jueves, 4 de julio de 2013

LA BIPOLAR

por Agustín Laje [1]

La patética carta de Cristina Kirchner al Papa Francisco por el Día del Pontífice se inscribe en una serie de estupideces presidenciales que se han ido sucediendo en los últimos años y potenciado en los últimos meses. No es la primera ni será la última sandez, pero evidencia a las claras un viraje en el orden del discurso político que resulta necesario de analizar.


En el best-seller La audacia y el cálculo, Beatriz Sarlo dedicó algunas páginas a desentrañar el discurso kirchnerista, y en esa oportunidad sostuvo que Cristina llevaba adelante el discurso argumentativo y Néstor el confrontativo. La retórica de la razón y la retórica de la pasión habían cambiado sus lugares tradicionales. La mujer argumentaba, mientras el hombre se enojaba, se ponía nervioso, mostraba sus pasiones”. Pero la muerte de Kirchner empezó a trastocar este equilibrio conyugal: el discurso kirchnerista corría el peligro de anclarse en el elitismo de una retórica elaborada y cuidada que, con pretensiones pedagógicas, caracterizaba las enunciaciones políticas de Cristina.


La alternativa escogida frente a este dilema se ha transformado más en un problema que en una solución. Cristina ha contraído una bipolaridad discursiva que la ilustra como una mujer desequilibrada y perturbada, protagonista de los ridículos más desfachatados que la hacen merecedora de los primeros lugares en la lista de “mandatarios hazmerreír” del mundo. Basta con leer algunos periódicos extranjeros para comprobarlo.


La bipolaridad discursiva de Cristina Kirchner se estructura en una indefinición: ésta quiere ser a la vez “popular”, a la vez “refinada”; a la vez “nacionalista”, a la vez “globalizada”; a la vez “académica”, a la vez “militante de barricada”; a la vez “oradora de Harvard”, a la vez “animadora de kermesse”; a la vez Presidente, a la vez “doña Rosa”; a la vez “setentista”, a la vez “moderna”; a la vez “mujer corajuda”, a la vez chiquilina con “buena onda”. Pero situarse simultáneamente en los opuestos extremos de pares contradictorios, desemboca en un absurdo que dibuja a una Cristina carente de rumbo, desapegada de la realidad, y desubicada del tiempo y del espacio.


“Me mandaron un modelo de carta que parecía escrita de compromiso protocolar del siglo XIII. Les dije ¡eso no lo firmo! Así que me tomé la licencia de dirigirle una carta (acepté que fuera dirigida a Su Santidad bla, bla, bla, tampoco es cuestión de no aceptar nada)”, escribió Cristina en su misiva a Francisco, con una prosa adolescente, más propia de una quinceañera chateando con una amiga que de una supuesta abogada.


Esta lingüística de infanta cool ya la podíamos advertir quienes seguimos la actividad de la Presidente por Twitter, desde que ésta tomó la decisión de manejar su cuenta ella misma y desplazar a los “acartonados” encargados de la administración de su usuario en la red social de los 140 caracteres. Algunos ejemplos: Leisbeth, me quiso llevar a un salón especial, pero yo preferí ir a un baño. Why?”; “Alta, delgada, bonita. También estaba Alicia Castro. Eramos todas mujeres. Obvio, si estábamos en el baño. Pero bueno, lo aclaro igual. Uno nunca sabe. A Rosaura, así se llama la chica, le pregunto como al pasar: Cuántos años tenés? Me contesta: ‘48 años’. What? Parece de veintipico! Alicia le pregunta que tratamiento hace. ‘Ninguno’ contesta. Agrego: ‘Genética pura’”; “No lo puedo creer. What? Leo Tiempo Argentino ‘Cierran causa por polo gastronómico en la SRA’ (Soc. Rural Argentina)”. Cristina suele referirse a sí misma hablando en tercera persona: “Che! Qué bueno esto del twitter… Y a esta qué le pasa? Lo descubrió ahora después de más de dos millones de seguidores?”; “Pero si hablaste más de 50 minutos!!! Dale, hacela corta… ¿Que te olvidaste CFK?”. En fin, son tan sólo algunas muestras de la bipolaridad discursiva de la mandataria.


¿Pero a qué obedece semejantes tonteras? Cristina Kirchner advirtió que la muerte de su marido modificó la percepción que respecto de su gobierno tenían, principalmente, las mujeres y los jóvenes (o al menos eso le dijeron sus asesores). Aquéllas se solidarizaron con la viuda, en un gesto de “empatía femenina”; éstos encontraron cierta épica en el gobierno, vehiculizada por el protagonismo que adquirió La Cámpora. Así las cosas, Cristina primero insistió hasta el hartazgo con el discurso de “me hacen la vida imposible por mi condición de mujer”, y ahora juega a hacerse la chiquilina escribiendo bobadas y bailando el himno nacional, como si la idiotez fuese la condición natural de la juventud. No hay que olvidar que, cuando Cristina Kirchner anunció su reelección, dedicó a los jóvenes un mensaje claro, con pretensiones épicas: “En esta etapa, mi rol debe ser convertirme en un puente entre generaciones”.


Como en el cuento titulado “El traje nuevo del emperador”, ante la ridiculez bipolar de Cristina, el kirchnerismo aguarda que alguien le avise a la reina que está desnuda.


NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.



[1] Autor del libro Los Mitos Setentistas, y director del Centro de Estudios LIBRE. En agosto publicará nuevo libro sobre el kirchnerismo, en coautoría con Nicolás Márquez.

SI NO ES, PEGA EN EL PALO

Por MAURICIO ORTIN

“No banalizar los delitos de lesa humanidad”, es el título que lleva la nota del exjuez y diputado nacional, Ricardo Gil Lavedra, publicada en La Nación el 18 de junio de 2013. En la nota el autor participa de “... la obligatoriedad e irrenunciabilidad de tales procesos, así como la necesidad de arribar a una sentencia final”. También, respecto a que en ningún modo se debe consentir: “... que en las investigaciones y los juicios referidos a delitos de lesa humanidad no se observen estrictamente todas las garantías procesales que la Constitución Nacional y los tratados internacionales aseguran a los imputados, sin distinción alguna”. Refiriéndose a un fallo de la Corte Penal Internacional, agrega: “... una persona acusada por un delito de lesa humanidad no puede ser condenada si no se prueban en un proceso justo, más allá de toda duda razonable, tanto su participación en los hechos juzgados como el conocimiento de la inserción de su conducta dentro de un plan criminal sistemático guiado por los propósitos inhumanos que caracterizan a esos aberrantes delitos”.


Por último, en el remate de la nota y en una suerte de moraleja explícita, Gil Lavedra manifiesta: “... debemos cuidar celosamente la categoría excepcional de delito de lesa humanidad y los procesos en los que se aplica. Vigilemos que no sean bastardeados o convertidos en un mero instrumento de la conveniencia política del relato oficial”. Es por demás obvio que Gil Lavedra no extrae su enseñanza de situaciones abstractas sino, más bien, de los tangibles juicios por lesa humanidad que vienen sustanciándose en el mandato kirchnerista. Pero no hace falta ser Gil Lavedra para darse cuenta de que, en la mayoría de los juicios, no se respetan las garantías procesales de los acusados. En la causa del “Apagón de Ledesma”, por ejemplo, en abierta contradicción con el Código Procesal Penal Argentino, que lo prohíbe de manera taxativa, el Dr. Pablo Pelazzo pasó de abogado de una parte querellante a fiscal de la causa. En la megacausa de Salta están enjuiciados militares que, por su juventud y grado, no podían haber estado enterados de que fueran arte y parte de un plan de ataque sistemático a la población civil de conformidad con una política de Estado. En ningún ejército del mundo los planes de ataque se deciden e informan en asambleas en las que participan, con voz y voto, cabos y subtenientes de entre 18 y 20 años de edad (de los casi tres millones de soldados que desembarcaron en Normandía el día “D”, no más de diez generales conocían el plan). Al respecto, dice Gil Lavedra: “Hoy pocos ignoran en qué consistió tal plan y los hechos perpetrados, pero no cabe sin más trasladar anacrónicamente ese conocimiento al pasado”. “Es necesario probar también que, en el momento de actuar, y no posteriormente, el acusado ha tenido conocimiento de que su acto era parte de un ataque generalizado o sistemático perpetrado contra la población conforme a una política estatal de tal naturaleza.”

Dr. Pablo Pelazzo
“Banalizar los juicios de lesa humanidad” pareciera indicar que se toma ligera, frívola o chapuceramente algo tan importante como un proceso judicial. Es mucho más grave que eso. Privar de su libertad a las personas a quienes no se puede probar su culpabilidad (técnicamente, inocentes), desde el Estado y a través de un plan sistemático a esos efectos, con el mero propósito de servir a “la conveniencia política del relato oficial”, si no configura la comisión de delito de lesa humanidad por parte de los implicados, “pega en el palo”.


NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.

DENUNCIAS POR VIOLACIONES A LOS DERECHOS HUMANOS DE LOS PRESOS POLÍTICOS EN LA ARGENTINA

Corte Suprema de Justicia de la Nación
Una sociedad hastiada de la corrupción generalizada, del atropello a la independencia de poderes, de la inflación. de la pobreza creciente, de la falta de inversión, de la soberbia e ineficiencia del poder ejecutivo, celebró alborozada el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en contra de la reforma del Consejo de la Magistratura.

Empresas chinas mostraron interés por construir
represas en Santa Cruz
Desde que el gobierno decidió “ir por la justicia”, bajo la falacia que es necesario “democratizarla", no cesa de recibir fallos judiciales adversos a sus objetivos; todos ellos festejados por la oposición y sociedad en general. No es creíble pensar que el pueblo y la oposición de pronto se convirtieron en los más firmes defensores de la Constitución Nacional y las leyes vigentes -recordar aquella hipocresía: “roban… pero hacen”- es más bien que los une el espanto, el temor al fantasma de la hiperinflación y al desgobierno.

Descuelgue el cuadro
Durante el largo período desde 2003 al presente, la presunta década ganada, muchos jueces y funcionarios de la justicia prestaron una “ciega obediencia debida”, al objetivo no enunciado por el gobierno, pero sí cumplido paso a paso, en forma sistemática y con un llamativo odio, de “Destruir a las Fuerzas Armadas de la Nación”. No vamos a entrar en mayores detalles sobre los descabezamientos jerárquicos, planes de adiestramiento y capacitación profesional, desequipamiento, desbaratamiento de infraestructura y organización, salarios, planes de estudio, etc. Esas responsabilidades son propias de la Defensa Nacional y la Constitución Nacional establece claramente quienes son las autoridades que se deben ocupar de ellas.

Libertad a los Soldados Presos Políticos 
Vamos a centrarnos exclusivamente en los Soldados de la Patria que se hayan detenidos como Presos Políticos… las instituciones armadas no se ocupan de ellos, el poder de turno “fué por ellos” motivado por una venganza impiadosa contra quienes los habían vencido en la Guerra Contrarrevolucionaria. La oposición  política y la mayoría de  los medios de comunicación social -adeptos al gobierno- se manifiestan en forma similar al oficialismo. La sociedad hipócrita se ha olvidado que desde el inicio de la violencia, prácticamente suplicaban a las Fuerzas Armadas que se hicieran cargo de terminar con el terrorismo, que deambulaba como amo y señor esparciendo su violencia, secuestrando, matando, robando, tomando poblaciones, colocando bombas, etc.


Las Fuerzas Armadas a través de sus respectivos Jefes de Estado Mayor, reconocieron sus errores y adoptaron la firme decisión de acatar fielmente la Constitución Nacional y adherir sólidamente a los principios republicanos y democráticos. Oportunamente fueron juzgadas y condenadas las Juntas Militares y Cúpulas Subversivas -estas últimas nunca reconocieron el mal que habían hecho a la sociedad argentina- y después vino todo lo conocido: Ley de Obediencia Debida, Ley de Punto Final y Amnistías Presidenciales.

Néstor Kirchner y Hebe de Bonafini
En 2003 Néstor Kirchner en su afán de construir un poder que no tenía, adopta decisiones temerarias tales como modificar a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, descabezar a las jerarquías de las Fuerzas Armadas e iniciar una campaña utilizando -como caballito de batalla- a los Derechos Humanos, lograr que el Congreso Nacional anulara todo lo actuado en beneficio de la paz del país y a través de ese poder judicial -entonces genuflexo- diseña un “nuevo derecho a medida” y que les permitió investigar, juzgar y condenar a quienes habían combatido y vencido al terrorismo. Todo ello se hace a contrapelo de la Constitución Nacional, del derecho jurídico vigente a la fecha de los supuestos delitos e inclusive contrario a pactos internacionales rubricados por la República Argentina.

Víctor Hortel - Director del SPF
Hace mucho tiempo que varias personas y organizaciones venimos denunciando la “violación de los derechos jurídicos, civiles y humanos” a los que son sometidos los Presos Políticos en forma sistemática y arbitraria por parte de jueces, funcionarios del poder judicial y especialmente del Servicio Penitenciario Federal;  derivando en más de 205 casos de fallecimiento del personal afectado.

Carlos Marcelo Shäferstein
Recientemente el abogado y militar retirado Carlos Marcelo Shäferstein y el Cnel. (R) Juan Carlos Alsina se han pronunciado denunciando violaciones a los derechos humanos de Presos Políticos enfermos -no debidamente atendidos- y algunos ya ancianos que por su edad ya no se pueden valer  por sí mismos. Estas denuncias se pueden interpretar como “muertes anunciadas” o “intento de homicidios” por parte de un estado que es justamente quien además de garantizar un justo proceso, debe garantizar la seguridad y estado de salud de todos los internos que le han sido confiados. Para leer cada denuncia, basta con hacer clic sobre el nombre del denunciante.


Es muy esclarecedor el informe y denuncia de la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia, cuyo título es: “ASÍ SE MATA A LOS PRESOS POLÍTICOS EN LA ARGENTINA HOY (2013)”, realmente es un documento imperdible, allí está descripto con minuciosidad todo el doloroso proceso que está llevando a la muerte a los Soldados de la Patria detenidos como Presos Políticos. Por razones de espacio cibernético lo hemos divido en PARTE 1 y PARTE 2, las que podrán leer en nuestro blog o haciendo clic en cada una de ellas.


Una vez más dejamos asentado nuestro compromiso con los Presos Políticos, las Víctimas del Terrorismo y la historia verdadera de la tragedia argentina, adherimos vigorosamente a las denuncias de la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia, del abogado y militar retirado Carlos Marcelo Shäferstein y del Cnel. (R) Juan Carlos Alsina.

Suframos honesta y sinceramente el pasado para sacar conclusiones y no repetir los errores vividos, pero afrontémoslo en su totalidad, no con la visión parcial y sesgada que nos golpea diariamente.

Como argentinos hemos vivido un largo periodo de desencuentros y violencia, queremos nosotros también, como todos, contribuir a cerrarlo definitivamente.

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva
por una Nueva Década en Paz y para Siempre

lunes, 1 de julio de 2013

CONTRA TODOS

Queridos amigos:

Uno de los relatos más fantásticos de los entretelones del régimen nazi es el que describe la creencia que un grupo de pseudo científicos habían generado en Hitler, acerca de que la tierra no era cóncava sino convexa y que por consiguiente no habitamos en el exterior del globo sino en su interior.  Atento a las ventajas bélicas que podía obtener de este descubrimiento para localizar y atacar a las fuerzas enemigas, el Führer habría financiado diversos experimentos que naturalmente no tuvieron éxito y que disgustaron a  los verdaderos científicos  del régimen quienes, obviamente, no se habían animado a contradecir al dueño del poder.


La moraleja de esta historia es que si un líder político tiene suficiente autoridad para hacer lo que desea, inspira  un temor tal que disuade a quien puede aconsejarle sanamente y es suficientemente  ignorante en ciertas materias como para desconocer lo básico de ellas, los errores a los que puede arrastrar a su país son inconmensurables. 


Es solo  bajo estas premisas que podemos encuadrar la forma insensata en que la Argentina se va aferrando a teorías económicas de probada ineficacia y obsolescencia, se aísla del mundo globalizado y pretende desde su cada vez más postrada situación económica dar lecciones planetarias y ponerse como ejemplo de  un nuevo paradigma de gestión que desafía, en su versión oficial, a los datos más evidentes de la realidad.

Sabemos que hemos pasado del primer al cuarto lugar como exportadores de carne vacuna en Sudamérica luego de Brasil, Uruguay y Paraguay a partir de las erróneas políticas públicas aplicadas en ese ámbito de producción. Esta semana se ha hecho pública la carencia de trigo, largamente anunciada por la gente del campo y que ahora se ha concretado con un aumento vertiginoso en el precio del pan y la prohibición del Secretario de Comercio para continuar exportando harina, hecho particularmente doloroso en el país que fuera  llamado “el granero del mundo” . También debemos considerar que continua  aumentando mes a mes el drenaje de divisas para cubrir el déficit energético que siguió a la pérdida del autoabastecimiento de combustible y que contribuye a que las reservas lleguen al menor nivel desde el  año 2007 con una caída de 6134 millones de dólares en el primer semestre, a pesar del brutal cierre  del mercado de cambio que impide a los argentinos adquirir divisas para viajar, ahorrar o acceder a bienes valuados en dólares.


Largo sería relatar el proceso por el que la señora presidente ha logrado una cuota tan inusual de poder, que le permite aprobar leyes inconstitucionales en dos semanas con el apoyo ciego de legisladores sin criterio propio y la inoperancia de un  poder judicial que solo recientemente ha demostrado atisbos de reacción cuando el avasallamiento  institucional llegó a su propio espacio. Ahora, con ese poder consolidado, la presidente se lanza contra todos los que de alguna manera se oponen a su voluntad, agravia, burla, baila y se adueña   de los actos públicos, institucionales o partidarios, cuya naturaleza mezcla en el comienzo de una campaña política decisiva.

A  la presidente la han convencido de las ventajas de una economía cerrada y de que es posible en el siglo XXI “vivir con lo nuestro” poniendo trabas al comercio y al funcionamiento de las empresas que podrían traer inversiones y generar trabajo genuino, entendiendo por tal al que no resulta de subsidios disfrazados de empleos. Parece creer realmente que la inflación es  un invento opositor y ni siquiera el hecho de que se haya acabado el abecedario para nominar a los billetes de cien pesos, que a partir de ahora deberán utilizar series de dos letras, ha servido para darle un toque de alerta. Rodeada de denuncias de corrupción, de tragedias ferroviarias y de demandas de seguridad, persiste en su relato auto elogioso y nos muestra triunfante las listas de candidatos, todos ellos elegidos  por ella misma, con los que piensa prolongar su periplo por otras décadas de poder solitario y destructivo.


La Corte Suprema de Justicia de la nación ha sido quien puso un primer freno a tanto dislate declarando la inconstitucionalidad de la ley que intentaba poner en las listas de los partidos políticos a los integrantes del Consejo de la Magistratura. De esta manera no solo frustró el avance del poder ejecutivo sobre la independencia de los jueces sino que evitó que la elección de legisladores por provincia tuviera una lista de carácter nacional que permitiera unificar la campaña. Esta actitud de la Corte la transformó de inmediato de respetada institución en inaceptable corporación opositora, a los ojos del gobierno. La señora presidente la criticó en cada acto público y en sus incursiones en las redes sociales. De la palabra se pasó rápidamente a la acción y tomó público conocimiento que la AFIP había iniciado una investigación contra el  presidente de la Corte  y dos de sus hijos. También anotamos que el diputado oficialista Carlos Kunkel presentó un proyecto de ley para quitarle a la Corte el manejo de sus facultades presupuestarias y administrativas y transferirlas al Consejo de la Magistratura y del acto encabezado por militantes  y algunos funcionarios judiciales, en que se hizo mofa de los miembros de la Corte. El ataque es en toda la línea no solo por el fallo emitido sino por los que resta emitir, entre los que se cuentan el control de los medios, la confiscación del terreno que ocupa la Sociedad Rural y las disputas por fondos reclamados por las provincias. La oposición apoya a la Corte, el derecho la ampara, pero el nivel de poder del gobierno pone el resultado de la disputa en terreno incierto y, sin dudas, muy perjudicial para la salud de la república.


También expresamos  nuestra tristeza  porque a la decisión  del recambio de los Jefes de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y del Estado Mayor Conjunto,  dispuesta esta semana, se le adicionó el retiro obligatorio de 35 generales, almirantes  y brigadieres. Es importante destacar que estos militares son funcionarios de carrera con alrededor de 35 años de servicios, un mínimo de ocho años de estudios específicos, título universitario y un esmerado proceso de selección que se perfecciona con el análisis y aprobación de su  ascenso por parte del senado  de la nación. Su prematuro retiro,  sin existir razones políticas  o fallas profesionales que lo expliquen, es una enorme pérdida de recursos humanos valiosos  cuya formación representó un significativo costo que ahora se pierde con perjuicio para las instituciones que contaban con su experiencia y conocimientos y la natural frustración de los causantes.


Entre los signos favorables en medio de tanta sinrazón debemos citar la marcha espontánea que reunió a más de 20.000 personas en Rosario en contra del narcotráfico con participación de dirigentes de distintos partidos políticos. Esta es una reacción saludable que surge después de que se registraran 107 homicidios vinculados a la lucha entre bandas de traficantes en esa ciudad y de que la ONU informara que Argentina es el tercer país en cantidad de partidas de cocaína, solo superado por Brasil y Colombia. Es hora de que el gobierno nacional, principal responsable de la lucha contra el flagelo de la droga, asuma  esta realidad trágica  y la enfrente con todo el peso de la ley y el poder del Estado.

Pero el gobierno parece que solo atiende a otra lucha que lo obnubila, la lucha electoral.  La presidente llevó  su primer candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires a un acto de remodelación de un hospital en la Ciudad de Buenos Aires según su ya inveterada costumbre de mezclar los actos institucionales con su  campaña política, lo que ya es aceptado con una resignación inaceptable por la oposición. También presentó a sus candidatos en un acto con características de “acto de campaña” en el micro estadio de Argentinos Juniors, aunque, según la ley que ella misma promulgó, la campaña comienza recién el 12 de Julio. En esa ocasión, como es de rigor, fue la única oradora, marcando la impersonalidad y la irrelevancia que asigna a los futuros legisladores representantes del pueblo.

El gobernador Scioli, sumado a la campaña electoral del oficialismo, justificó su actitud diciendo “no voy a llegar a cualquier precio, pisoteando o traicionando”. Sin embargo, acepta pagar el precio de no pelear por la coparticipación que le corresponde a la Provincia de Buenos Aires, reemplazando esos fondos por cargas tributarias que castigan y mortifican a quienes confiaron en él y lo votaron como gobernador. Contradicciones que surgen de argumentos adoptados para justificar actitudes asumidas bajo el temor y la presión.


Mientras, en un encuentro casual, un viejo conocido sabedor de mi actividad política me hizo la pregunta  que inquieta a muchos ciudadanos de la provincia de Buenos Aires ¿Es Massa  un caballo de Troya del gobierno? Pregunta sencilla, respuesta difícil. La presidente le ataca aunque sin nombrarlo, pero eso no es dato porque la señora está contra todos. Lo que es evidente, es que la posición indefinida de Massa le permitirá cualquier jugada en el futuro, lo que representa una posición políticamente muy hábil pero muy poco segura para quienes desean tener la certeza de que este modelo negativo no tendrá continuidad,  que no habrá reforma constitucional y que los culpables de actos de corrupción tendrán un condigno castigo. Para contar con esa certeza es que nos hemos sumado a Venegas en la alianza sugestivamente denominada Unión con Fe, en la que compartimos principios y valores de raíz nacional, cristiana y patriótica, además de contar con las seguridad de que estaremos enfrente de cualquier intento de continuismo re eleccionario.


Es un hecho que en esta elección legislativa, más importante  que “ganar” sumando diputados en una sola lista es votar  representantes que nos den certeza de que una vez en el Congreso no se venderán ni cambiarán su camiseta. Por eso, los votos que den diputados  a fuerzas minoritarias pero bien definidas en sus actitudes,  no son votos perdidos sino votos seguros para la causa de la república.

Nos despedimos lamentando que el gobierno y la señora presidente  que lo conduce adopten la posición de que hay que estar con ellos o contra ellos, forzándose en la práctica a estar contra todos los que no se rindan y no  se resignen a rendirle pleitesía. Ese estar contra todos, los pone contra la Argentina misma  y eso es definitivo porque al final del camino, la Argentina vencerá.
Un abrazo para todos

Juan Carlos Neves, presidente de Nueva Unión Ciudadana

Twitter    @NevesJuanCarlos

UNA PRESIDENTA CON SERIOS PROBLEMAS DE CONDUCTA


30/06/13 - 07:45hs

La Iglesia mostró sus grandes diferencias con el Gobierno de Cristina Kirchner. El Papa Francisco recibió al líder Qom Felix Díaz y avanzó sobre el Banco del Vaticano, mientras acá se reprime a los aborígenes y se premia al dinero sucio


Muchas veces, un gesto vale más que mil palabras. Y esto lo saben muy bien las máximas autoridades de la bimilenaria Iglesia Católica, que cada vez muestran más diferencias ante un gobierno como el que encabeza Cristina Fernández que se diluye en su propia soberbia y autoritarismo.


En la semana que pasó, los máximos referentes del catolicismo, empezando por el Papa Francisco, le marcaron la cancha al gobierno, tanto en el plano social (alertando nuevamente, por ejemplo, por deterioro de la situación social) como en el político. Haber recibido en el Vaticano al líder aborigen Félix Díaz, que está denunciando una violenta represión ordenada por autoridades gubernamentales K contra su comunidad (que hasta incluyó asesinatos) no fue un dato para nada menor. Y más si se tiene en cuenta que lo hizo pocos días después de que la Casa Rosada le negara una audiencia al cacique, aduciendo que su reclamo estaba “politizado”.


Eso no fue todo. El Papa Francisco decidió apretar el acelerador a fondo en su proyecto de transparentar al máximo el Banco del Vaticano, sacudido por pesadas denuncias de lavado de dinero desde hace décadas. Hasta se allanó el camino para que, con el consentimiento de la autoridad papal, se produjera el arresto de un monseñor, que habría tenido un “rol relevante” en la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA): el organismo que gestiona los bienes de la Santa Sede, donde era responsable de la Contabilidad.


Esta movida se da en momentos en que está todo listo, en la Argentina, para que a partir del lunes comiencen a emitirse los denominados CEDIN, los bonos que lanzara el kirchnerismo para seguir el camino contrario al que plantea Francisco: abrirle la puerta de nuestro país para que terroristas, narcotraficantes, mafiosos y delincuentes de distinta calaña puedan blanquear sus dólares mal habidos.

Insolencia


Si algo faltaba para terminar de configurar el hecho de que la Iglesia haya decidido tomar distancia del gobierno es la carta que el Sumo Pontífice le envió a la exsecretaria de Néstor Kirchner, Myriam Quiroga, que viene denunciando distintas operaciones de lavado de activos que involucrarían a allegados a la familia presidencial.

Como si fuese una broma, el viernes a última hora, la presidenta dio a conocer una carta insólita que le envió al Sumo Pontífice por la celebración del “Día del Papa”. La misiva, que no respeta el más mínimo criterio protocolar, y hasta puede ser tildada de burda, afirma: "La verdad es que es la primera vez que le escribo a un Papa. Y ni que hablar de felicitarlo por el Día del Pontífice. Ni idea".


“Me dijeron que eso siempre lo hacía la Cancillería o la Secretaría de Culto. Pero como ahora el Papa es argentino, debería hacerlo la Presidenta. Me mandaron un modelo de carta que parecía escrita de compromiso protocolar del siglo XIII. Les dije ‘eso no lo firmo’. Para eso mejor sigan enviando lo que mandaban. Así que me tomé la licencia de dirigirle una carta (acepté que fuera dirigida a Su Santidad bla, bla, bla, tampoco es cuestión de no aceptar nada). Así que Feliz Día del Pontífice", expresa el texto.

Este tipo de actitudes no hacen más que demostrar que, lamentablemente, la máxima autoridad política del país, está mostrando serios problemas de conducta.


Y esto es muy peligroso para una nación, como la Argentina, que tiene una estructura institucional fuertemente presidencialista, que requiere que sus mandatarios estén completamente en sus cabales. Y más en momentos tan complicados como los que nos toca vivir, donde la crisis económica y la recesión está teniendo profundas consecuencias en amplios sectores de la sociedad, a partir de una inflación que daña considerablemente el poder adquisitivo de la clase media y de los sectores populares, a lo que se le suma una progresiva pérdida del empleo.

Poco parece importarle esta situación a la presidenta que, ante la falta de figuras representativas en el oficialismo, ha decidido ponerse a la cabeza de la campaña del oficialismo. Por eso hizo designar a dedo a un ignoto intendente del Conurbano para que encabece la lista de diputados nacionales de la provincia de Buenos Aires (que es la madre de todas las batallas en términos electorales), acompañado por los dirigentes más alcahuetes del kirchnerismo, con el objetivo de que sea ella y nadie más que ella la principal protagonista del oficialismo en los comicios.


Es tal la desesperación que empieza a anidar en el seno de la administración K, ante una final inexorable pautado para diciembre de 2015, que todos los días tiran manotazos de ahogado. Sin escalas, pasa de utilizar a la AFIP para apretar al presidente, por el fallo que declaró inconstitucional una parte de la reforma judicial, a recomendar a la gente que vuelva al siglo XIX y amasar el pan con sus propias manos porque el gobierno no puede dar soluciones a la disparada de los precios de este alimento esencial.

Ante este panorama, las próximas semanas no pintan demasiado bien para aquellos que esperan que, al menos, el gobierno de turno esclarezca propuestas para poder empezar ver la luz al final del túnel.



NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.

LA FALTA DE OPCIONES Y EL COSTO DE NO COMPROMETERSE

Alberto Medina Méndez ~ Junio 30, 2013

A poco de conocerse las listas de precandidatos a legisladores nacionales en todo el territorio argentino, se vuelve a escuchar aquello de “no tenemos opciones”.

Es que el ciudadano siente, otra vez, que no tiene alternativas. De un lado se le ofrece la continuidad del modelo, más de lo mismo y hasta una profundización de lo ya recorrido. Es la ya conocida matriz del poder concentrado, con cada vez menos de república y una expresión más ortodoxa del “vamos por todo”.

Del otro lado, allí donde deberían abundar las alternativas, aparecen una variedad de ofertas políticas que le generan poca confianza y escaso entusiasmo.

En esa vereda, se entremezclan candidatos que son una fiel expresión del pasado al que no se quiere volver, otros que no han sabido construir alternativas políticas suficientemente seductoras, inclusive algunos que sólo sumaron figuras aisladas para elaborar una simple alianza electoral, sin programa alguno para salir de este gran enredo que propone la realidad de este tiempo.

La inmensa mayoría de los votantes parecen encerrados y no se encuentran debidamente motivados para acompañar a los políticos por los caminos propuestos. Algunos ciudadanos, que tienen historia, tradición, militancia o, al menos, simpatía política manifiesta, pueden tener resuelta su elección, pero los más intentan aún descubrir el rumbo.

A ciertos analistas políticos les gusta hablar de la crisis de representatividad del sistema político, aunque en el fondo pretenden describir al argentino promedio que sigue buscando a ese anhelado líder mesiánico, ese caudillo, que lo invite, casi mágicamente, a ilusionarse con un futuro mejor.

Es probable que ya sea tiempo de actuar con algo más de racionalidad para animarse, e intentar resolver los problemas del país, como se hace en la vida cotidiana de cada individuo.

De aplicarse esa lógica, es posible que haya que pensar en superar la urgencia, avanzando primero en una salida de corto plazo, seguramente imperfecta, que no genere demasiada fascinación, pero que evite profundizar el sendero del presente y actúe de bisagra para cambiar mínimamente el inadecuado trayecto elegido.

No es una propuesta demasiado estimulante, pero tal vez eligiendo el mal menor se pueda atenuar la adversidad actual y, al menos así, retomar parcialmente el camino de la sensatez, o quizás conseguir cierto equilibrio para, desde allí, encarar el porvenir con otro horizonte y renovadas expectativas.

Pero, como en la vida misma, se debe también tener la claridad suficiente para enfrentar adicionalmente la cuestión de fondo y no quedarse sólo con la idea de dejar atrás la coyuntura.

Resulta imprescindible asumir la inmensa cuota de responsabilidad que compete a los ciudadanos por no haberse involucrado a tiempo y ponerle freno a tanto atropello.

Estamos como estamos no sólo por la perversidad del sistema y los manipuladores de turno, sino por la complicidad evidente de una sociedad que ha preferido esperar soluciones desde la política en vez de construirla.

Si se pretenden más y mejores opciones desde la política, pues los ciudadanos deben ser parte de esa dinámica. Se necesita una mayor participación, menos silenciosa, más valiente y sobre todo comprometida.

La política partidaria no es el único camino, como algunos pretenden sugerir, sino que se debe tener una actitud ciudadana adecuada, estando presente en cualquier tipo de manifestación comunitaria, desde el club al consorcio, desde una organización gremial a una institución de la sociedad civil, desde la comisión barrial a la Política con mayúsculas, todo sirve, en la medida en que se pueda contribuir a mejorar el metro cuadrado, ese ámbito en el que se desarrolla la vida en armonía.

Si no se puede lo menos, será improbable que se logre ir por lo más. De eso se trata, de modificar la realidad y mejorarla. Y no está mal que la queja aparezca frente a la falta de alternativas electorales, lo que es incorrecto e inconducente es que el próximo turno electoral nos encuentre parados en el mismo lugar, repitiendo idénticas frases para convertirnos en ciudadanos enojados con lo que vivimos, pero incapaces de asumir la parte de la responsabilidad que realmente tenemos.

Todo lo descripto no exculpa de modo alguno a los dirigentes políticos. Ellos tienen una enorme e indelegable responsabilidad respecto a este presente que disgusta a tantos. Pero a no equivocarse, desde allí no se puede esperar nada demasiado diferente. Las pruebas están a la vista.

Es tiempo de tomar decisiones como ciudadanos. La república lo precisa de modo urgente. Pero habrá que no perder de vista que la falta de opciones es el costo de no comprometerse.

DERROTA CULTURAL

Carlos Alberto Falcone
RELATO DEL PRESENTE
Viernes, 28 de junio, 2013

Ayer decidí romper la rutina y salir temprano de mi domicilio. No es que tenga nada en contra de madrugar, solo que cuando llega la hora ya me encuentro cansado. Compartí ascensor con mi vecino, ese que después de dos años de convivencia aún no registra que vivo en la puerta de al lado, pero que así y todo me da charla durante el viaje a planta baja. Podríamos haber hablado del frío, de la humedad o de la turra del piso de arriba, pero mi vecino optó por hacer un comentario de actualidad y, con los ojos hinchados por el sueño, me preguntó si había visto que la Afip está investigando el patrimonio de Lorenzetti. “Al final no se puede creer en nadie”, sentenció, para luego desearme buen día y devolverme al olvido cotidiano, a sabiendas que si me lo cruzo a la vuelta, volverá a preguntarme a qué piso voy, como todos y cada uno de los últimos veinticuatro meses.


Me encuentro con Alejandro, mi canillita amigo, quien sin entender qué hago despierto en horarios normales, a través de un guiño cómplice me suma a una charla de paso con un fulano que está más al pedo que yo. El hombre podría hablar de fútbol, pero con el campeonato resuelto decide cambiar su rol de Director Técnico universal por el de Estratega Político Intergaláctico. “Acá hay que decir las cosas como son, no soy kirchnerista pero las obras están, y  aunque descubran algún que otro chanchullo ¿Quién no se quedó con algún vuelto alguna vez?”. Alejandro y yo respondemos a coro que nosotros nunca, a lo que el hombre refiere “bueno, hay casos y casos, yo nunca los voté, pero cuando les pegan, la Presidenta tiene razón, los hospitales están, las escuelas también”. Me llevo los diarios bajo el brazo, me siento en un bar y al abrir el primero me encuentro con que la participación escolar es la más baja desde vaya a saber uno cuándo. Las escuelas están, la educación no.


La sección política me sopapeó con las reacciones en torno a la candidatura de Sergio Massa, quien en la disyuntiva de romper o no romper con un oficialismo al que ya no le daba demasiada bola, tomó la tangente. Llegan el café con leche y las dos de manteca y el mozo me comenta “estos peronistas son todos lo mismo, se pelean antes de las elecciones y te obligan a elegir entre ellos”. Le respondí que si no quería elegir entre el peronismo de Massa, el de De Narváez, el de Venegas, el de Moyano o el de Cristina, tenía la opción de votar a los radicales aliados al FAP, a los radicales aliados a Massa, al de los radicales aglutinados tras Carrió, o a los progres aliados al radicalismo, a los progres que creen que Macri es una buena opción o a los progres que acompañan a Cristina, la que dice que las otras listas son un rejunte. Me miró feo. No me quedó otra que dejarle más propina que la habitual.


Más de una vez se ha afirmado que la mayor de las batallas del kirchnerismo es la cultural. Lamentablemente, no queda otra que reconocer que la ganaron y hace bastante tiempo. La derrota es total y se nota en todos y cada uno de los casos que se puedan pensar, por más mínimo que resulte. Felicitamos a la hinchada de Independiente por no destrozar el estadio al descender de categoría, festejamos que un policía no nos corte boleto, agradecemos al borde del llanto cuando un auto frena para cedernos el paso en la senda peatonal. Tan bajo hemos caído que se considera desagradecimiento no celebrar que alguien haga lo que le corresponde hacer, porque podría no haberlo hecho. La normalidad es tan anormal que debería llamarnos la atención y lo absurdo pasa desapercibido, así se trate de un grupo de conchetos violando clásicos en versión cumbia, o un gobernador que confiesa públicamente que no rompe con el gobierno nacional para que no se la agarren con los ciudadanos de su provincia.


Obviamente, no creo que esta derrota total haya sido mérito exclusivo del kirchnerismo. Es más, lo más probable es que esta sucesión de atentados administrativos y choreo sistemático que hemos denominado gobierno, haya sido tolerada porque quedamos con el tujes mirando para el norte y el hecho de no cambiar cinco presidentes en diez días ya era motivo más que suficiente para sentirse tranquilos. Néstor no inventó nada en esta materia, se aprovechó de lo que ya había. Cristina lo maximizó. Y así, diez años después, nos reímos del debate venezolano entre tener Patria o limpiarse el culo, mientras nos mordemos la lengua para no criticar demasiado fuerte, por temor a quedar como golpistas, porque está claro que habrá muchas cosas para corregir, pero tenemos democracia, y con eso debería bastarnos y sobrar.


Perdimos todos y por goleada. Tan penosa es la derrota que el pensamiento y la opinión han dejado sus lugares de privilegio para ser reemplazados por la imagen y el preconcepto. Ya no importan las ideas, importa quién lo dice o, en una muestra de pedantería barrial, desde dónde se dice, frase pedorra de la factoría forsteriana difundida por los medios oficialistas y repetidas por sujetos que carecen de GPS ideológico, pero que cuestionan nuestras quejas en base a quiénes se quejan y no a porqué se quejan. Y cuando no se puede identificar al mensajero, se estereotipa.


Así, el que se queja de la inflación es un cipayo que pretende que vuelva el neoliberalismo, el que reclama por mayor seguridad es un fan de Videla, el que putea por la violencia contra las instituciones es un boludo que aplaudía a Alfonsín por su transparencia mientras el país se prendía fuego, el que carajea por el sistema represivo contra los pueblos originarios es un progrezurdotrosko, el que tira la bronca porque no puede comprar dólares es un ricachón que quiere viajar a Miami, el que se indigna con los accidentes ferroviarios es un boludo que no se quejó cuando fueron privatizados, y el que queda al borde del ACV al ver la que se han choreado es un fan de los medios hegemónicos. Y así es cómo nos clasifican en dos estamentos básicos: el que se queja de la economía, es un ricachón, mientras que el que se queja de todo, es de la clase mierda que se olvidó de cómo se vivía en ese gobierno que se fue en helicóptero.


Si tan sólo fueran coherentes en su inquisición medieval, clavarían el freno de mano para preguntarse, de vez en cuando, quiénes dicen lo que dicen en la nebulosa kirchnerista. Lejos está de suceder, por eso es normal que se aplauda a Julio Alak -defensor número uno de Carlos Saúl- en su avanzada contra el Poder Judicial, porque eso significa defender las instituciones, no como lo que pretenden los fans de Alfonsín que reclaman república cuando no dijeron nada de la inflación. De aquella inflación, no de ésta, que es producto del mayor crecimiento económico de la historia de la galaxia, tal como lo sostiene el neoliberal Amado Boudou, que vivirá en Puerto Madero pero es un paladín de El Modelo y no como esos ricachones noventistas que tiene de vecinos.


La represión a todo aquel que levante el dedo es un invento de los progres del que se aprovechan los medios hegemónicos, esos que desaparecerán el día en que dejen de ponerle palos en la rueda al progre Martín Sabbatella. Y ahí sí que vamos a ver de qué se disfrazan aquellos que quieren que volvamos al pasado de la Alianza, como sostienen los exfuncionarios aliancistas Abal Medina, Diana Conti y Débora Georgi. Sin medios que laven cabezas, los que extrañan la dictadura ya no tendrán espacio para criticar las políticas de desarrollo social de la compañera Alicia Kirchner, ejemplo patrio de trayectoria que empezó a curtir pasillos gubernamentales en 1977.

Y mejor no hablar de la abogada exitosa que en los noventa la pasó bomba, que se forró en guita imposible de justificar -ni siquiera la que tiene en blanco- que cada vez que puede se delira los morlacos en el exterior, que se hace la boluda con la pobreza, que mide su mundo con un metro patrón verde con la cara de Franklin y que, desde su millonario estado de vida, cuestiona a la clase media a la que dice pertenecer.


Evidentemente, para cuestionar el lugar donde está parado cada uno de los que critica al gobierno, el oficialismo primero necesita una buena brújula. Mientras tanto, se convirtieron en víctimas de la misma victoria cultural que pretendieron capitalizar, cuestionando nada, aplaudiendo todo y transitando la vida en un eterno devenir del presente continuo en el que no hay proyecto a futuro y la vida se mide en mantener el poder porque sí.

Viernes. Hablo desde mi casa.



NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.