martes, 3 de septiembre de 2013

MUY TARDE Y MUY MAL

Queridos amigos:

En la imaginación del poeta florentino Dante Alighieri, autor de la obra “La Divina Comedia”, en las puertas del infierno había una inscripción que terminaba con la frase: “Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza”. Esta tremenda amenaza podía ciertamente disuadir a cualquier visitante que tuviera la opción de no trasponer el umbral, pues luego de haberlo cruzado no existiría retorno.


De alguna manera, en ese umbral metafórico se encuentra ahora el así llamado “kirchnerismo”, después de haber tomado conciencia de la pérdida de apoyo popular que mostraron las PASO, mientras se acercan al infierno tan temido que se abrirá a sus pies si el 27 de Octubre los resultados electorales se repiten. El temor a trasponer ese umbral es muy grande, tan grande como para intentar borrar con el codo lo que viene escribiendo y proclamando desde hace años con vehemencia y altivez, convencidos de que siempre habrá tiempo para volver a los viejos pecados  si una olvidadiza mayoría volviera a darles la oportunidad de conservar el poder.


Con esta premisa en mente, en una semana, el gobierno ha pasado a tomar medidas y efectuar gestos y declaraciones que puestas en boca de los medios o de la oposición merecieron el mote de actitudes destituyentes o desestabilizadoras y que ahora pasan a ser doctrina oficial aunque con un vicio de origen: llegan muy tarde  y se hacen muy mal.


Comenzó la señora presidente anunciando un aumento del ingreso mínimo para el cobro del injusto impuesto a las ganancias a la cuarta categoría, o sea a los asalariados, medida ésta a la que se había resistido hasta el punto de soportar paros y actos sindicales sin aflojar un ápice, cuando todavía creía que nada podía afectar el voto cautivo de una ciudadanía que se pensaba adormecida. Por cierto que esta medida no se toma en un marco legal que garantice una actualización automática ante la presión inflacionaria sino que se otorga como un gracioso beneficio, circunstancial y por ello mismo efímero y claramente dirigido a generar efectos electorales.


En esta novedosa versión de  un gobierno capaz de escuchar las voces ciudadanas, el Secretario de Seguridad, Sergio Berni, descubrió que la inseguridad es una realidad “palpable” que la gente “padece permanentemente”. Semejante afirmación, luego de tantos años de que los funcionarios nos hablaran de que la inseguridad era una “sensación” generada por los medios y la oposición al amplificar los hechos, nos sume en la indignación de haber estado deliberadamente sometidos a un intento de engaño sistemático y desafortunado. Sin embargo, esta nueva visión no fue acompañada de un reconocimiento de responsabilidades y de un cambio de políticas de fondo. Apenas se vuelve al parche de  anunciar el traslado al conurbano bonaerense, zona con la mayor densidad de votos, de 4000 gendarmes que dejan atrás  descuidadas las fronteras que constituyen su responsabilidad primaria. Otros 750 miembros de las fuerzas de seguridad son llevados a Mar del Plata, ciudad en que la inseguridad ha sido duramente castigada en las urnas y poco más.


La catarsis continuó con la admisión de Miguel Galuccio, presidente de YPF,  de que en la Argentina “tenemos  un  déficit energético serio, y si no hacemos algo va a empeorar”. Luego de tantos años de negar la  realidad de ese déficit, fruto de la incompetencia de un gobierno que asumió sus funciones con un país autosuficiente y exportador en materia energética y lo redujo a una situación en que  la importación de energía se ha convertido en su principal fuente de pérdida de divisas, los dichos de Galuccio lejos de darnos tranquilidad nos llenan de desazón.  La gravedad de la situación ha llevado al gobierno a firmar un acuerdo de explotación con la empresa Chevron, tan lesivo para los intereses nacionales que sus claúsulas deben ser mantenidas lejos del conocimiento público, cubiertas con un manto de “confidencialidad”. Las protestas que se produjeron en Neuquén, cuando la legislatura local aprobó ese acuerdo que escamotea a la provincia  buena parte de los beneficios que le corresponderían como dueña del recurso, fueron resueltas con violencia y el mencionado acuerdo es defendido con el argumento de que en la actual situación de la Argentina es la única solución posible. Es decir que nos infectaron, nos llevaron a la gangrena y ahora tenemos que aceptar  la amputación como último recurso para sobrevivir.


Lanzados a la difícil tarea de recuperar votos perdidos,   funcionarios  y candidatos gubernamentales tales como el Jefe de la AFIP  y el intendente Insaurralde,  han llegado al extremo de usar la señal de cable  de  TN, perteneciente  al denostado grupo Clarín,  a quien los representantes del gobierno atacaron con ferocidad en las audiencias promovidas por la Corte Suprema de Justicia para dilucidar acerca de la constitucionalidad de las cláusulas de la Ley de medios que apuntan al desguace de dicho grupo. Es decir que, ante la necesidad, todo vale, hasta usar las señales y los medios maldecidos.


En el ámbito de las disputas internacionales también el gobierno pareció despertar ante la inminencia de las derrotas. En una jugada inesperada, la presidente anunció que presentará un proyecto de Ley para que el Congreso se desdiga por segunda vez del “cerrojo” por el cual negaba la posibilidad de la apertura de  un nuevo canje y de ese modo poder promover un tercer canje o sea una segunda reapertura. Nuevamente tarde  y mal, las reacciones del gobierno llegan luego de los hechos consumados de dos fallos desfavorables y de haber, absurda y altaneramente, afirmado que  no se pagaría ni un  peso a los deudores que quedaron fuera de los canjes (holdouts). También se anunció la intención de ofrecer a los actuales tenedores de bonos cambiar los mismos por una versión que permita su cobro en Argentina en lugar de hacerlo en Estados Unidos, propuesta rápidamente “cajoneada” porque trasmitía el mensaje de una intención de ignorar eventuales fallos desfavorables  de la Corte Suprema de los Estados Unidos a cuya iluminación divina apeló nuestra  presidente en su  discurso. Es difícil hacer peor las cosas que con esta mezcla de soberbia, incompetencia y falta de oportunidad, de que  se ha hecho gala, confirmando que nuestro futuro económico está en muy malas manos.


Pese a ello, es al futuro a lo que aludió el gobernador de la Provincia de Buenos Aires y operador principal de campaña, Daniel Scioli, al promover una gran interna justicialista para elegir candidatos presidenciales para el 2015 en una reunión de gobernadores organizada en Corrientes. Luego de tantos años de ignorar al partido justicialista hasta el punto  de hacerle perder personería  en importantes distritos por mero descuido, resulta patética esta llamada, hecha con la finalidad de evitar fugas en la temida elección el Octubre del 2013, ofreciendo el sueño de una democracia partidaria, nunca respetada, para dentro de dos años. Sería recomendable que esos funcionarios se aboquen a trabajar y gestionar el duro presente y dejen de proyectar sus fantasías políticas sobre una ciudadanía que observa sus devaneos con absoluto desconcierto y se pregunta lícitamente ¿cómo pueden hablar de esas cosas en estos momentos?


Hay un viejo proverbio que dice “a enemigo que huye, puente de plata”. La lógica de su sabiduría  puede llevar a algunos a pensar que si el gobierno entendió la naturaleza de algunos problemas que nos aquejan, aunque sea tarde y mal,  igual deberíamos apoyarlo y alentarlo pata motivarlo a  seguir en esa línea. Pues bien, lamento desalentarlos. El problema es que el gobierno no está huyendo, sino fingiendo una retirada para tratar de disminuir las pérdidas a sufrir en las elecciones de Octubre, para después volver a sus patologías con renovada saña. Para fundamentar esta opinión me apoyo en el principio de analogía ya que igual apariencia de sensatez se esbozó antes de las elecciones del 2007 y 2011 para después desenmascarar el “vamos por todo”, imponer el cerrojo cambiario y multiplicar el autoritarismo presidencial.


Pero si lo hecho en el pasado cercano no fuera suficiente, allí están las acciones del presente que se entremezclan con las farsas electorales para mostrar la verdadera naturaleza del oficialismo. En esta misma semana  y mientras se pretendía mostrar una actitud más razonable,  la señora presidente, en uno de los habituales actos con que se anticipa a los tiempos de la campaña que comienza el 22 de septiembre, se refirió a los medios que derrocan gobiernos con “balas de tinta” que reemplazan a las balas de plomo usadas en el pasado.  También se continuó  con las presiones contra la actividad de compañías privadas, ordenando a la empresa aérea LAN el desalojo  del hangar que ocupaba en Aeroparque poniendo en jaque la continuidad de su funcionamiento en Argentina. Esta maniobra, que luego fue detenida por un amparo judicial,  se desnudó como parte del esfuerzo hecho por la conducción de Aerolíneas Argentinas de suprimir a la competencia, hecho del que tomamos conocimiento a partir de un video que muestra al presidente de dicha compañía, miembro conspicuo de la agrupación “la Cámpora”, revelando sus peticiones a la presidente en tal sentido.


También podemos citar la renuencia a disminuir el gasto público que continúa en ascenso hasta el punto que ya se planean nuevos impuestos para reemplazar a lo que deje de recaudarse por la suba del piso del impuesto a las ganancias. Que las reservas se ubicaron por debajo de los 37.000 millones de dólares en su imparable descenso y que el dólar superó los nueve pesos en el mercado marginal. Pero lo más significativo en términos de demostrar que nada de fondo ha cambiado, es que la ola de reconocimiento de problemas negados no alcanzó a los dos aspectos más oscuros del  gobierno, a saber: la mentira estadística que niega la inflación y la corrupción que se beneficia de la protección judicial y el silencio de los funcionarios.

Todo esto nos pone frente a la evidencia de que estamos apenas ante  un maquillaje electoral que aspira a poner pesos devaluados en manos de los consumidores y hacernos pensar en el lejano 2015 para tratar de que la ciudadanía sea más benévola en las urnas en la cercana elección.


No nos dejemos engañar. La naturaleza de quienes nos gobiernan es inmutable y si  no logramos que su poder se vea limitado en el Congreso nos esperan dos años de abusos, estatizaciones, confiscaciones y atropellos mayores aun que los vividos. Por suerte, no estamos solos en la tarea de mantener despiertas las mentes y los corazones de los argentinos y tenemos la esperanza de que nadie se dejará engañar, salvo los que tienen intereses creados en mantener sus privilegios y prebendas. Por suerte son cada vez menos y parece que la luz de  la verdad comienza tenuemente a brillar.

Un abrazo para todos.

Juan Carlos Neves, Nueva Unión Ciudadana

NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.