domingo, 15 de septiembre de 2013

PALABRAS PROHIBIDAS


Queridos amigos:

El informe de hoy comienza con la presentación de tres escenas con muy diferentes protagonistas.

Escena uno: un carnicero de barrio acaba de vender su producto a una clienta y confiesa desolado que no le puede dar el vuelto  porque todos los compradores vienen con billetes de cien pesos y carece de billetes pequeños.
Escena dos: un profesor de economía, en su cátedra, analiza el nivel de reservas que es de 35.200 millones de dólares luego de la  disminución de 8000 millones  en lo que va del año y concluye que si la Corte Suprema de Justicia  de los Estados Unidos no toma el caso de los tenedores de bonos impagos argentinos, y se ejecutan los fallos de pago total de la deuda, entraremos nuevamente en default.

Escena tres: legisladores de la oposición son forzados a tratar el proyecto de presupuesto sin tiempo para lectura previa, pero a simple vista les surge que presenta valores de inflación y crecimiento alejados de la realidad y que promete una baja del gasto público que implica  un ajuste tan  brutal como descabellado.


La conclusión que puede obtenerse de estas tres escenas recortadas de un cuadro de realidad compleja, es que estamos entrando en una zona de crisis que se percibe en la calle, en los círculos académicos y en  los foros políticos, sin que el gobierno atine a formular políticas públicas capaces de frenar la debacle.


La mentira sistemática resulta cada vez menos eficaz para engañar a los ciudadanos y cada vez más onerosa en sus consecuencias. El INDEC insiste en un índice de inflación del 0,8 por ciento para Agosto, mientras que las agencias privadas miden 2,1 por ciento en el mismo período. La proyección de los datos oficiales da una inflación anual del 10 por ciento y esa fantasía permite esconder en los papeles el porcentaje de pobreza y dibujar un crecimiento del Producto Bruto Interno inflado. Pero esto no es gratis, la falta de credibilidad nos aleja de los mercados de capitales y el hecho de declarar un PBI superior al 3,2 por ciento nos obligará a pagar 5000 millones de dólares a los tenedores de bonos que tienen cupones atados al crecimiento. Aislados y auto engañados, observamos que el presupuesto prevé destinar 9855 millones de dólares (aproximadamente el 25 por ciento de nuestras reservas) en el año 2014 en carácter de pago de la deuda pública, tomándolos del Banco Central.


Para evitar los cuestionamientos que seguramente presentaría la nueva composición de la Cámara de Diputados con las incorporaciones de los elegidos en Octubre, el gobierno busca la aprobación rápida, tanto de este presupuesto poco creíble como de las figuras de emergencia económica, que le da discrecionalidad en el manejo de la economía, y de la actual distribución de los ingresos del impuesto al cheque  y demás ingresos tributarios, para mantener el reparto de 75 por ciento para el gobierno nacional contra el exiguo 25 por ciento que se coparticipa con las provincias.


En este punto es por demás necesario considerar los metamensajes que surgen de estas actitudes gubernamentales. Mucho  se ha especulado con la posibilidad de que una fuerte derrota en Octubre podría precipitar una salida anticipada del actual gobierno y personajes como Luis D´Elía se han permitido hasta  ponerle fecha en Noviembre. Frente a estas usinas de acción psicológica que buscan preocupar a los ciudadanos y victimizar al oficialismo está la realidad que representa la búsqueda de los instrumentos jurídicos para seguir ejerciendo el poder desde el ejecutivo sin atender a la división de poderes que establece nuestra Constitución. Evidentemente el gobierno espera contar con el fraccionamiento de la oposición para lograr sus objetivos en el Congreso y con los Decretos de Necesidad y Urgencia para avanzar cuando encuentre obstáculos reales.


Pero el problema más serio que deberá enfrentar la señora presidente  en sus dos últimos años de gobierno no serán los embates opositores ni la fuga de aliados de conveniencia sino la espantosa realidad económica que obligará a manejar palabras prohibidas tales como ajuste, devaluación, desborde inflacionario y hasta default.

Entretanto, el aparato oficialista intenta torpemente tratar de modificar la tendencia del voto  de rechazo expresado en las PASO, particularmente en la estratégica Provincia de Buenos Aires.


A nivel nacional  la señora presidente anunció un  aumento de 1900 millones de pesos en el aporte anual del Estado a las obras sociales sindicales y duplicó el monto de facturación para los contribuyentes adheridos al régimen de monotributo sin aumentarles la cuota mensual. Por su parte, el gobernador Scioli, que durante todo el año tuvo serias dificultades para poder pagar los sueldos provinciales, ahora anunció un aumento de más del cien por ciento de la jubilación mínima y de más  del cuarenta por ciento en las pensiones. Por mucho que quiera disimularse el carácter meramente electoral de estos anuncios, formulados luego de la dura derrota en las urnas, nadie deja de notar el contraste entre esta generosidad y el rechazo enérgico a atender reclamos gremiales cuando las huestes oficialistas se sentían vencedoras y dueñas de los votos ciudadanos.


Otro capítulo de la lucha electoral que obliga a utilizar palabras prohibidas es el referente a la inseguridad. El primer candidato a diputado nacional por el Frente para la Victoria en la Provincia de Buenos Aires, el intendente de Lomas de Zamora Martín Insaurralde, decidió abandonar los padrinazgos que  lo habían reducido a un mero acompañante de la figura presidencial para esbozar una idea propia. Su propuesta de bajar la edad de imputabilidad en el marco de una reforma del régimen penal juvenil lo puso en el centro de la escena pero fue fuertemente cuestionado por los referentes legislativos de su propio espacio político. El diputado Carlos Kunkel llegó a decir “Nunca votaría un proyecto vinculado  con la baja de imputabilidad  de menores, estuvo mal asesorado”. Aunque luego consiguió algunos apoyos, a Insaurralde le debe haber quedado claro que cuando acceda  a la Cámara de diputados con el peso de la derrota electoral y su poco poder dentro  del bloque del Frente para la Victoria, que solo vota  lo ordenado por el ejecutivo, pasará a ser un simple miembro de número con pocas posibilidades de desarrollar iniciativas propias. En esas condiciones, suponemos que le surgirán serias dudas acerca de la conveniencia de completar su período como intendente, lugar con mucho más peso para ser considerado en el 2015 y  con los numerosos antecedentes de candidatos testimoniales que no  asumieron su banca.

Leonor Granados

Jugado en la defensa de un modelo que siempre lo hostigó, el gobernador Daniel Scioli sintió que le soltaron las manos que alguna vez denunció como atadas y ungió al Intendente de Ezeiza, Alejandro Granados, en el desdoblado Ministerio de Seguridad provincial. Scioli sorprendió con un duro discurso en el que dijo que desde el Estado de Derecho hay que estar “dispuestos a todo” para enfrentar el flagelo de la delincuencia y Granados, por su parte,  fue tan verbalmente duro que su propia hermana, que es senadora provincial (y que ahora milita  con Sergio Massa) lo tildó de tener un “doble discurso”  que además es “muy violento”. 


Les damos la bienvenida a quienes se animan a pronunciar palabras hasta ayer prohibidas como “inseguridad” pero notamos que son “conversos de ocasión” que llegan sin planes, experiencia ni idoneidad, a halagar los oídos de los votantes  y  discursear “para la tribuna”.

Luchar contra la inseguridad requiere desmantelar el crimen organizado que tiene apoyos políticos y complicidad policial y detrás del cual están poderosos financistas del narcotráfico y la trata de personas. También hace falta una tarea de largo plazo que aparte a los jóvenes de la marginalidad con educación y trabajo genuino y devolver a la policía facultades para prevenir los delitos y hacer inteligencia criminal. Mucha tarea para un cambio de nombres pergeñado con fines electorales.


En las actuales circunstancias coincidimos con el discurso de Gerónimo Venegas que expresa la necesidad de comenzar a pensar en cómo atender  problemas tales como la inflación, la competitividad y la salida del cepo cambiario, de forma que el ajuste no termine recayendo sobre los más débiles de la sociedad. En este destape de palabras prohibidas incluimos también el concepto de “déficit energético muy grave” que ya se incorporó al discurso del presidente de YPF, Miguel Galuccio, y esperamos que el Ministro Randazzo termine de culpar a lo hecho en los “últimos 50 años” para justificar el desastre que es el transporte ferroviario,  asumiendo las responsabilidades acumuladas en los diez años del gobierno al que pertenece.

La cuestión de fondo es que percibimos que  luego de las elecciones de Octubre el gobierno tratará de organizar su sucesión mientras que la realidad impone  un cambio de paradigmas. Incorporar las palabras prohibidas que reflejan los problemas reales que antes se negaban es un hecho auspicioso, pero de escaso valor si no va acompañado de políticas que promuevas soluciones reales. En las entrañas de este modelo nunca claramente definido, los hechos indican que se ha procurado aislar a la Argentina de los mercados de capitales, estatizar empresas (Aerolíneas Argentinas, YPF, los ferrocarriles, etc), controlar la iniciativa privada, imponer un proteccionismo anacrónico e intentar preservar  los dólares con “cepos” y la inflación con “congelamientos”. El sustento ideológico es el de una izquierda anticuada y la reivindicación de una guerrilla setentista violenta y criminal que nos retrotrae al mundo de la guerra fría en medio de la era de la globalización.

El futuro nos plantea el desafío de instalarnos en el mundo contemporáneo aprovechando todas las oportunidades que le brinda a un país riquísimo en recursos que solo necesita de una dirigencia inteligente  y honesta para modificar su patrón de decadencia injustificada.


Si el rezo y la voluntad del Papa sumados al coro de los hombres de buena voluntad, pudieron obrar el milagro de que se abriera una oportunidad para evitar el agravamiento de la guerra en  Siria, nada nos impide soñar con el proyecto de una Argentina mejor, donde la corrupción sea repudiada, la palabra empeñada sea defendida, la honestidad sea admirada y los valores nacionales y cristianos nos permitan educar a nuestros hijos y construir con ellos y para ellos un buen lugar para vivir. Sin mentiras, ni palabras prohibidas.

Un abrazo para todos.

Juan Carlos Neves, Nueva Unión Ciudadana


NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.