martes, 27 de septiembre de 2016

PERSECUCIÓN


Una vez más, en un editorial, La Nación dice aquello a lo que la mayoría de los organismos de información y numerosos periodistas de radio y televisión -por temor al costo- no se atreven. "Lo sucedido lejos está de corresponderse con la noción de que se debe impartir justicia sin rencores y sin preconceptos." "¿Las muestras de parcialidad de los jueces a cargo de la megacausa III parecen tan flagrantes y tan preocupantes en la forma en que, de manera reiterada, les han negado a los imputados sus más elementales derechos humanos?" Dos de los integrantes del Tribunal Oral Federal pertenecieron a la organización terrorista ERP y hasta convivían con los querellantes.


Cayetano Fiorini, segundo jefe del Batallón de Ingenieros, murió en el hospital militar durante el juicio. Tenía 86 años, estaba ciego, le faltaba un riñón y padecía un cáncer terminal y problemas coronarios. El juez Arturo Liendo Roca, de 80 años, en delicado estado de salud, murió viendo las audiencias por teleconferencia. Los hechos son consecuencia de una persecución militante que se intenta disfrazar de justicia.


Alberto Simari



NOTA: Las imágenes y destacados no corresponden a la nota original.