lunes, 23 de febrero de 2015

LE CAMBIARON EL SOBRENOMBRE, AHORA ES EL BALA PERDIDA

Inagotables resultaron ser la década ganada, el modelo y el relato a la hora de sorprendernos. Uno cree que lo ha visto y oído todo, que ya no queda nada más por descubrir, ninguna otra miseria humana por emerger de los pliegues del poder; nada nuevo que nos pueda estremecer hoy más de lo que nos estremecimos ayer o el mes pasado o el año anterior…. Hombres de poca fe; siempre hay un poco más de espanto para todos y todas.

No vamos a transformar la columna en un tratado de seguridad militar; pero usted, querido amigo lector, podría razonablemente inferir que las bandas delictivas que se le animan a entidades bancarias prestigiosas dudarían mucho a la hora de ir a robar una base o cuartel militar. Hay un axioma fundamental en la actividad militar que se denomina “AFA” (no se me vaya para el lado del fútbol) este principio determina que toda operación militar para ser realizable debe ser fundamentalmente: Apta, Factible y Aceptable. Le diría, sin temor a equivocarme, que este precepto aplica a casi toda las cosas de nuestra vida. Lo invito a hacer pasar por este tamiz, desde el análisis de una compra futura para su hogar, hasta la posible solución a problemas cotidianos. Después le doy un ejemplo.

A esta altura de la recta final en la era K, no hace falta que sea yo quien le venga a explicar que dentro de la destrucción y degradación institucional generalizada que heredará quien asuma en el cada vez más cercano diciembre de 2015, las fuerzas armadas han quedado reducidas operativamente a la nada, lo que las ubica curiosamente en casi las más caras del mundo si hacemos la relación costo beneficio.


Se lo he dicho otras veces: más generales que tanques, más almirantes que barcos y muchísimos más brigadieres que aviones han terminado invirtiendo la pirámide jerárquica castrense, transformando a nuestras vapuleadas fuerzas armadas en patéticas estructuras burocráticas de valor estratégico escaso y aptitud operacional nula. Milagrosamente y con mucho esfuerzo, los hombres y mujeres de armas tratan de mantener su vocación de servicio tan alta como pueden y solo esperan que algún día antes de que pasen a retiro, dejen de purgar condena por hechos que les son ajenos.

Misil TOW2

Una vez más y van…, nos encontramos con un mega hurto de armamento militar desde las entrañas mismas de un cuartel. En este último caso nada menos que desde una fábrica militar de munición de guerra. Antes de eso una “pavadita”: un misildel cuartel de tanques de Arana (Pcia. de Bs As) antes fusiles y pistolas varias; aún no es oficial, pero se sospecha de la desaparición de 8 toneladas de explosivos de una base bonaerense. ¿Siente miedo?

No se equivoque: sienta terror.


Mire lo que son las cosas, la perversa corporación mediática nos taladra la cabeza día tras día con la virtual puesta en manos del jefe del Ejército de la Inteligencia nacional. Son rumores, claro; aunque me consta que los muchachos de verde se han reequipado a lo grande en lo que a material de espionaje se refiere. Sin ser mal pensados y creer que alguna estructura militar nos pincha el teléfono o nos saca fotos indiscretas, deberemos asumir que la inteligencia militar es una actividad que toda fuerza armada utiliza básicamente para el resguardo de la seguridad nacional frente a posibles factores de riesgo procedentes del exterior.


Ahora bien, si con tanta compra de scanners, de interceptores de comunicaciones, con salas de situación de última generación, software y hardware apto para penetrar casi cualquier barrera informática, nuestro ejército no puede detectar con la suficiente anterioridad el accionar de bandas internas o externas a la fuerza que hagan desaparecer 26.000 balas de pistola automática 9 mm estamos complicados. Menudo problema tendrán los destinatarios de la información producida por la inteligencia militar si los informes efectuados por sus analistas o el accionar de sus agentes de campo son tan efectivos como el control de los arsenales militares



Una constante en los recientes robos de material, es que los mismos son descubiertos durante arqueos de existencia o durante entregas de cargo (cuando un encargado o jefe responsable del material debe entregar su cargo a otra persona por irse de pase). O algo anda muy mal en la disciplina militar, o las guardias de servicio, los trozos candado, los retenes y contra retenes y todas esas cosas que aprende cualquier aspirante a cabo de la reserva, no sirven para nada o…. O estamos en presencia de otra cosa que realmente no me animo ni tan solo a esbozar; ¿no estaremos desvistiendo un santo para vestir a un demonio?


Más de una vez le comenté desde esta columna  el apodo que cariñosamente los hombres y mujeres de armas le pusieron al actual Ministro de Defensa: “Pinocho”. El hombre se ha ganado en parte el cariño de los oficiales superiores con los que trata, pero claro, de allí a que lo respeten como a un verdadero superior hay un trecho bastante grande. Cuando el Ingeniero Agustín Rossi habla del rompehielos ya casi listo para zarpar y todos saben que ese día está muy lejano o cuando intenta comprar chatarra naval rusa “multipropósito” y les dice a los marinos que esos trastos viejos servirán tanto para perseguir pesqueros como para navegar por la Antártida, la ponderación de su talento militar baja al infinito.

Por estos días el inefable ministro, se cansó de repetir que “no le preocupa el misil perdido, pues no se llevaron el lanzador”. ¿Pensará acaso el insigne Ingeniero que quien se llevó semejante arma, la usará para ponerla en el living de la casa? ¿Se le habrá ocurrido pensar que tal vez el destinatario final del artefacto robado pueda tener ya un lanzador en su poder?

También hoy nos informa el Ministro que ha tomado una decisión drástica. Acaba de determinar cerrar el cuartel flojo de seguridad y pasar a retiro a un coronel. Así como en 2004 culpamos al edificio de la ESMA por lo que en su interior hicieron los hombres, ahora cerramos un cuartel, en lugar de dotarlo de mejores hombres. La cabeza de un coronel ha de rodar como ofrenda al pueblo; ¿un coronel? ¿Y qué pasa con el General del que depende ese coronel y con un Jefe de Estado mayor al que le están vaciando los arsenales mientras él emplea a sus hombres y medios en tareas “sociales”? ¿Nadie da un paso al costado? ¿A un sargento al que le roban el arma reglamentaria se le termina la carrera, a un General al que le “afanan” 26000 balas, no?

Recuerde, amigo, lo que le expliqué antes: apto, factible y aceptable. Por lo visto fue factible que el Ingeniero Rossi pasara del trono en la cámara de diputados al destierro del poco valorado ministerio de defensa; seguramente no es apto para el cargo, y mucho menos es aceptable que siga en el mismo.


Mientras esperamos que por propia dignidad o por mandato superior haga lo que un hombre de bien haría en estas circunstancias, las malas lenguas dicen que ya no es más Pinocho, ahora es… “El Bala Perdida”.

Fernando Morales

FUENTE: http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2015/02/21/balas-perdidas/

NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original

GUATEMALA: QUERELLA PENAL DE LA FUNDACIÓN CONTRA EL TERRORISMO A UN FISCAL

Ricardo Méndez Ruiz, presidente de la Fundación Contra el Terrorismo, presentó una querella penal en contra del fiscal Orlando López e iniciará acciones legales este lunes 23 en contra de la Fiscal General Thelma Aldana por supuesto espionaje telefónico.

EL AUTOGOLPE YA ESTÁ EN MARCHA


21 de febrero de 2015

Editorial

La estrategia del gobierno quedó definida en las últimas horas en Chapadmalal. De acá en más todo el poder a La Cámpora y la implantación de “estado de excepción”.

Los seis integrantes de una “mesa chica de emergencia” no se pusieron de acuerdo. Dos de ellos consideran que el planteo presidencial es “una locura de arrebato” (sic) y no están dispuestos a acompañarlo.

Alguno de ellos anunció además que en las próximas horas abandonará el barco y lo hará pegando un portazo que hará mucho ruido.

Pese a ello la nueva estrategia se puso en marcha inmediatamente.

Lo primero era que la propia Presidente anunciara una ruptura formal con el Poder Judicial a los efectos de generar, ahora sí, un conflicto de poderes que le permitiese dictar el estado de excepción.

Y lo hizo con un largo comunicado en las redes sociales en el que denuncia un golpe y acusa a la justicia de haberse puesto a espaldas de la Constitución.

Dos elementos que serán la justificación de la ruptura de la normalidad institucional y la unificación del poder en su persona, lo que ocurrirá en el transcurso de los próximos días. Cuenta para ello con el aval de un Congreso en el que mantiene mayoría absoluta y cuyos integrantes están siendo citados por estas horas de urgencia a Buenos Aires.

No solo cuestionó la magnitud de la convocatoria del #18F, sino que la definió como “marcha opositora” y “destituyente”, con el objetivo “oculto e implícito” de ser “el bautismo de fuego del Partido Judicial”.

A lo largo de su extenso texto, que publicó este mediodía en las redes sociales, la mandataria analizó que el grupo de fiscales que convocaron la movilización es la “aparición pública e inocultable del Partido Judicial”, “nuevo ariete contra los Gobiernos Populares, que suplanta al Partido Militar en el rol que, en el trágico pasado, asumiera respecto de Gobiernos con Legalidad y Legitimidad democrática”.

“Ya no se trata de golpes violentos que interrumpen el funcionamiento de las instituciones y de la Constitución. La modalidad es más sofisticada. Articula con los Poderes económicos concentrados y fundamentalmente con el aparato mediático monopólico, intentando desestabilizar al Poder Ejecutivo y desconociendo las decisiones del Legislativo”, sostuvo la jefa de Estado.

En este sentido, definió al Partido Judicial como “un súper poder por encima de las instituciones surgidas del voto popular”, como la Presidencia, cargo que detenta, o el Poder Legislativo.

En su reflexión, la Presidenta comparó la marcha del miércoles con las realizadas en 2004 por Juan Carlos Blumberg, y en 2008 por las patronales del campo, y citando la cantidad de gente que en ese momento calcularon los diarios Clarín y La Nación, aseguró que la cifra de 400 mil asistentes el miércoles resulta “patéticamente absurda y políticamente armada”.

“Las fotos y sus perspectivas, sus propios textos, los lugares físicos comunes ocupados y su capacidad tornan demasiado grosera la mentira”, caracterizó.

En su explicación al por qué de la presunta distorsión de las cifras, la mandataria aseguró que el Partido Judicial debe aparecer con “respaldo masivo” (no popular, concepto impensable para los que concurrieron al evento) que avale y de aires de legalidad a cualquier mamarracho judicial, independientemente de lo que digan las leyes, los códigos de fondo y de forma y hasta la mismísima constitución.

Cristina ha decidido quedarse, imitar a Maduro y demoler la república.

Y la cuenta regresiva ya empezó.

domingo, 22 de febrero de 2015

JORGE Y FRANCISCO


En pocos días más celebraremos el segundo aniversario de la coronación de Jorge Bergoglio como Papa Francisco.

Por esta circunstancia se ha transformado en el primer pontífice argentino, también el primer latinoamericano y el primer jesuita.

Un día inesperado partió hacia Roma con su portafolios gastado para participar de un cónclave trascendente, deseoso y convencido de regresar a su Patria cuanto antes.

De esa forma cumplir su anhelo de reencontrarse con sus amigos, tomar mate en las sacristías y en las humildes casas de villas de emergencia a las que solía viajar periódicamente montado en subterráneo y o colectivo de línea.


Pero el SEÑOR determinó que no volvería al hogar de sus afectos y su diócesis, porque debía transformarse en su representante en este mundo. Nada más y nada menos que el Obispo de Roma y de la Cristiandad toda.

Y así surgió Francisco, cuyo primer acto fue pedir humildemente que recemos por él y a continuación renunciar naturalmente a los zapatos rojos y otros oropeles innecesarios, los aposentos lujosos y las limusinas especiales. Y así lo hizo porque lo sintió sinceramente y siempre lo había practicado. Hubo en este caso una transición natural de Jorge a Francisco.

Y los argentinos, que indudablemente nos sentimos orgullosos, salvo la chusma que lo criticó casi salvajemente y luego por conveniencias políticas y “ordenes desde arriba” cambió rápidamente de postura, celebramos con emoción esa determinación divina.

Pero esa emoción tuvo diversas características; una ya referida, la de los travestis políticos que aplican la virtud de la “obediencia debida”; otra la gran legión de argentinos que espera de él una obra fecunda para perfeccionar a la Iglesia y un pequeño resto de aquellos que con criterio acotado  y simplista, lo comparan con Messi y quizás con Maradona.

De la enorme población que espera de su tarea grandes acciones y enseñanzas transformadoras, hay quienes, como en mi caso, concebimos de su nuevo y trascendente papel un mensaje renovador para oxigenar a esta democracia tramposa y fallida. Y nos sentimos casi defraudados cuando con su persona que aunque sencilla debe ser solemne, asumió actitudes casi demagógicas y complacientes con personajes e instituciones reprochables, que lo buscaron para la foto y así aprovechar para sus propios fines tal predisposición de Francisco, que indudablemente habría sido imposible conseguir de Jorge.

Recordemos aquel Jorge que le expresó  con valentía, seriedad y humildad, en la cara, las verdades de sus vicios y omisiones, al poderoso tránsfuga de turno y soportó con estoicismo la ignorancia y acechanzas del poder.


No hay duda; él se ha equivocado. Debió haber asumido un papel más distante y no comprometido con los avatares de la mediocre política argentina. Debió haber calculado la incidencia de su nuevo papel universal en los asuntos domésticos, Debió haber sido conciente que ya no era el Jorge de los argentinos sino el Francisco de toda la cristiandad. No debió dejarse usar por unos y los otros.


Cuando aún era Jorge Bergoglio, siempre admiramos, tal cual acabamos de expresar,  además de las virtudes ya expuestas, su valentía para enfrentarse esgrimiendo la verdad con los usurpadores del poder que intentaron imponer su visión miope y caprichosa en la solución de la administración de los bienes y patrimonio de los argentinos todos y la tergiversación de los valores, la deformación sistemática de la verdad y la construcción de un relato insidioso y fantástico.

También mostró su interés, tal cual me refieren amigos que tuvieron contacto personal con él, por la situación de los presos políticos y la vigencia de sus derechos, aunque nunca lo admitió públicamente.

Francisco, en este ámbito tan sensible para quienes no justificamos el sufrimiento y la muerte de nuestros camaradas presos por haber salido a poner en juego su vida contra los mercenarios del colonialismo ideológico que hoy nos gobiernan, nada ha dicho al respecto.


Más aún si nos llevamos por los hechos percibidos; la Iglesia Argentina, de la mano de Don Arancedo ha mostrado indiferencia e ignorancia por ese drama y peor aún ha registrado en fotos, videos y discursos, identificación con sujetos (as) que han hecho de los derechos humanos un negocio rentable en muchos miles de millones de dólares, y uso indiscriminado del pecado de la falsedad, el engaño y la gula para enriquecerse a costa del dolor y la miseria de millones de argentinos.

¿Será que al dejar de ser Jorge, Francisco ha percibido otra dimensión de nuestra historia reciente y se ha adscripto a la “historia oficial”, bajando línea en esa dirección, por convicción o por conveniencia?

Para quienes queremos, buscamos y rezamos por una Iglesia valiente, firme, decidida y combatiente, estos pormenores nos sumen en una gran decepción.

Trato de pensar que en este aspecto el equivocado soy yo, porque intento medir las obligaciones actuales de Francisco con las que tuvo Jorge, y analizo sus actitudes con una visión doméstica y restringida. Si es así, ruego a Dios solo que sea prescindente y no respalde a sujetos (as) impresentables y menos aún convalide con presencia y palabras situaciones   demagógicas y por lo menos discutidas.

En el plano universal y en  estos dos años de su tarea apostólica, no cabe duda que ha encarado acciones trascendentes y necesarias. Prácticamente solo contra estructuras perimidas y anquilosadas, ha logrado oxigenar la alta conducción y llevar esperanza en todos los escenarios grandes y pequeños del mundo cristiano y también admiración y respeto en sectores tradicionalmente renuentes al diálogo con nuestra fe.

Su apertura mental, sencillez, autenticidad, claridad de expresión e identificación con las enseñanzas liminares y ejemplos prácticos del SEÑOR, lo ha transformado en un gran líder universal y eso es bueno pues la tarea que lo espera es inconmensurable.

Se trata, nada más nada menos que transformar a la iglesia de DIOS; en un instrumento apto para la consolidación y difusión de nuestra fe y la imposición de la paz y la justicia en el mundo.

Sin embargo con el auxilio del Espíritu Santo esos propósitos deben apuntar a la preservación de las verdades fundamentales irrenunciables e indiscutibles pues constituyen la estructura básica de nuestras instituciones y no pueden ser aceptadas distorsiones sutiles o medidas coyunturales y simpáticas. En otras palabras evolucionar a fin de adaptar formas y procedimientos para lograr eficiencia en un mundo aceleradamente cambiante, pero esas nuevas columnas deben construirse sobre el basamento sólido de los mandatos divinos.


Otro drama que no puede ser ignorado es el del sufrimiento indescriptible de los cristianos que son masacrados y torturados en Asia y África por practicar su fe. Constantemente nos sacuden imágenes aberrantes y sobrecogedoras de situaciones vergonzantes.

La Iglesia Católica; nuestra Iglesia; no puede permanecer de brazos cruzados ante tamaña ignominia. Y para ello no bastan las apelaciones retóricas y las bendiciones a la distancia. Es imprescindible y cuanto antes, liderar una acción más decidida y efectiva.

Si sectores fundamentalistas del Islam o cualquier otra tendencia religiosa o secular nos han declarado la guerra y no han sido permeables a nuestras exhortaciones y pedidos, ya ha pasado el tiempo de poner la otra mejilla. Quizás sea el momento de ejercer el derecho a la legítima defensa y demostrar que los católicos no somos un conjunto de ovejas pacientes y resignadas ante un lobo despiadado, sino que también tenemos capacidad de empuñar la espada para cortar y quemar la cizaña que nos ahoga.

Y por supuesto ha llegado el momento de decir alto a la colonización de Europa y a la insinuación que ya se está produciendo en América Latina de la mano de dirigentes (as) comprables y permisivos.

Ruego a DIOS, que luego de la partida de Jorge desde este alejado rincón del mundo, surja un Francisco que se consolide como el conductor designado por ÉL y la esperanza de una Humanidad con claros y oscuros que deben ser fecundizados.

Por lo menos, así, lo veo yo.

El Soldado Desconocido

COMPROMISO INSUFICIENTE


El pensamiento mágico parece gobernar a la sociedad. Son muchos los ciudadanos que creen que ser parte de una movilización cívica, plantear reclamos aislados o manifestar públicamente su bronca, puede modificar la realidad. Como en la vida misma, nada importante se obtiene sin esfuerzo. Al menos no con reacciones espasmódicas o enojos fugaces.

La transformación estructural, esa que realmente debe venir para quedarse, requiere de una verdadera disciplina y una perseverancia a prueba de todo, poco habitual en sociedades como estas. Existe cierto correlato entre las fantasías en las que muchos individuos creen y su accionar cotidiano.  La mayoría de los ciudadanos están convencidos de que con un poco de honestidad por parte de los funcionarios y algo de sentido común, el país puede crecer vigorosamente y convertirse en un ejemplo para el mundo.

Esa leyenda no se condice con la realidad. Las naciones que han progresado, las sociedades que gozan hoy de un bienestar superior y condiciones de vida dignas de ser imitadas, han hecho un enorme esfuerzo.

No se consiguen esos éxitos con alquimia o simples giros irrelevantes. Para alcanzar metas ambiciosas se debe trabajar intensamente durante varias generaciones, y es posible que solo la última de ellas pueda finalmente disfrutar, al menos de una parte, del resultado del sacrificio de tantos otros.

No es tan difícil comprenderlo. Pero ese relato no seduce a casi nadie. La sociedad contemporánea pretende que en poco tiempo todo sea estupendo y piensa que aprovechará pronto los beneficios de esas políticas adecuadas.

Lo cierto es que con la impronta actual, el cambio siquiera se ha iniciado. Lo que viene después solo promete ser una versión atenuada de la vigente  nómina de políticas equivocadas, que encontrarán cierta sensatez respecto del presente, pero que están bastante lejos de ser las necesarias.

La clave tal vez radique en lo que la gente piensa. Si se sueña con prosperidad sin sacrificio, pues no se debe esperar otra cosa de los políticos, que promesas vacías, que ofrezcan al electorado "espejitos de colores".

Si realmente la gente aspira a modificar la realidad, habrá que asumir que resulta vital iniciar una etapa de mucho esfuerzo y que para eso habrá que trabajar duro, pero sobre todo, durante un prolongado tiempo, sin que los resultados se puedan visualizar con tanta claridad en el cortísimo plazo.

Solo con ese horizonte se puede emprender el camino, al menos si se pretende llegar a buen puerto. Todos los intentos de ir por el atajo de las soluciones fáciles han fracasado una tras otra y solo consiguieron reiterar frustraciones que quitaron fuerza, entusiasmo y hasta esperanza.

Para poder llevar adelante un esquema distinto, se necesita mucho más compromiso que el de hoy. Bastante más de lo que se ha visto hasta aquí. Es importante movilizarse, es valioso tener la actitud de reclamar frente a las injusticias y a la impunidad. Es muy saludable además reclamar por la verdad y la transparencia. Pero es definitivamente insuficiente.

El compromiso no puede traducirse en conductas aisladas. No al menos si el objetivo genuino es lograr reformas profundas. Mucha gente dice que no puede hacer más porque no tiene tiempo, porque sus obligaciones laborales no lo permiten o sus familias requieren mayor atención. Dicen entonces que no desean desviar energías hacia cuestiones como la política.

Esa posición individual es muy atendible, altamente razonable viniendo de personas que saben que no deben delegar cuestiones centrales de sus vidas en terceros. No menos cierto es que esa postura, de cierta indiferencia, de apatía cívica, de abulia ciudadana, no conduce a nada bueno.

Si ese argumento se valida, pues entonces habrá que resignarse. Creer que la dirigencia política puede actuar por sí misma, con seriedad y responsabilidad, bajo la orientación de conceptos abstractos y sin control ciudadano, es no comprender la esencia de la actividad política.

No alcanza con lo que se hace hoy. Hace falta mucho más que esto. Es tiempo de involucrarse con determinación. De lo contrario habrá que esperar que lo que ahora incomoda se perpetúe en el tiempo y hasta se profundice. Nada cambiará si cada ciudadano mañana hace lo mismo que ayer. Se requiere de una tarea reflexiva, absolutamente individual, con autocrítica. Sin ella será improbable que algo positivo ocurra. Albert Einstein solía decir que "si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo".

Existen muchas formas de participar. No solo hay un modo de hacer las cosas. Se puede integrar partidos políticos. Es un camino totalmente legítimo. Es posible que haya que meterse en el barro y la alternativa sea ser parte activa de ese grupo dispuesto a desenredar la madeja.

Pero también se pueden buscar otras variantes, como por ejemplo sumarse a organizaciones de la sociedad civil, siendo protagonista en instituciones que gravitan en el proceso de decisiones de la comunidad. Hasta es apropiado pensar en crear nuevas para completar el tablero. Se puede aportar trabajo, pero también tiempo y hasta dinero para que esas loables causas en las que cada uno cree, puedan avanzar sostenidamente.

La gama de posibilidades es casi infinita. Lo que es irrefutable es que si todo pasa por adherirse a una marcha cada tres meses, despotricar utilizando las redes sociales y enojarse en la mesa familiar, pues es bueno saber que ese camino no conduce a ninguna parte. Por triste que sea, por cruel que parezca, los hechos recientes solo confirman que todo seguirá girando en círculos y que el compromiso por ahora es insuficiente.

Alberto Medina Méndez

EL REGRESO DEL MIEDO A LA ARGENTINA

El análisis

Por Joaquín Morales Solá | LA NACION
  
Hace pocos días, un viejo peronista salió asombrado de una reunión con Carlos Zannini, el funcionario más cercano a la Presidenta. “Decidieron dinamitar todo antes de irse”, contó, consternado. Cristina Kirchner confirmó ayer esa versión de su alucinada estrategia. Demostró también que perdió la capacidad para interpretar los hechos de la política que ella no maneja. La marcha del 18-F fue una inmensa conspiración destituyente, dijo, que tuvo como conjurados, sobre todo, al Poder Judicial y a los medios periodísticos independientes.


Aunque también deslizó alguna línea sobre el poder económico. Nisman merecía el homenaje sólo de su familia (ni siquiera el de ella), insinuó, y, por lo tanto, lo que sucedió en las calles el miércoles último fue una sublevación contra su gobierno.

La sublevación de los paraguas

La reacción presidencial no sólo advierte sobre el decurso febril y furioso de los próximos diez meses, sino también sobre la magnitud de la herencia que recibirá el próximo presidente. Cristina no se detiene en las consecuencias de lo que hace y dice: dinamitó, en efecto, su relación con el Poder Judicial y con un enorme sector social, que pertenece a los decisivos estratos medios de la sociedad. Lo que sigue de aquí en adelante no puede ser otra cosa que una nueva escalada de su radicalización extrema. La Presidenta ha decidido, al mismo tiempo, inscribir el peor recuerdo de su gestión para los tiempos en los que ya no estará en el poder, dramáticamente próximos.

El pueblo soberano "le marcó la cancha"

El poder supuestamente conspirativo vive una atmósfera menos delirante. Vale la pena consignar un ejemplo. El fiscal Germán Moldes y Julio Piumato, el máximo dirigente sindical de los empleados judiciales, no se hablaban desde hacía décadas. Los dos militaron en corrientes distintas del peronismo en los años 70 y ambos sufrieron la cárcel y la tortura durante la dictadura. Dos días antes de la marcha del 18-F debieron participar de una reunión con el resto de los fiscales para organizar la manifestación. Cuando se encontraron después de tantos años de distancia, Moldes dudó durante un segundo fugaz y luego corrió para abrazar a Piumato. Así, abrazados, estuvieron durante varios minutos, mientras los dos lloraban desconsoladamente. “Otra vez tenemos un muerto”, se repetían uno al otro.

Los otros fiscales, que pertenecen a una generación más joven, observaban entre sorprendidos y conmovidos. “Yo tenía la piel hecha un gallinero”, contó uno de los asistentes. El pasado parecía resolverse entre esos dos hombres. Quedaba el presente, pero Moldes y Piumato podrían explicar con ese gesto el espíritu lacerado que se posó en la Justicia y en sus funcionarios. Hay heridas, no golpismo. Lo que sucedió el miércoles último fue algo más que una marcha política y un homenaje póstumo al fiscal Alberto Nisman. Fue la aparición descarnada de un Estado capturado por una facción política, la exposición pública del temor que subyace en las personas que tienen que interpretar y aplicar la ley.

El duelo lo decretó el pueblo soberano

En última instancia, los fiscales, que deben denunciar e investigar en nombre del Estado (incluido el Gobierno), recurrieron a la sociedad en busca de protección. Increíble, aunque forme parte de la realidad. ¿Nisman fue el principio de una lista o la lista se agotó con él? ¿No hubo acaso antes una orden confusa (o no tan confusa) contra el juez Claudio Bonadio? Si la muerte de Nisman fue obra de sicarios iraníes, como suponen servicios de inteligencia extranjeros, la lista sólo lo incluía a él, por ahora al menos. Pero si fuese una dramática conclusión de su denuncia contra el gobierno argentino, esa eventual lista podría ser más extensa aún y no agotarse ni siquiera en funcionarios judiciales. Éstas son las inferencias que se escuchan entre jueces y fiscales. El miedo no está ausente entre ellos, como no lo estuvo entre los que manifestaron el miércoles. Cristina Kirchner aportó ayer más miedo al miedo preexistente.

Cada vez más derrotas

Ese pedido de ayuda de los fiscales llegó al inconsciente colectivo. No es casual que el fiscal más ovacionado durante la marcha haya sido José María Campagnoli, a quien estuvieron a punto de echar cuando intentó hurgar en la fortuna de Lázaro Báez. La popularidad de Campagnoli tiene su explicación en que fue, junto con Nisman, el fiscal más perseguido en los últimos tiempos por el poder cristinista. Campagnoli debió recurrir a los medios periodísticos, sobre todo a la televisión, para defender su estabilidad como fiscal. Una gran derrotada del miércoles fue también Alejandra Gils Carbó, quien persiguió a Campagnoli, se mostró indiferente frente a la muerte de Nisman y capitaneó la dolorosa fractura que existe en la Justicia. Son las órdenes de Cristina y sus consecuencias.

Máximo con miedo... ¿ella conservará la sonrisa?

Casi todos los fiscales que encabezaron la marcha son perseguidos por Gils Carbó, con métodos directos o indirectos, a través de sanciones o del nombramiento de comisarios políticos en sus fiscalías. En la cabeza de la marcha estuvo, por ejemplo, Carlos Rívolo, el fiscal que investigó el primer y fundamental tramo de la causa contra el vicepresidente Amado Boudou por la compraventa de Ciccone. O Carlos Stornelli, que lleva junto con Bonadio la investigación por lavado de dinero en hoteles de la Patagonia por parte de Báez y la familia Kirchner. Bonadio y Stornelli son ahora las bestias negras para la furia presidencial. En la mira de esos dos funcionarios están ella y su hijo.

La ex esposa de Nisman, la jueza Sandra Arroyo Salgado, liberó a los fiscales, con sus últimas declaraciones, de la obligación de explicar por qué marcharon. Nisman no se suicidó. Fiscales y jueces lo dicen ahora abiertamente. Jamás Nisman se hubiera suicidado con un disparo en la cabeza, en el baño y en calzoncillos. Tenía un sentido demasiado obsesivo de la estética como para hacer las cosas de ese modo. Nadie encuentra, además, una sola razón personal o política para que haya llegado a esa determinación. “O lo mataron los servicios iraníes o algún sector de los servicios argentinos”, resumió un fiscal que conoce el episodio de la muerte desde el primer minuto.


Julio Bárbaro suele decir que la Corte Suprema de Justicia salvó a la democracia argentina de los estragos del kirchnerismo. “¿Ustedes se imaginan qué habría sido de la democracia si en la Corte hubiera habido tres jueces más como Zaffaroni?”, argumenta. Es cierto. Aun con decisiones polémicas, la Corte siempre dejó abierta la posibilidad de frenar las arbitrariedades en la aplicación de sus propias resoluciones. La pregunta tiene un sentido más amplio. Con un Poder Ejecutivo claramente autoritario y con un Parlamento disciplinado y sumiso, ¿qué hubiera sido de la democracia argentina con una Corte Suprema fanáticamente kirchnerista?


Ahora son los jueces y fiscales los que están dolidos y sublevados. Están haciendo lo que antes no hacían. Su deber es hacer, no demorar las decisiones. La confirmación del procesamiento de Boudou por la causa Ciccone explica lo que sucede en la Justicia. Esa resolución estaba prevista para fin de mes, pero se produjo un día después de la multitudinaria marcha del miércoles. Los jueces saben que nadie pide lo que tiene. Y la sociedad que salió a la calle reclamó justicia y criticó la impunidad. ¿Ese apoyo popular no conllevó también, acaso, un reclamo al trabajo de los jueces y fiscales?


Claro que sí. Y así lo entendieron ellos en las reuniones posteriores a la manifestación. Bonadio, el juez amenazado y el más detestado por el kirchnerismo, fue confirmado al frente de la causa por lavado de dinero. El juez Ariel Lijo, que llevó la investigación de Ciccone contra Boudou, fue elogiado por sus propios pares luego de la ratificación del procesamiento del vicepresidente. Boudou está a las puertas del segundo juicio oral y público por hechos de corrupción. Los diez meses que le quedan podrían resultar un infierno para él. A veces, la deshonestidad y la mentira se pagan en este mundo.

Es probable que todo el Gobierno atraviese diez meses convertidos en un infierno. La Justicia podría sorprenderlo cada quince días o un mes con otra decisión adversa y dura. Es la vieja estrategia de los jueces cuando rompen relaciones. Mucho más cuando saben, desde ayer, que están en medio de una guerra sin medida, sin límites y sin códigos.



NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

EL SUPREMO FRANCÉS ANULA LA EXTRADICIÓN DE MARIO SANDOVAL A ARGENTINA

18 de febrero de 2015. 15:00h

Efe.  París.

El Tribunal Supremo francés anuló hoy la extradición del expolicía argentino Mario Sandoval, reclamado por la justicia de su país por crímenes contra la humanidad, y ordenó que su caso vuelva a ser revisado por el Tribunal Correccional de Versalles. De esta forma, la principal instancia judicial francesa rechazó la decisión tomada el pasado 28 de mayo por el Tribunal de Apelación de París, que había decidido la entrega de Sandoval a Argentina

La decisión del Supremo fue acogida como una “semivictoria” por parte de los abogados que representan los intereses de Argentina en el caso Sandoval.

Por un lado, consideran positivo que el tribunal no haya aceptado los argumentos de la Fiscalía General, que se oponía a la extradición.

Pero no se dan del todo por satisfechos ya que hubieran preferido que se refrendara la decisión del Tribunal de Apelación, según declaró a la prensa la abogada que representa los intereses de Argentina, Sophie Thonon.

“Mientras haya una batalla jurídica que dar, mantendremos la esperanza”, aseguró la letrada al término de la lectura de la sentencia.

El Tribunal de Apelación de París aceptó en mayo pasado su entrega a Argentina, pero sólo para ser juzgado por la desaparición del estudiante Hernán Abriata, quien fue detenido en la casa de sus padres en Buenos Aires el 30 de octubre de 1976, y del que no se tienen noticias desde entonces.

Frente a aquella decisión, la Fiscalía argumentó ante el Supremo que el delito de crímenes contra la humanidad no estaba incluido en la legislación argentina en el momento de los hechos que se le atribuyen a Sandoval en 1976.

Leer más:  El Supremo francés anula la extradición de Mario Sandoval a Argentina;