guardapolvo, escuché la ametralladora. Todo lo demás es silencio, dolor, desazón, angustia y esa bendita pregunta: ¿Por qué? ¿Por qué?

En la parada del colectivo, esa misma parada donde yo tendría que haber estado media hora después, había una pareja. Cuando mi padre sacó el auto y antes de que pudiera darse cuenta, la ametralladora rompió el cristal de su ventanilla y disparó por su costado izquierdo, sin hacer daño a ninguno de los que estaban en el coche con él.

Automáticamente, aparecieron dos o tres autos más y se marcharon.

No hay palabras para definir ese momento, ese silencio ensordecedor que vino después, esa sensación de que nada va a ser como antes, ese corazón partido porque una mitad acababa de morirse.

Sin olvido. Con los años, vinieron las indemnizaciones, pero a nosotros no nos indemnizaron. Nos dijeron que su expediente se había perdido. Yo me pregunto cómo se puede perder un expediente sin más y que nadie haga nada para recuperarlo. Además, ahí estaba el tema, en todas las noticias: había pasado, no era una invención. Sin embargo, nadie nos dio una explicación ni una mano.

Hace poco, alguien me señaló que no me convirtiera en una perseguidora política. Jamás sería una perseguidora, y menos política. La política es para el que la entiende, y yo no entiendo, ni quiero. Sólo entiendo de sentimientos, entiendo de ausencias, entiendo de discriminaciones, entiendo de la facilidad que tienen algunos para olvidar, entiendo que a veces no te dejen hablar porque no quieren escuchar. De eso sí entiendo.

Nunca pedí nada, sólo que no se olvidaran de que mi padre pagó con su vida parte de la historia de nuestro país. Ni siquiera puedo decir que haya valido la pena. Tampoco estoy de acuerdo con lo que vino después; eso que quede claro, pero es un tema en el que no voy a entrar.

Hoy sólo quiero poder contar mi historia desde el corazón, que luego de 37 años aún sigue roto, porque al escribir estas líneas siento el dolor en el pecho. A la vez, me siento bien porque por fin hay gente que me quiere escuchar y no olvida, y además se solidariza.

He recibido en estos días más muestras de apoyo y comprensión que durante los primeros años, y eso me demuestra que aún está viva esa horrible etapa que nuestro país padeció y que, a pesar de todo, la gente no olvida.





[1] Hija de Horacio Zarracán, superintendente de Mecanizado de Renault, asesinado el 29 de junio de 1976.

sábado, 8 de junio de 2013

UNA NUEVA DETENCIÓN POLÍTICA... ¿Y VAN? POR TODOS

Soy la señora de Jorge Bardi. Con mucha angustia y desesperación escribo estas líneas quizás para que de alguna manera se escuche mi voz.

El jueves pasado detuvieron a mi marido en la vía pública frente a mis pequeños hijos como si fuera un delincuente, argumentando que cumplían con una orden librada por un juez federal en el que se culpaba a mi marido por haber formado parte de la base naval Mar del Plata en el año 1976. El mismo día en horas de la tarde allanaron mi domicilio frente a mis hijos en busca de no sé qué prueba para inculpar a mi esposo.


Desde entonces sólo sé que fue trasladado a Mar del Plata. Permaneció incomunicado, ni mi hija menor de 7 años, que desesperada pedía ver a su papá, los conmovió en lo más mínimo.

¿Por qué tanto ensañamiento?. ¿A caso mis hijos no tienen derechos humanos también?

Mi esposo es un padre de familia ejemplar, un hombre de bien, un ser de un corazón inmenso, quien ama a su país y arriesgó su vida por él cuando fue a luchar, por algo que nos pertenece, como son las Islas Malvinas.

¿Por qué personas que han sido héroes, y deberían ser tratados como tal, hoy son pisoteados y tratados como al peor delincuente?

Sólo me queda rogar a Dios que todo esto se aclare, yo sé al lado de quien compartí mi vida durante 21 años. Sé que es un ser humano como pocos.

Ojalá se enjuiciara a los criminales que matan a sangre fría por robar un celular, o un auto a gente trabajadora.

Ojalá se hiciera una investigación de qué pasa con quienes desaparecen en la actualidad en manos de la trata de personas.


NO CREO EN LA JUSTICIA DE LOS HOMBRES, porque detrás se mueven intereses muy grandes que ni nos imaginamos. SOLO CREO EN LA JUSTICIA DIVINA, pero voy a permanecer al lado de mi marido hasta las últimas consecuencias y también hasta el último día de mi vida.



Mariana Mercedes Chalub de Bardi

UN JUEZ EN CAÍDA

Según Zaffaroni, los medios colaboran con la tortura

Es cierto que hay periodistas y medios de comunicación que son una tortura: desinforman, maltratan el idioma, tienen deficiencias tecnológicas... pero ¿no se le estará yendo la mano a Eugenio Raúl Zaffaroni? Él consideró que la aplicación de la tortura "en la región" no es una situación atribuible exclusivamente a las fuerzas de seguridad, sino que "existen responsabilidades judiciales, políticas, legislativas y de los medios de comunicación". (?)



Eugenio Zaffaroni contra los medios: "Luchamos contra aquellos que dicen que nos defienden y lo que buscan es que haya más poder represivo para tener una inseguridad absoluta frente a ellos como sector hegemónico".

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Eugenio Raúl Zaffaroni habló para el "Congreso Internacional sobre Tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes", celebrado en el 'bunker' de Carta Abierta, la Biblioteca Nacional, en la Ciudad de Buenos Aires.


El juez de la Corte Suprema dijo que en la región, la tortura no es exclusivamente atribuible a las fuerzas de seguridad. "Se fabrican irresponsablemente leyes penales a partir de una agenda marcada por los medios, que están al servicio de sectores que concentran la renta", sostuvo

Según él, "en nuestro país se fabrican los adolescentes de barrios precarios, que son las principales víctimas de maltratos".

Junto al ministro de la Corte, estuvieron en el panel de las conclusiones la defensora general de la Nación, Stella Maris Martínez; el catedrático español Francisco Muñoz Conde; y el defensor ante la Corte Suprema de Justicia, Julián Langevin.

defensora general de la Nación Stella Maris Martínez

En declaraciones distribuidas por la Defensoría General, el magistrado advirtió que "la responsabilidad de la aplicación de la tortura en la actualidad no es exclusiva de las fuerzas de seguridad sino que, además, existen responsabilidades judiciales, políticas, legislativas y de los medios de comunicación".

"El agente principal de la tortura en nuestra región son nuestras policías, que no actúan solas: operan dentro de determinados marcos de poder contra personas que son estereotipadas a través de construcciones sociales de la realidad que hacen los medios de comunicación, fundamentalmente la TV", alertó.

Zaffaroni insistió en apuntar a los medios masivos que están "al servicio de sectores hegemónicos que concentran la renta" por la creación de leyes penales.

"En todo proceso de concentración de renta, en que se pretende una distribución y no se logra, necesariamente los que se quedan con la menor renta se sienten incómodos. Se mueven, hay que controlarlos. El control se vuelve represivo y en ese marco tenemos que enfrentar la manifestación más cruel de la violencia institucional, que es la tortura", subrayó.


El juez de la Corte concluyó: "Luchamos contra aquellos que dicen que nos defienden y lo que buscan es que haya más poder represivo para tener una inseguridad absoluta frente a ellos como sector hegemónico".

A su turno, la defensora general de la Nación anunció que la Campaña Nacional contra la Tortura finalizará con un encuentro en noviembre en Tucumán.

"Aunque aún falta mucho, tenemos que seguir luchando de manera firme contra la supervivencia de la tortura: hemos dado un gran paso cuando dejamos de ver a la tortura como un problema de derecho penal y lo consideramos un problema de derechos humanos", concluyó

Ricardo Casal

En tanto, el robo a mano armada creció en la provincia de Buenos Aires "un 22%" en 2012 en comparación al año anterior, por lo cual hay que "ir a fondo con el desarme", confirmó el ministro de Seguridad provincial, Ricardo Casal.


Además, el funcionario del gobierno de Daniel Scioli admitió que "hay un sostenido índice de sustracción de robos de baja o media gama" de automóviles, que en muchos casos se utilizan para "repuestos".

"Después de la lucha contra el narcotráfico, que es el negocio ilegal más grande del mundo, seguido por la venta de armas y la trata de personas, tenemos que enfocarnos en el robo con armas", puntualizó Casal.

Al respecto añadió: "En 2012, en comparación con el año anterior, este delito creció un 22 por ciento en la provincia de Buenos Aires".

Casal apuntó que hay que "ir a fondo con el desarme porque sin armas no hay muertes y sin armas hay paz".


"El temor del ciudadano cuando es asaltado es lo que pueda hacer el delincuente armado. Antes, en el robo el bien jurídico tutelado era sólo el bien patrimonial, pero con la aparición de las armas es la vida el bien por proteger que tiene más valor", enfatizó Casal.

Respecto de las entraderas, indicó que "son el delito menos prevenible, porque generalmente ocurren de noche o de madrugada y quizás en una cuadra donde el patrullero acá de pasar".

"Entre los robos con armas, sin duda las entraderas fueron uno de los que más crecieron porque son una modalidad difícil de prevenir", afirmó.


Con referencia al robo de autos de alta gama, Casal dijo que la "mayoría de los hechos son a mano armada, debido a que el encendido de los vehículos es electrónico y para ello se necesita la llave".

Aclaró que los delincuentes no sólo roban rodados de alta gama sino que se llevan "vehículos no muy caros, porque necesitan los repuestos".


"Se trata de modelos de automóviles que ya no se fabrican más y que los repuestos salen muy caros", explicó Casal.

Finalmente, subrayó que "la gente tiene como principal demanda la seguridad", por lo cual se "necesita mucho trabajo, especialización y una cuestión que es primordial: articulación con la Justicia bien hecha".


NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.

AUNQUE AHORA LOS ECHEN DEL GOBIERNO, YA HICIERON TODO EL DAÑO POSIBLE

Cristina le echa otros dos funcionarios claves a Verbitsky

Son Ileana Arduino y Gustavo Palmieri, secretaria de Prevención y subsecretario de Gestión de Seguridad en la gestión de Garré. El periodista le había garantizado que continuarían en Defensa pero Cristina los bloqueó y ubicó a otros funcionarios.

El periodista Horacio Verbitsky.Ver más imágenes
Cristina Kirchner no terminó su guerra con Horacio Verbitsky al desplazar a Nilda Garré del Ministerio de Seguridad: esta semana bloqueó el pase a Defensa de Ileana Arduino y Gustavo Palmieri, ambos cercanos al director del Cels.

Por gestión de Verbitsky, Arduino se desempeñaba como secretaria de Políticas de Prevención y Relaciones con la Comunidad del Ministerio de Seguridad; y Palmieri, conocido abogado del Cels, era subsecretario de Gestión y Bienestar del Personal de las Fuerzas Policiales y de Seguridad.

Ambos salieron del Ministerio conocida la mudanza de Garré a la OEA, pero lo hicieron con el dato de que tendrían un lugar en Seguridad.

Durante la asunción de Rossi notaron que nadie los saludaba y que algo raro había. Pronto supieron que el cargo prometido nunca llegaría.

Arduino iba a ser secretario de Estrategia y Asuntos Militares del Ministerio De Defensa, pero el lunes asumió Jorge Raúl Fernando.

La barrida de estos dos funcionarios del riñón de Verbitsky muestra el enfrentamiento que mantiene con Cristina Kirchner, quien no se conformó con desplazar a Garré sino que no quiere ningún rastro suyo en el Gabinete.

Su situación se asemeja a la de Alberto Fernández, quien luego de haber dejado la jefatura de Gabinete comenzó a sufrir la salida de cada uno de los funcionarios que había colocado.

DIEZ AÑOS DE SISTEMÁTICA RAPIÑA DE FONDOS PÚBLICOS Y CFK AL BORDE DEL DESQUICIO

Se podrían citar decenas de situaciones anormales y disparates gubernamentales que dejan entrever una falta de conducta, de análisis racional de los asuntos del Estado y un verdadero menosprecio a la capacidad de análisis e inteligencia de los ciudadanos.

Es sabido que Cristina Fernández entre muchas características psíquicas negativas, padece de su ya famosa psicosis maníaco depresiva.

Esta patología presenta frecuentes estados ciclotímicos, al alternar raptos de alegría y euforia y momentos de irritación y profunda depresión. En estos últimos estaría impedida de razonar coherentemente y adoptar decisiones correctas. 

Gobernar implica tensiones y problemas de difícil y complicada solución. Significa buscar soluciones y componer y armonizar situaciones muchas veces antagónicos.

Es una situación en la cual hay que hacer gala de virtudes y condiciones personales que con seguridad la presidente no tiene actualmente, por su estado de falta de equilibrio emocional y físico.    

En un reciente acto en Lomas de Zamora, Cristina volvió a mostrar su inestable equilibrio psíquico. Alterada, con su cara congestionada por el enojo y la ira, manifestó con indisimulada furia que “estoy cansada (no de gobernar) que algunos se hagan los idiotas o me tomen por idiota”, de “aquellos que no me defienden cuando se dicen de mí y de mi compañero (ÉL) las cosas que se dicen”

Realmente palabras  muy fuertes y fuera de lugar de lo que debe ser un discurso de la  mandataria de todos los argentinos.

Con esos desbordes verbales, cada vez más frecuentes, verdaderos exabruptos, su imagen cae día a día y la investidura presidencial está cada vez más dañada.

Se le podría contestar que sabemos que no está cansada de gobernar. Gobernar, gobernar con todo lo que implica la palabra, rara vez lo hizo y mucho menos en sus numerosos descansos en Calafate.

En realidad todos los argentinos, esperamos que de una buena vez por todas empiece a gobernar (ya han transcurrido casi seis años y cada vez vamos retrocediendo más). Gobernar implica mejorar la situación de los argentinos y no empeorarla.

Tampoco creo que algunos se hagan los idiotas como ella expresó, simple y responsablemente no reaccionan como deberían, para mantener la armonía y la paz social, que la mandataria pone en peligro cotidianamente con los disparates mayúsculos de su acción gubernamental.

Tampoco creo que la tomen por idiota. Si en cambio, la toman como una mujer desorientada sin rumbo fijo, desquiciada, incapaz, comprobadamente inepta en su función de gobernante.

Con respecto a “El”, los argentinos comentan  lo que cada vez más, demuestran las evidencias que van apareciendo día a día. Para ser conciso, que Néstor Kirchner era un corrupto, ávido de dinero, desde mucho antes de asumir la primera magistratura.

Seguramente “El” será considerado en la Historia de nuestro país, como el presidente más corrupto que hemos tenido. No solo ello, sino también por haber formado una red de corrupción nunca vista, entre sus “empresarios amigos” y amigos en general, que fueron drenando los ingentes fondos públicos en  esa época tan favorable para la Argentina.

La reciente imputación de Báez es como haber imputado a la propia Cristina Kirchner.

Ella no es, ni tiene modo de ser, ajena a toda la trama de corrupción y la asociación ilícita que conducía su extinto marido Néstor Kirchner. Coincide con la versión de Elisa Carrió, puesto que la hoy presidente siempre estuvo en el núcleo de los negociados del poder, desde las tempranas épocas de Santa Cruz, donde se gestó el sistema de acumulación, extorsión y cooptación, que luego fuera trasladado a la nación”. (ref.1).

No es de extrañar esta afirmación. Se sabe que hace ya mucho tiempo, los Kirchner no eran un matrimonio unido por el amor. Era una asociación de conveniencia política y económica.

¿Cómo no entender entonces los desbordes verborrágicos de la presidente? Una mujer cada vez más tensionada por un cerco que se va cerrando más y más, no solo sobre ella, sino también sobre aquellos que con su pasividad, complicidad y silencio, ocultaron toda esta tremenda corrupción y sus increíbles disparates gubernamentales.

Los manotazos de ahogado de esta desdichada mujer, enferma con sus  fantasmas psíquicos y su escandalosa soberbia, son los de alguien que va presintiendo su negro y tenebroso futuro.

En este preciso momento en que estoy escribiendo estas líneas. por los medios televisivos aparecen nuevos testimonios de testigos sobre los delitos de los Kirchner.

Recién ahora, su perversa soberbia (ref.2) le permite ver más claramente su complicada situación al tomar conocimiento, luego del fallecimiento de su esposo, de la monstruosa sustracción y acumulación  de fondos, de cuya precisa magnitud tomó nota definitiva, al fallecimiento de Néstor, en 2010.

¿Como no entender entonces, la alteración de la mandataria y su fantasiosa década ganada?

Si la Justicia de nuestro país funciona adecuadamente, a la “presidente de todos los argentinos” y a su círculo de amigos comprendido en estas investigaciones, le esperan muchos años detrás de las rejas de una cárcel estatal.

04-Jun-13      Dr. ALFREDO RAÚL WEINSTABL                                                                                                                                    
                                   alfredo@weinstabl.com.ar

NOTAS:
(1)    SEPRIN – El secreto de sus robos.
(2)  Se transcriben unas reflexiones del conocido filósofo Santiago Kovadloff relacionada con la mandataria: “….es una autocracia perfecta porque se funda en el ejercicio de la perversión. ¿Qué es un perverso? El perverso llega adonde el neurótico no se atreve a llegar. Ante la barrera que le impone la ley, el neurótico se detiene. No así el perverso. Este desconoce la legitimidad de todo intento de acotar su deseo. En él, osadía e impermeabilidad a la ley son sinónimas.
     El neurótico, en cambio, acata la norma, se subordina al límite. La ley en él puede más que su afán de desmesura. Lo que al        neurótico le impide burlar el mandato de la ley, transgredirlo, es, más allá de la convicción, la angustia. El perverso es insensible a la angustia. La siembra, pero no la padece. El goce que busca lo impulsa a violentarla. Y la violenta. De modo que la relación del perverso con la ley es, en términos psicoanalíticos, denegatoria.