miércoles, 12 de junio de 2013

JORGE ALBERTO CASSINO ENTREVISTA A ARTURO LARRABURE Y A DAVID REY

PUBLICADO EN: ENTREVISTAS, NOTICIAS

Como consecuencia de la gran difusión que obtuviera la editorial “La mala costumbre de homenajear asesinos en Argentina”, el señor Jorge Alberto Cassino, conductor de “Visión Empresaria”, entrevistó a DAVID REY. De la nota también formó parte el señor Arturo Larrabure, víctima del terrorismo subversivo e hijo del que fuera el Coronel Argentino del Valle Larrabure, secuestrado y asesinado por el ERP en 1974.

“Visión Empresaria” sale todos los lunes a las cuatro de la tarde por FM “Identidad” 92.1, de Capital Federal. A continuación, el extracto con la entrevista a los invitados.


“La mala costumbre de homenajear asesinos en Argentina” se titula la investigación que llevara a cabo el periodista David Rey, y en la que desenmascara el hecho de que un colegio cordobés rinda homenaje a Mario Eugenio Pettigiani, entonces terrorista del ERP que posibilitó el ingreso de los guerrilleros a la Fábrica Militar de Armas de Villa María, el 11 de Agosto de 1974 – en pleno gobierno democrático.

El trabajo ha conseguido “viralizarse” gracias a las redes sociales y también ha sido consignado en infinidad de sitios webs, entre los que destacan el norteamericano HACER.ORG, La Prensa Popular y Economía para Todos.

 

martes, 11 de junio de 2013

LA CONSPIRACIÓN

¿CRISTINA FRENO UN GOLPE DE ESTADO INTERNO?

Otro detalle revelador es que el ex Secretario de Cristina  en el Senado “Isidro Bounine” es agente orgánico de la Side  y se lo metió Fernando Pocino, ella nunca se enteró hasta ahora…

La información es muy cerrada y cuesta saber a ciencia cierta los detalles de estas operaciones. Solo se pueden ver sus consecuencias: Los cambios de gabinete  y el final de un personaje nefasto Horacio Verbitsky…

No solo “bajo a Nilda Garrè”  mani pulite de las Fuerzas de Seguridad, sino que además,  “bajo dos funcionarios Claves” :
Cristina Kirchner no terminó su guerra con Horacio Verbitsky al desplazar a Nilda Garré del Ministerio de Seguridad: esta semana bloqueó el pase a Defensa de Ileana Arduino y Gustavo Palmieri, ambos cercanos al director del Cels.


Por gestión de Verbitsky, Arduino se desempeñaba como secretaria de Políticas de Prevención y Relaciones con la Comunidad del Ministerio de Seguridad; y Palmieri, conocido abogado del Cels, era subsecretario de Gestión y Bienestar del Personal de las Fuerzas Policiales y de Seguridad.

Ambos salieron del Ministerio conocida la mudanza de Garré a la OEA, pero lo hicieron con el dato de que tendrían un lugar en Seguridad.

Durante la asunción de Rossi notaron que nadie los saludaba y que algo raro había. Pronto supieron que el cargo prometido nunca llegaría.

Arduino iba a ser secretario de Estrategia y Asuntos Militares del Ministerio De Defensa, pero el lunes asumió Jorge Raúl Fernando.

La barrida de estos dos funcionarios del riñón de Verbitsky muestra el enfrentamiento que mantiene con Cristina Kirchner, quien no se conformó con desplazar a Garré sino que no quiere ningún rastro suyo en el Gabinete.

En la jefatura del Ministerio de Defensa, Puricelli se quejaba de la injerencia de Garré en el edificio Libertador. A tal punto que llegó a pedirle ayuda al jefe de la Secretaría de Inteligencia, Héctor Icazuriaga.

En su despacho, Puricelli les pedía a sus íntimos que bajaran la voz porque estaba convencido de que el general César Milani, jefe de Inteligencia y leal a Garré, lo espiaba con micrófonos. Las quejas en ese sentido llegaron hasta oídos de la Presidenta….

El sequito de Verbitsky es  entre los más conocidos  por supuesto:
  • “Nilda Garre”
  • “General Cesar Milani” Jefe de Inteligencia del Ejercito
  • “Fernando Pocino” Director de reunión Interior de la SIDE, sale con la hija de Garré y  trabajan junto con Milani en inteligencia interna .
  • “El Vice Gabriel Mariotto”
  • “Marcelo Saín”

Detalle: El binomio Garré-Verbitsky también intentó hacer pie en la Secretaría de Inteligencia, cargo al que siempre aspiró la ex funcionaria de la Alianza. Allí su caballito de batalla era Fernando Pocino, un ex radical que llegó a la SIDE durante el gobierno de Raúl Alfonsín y cuya cercanía al kirchnerismo lo posicionó como jefe de Reunión Interior del organismo de espionaje.

La foto Privada de CFK que sacó Bounine en una “salida romantica” segun trasciende de la SIDE

Durante la crisis de la fragata Libertad embargada en Ghana por un reclamo de fondos buitre, Verbitsky hasta dio por echado a Puricelli. El ministro de Defensa fue uno de los blancos predilectos del periodista.

Ahora bien, en esta conspiración que va desde el Papa a Scioli, hay un detalle interesante:

Verbitsky le pidió a Pocino que use todo el poder de la Secretaria de inteligencia para “Voltear” al Ministro de Seguridad del Gobernador Scioli,   Casal. Es así que la base de la Plata de la Secretaria de inteligencia opera a full con la policía a la hora de desestabilizar a Scioli y a su ministro, por el pedido que hizo Verbitsky a Pocino.


Y el tema no es menor si se considera que “Existe una alianza entre el “Chino” Zanini y el “Perro” Verbitsky. Al punto tal” que consideran a la presidenta que se empastilla”  y no aceptan las ordenes que da… o se hacen los estúpidos.

De esta forma apenas una semanas los que manejaban el Gobierno eran  Verbitsky-Zanini. Junto a un sector de la SIDE.


Isidoro Bounine  secretario de la Presidenta y Agente de la SIDE , posiblemente infiltrado por Pocino  cuando estaba en el Senado CFK- La SIDE informo que Bounine dijo que “eran amantes”…

Al saber todo esto la presidenta, principalmente por su hijo y allegados que aún son fiables, los separo del Cargo…
Se llegó a evaluar que “Nilda Garre” podría ser la reemplazante. Mientras que  el General Milani quería ser Jefe del Ejército.

En este contexto.  Con Rossi en Defensa (un leal) Mas Puricelli, que es “Julio de Vido” la pulseada de la derecha K, está un poquito más fuerte.

No olvidemos que “super Berni” es carapintada y simpatizante del ex Coronel Mohamed Ali Seineldín  (La línea  carapintada del ejercito es la línea nacionalista, mientras por ejemplo Balza es la línea liberal) .

Ahora, bien en ese sentido, la presidenta logra abortar un golpe interno, no para derrocarla sino para aislarla y generar un vacío de poder a la hora de avanzar en pos de su sector.

Lo que viene es simple: Una fuerte movida contra Moyano, porque creen que “va a hacer un golpe” , en realidad le tienen miedo y van a acusar a Lanata  y a otros periodistas de conspiradores y a Moyano como golpista… Y por supuesto falta la embajada…

Como detalle, en su defensa “el Perro Verbitsky” comienza a apretar” con las escuchas de sus amigos de la SIDE para no perder poder :


Por Héctor Alderete
NOTA AL CIERRE DE ESTA NOTA  RENUNCIO CAAMAÑO , QUE ES LA QUE LE PASO LA ESCUCHA PUBLICADA EN PAGINA 12  DEL DOMINGO PARA APRETAR:

El Gobierno aceptó la renuncia de Cristina Caamaño al cargo de secretaria de Cooperación con los Poderes Judiciales, Ministerios Públicos y Legislaturas en la cartera de Seguridad.

Así se estableció mediante el decreto 631, publicado hoy en el Boletín Oficial, después de que la saliente funcionaria anticipara que dejaría su cargo tras la designación de Arturo Puricelli en lugar de Nilda Garré al frente del Ministerio.


“Acéptase a partir del 31 de mayo de 2013 la renuncia presentada por la doctora Cristina Liliana Caamaño Iglesias Paiz al cargo de secretaria de Cooperación con los Poderes Judiciales, Ministerios Públicos y Legislaturas del Ministerio de Seguridad”, consigna el artículo primero.

EL CIRKO JUDICIAL DE SAN JUAN

El juicio del Tribunal Oral de San Juan, este circo de la justicia montado para satisfacer la venganza montonera ha sufrido múltiples recusaciones, denuncias de irregularidades, pedidos de juicios a jueces, declaraciones de nulidad absoluta, testigos falsos, pruebas inconsistentes, mentiras y cuanta “aberración jurídica” se les ocurra en contra del derecho constitucional, internacional y derechos jurídicos de los imputados… está llegando a su fin.


Los valientes y jóvenes defensores oficiales solicitaron la absolución de todos los imputados… ¿serán escuchados o se aplicará la política de estado descrita oportunamente por el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación?

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitia
por una Nueva Década en Paz y para Siempre



LESA HUMANIDAD: PIDEN ABSOLUCIÓN DE OLIVERA, MARTEL Y DE MARCHI

Luego de que la Fiscalía solicitara la pena de prisión perpetua para estos tres acusados, los abogados defensores solicitaron que se los absuelva de los delitos de tortura seguida de muerte, en perjuicio de unas 60 víctimas.
                          
      
Un nuevo capítulo se abrió, esta mañana, en el juicio oral por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura que se está llevando a cabo en el Rectorado de la UNSJ. Es que durante esta jornada, la defensa de Jorge Antonio Olivera, Gustavo De Marchi y Orlando Martel, solicitó la absolución de los imputados durante la lectura de los alegatos.


Anteriormente, la Fiscalía había pedido la pena de prisión perpetua para estos tres imputados, además de penas de 25 años de prisión para Juan Francisco Del Torchio, Gustavo Ramón De Marchi y Daniel Gómez. Mientras que para el otro imputado en la causa, Alejandro Manuel Lazo, requirió la pena de 15 años de prisión.

En medio de la lectura de los alegatos de la defensa de los acusados, el tribunal conformado por los jueces Héctor Cortés, Raúl Fourcade y Alejandro Piña, pidió que se pase a un cuarto intermedio para después de las 14,30. Esta mañana, se había reanudado el juicio por los delitos de homicidio, violación de domicilio, privación ilegítima de la libertad, tormentos, violación, abuso deshonesto y asociación ilícita, en perjuicio de 60 víctimas en la provincia.


ACLARACIÓN ADICIONAL: En la audencia el presidente del Tribunal, suspendió alegato y notificó el ingreso de una NULIDAD ABSOLUTA y DENUNCIA CONTRA LA Procudarora General de la Nación, Gils Carbó, presentada por el imputado Tte 1ro. De Marchi. De inmediato concedió traslado a la defensa para que se expida.

NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.

DEJAR EL PASADO ATRÁS

Imaginar una nueva forma de hacer política

Por Iván Petrella[1] |  Para LA NACION
   
Aceptar la realidad tiene por lo menos dos connotaciones. Por un lado, supone no engañarse, ver las cosas correctamente. En este caso, la aceptación pasa por el intelecto. Por otro lado, puede suponer también resignarse a las cosas tal como están. Aquí la aceptación ya no pasaría por el intelecto, sino por la voluntad y el deseo. En el orden social, esta resignación puede resultar peligrosa: el peso del presente no debe impedir imaginar un futuro próximo en el que pueda emerger una nueva clase política con un espíritu distinto y una nueva forma de gobernar.

Una lux en la oscuridad
Una nueva clase política. Del hartazgo y del compromiso surgirá una nueva clase política en la Argentina. Serán personas que se meterán en política cansadas de ver al país ir de un extremo a otro, como el vaivén de un péndulo, o hartas de ver prontuarios agitados como argumentos, o de las descalificaciones o las crisis, o cansadas de escuchar elogios hacia los tigres asiáticos, los BRIC, el milagro chileno, colombiano o brasileño, o de ver por televisión siempre las mismas caras, los mismos "sospechosos de siempre" que se reciclan y se enriquecen no importa cuál sea el gobierno de turno. De ver un país que no está a la altura de su potencial.


Será un hartazgo que no lleve a la parálisis, sino que empuje. Su contracara será un enorme compromiso que va a construir una Argentina que será uno de los mejores países del mundo. Lo dirán así, abiertamente, sin titubeos y sin pudores. No tendrán vergüenza de pecar de utópicos o ingenuos. No les surgirá de un nacionalismo exacerbado ni del egocentrismo, sino porque saben que todo padre o madre quiere para sus hijos lo mejor. Tal vez lo habrán escuchado de sus padres: "Quiero para vos lo mejor". ¿Cómo podrán darles lo mejor a sus hijos si no hacen de nuestro país uno de los mejores? Así de simple será el razonamiento.

Hay que trabajar y cambiar mucho, para
mejorar nuestra posición en este ranking
Esa nueva clase dirigente surgirá de distintos ámbitos. Vendrá, por ejemplo, de una nueva generación democrática que pide pista. Todo argentino en condiciones de votar nacido a partir de 1965 votó siempre y, si nació a partir de 1983, vivió siempre en democracia. Además, en 2015, alrededor de 50% del electorado tendrá 40 años o menos. Surge una mayoría que, por ejemplo, nunca convivió con Perón. Es una simple realidad demográfica. Así, el país irá dejando atrás un durísimo contexto político distinto al actual.


Pero no surgirá sólo de jóvenes. La nueva clase dirigente estará también formada de políticos de la vieja estirpe, que con vocación de servicio seguirán queriendo trabajar por el país; hay gente valiosa en la política que incluso sufre más los fracasos por verlos de más cerca. Por eso, la nueva clase política no responderá al grito estéril del "que se vayan todos", sino a la demanda de "que se metan todos", la convicción de que con mayor participación ciudadana, políticos con experiencia y gente nueva se puede sacar el país adelante.

Hay gente valiosa en todos los ámbitos, y la nueva dirigencia surgirá del mundo académico, del espectáculo, de los deportes. No importa el origen, sino que todos quieran trabajar, con la mirada puesta a futuro, por el mismo destino. La clave será la honestidad y la humildad, la capacidad de escucha y el deseo de servir al prójimo, además de la ambición de construir uno de los mejores países del mundo, ya que es ahí donde se criarán nuestros hijos.


Un nuevo espíritu. La gran discusión de fondo de nuestra política dejará de ser entre derecha e izquierda. Será entre los que ven a la política como un ejercicio reivindicativo y los que la ven como uno aspiracional. Reivindicar es reclamar lo que uno siente que le pertenece por derecho, pero ya no tiene. Es la actitud que se encarna en gran parte de la política actual. Aspirar, en cambio, es intentar conseguir algo que se desea. Simplificando, el reivindicativo se levanta a la mañana y piensa: "Estoy mal, ¿de quién es la culpa?", mientras que el aspiracional dice: "¿Qué puedo hacer para estar mejor?". El primero se orienta hacia el pasado; el segundo, hacia el futuro.


El espíritu reivindicativo es incapaz de orientarse a futuro porque el acto de recuperación y búsqueda de culpables requiere mirar hacia atrás. Se acentuó en la última década, con un kirchnerismo que llevó la política del reclamo y la victimización a su máxima expresión. Esto no quiere decir que no haya reclamos justos y culpables reales. Pero en este caso la culpa de los males está siempre en el pasado y nunca es nuestra: la dictadura, los 90, el neoliberalismo, los medios, las corporaciones. Se dice que ellos son los culpables y que hay que recuperar lo que nos sacaron. Por eso sus agrupaciones, incluso las juveniles, imitan la retórica de figuras del pasado. Una aspiración, en cambio, no es una entidad recuperable por la simple razón de que no se realizó. Necesariamente se orienta hacia el futuro.


El escritor Washington Cucurto expresa el hartazgo con lo reivindicativo en su poema "Los puentes levadizos". Habla sobre los horrores de la dictadura y cómo le fue inculcado el respeto por figuras como Walsh, Santoro y el Che. Después agrega: "Ni mis padres, ni mis hermanos, ni mis primos, ni nadie del barrio Los Pinos, en Berazategui, donde vivo, tienen nada que ver. Suena duro, pero no es nuestra historia de vida. Para nosotros no hubo ni habrá política... El Che ni un pelo me mueve, para mí es una estampa serigrafiada".

Todo extremo genera su reacción equivalente. Tenemos que lograr que el pasado vuelva a ocupar el lugar que principalmente le corresponde: el del pasado. Aprendiendo de él, pero también dejándolo atrás. Así se abre un horizonte aspiracional para la política que permite, finalmente, dirigir la mirada hacia el futuro. Lograr el equilibrio justo entre los dos ejes es tarea fundamental de aquí en más.


Una nueva forma de gobernar. Gobernar, para algunas figuras políticas de nuestra América latina, es encarnar la voluntad popular. Por eso el gobernante pasa al frente como la cara visible del pueblo y su persona importa más que su gestión. Por eso la crítica al gobernante es traición, ya que es concebida como un asalto a la patria. Por eso también la búsqueda de reformas constitucionales para perpetuarse en el poder.

Cristina eterna
Gobernar en la Argentina del futuro será gestionar. Aunque la palabra carezca de carga mítica, si una gestión es buena o mala tiene implicancias enormes. De ella depende que un chico viva en un hogar con cloacas o que una hija pueda salir a la noche sin miedo a ser asaltada. Tragedias como Cromagnon, Once y la inundación en La Plata demuestran que la gestión puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Gestionar es, simplemente, mejorar la vida de la gente sin hipotecar el largo plazo ni fomentar divisiones y sin la pretensión mesiánica de salvar al país. Es entender que el político no es más importante que el elector, que lo que realmente importa son los intereses de los ciudadanos y no los de la casta dirigente.

Me podrán decir que éstas son sólo palabras que describen una realidad que quiero que exista, pero que está lejos de realizarse. Tal vez. Pero uno de mis filósofos preferidos, el norteamericano William James, alguna vez escribió que "nuestras descripciones agregan al mundo".

Es hora de empezar a ver al país de otra manera, no sólo para facilitar el surgimiento de nuevas fuerzas y figuras, sino también para que cuando lleguen no nos tomen por sorpresa.


NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.




[1] El autor es licenciado en Relaciones Internacionales (U. de Georgetown) y Ph.D. en Religión y Derecho (U. de Harvard). Es además Director Académico de la Fundación Pensar.

SAINETE CRIOLLO

Por Hector Ricardo Leis [1]

La impresión que me queda después de incursionar un poco por el espacio público argentino es que existen líneas más o menos invisibles que no se deben pasar si un ciudadano quiere ejercer con tranquilidad su derecho a opinar. Esas líneas separan aquello sobre lo cual se puede hablar de los tabúes. A seguir doy un ejemplo.

El año pasado escribí un texto titulado: “Un testamento de los años 70”. Primero fue publicado en un sitio de internet y después como libro, con algunos agregados. Cuando lo escribí no sabía bien cuál sería su grado de importancia y originalidad, pero rápidamente percibí su potencial. No había escrito un texto justificado en las utopías literarias y filosóficas que habían nutrido a mi generación, mi experiencia era asumida con nombre y apellido, así como mis interpretaciones. Mi discurso no aparecía despegado de los hechos, sino colado a ellos. Para completar asumía mi responsabilidad y pedía perdón. Todo eso junto resultó ser una novedad absoluta en Argentina.

Decenas de lectores me escribieron para felicitarme, hubo quienes me dijeron que mi texto los ayudaba a ser mejores y tampoco faltaron las críticas de algunos que, de tanto leer, tienen sus ideas mezcladas con el mundo real a tal punto que no pueden distinguirlos. Fue el caso de uno de mis críticos, al que lamenté no poder responder públicamente porque eligió un diario para publicar su texto que, a pesar de su apariencia de paladín de la libertad de expresión, se negó a aceptar mi pedido de derecho a réplica, respondiendo con ignominioso silencio a mis mensajes. Mi palabra les debe haber parecido destituyente de los tabúes instituidos.

Es una pena que en la Argentina los que se quejan de la pobreza instrumental del debate actual hayan sido los primeros en cerrarme sus puertas, impidiéndome publicar.

Aprovecho entonces la ocasión para decirle, a quien no supo garantizar mi derecho a réplica por haber publicado donde publicó, que quedé perplejo después de leer sus palabras. Llamarme “extraviado” y decir que “no había descubierto nada nuevo”, ya que la literatura estaba llena de ejemplos como el mío, era una confesión de impotencia para responderme. El había leído mi texto no como un testimonio de vida y compromiso ético con la verdad, sino como tema de la literatura o cosa parecida. Para reforzar su impotencia confesó abiertamente que no me hubiera escrito si no fuese por un representante de la oposición al kirchnerismo que me había elogiado en la Feria del Libro. Su increíble hermenéutica le permitía sin problemas confundir al autor de un libro con uno de sus lectores. ¿Y los otros lectores? En suma, estaba gastando las teclas apenas para responder al gesto de otra persona, no a mí. ¡Qué tristeza!

Pero todas las críticas recibidas fueron útiles, descubrí a través de ellas que mi texto molestaba porque me había atrevido a hablar de algo que era tabú. Demoré en llegar a esa conclusión. Primero creí que la culpa era mía, que no me entendían porque mi escritura era confusa o poco clara. Pero finalmente supe que muchos no me entendían porque tenían obstáculos mentales y comportamentales para hacerlo si me entendiesen sus tótems caerían encima de sus cabezas.

Quien lea atentamente la pequeña nota titulada “La tarea de perdonar lo imperdonable”, que publiqué en ocasión de la muerte de Videla, podrá observar que no lo defiendo en cuanto actor político y tampoco lo elogio como persona. Digo que es un hombre malo y lo comparo con genocidas reconocidos como Hitler y Mao, aun así no son pocos los que me acusan de defenderlo y me llaman “golpista”. El tabú que existe sobre los militares condenados por la represión en los 70 es tal que muchos no pueden siquiera imaginar que ellos también tengan derechos humanos.

Es un axioma aceptado en todo el mundo civilizado que los derechos humanos son universales… o no son. Por eso, a pesar de repudiar los tremendos crímenes de la dictadura, para los cuales siempre reclamé un juzgamiento sin punto final, ni obediencia debida (quien quiera comprobar esto puede leer mis artículos de la época en que estos temas fueron tratados), puedo decir con todas las letras que en la Argentina la política actual de los derechos humanos discrimina a los militares que participaron en el conflicto de los años 70, al igual que a las víctimas asociadas a ellos. Sean niños o soldados conscriptos, esas víctimas no aparecen en los museos de la memoria instituidos y, cuando sus nombres se encuentran inscriptos en algún otro lugar éste desaparece hasta los cimientos (como fue el caso del monumento a los caídos en el combate de Machalá). Ni siquiera les es permitido a los militares condenados el derecho que siempre tuvieron todos los presos, en las cárceles comunes del Sistema Penitenciario Federal, de estudiar en la UBA (el Consejo Superior de la UBA les negó ese derecho por unanimidad).


No existe la menor duda de que los militares son discriminados y estigmatizados. Basta ver que no existe ninguna acusación pública registrada en la memoria oficial o en la Justicia contra los jefes de los Montoneros y del ERP, así como contra Perón, Isabel Perón y varios otros líderes políticos y sindicales del peronismo, que fueron los grandes responsables por el comienzo de las graves violaciones a los derechos humanos (registrada por la memoria oficial como “terrorismo de Estado”) ocurridas durante el período constitucional-democrático de 1973 a 1976. En la Argentina de hoy los militares se quedaron con todas las culpas por la violencia política y sin derechos humanos, el resto de la sociedad se quedó con los derechos humanos y sin culpa. Esta es la perversa ecuación que está por detrás del tabú de Videla.


Todos aquellos que colocan frenos a mi libertad de expresión lo hacen porque quieren continuar siendo “inocentes” y echándoles la culpa a los “otros” de todos los males argentinos. Los “otros” de nuestro pasado son hoy los militares, mañana pueden ser los kirchneristas, digo esto para que se sepa que en esa ecuación perversa todos pueden entrar alguna vez si la Nación continúa como está, sin verdad y sin reconciliación.

No faltarán quienes crean que en la Argentina los que colocan límites a la libertad de expresión son los kirchneristas, así como tampoco faltarán los que crean lo contrario, que son los anti-kirchneristas (siempre los otros).


Ambos están equivocados. En nuestro infeliz país los tabúes son compartidos por la amplia mayoría del pueblo sin diferenciar ideologías o creencias. Mis comentarios sobre la oportunidad perdida de los argentinos, por no saber ir más allá de la Justicia y sentir la compasión necesaria para que un Videla senil no tuviera la mala muerte que tuvo, produjeron un repudio unánime de los representantes de los partidos políticos presentes en la Legislatura porteña. Esos legisladores, con fecha del 23/05/13, emitieron una declaración de repudio a mi artículo sobre Videla. Para mostrar a la opinión pública cuán equivocado yo estaba por atreverme a “defender” a Videla, los legisladores decidieron hacer un “reconocimiento por los avances en materia de Memoria, Verdad y Justicia que permiten hoy que los responsables del terrorismo de Estado estén siendo juzgados y cumplan sus condenas en cárcel común”. Nada más claro para afirmar en las entrelíneas el deseo de que todo siga igual, que continuemos culpando únicamente a los militares por toda la violencia del pasado.

La misma Legislatura que me atacó para defender los tabúes instituidos aprobaría una semana después una ley de defensa irrestricta de la libertad de expresión. Cualquier coincidencia de los hechos y personajes mencionados en este artículo con un sainete criollo puede no ser casual.


NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.




[1] *Politólogo. Miembro del Consejo Académico del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL). Ex integrante de Montoneros.

UNIVERSOS PARALELOS

Queridos amigos:

En el ámbito de la física cuántica existe la hipótesis de la existencia de universos paralelos, entendiendo por tal a  la coexistencia de universos y realidades independientes, en forma simultánea, en distintas dimensiones. Nuestra inteligencia y nuestra imaginación rechazarían estas aventuradas  hipótesis si detrás  de ellas no estuvieran reputados científicos y poderosos desarrollos matemáticos. Más cerca de nuestra percepción, en un mundo nominalmente globalizado, conviven países con gran desarrollo social, económico y tecnológico con Estados casi tribales, cerrados por la acción de dictadores o extremismos religiosos y con sociedades innecesariamente sometidas a la pobreza colectiva por la adopción de sistemas ineficaces o el predominio de élites dominantes corruptas.

Mucho más cerca aún, en una misma nación, un mismo territorio y una misma ciudad, las distintas realidades sociales que van de la opulencia de Puerto Madero a la marginalidad de las villas y los asentamientos de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, nos hablan de la necesidad de una integración efectiva, obtenida por el ascenso social que brindan la educación, la capacitación laboral, el acceso a trabajos dignos y la adopción de las normas de convivencia propias de una sociedad organizada.

Sin embargo, los universos sociales no son los únicos que pueblan nuestra realidad. Existe en la Argentina, por ejemplo, un universo habitado por los miembros del gobierno en el que todo está muy bien, la inflación es moderada y no hace falta esconder los fracasos porque no los hay, según afirmó en el Senado de la Nación el Jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina. En ese universo no falta el trigo como está sucediendo en los molinos cordobeses, el aumento del 22 por ciento en los robos con armas reflejan una estadística poco significativa, el 73 por ciento de deserción universitaria es un dato menor, el 20 por ciento de desocupación juvenil no inquieta y el congelamiento de precios funciona a pleno aunque nadie consigue encontrar los productos básicos fuera de los avisos de la propaganda oficial.

Otros universos en que se vive con realidades singulares son el judicial y el político. En el primero los abogados y los jueces  enfrentan la reforma judicial del gobierno a golpes de cautelares y amparos. Cada día llegan nuevos recursos en contra de la reciente Ley que modifica  la conformación, los procedimientos y la forma de elección  del Consejo de la Magistratura. La Corte Suprema espera su turno para dar la opinión definitiva y el gobierno para oponerse al fallo que derogará la elección popular de jueces y abogados en el Consejo, ya que todo indica que resultará anticonstitucional.  Pero esta ponderable diligencia desplegada por la justicia para preservar su existencia independiente, no tiene el mismo vigor a la hora de perseguir la corrupción rampante que enturbia con inocultables denuncias  el relato oficial. Recién en la semana que pasó se allanaron las primeras propiedades del empresario Lázaro Báez y aun no se  tomó declaración a los señores Fariña y Elaskar, cuyas declaraciones conmovieron a la opinión pública hace semanas. Aun así, estas demoradas situaciones son un modelo de celeridad si se las compara con la diligencia del Juez Oyarbide para aclarar el escándalo de los fondos sustraídos en el caso de las casas de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, en que están involucrados la señora Hebe de Bonafini y los hermanos Schoklender o el juzgamiento de los responsables de la tragedia del Once que dejó  más de 50 muertos y cientos de  heridos o la responsabilidad del vicepresidente Boudou en el caso Ciccone.

El universo político, por su parte, muestra un aislamiento que lo distancia de la comprensión y el interés de la ciudadanía, excepto cuando las consecuencias de los hechos que allí se manejan bajan sus consecuencias a la vida cotidiana. Apenas a tres días de la fecha de cierre de las Alianzas Transitorias y trece del cierre de  listas para las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) toda la actividad política del partido del Gobierno, el Frente para la Victoria, se reduce a esperar las decisiones de la señora presidente que designará los candidatos según  su voluntad. Esto no parece asombrar ni incomodar a nadie, tal el grado de denigrante subordinación que impera en ese espacio político. Cada tanto, la señora presidente acciona algún mecanismo de presión para quienes aparentemente contrarían cualquier aspecto de su voluntad. Tal parece ser el origen de las duras críticas que está recibiendo el gobernador Daniel Scioli, quien en esta semana fue mencionado con citas bíblicas “a los tibios los vomita Dios” (Diputado Domínguez) o más coloquialmente fue tratado de “jetón” (Ministro De Vido) término que se aplica a quien tiene la boca grande. Estos insultos herméticos para los ajenos a las intrigas del poder podrían obedecer a que el mencionado gobernador no acepta dejar su cargo y encabezar una lista en la Provincia de Buenos Aires que le  permita a la señora presidente contar con suficientes diputados como para lograr su reelección, previa reforma de la Constitución Nacional,  o a alguna otra ofensa de similar tenor.

El problema es que la consecuencia visible de estas disputas se traduce en “castigos” que afectan a la Provincia de Buenos Aires, tales como la falta de ayuda financiera del Estado o los avales para que la provincia se endeude, lo que en el caso de las paritarias docentes generó doce días de paro en lo que va del año, hasta la  reciente aceptación de la oferta del gobierno provincial.  

Por el lado del universo opositor, la centro-izquierda ha dado un paso hacia la realidad con los acuerdos alcanzados en la CABA  y la provincia de Buenos Aires que le darán a las PASO  su razón de ser al permitir definir las candidaturas como se debe, o sea, mediante el voto ciudadano entre los partidos con ideas afines. Del centro a la centro-derecha las personalidades dominantes del diputado  De Narvaez y el Intendente Sergio Massa, que pretenden manejar las listas con lapiceras exclusivas, dificultan los acuerdos en la Provincia de Buenos Aires así como sucede en la Ciudad Autónoma  con la fuerza de Mauricio Macri. Esto es malo para el funcionamiento democrático pero no tan grave para la República en la medida que todos los candidatos propuestos compartan el compromiso de defender las instituciones y oponerse a la reforma constitucional. Por ahora es  todo a lo que podemos aspirar. Queda la remota esperanza de que un soplo de sensatez reúna a todos los protagonistas en un frente común, que dirima las candidaturas con el voto ciudadano y ponga en evidencia que el autoritarismo es solo un defecto del oficialismo y no un mal que afecta a todo el que se siente ganador.

Existe también un universo, pleno de dolor e injusticia, al que ni la prensa, ni los hombres de derecho, ni la opinión pública, quieren mirar.  Es el universo en que habitan los militares y policías acusados por delitos de lesa humanidad para quienes los valores de la justicia independiente  y los derechos humanos parecen no existir. La comprobación de que Jorge Rafael Videla falleció como consecuencia de fracturas que no fueron atendidas durante días debería haber servido al menos para poner a la luz pública los múltiples abusos cometidos contra personas mayores de 70 años que no son atendidas ni cuidadas conforme lo exigen principios elementales de humanidad, además de las leyes vigentes. ¿Puede acaso pensarse que este trato inhumano se justifica porque fueron “muy malos” o simplemente tenemos que admitir que se ejecuta sobre ellos una venganza que nada tiene que ver con la justicia? En este universo acerca del cual todos callan y nadie ve, se suman constantemente nuevos blancos según la necesidad del gobierno y la conveniencia de los acusadores. Algunas personalidades que tienen el poder económico y social para defenderse, como la señora Ernestina de Noble  o el señor Blaquier, logran frenar o postergar los ataques, pero los viejos soldados, sin otros bienes que sus modestos retiros  y el clamor de sus familiares  y los pocos amigos que no temen abogar por ellos, solo cuentan con la desinteresada acción de un grupo de abogados unidos por la  justicia  y la concordia. Es muy loable pero no alcanza.

Cada día se suma  un nuevo nombre a la lista de los acusados en una secuencia interminable. Ya no hay siquiera acusaciones concretas sino simplemente se encierra a los imputados por los destinos en que prestaron servicios, los cargos que ocupaban  o por la vaga mención  a que, “si estuvo allí no podía ignorar lo que allí pasaba”. Esta persecución, que no tiene paralelo en la historia mundial, debe terminar cuanto antes porque ya ha excedido toda  vinculación con el estado de derecho y representa una mancha que quedará indeleble  cuando la historia juzgue a quienes la permitieron y ejecutaron.

Tenemos que lograr que los distintos universos que coexisten en nuestra patria se junten y se integren en una única realidad para poder habitar en una verdadera república. No podemos enzarzarnos en un inútil debate acerca de si la estatua de Colón debe dejar su lugar a la de Juana Azurduy porque eso solo representa el afán divisionista de quienes pretenden resucitar los conflictos que los  criollos y las sucesivas olas migratorias solucionaron hace muchas décadas con una integración inclusiva. Nuestro trabajo desde la política, las aulas, las empresas o los sindicatos, es construir una Argentina en que todos podamos desarrollar nuestras potencialidades, adaptada a su tiempo histórico y al mundo en que cohabita. Deponiendo rencores. Construyendo futuro. Abriendo caminos a un mañana mejor. Y rechazando vigorosamente a quienes quieren fraccionarnos en múltiples universos en disputa solo para satisfacer sus ansias de poder perpetuo, vana aspiración de aquellos que carecen de dignidad y valores ciudadanos.

Un abrazo para todos.

Juan Carlos Neves, Presidente de Nueva Unión Ciudadana
Twitter      @NevesJuanCarlos

NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.

EN MEMORIA DE MI PADRE, HORACIO ZARRACÁN

Fue una época en la que la guerrilla mataba a ejecutivos de multinacionales, pero él pensaba que no le iba a pasar nada, que no era tan importante como para que lo tocaran.

Silvia Zarracán Jover[1]

Es difícil empezar a contar una parte de tu vida, sobre todo cuando ha sido tan dolorosa. No es fácil empezar a hablar de la muerte de mi padre sin antes decir algo de su vida. No puedo evitar decir quién era él, qué tipo de persona era, porque de alguna manera eso también marcó que el dolor fuese aún más intenso.

Mi padre fue un hombre íntegro, fiel a sus principios, un buen marido, un buen amigo, un padre excepcional. Mi vida giraba alrededor de él. Y no lo digo por decir: era cierto. Era un sentimiento mutuo, yo fui la más chica de tres hermanos, la única mujer, su “princesita”.

Su vida transcurría entre trabajar todo el día en IKA Renault y dedicar el fin de semana a su familia. Amigo de sus amigos, generoso, siempre con una sonrisa.

Tiempos difíciles. Cuando surgió la guerrilla en Córdoba, nosotros no la vivíamos como tal, porque en casa ese tema no se tocaba; pero sí es cierto que a él se lo veía un poco nervioso. Nunca supimos que lo habían amenazado. Mejor dicho, después de que murió supimos que se lo había confiado a un amigo.

En una oportunidad, dijo que estaba la posibilidad de trabajar en Francia a través de la empresa. Pero cuando lo comentó, mis hermanos, que ya eran adultos, no quisieron marcharse, y él tuvo miedo por ellos, por lo que desistió de viajar.

Recuerdo perfectamente el golpe de Estado, en marzo de 1976. Nos levantamos todos muy temprano a escuchar la noticia y él en voz baja dijo: “Estoy salvado”. Nadie podía imaginar que dos meses después estaría muerto.

Fue una época en la que la guerrilla mataba a ejecutivos de multinacionales, pero él pensaba que no le iba a pasar nada, que no era tan importante como para que lo tocaran. Pero empezaron las amenazas, esas amenazas que sólo él conocía; bueno, él y ese amigo a quien confió esa tremenda época que me imagino tuvo que vivir.

Nos pusieron un custodio en la puerta de casa; preguntábamos por qué y nos decía: “Sólo seguridad; se los ponen a todos”. Pero después del golpe nos la quitaron.

Su manera de protegerse era cambiar el recorrido para ir a la fábrica. Siempre iba por caminos distintos; nunca se imaginó que ellos estarían frente a nuestra casa, en la parada del colectivo, como una pareja más.

Recuerdo que, unos días antes, había sonado el teléfono en casa por la noche. Contestó él y sólo dijo: “Ah, bien, bien”. Y luego que pasó todo, nos enteramos de que había sido una amenaza; le dijeron que le quedaba poco tiempo. Esa misma noche, mientras mirábamos la televisión, me di cuenta de que mi padre me miraba y le pregunté: “¿Por qué me mirás?” Y me contestó: “Sólo te miro, sos mi princesa; estoy orgulloso de vos”. Y yo, sin saber que el fin estaba cerca, sólo reí. Tenía 15 años, no podía valorar que detrás de esa mirada había algo más. Si hubiera sabido, lo hubiese abrazado con toda mi alma.

Más allá de las palabras. Y llegó ese día, ese maldito día. Me despertó como de costumbre, desayunó conmigo, nos despedimos. Se subió en su Torino, que estaba en el garaje. Además, iban en el auto dos compañeros del trabajo, vecinos nuestros. Yo cerré la puerta y, mientras me ponía el guardapolvo, escuché la ametralladora. Todo lo demás es silencio, dolor, desazón, angustia y esa bendita pregunta: ¿Por qué? ¿Por qué?

En la parada del colectivo, esa misma parada donde yo tendría que haber estado media hora después, había una pareja. Cuando mi padre sacó el auto y antes de que pudiera darse cuenta, la ametralladora rompió el cristal de su ventanilla y disparó por su costado izquierdo, sin hacer daño a ninguno de los que estaban en el coche con él.

Automáticamente, aparecieron dos o tres autos más y se marcharon.

No hay palabras para definir ese momento, ese silencio ensordecedor que vino después, esa sensación de que nada va a ser como antes, ese corazón partido porque una mitad acababa de morirse.

Sin olvido. Con los años, vinieron las indemnizaciones, pero a nosotros no nos indemnizaron. Nos dijeron que su expediente se había perdido. Yo me pregunto cómo se puede perder un expediente sin más y que nadie haga nada para recuperarlo. Además, ahí estaba el tema, en todas las noticias: había pasado, no era una invención. Sin embargo, nadie nos dio una explicación ni una mano.

Hace poco, alguien me señaló que no me convirtiera en una perseguidora política. Jamás sería una perseguidora, y menos política. La política es para el que la entiende, y yo no entiendo, ni quiero. Sólo entiendo de sentimientos, entiendo de ausencias, entiendo de discriminaciones, entiendo de la facilidad que tienen algunos para olvidar, entiendo que a veces no te dejen hablar porque no quieren escuchar. De eso sí entiendo.

Nunca pedí nada, sólo que no se olvidaran de que mi padre pagó con su vida parte de la historia de nuestro país. Ni siquiera puedo decir que haya valido la pena. Tampoco estoy de acuerdo con lo que vino después; eso que quede claro, pero es un tema en el que no voy a entrar.

Hoy sólo quiero poder contar mi historia desde el corazón, que luego de 37 años aún sigue roto, porque al escribir estas líneas siento el dolor en el pecho. A la vez, me siento bien porque por fin hay gente que me quiere escuchar y no olvida, y además se solidariza.

He recibido en estos días más muestras de apoyo y comprensión que durante los primeros años, y eso me demuestra que aún está viva esa horrible etapa que nuestro país padeció y que, a pesar de todo, la gente no olvida.





[1] Hija de Horacio Zarracán, superintendente de Mecanizado de Renault, asesinado el 29 de junio de 1976.