jueves, 24 de octubre de 2013

GUERRA REVOLUCIONARIA ¿QUIÉNES TIENEN QUE PEDIR PERDÓN?

por Horacio Guglielmone y Jorge P. Mones Ruiz

El 19 de agosto de 1964 en la Cámara de Diputados (Gobierno del Presidente Arturo Illía), con motivo de la incursión desde Bolivia del Ejército Guerrillero del Pueblo (argentinos y cubanos), en la zona de Orán, Provincia de Salta, el entonces Ministro de Interior, Dr. Juan Palmero, decía: “...El movimiento guerrillero en el país se organiza con el objetivo fundamental de lograr el cambio de estructuras, de atentar contra la Constitución, la organización, y los métodos y formas de vida de nuestra República”. A su vez, en el mismo recinto, el Canciller Miguel Ángel Zavala Ortiz sostuvo: “...la existencia de un poder destructivo tan extraordinario como el que surge de la energía atómica y que ha determinado... que la competencia se derivase a otro método... el de la guerra revolucionaria: guerra no declarada, silenciosa, pero guerra inexorable, global y permanente... El comunismo se establece en la República de Cuba, se implanta como una organización revolucionaria de guerra permanente, de tipo revolucionario... vemos que Cuba se ha convertido en un foco de perturbación dentro de la sociedad americana... Desde las radios de Cuba se está haciendo permanentemente la incitación a la insurrección continental. Se preparan jóvenes de todos los países. Desde la Argentina han ido ochocientos de los cuales doscientos o trescientos están recibiendo aprendizaje revolucionario en las escuelas especializadas de Cuba. Sostuvo Fidel Castro el 26 de julio del mismo año que la ayuda a los movimientos revolucionarios no puede ser negociada”.

Cuando se produjo el ataque del terrorista Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) al Regimiento de Azul en enero de 1974, entre otras cosas, decía el Tte. Gral. Juan Domingo Perón, en relación a la guerrilla terrorista: “...Todo tiene un límite... se trata de poner coto a la acción disolvente y criminal que atenta contra la existencia misma de la Patria y de sus instituciones... El objetivo perseguido por estos grupos minoritarios es el pueblo argentino, y para ello llevan a cabo una agresión integral”. “Por ello, sepan ustedes que en esta lucha no están solos, sino que es todo el pueblo que está empeñado en exterminar este mal...”. “La estrategia general que conducimos desde el Gobierno, nos lleva a actuar profundamente sobre las causas de la violencia y la subversión, quedando la lucha contra los efectos a cargo de toda la población, las fuerzas policiales y de seguridad, y si es necesario de las Fuerzas Armadas”.

Dijo Perón el 1 de Mayo de 1974 desde la Casa Rosada: “...estos infiltrados que trabajan adentro y que traidoramente son más peligrosos que los que trabajan desde afuera, sin contar que la mayoría son mercenarios al servicio del dinero extranjero”. “…Mocosos imberbes y estúpidos…”

Senador radical Fernando de la Rúa (28 de Agosto de 1974): “...Hay que eliminar este clima de terror...si esto continúa acabaremos viendo enfrentamientos demasiado vastos y dolorosos y entonces no habrá orden ni ley ni Estado y así no podrá sobrevivir la sociedad.”

Diputado radical Antonio Trócoli (25 de Febrero de 1975): “...porque no hay duda alguna de que a partir de 1 de julio de 1974 la República ha entrado en un plano inclinado... Todo está peor que al 25 de mayo de 1973. ¡Grave emergencia nacional!, señor Presidente. ¡Así lo ha calificado nuestro partido! (UCR)”.


A raíz del gravísimo ataque realizado por los terroristas Montoneros  contra el Regimiento de Infantería de Monte 29 de Formosa el 5 de Octubre de 1975, el máximo líder del radicalismo, el Dr. Ricardo Balbín, ratificó y amplió los conceptos de Perón, en la ciudad de Tinogasta (Catamarca): “La guerrilla metida en los montes carece de banderas y de sentimientos; no tiene sentimientos porque destruye y no tiene banderas porque es antinacional. Hay un seguro de vida contra ellos; cuando atacan no miran a quienes matan y cuando los toma la Justicia reclaman la solidaridad del pueblo para sacarlos; es decir que la guerrilla con seguro de vida es la guerrilla de los cobardes”. “Cuando los padres entierran a sus hijos, los países se quedan parados -y parece que al país lo quieren parar- enterrando agentes de seguridad, militares, marinos, a sencillos hombres de la democracia, a los cuales les regalamos discursos cuando mueren, y yo quiero cantarles los seguros de la victoria cuando viven”.
  
El Ministro de Defensa peronista Tomás Vottero (16 de Diciembre de 1975) refiriéndose a la subversión, dijo: “Es determinación del gobierno no dejar de hacer nada de lo que esté dentro de nuestras facultades y de nuestro poder de decisión, hasta alcanzar su más completo exterminio”.

El Diputado peronista Stecco (18 Mar 76): “que no vaya a ocurrir que cuando llegue la hora del castigo a los asesinos que hacen correr la sangre por nuestras calles, alguien salga en su defensa… hay que perseguirlos hasta sus guaridas y matarlos como a ratas, porque no merecen vivir en este suelo”.


En el mes de septiembre de 1983 apareció una solicitada en los diarios con el título “LOS ARGENTINOS QUEREMOS DECIRLE AL MUNDO”  Rescatamos algunos párrafos: 

“Los argentinos estuvimos en guerra. Todos la vivimos y la sufrimos. Queremos que el mundo sepa que la decisión de entrar en la lucha la provocó e impuso la subversión, no fue privativa de las Fuerzas Armadas. Fue una decisión de argentinos. Todos, absolutamente todos los hombres de buena voluntad que habitan el suelo argentino, pedimos en su momento a las FFAA que entraran en guerra para ganar la paz. A costa de cualquier sacrificio... Y tal como cualquier otra guerra, la nuestra también tuvo su precio... Porque en ella hubo muertos y desaparecidos... Argentinos que cumplían con su deber... Y murieron también muchos de aquellos que pretendieron imponernos ideologías extremistas y un sistema de vida totalmente ajeno a nuestro sentir nacional... Ese fue el precio de la guerra”. Las instituciones que abajo firmamos, queremos refrendar de esta manera nuestro apoyo a aquella dolorosa pero imprescindible decisión: Asociación de Bancos ArgentinosAsociación de Industriales MetalúrgicosAsociación Internacional del Club de LeonesBolsa de Cereales de Buenos AiresBolsa de Comercio de Buenos AiresCámara Argentina de Editores de LibrosCámara Argentina de AnunciantesCámara Argentina de ComercioCámara Argentina de la ConstrucciónCámara de Comercio, Industria y Producción de la RepúblicaCentro Argentino de IngenierosConsejo Empresario ArgentinoConsejo Publicitario ArgentinoLiga Argentina de Lucha contra el CáncerLiga de Madres de Familia – Rotary Club de Buenos AiresSociedad Rural Argentina (y continúan más de 100 firmas).

Hasta aquí el contexto político, social e histórico, hace cuarenta años y más.

Hoy, la intención en el accionar del actual gobierno y sus aliados, no es buscar justicia ni cerrar las heridas de la guerra revolucionaria (así definida por la Cámara Federal que juzgó a los comandantes) Es destruir las Instituciones de la República y todo el basamento cultural y moral de la Nación, para instaurar un sistema totalitario inicialmente disfrazado de democracia. Dentro de los  objetivos intermedios para lograr ese fin, está la destrucción del Orden Jurídico (freno pacífico al abuso de Poder) y del Sistema de Defensa (freno disuasivo y, eventualmente, violento ante amenazas que comprometan los más altos intereses de la Nación). Los pilares respectivos de estos, son el Poder Judicial y las Fuerzas Armadas, los cuales deben ser exterminados. Para ello, la bandera de los derechos humanos ha sido la herramienta esencial usada para vengar la derrota en el terreno de las armas, lo que no fue advertido por la sociedad y su dirigencia. Hecho esto, ahora "van por todo" y, si alguien tenía dudas, la presidente nos lo ha dicho expresamente. En nombre de los derechos humanos se violan todos los derechos de los ciudadanos. Es el mal disfrazado de bien, son “lobos disfrazados de corderos”.

Por librar y ganar la batalla militar de esa guerra, hoy la Argentina tiene centenares de presos políticos y hay quienes todavía, habiendo sido autores intelectuales y materiales, con o sin dominio del hecho, de aquella agresión a la República, hoy tienen la cínica, hipócrita y  cobarde pretensión de exigir a los soldados de la Patria, civiles y de uniforme, que pidan perdón, mientras estoicamente unos resisten y mueren en sus nuevas trincheras: la cárcel, y otros, en el servicio activo y silencioso del mangrullo o la atalaya, son perseguidos por portación de apellido.

Pero no es el futuro de los presos políticos lo que está en juego. Es  mucho más, es el futuro de la Nación, con todo lo que ello implica.

Cabe además preguntarse, por qué el “movimiento derecho-humanista y filo-terrorista”, curiosamente, no pide disculpas a la sociedad, entre otras tantas cosas, por lo siguiente:
  1. Por haber apoyado a las organizaciones terroristas que iniciaron una guerra que bañó de sangre a nuestro país.
  2. Por victimizar, idolatrar y homenajear a sus integrantes, mientras niega la existencia de miles de hombres, mujeres y niños que fueron sus víctimas.
  3. Por haberles negado todo derecho a los familiares de estas últimas.
  4. Por ocultarle a la sociedad los atentados terroristas en los cuales participaron funcionarios actuales del gobierno (Taiana, Kunkel, Gullo, etc.), y amigos asesores como Verbitsky.
  5. Por haberle mentido al denunciar ante ella y el mundo la falsa existencia de 30.000 desaparecidos y un supuesto “plan sistemático de robo de bebés” que jamás existió, para golpear duro en la sensibilidad de sus ciudadanos.
  6. Por haber perseguido literalmente a jóvenes, sembrándoles la duda sobre su identidad y demonizando a sus familias adoptivas y hasta biológicas, llegando a los extremos de intentar tentar a dichos jóvenes con importantes sumas de dinero, para que denuncien a sus padres adoptivos y, ante la negativa de muchos, lograr la orden “judicial” para realizarles un ADN compulsivo, sin importarles en lo más mínimo, el daño que se les hacía a dichos jóvenes, por cuyos derechos dicen luchar.
  7. Por haber incluido como desaparecidas a manos de las FFAA y de Seguridad a personas que sabían que no lo eran porque habían sido asesinadas por las propias organizaciones o habían muerto atacando cuarteles o al poner una bomba, o sabiendo que gozan de excelente “salud”.
  8. Por haberle robado su dinero con total impunidad para beneficio propio montando un meganegocio esgrimiendo la “bandera de los Derechos Humanos”.
  9. Por haber pagado sumas millonarias, con los aportes de la sociedad, a los familiares de quienes la agredieron o a ellos mismos cuando, lejos de estar “desaparecidos”, como se dijo, gozan de excelente “salud”.
  10. Por no haber respetado ni respetar hoy la independencia de los Poderes del Estado, en particular del Poder Judicial.
  11. Por haber destruido el Orden Jurídico, base fundamental de la República.
  12. Por haber “apretado” y empeñado ilegal e injustamente a la Justicia Federal, en parodias de juicio para implementar la venganza sobre quienes defendieron a la Nación ante la brutal agresión terrorista.
  13. Por tener “ocupada” masivamente la citada Justicia Federal, en dicha venganza por hechos de hace 40 años o más, evitando que se ocupe de los delitos que hoy afectan a la sociedad, incluidos los actos de corrupción del gobierno, y dejándola a merced de los delincuentes.
  14. Por no interesarles en lo más mínimo los derechos humanos de hoy, por más que declamen lo contrario, mirando hacia otro lado, cuando no alimentando los miles de asesinatos, violaciones, desaparición de niños y jóvenes a manos de las organizaciones de trata de personas y narcotráfico, etc.
  15. Por dañar la mente de nuestros niños a través de la politización e ideologización de la educación, hasta los niveles iniciales de esta. Un ejemplo irrefutable es la distribución del libro idealizando al asesino serial Ernesto “Che” Guevara, titulado “Che - Estrella de un revolucionario”, con imágenes y una calidad de impresión sumamente atrayente para los niños.
  16. Por inculcar el odio, como factor de lucha, tal como decía el citado Guevara.
  17. Etc…
Los organismos de derechos humanos y los terroristas en el gobierno (o fuera de él) no piden disculpas porque no conciben reconocer errores o delitos, ni arrepentirse, ni pedir perdón por nada que hayan hecho, hagan o harán, porque sus objetivos justifican la barbarie más brutal, si lo consideran necesario. Nuestra ingenuidad, ante esta amenaza, es un “pecado político y social mortal”.

Las Fuerzas Armadas: chivo expiatorio

Pedir disculpas, o perdón, como se exige que hagan las FFAA, es reconocer explícitamente haber realizado acciones que, más allá de las propias de cualquier enfrentamiento armado, crueles y sanguinarias de por sí, conllevan una intención, disposición y/o actitud moral negativa, de orden espiritual, que exigiría, no sólo el arrepentimiento del responsable, sino también el propósito de enmienda y la reparación correspondiente.

No se puede pedir perdón sin arrepentirse… entonces, ¿fue justo ir a “esa guerra” ordenada por los políticos?, ¿qué de nuestros mártires y héroes, qué de los esfuerzos y sacrificios de los combatientes y sus familias, qué de las víctimas inocentes que claman aún justicia? ¿Fue todo en vano? Haber combatido al terrorismo y la forma en que se hizo: ¿fue un pecado, un delito o un error?

Claro que hubo errores de orden político, estratégico, táctico y técnico. Pero ¿obligan estos a pedir disculpas?, ¿de qué, por qué y a quién?, ¿por defender a la Patria?, ¿Quién o quiénes ordenaron a las FFAA el aniquilamiento de los terroristas? No fue el gobierno militar, la guerra comenzó antes. Y mezclar el proceso militar con la guerra es parte del “relato antojadizo, falaz y mendaz” que nos quieren hacer creer, especialmente a los jóvenes.

Ciertamente los errores merecen ser considerados para no repetirlos y ser mejores y más eficientes, como soldados, en las próximas contiendas. Y seguramente se cometieron también delitos, pero que debieron (y en varios casos lo fueron) ser juzgados oportunamente, pero no vulnerando las leyes y con testigos y pruebas falsas, como se hace desde la “década ganada”. A cuarenta años y prevaricando, la majestad de la justicia no es tal: es venganza, es odio y es negocio, que envenenan el alma de la República.

La guerra se ganó en el terreno de las armas, y fue lo más importante, ya que evitó la instauración de un régimen marxista que hubiera exterminado a la República y los derechos de sus ciudadanos, comenzando por los básicos, como son el derecho a la vida, el derecho a la libertad y el derecho a la propiedad privada, entre otros.

Refiriéndose a esto, meses atrás en un programa de TV, un prestigioso periodista, escritor e historiador sostuvo, palabras más, palabras menos: “Es cierto que, en el combate contra el terrorismo, las FFAA cometieron errores y abusos pero, más allá de ellos, debo decirles ¡¡¡MUCHAS GRACIAS!!!”.

Horacio Guglielmone               Jorge P. Mones Ruiz


NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.