martes, 11 de septiembre de 2018

EL RESPETO POR SÍ MISMO


Por Mauricio Ortín










Néstor, Cristina y su banda, ¿robaron o no robaron en volúmenes oceánicos a los argentinos? Por lo pronto, el que una legión de empresarios, (los más importantes y adinerados del país) se auto incriminen y auto escrachen confesando la comisión de delitos no es algo que pasa todos los días.

El club de los arrepentidos. Ángelo Calcaterra, Héctor Zavaleta, Javier Sánchez Caballero, Carlos Wagner, Armando Losón, Juan de Goycochea, Guillermo Neira y Aldo Roggio.

Dejar de lado la imagen de hombre venerable y presentarse, ante la familia, los amigos, el mundo de los negocios y la posteridad como un corriente “coimero” no es algo que un empresario hace de buena gana. Menos, todavía, si ello implica exponerse a dar con los huesos a la cárcel. La prisión suele ser mucho más dura para aquellos que lo tienen casi todo.

Fotografía inolvidable e inocultable

Suena insólito y grotesco pensar que los empresarios que declaran acogiéndose a la ley de arrepentidos estén mintiendo y participando de un siniestro plan, urdido entre Bonadío y Macri, para eliminar a Cristina Kirchner de la política y/o tapar la crisis económica que atraviesa el país. Más aún cuando sus confesiones son congruentes con la otra legión: la de los funcionarios y cómplices arrepentidos.


Todos, casi al unísono, señalan a Néstor y Cristina como los jefes de la asociación ilícita. No hay día en que no aparezca arrepentido y acusado nuevo. La escala del robo no tiene antecedentes en la Argentina y, en América, sólo el chavismo-madurismo podría disputarle el título de campeón para luego ir por la corona mundial con algún despotismo asiático. De allí que los que sostienen, alegremente, que los procesamientos judiciales contra Cristina, De Vido y otros son políticos o cortinas de humo para tapar la crisis, tienen poco de cándidos y mucho de encubridores.


Entre estos, la pincelada extravagante la pone la izquierda; ya que, Bonadío, le entrega en bandeja la cabeza de la burguesía “cochina” y capitalista y la izquierda inexplicablemente la rechaza y, más aún, atacan al juez. ¿Pero no era que estaban contra el capitalismo?, ¿No es paradójico que Víctor Hugo, Sylvestre, Brancattelli, Moyano, los “Curas de la Opción por los Pobres” (casi se me escapa, “Opción por los Chorros”), D’Elía, Bonafini, experimenten éste súbito arrebato de amor al empresariado?


¿En qué quedamos? Resulta que Macri es el verdugo de los “cochinos” capitalistas y la izquierda la perdonavidas. Hay que reconocer, nobleza obliga, que este giro copernicano ha requerido, seguramente, el concienzudo y duro entrenamiento de los músculos faciales al que se sometieron periodistas y políticos. De que otra manera sino, podrían mostrarse impertérritos, tipos como Silvestre o Víctor Hugo, cada vez que manifiestan cosas como: “si no aparecen los cuadernos no hay pruebas”; “que robaban, pero, bueno… todos roban”, o “que robaban pero también repartían (lo robado)”.

Se llevaron todo!

El kirchnerismo no anda con chiquitas. Siempre van por todo. No sólo buscan evitar que Cristina y la banda paguen sus atrocidades sino que, además, quieren volver sujetar la sartén por el mango. Recuperar la teta del estado con Cristina presidente en el 2019 es el objeto de toda su prédica. Dicha ambición de impunidad y poder, obviamente, no hace buena a la mediocre gestión de Macri.


En un país decadente tal cosa es perfectamente posible. No así, como es obvio, en un país que contara con una masa crítica mínima de gente decente (no muchos más de la que Dios le pidió a Lot). Entregar conscientemente y sin una pistola en la cabeza, la salud y la moral pública, a una ladrona y a su banda sería algo así como un suicidio colectivo. ¿Qué respeto tendría entonces el mundo por los argentinos? Y, peor todavía ¿Qué respeto tendrían los argentinos por sí mismos?

NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.

lunes, 10 de septiembre de 2018

REVIVIR EL TERROR DE MONTONEROS EN ROSARIO, 42 AÑOS DESPUÉS


En septiembre de 1976 una bomba estalló cuando pasaba un colectivo de la policía en zona norte.

Por Diego Veiga

Domingo 09 de Septiembre de 2018






Omar Olivera (iba en el ómnibus), Angela Acosta (murió su hermano), Silvina González (murió su padre) y Eduardo Ferraro (manejaba el colectivo)

El reventón de la cubierta preanunció el desastre. El colectivo policial empezó a balancearse mientras el chofer, Eduardo Ferraro, intentaba no caer en el pozo que había sobre la calle Junín, donde se estaba construyendo un emisario. Se escucharon algunos impactos y al llegar a la intersección con Rawson, un coche voló por los aires. Era un Citroën con una bomba de fragmentación en el interior. Los proyectiles causaron decenas de heridos y once muertos, entre ellos, un matrimonio que circulaba detrás del ómnibus en un Renault 12. Su hija, de 15 años, sobrevivió pero jamás pudo hablar de este hecho. Se fue de la ciudad. Este miércoles se cumplirán 42 años del mayor atentado perpetrado por la organización Montoneros en Rosario. El hecho no tiene culpables y la investigación de la Justicia federal nunca avanzó.

El domingo 12 de septiembre de 1976 amaneció nublado. Ferraro había comenzado a trabajar muy temprano. "Llevé un servicio a Villa Constitución y cuando volví me dijeron que me tenía que quedar porque el otro chofer había pasado parte de enfermo", recuerda hoy con 78 años apoyado en el bastón que usa desde ese día, cuando una esquirla le destrozó la cabeza del fémur y le dañó severamente la arteria femoral. En la cara recibió otros dos impactos.

En la Jefatura de Policía se alistaban efectivos del Cuerpo Guardia de Infantería que iban a prestar un servicio adicional en la cancha de Central, donde el conjunto canalla dirigido por Alfio Basile enfrentaría a Unión. Como sucede hasta hoy, los adicionales permitían sumar algunos pesos a los sueldos policiales. Eso es lo que había llevado a Andrés Acosta, un cabo de 25 años, a anotarse para cubrir el servicio. "Andrés le quería comprar una heladera a mi mamá y por eso vivía haciendo adicionales", recuerda su hermana Angela.

Buscando los cascos y escudos para partir hacia el Gigante de Arroyito también estaba Carlos González, un suboficial de 21 años a quien el fanatismo por el Central que alistaba a Pascuttini, Killer, Aimar, Van Tuyne y Potente, lo había llevado a anotarse para hacer adicionales. Era el más joven de todos los policías que ese día iban a ser blanco del atentado de Montoneros. Su muerte abrió una triste historia para Silvina, su pequeña hija de por entonces poco menos de un año.

"Lalo" (así dice que lo conocen sus camaradas) Ferraro tuvo que cubrir a su compañero enfermo. Se sentó detrás del volante del colectivo Mercedes Benz de la policía y partió con 21 efectivos hacia la cancha. Ese día Central ganó 2 a 1 con goles de Potente y nada preanunciaba lo que sucedería unos minutos después.

"Estábamos por volver cuando el comisario a cargo me dice que había salido otro servicio adicional, una pelea de boxeo en Sportivo América, así que me pidió que volviera lo más rápido posible para el centro", rememora Ferraro.

Infierno

El suboficial cumplió la orden. Tomó por Gorriti, dobló en una arteria que no recuerda bien para poder conectar con Junín y allí se encontró con el pozo de la obra del emisario. Detrás del ómnibus, ajeno a lo que sucedería, Oscar Ledesma, un fotógrafo de 56 años manejaba su R12 junto a su esposa, Irene Dip, de 42, y la hija de ambos, Andrea, de 15 años.

Delante del colectivo de la policía, en tanto, una mujer trasladaba a cinco chicos en un taxi. Habían pasado pocos minutos de las 18. En la ochava de Rawson y Junín, del lado de los números pares, estaba estacionado un Citroën 3 CV color rojo.

"Yo venía sentado en la parte derecha del colectivo, en el tercer asiento del lado de la ventanilla. Tu hermano venía al lado mío, del lado del pasillo", le dice Omar Olivera, hoy de 70 años, a Angela, la hermana de Andrés Acosta.

Olivera habla en voz muy alta. No escucha bien desde ese día. Una esquirla le perforó el cráneo y le dañó la audición. "Acosta se incorporó, bajó del colectivo y se desplomó", le cuenta a la mujer, que siempre había creído que su hermano había muerto en el acto a bordo del ómnibus.

El estallido de la bomba fue quirúrgico. El Citroen voló en mil pedazos justo cuando el colectivo pasaba a escasos metros. El matrimonio Ledesma murió en el acto. Su hija fue llevada al hospital y salvó su vida. Desde ese día no quiso volver a hablar del hecho. La Capital intentó infructuosamente contactarla. Ya no vive en Rosario y quienes conocen la causa de cerca aseguran que quedó muy afectada por la muerte de sus padres.

Carlos Gallaza, un hombre que reparaba una moto en la ochava nordeste de Rawson y Junín también resultó herido, al igual que un niño que iba en un taxi Ford Falcon delante del colectivo.

En el ómnibus, en tanto, las escenas fueron dantescas. Cuerpos mutilados y gritos desgarradores coparon la tarde en el barrio Refinería.

"Todos los que venían sentados del lado izquierdo del colectivo murieron. Fue una explosión tremenda. A mí me pegó un ruleman en la cara, porque la bomba estaba hecha con todo tipo de municiones. Me pegó en la cara y me destrozó. Otra esquirla me partió el casco y me rompió el cráneo", señala Olivera.

"Me acuerdo de Luna, un muchacho que estaba prácticamente destrozado, unos ayudaban a otros. Fue tremendo. Yo me bajo y trato de reaccionar un poco y Luna me preguntaba si se iba a morir. Yo le decía que no, que estaba bien, pero tenía todas las tripas afuera", asegura.

Entre los muertos

"Lalo" Ferraro también estaba muy malherido. Una esquirla le había entrado por la cadera. "Lo último que me acuerdo es que me subieron al baúl de un auto y me llevaron a la Asistencia Pública (donde hoy está el Cemar, en Moreno y San Luis)", asegura.

Allí todo era caos. Los heridos se amontonaban. Ferraro asegura que a él lo pusieron junto con los cadáveres y que fue un instructor suyo el que se dio cuenta de que aún estaba con vida. Lo trasladaron al Italiano y allí estuvo cuatro meses internado. Después fue derivado al Hospital Churruca, en Buenos Aires. Le salvaron la vida pero las secuelas del atentado le quedaron para siempre.

"Lo que más complicó a los heridos fueron las infecciones", asegura y detalla que los médicos le contaron que las municiones que había dentro de la bomba de fabricación casera "estaban impregnadas de deshechos y materia fecal, con el objetivo de infectar una vez que entraban a los cuerpos".

Días después Montoneros se adjudicó el atentado. La bomba mató a nueve policías y dos civiles, causó decenas de heridos y aún hoy produce un amargo recuerdo en los vecinos de la zona.

No hubo detenidos ni sospechosos. En mayo de este año, el Juzgado Federal N 4 de Rosario, a cargo de Marcelo Bailaque, aceptó como querellantes en esta causa a viudas e hijos de fallecidos en el atentado. Su representante legal, Gonzalo Miño, adelantó que en pocos días aportará pruebas que señalan quiénes idearon y llevaron adelante el hecho. Mientras tanto, 42 años después, este miércoles volverán a recordar a las víctimas, a las 16, con un acto en la esquina de Junín y Rawson.


NICOLAS QUIERE MORIR COMO PABLO ESCOBAR GAVIRIA



Por el Cnel. (Ej) Rubén Dario Bustillos Rávago

El embajador de Venezuela ante la Organización de Naciones Unidas, (ONU) Samuel Moncada, realizó un análisis sobre algunos hechos ocurridos en la región que, a su juicio, están configurando una estrategia que tendría como fin una invasión armada de Estados Unidos a Venezuela, con el apoyo de algunos gobiernos de la región.

Samuel Moncada

“Todo nos dice que no se trata de una resolución sobre migrantes sino de una causa o pretexto para establecer una acción bélica (casus belli) contra Venezuela” -aseguró Moncada-.

Moncada falsea su informe, al asegurar que EE.UU. y sus aliados traman una acción militar en contra de Venezuela, omitiendo que lo requerido por las grandes mayorías del pueblo venezolano, es una “Acción policial internacional” en contra de la delincuencia organizada que mantiene secuestrado a más de 30 millones de ciudadanos que claman, por su liberación y el retorno de la democracia a la cual tienen derecho. Hay que tener presente que se trata de peligrosos delincuentes sin escrúpulos, armados y organizados y como tales tienen que ser tratados.

Marco Rubio

El propio Moncada, complementa su exposición, explicando de donde se originan sus temores: “Después de escuchar a Marco Rubio, citando su conversación con John Bolton, del Consejo de Seguridad Nacional. Estamos hablando de la “securitización” del tema migratorio… la gira de Mattis por la región, los movimientos militares de Brasil; Temer señalando que Venezuela rompe la armonía regional, el Canciller de Colombia anunciando en la ONU que el impacto migratorio en salud y educación ya es también un impacto en su seguridad, los ejercicios militares en Colombia, las declaraciones de Almagro pidiendo mayores sanciones contra Venezuela, las amenazas de corte de ventas petroleras de EEUU a Venezuela, la declaración de incapacidad para pagar deudas de Brasil a Venezuela, etcétera.”

Del contenido de esa información, es fácil inferir los temores de Samuel Moncada de perder sus privilegios que le permiten disfrutar de la libertad en el corazón mismo del Imperio al que tanto clama aborrecer y muy lejos del hambre y la miseria que sufre el pueblo venezolano.


Moncada trata de soslayar la existencia de la diáspora venezolana, convertida en un grave problema regional, producto de las acciones del régimen delincuencial de Nicolas Maduro, tal y como bien lo señala la revista colombiana Semana en su reportaje denominado “las marchas de la infamia”.

Comunismo y Narcotráfico tienen algo en común: ambas organizaciones permiten a sus miembros disfrutar del dinero productos de la corrupción o de la venta de drogas en donde la traición se paga con la muerte, la cárcel o el exilio.

Nicolás Maduro tiene miedo

En nuestra opinión, Nicolas Maduro no abandona el poder por temor a ser asesinado por sus cómplices cubanos, como sucedió con el líder revolucionario ruso de origen judío León Trotski, asesinado en Méjico por un agente soviético en 1940 o el presidente chileno Salvador Allende, quien fuera asesinado por sus guardaespaldas cubanos para impedirle entregarse a las tropas del Gral. Augusto Pinochet, en 1973.

Nicolás Maduro, por decisión de la Asamblea Nacional, AN, del 09 de enero de 2017 dejó de ser presidente de Venezuela para convertirse en un prófugo de la justicia.


De tal manera que, como lo hizo el capo del narcotráfico Pablo Escobar Gaviria en Colombia, o el narcotraficante panameño, Manuel Antonio Noriega, Nicolás está pidiendo a gritos una guerra que lo saque de la disyuntiva en que se encuentra y creemos que será complacido.

Pablo Emilio Escobar Gaviria fue abatido a tiros el 2 de diciembre de 1993 en Medellín

“Patria, Socialismo o Muerte” es la consigna, sin embargo, la Patria fue entregada a los cubanos y destruida por su régimen, el Socialismo es igual que el comunismo que opera como los carteles del narcotráfico. Entonces concluimos que a Nicolás solo le queda una salida honorable: morir como Pablo Escobar Gaviria.


NOTA: Las imágenes y enlaces no corresponden a la nota original.

EL PERRO Y SU COLA

Excelentes reflexiones del Dr. Enrique Guillermo Avogadro. Lectura recomendada, especialmente para políticos y funcionarios.





"No basta con ser patriota, también hay que acertar".
Manuel Azaña

La actual y, tal vez, transitoria tranquilidad de la economía y de la política me permiten hoy hablar de los problemas más graves y permanentes del país, en especial de uno al cual, de no encontrársele una solución a largo plazo, veremos crecer y complicar más aún nuestra evolución histórica como sociedad.

Me refiero tanto a la pobreza estructural, que ha castigado desde hace décadas a un enorme porcentaje de habitantes del Conurbano, cuanto a la complicación social y política derivada de la colosal concentración de esos marginados, y por eso fáciles presas del clientelismo más abyecto, alrededor de Buenos Aires, aunque afecta también a otras grandes ciudades, como Rosario o Mar del Plata. 

Es cierto que la reciente y fortísima devaluación, y el consecuente incremento de la inflación, obligan al Gobierno a adoptar medidas coyunturales que permitan no sólo tranquilizar la inquietud social, expuesta en numerosos episodios de nuestro pasado, sino hasta garantizar la supervivencia de muchos niños y hasta de familias enteras; pero esas medidas, sobre todo los subsidios y los planes, deberían ser precisamente eso, remedios excepcionales para situaciones agudas, y no transformarse, como ha sido, en una terapia crónica, que sólo sirve para mantener en la miseria y la marginalidad a quienes los reciben, ya que éstos tampoco son obligados, en la práctica, a trabajar o a atender a la salud y a la educación de sus hijos.

Me parece que es hora de que una de las mejores funcionarias de las que dispone el Presidente Mauricio Macri -me refiero a Carolina Stanley, la excelente y comprometida Ministra de Salud y Desarrollo Social de la Nación- desdoble una vez más su gabinete de asesores. Quiero decir con ello que, además de ocuparse de las incumbencias sanitarias y de negociar con las organizaciones sociales los crecientes sistemas de apoyo nacional a quienes, de un modo u otro, se han caído del mapa económico, destaque un equipo a pensar, a mediano plazo, en mejorar el futuro, es decir, actuar simultáneamente sobre la reinserción laboral de los afectados y, a la vez, sobre la redistribución geográfica de los mismos, en un país casi desierto. 

Porque resulta de todo punto de vista injusto, y hasta criminal, que se siga desperdiciando tal enorme cantidad de dinero, que se extrae sólo de las actividades productivas y de los confiscatorios impuestos que pagan los ciudadanos que tributan (castigando así al desarrollo de la economía, al empleo registrado y al consumo) y de la ANSES, perjudicando aún más a los ya tan empobrecidos jubilados, sin tocar ni un pelo de la estructura del gigantesco Estado. Mientras así se siga haciendo, el perro continuará mordiéndose la cola.

El gasto social, como está orientado actualmente, producto del diseño clientelar del peronismo, convierte a la Argentina en un país absolutamente inviable, en un mundo que se hartó de prestarnos divisas para que las dilapidáramos.

En primer término, resulta indispensable terminar con las llamadas "jubilaciones de privilegio", de las que gozan tantos ex funcionarios y legisladores, ya que constituyen un factor innegablemente irritante para una sociedad que se ve obligada a apretarse mucho el cinturón y que ve recaer diariamente en la pobreza a muchos que habían conseguido salir de ella; éstos, como es natural, son víctimas de un resentimiento que puede transformarse en un peligrosísimo caldo de cultivo para cualquier aventura destituyente.

Para solucionar todos esos problemas, sugiero que, tan pronto superemos diciembre, un mes clave si los hay para esta situación, comencemos a construir un círculo virtuoso, destinando parte del gasto, hoy improductivo, y con la colaboración e interacción de capitales privados, a la construcción de viviendas sociales, escuelas y centros de salud en el interior del país, en especial en aquellos lugares donde la fuerte devaluación ha incrementado la posibilidad de exportar productos de todo tipo y en los cuales falta notoriamente mano de obra. Entonces, y sólo entonces, resultará posible exigir a los beneficiarios de esa mal entendida, y mal encarada, caridad el cumplimiento de los requisitos y contraprestaciones que la propia ley originalmente les imponía y que hoy han sido olvidados.

Las ventajas de las acciones de este tipo son tan claras que casi resulta superfluo enumerarlas: mejoramiento en la calidad de vida, crecimiento de la actividad industrial y agropecuaria, generación de empleo legal, solución del problema habitacional, reinserción laboral de los beneficiados, incremento del consumo, acceso al agua potable y las cloacas, elevación del nivel socio-económico, disminución en la conflictividad social, efectiva escolarización y control sanitario de los niños, reducción significativa en la dependencia del gasto público, etc.

Los mecanismos para llegar al principio de ese camino de beneficios ya existen (fideicomisos público-privados) y, además, los proyectos de este tipo son beneficiados por fondos internacionales que se encuentran a disposición, muchos de ellos podrían recibirse bajo la forma de verdaderas donaciones de los organismos multilaterales para el desarrollo, como BID, CAF, etc.

La radicación de familias en las provincias del interior del país, que sin duda serían atraídas por la posibilidad concreta de mejores ingresos, vivienda digna y un futuro mejor para sus hijos, permitiría descomprimir muchas de las actuales villas de emergencia, donde conviven una mayoría de pobres pero dignos ciudadanos con el delito y la droga de unos pocos. A cualquiera que dude de esta afirmación le planteo una simple comparación: cuántos son los concurrentes a las marchas y piquetes, que tanto complican la vida en nuestras ciudades, con los cientos de miles de habitantes de esos asentamientos que, supuestamente, padecen los mismos males y sufren idénticas carencias.

La Iglesia Católica, que ha decidido mezclar, sin ton ni son, las cosas de Dios con las del César (por ejemplo, cuando opina sobre los acuerdos con el FMI) debería contribuir eficazmente a difundir estas propuestas, salvo que sus intereses terrenales e ideológicos actuales pasen exclusivamente por potenciar la conflictividad social y desestabilizar al Gobierno, a través de sus distintos voceros, sean obispos o pseudo dirigentes sociales. Por lo demás, si actuara positivamente, con seguridad contaría con la tan importante y necesaria colaboración de los evangelistas y del resto de las comunidades religiosas de otros credos.

Esta nota puede sonar grandilocuente, pero la escribí con la sana aspiración de dejar a nuestros descendientes un país viable y confiable, absolutamente mejor que éste al cual, con tanto esfuerzo y dedicación, nos hemos dedicado a destruir hasta los cimientos. Confío en que así se entenderá.

Bs.As., 8 Sep 18

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado

UN FALLO VERGONZOSO


09/09/2018


“Mis enemigos son medrosos y pusilánimes ante iguales y superiores, impulsivos, cortantes y autoritarios ante inferiores, débiles, cautivos y desarmados. Valientes en las sombras, en la sorpresa, en la espalda o en el insidioso dardo arrojado por detrás a su oponente… No puedo imaginar qué ventura de hálito bondadoso y sutil acaricia su accionar delictivo, qué hace que su carroña se transforme en doradas mieses”. (Frase del coronel Argentino del Valle Larrabure escrito en su diario de cautiverio)

En medio de los vaivenes de la crisis económicosocial que vive Argentina, un fallo judicial pasó casi inadvertido. Y es que la coyuntura política y financiera se fagocita cuestiones no menores que hacen a la seguridad jurídica del país. El viernes 31 -y mientras la calle y los mercados levantaban temperatura a la vez que el dólar subía en su cotización en las pizarras de la City porteña, el circuito financiero de Buenos Aires- un fallo unánime de la Cámara Federal de Rosario decidió que el secuestro, tortura y asesinato del coronel Argentino del Valle Larrabure, por parte de integrantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), no fue un delito de lesa humanidad. Este fallo fue firmado por los cinco jueces del tribunal integrado por Fernando Barbará, Aníbal Pineda, Jorge Gallino, Elida Vidal y José Toledo, que ratificaron el archivo de la investigación.


Casi seis meses antes, en marzo de este año, los mismos jueces atendieron los argumentos de la querella y de la defensa. En la audiencia, el abogado que representa a la familia Larrabure, Javier Vigo Leguizamón, consideró que el caso debía ser desarrollado como un crimen de lesa humanidad y reclamó que el ex jefe del ERP, Juan Arnold Kremer, conocido como “Luis Mattini” -su nom de guerre en la organización terrorista marxista- fuera indagado como “autor material” del homicidio del oficial del Ejército Argentino.

¿Qué sucedió con el coronel Larrabure? En la noche del 10 al 11 de agosto de 1974, durante el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, un comando de 60 guerrilleros del ERP asaltó la Fábrica Militar de Pólvora y Explosivos próxima a la localidad cordobesa de Villa María, Córdoba, para robar armamentos, municiones y explosivos que se encontraban en la fábrica para abastecer a las brigadas combatientes de la organización.

En el ataque mueren 1 policía y 2 guerrilleros y 4 miliares y 3 efectivos policiales resultan heridos. El entonces mayor Argentino del Valle Larrabure (ascendido post mortem a coronel), quien se desempeñaba como subdirector de la fábrica, fue secuestrado. Larrabure permaneció prisionero 372 días en una llamada “cárcel del pueblo” en Rosario hasta su asesinato, ocurrido por estrangulamiento el 19 de agosto de 1975 (fecha confirmada por el mismo ERP en uno de sus clásicos y sombríos “comunicados de guerra”), y el 23 de agosto de 1975 su cadáver apareció cubierto con una sábana y una manta, en un zanjón cercano al cruce de la avenida Ovidio Lagos y calle Muñoz, poco antes de la salida de la ruta nacional 178, en Rosario.


En febrero de 2007, el hijo del coronel, Arturo Larrabure, presentó en el Juzgado Federal Nº 1 de Rosario una solicitud de reapertura de la causa original mediante la declaración del mismo como “delito de lesa humanidad”, junto a su admisión como querellante en la causa. Larrabure sostuvo que el crimen de su padre se correspondía con la definición de un delito de lesa humanidad según el Estatuto de Roma, ya que consideraba que había sido cometido como parte de un “ataque sistemático a la población civil llevado a cabo por las organizaciones terroristas” que combatieron al Estado argentino durante en la década del ’70.

En octubre de 2010, el cuerpo médico forense de la Corte dictaminó que el coronel Larrabure fue “víctima de asfixia mecánica por compresión cervical externa al haber sido estrangulado”, según el informe médico. Los peritos forenses que efectuaron los estudios fueron Oscar Ignacio Lossetti y Roberto Cohen, quienes contaron con la cooperación del titular de la Cátedra de Medicina Legal de la Universidad de Buenos Aires, Luis Alberto Kivitko, y del perito de parte, Enio Linares, quienes por unanimidad concordaron en la hipótesis de la muerte violenta.

Contrario a lo que encarnan las palabras “derechos humanos” (que son universales y, por lo tanto, para todos), representantes de estas organizaciones firmaron en mayo de este año ante la Cámara Federal de Rosario un amicus curiae (un término latino que se utiliza para referirse a presentaciones realizadas por terceros ajenos a una demanda, que brindan voluntariamente su sentir para ayudar en la resolución de la materia objeto del proceso) para reclamar que no se reabra la causa Larrabure.

Entre los firmantes estaban Estela de Carlotto, titular de  Abuelas de Plaza de Mayo (cuya posición a favor de delincuentes, tiranos e integrantes de las organizaciones armadas marxistas es pública); Lidia Estela Mercedes Miy Uranga, alias “Taty Almeida” de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora (madre del desaparecido Alejandro Martín Almeida, miembro de la organización terrorista ERP-22); el ex terrorista de Montoneros -devenido en periodista- Horacio Verbitsky, del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS); Ángela Catalina Paolin de Boitano, presidenta de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas; Graciela Rosenblum de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (la misma que en los `90 pedía una amnistía para los detenidos por el sangriento ataque al cuartel de La Tablada, que también dice que los funcionarios detenidos por causas de corrupción durante el kirchnerismo son “presos políticos” o que vitorea la consigna  “30.000 compañeros detenidos-desaparecidos presentes, aquí estamos para llevar sus ideales a la victoria creando poder popular”, léase revolución marxista), así como la agrupación HIJOS (que reivindica el accionar de sus padres y compañeros en las estructuras terroristas) y la adhesión de Nora Cortiñas (madre del desaparecido Carlos Gustavo Cortiñas, militante de la Juventud Universitaria Peronista y Montoneros, e integrante de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora) y Adolfo Pérez Esquivel, el extraño ganador del Premio Nobel de la Paz que ensalza figuras como Fidel Castro, el “Che” Guevara, Hugo Chávez o Nicolás Maduro.

Ahora bien, y ya hablando del fallo en sí, para el camarista Jorge Gallino, en los considerandos del mismo, señala que “la doctrina de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y de nuestro máximo tribunal impone, de momento, el rechazo de la imprescriptibilidad de los hechos que nos ocupan. En efecto, en primer lugar, no se ha acreditado que el hecho tratado fuera cometido como parte de un ataque generalizado o sistemático contra la población civil en el marco de una política de Estado o de una organización con apoyo estatal, extremos que es crucial probar, por tratarse de elementos de contexto descritos en el encabezado o preámbulo del Artículo 7 del Estatuto de Roma, que establecen las condiciones que debe reunir la comisión de alguno de los delitos que se enumeran en el artículo para constituir un crimen lesa humanidad”.

Gallino, en este considerando, miente al decir que un delito de lesa humanidad sea cometido exclusivamente por el Estado o con apoyo estatal. Eso no dice el Art. 7 del Estatuto. El Artículo 7 indica textualmente: “A los efectos del presente Estatuto, se entenderá por “crimen de lesa humanidad” cualquiera de los actos siguientes cuando se cometa como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque”. Y en el primer punto del párrafo 2, explica que “Por “ataque contra una población civil” se entenderá una línea de conducta que implique la comisión múltiple de actos mencionados en el párrafo 1 contra una población civil, de conformidad con la política de un Estado o de una organización de cometer ese ataque o para promover esa política”.

Es claro el Estatuto de Roma -menos para Gallino-, cuando señala que no sólo son crímenes de lesa humanidad los cometidos por el Estado, sino también los consumados por organizaciones armadas, en este caso el ERP.

Jorge Gallino agregó que “respecto a las organizaciones o grupos no estatales, inexorablemente se requiere que cuenten con el apoyo, la colaboración o tolerancia del poder público en la infracción de los derechos reconocidos en la Convención, quedando al margen del concepto de crimen de lesa humanidad los actos individuales que no respondan a una política sistemática y general violatoria de los derechos humanos”. Nuevamente Gallino peca de ignorancia cuando dice que “inexorablemente se requiere que cuenten con el apoyo, la colaboración o tolerancia del poder público”. No lo dice el Estatuto de Roma en ningún punto. Y el inciso 1 del Artículo 3 de común a los cuatro Convenios de Ginebra, firmados el 12 de Agosto de 1949 (de la cual Argentina es signataria), establece que: “Las personas que no participen directamente en las hostilidades, incluidos los miembros de las fuerzas armadas que hayan depuesto las armas y las personas puestas fuera de combate por enfermedad, herida, detención o por cualquier otra causa, serán, en todas las circunstancias, tratadas con humanidad, sin distinción alguna de índole desfavorable basada en la raza, el color, la religión o la creencia, el sexo, el nacimiento o la fortuna o cualquier otro criterio análogo. A este respecto, se prohíben, en cualquier tiempo y lugar, por lo que atañe a las personas arriba mencionadas:

1. a) los atentados contra la vida y la integridad corporal, especialmente el homicidio en todas sus formas, las mutilaciones, los tratos crueles, la tortura y los suplicios;
2. b) la toma de rehenes;
3. c) los atenta dos contra la dignidad personal, especialmente los tratos humillantes y degradantes;
4. d) las condenas dictadas y las ejecuciones sin previo juicio ante un tribunal legítimamente constituido, con garantías judiciales reconocidas como indispensables por los pueblos civilizados”.

Para el juez Gallino, “Pese a su destacado empeño, la querella no ha logrado acreditar hasta el momento la colaboración, apoyo o tolerancia por parte del Estado con el accionar de la Organización ERP, lo que obsta a que los hechos sean declarados imprescriptibles”. Toda una casi jocosa definición, porque el ERP contó con apoyo, colaboración y financiación del gobierno de Cuba, tal cual lo relató el mismísimo Enrique Aroldo Gorriarán Merlo, uno de los jefes del ERP y el autor intelectual del copamiento al Regimiento de Infantería Mecanizada 3 de La Tablada, el 23 de enero de 1989, en plena democracia alfonsinista.

Si bien el tribunal rosarino archivó la causa, Arturo Larrabure, en “vista de las  numerosas arbitrariedades”, según dejó trascender en el parte de prensa dado a publicidad después de conocerse el fallo, interpondrá un recurso de casación y prometió llegar hasta las instancias internacionales de no obtener justicia en Argentina. Un camino largo y tedioso.

Creo que, en realidad, el problema surge porque los defensores de los terroristas y sus acciones criminales, no reconocen que hubo una lucha armada entre dos bandos concretos (hoy diríamos un conflicto de baja intensidad), aunque el propio ex jefe de Montoneros, Mario Eduardo Firmenich, dijo en una entrevista con radio La Red en 2001 que “en un país que ha vivido una guerra civil, todos tienen las manos manchadas de sangre”. Y esto es porque la victimización (para la opinión pública, porque internamente siempre han reivindicado la lucha armada y sus crímenes) tuvo efectos concretos: la recompensa económica, el manejo de desmedidos recursos económicos y la manipulación de la historia. Cosas que aún siguen bajo el gobierno de Mauricio Macri, aunque haya prometido en plena campaña electoral que iba “a terminar con el curro de los Derechos Humanos”.

En realidad, el fallo de la Cámara Federal de Rosario no hace otra cosa que seguir la línea argumental de la justicia argentina desde 2003, en relación al juzgamiento de militares, personal de las fuerzas de seguridad y civiles que combatieron a las organizaciones armadas en los ´70. De hecho, podría decir que la justicia tergiversa la verdad histórica, tal cual lo hizo el camarista Gallino y los otros miembros de la Sala. Cabe recordar que en 2003 el gobierno de Néstor Kirchner declaró nulas las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, sancionadas durante el gobierno de Raúl Alfonsín, en 1986 y 1987 respectivamente, y los decretos de amnistía de 1989 y 1990 de Carlos Menem a personal militar, de seguridad y civiles, así también como a los líderes de las organizaciones subversivas.

La segregación del kirchnerismo (del cual muchos de sus funcionarios fueron integrantes de las estructuras terroristas) fue evidente, ya que solo se volvieron a juzgar a los militares y personal de las fuerzas de seguridad, dejando de lado -y aún recibiendo honores y homenajes- a los miembros de las organizaciones subversivas, que incluso recibieron millonarias pensiones reparatorias (compensaciones que no percibieron los familiares de las víctimas del terrorismo), a pesar de tener las manos manchadas con sangre, al igual que muchos de los que figuran en el falaz Muro de la Memoria, que yo llamo de la “desmemoria”, porque solo recuerda a una parte de los muertos de la tragedia de los ´70. Digo una parte porque exactamente rinde tributo a 8.717 (no los declamados “30.000 desaparecidos”, simplemente porque ese número es una falacia, aunque hayan colocado igualmente 30.000 placas) y porque muchos de ellos no son desaparecidos, sino simples criminales subversivos que murieron en democracia atacando cuarteles o comisarías o fueron ejecutados por sus propios camaradas por traidores o soplones.

Tal es la infamia, que en ese muro figuran los nombres de Justino Argañaraz, Ivar Brollo y José Luis Boscarol, los miembros del ERP que murieron durante el ataque a la Fábrica Militar de Pólvora y Explosivos de Villa María en agosto de 1975, donde secuestraron al coronel Larrabure. Casi una broma macabra de la historia. Una historia parcializada.


Para quienes deseen continuar leyendo sobre este tema: LARRABURE: UN FALLO QUE NO HACE JUSTICIA.

viernes, 7 de septiembre de 2018

DOS FOTOS PARA ILUSTRAR LA DECADENCIA ARGENTINA

Eduardo Labougle, Embajador Argentino en Alemania antes de presentar sus cartas credenciales ante el Presidente Alemán, Mariscal Hindenburg, año 1932.


Ezequiel Sabor, embajador argentino en México, recibiendo a la Fragata A.R.A. Libertad, año 2018.



Se recomienda leer la nota NO BASTA SER, SINO PARECER.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

LA OBRA SOCIAL DE LAS FFAA EN PELIGRO





Circular 94

1.   Nota al Ministro de Defensa

Habida cuenta del cúmulo de aparentes inconsistencias halladas en nuestras investigaciones preliminares, días pasados hemos solicitado una audiencia urgente al Sr. Ministro de Defensa.

Ante la falta de respuesta, UPMAC presentó un escrito explicando la situación y formulando un requerimiento concreto para beneficio de la masa de afiliados y sus familiares y en resguardo de la imagen del Comandante en Jefe de las FFAA y del propio Ministro de Defensa, que podrían quedar expuestos ante el deficiente manejo de las Obras Sociales (ver Nota).

Se trata de retomar la conducción y el control de los institutos creados con nuestros aportes individuales e intervenidos arbitrariamente por el estado nacional sin causa que lo justifique, bregando por una gestión más eficiente, transparente y con la necesaria continuidad.

2.   Apoyo a las palabras del Obispo Castrense

Es de público conocimiento la carta de lectores publicada en La Nación el pasado 16 de agosto por Monseñor Santiago Olivera, denunciando la vergonzosa discriminación de que son objeto los miembros de las FFAA y FFSS a raíz de los juicios por las mal llamadas causas de lesa humanidad (Ver).

La contundencia de sus afirmaciones provocó la inmediata reacción de los organismos de DDHH, que recurrieron a las autoridades de la Conferencia Episcopal, quienes –seguramente mal asesorados- se dejan llevar fácilmente por estos lobos con piel de cordero, cuyo único objetivo es la venganza.

Nuestra Asociación apoya enfáticamente al Sr. Obispo Castrense por decir la Verdad sin temor a sus consecuencias, y se suma a las declaraciones del Centro de Estudios Salta (ver) y de la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia (ver) asumiendo su justa defensa. Hacemos nuestras las palabras de esta asociación en una carta dirigida al Vicario:

“Quiera Dios que el ejemplo de VE cunda y sirva para deponer falsos temores y propalar la verdad, lo que ayudará, sin duda, a suturar la llaga que divide a los argentinos”.

3.   Negación de Justicia

El reciente fallo de la Cámara Federal de Rosario, desestimando por unanimidad el pedido de justicia de los familiares del Cnl Arturo Larrabure, encarcelado, torturado y asesinado por el ERP, constituye a nuestro entender una clara negación de justicia, solo comprensible a la luz de una actitud ideologizada que busca desvincular de toda responsabilidad a quienes intentaron transformar nuestro país en una sociedad marxista, a través de la guerra revolucionaria (Ver)

Ponemos a disposición de nuestros lectores el Parte de Prensa de la Flia Larrabure con la crítica a dicho fallo, que esperamos se revierta algún día para que la Justicia llegue a todos por igual.

4.   Repudio ante la actitud de un embajador

La Comisión Directiva de UPMAC se solidariza con todos los integrantes de la Armada Argentina, y en particular con la tripulación de la Fragata ARA Libertad, a raíz de la grave afrenta propiciada por el embajador de la República Argentina en Méjico, Ezequiel Sabor, en ocasión de una visita realizada por este a la emblemática nave, “embajadora argentina ante el mundo”, el pasado 21 de agosto en el puerto de Veracruz, al presentarse vistiendo ropa deportiva mientras era recibido con los honores correspondientes a su elevada función.

Tal actitud es un símbolo de desprecio que no puede ser tolerado, más aún cuando el hecho trascendió ampliamente por la prensa y las redes sociales, ante la mirada seguramente perpleja de las tripulaciones de los demás integrantes del Encuentro Internacional de Grandes Veleros de Latinoamérica 2018, evento que concitó tras una larga travesía el interés internacional.

Es aún más preocupante que la Cancillería Argentina haya intentado justificar el hecho con sendos comunicados de una participación del funcionario en una tenida náutica. Señor Canciller, los compromisos del Buque Escuela son programados con la suficiente anterioridad y detalle para que los funcionarios involucrados actúen en consecuencia. VERGONZOSO!!!

Buenos Aires, 5 de septiembre de 2018.



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