sábado, 13 de abril de 2013

'EL CIELO POR ASALTO'


Damos la bienvenida al libro de Vicente Massot, ayudará a iluminar el reciente período histórico de la Guerra Revolucionaria de los años ’70 y que el relato oficial se ha empeñado en ocultar.

Oberdan Sallustro en manos del ERP, luego sería asesinado por sus captores

Las dos organizaciones terroristas más importantes fueron sin duda el ERP y Montoneros, en la lucha armada que ellos desataron –si bien comulgaban en objetivos, mantenían diferencias tácticas e ideológicas- ambas cometieron errores estratégicos y tácticos que la llevaron a la derrota en el campo de batalla.

Para comprender mejor ese período de la historia argentina habrá que leer el libro de Massot y tantos otros que de a poco van venciendo la mentira instalada desde el poder de turno.

Sinceramente,

Pacificación Nacional Definitiva
Por una Nueva Década en Paz y para Siempre


CLAVES DE LA GUERRA QUE PERDIERON ERP Y MONTONEROS

Fue una guerra irregular, terrible, sin códigos y con 2 demonios sueltos. Carece de rigor histórico el intento ladriprogresista de reescribir el pasado reciente. Podrán contárselo a quienes no lo vivieron pero hay muchos que conocen qué ocurrió... y al Frente para la Victoria no le queda tanto tiempo en el poder: la economía viene por ellos, la estanflación se los llevará, irremediablemente. En tanto, Vicente Massot presentó un libro muy interesante, tabú para los tiempos que corren: 'El Cielo por Asalto - ERP, Montoneros y las razones de la lucha armada' (Editorial El Ateneo). Urgente24 reproduce un fragmento.


Roberto Mario Santucho (PRT-ERP), Marcos Osatinsky (FAR) y Fernando Vaca Narvaja (Montoneros) 
poco antes que partieran hacia La Habana.

por VICENTE MASSOT

"(....) Muchos años después, Mario Eduardo Firmenich le contestaba a Felipe Pigna algo que revela el error irreparable en el que incurrieron:


"Éramos conscientes de que se nos venía encima la dictadura. No alcanzamos a prever el grado de criminalidad que tendría la táctica del desaparecido. Nos imaginamos que esta iba a ser una dictadura más dura, más represiva que todas las conocidas. Para decirlo de algún modo burdo, sería igual que las dictaduras conocidas, pero un poco peor, multiplicado por algún factor. Si antes había Cámara Federal especial, que se conocía como 'el Camarón', bueno ahora habría leyes más duras, más rígidas y más cámaras especiales. Si antes había diez días de incomunicación al detenido, ahora habría veinte o treinta. Si antes había limitaciones al derecho de defensa, ahora habría más limitaciones. Si antes había menos muertos ahora habría más muertos en combate. O sea, a algunos de los heridos los dejarían morir. Una represión de la misma calidad, pero en mayor medida".


Los presupuestos tácticos que motivaron la recusación de los dos grupos guerrilleros a dejar las armas ante el 60% de los votos cosechados por la fórmula Perón-Perón en septiembre de 1973 continuaban vigentes en marzo de 1976: en tanto y en cuanto las Fuerzas Armadas no resultaran disueltas o quedasen subordinadas a un poder verdaderamente popular y revolucionario, seguirían siendo el brazo represivo por excelencia de la burguesía.


Su convicción de que podían vencerlas era unánime, y si acaso hubo planteos contestatarios en las cúpulas del ERP y de Montoneros, se hicieron oír después. Las razones que esgrimió Rodolfo Walsh fueron posteriores al golpe. Su informe a la conducción llevaba fecha del 2 de enero de 1977. El escritor y cabeza de la inteligencia clandestina de la organización en la cual militaba, consideraba que se estaba desarrollando en la Argentina una lucha de clases y no una guerra. Correspondía, entonces, privilegiar la política con base en el peronismo. El Movimiento Montonero, de reciente creación, debía, como en los ejemplos arquetípicos del marxismo, crear la vanguardia y no a la inversa. Lo mismo corresponde decir de las tardías conclusiones autocríticas que hicieron tanto Santucho como Julio Roqué, por ejemplo, ninguna de las cuales terminaba de dar en la tecla.

Recién antes de morir el jefe del ERP expresó en el buró político del PRT:


"Nos equivocamos en la política, y en subestimar la capacidad de las Fuerzas Armadas al momento del golpe. Nuestro principal error fue no haber previsto el reflujo del movimiento de masas, y no habernos replegado. Por lo tanto, debemos desmilitarizar la política, replegar al Partido en los centros obreros y disolver la Compañía de Monte hasta que un nuevo auge del movimiento popular, aproximadamente dentro de un año, o un año y medio, nos permita relanzarla."


Lo que ignoraban quienes percibieron parte de los errores cometidos era el grado de atención que su despliegue, después de la asunción de Cámpora, había generado en los Estados Mayores de las Fuerzas Armadas. Suponer como Walsh y Santucho que, a condición de hacer abandono de los pujos militaristas del pasado, estarían en capacidad de reagruparse, organizar la resistencia y volver a la lucha armada en un par de años, significaba no comprender lo que habían decidido "del otro lado de la colina".


NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.