lunes, 24 de octubre de 2016

ESPERANZA


A muchos argentinos nos sigue llamando la atención que más de dos mil personas permanezcan en prisión acusados de delitos de "lesa humanidad" por su actuación en la guerra revolucionaria de los 70 integrando las fuerzas armadas y de seguridad movilizadas por la Nación Argentina, incluyendo a oficiales y suboficiales de las más bajas jerarquías y muy jóvenes en aquellos años, mientras que en llamativo contraste, los principales jerarcas responsables de los ejércitos irregulares del terrorismo gozan de la más plena libertad en nuestro país o en el extranjero, habiendo ejecutado un plan de eliminación sistemática de todo aquél que fuese obstáculo para su mesiánico objetivo de instaurar una dictadura marxista. Sus blancos fueron en su mayoría la población civil ( integrantes de las fuerzas de seguridad), y en número no desdeñable otros como  sindicalistas, empresarios, diplomáticos, periodistas, y diplomáticos.

Tenemos la esperanza de que la reapertura de la causa por el secuestro, torturas y asesinato del Coronel Larrabure, por haberse negado a colaborar con el terrorismo, signifique el comienzo de la aplicación del elemental principio de igualdad ante la ley, ignorado con fines inconfesables en los últimos doce años.

Santiago Floresa

Capital Federal