martes, 18 de junio de 2013

LARGARON A CHORROS Y CRIMINALES

Niegan arresto domiciliario a militares, pero conceden excarcelaciones masivas a delincuentes con frondoso prontuario criminal en penales federales de la provincia de Buenos Aires

Fuentes penitenciarias admitieron en la noche del lunes (17 jun 2013) que en las últimas horas, y por “orden superior”, comenzaron a ser liberados en distintos penales de máxima seguridad ubicados en  la provincia de Buenos Aires -pero fundamentalmente en el conurbano metropolitano como la cárcel de Marcos Paz- delincuentes con frondoso prontuario criminal. Estos, sin orientación y sin rumbo fijo, comenzaron a deambular en grupos de tres a cuatro por las zonas inmediatas sin otra alternativa que volver a delinquir.


Sucede que la capacidad de los penales está sobresaturada. La orden de liberar a los presos excluye expresamente a los detenidos por acciones en la lucha antisubversiva de hace 40 años, aún aquellos mayores de 75 años, a los que corresponde por ley prisión domiciliaria, aunque en no pocos casos arrastren procesos o meras inculpaciones sin condena.


Las fuentes informantes dijeron que, por falta de espacio,  se prefiere liberar criminales, que vuelven a matar, en lugar de que ocupen la celda de un anciano -que podría esperar en su casa sin peligro alguno para la sociedad, como ocurre con los primeros- mientras se sustancia, en forma totalmente irregular su causa. En ese plano, se insistió, la orden es terminante.


Pero al mismo tiempo se reveló que funcionarios bonaerenses temen que una liberación masiva e indiscriminada de penales federales pueda aumentar gravemente el índice de criminalidad en la provincia con el objetivo político de desestabilizar aún más, con episodios que conmuevan la opinión pública, a la administración del gobernador Daniel Scioli en el marco de la brutal puja electoral frente a los comicios legislativos de octubre que decidirán la suerte de la actual gestión presidencial.



NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.

lunes, 17 de junio de 2013

UNA CARTA PARA EL PAPA FRANCISCO

POR NORMA MORANDINI
Para la autora, sólo la autoridad de Bergoglio “puede instar a la auténtica reconciliación argentina”.


Estimado Francisco ¿Qué vocativo usar para hacer de esta carta una auténtica epístola? ¿Papa Francisco? ¿Santo Padre? Simplemente Francisco: Acorde a la sencillez que trasmite el nombre que eligió para su papado y predispone a la comunicación sincera de compatriotas que han compartido cielo y geografía.


Como usted, nací en el hogar de un ferroviario. En la juventud, en cambio, los ideologizados años setenta me alejaron de la Iglesia. Aletargaron en mí la belleza oculta en las enseñanzas de Cristo, el amor al otro, al cualquiera, en las que encontré sustento cuando aquella soberbia generacional hizo de la violencia política el mayor desencuentro de nuestro tiempo.


Mis dos hermanos menores, Néstor y Cristina, están desaparecidos. Tengo una madre de pañuelo blanco, años de denunciar las torturas, secuestros y asesinatos que me hicieron abrazar la causa de los derechos humanos y, por eso, recuperar lo que había perdido: el cristianismo escondido en esa visión que hace de la dignidad humana la condición única para portar derechos. Solo si se concibe a la vida como sagrada podremos entender que los argentinos caímos a la instancia más baja a la que llegan los pueblos cuando la violencia se enseñoreó, un muerto se vengó con otro cadáver y hasta la Biblia se manchó con sangre.


Tal vez porque el totalitarismo es más un fenómeno filosófico que político, llevo años preguntándome en qué momento los argentinos vamos a reconciliar lo que fue violado, la vida misma.

Aprendí con las tragedias ajenas que la pacificación no puede reducirse al contrato jurídico si antes no existe un contrato sagrado. Por eso vivo como providencial que un hijo de esta tierra sea hoy la máxima autoridad de la Iglesia católica.


Ya que entre nosotros no surgieron líderes espirituales como Mandela o el obispo Tutu, sólo usted, con la autoridad que le da ser el papa Francisco, puede instarnos a la auténtica reconciliación. Usted podrá hablar del perdón. No el que cancela lo que sucedió sino el que nos permita recomenzar libres de nuestras faltas. Usted podrá apelar a la unión de lo que vive separado sin tener que explicar que cuando se habla de perdón no se está hablando de amnistía o indultos jurídicos porque lo único que es imperdonable es el crimen. No el perdón que cancela a la justicia, sino a nosotros mismos por haber permitido que se cometieran crímenes horrendos contra nuestros hermanos. Un perdón que al perdonarnos puede restituir la confianza, exorcizar los fantasmas que pueblan y amedrentan aún hoy el espacio en el que vivimos la vida con los otros, la política.

Hoy que ocupo una de las bancas del Senado y escucho cómo utilizamos el pasado para invalidarnos o amenazarnos, cómo profanamos a nuestros muertos, a los que no vimos morir y por eso el efecto de esas muertes se perpetúa en el tiempo. Y, lo que es más doloroso, cómo utilizamos a los derechos humanos que son universales, tal cual la Iglesia, para hacer política.

Ernst Jünger
Reconozco lo que describió el filósofo alemán Ernst Jünger sobre la paz que debió construirse después de la Segunda Guerra Mundial: una pacificación que trascendió a la política porque dependió de poderes benéficos, espirituales. El escribió: “Esa paz se regirá, hablando lógicamente, por principios, y hablando teológicamente, por palabras de salvación”.

¿Quién si no usted podrá recordarnos que en cada sufrimiento pasado o en cada ofensa presente, en realidad, estamos violando lo que tenemos de sagrado, la vida y la identidad colectiva que solo se expande cuando vivimos en libertad, sin miedos?

Vecinos emocionados por la elección de Francisco
Por eso, la tarde en la que las radios confirmaron que el nombre del nuevo papa era el suyo, me encontré en la calle abrazada a personas a las que no conocía. Y sin embargo, por ese misterio de la pertenencia, fuimos comunidad en la fugacidad de la noticia. No había en esa emoción compartida el chauvinismo nacionalista de ver a un argentino en los titulares del mundo. Había mucho más que eso: había esperanza de que los argentinos podamos volver a mirarnos sin desconfianzas, como hermanos.


Y ya que cometí la imprudencia de la desmesura, permítame un pedido más pedestre: que el patrimonio jesuítico que abunda en mi provincia, Córdoba, no desaparezca debajo de las piquetas de la corrupción. En esas edificaciones se asienta parte de nuestra identidad cultural, la que permitió que quinientos años después aparezca un papa jesuita que eligió llamarse como el santo de Asís.

NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.

ACCIÓN FEDERAL DE HIJOS Y NIETOS


by hijosynietosdepresospoliticos

Porque HOY se están violando los Derechos Humanos…

Ya son más de 200 muertos en estos procesos. (Listado fallecidos) El promedio de edad de los detenidos es de más de 71 años


son viejos, en los penales no se les pueden brindar los cuidados médicos que requieren y SE MUEREN. Nuestros jueces violan los tratados internacionales de Derechos Humanos cuando niegan las excarcelaciones y los arrestos domiciliarios a los mayores de 70 años o a los que están enfermos. Se dictan prisiones preventivas que en varios casos superan los ocho años, cuando la ley permite dos  y a lo sumo tres, sufriendo de ese modo condenas anticipadas. La Justicia se maneja con un código paralelo, aplicable solamente a Lesa Humanidad. Muchos son trasladados a penales lejos del arraigo familiar. Se les viola el derecho al acceso a la educación. 


Se los ingresa a las audiencias por donde entran los querellantes para que los insulten o los agredan. Se los trata como culpables desde la acusación.

Porque los juicios de Lesa Humanidad se hacen MAL…

Se condena a prisión perpetua sin importar como hayan actuado o el rol que cumplían en el momento, sin graduaciones de responsabilidad, sin importar lo que se prueba porque “debería haber sabido lo que pasaba”, porque serían “participes necesarios”


Se condena basándose en testimonios en los que reconocen a los imputados "por el perfume", "por los zapatos", o lo hacen hablando de fechas imposibles por cambios de destinos o incluso porque el imputado se estaba casando ese mismo día. Hay quien dijo reconocer a todos los acusados de ese juicio, aunque estuviese siempre encapuchado, porque murió mientras lo interrogaban y los "vio desde arriba" antes de volver en sí. Hay testimonios que se contradicen con otros testigos e inclusive algunos se contradicen a sí mismos con declaraciones hechas en los ’80. A la defensa de los imputados les resulta imposible intentar que los derechos de sus defendidos sean respetados, se rechazan sistemáticamente todas las presentaciones que realizan. Los propios funcionarios judiciales han reconocido estas situaciones, por ejemplo en el caso del Fiscal de Mar del Plata en  referencia al juicio del Dr. Hooft


o el Dr. Burad del Tribunal Oral Federal N° 2 de Mendoza cuando le dijo a la familia de un imputado “esto es político, quizás la salida sea política”.

NO HAY JUSTICIA SIN LEGALIDAD

JUSTICIA es una palabra que le queda demasiado grande a cualquier Poder Judicial, sobre todo cuando hablamos de la pérdida de un ser querido. No hay reparación que pueda hacer el Estado para equiparar esa ausencia.

Queda entonces la LEGALIDAD, esas "reglas del juego" que protegen a los ciudadanos de los abusos de poder de sus gobernantes. Lo más cerca que puede estar el hombre de la justicia es la legalidad, el respeto irrestricto del Estado de Derecho por sobre los intereses individuales, exactamente lo contrario del "ojo por ojo" con el que nos quedaríamos todos ciegos.

La justicia que se reclama en estos juicios es un ideal muy elevado. ¿Qué es lo justo? Seguramente, lo que es justo para alguno, pueda ser injusto para otro. Lo que sí debemos exigir es LEGALIDAD. Confiamos en que ese principio, que tanto le ha costado a la historia, sea la base y la motivación que guíe a todos los jueces del país y sirvan ellos de ejemplo como magistrados.

El Poder Judicial argentino, lejos de cumplir y hacer cumplir la ley, se está sometiendo a la voluntad de los políticos, a la presión que les permite usar livianamente a los Derechos Humanos como blindaje a las críticas, como cortina de humo, o para robar como se pudo ver en la causa Sueños Compartidos. Queremos que estos juicios sean un ejemplo de cómo las cosas pueden hacerse bien, que el día de mañana ningún ciudadano sea sometido a juicio con las reglas cambiadas o aplicadas según la conveniencia del poder de turno. Que la historia, triste historia, no sea el único fundamento de la sentencia de nuestros padres.

No tenemos intenciones políticas ni nos interesa reivindicar a nadie, mucho menos al gobierno del Proceso, pero vamos a pelear por el respeto de nuestros derechos y la LEGALIDAD que nuestro país necesita para que verdaderamente NUNCA MÁS haya abusos por parte del Estado.


Más información en:


twitter: @hyndpp

domingo, 16 de junio de 2013

EL DÍA DEL PADRE PARA LOS PRESOS POLÍTICOS


Mañana se conmemora el Día del Padre, estamos pensando en los más de 1.000 padres y abuelos detenidos como Presos Políticos por el poder de turno. Ellos son los que en la década de los ’70 cumplieron órdenes emanadas del más alto poder político de turno en el poder, ya sea durante el período democrático de 1973 a 1976 cuando gobernaba el Frente Justicialista de Liberación (FREJULI) o desde 1976 a 1983 durante el último gobierno de facto militar conocido como Proceso de Reorganización Nacional.  


Gracias a esos soldados,  injustamente detenidos, juzgados y algunos condenados; hoy los argentinos podemos vivir en un sistema de gobierno democrático y no bajo el yugo de una dictadura castro-marxista, como la que pretendieron instalar  los llamados “jóvenes idealistas” mediante la violencia y el uso del terror. Vaya paradoja, quienes nos dieron nuevamente la oportunidad de gozar la democracia, hoy son los malos de la película; mientras que los que abrieron la Caja de Pandora desatando el terror, son las víctimas y héroes del mismo drama… difícil de comprender y entender. Especialmente para los hijos y nietos de los primeros.

Víctimas del Terrorismo en la Argentina

Quién ha tenido la dicha de ser padre, sabe que no hay nada más hermoso que acunar en sus brazos al retoño de su vida. Hoy esos ancianos soldados, en los que estamos pensando, están encerrados alejados de sus familias, enfermos, débiles y ansiando el abrazo amoroso de sus hijos y nietos; pero nuestra sociedad –la misma que les pidió terminar con el desquicio imperante en esa época– es la que hoy los ignora y socialmente los ha condenado al ostracismo. Su presencia incomoda y mejor tenerlos encerrados que convivir con ellos. Seguramente esa es la mayor injusticia, más allá de todas “aberraciones jurídicas” perpetradas para cumplir con la venganza ordenada por quienes hoy ostentan el poder político.


El honor, la justicia y la moral son las bases de la disciplina que rige
la conducta de los soldados, tanto en el desempeño de su servicio, como en las relaciones familiares y sociales. Para ellos, si no hay honor… no hay nada.


Al detenerlos, juzgarlos y condenarlos, la justicia –que se alejó de su independencia y principios básicos del derecho–  les ha privado de su honor, han sido abandonados por sus propios camaradas de armas, estigmatizados a través de un relato político de conveniencia y sufrido el escarnio de la misma sociedad ¿Qué regalo podemos darles hoy en el Día del Padre? Obviamente devolverle todo aquello de lo que se los privó durante todo este tiempo, dejar que en la última etapa de su vida regresen al seno de sus familias y allí encuentren la contención necesaria después de tantos años de sufrimiento.


En este día especial, Soldados Presos Políticos reciban nuestra comprensión, respeto, solidaridad, amistad,  deseos de una pronta y justa libertad; la que no pudieron alcanzar quienes fallecieron en prisión, para ellos una oración por su eterno descanso al lado de nuestro Señor.

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva

por una Nueva Década en Paz y para Siempre

sábado, 15 de junio de 2013

"CUANDO EL ESTADO NO ES ÉTICO, SUFREN LOS QUE MENOS TIENEN"

Por Rodrigo Duarte rduarte@infobae.com

Graciela Fernández Meijide habló con Infobae de su nuevo libro sobre violencia política en los 70 y criticó su reivindicación por parte de organizaciones cercanas al gobierno. "Me preocupa más la reconciliación en el presente que en el pasado", afirmó

Crédito foto: Adrián Escandar
La ex secretaria de la Conadep y ministra de Desarrollo Social de Fernando de la Rúa, Graciela Fernández Meijide asegura que le preocupa más que los argentinos "se reconcilien en el presente más que con el pasado", y defiende la controvertida idea de reducir las penas a los genocidas a cambio de información.

En diálogo con Infobae en su coqueto y sencillo departamento de Barrancas de Belgrano, la ex integrante de la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos habló de su flamante libro Eran humanos, no héroes, donde cuestiona la versión épica de la "juventud maravillosa" de la década del 70 promovida por el gobierno kirchnerista y agrupaciones afines, cuya reivindicación considera un "gravísimo error".

A casi un mes de la muerte del dictador Rafael Videla, responsable de la desaparición de su hijo Pablo a los 17 años, Meijide, quien le aseguró a Infobae que no tiene intención alguna de regresar a la política tras la fallida experiencia de la Alianza, califica a los Kirchner como advenedizos en la lucha por los derechos humanos, rescata las actitudes democráticas de ex guerrilleros como los presidentes de Uruguay y Brasil José Mújica y Dilma Rousseff y critica la falta de ética en el Estado.


-Ya desde el título del libro es evidente su intención de desmitificar el relato hegemónico acerca de los jóvenes militantes en los 70 que han promovido los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. ¿Por qué es contraproducente esa versión de la historia y por qué ha decidido enfrentarla ahora?

-Es contraproducente porque no se ata la verdad, y la verdad es de todos, no es patrimonio de un grupo militante o de un grupo gobernante, y mi intención con este libro era responder una pregunta que me hacía yo misma y que se hacía gente amiga: ¿cómo fue que nos pasó lo que nunca nos debió haber pasado en los 70? Pensar que una época en la que se mataba y se moría es una época para reivindicar hoy, a mí me parece un gravísimo error, y lo que sobre todo quisiera evitar, y lo siento como responsabilidad por toda la gente que sufrió y murió, es que aquellos que aparecieron como víctimas - razonablemente, porque habían sido motivo de los ataques de las represiones con garantía de impunidad para el represor- pasaron,  sin que se estudiara su historia, a ser héroes. Y las cosas no son así.

Nosotros vemos ahora como en Uruguay un tupamaro que está presidiendo el país (por José “Pepe” Mujica) se enfrentó a la sociedad cuando salió de la cárcel, y les dijo: “Nosotros nos equivocamos. Y la sociedad sufrió porque nosotros nos equivocamos. Ahora quiero hacer política con todos”. Y lo mismo está haciendo Dilma Rousseff en Brasil, que fue guerrillera dura y fue torturada. Igual en Chile, donde en el Partido de la Concertación se inscribieron muchos ex guerrilleros, que también abandonaron la lucha armada. Lucía Topolansky (senadora y mujer de José Mujica) dijo y yo la cito en el libro: “Nosotros nos equivocamos. En lugar de elegir el camino de la democracia, elegimos un atajo, y eso nos llevó a una dictadura peor”. Me parece que no reconocer esas cosas, no le hacen bien ni a la verdad histórica, ni a la juventud actual. Hay una frase de Karl Marx que dice la primera vez la historia es tragedia, y la segunda es farsa. Nosotros tuvimos tragedia, en un momento parecía un drama que se podía haber detenido en el 73 pero siguió como si no se pudiese parar y eso es la tragedia, con un destino ineluctable. Hoy tenemos una juventud a la que le dicen que está haciendo política porque va a los supermercados a controlar el precio del yogurt.

-¿Y cree que más allá de que es necesario rectificar esa versión porque falta a la verdad, considera que puede ser peligroso que se presenten como ejemplares a personas que distaron mucho de serlo, que esto podría desembocar en una nueva experiencia combativa?

-Yo descuento que no, que la Argentina hace rato se dio cuenta que “cuanto peor, peor”, y no como se creía antes, que “cuanto peor, mejor”, y que los argentinos quieren vivir en paz. Pero lo que quiero dejar en claro es que no hay muertes buenas y muertes malas, no es algo que sirva como ejemplo en un momento en el que elegimos el camino de la democracia. Hoy es tiempo de hacer política lo mejor que se pueda, y ojala la política que se decidiera a hacer tuviese más que ver mucho con conceptos morales. Yo no quiero parecer como ingenua, como moralista, pero se ha perdido mucho de lo que tiene que ver con la ética. Además de la cuestión republicana y las instituciones, la gente siente que cumplir la palabra, que trabajar honestamente, no tiene valor, y yo creo que es un error muy fuerte, sobre todo cuando el Estado no tiene ética, porque lo sufren los que menos tienen.

-Usted ha dicho muchas veces que no combatir la pobreza que existe en la Argentina también es atentar contra los derechos humanos,  específicamente los derechos sociales y económicos de las personas. ¿Por qué pareciese que el gobierno se preocupase más por los derechos humanos vinculados a la última dictadura militar que los de los ciudadanos en el presente?

-Porque fue un tema tomado, sin antecedentes anteriores, ya que ninguno de los dos presidentes, ni Néstor Kirchner o Cristina Kirchner, tienen ningún antecedente en ocuparse de derechos humanos fundamentales como la vida y la libertad cuando estos eran atacados. Yo creo fue algo que les sirvió para instalarse después de haber llegado al gobierno con muy poca votación y aparecieron como los dueños del tema, aun no siéndolos. La cuestión es que cuando estos derechos humanos fundamentales están garantizados, es decir que no se los agrade, ya tenemos que estar ocupándonos de los derechos sociales y económicos. ¿Por qué razón hoy hasta gente que tiene dificultad para ganar un sueldo decente prefiere mandar a su hijo hasta a la escuela parroquial antes que a la escuela pública?  Porque el Estado se despreocupó de la escuela pública. Y es cierto que se está invirtiendo un porcentaje del PBI más grande que en el pasado, pero se lo hace mal. Porque los resultados son maestros haciendo huelgas todos los días, chicos tomando escuelas, un bajo rendimiento escolar. Lo mismo en otras áreas. ¿Por qué la gente se afilia a una prepaga medica? Porque el hospital no está funcionando. Y eso es responsabilidad del Estado y de los estados provinciales. La falta de ética y de eficiencia en garantizar esos derechos, eso es lo que tenemos que corregir.



-Trabajó incansablemente como parte de la Conadep y la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, ¿qué siente cuando ve que el kirchnerismo ha monopolizado esa lucha y continúa utilizándola políticamente?

-En general yo creo que cuanta más gente se convenza de que hay que respetar los derechos humanos, tanto mejor. El haber tenido, porque secuestraron a un hijo mío, que zambullirme en ese tema y trabajar fuertemente en la dictadura y después me hace desear que cada vez más gente entre en ese terreno.

Lo que me puede hacer desconfiar es que gente que nunca se había interesado llegue y diga “con nosotros aparecen los derechos humanos”. Lo cual no es cierto. Y en la historia de los países nada empieza con una nueva presidencia. Siempre hay algo antes. Mejor, peor, pero hay cosas que construyó la propia sociedad. Que se quieran adueñar de un tema, yo creo que es perjudicial. Primero porque no hay reconocimiento a quienes antes se ocuparon; segundo que se corta la historia, y la historia no es una foto fija, es una película, que se va desarrollando con quiebres, con avances, con retrocesos, pero siempre lo que pasa hoy, tiene que ver con lo que pasó ayer, y hay un riesgo, que yo siento estamos corriendo ahora, que es empeñarse en fijar el tema derechos humanos exclusivamente en el atrás, es como tener los ojos en la nuca, y cualquiera que esté gobernando en el presente su mayor obligación es pensar en el presente y el futuro.

 - ¿Y por qué cree que organizaciones como Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, que han estado tan cerca del gobierno durante estos diez años, no han podido ver nada de lo que usted dice?

-Yo no sé por qué algunos organismos de derechos humanos se acercaron tanto al gobierno, lo puedo imaginar pero me parece que deberían ser ellos quienes dieran las explicaciones. Desde mi punto de vista, una ONG, es decir, una organización no gubernamental, precisamente lo que tiene que hacer es mantener la independencia para poder criticar libremente, para observar y señalarle errores a un gobierno , así sea democrático y vaya por buen camino. Poder decir: “miren, los Qom no tienen respetados sus derechos”, o “hay una gran cantidad de jóvenes que no trabajan y ni estudian que están casi condenados a engrosar el terrenos de la inseguridad”.


-Volviendo a su libro, usted allí analiza no solo como fue la transición democrática en Argentina, sino también en otros países de la región. ¿Cómo compara  nuestra experiencia con las de nuestros vecinos?

-Bueno, antes tanto en Brasil como Uruguay y Chile no habían habido experiencias de golpes a repetición como hubo en Argentina desde el 30 en adelante. Sí hubo golpes militares y represión, por supuesto, pero tal vez porque los focos los revolucionarios eran mucho más chicos, era más fácil abatirlos. Y cuando se sale a la democracia, ahí sí hay una diferencia grande entre nuestro país y el resto: los militares argentinos fueron los únicos que no pudieron retirarse sin poner condiciones de amnistía o no impunidad. ¿Por qué? Por Malvinas. Al emprender la aventura de Malvinas, y al ser derrotado nuestro país, tuvieron que retirarse sin poder negociar nada, cosa que si había sucedido en los otros países, donde no hubo juicios. Y acá en cambio el umbral de la democracia lo marcó la investigación que se hizo en la Conadep y el juicio a las junta. Acá hubo más justicia y verdad por parte de los damnificados, de parte de los militares prácticamente ninguna. El único que cuando ya estaban los indultos se animó a asumir los “vuelos de la muerte” fue (Adolfo) Scilingo y la respuesta que se le dio en España fue tan brutal, que ya no creo que vaya a aparecer ningún otro, a menos que se instrumenten formas de negociación de menos pena por información. Yo creo que los militares siguen teniendo información, que eso está, no se destruyó.


-Hace poco el gobernador de Córdoba José Manuel de la Sota propuso esa idea y fue duramente criticado por organismos de derechos humanos.

-Sí, bueno, también me criticaron mucho a y a Claudio Tamburrini por lo mismo. Pero hay que ver quiénes son los que critican. Si lo hacen dos organismos de DDHH, tienen todo el derecho del mundo, pero no son el país. Yo no sé si a la gente común eso no le parece razonable.

 -Usted cierra el libro reconociendo responsabilidades de ambos lados, pero afirma que dichas responsabilidades no son equiparables. ¿Cuál sería entonces la solución para una reconciliación nacional, ya que la confrontación es algo a lo que nadie quiere volver pero a la vez la conciliación total no es posible, como usted lo admite al escribir que no puede pedir perdón en nombre de su hijo?

-Primero me gustaría señalar que en la Argentina bastantes personas que estuvieron en organizaciones armadas, o que las apoyaron, han hecho autocriticas, como por ejemplo Héctor Schmucler, Héctor Leis, que acaba de publicar un libro sobre el tema, Pilar Calveiro y hasta Juan Gelman de alguna manera. Lo que no ha habido es un reconocimiento desde las organizaciones, sobre todo de Montoneros, que todavía tiene una cúpula, de la de derrota. Y por lo tanto no ha habido una autocrítica oficial. Yo no sé si tampoco fue precisamente así en otros países, pero los hechos valieron de autocrítica. Yo disputo con Leis sobre este tema, porque él es muy duro consigo mismo y dice que hay igual responsabilidad entre las organizaciones armadas que mataban y las fuerzas armadas que mataban. Yo creo que no. Es cierto que desde los dos lados se mató y, como te dije, no hay muertes buenas. Sin embargo, las fuerzas armadas tenían todo el poder, tomaron el poder diciendo que iban a poner orden, que iban a restablecer la democracia y las instituciones, y en realidad la persecución que hicieron y privilegiaron fue el secuestro, la tortura en el secuestro, la eliminación cuando se decidía, y el ocultamiento del cadáver. Y además por sobre todas las cosas se garantizaron la impunidad, no había juez que investigara.

Y en el tema del perdón, o la reconciliación, con toda honestidad, después de toda la justicia que se hizo y se sigue haciendo, me preocupa mucho más la reconciliación en el presente, donde vuelve a aparecer el paradigma amigo/enemigo, y "al enemigo ni justicia", que la reconciliación por el pasado. Me preocupa mucho que no se admita que el que está enfrente es un adversario y no un enemigo.



NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.

SORPRESIVO PEDIDO DE PERDÓN DE UN EX MONTONERO

Es el contador jubilado Federico Ramón Ibañez, que declaró en un juicio a marinos y pilotos acusados de los “vuelos de la muerte”, y apuntó contra la organización armada. Su testimonio.


Hizo un sorpresivo pedido de perdón que dejó sin palabras a más de uno. El ex militante de Montoneros, Federico Ramón Ibañez, acusó a la cúpula de esa organización armada del asesinato por venganza de su esposa durante la dictadura, en 1977, y se disculpó con “mis enemigos de entonces” y los “jóvenes que participaron y se vieron envueltos también por mi irresponsabilidad o el papel que jugué”.

Ibáñez, 70 años, contador jubilado, atestiguó en su condición de dos años prisionero en la ESMA y sobreviviente ante el Tribunal Oral Federal 5 (TOF5), que enjuicia a 68 marinos, entre otros, pilotos acusados de los "vuelos de la muerte".

"Quiero aclarar que mi esposa nunca fue colaboradora de Montoneros como era yo" advirtió ante los jueces, y denunció que "aún sabiendo que ella no era militante ni colaboradora, Montoneros resolvió que la tenía que matar y la mataron", informó la agencia DyN.

Mario Firmencih
El ex integrante de Montoneros dijo que en los años '60 su esposa "había compartido con Mario (Firmenich, ex jefe montonero) muchos campamentos de la Juventud Estudiantil Católica" y habló de su relación personal "con Mario" al confiar que "jugábamos al fútbol".

Al ser consultado sobre su ingreso a la organización armada, respondió. “A Mario (Firmenich) lo conocí porque jugábamos al fútbol. Salió de la secundaria y (Fernando) Abal Medina (fallecido tío del actual jefe de Gabinete, Juan Abal Medina) me lo presentó y pidieron que los llevara a la villa. Esa fue mi relación inicial con Montoneros".

Norma Arrostito
Ibáñez vivía con su mujer y dos hijas en una casa en Aráoz 2430 de la ciudad bonaerense de Boulogne, donde "alojábamos personas que estaban perseguidas, por ejemplo, Mario y alguna vez la hermana de Norma Arrostito", otra ex jerarca de Montoneros, según atestiguó. Había comprado esa propiedad en 1975, tras la muerte de Carlos Quieto, segundo de Firmenich, bajo la identidad falsa de Juan Carlos Pepi, con un DNI apócrifo “que me había dado Montoneros”, contó.

Hacia diciembre de 1976 en esa casa estaba escondido Marcelo Daniel Kurlat, (a) "Monra", jefe de la Columna Norte de Montoneros. Y ese año Ibáñez fue secuestrado por los marinos en una cita callejera con un compañero suyo de entonces. "Me llevaron a la ESMA y me aplicaron todas las torturas que se pueda imaginar. Querían saber dónde vivía. Yo no se los decía", sostuvo.

"Me propusieron que se los dijera a cambio de la vida de mi mujer y mis hijas", contó. Ibáñez relató que avisó por teléfono a su mujer que "estaba detenido" y que "se fueran porque en una hora iban a llegar allí". Un represor tomó el teléfono, según él, y dijo: "La vida de tu esposo depende de vos, agarrá a tus hijas y andate. No digas nada porque en una hora estaremos ahí".

Daniel Kurlat
Entonces el grupo de tareas enfiló hacia la casa con Ibáñez de "pasajero" y al llegar se entabló un tiroteo con Kurlat, que resistió hasta agotar la munición y se entregó manos en alto. Allí cayó ejecutado y su cadáver nunca apareció. La esposa y las hijas se habían ido un rato antes, contó Ibáñez, quien agregó que días más tarde dos miembros de la cúpula de Montoneros la citaron bajo engaños para vengarse.

"José María o Luis María Luján fue el que ejecutó la 'sentencia' para mi mujer", acusó. "Me dolió...nunca lo pude entender", dijo en referencia al episodio que le costó la vida de su señora y explicó que un día en la ESMA "pedí hablar por teléfono a casa de mi mamá y ahí me enteré de lo que había ocurrido...un mes después...que habían matado a mi esposa...". Además, reconoció haber sido “parte del staff” de prisioneros obligados a prestar servicios al grupo represivo.

Luego, llegó la parte más reflexiva de su testimonio. "No tengo odio ni a uno ni otro lado" pues "me siento responsable y asumo mi responsabilidad de haber contribuido a una locura de violencia que no debiéramos ver más", manifestó y lamentó "no haber buscado dentro mío las reservas morales e intelectuales suficientes para enfrentar el lado oscuro del espíritu del tiempo de mi generación".

Víctimas del Terrorismo en la Argentina
"Pido perdón a mis enemigos de entonces y a los jóvenes que participaron y se vieron envueltos también por mi irresponsabilidad o el papel que jugué", sorprendió, y criticó "la mentira y la falta de compasión de las memorias hoy vigentes en Argentina que rechazan la confesión y el perdón, que ahora parecen malas palabras".


NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.

ALENTAR A LOS PALADINES DE LA REPÚBLICA

Los hechos se están desarrollando de un modo tremendo, deteriorando todo a su paso. Ciertos países en manos del populismo, se degradan moralmente limitando las libertades individuales y atentando a diario contra la república.


Frente a ello, la sociedad civil, suele caer en cierta cuota de desorientación y pretenden resolver la encrucijada de un modo lineal, creyendo que la mayoría tiene la misma percepción y suponen que en un próximo turno electoral podrán revertir los errores, corrigiendo el rumbo.

Muchas veces las sociedades son engañadas por algún tiempo. Es que bajo ciertas circunstancias generales, se puede perder la perspectiva,  y llevar a pensar que alguna disponibilidad económica de corto plazo es más importante que los valores, los principios, la dignidad y la república.


Los usurpadores del poder, saben de esta habitual confusión y apuestan a profundizar esta visión, recurriendo a comparaciones económicas que muestran mejoras respecto de otros trágicos períodos del pasado.

Ellos quieren que la sociedad razone minimizando las cosas que están mal, porque el oasis del presente les exhibe progresos respecto del desastre anterior. La idea es que frente al;"evidente"; éxito actual, no vale la pena detenerse ante cuestiones irrelevantes como la república o la libertad.


Pero mientras tanto, otras personas, lamentablemente los menos, advierten lo que realmente sucede. Perciben el engaño, la manipulación del relato, la adulteración de la realidad que busca ocultar lo inadmisible y destacar lo irrelevante para confundir más al electorado.

La historia dice, que tarde o temprano, las sociedades se despiertan de su letargo. Pero esa demora no es gratis y no impide que los daños se hayan producido, y que luego la reconstrucción, sea mucho más lenta y costosa.

Es importante no olvidar que siempre se pueden tomar decisiones equivocadas, lo que no resulta posible es escapar de las inevitables consecuencias de las mismas. El arrepentimiento, no borra lo ocurrido, en todo caso, brinda una enorme oportunidad para volver a empezar.

En ese contexto, algunos pocos protagonistas del presente, no solo advierten lo que ocurre, sino que han tomado la decisión individual de no permanecer como simples espectadores del momento, y tomar su lugar, ocupar un rol, para cambiar, cuanto antes, el curso de los acontecimientos.


Se trata de un número reducido y sería bueno que sean muchos más. Vienen desde diferentes ámbitos, jueces, fiscales, legisladores, empresarios, artistas, gente de trabajo, simples ciudadanos, cada uno desde su lugar hace su contribución para dejar testimonio y mostrar el camino.

Ellos resisten desde sus espacios, arriesgando mucho más de lo que pueda suponerse. No se trata de posturas simuladas, sino de aquello que nace desde lo más profundo de sus entrañas, intentando hacer lo correcto, lo que corresponde, asumiendo los riesgos que se deriva de esa valiente decisión.

La conducta de estos héroes ciudadanos, contrasta frente al excesivamente frecuente proceder de los que claudican a diario, esos que se arrodillan ante el poder, inclusive cuando ni siquiera se lo solicitan.


En el marco de esta avalancha de servilismo y humillación cívica, detectar la existencia de individuos que ponen lo que hay que poner, animándose a resistir el embate del régimen, resulta estimulante de cara al futuro. Hay que tomar nota de esos gestos y no solo identificarlos como positivos. Se trata de actitudes osadas, de mucho coraje que deben ser resaltados.

No lo hacen por quedar bien o por no disponer de alternativas, sino porque sienten que lo deben hacer. Se trata de un llamado interior, que solo lo pueden comprender quienes gozan de una profunda vocación ciudadana, republicana y aman la libertad que los identifica como valor superior.


Sería más cómodo ceder, someterse y hacerse los distraídos, como si nada ocurriera, para sumarse a la horda de alcahuetes que adulan al poder.

Algunos quisquillosos e hipersensibles, les señalarán sus múltiples defectos, historias equivocadas y errores anteriores. Eso es parte de la descripción de esos seres humanos, que son solo eso, individuos imperfectos. Es importante entender que no se trata de juzgarlos por su sus desaciertos del pasado, sino en todo caso, por el rol que ha elegido en el presente.

Es tiempo de reaccionar como sociedad y darse cuenta que no alcanza con aplaudir en privado. Estos defensores de la república esperan mucho más que cobardes actitudes de esas que suelen justificarse afirmando que harían lo mismo si no fuera por ciertas razones personales que se lo impiden.


Estos adalides de la libertad arriesgan mucho, en los más de los casos, no solo su trabajo, ingresos económicos y el sustento para su familia, sino que apuestan su honor y se exponen a las predecibles venganzas del sistema.

Cada uno de esos personajes que se están jugando y mucho, merecen no solo respeto silencioso y reconocimiento a escondidas, sino que su esfuerzo sea recompensado con la presencia de más de ellos, desde cualquier ámbito, porque inducen a hacer lo correcto y a replicar a diario sus gestos.

Esta es la mejor ocasión de estimular a los que hacen lo apropiado. Buena alternativa seria empezar a imitarlos, asumiendo la inspiración que significan, porque de esa manera se los honra en serio. Tal vez sea esa la forma más efectiva y responsable de alentar a los paladines de la república.

Alberto Medina Méndez

NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.