miércoles, 17 de febrero de 2016

TESTIMONIOS DE UN ENCUENTRO CON SS FRANCISCO

Ana Barreiro es la señora esposa del ex mayor del E.A. Ernesto Guillermo Barreiro, quién al negarse a declarar dio inicio al levantamiento carapintada de Semana Santa de 1987, sufrió persecuciones, encarcelamiento, fue beneficiado por las leyes de Obediencia Debida y Punto Final; actualmente encarcelado y juzgado por la comisión de supuestos delitos de lesa humanidad.

Su familia fue acosada por el Juez Ariel Lijo ante la falsa denuncia que su hija Irene podría ser hija de desaparecidos, cuestión que quedó dilucida ante estudios de ADN que demostraron lo contrario. El  lamentable accionar del juez Lijo tuvo una gran repercusión mediática  raíz de una “emboscada”, que le tendió a Irene Barreiro después de haberla acosado con un allanamiento en su casa, donde prácticamente la supuesta víctima fue tratada como una delincuente. Ver video.


Ernesto Barreiro y su familia no han dejado de luchar por su libertad, uno de sus cinco hijos es Juan que decidió hacer un peregrinaje a pie a Jerusalén por la paz y recientemente su esposa Ana Barreiro mantuvo una breve entrevista con SS Francisco en la plaza de San Pedro. De esa entrevista Ana hizo llegar un mensaje esperanzador para todos los Presos Políticos y sus sufridas familias; a continuación dejamos sus propias palabras contando la experiencia.

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva
Por una Nueva Década en Paz y para Siempre


Roma 11 de febrero de 2016

Queridos amigos

Sé que muchos han ido ya a ver al Papa para pedirle interceda y presione por la pronta libertad de nuestros Presos Políticos.

Y las familias se lo agradecemos infinitamente a todos

Aunque lo que abunda no daña y ojala muchos más pudieran hacerlo.

Gracias a dios estamos teniendo muchas señales de que pronto cambiara esta cruel e injusta situación.

Ana Barreiro entregando documentación a SS Francisco

Comparto con ustedes la alegría de haber sido invitada a viajar y asistir a la audiencia general de los miércoles en plaza San Pedro y tener la oportunidad de hablar unos minutos con su santidad previo entrega por supuesto de una carpeta que consta de muchas fotos de los nietos de los Presos Políticos, cartas de algunos hijos y nietos pidiéndole al Papa la pronta liberación de sus abuelos.

Dado que el castigo a los Presos Políticos se hizo transitivo a sus familiares como lo expresara en Tucumán (2014) el ex viceministro de defensa Alfredo Forti “ahora iremos por sus familias” y vinieron...

Mi pedido (también por escrito) fue encarado desde el punto de vista de los derechos del niño y los DDHH que se le violan a los nietos de los Presos Políticos (adjunto fue la legislación  internacional de los derechos del niño, cuyos varios puntos pueden aplicarse al caso que nos compete).

Dijo Mandela “lo que más me hizo sufrir en mis años de prisión fue el no poder relacionarme con los niños”.

Ana Barreiro y su hijo Juan el peregrino

En nuestra escueto pero intenso dialogo su santidad me expreso que estaba totalmente en claro de todo, que hizo lo imposible para que el gobierno anterior solucionara el tema y no pudo lograrlo pero que con este gobierno pronto llegara la solución. Nos dio la bendición extensiva a todos los Presos Políticos sus familias y amigos.

Más detalles ampliare el martes en el programa de radio. Recuerden que ahora salimos de 19 a 20 hs AM 830 Radio del Pueblo  y por Internet en vivo.

 Para escuchar a Ana Barreiro contar su experiencia haga click en la radio
Escuchar a Ana Barreiro en Radio, click en la imagen

Adjunto dos fotos del momento 1) entregándole la carpeta,  2) con mi hijo Juan el peregrino.

Un granito más de arena... ¡HASTA TODOS LIBRES!

Ana Barreiro

NOTA: A continuación se agregan algunas de las cartas entregadas a SS Francisco[1][2][3][4][5].




[1] Los Derechos del Niño en la Legislación Argentina
Legislación
Los Derechos del Niño y su recepción por la Legislación Argentina
Con la firma de la Convención sobre los derechos del niño, se produjo un cambio en la concepción de la infancia como tal. Los niños dejaron de ser objeto de derecho, para pasar a ser verdaderos sujetos de derecho.
La Convención sentó una serie de principios que debían ser plasmados en la legislación interna de los países. Fue así que en Diciembre de 2005, se dictó la Ley 26.061 sobre “Protección integral de los derechos de niños, niñas y adolescentes”.
En su Artículo 1°, señala que tiene por objeto la protección integral de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, garantizando el ejercicio y el disfrute pleno, efectivo y permanente de los derechos reconocidos en el ordenamiento jurídico nacional y en los tratados internacionales de los que Argentina es parte.
Entre otras cuestiones de relevancia, presenta definiciones de conceptos y cuestiones vinculadas con la restitución de menores, como por ejemplo las nociones de “interés superior del niño” y “residencia habitual”. Por interés superior del niño, entiende la máxima satisfacción, integral y simultánea de los derechos y garantías reconocidos por la ley.
Asimismo, brinda una calificación autárquica de residencia habitual, entendiendo por tal el centro de vida del niño, aquel lugar donde las niñas, niños y adolescentes hubiesen transcurrido la mayor parte de su existencia, aunque su Decreto reglamentario expresa que la residencia habitual será entendida en el sentido otorgado en los Convenios internacionales de los cuales Argentina es parte.
Asimismo, establece que los niños tienen derecho a no ser objeto de secuestros o tráfico para cualquier fin o en cualquier forma, tienen derecho a ser oídos y expresar su opinión en los ámbitos de su vida cotidiana y en los procedimientos que los conciernen, y también el derecho a la identidad, incluido el derecho a la preservación de su origen y de sus relaciones familiares.
Visitas Internacionales (que comprende el derecho a visitar su abuelo)
El pedido de visitas tramitará de la misma forma que el pedido de restitución. En tal sentido, la Autoridad central tendrá como función la de adoptar todas las medidas necesarias para eliminar los obstáculos que pudieran existir para el ejercicio de esos derechos, incoar los procedimientos a los efectos de organizar y proteger el ejercicio efectivo del derecho de visitas y asegurar el cumplimiento de las condiciones a las que pudiera estar sujeto el derecho de visita.

[2] Carta de Irene P. Barreiro
Buenos Aires, octubre 2014
Querido Francisco:
En principio quiero agradecerle el hecho de que en este momento se esté tomando el tiempo de leer mi carta la cual escribo con el objetivo de hacerle llegar mi historia, una parte de la historia que quizás nadie se anima a contar o que fue silenciada por mucho tiempo y por diferentes razones, pero que hoy, basándome en la triste e injusta experiencia que me ha tocado vivir no me dejo más opción que dejarla salir a la luz, a pesar mío, más allá de lo que muchos pudieran pensar o decir.
Mi nombre es Irene Paulina Barreiro y nací durante la época del proceso, estoy por cumplir 36 años, soy hija del ex Mayor Ernesto Guillermo Barreiro quien hoy se encuentra privado de su libertad en una penitenciaria común de la provincia de Córdoba, lugar donde está siendo juzgado actualmente, hace aproximadamente un año y medio.
Hace unos meses atrás, se dio comienzo a un periodo de mi vida el cual jamás pensé que iba a experimentar, tras el rumor sobre una denuncia que me sindicaba como "hija de desaparecidos" y luego de un mes persecución misteriosa y silenciosa donde me amenazaban, insultaban y perseguían  por la calle tomándome fotos, sintiendo miedo e incertidumbre por no entender porque  y quien estaría haciendo tal atrocidad, ocho efectivos de la Prefectura, dos técnicas del Banco Genético y dos "testigos" irrumpieron en casa de mi madre, donde yo estaba de visita. Invocaron una orden del juez Lijo y durante cinco horas me acosaron. Querían sacarme sangre por la fuerza. Ante mi negativa, recolectaron las prendas íntimas, peines y cepillos que encontraron. Me encerraron y me intimaron a quitarme la ropa interior; creo que sólo la llegada de la Policía Federal (a la que llamó mi hermana) les hizo deponer su actitud. Si yo era supuestamente la víctima, ¿por qué no conocía la causa?; ¿por qué le negaban a mi abogada una copia de la orden judicial?; ¿por qué insistían en doblegarme si lo único que pedía era hablar con el juez para hacerme el ADN con un perito de parte?
El 24 de septiembre fui citada al juzgado. Otra vez fui encerrada y acorralada. Ahora era el juez Lijo quien gritaba: "Irene no sale de acá si no deja una muestra". Cuando se me vinieron encima ni pensé, me saqué todo. Salir desnuda del despacho fue, aunque parezca exagerado, la única manera de recuperar mi libertad. Esto ocurrió a pesar de mi disposición para realizar un análisis de ADN, con la sola condición de que intervenga un perito de parte que garantice la no manipulación política de mis datos genéticos. Lo dispuso un juez, a pesar de haberle presentado un análisis de ADN, realizado en Madrid, con cadena de custodia que establece que en un 99,99% soy hija de Ernesto y Ana Barreiro.
Querido pontífice, soy una persona simple y pacífica, a veces extremadamente sensible, virtud que en este mundo tantas veces injusto y hostil se convierte en un gran defecto, amo y respeto la vida y a mi prójimo como a mí misma tal como dice la Biblia, mis padres me criaron lejos de ideologías políticas y me dieron la libertad de decidir quién y cómo quería ser y pensar, y el hecho de haber vivido esta experiencia  me causo  un profundo dolor y la verdad, no soy capaz de comprender ya que no era nada más que un bebe cuando todo esta historia sucedió, y ahora estoy pagando la consecuencias de algo que no tiene nada que ver conmigo, que se ha desvirtuado, que se está manoseado, quizás por otros intereses que muy alejados están del objetivo principal, entiendo que el dolor a veces enceguece y puede llenar de ira hasta al corazón más puro, y quizás las personas o entidades que impulsaron esto que me paso no sean capaces de ver el daño que están haciendo a personas inocentes, cuando se supone que su búsqueda es desde el amor y no desde el odio y la venganza. Si yo realmente hubiera sido hija de desaparecidos….seria así que ellos tratan a sus víctimas? No lo creo, nadie se acercó  a preguntarme como estaba en ningún momento, ni me ofrecieron su contención,  y es por eso que apelo  a usted como hombre de Dios, a su corazón lleno de humildad, amor y sentido de la justicia.
Habiéndome enterado que pronto se reunirá con Estela de Carlotto para unirse a su causa, la cual respeto en profundidad, le pido por favor desde lo más profundo de mi corazón que hable con ellas, que interceda por mí, por mi familia y todas las familias que pasaron o están pasando por lo mismo y no pudieron darlo a conocer. Esto sucede y es real y también es parte de esta historia tan pesada que le toco vivir a nuestro país.
Señor pontífice este es un grito de desesperación ante el desamparo que sentí y no se me ocurrió más nadie a quien manifestárselo que fuera capaz de entender e interceder para que podamos de una vez por todas terminar con esto, poder perdonar, conciliar, olvidar el pasado y seguir adelante con nuestras vidas, sin rencor ni resentimientos, y por fin empezar a transitar tiempos de amor, paz y hermandad, ESA ES MI LUCHA, ESTE ES MI TIEMPO.
Podría usted ayudarme en esta tarea tan difícil? Po favor, rece por todas nuestras familias…
Mi más sincero agradecimiento.
Irene Paulina Barreiro

[3] Carta de Ana Barreiro
Buenos Aires 31 enero 2016

Su Santidad
Como Su Santidad ha leído en la carta (adjunta) de la hija de un Preso Político que le fue enviada vía la Nunciatura el año pasado la persecución a quienes están hoy y desde hace 12 años privados de su libertad se ha extendido a sus familias, tal cual lo advirtió y así procedió, el  Vice Ministro Alfredo Forti quien declaro a la  salida de un juicio al que asistió en Tucumán “ahora iremos por sus familias, por sus hijos porque son cómplices y participes necesarios…. Como ejemplo su Santidad le comento que nuestros hijos en esos momentos tenían 4 años o no habían nacido aun...
Y esta introducción me lleva al tema  de esta carta y al pedido de que su Santidad ponga fin al castigo que por transferencia han estado recibiendo de parte de las autoridades democráticas durante estos largos años nuestros NIETOS , niños a quienes se los ha vejado, sin piedad  ni compasión  en las requisas , hubo niñas a quienes se les ha revisado el ano , bebes a quienes les han desvestido y sacado los pañales , que a veces han tenido que mojarse bajo la lluvia y soportar las esperas a la intemperie y el frio para entrar a visitar a sus abuelos, abuelos que a lo largo de los años han preferido no ver a sus nietos para que estos no pasen por tales situaciones denigrantes y atemorizantes para un menor
Niños que no han podido estar en brazos de sus abuelos, que no pudieron compartir juegos ni las sabias enseñanzas que el amor puede dar
Nuestras familias fueron castigadas y los daños colaterales son graves, esposas que han muerto de un infarto visitando su marido en un penal o al ver la injusticia de que se lo arrancaran del seno de su familia
Un niño que no conocía a su abuelo pregunto a su madre: “ quien es el Sr del teléfono, mi abuelo?”
Los DDHH de los niños que pertenecen a familias de Presos Políticos son VIOLADOS  por el Estado … HASTA CUANDO ?
Entrego esta carta en sus PIADOSAS manos para que su alma MISERICORDIOSA tenga COMPASION  e interceda  por nosotros ante el Presidente de los Argentinos y juntos le den una solución definitiva a esta situación desesperante de miles de familias argentinas que vienen de toda una vida “cumpliendo con Dios y con la Patria “
En nombre de todos los Presos Políticos y sus familias: lo saludo en Cristo Rey
Que el Señor lo bendiga  Atte.
Ana Barreiro (esposa de Preso Político y madre de Juan, peregrino a pie a Jerusalén Por la Paz)
[4] Carta de Florencia del Río
Querido papa Francisco:

Es un honor para nosotros que Ud. reciba nuestras cartas y fotos familiares.

Soy Florencia del Rio, vivo en Capital.
Adjunto a la presente algunas fotos de mi padre con sus nietos, y de nuestras familias.

 Mi padre está detenido en Tucumán, y la distancia no ha hecho menos dolorosa esta situación, todo lo contrario. En mi caso, mi papá es el único abuelo de mis hijos, ya que mi suegro falleció antes de que nacieran.

El daño es doloroso, ha calado hondo en nuestros corazones, perdimos el llamado semanal que teníamos con él, la visita impostergable a Buenos Aires cada vez que podía tomarse unos días para llenar de mimos perfumados a sus nietos y a nosotras. Hacíamos  lo imposible para organizar fechas y vacaciones y coincidir en Buenos Aires y disfrutarnos y abrazarnos fuerte y compartir la vida.....

Querido Francisco, rogamos su bendición, su plegaria y su compañía para que esta terrible injusticia finalice, somos muchas familias en la misma situación, esperando justicia para tantos hombres valientes que hoy, en los años maduros de su vida,  son privados de su libertad, de sus familias, de su trabajo y de su salud!

Gracias por rezar por nosotros, yo sigo rezando por Ud.
Le envío mi  más sincero abrazo esperanzador y cariñoso
Florencia del Rio 
[5] Carta de Martina Paz Fiorenza Castro
Carta de una nieta por su abuelo
Cuando me pidieron que escribiera esta carta, sentí dos cosas al mismo tiempo. La primera, fue felicidad, porque finalmente podría hacer algo a favor de la liberación de mi abuelo; la segunda, fue tristeza porque me di cuenta que si la excarcelación sucediera, no tendría que hacerlo.
Lamento mucho que encarcelen a alguien tan bueno y amable como mi abuelo, porque les juro que no hay nadie como él. Cada vez que lo veo, desde que era pequeña, me sonríe de una forma, irradiando luz, dejando de lado los problemas, que me hace querer hacer sentir a los demás lo mismo.
Sé que para él es duro estar ahí, siendo que no se lo merece y que ya es un hombre mayor, pero nunca nos demuestra cuanto le cuesta. Llegamos, y se alegra de vernos, porque sabe todo lo que hacemos para poder trasladarnos desde Santa Fe a Buenos Aires cada dos meses para ir a verlo. Antes también lo hacíamos, viajar para ir a verlo a él y al resto de la familia, pero era tan distinto. Todas las actividades que hacíamos, todas nuestras costumbres, y ya no podemos hacerlas. Las partidas de ajedrez, las visitas a museos e iglesias, el show de Barbie, la ciudad de los niños, Temaiken… Nos tuvimos que adaptar de pronto a un ambiente nuevo. Pasamos de visitar museos juntos a ir a visitarlo a él al centro penitenciario; del show de Barbie a ver cuerpos y el contenido de bolsos a través del scanner; de paseos en auto a viajar en el colectivito de la cárcel de Marcos Paz hasta llegar al pabellón correspondiente.
Lo más difícil para todos era contener las lágrimas, porque fingir que todo está bien cuando no es así, cuesta muchísimo. La primera vez que lo visité, aguanté lo más que pude y, apenas salimos, comencé a llorar desaforadamente. Nunca dejó de ser difícil, aún lo es, pero nos tuvimos que adaptar a “la nueva normalidad”. Una normalidad que suponía usar prendas de colores claros, porque el negro no estaba permitido; tomar gaseosas transparentes, porque necesitaban ver el contenido; llevar los alimentos separados, para luego prepararlo dentro; vestir sostenes sin aro, debido a que no debíamos ingresar con el alambre. Todo debía ser de una forma determinada. Una forma que no conocíamos. Aunque me “acostumbré”, la última vez que fui fue la que más costó. De pronto me di cuenta que pueden pasar más años hasta que todo vuelva a la normalidad. Años, y años y años. Completamente injusto y, sin embargo, él debe estar allí, quien sabe por cuánto tiempo. Quiero a mi abuelo libre, o por lo menos juzgado correctamente.
Sin embargo, no es el hecho de que sea inocente el que más me pesa y por el que más mal me siento, sino que él sea tan bueno, tan querido, y que aun así esté ahí. Me gustaría creer que no solo en el cielo, se juzga a las personas como debe ser; que incluso en la tierra, todos tienen lo que se merecen. Y juro por lo que sea, que él no se lo merece. 
Te quiero abu.
Martina Paz Fiorenza Castro